Páginas

jueves, 30 de marzo de 2017

Treinta de marzo. Nueve meses ya

Esperanza Izquierdo Fernández con su hija Esperanza
Ubrique, marzo 1970


Por Esperanza Cabello

Hace ya nueve meses que nuestra madre no está con nosotros, esta es una fecha triste y lamentable, que nos provoca mucha nostalgia y que, sin embargo, comienza a ser diferente.
Aún hay miles de momentos en el que la falta de nuestra madre es muy difícil, pero también hay muchísimos instantes de sonrisas, de agradecimiento, de recuerdos magníficos, de ejemplaridad.
Y es que poco a poco vamos convirtiendo a nuestros seres queridos, cuando ya no están, en personas inolvidables. Debe de haber algún tipo de mecanismo del cerebro que nos haga olvidar las cosas malas y nos permita mitificar e idealizar a los que ya no están.
Por eso para todos y cada uno de nosotros nuestros padres y nuestras madres se convierten, con el paso de los años, en nuestros modelos a seguir, sobre todo si, como es el caso, se trata de personas excepcionales y ejemplares.
En las últimas semanas hemos pensado mucho en el carácter de nuestra madre. Desprendía bondad y sosiego a partes iguales, y esas cualidades hacen que pensemos en ella cada vez más con una sonrisa y con cientos de buenos recuerdos.
Aunque poco a poco vayamos perdiendo la memoria hay instantes que se quedan grabados en el fondo de nuestros recuerdos, y basta un simple detalle, como esta fotografía, para que esos instantes revivan como si hubieran pasado hoy mismo, en un día soleado de primavera.
Siempre la echaremos de menos, han sido tantos años a su lado que el vacío se ha hecho demasiado grande, pero nos gusta echarla de menos con una sonrisa, con un buen recuerdo.
Siempre con nosotros, mamá 💜


-

miércoles, 29 de marzo de 2017

Ubrique, cuestión de piel

Extracto del suplemento YoDona, del periódico "El Mundo"
Gentileza de Conchi Benítez   




Por Esperanza Cabello  

Nuestra amiga Conchi Benítez tiene la amabilidad de enviarnos muchos documentos interesantes que encuentra por internet y también en la prensa.
Hoy nos ha enviado un recorte del suplemento dominical del diario El Mundo dedicado a la piel de Ubrique, a las grandes firmas y al trabajo de los petaqueros, escrito por Pacho G. Castilla con fotos de Silvia Varela.
Ya que no está permitido incluir aquí el artículo, por aquello de los derechos de autor, incluimos el enlace a un artículo similar que publicaba en internet el propio  periódico el pasado cinco de marzo en este enlace.
El video que ilustra la presentación es estupendo, una verdadera obra de arte.

Muchas gracias, Conchi, esperamos que sigas enviándonos retazos de nuestro pueblo.






lunes, 27 de marzo de 2017

Antonio Heredia Oliva: el decano de los herreros ubriqueños. In memoriam

Antonio Heredia en Los Callejones con su llave inglesa
Ubrique, años cincuenta.
Fotografía de Ubrique en el Recuerdo     


Por Esperanza Cabello   


Hoy Ubrique ha perdido a uno de los últimos eslabones de esa cadena que nos une con los tiempos de la generación anterior, a uno de esos ubriqueños (aunque nacido en El Bosque) que conoció los tiempos de la Guerra Civil, que estuvo trabajando desde muy pequeño en la fragua, que batalló por su trabajo y el de su familia en aquellos difíciles años de posguerra, que ha seguido "al pie del cañón" hasta sus ochenta y ocho años en la herrería.

Con Antonio  hemos perdido también a uno de los referentes de nuestra cultura popular, a un artesano y trabajador incansable, a un personaje peculiar y ejemplar de nuestro pueblo.

Nacido hace noventa y un años, Antonio Heredia Oliva era hijo de Fernando Heredia Mateos, un herrero bosqueño que había sido alcalde republicano en su pueblo. La familia se vino a Ubrique, donde entonces no había ningún herrero, cuando Antonio tenía nueve años, intentando mejorar su trabajo. Alquilaron un antiguo establo convertido en garaje para poner la herrería.  En aquel lugar construyeron su casa, en la que ha vivido su familia desde entonces y en la que aún continúa el negocio familiar, ahora dedicado al agua.



                    Antonio Heredia y su hijo Fernando, que continúa la saga familiar


Cuando llegaron a Ubrique Antonio, que aún era muy pequeño, comenzó a trabajar con su padre, se ocupaba del fuelle con sus nueve añitos y aprendió a ser un trabajador incansable. Su vida laboral ha ocupado casi ochenta años, porque hasta hace poco lo hemos visto a diario ocupándose de algunas  tareas en la empresa, siempre al lado de su hijo Fernando.

Antonio conoció a una ubriqueña, Ángeles Domínguez, que se convirtió en su esposa, con ella vivió una vida plena, y tuvieron dos hijos, Fernando e Inma. 
Lamentablemente Ángeles murió demasiado pronto, ya hace muchos años, y fue Antonio el que disfrutó de sus nietos, Fernando y Alberto.

Su padre era herrero, y Antonio quiso ser, además, tornero. Hizo un curso por correspondencia y adquirió, en los cuarenta, el gran torno que está instalado en la herrería, ese pequeño cambio en el negocio hizo que todo fuera mucho mejor, más especializado.
Durante muchísimos años ha hecho todo tipo de piezas de hierro, fundamentalmente para maquinaria, aunque también rejas y útiles domésticos. 
Antonio se hizo rápidamente un lugar entre los artesanos de Ubrique, hombre de buena conversación y minucioso y detallista en sus trabajos era apreciado por sus clientes y amigos.
Cuando nuestros padres se casaron, en 1956, Antonio les hizo unas rejas sevillanas y un perchero que nuestro padre colocó en su pequeño apartamento en casa de nuestros abuelos.
También hizo las rejas de nuestra casa y de la de nuestra tía Reme a finales de los sesenta.
En los últimos años ha trabajado codo a codo con su hijo Fernando, aconsejando, reparando y encargándose de miles de pequeñas tareas. Daba gusto ver a padre e hijo compartiendo trabajo y aficiones, y era asombroso verlo ocuparse de su campo, conducir su propio coche y echar sus buenos ratos con sus amigos.
Muchos de ellos, mucho más jovenes que él,  lo admiraban y gistaban de compartir en la herrería sus buenos ratos, y Antonio charlaba, comentaba y trabajaba a partes iguales.

Ha sido un hombre honesto, trabajador y fiel a los suyos,  que hoy han perdido a un pilar fundamental de su familia, a la que enviamos todo nuestro cariño y nuestras condolencias.

El entierro de Antonio Heredia será mañana, 28 de marzo, a las diez y media de la mañana en el Cementerio Municipal de Ubrique.


.

viernes, 24 de marzo de 2017

Luis Domínguez Rojas, legado al pueblo de Ubrique




Por Esperanza Cabello  

Esta tarde ha tenido lugar, en el Museo de la Piel de Ubrique, uno de los momentos  más esperados y más memorables del año: don Luis Domínguez Rojas, uno de nuestros artistas más reputados, ha inaugurado las dos salas que desde hoy albergaran una muestra de sus obras, su legado para todos los ubriqueños.



Entrada a las salas del Legado de Luis Domínguez Rojas

Se trata de dos salas que están en el claustro del Convento de Capuchinos, en las que desde hoy podemos admirar sus obras, de una calidad artística innegable.
El acto ha estado presidido por la alcaldesa de Ubrique, Isabel Gómez García, y el concejal de Cultura y Festejos, José Manuel Fernández Rivera, ha actuado como maestro de ceremonias.
Después de una breve presentación del homenajeado, José Manuel Fernández ha ido dando la palabra a amigos, compañeros y admiradores de Luis, que le han dedicado palabras emocionadas y apasionadas. 



 En primer lugar Celia Bulpe, ferviente admiradora y amiga del artista, ha hecho un recorrido por su obra, le ha dado la enhorabuena y nos ha explicado cómo están repartidos algunos de los cuadros de Luis:





Hola muy buenas tardes a todos y a todas los que han querido acompañar en este día tan importante.
A don Luis Domínguez Rojas: hoy es un día muy especial, emotivo, importante y lleno de ilusión porque por fin hoy es:
La inauguración de la sala de su legado al pueblo de Ubrique
Para él un sueño hecho realidad, pues desde hace ya años el artista dio a conocer su gran deseo de regalar sus obras al pueblo de Ubrique y nunca llegaba el día en encontrarle un sitio a sus extraordinarias y valiosas obras de arte, dedicadas en su esplendor a la talla en piel y la pintura al oleo
Para mí el arte de Luis ni se compra ni se vende; le nace del alma, le florece del corazón y con su punzón y al ritmo del son, él talla la piel y la pinta al óleo con tanta ilusión, aprovechando el extraordinario y prestigioso don que Dios le dio.
Hay que reconocer el gran corazón que Luis tiene, pues a ningún artista le gusta regalar un pedacito de sí, pues como él dice sus cuadros son como hijos.
Los buenos sentimientos del alma, la solidaridad y la gran humanidad que Luis Domínguez Rojas tiene le salen del corazón.
A continuación voy a nombrar todas las obras que el artista ha regalado a las distintas organizaciones e instituciones.
-"Iglesia Nuestra Señora de la O": un cuadro de fray Leopoldo de Alpandeire
-"Residencia de ancianos de Ubrique": un cuadro de Jesucristo Resucitado
-Al paso de la Hermandad del Cautivo: todos los carteles tallados del paso para procesionar a nuestro padre Jesús cautivo.
-Escuela de artesanos de la piel: 2 cuadros.
-Salón de plenos del ayuntamiento de Ubrique: un cuadro
-A los niños de “Vamos Juntos” un cuadro de Jesús Cautivo para que se realice un sorteo y todo lo que se recaude vaya destinado a esta asociación.
-Bar Moro: 2 cuadros.
Muchas gracias, don Luis, por regalarnos "un pedacito de ti "en todas y cada una de las obras que realizas con tanto amor y por dejar al pueblo de Ubrique tan valioso tesoro, para que todos podamos contemplar, ver y admirar todo tu arte, tu duende, tu salero y tu don.
Tus cuadros desprenden alegría, pasión, arte, devoción; rebosan cultura, ciudades y religión, es como el cante flamenco, que desprende mucho arte y compás, como diría nuestro amigo Manolo Román
Luis: para mí sería todo un honor y un orgullo que un día fueses nombrado "Hijo Predilecto del pueblo de Ubrique", pues qué mejor representante del arte de la piel que tú , ya que no solo tallas la piel con arte, sino que la conjugas con el óleo y eres la única persona que tiene ese grandioso don, pues ya se sabe que nuestro querido pueblo de Ubrique es la cuna del articulo de la piel y es reconocido por tal arte y por ser tan pintoresco lugar, por eso y porque eres un gran artista y una gran persona te mereces eso y mucho más.
Muchas gracias a don Luis Domínguez Rojas, al concejal de festejos don José Manuel Fernández Rivera y a la alcaldesa de Ubrique doña Isabel Gómez Garcia, por hacer realidad el sueño de Luis y por dejarnos contemplar las obras de este gran artista
Celia Bulpe Solano

                                                                    Legado de Luis Domínguez Rojas





A continuación Teodoro Leo Menor, amigo de Luis, ha trazado una preciosa semblanza del artista:




Hablar de Luis Domínguez Rojas es hablar de un artista consagrado, un escultor de la piel que ha elaborado obras increíbles con su cincel y su martillos. Debo decir que no me ha unido a él una especial relación afectiva, ni siquiera la cercanía del espectador que asiste cada día a la evolución del artista y percibe con satisfacción los ecos armoniosos del cincel acariciando la piel. Mi ausencia durante tantos años del valle virtuoso (Ubrique) me impidió asistir a la preliminar explosión de la primavera del artista, a los años de la madurez florida y a la lucidez sideral del artista consagrado. Mi primer contacto con el autor tuvo que nacer después, un día del mes de abril de 2013, cuando en un escenario bucólico de monte mediterráneo, en presencia de un buen ramillete de amigos, pude comprobar directamente la torrencial fragancia que emanan los sentidos de Luis Domínguez Rojas. Allí pude conocer al hombre y allí pude disipar las dudas, si las tenía, de encontrarme ante un ser excepcional. En aquel ambiente delicioso pude sentir, en la emoción contenida, el magnetismo del artista, la germinal claridad que irradian sus ojos, el arpegio luminoso de su voz y los silencios profundos de la nostalgia. Ese día nació el compromiso con el autor de la obra.

Por lo que respecta al compromiso con el contenido de la obra, han concurrido circunstancias extraordinarias que me han permitido -contemplando los cuadros de Luis Domínguez- recrearme en la belleza de la filigrana en piel, en la profundidad de los surcos heridos de la melancolía y en los abruptos oteros de la efervescencia, aromas que emanan de todos los poros de la ya extensa obra de Luis Domínguez Rojas y que el artista ha sabido impregnar con su especial sabiduría y sensibilidad

En el momento actual, como en otros muchos periodos a lo largo de la historia, los artistas constituyen la vanguardia de la confianza en el hombre. Vivimos, ciertamente, tiempos de zozobra, de crisis económica pero también de crisis de valores. Por eso, en esta etapa crucial cuyo desenlace ni siquiera podemos intuir, el arte, en todas sus manifestaciones, debe aportar la chispa iridiscente que ilumine toda nuestra existencia.




El arte, ajeno a voluptuosas ataduras ideológicas y a los presupuestos de una fraudulenta intelectualidad de nómina que acapara valores éticos, morales y estéticos que en absoluto le pertenecen, debe comparecer en el escenario de la vida y recoger los restos del naufragio para construir un mundo nuevo.

En este contexto aparece la figura de un excelso y preclaro ubriqueño, Luis Domínguez Rojas, cuya obra alcanza ya límites insospechados.

La dilatada trayectoria del autor abarca tres etapas fundamentales:

Una primera como repujador, que corresponde a sus años de juventud y el inicio de una productiva madurez. Luis Domínguez comienza a trabajar a los 16 años como repujador en el taller de Juan Carrasco (uno de los pioneros, junto a Francisco García, de este arte en Ubrique). Los primeros repujadores eran tallistas y comenzaron a hacer planchas de madera para grabar la piel, a cuyos grabados daban luego sombreado y perfilado y sombra a color. Las dos facetas del repujado eran la plumilla y el grabado (los apuntes con plumilla de tinta china se hacían directamente en la piel y fueron excepcionales y conocidos en toda España los motivos de toreo y baile flamenco, dirigidos especialmente al turismo). El arte del repujado se desarrolla a partir de los años cuarenta del siglo XX.
 





Resulta curioso señalar que esta escuela de repujadores ubriqueños fue el embrión de lo que luego se conoció como “escuela ubriqueña de pintura”, nacida de la afición de los alumnos del repujado por la pintura.
Una segunda etapa que coincide con el estadio medio de su recorrido vital, donde se consolidan sus coordenadas intelectuales y artísticas: la pintura en lienzo al óleo. Esta etapa la comienza a los 35 años y es de destacar la abundante colección de paisajes de Ubrique y motivos de cacería y retratos. Fruto de esta importante producción artística son los premios que recibe en reconocimiento a su maestría con el pincel.
Una tercera etapa donde el artista es ya un hombre en plena madurez, donde la rebeldía de la juventud ha dado paso a la quietud apasionada. Aquí utiliza la técnica del grabado a mano en la piel de forma totalmente artesanal.
Durante estos últimos 20 años, el artista investiga dentro de los caminos del grabado hasta llegar al momento culminante de su carrera, la talla y escultura en piel, donde ha desarrollado toda su técnica, alcanzando el máximo nivel, la madurez artística


y una personalidad propia dentro de este arte, llegando a ser considerada su obra por grandes expertos como única e inigualable.

No puedo dejar de mencionar, como el cénit de esta etapa fundamental en la carrera del artista, la colección dedicada a los personajes de la Grecia clásica, de la Roma imperial y del periodo más fructífero de la presencia árabe en España.

Hoy, a sus 81 años, podemos contemplar al artista en su museo-taller de Ubrique con su cincel y su martillo, sus grandes compañeros de trabajo, realizando obras inigualables que han traspasado nuestras fronteras y pueden apreciarse en diversos países como EEUU, Francia, Inglaterra o Argentina, donde es motivo de discusión por parte de críticos y entendidos en el mundo del arte.

Por último, debo destacar la grata noticia que hemos podido conocer y que es el motivo de nuestra presencia en este marco incomparable: el autor, haciendo valer su alto concepto del altruismo y de la filantropía, ha donado una parte importante de su obra al pueblo de Ubrique, la cual podrá contemplarse, para regocijo de propios y extraños, entre los muros del noble y antiquísimo Convento de Capuchinos de Ubrique, lugar donde nos encontramos en este momento y donde están expuestas las obras que forman parte ya del patrimonio cultural y artístico de la ciudad de Ubrique.

TEODORO LEO MENOR Ubrique, marzo de 2017
 


 Homenaje a la Patacabra: regalo de Luis Domínguez al Ayuntamiento de Ubrique

 En tercer lugar Juan Enrique Gutiérrez, Director de la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique, con la que Luis colabora como maestro voluntario, tuvo unas sentidas palabras de agradecimiento para el maestro artista.




"Luis Domínguez Rojas encarna en su persona la filosofía de nuestra Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique, la cual tiene a gala contar con él en calidad de maestro voluntario.
Esfuerzo, amor por lo bien hecho, espíritu de superación, generosidad, entrega y algo también muy importante: humildad.
Pocas personas transmiten con su arte y oficio el saber de toda una vida, las técnicas que nos hacen ser únicos y que corren el riesgo de perderse, porque nuestra artesanía ubriqueña es cultura, cultura que rinde homenaje a miles de hombres y mujeres que desde el más remoto pasado han contribuido con su esfuerzo a hacer grande nuestro pueblo.
Y además de la faceta profesional, en el caso de Luis no debemos pasar por alto su calidad humana, fuera de toda duda, un valor que aglutina en su persona un compendio difícil de conseguir.
       Trabajador sin descanso, parece que le faltan horas para dedicarse a So que más le gusta, si bien no le pesa lo más mínimo. Siempre innovando, creando arte, superándose y experimentando. Todo un ejemplo para las futuras generaciones.
     Que en tus paseos por el campo, donde sabes mirar donde otros no reparan, encuentres la inspiración que te ilumina y permite concebir tus obras, porque eres creador, arte con mayúsculas.
     Es un placer poder contemplar hoy, como se merece, un legado de su importantísima obra, a disposición no solo de Ubrique y sus conciudadanos, sino de toda persona que tenga la sensibilidad suficiente como para apreciar lo que contempla.

       Querido Luis, un millón de gracias por las dos obras que has donado a nuestra Escuela, las cuales cuidaremos, preservaremos y enseñaremos a todo el que nos visite, y sobre todo, un millón de gracias por compartir lo más valioso que tienes: tu tiempo, tu energía y tu generosidad para enseñar, con mayúsculas, tu arte.
Muchas gracias. 
Juan Enrique Gutiérrez



Una de las salas dedicadas al legado de Luis Domínguez


 A continuación José López López "Pepe er de Genoveva", subió al estrado para hacer entrega, en nombre del ayuntamiento, de un pergamino en piel en el que quedaba reflejada la biografía de nuestro repujador ubriqueño.
Terminadas estas palabras, el autor respondió dando las gracias al público asistente y agradeciendo desde lo más profundo este homenaje y todas las palabras de sus amigos y personas queridas.
Se siente muy satisfecho de contar, después de varios años de preparación, con estas dos salas en un lugar tan representativo de nuestro pueblo como es el Convento de Capuchinos, que alberga el Museo de la Piel de Ubrique.



Regalo conmemorativo de esta inauguración

 
 José Manuel Fernández Rivera cedió el último turno de palabra a nuestra alcaldesa, Isabel Gómez García, que tuvo palabras de agradecimiento para todos y de felicitación para "uno de los grandes", pues considera a Luid Domínguez un "gran artista", no solo por su calidad artística, sino por su calidad humana. Le agradeció en nombre del pueblo de Ubrique el legado que deja para la posteridad y también tuvo un reconocimiento para todas las personas que han hecho posible este legado y la apertura de las dos salas, desde los trabajadores del Museo de la Piel hasta los técnicos de cultura del ayuntamiento, la Escuela de Artesanos y especialmente al Concejal de Cultura.


 Detalle de uno de los cuadros legados por Luis Domínguez Rojas


El artista hizo entrega de un cuadro repujado en piel con un Homenaje a la  Patacabra a la alcaldesa en agradecimiento al pueblo de Ubrque y Celia Bulpe le hizo entrega de un trofeo conmemorativo de este gran día para todos.



Detalle de uno de los cuadros donados por Luis Domínguez Rojas


Finalmente tuvo lugar la inauguración de las dos salas dedicadas a Luis Domínguez Rojas en el Museo de la Piel de Ubrique. Todos los asistentes al acto pudimos disfrutar de sus cuadros, admirando sus detalles y la riqueza de líneas. Son verdaderamente impresionantes.
Ha sido realmente un privilegio poder asistir esta tarde a un homenaje tan merecido, quisiéramos dar las gracias en primer lugar a nuestro amigo David Bulpe que nos ha "convidado" a acudir, y también a Pepe López, a Celia Bulpe, a Teodoro Leo y a Juan Enrique que nos han proporcionado sus discursos.
Pero sobre todo queremos agradecer a Luis Domínguez que nos haya dado, a todos los ubriqueños, la posibilidad de admirar sus obras libremente, aumentando nuestro patrimonio y permitiendo que quede constancia para las generaciones venideras, y a nuestra alcaldesa y nuestros concejales por tener la sensibilidad necesaria para apreciar el arte, la cultura y la importancia de nuestras raíces, poniéndolos en valor cada vez que es posible.
Nos sentimos muy orgullosos de todos ellos. Gracias.


No podíamos terminar realmente sin recordar el segundo capítulo de "Ubrique, como yo lo siento", un documental de David Bulpe dedicado, en este caso, a Luis Domínguez Rojas. Pinchar en este enlace para verlo.

También les invitamos a ver la exposición que el artista realizó en el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, en la ermita de San Juan de Letrán. En este enlace.


.