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jueves, 30 de junio de 2011

Nuestra gran familia...

Isabel Álvarez Janeiro y Javier Janeiro Pérez
Ubrique, junio de 2011

Por Esperanza Cabello

Hace unos días contábamos que había sido el cumpleaños de nuestra tía Isabel Álvarez, la decana de la familia, que había cumplido noventa y dos años. Coincidiendo con su cumpleaños tuvimos también una agradable sorpresa, nuestro tío Javier Janeiro Pérez, hijo de Ángel y Lola, que habitualmente vive en Madrid, vino a Ubrique a visitarnos a todos. 
Javier es colaborador habitual del blog; de su rama familiar es el que nos envía recuerdos y fotografías, pero no lo veíamos desde hace años. Se fue de Ubrique siendo un muchacho, por razones de trabajo, y nunca ha vuelto a vivir aquí. 
Ahora ha estado unos días con nosotros, visitando a los amigos de la infancia y a la familia, que es muy numerosa. Como buen Janeiro es familiero y le encantan las historias. Nosotros tuvimos la suerte de compartir una tarde muy agradable con él y con Charo, su mujer, y pudimos hablar de la familia, de los recuerdos, de Ubrique, de cómo todo había cambiado...
Pero uno de los recuerdos que más ilusión le hacía a Javier era tener la foto que preside esta entrada: juntos la mayor y el menor de los primos. Hay más de treinta años de diferencia entre estos dos nietos de Manuel Janeiro Córdoba.
Y,  aunque nos lo hemos preguntado, no sabríamos decir a ciencia cierta cuántos primos hermanos nacieron de esos once hermanos. Vamos a tener que contarlos en el árbol genealógico que hicieron nuestros padres y nuestro primo Rogelio hace diez años.
El caso es que esta fotografía es muy importante para nosotros y muy importante para Javier; un precioso resumen de nuestra gigantesca familia: la primera de las nietas y el último de los nietos juntos en la salita, con el San Antonio al fondo y las fotografías de las sobrinas  de la última generación (Julia, Irene, Esperanza) detrás.
Un beso muy grande para los dos.


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martes, 28 de junio de 2011

Cómo preparar fácilmente un traje de romano para la II Bajada Romana Benaocaz-Ubrique

Cartel anunciador de la II Bajada Romana 

Por Esperanza Cabello

A estas alturas todos sabemos que la II Bajada Romana Benaocaz-Ubrique tendrá lugar el próximo sábado, dos de julio.
Este año los organizadores nos han sorprendido con esa elección de fecha tan extraña que parece más bien un despropósito, porque el dos de julio las temperaturas de esta sierra gaditana son, normalmente, muy extremas, y si el recorrido se prolonga, como en la edición anterior, hasta la tarde, el calor está asegurado.
No obstante Cayo el Ocurritano no va a perder su oportunidad de lucir un traje de romano último modelo. Ya mostramos su casco de este año, un derroche de ingenio e imaginación.




El casco para la II Bajada Romana Benaocaz-Ubrique



Pues el traje no iba a ser menos, hemos encontrado un diseño facilísimo y muy resultón que se puede hacer en una tarde con materiales muy simples. La túnica  es de algodón blanca,  hecha según los patrones que teníamos  para la I Bajada y en este caso le hemos puesto unos galones para que Cayo esté muy elegante.
Como se puede comprobar el traje de Cayo es cortito. Un buen amigo nos comentaba que él tendría que ir, por lo menos de Tribuno, por no llevar las faldas cortas. Pues no hay ningún inconveniente, sólo hay que alargar un poco el patrón y darle la medida necesaria para que la túnica llegue hasta los pies. En ese caso el siguiente elemento, la capa, se cambiaría por una tira de tela blanca.



Túnica romana con un galón en el dobladillo


También ponemos el galón en las mangas y el cuello




Y finalmente le pondremos un adorno en el delantero
Para la capa tenemos un rectángulo de algodón rojo, sus medidas: de ancho la anchura que Cayo tiene de hombro a hombro, y de largo la altura de Cayo desde los hombros hasta las rodillas.
Le hemos redondeado el borde inferior y en la parte superior hemos recortado el cuello.




La capa de romano recortada



Después hemos hecho un dobladillo pequeñito alrededor



Finalmente hemos cosido un galón rojo por el borde
 
 
 
 
Ya está casi lista la capa de romano

Bueno, ya está listo también el traje de romano de Cayo, sólo falta ver el resultado final, con el modelo en el interior. Pero para eso habrá que esperar al próximo sábado, 2 de julio. Esperamos que todos los romanos y romanas lo hayan tenido tan fácil como nosotros.


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sábado, 25 de junio de 2011

On Rowland's sequence again

Serafín Ruiz 
explicando su trabajo
(pinchar para ver el video)


Hace unos días hablábamos de la publicación de Serafín Ruiz Cabello en una prestigiosa revista norteamericana. Estábamos muy satisfechos porque representaba para él un triunfo y un reconocimiento a su trabajo.
Hoy hemos descubierto en su blog, Veneno para Ardillas, una pequeña historia sobre la investigación, junto con un vídeo, que ahora preside esta entrada, que fue grabado durante la defensa de su trabajo en un Congreso sobre el trabajo de jóvenes investigadores, ellos trabajan sobre la Teoría Analítica de Números.
Seguimos teniendo el problema de la lengua, es muy difícil entender lo que dice, y mayor aún el problema con las matemáticas, no sabemos nada de teoría analítica de números, pero es un lujo ver a nuestro hijo mayor haciendo su presentación en el congreso con tanta soltura y dominio del tema y, como dice su hermana Julia, con esa camiseta morada de Garfield...
¡Enhorabuena, Serafín!

jueves, 23 de junio de 2011

El cumpleaños de Isabel Álvarez. Un cumpleaños muy especial

Isabel Álvarez Janeiro
La decana de la familia

Por Esperanza Cabello

Nuestra tía Isabel Álvarez es, como todos sabemos, la mayor de la familia. Para nosotros, además, una de las personas más importantes, no sólo por la relación y el cariño que nos profesamos, sino porque con su prodigiosa memoria es una de las principales colaboradoras de nuestro trabajo.
Impecable y fascinante a sus noventa y dos años tiene una alegría, unas ganas de vivir y una salud impresionantes. Y precisamente esta semana ha sido su cumpleaños.
Isabel nació el veinte de junio de 1919, el día de Santa Elia, en el seno de una familia muy numerosa. Ha trabajado desde muy pequeña primero cosiendo sombreros, después en las fábricas de petacas de Francisco Cabello y Norberto Aparicio.


 Isabel Álvarez Janeiro
En la Plaza, 1933


 
Recuerda que trabajaba de sol a sol desde muy pequeñita. Era muy mañosa y muy habilidosa, así que los fabricantes la eleghían para hacer las pitilleras de cocodrilo.
Su jornada de  trabajo, con apenas dieciséis años, empezaba a las siete de la mañana. A la hora del ángelus, a las doce, paraban para el almuerzo, y retomaban el trabajo a las dos.
Después trabajaban durante toda la tarde hasta las nueve y, los días de bulla, volvían desde las diez hasta la una de la madrugada. 
Por esa jornada, seis días a la semana, Isabel ganaba, poco antes de la guerra, una peseta semanal.
Además hacía "por cuenta" pitilleras de cocodrilo (tres pesetas por cada doce) y carteras de documentos (tres reales cada una). Por las noches se ponía con su hermano Julio a hacer las tareas, y así conseguían los dos un sobresueldo para la familia.
Su madre había enviudado muy pronto y ella colaboró todo el tiempo en la manutención de la familia.
Hoy le hemos preguntado cuántos años tenía el mayor de su familia cuando murió: sesenta y cuatro años. Todos han fallecido muy pronto, así que su longevidad no parece genética. Entonces hemos querido saber su secreto y nos lo ha contado: ha pasado toda su vida trabajando mucho y queriendo a todos los suyos.
Quizás esa sea una fórmula mágica trabajo y amor. A Isabel le está dando muy buen resultado.



¡Feliz cumpleaños, preciosa!
¡Que sigas así de bien muchos años!


Cuando nos veníamos, nos ha recordado que hoy era la víspera de San Juan. Estaba en la casa también nuestra amiga Consuelo Bohórquez, y las dos nos han contado que en la víspera de San Juan se hacían varios juegos para saber de los amores.
Por ejemplo, se echaban en un plato hondo con agua dos alfileres, cada uno de ellos representaba a uno de los enamorados. Durante toda la noche al parecer se movían los alfileres, y el que más se había movido era el que más amaba de los dos.
También se quemaban ligeramente, al fuego de las cocinas, dos alcauciles. Si al amanecer habían florecido, eso significaba que los dos se amaban. Si sólo florecía uno, era porque sólo uno de los dos amaba, y si los dos se quedaban mustios era porque la relación no tenía ningún futuro.

Estas curiosidades están totalmente perdidas en nuestro pueblo, pero no dejan de ser increíbles.


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martes, 21 de junio de 2011

El libro de Antonio Sanz en "Viva Jerez"



Como explicábamos hace unos días, nuestro padrino Antonio Sanz presentó el pasado viernes su libro "Gloria y Ocaso de la Fiesta de la Vendimia. Hemos encontrado crónicas en varios medios de comunicación, (pueden leer pinchando aquí la crónica de Andalucía Información) y hoy mismo nos han enviado este reportaje previo de "Viva Jerez", uno de los diarios gratuitos de Jerez.


EH Editores, editorial del Grupo Romero Caballero, presentará mañana viernes, a partir de las 21’00 horas y en el salón de actos de la Escuela de Hostelería, la obra Gloria y ocaso de la Fiesta de la Vendimia de Antonio Sanz Zamorano. Gloria y Ocaso de la Fiesta de la Vendimia pretende explicar de forma sencilla y gráfica el largo recorrido a través de 37 años de la Fiesta de la Vendimia de Jerez desde que nació en 1948, gracias al impulso de unos jerezanos independientes y con una ilusión destacada por la cultura y por mejorar y hacer más importante en el mundo entero la difusión de nuestros productos bodegueros, “hasta que en los años 80, el poder político pensó que lo mejor para la Fiesta era que desapareciera eliminándola de un plumazo”.

Según el autor “resumir tantos años de la Fiesta de la Vendimia no ha sido trabajo fácil, sobre todo, por no poder disponer de los abundantes archivos de la Fiesta que existen pero que están en unas manos privadas, que no han ofrecido ninguna clase de facilidades para poder consultarlos. Gracias a Dios todavía están con nosotros muchos de los que colaboraron en la puesta en marcha y desarrollo de la Fiesta de la Vendimia. Ellos han sido una pieza fundamental para confeccionar este libro. Sin ellos no hubiera sido posible hacerlo. Estas personas han sido los grandes colaboradores y auténticos artífices para su publicación”.

Este libro puede servir para que las personas que vivieron aquellos años los recuerden y valoren las muchas virtudes de la Fiesta de la Vendimia, que tanto hizo para engrandecer la principal industria de Jerez haciendo posible una prosperidad jamás alcanzada en nuestra ciudad. Para aquellos que no vivieron la Fiesta les puede servir este libro “para darse cuenta de que también se pueden hacer cosas nuevas, desde la independencia del poder político, para mejorar nuestra decadente industria, principal fuente de riqueza de Jerez”.

Antonio Sanz Zamorano (Cádiz 1937), cursó estudios en el Instituto de Jerez, los primeros años fue alumno de Don Alberto Durán. Continuó los estudios en la Escuela de Magisterio de Cádiz. Ha ejercido la docencia durante 42 años con destinos en Grazalema, Mesas de Asta y Jerez de la Frontera. Los últimos cuatro años fue director del colegio Alfonso X El Sabio. A su jubilación le fue concedida por el Ministerio de Educación, a propuesta de la Junta de Andalucía, la Cruz de Alfonso X el Sabio. Fue durante 7 años Concejal (Delegado de Cultura) del Excmo. Ayuntamiento de Jerez. Siendo Juan Corchado alcalde, fue nombrado Teniente de Alcalde, Delegado de Educación. Ha dictado numerosas conferencias, la última en la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras sobre la figura de Alberto Durán Tejera.

lunes, 20 de junio de 2011

La Fiesta del Corpus Christi en Ubrique

Cartel de la Fiesta del Corpus Christi 2011


Nuestro amigo Carlos Pizano,  cofrade ubriqueño, estudiante de informática y responsable de la página web de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios, nos ha enviado el Cartel anunciador del Corpus Crhisti en Ubrique, para que lo publiquemos en el blog.



 Día del Corpus en Ubrique, 1920


 
Nosotros hemos tratado varias veces el tema del Corpus en la historia de nuestro pueblo, con varias fotografías familiares, pues se trataba de un día muy señalado para la familia. Este año además hemos recuperado una fotografía muy curiosa de los años cincuenta. Un grupo de mujeres vestidas de mantilla posa en la Plaza del Ayuntamiento poco antes de comenzar la procesión del Corpus.


Plaza de Ubrique, años cincuenta
Antes de la procesión del Corpus
 
No sabemos quién sería el fotógrafo en esta ocasión, y aunque la foto está un poco inclinada, el recuerdo de estas señoras vestidas de mantilla (entre ellas reconocemos a nuestra madre y a  nuestra abuela) quedó para siempre.  


Carlos Pizano ha añadido, para la celebración de este año,  las explicaciones siguientes:

 Este es el cartel del Corpus Christi de Ubrique del presente año que tendrá lugar el próximo domingo, 26 de junio.
 La Santa Misa tendrá lugar a las 12,00 horas en la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora de la O, y ya en horario vespertino, se celebrará la Solemne Procesión de Jesús Sacramentado a las 19,00 horas siendo el itinerario el siguiente: Salida de la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora de la O, Plaza del Ayuntamiento, Calvo Sotelo, Plaza de Colón, Pemán, Plaza de la Santísima Trinidad, Botica, Real, Plaza de San Juan, San Francisco y entrada al Convento de Capuchinos.

El acompañamiento musical estará a cargo de la Banda Municipal de Música de Ubrique, dirigida por su director Juan Pedro Ordóñez Medinilla, y durante todo el recorrido serán instalados y exornados diferentes altares por grupos parroquiales así como por particulares.

La principal novedad de este año se centra en el nuevo paso procesional que ha sido realizado por la Carpintería ubriqueña UCOMA basándose en el diseño y las piezas talladas de unas andas anteriores datadas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, recuperando de esta forma parte del patrimonio de Ubrique.

Me gustaría, dentro de sus posibilidades de tiempo, que publicara el cartel así como dicha noticia en su web para dar a conocer y anunciar esta antíquisima, solemne y bella celebración del Corpus Christi tan arraigada en Andalucía.


domingo, 19 de junio de 2011

Las fuentes de junio: cincuenta y cinco fuentes de la Sierra inventariadas

 Derramas del Benalfi, mayo 2011
Foto: Manuel Cabello


Por Esperanza Cabello

Hace unos meses empezábamos, ilusionados, el inventario de las "Fuentes de la Sierra" que nuestro padre había comenzado hace veinte años. Él rebautizó a nuestro pueblo con otro de esos nombres sonoros y poderosos que tanto le gustaban. Al igual que años antes  había acuñado la denominación  "Ubrique, Cuna del Artículo de Piel", en 1992 volvió a dar un título a nuestro pueblo en su libro "Ubrique, piel al descubierto" como "La Villa de las Cien Fuentes".

 Y nosotros, al comenzar el año 2011, empezamos a colaborar con el Proyecto "Conoce tus Fuentes" de la Universidad de Granada para hacer el inventario de las fuentes de nuestro entorno.
Cada mes, desde enero, hemos añadido diez nuevas fuentes a la lista, así hemos conseguido inventariar más de cincuenta fuentes, cuarenta y ocho de ellas en Ubrique. Con ello hemos conseguido que nuestro pueblo sea el que más fuentes tiene inventariadas de las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva.
Este mes de junio el trabajo se ha vuelto cada vez más complicado. 
Hace mucho calor, las épocas de lluvia están cada vez más lejos y las fuentes más pequeñas están casi secas. A pesar de los esfuerzos de nuestros hermanos hasta el momento tenemos sólo cinco nuevas fuentes, por lo que hemos decidido parar el trabajo hasta el próximo otoño, cuando de nuevo comiencen las lluvias y los paseos por el campo sean de nuevo muy agradables, sin tanto calor.
No obstante aquí les presentamos nuestras fuentes de junio. Casi todas están en la zona de los Bujeos, cerca de la Vega de los Pastores, en un paraje extraordinariamente bien cuidado y bien conservado, actualmente reserva cinegética.
Agradecemos a nuestro amigo Juan Valle Montero las facilidades que nos ha dado para el trabajo y habernos guiado por los rincones más preciosos de su finca.



 51. Fuente del Coto Peña
Foto: Manuel Cabello

 


 52. Fuente del Pimpollar
Foto: Juan Valle

 



 53. Fuente del Tío Roque
Foto: Manuel Cabello



 54. Fuente del Casarón
Foto: Manuel Cabello



55. Laguna del Pimpollar
Foto: Juan Valle

viernes, 17 de junio de 2011

Tornillo vuelve a la II Feria Chica de Ubrique

Tornillo en la Garganta Millán con sus amigos


Fotos: Leandro Cabello
Texto: Esperanza Cabello

Todos los ubriqueños sabemos ya que este fin de semana se celebra en Ubrique la II Feria Chica, un acontecimiento festivo, cultural y solidario que en esta segunda edición ya cuenta con numerosos seguidores y que se va a convertir, si sigue el camino trazado, en un evento representativo del comienzo del verano en nuestro pueblo.
Este año tiene además  varias novedades, en la página de Facebook creada a tal efecto por la Asociación, podemos leer:

"El próximo fin de semana celebramos desde la A.V. Plaza de la Verdura y Casco Antiguo la II Feria Chica, con la que tratamos de recuperar el espíritu de las ferias más tradicionales. Comenzando el viernes con el encendido del alumbrado, habrá diferentes actividades: diana, toreo de salón, tómbola, tiropichón, voitoma... Contamos con vuestra asistencia y, si podeis, vestiros de gitana o gitano".


La Plaza del Ayuntamiento en Feria
Fotografía de los años 20 recuperada por Manuel Cabello


Es curioso que hemos encontrado otra página, creada por Turismo de Ubrique, en la que nos invitan también a la feria con estas palabras:

"Segunda Feria Chica organizada por la Asociación Plaza de la Verdura y Casco Antiguo, en la que sus vecinos ponen todo el empeño para que el paseante se traslade a su infancia o comparta con su familia una manzana de caramelo, un bailecito, probar suerte al tirapichón, la tómbola o los patitos.
Este año, con muchos más “cacharritos” y actuaciones.
Una feria que, aunque chica, no le falta de nada. Tan solo una semana para que con el encendido del alumbrado y su portada se inaugure LA II FERIA CHICA DE UBRIQUE!"




 Tornillo "pastando" tranquilamente  en el prado

Todos recordarán al caballo "Tornillo", un precioso y simpático caballito de peluche que nuestro hermano Leandro había confeccionado para que los niños jugaran y que se convirtió el año pasado en una de las estrellas de la Feria Chica, porque sirvió para hacer todas las fotografías de recuerdo de la feria con los niños montados en su lomo.
Tornillo había vuelto al campo cuando, a raiz de las obras alrededor de la ermita de San Pedro, los miembros de la asociación habían tenido que buscar un nuevo almacén. Pero hoy ha ido nuestro hermano Leandro a recogerlo para que vuelva a hacer su trabajo anual.



Los caballos se acercan, curiosos, a reconocer al nuevo miembro de la manada

Y, asombrosamente, esto es lo que se ha encontrado al ir a recogerlo: varios caballos auténticos se acercaron poco a poco inspeccionando al équido de peluche. Algunos tiernamente, otros un poco retraídos y uno bastante enfadado ¡Pobre Tornillo!
De lo que estamos seguros es de que si Tornillo tuviera moscas de caballo, éstas serían de peluche, como él.




Los caballos, muy interesados con Tornillo


Finalmente no ha pasado nada, los otros caballos siguieron pastando y Tornillo emprendió orgulloso su viaje a la II Feria Chica, contento de volver a ser útil y esperando que todos los niños y niñas de Ubrique monten en su lomo hoy y mañana, durante la feria, para que el "fotógrafo" les haga bonitas fotos. 
Tornillo está muy contento de ayudar en esta tarea solidaria, porque los beneficios de esas fotos serán para actividades de colaboración.



Cartel anunciador de  la II Feria Chica, actividad cultural y solidaria 
Organizada por la Asociación de Vecinos de la Plaza de la Verdura y Casco Antiguo
Realizado por David Menacho 


Esperamos que esta II Feria Chica sea un gran éxito y que todos nos animemos a subir al la Plaza el viernes y el sábado. Seguro que es un éxito más grande aún que el de la anterior edición. (Pueden ver fotografías en este enlace).

Enhorabuena a  los organizadores y...

¡Vamos todos a la Feria!

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jueves, 16 de junio de 2011

El libro de Antonio Sanz Zamorano, nuestro padrino, sobre la Fiesta de la Vendimia en Jerez.

 Antonio Sanz Zamorano
Gloria y Ocaso de la Fiesta de la Vendimia en Jerez


Por Esperanza Cabello

Nuestro padrino Antonio Sanz presentará el próximo viernes su libro "Gloria y Ocaso de la  Fiesta de la Vendimia en Jerez",  no es la primera vez que se dedica a la investigación de un tema en concreto, pero esta vez ha sido un trabajo muy en serio, recopilando datos varios años, entrevistando a los que saben del vino y la vendimia, eligiendo fotos e imágenes...
Por fin , después de tantos meses de trabajo y redacción, el día 17 presentará su libro en la Escuela de Hostelería. Esperamos poder leerlo muy pronto.
Antonio es el marido de nuestra tía María Remedios Cabello, que nos ha mandado la siguiente crónica sobre la presentación del libro:

Ayer, en el  Diario de Jerez, Arantza Cala escribía lo siguiente sobre nuestro tío:

"En aquellos primeros días de septiembre de 1948, calurosos, como era de rigor, Antoñito acudió de la mano de su padre a los actos de la flamante Fiesta de la Vendimia. Contaba el niño con tan sólo 11 años, pero aquel fotograma tan familiar y entrañable quedó en su memoria para siempre. Seguramente lo recree o lo vuelva a pasar, como la película favorita de uno, en ciertas ocasiones. Como él, muchos serán los jerezanos que mirarán atrás y abrirán el álbum de la memoria con el libro 'Gloria y ocaso de la Fiesta de la Vendimia' (EH Editores), obra de aquel pequeño, ya hoy sin diminutivo, Antonio Sanz Zamorano, que se presentará el viernes 17 de junio, a las 21 horas, en la Escuela de Hostelería.

La obra tiene su origen en la preparación de una conferencia para la Academia San Dionisio sobre Alberto Durán Tejera en enero de 2009, que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento y encargado de organizar los actos de aquella cita festiva. "Entonces, tras ponerme en contacto con distintos colaboradores de Durán, ya que yo estaba en mi mundo del magisterio y no en el de las bodegas, me picó la curiosidad. Tenía parte del trabajo hecho, ya que había investigado mucho sobre Alberto y ahí estaba gran parte de las cosas de las Fiestas. Fue comisario de las mismas durante 20 años", cuenta Sanz, que asegura que no existe una obra de este calibre, tan sólo las noticias publicadas en los periódicos jerezanos.

Casi dos años de elaboración con la recopilación de fotografías, carteles, documentos, muchísimas anécdotas, que ha contado además con colaboraciones, entre otras, como la de Juan Luis Bretón, quien fuera gerente del Grupo de Exportadores del Sherry, entidad que patrocinó las Fiestas desde 1956 hasta la desaparición del acontecimiento en 1990, y sucesor en el cargo de Durán.

Un repaso por 37 años de historia (ya que para Antonio las Fiestas se acabaron de verdad en 1985, las siguientes ediciones serían "muy light"), cada uno de ellos dedicado a un país o ciudad. Una anécdota: la corporación canadiense invitada en una edición quiso regresar tras comprobar el calor que hacía por estos lares. Los convencieron, pero a cambio ellos invitaron a los responsables de las Fiestas a Canadá y su frío característico. 


Cartel anunciador de la Fiesta de la Vendimia en 1951


"Quiero -dice Sanz- que la gente que vivió esta Fiesta la recuerde y que las nuevas generaciones se acerquen a un acontecimiento que fue importante para Jerez, y para la prosperidad del negocio del vino". Una celebración surgida de la imaginación de un grupo de jerezanos independientes, ilusionados por la cultura y por dar a conocer nuestros productos. Nada de políticos, ni bodegueros, el Ayuntamiento "prestaba sus medios. Hizo lo que tenía que hacer". Todo se fue desarrollando bien, "hasta que todo se politizó, hubo problemas en la elección de las reinas, huelgas en el sector..., no se veía bien a los bodegueros. Llegó Pedro Pacheco y fue el final. El ocaso. Se la cargó. Suspendió la Feria de Septiembre en 1980, que acompañaba a la Fiesta".

Antonio, que fue primero concejal de Cultura y luego de Educación desde 1972 a 1979, confiesa que mientras preparaba el libro, pensaba que un acontecimiento así, "jamás se recuperaría, aunque me gustaría que el deseo de los jerezanos fuera volver a organizarla".


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martes, 14 de junio de 2011

Los balcones familiares de la Plaza de la verdura

 Plaza de la Verdura, 1931
Nuestros abuelos Paco y Julia en el balcón de su casa


La Plaza de la Verdura siempre ha sido un entorno familiar, allí han nacido y crecido muchas generaciones familiares, allí se han forjado muchos de los planes de algunos de nosotros. En esa Plaza han estado los negocios, las distracciones, la cultura, la fiesta. En la Plaza de la Verdura hemos podido vivir momentos emocionantes, momentos históricos, y momentos muy importantes para la vida del pueblo.
Allí tuvo nuestra tatarabuela su armona de jabón, el primer negocio familiar del que tenemos noticia, allí tuvo nuestro bisabuelo su café, y a ella le hemos dedicado más de una entrada.

Hoy nuestra prima Remedios Arenas Cabello nos ha enviado unas fotografías de los balcones de la casa familiar en la Plaza de la Verdura (doscientos años más tarde la familia sigue vinculada a esa Plaza).

 Plaza de la Verdura, 2011
Remedios y Manuel en el (mismo) balcón de su casa



¿Quién iba a decirle a abuela Julia que casi un siglo más tarde sería su nieta María Remedios y Manuel,  el nieto de su hermano Humberto, quienes posarían en el mismo balcón que ella y abuelo Paco estaban en abril de 1931?


Y qué contenta y orgullosa estaría nuestra abuela de saber que además tiene una bisnieta que se llama como ella, Julia Janeiro. Julia es el nombre familiar más importante, y nuestra abuela le daba una gran importancia a esos pequeños detalles, así que realmente estaría muy satisfecha.




 Balcones del Callejón de Janeiro, 2010
Nos parece fantástico que sigan siendo los miembros de la familia quienes se asomen a los balcones de la Plaza de la Verdura, y aunque alejados por razones profesionales, los abran de nuevo en cada ocasión especial.


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sábado, 11 de junio de 2011

On Rowland's sequence

 Serafín Ruiz-Cabello


Hoy no tenemos claro ni siquiera qué significa el título de esta entrada, hace ya muchos años que perdimos el hilo de los conocimientos que iba adquiriendo Serafín.
Nos tiene muy acostumbrados a éxitos, a triunfos y a premios, pero no por ello deja de sorprendernos cada día. Desde pequeñito le fascinaron las matemáticas, participó en competiciones infantiles, en competiciones científicas un poco más tarde, y ha representado a nuestro país, siendo muy joven, en Irlanda.
Cuando empezó sus estudios universitarios le hicieron ofrecimientos para dedicarse a varias licenciaturas en otras universidades, aunque él optó por quedarse en Andalucía.
Al terminar la segunda licenciatura obtuvo el premio extraordinario y después se fue de becario a la Autónoma de Madrid.
Y allí sigue trabajando. En los últimos meses lo hemos visto muy afanado con la redacción de un artículo que le ha llevado mucho tiempo y un gran esfuerzo.
Finalmente, aquí está su recompensa: una pretigiosa revista científica estadounidense, The Electronic Journal of Combinatorics, ha publicado su artículo. 

Como decíamos al comenzar, ya ni siquiera tenemos claro qué significa el título del artículo, y por supuesto, pese a haber intentado leerlo, no entendemos nada de su contenido, a pesar de ello sabemos que para Serafín es todo un triunfo, y que no es, en absoluto, habitual, que esa revista considere siquiera publicar el trabajo de científicos tan noveles como Serafín (que ha unido sus  apellidos para que constara el apellido "Cabello"), Dulcinea y Fernando.

Todo esto, mucho mejor explicado, podemos leerlo en su blog, Veneno para Ardillas, y, si tienen ustedes la suerte de contarse entre los que entienden algo de matemáticas, esperamos que lo disfruten.

¡Enhorabuena a los tres!


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viernes, 10 de junio de 2011

De prospección para Misión Rescate

Los miembros del Grupo 208
De prospección, 1969


Buscando las fotografías para ilustrar el capítulo de los Bujeos Altos, hemos encontrado varias fotografías entrañables. No corresponden a la visita a la zona de la Vega de los Pastores, como creíamos al principio, sino a la visita a la zona de Archite y Benaocaz, de todas formas hemos pensado que no pueden quedarse archivadas más tiempo.



Aunque se les vea de espaldas, la silueta de estos batidores de Misión Rescate es inconfundible: Manuel, Francisco, José Luis, Ángel, Pepe, Manolo, Zurita, Pepe Gómez, Leandro...
 
 
 
 
Hemos visto que esta segunda fotografía es la que ya ilustró la entrada correspondiente a la localización de Archite,  y nos hemos dado cuenta de que las tres pertenecen, con total seguridad, al mismo día de prospección. Manuel Cabello no perdía ninguna oportunidad de salir los domingos al campo con sus alumnos y sus hijos.
 
 

Por enmedio de la sierra
Siempre buscando nuevos objetivos


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Números redondos: 100.001 visitas


Ya hemos hablado otras veces de los números redondos y lo que nos gusta que este blog avance. Hoy no hemos estado muy pendientes, pero hemos llegado justo a tiempo de capturar las primeras cien mil visitas contabilizadas.
Instalamos el contador en septiembre de 2009, más de dos años después de haber empezado el blog, en abril de 2007, y desde entonces 100.001 personas han pasado por nuestras páginas. Y cada día nos acompañan  más personas, alrededor de quinientas visitas diarias.

¡Muchas gracias a todos por habernos acompañado todo este tiempo!




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jueves, 9 de junio de 2011

Los Bujeos Altos

El Grupo de Rescate 208 de prospección


Hace unas semanas hablábamos en este blog de Los Bujeos Altos,  una finca ubriqueña en la que hay vestigios romanos, y contábamos también que nuestro padre había estado muy interesado por esos vestigios, siendo su estudio sobre estas construcciones el único publicado, por el momento.
Hoy transcribimos el capítulo VIII de su obra "Ubrique, encrucijada histórica"  (1987), que trata, íntegramente, de este lugar arqueológico.
Las fotografías, originales de Manuel Cabello, fueron tomadas in situ justo en el momento en que hicieron la limpieza.




CAPÍTULO VIII UN MAUSOLEO HISTÓRICO Y SUNTUOSO.

La tarde caía plácidamente, como todas las tardes de la primavera.
La Pandilla se encontraba colaborando en la «plantá» de la fogata del barrio que ardería aquella misma noche, como muchas más (decenas de ellas) lo harían en Ubrique, el tres de mayo, el día de las candelas.
De nuestras actividades de prospección y campo, ya nos conocían algunos compañeros de estudios. Y fueron, precisamente dos de ellos, los que nos delataron la existencia de una oquedad, con muros muy antiguos, en terrenos conocidos por “Los Bujeos Altos”, a unos cuatro kilómetros de Ubrique, y en su propio término municipal.
Estos chicos se habían adentrado en el monte en busca de los famosos gamones (platas liliáceas silvestres) que aquella noche explotarían con ritual manera en las seculares candelas que, con motivo del día de la Cruz, 3 de mayo, se encienden en Ubrique, en unas fiestas llenas de luz y colorido.
Nos contaron cómo en el promontorio elevado de un pequeño cerro, a manera de talud, casi cubiertos por arbustos y malezas, emergían dos gruesos muros, semiinclinados sobre el suelo, y que lógicamente, les habían llamado la atención. Mucho más cuando observaron que, entre ambos muros, existían unos escalones que se adentraban en el interior.

Su relato nos “picó” bastante, y, aunque próximo el atardecer, organizamos rápidamente una de nuestras habituales expediciones, para comprobar «in situ» lo acontecido a nuestros amigos.
Bastó una pequeña inspección ocular para darnos cuenta de que se trataba de un interesante monumento ¿romano? Sí... ¿por qué no? Era una especie de hipótesis que basábamos en los estudios efectuados en el Columbario romano del Salto de la Mora (Ocurris), y que conocíamos, casi, casi, a la perfección.
Como la tarde caía (nos anocheció en el regreso) y el pueblo nos esperaba con aquellas fiestas ancestrales de Cruz y Fuego, entre gamón y gamón, entre a «la salud» este o de aquel...» preparamos para el siguiente día, que por cierto era domingo, una nueva excursión.
La Pandilla iba al completo, e incluso se agregaron los dos chavales, amigos nuestros, que habían descubierto el yacimiento.
En este paseo nos pertrechamos de todos los útiles necesarios para hacer planos, fotos, dibujos... etc., y además entablamos conversación con el dueño de la finca, muy conocido en el pueblo, don Miguel Bohórquez Carrasco (q.e.p.d.).



Aquella luminosa mañana dominguera, íbamos a vivir unos emocionantes momentos; porque aquellos restos, envueltos por jaras, lentiscos y retamas, despertaban en nosotros el deseo vehemente de saber de qué se trataba, qué hacían allí y cuál era su historia... Nuestras mentes bullían en busca de una cierta respuesta que, de antemano, íbamos adobando con mil y una sugerencias., Incluso, y a la vista prospectiva del monumento, en el hipotético caso de que se tratara de un enterramiento, dábamos por bueno que los huecos dejados en las paredes del interior, por la caída de sillares, eran sin duda las hornacinas para las urnas de incineración... Porque, pensar en un recinto hidráulico, piscina, alberca o estanque, era muy aventurado pensarlo. No había base para ello...
De todas maneras, y así lo hicimos constar en nuestro Cuaderno Diario de Excursiones, estábamos «contentos y felices, no sólo por haber localizado un monumento para la Historia, en muy buen estado de conservación, sino que al creerlo templo funerario, será el mismo monumento quien  en definitiva aporte algunas soluciones a los numerosos problemas e incógnitas que se han planteado en la restauración del Columbario del Salto de la Mora, por el paralelismo que, entendemos, corre entre las dos edificaciones...».
Nada más lejos de la realidad, aunque hemos de justificar estas primeras apreciaciones nuestras, por nuestro desmedido afán de emitir unos razonamientos, anticipándonos a lo que sucedería después...
Aquel domingo el dueño de la finca no estaba allí. Pero al siguiente, en que volvimos al lugar para completar nuestro reportaje fotográfico, sí tuvimos la fortuna de saludar a don Miguel que ya conocía nuestros anteriores paseos por la finca.
“Yo siempre entendí que era un aljibe árabe en el que mi padre descubrió, excavando allá por 1920, los tres escalones que están ahí” -dijo cuando nos acercamos a las obras- “Por cierto -continuó- que nadie se ha preocupado por estudiarlo, conocerlo o publicarlo. Esto es tan inédito, como desconocido.”
Después nos autorizó a hacer los estudios necesarios, comenzando nosotros por limpiar algunas malezas para completar nuestro reportaje fotográfico. Al preguntarnos si íbamos a realizar alguna excavación, le manifestamos la prohibición total que teníamos de ello, y que en todo caso, serían los ex¬pertos en Arqueología, los que realizarían ese trabajo.
Cuando volvimos a Ubrique, la noticia del nuevo descubrimiento corría de voz en voz.



«Se trata -escribíamos en nuestro Cuaderno Diario de Excursiones- de un cubículo o habitáculo de forma prismática, con base de tres metros de fondo por 2,40 de ancho. Una altura media aproximada de 3 metros. Bóveda de medio cañón destruida a todo lo largo, y por el centro, en dirección E-W. Todo su espacio interior está revestido de geométricos sillares, desiguales en tamaño, mayoritariamente fabricados en piedra arenisca, muy abundante en los contornos. El suelo está cubierto de piedras, cascotes, escombros, restos de animales, basuras y suciedades que hay que limpiar. Para adentrarse en él, se hace a través de unos escalones (en total tres a la vista) que se conservan en muy buen estado. Esta especial disposición de los escalones, nos da pauta a pensar en la entrada al Columbario, uno de los enigmas aún no resueltos...». Con todos estos datos, y sobre todo por el interés que nos había despertado el monumento, nos pusimos en contacto con el Director de las Excavaciones Oficiales del Salto de la Mora, don  Salvador de Sancha. Nuestra información verbal iba acompañada por algunos planos de planta y alzado, y alguna que otra foto de las que habíamos realizado.
Tanto interés le despertó nuestro descubrimiento, que con gran celeridad se dispuso a regresar desde Sevilla, y realizar una visita a lo descubierto.
Aquella tarde del sábado 13 de junio, para mayor rapidez en el traslado, lo hicimos en automóvil, por un nuevo carril que ascendía a la finca de los Bujeos Altos, desde la Vega de los Pastores.
Como a unos 100 metros antes de la llegada al cortijo, y a escasos metros de la derecha del carril, emergían los restos del techo abovedado del edificio.

Una rápida mirada, intuitiva, y por la expresión del rostro del Arqueólogo, notamos que aquello le gustaba: Su fábrica, su estructura... todo.
Lo que nos apenó fue cuando nos dijo que aquellos restos, romanos, auténtico mausoleo, no eran de la época del Columbario (que ya lo tenía datado, a mediados del siglo I D. d. C. en clara época imperial romana) sino que nuestro mausoleo, con seguridad, vista su construcción, materiales empleados, especial disposición a dos aguas, y revestimiento exterior, que ha desaparecido,  la fecha de su construcción iba bien para finales del II, o inicios del siglo III.
Como era preceptivo subimos a la cortijada, donde saludamos a don Miguel, así como le presentamos a don Salvador. Don Miguel, ¿cómo no?, se ofreció para todo e incluso nos enseñó unos tambores de fuste, unas basas de columnas dóricas hechas en caliza que adornaban el jardincillo de la casa, así como, un gran, diríamos descomunal, aljibe, que nos llamó poderosamente la atención.
De vuelta hacia Ubrique, paramos nuevamente en el montículo del mausoleo descubierto, que había sido bautizado así, porque sin lugar a dudas, en época pretérita había sido un sepulcro suntuario...





Por la suciedad que encerraba y por estar semicubierto por follaje, maleza y otros imposibles, el arqueólogo no pudo realizar unas buenas fotos, como deseaba. Ante tal contingencia nos ofrecimos a su limpia, prospección y rastreo por los alrededores, trabajos de los que le informaríamos debidamente...
En posteriores recorridos por la finca, dimos con infinidad de vestigios y restos históricos sobre superficie, en un amplio radio de acción, suponemos como un kilómetro a la redonda. Esto nos ponía en ascuas. El interés aumentaba, y tras limpiar los alrededores del mausoleo de toda la maleza que pudimos, intentamos librar de cascotes su interior.
Recordando instrucciones del arqueólogo comenzamos, aquel 24 de junio, a llevar un diario de recogida de material, y la prohibición expresa de usar aperos de ningún tipo. Puestos en faena y llevando a cabo la limpieza encomendada, tuvimos que centrar nuestro interés en la manera de efectuarla. A la vista de los grandes sillares derrumbados en el interior, la gran cantidad de osamenta, restes de todo tipo, tierras y cascotes (debemos aclarar que nuestro monumento, distante tan solo un centenar de metros de la finca, desde siempre se venía utilizando, para echar, aparte de otros deshechos, los cadáveres de los animales muertos, a veces en gran cantidad, como en la época que relatamos, afectada por la peste porcina africana) pensamos iniciar nuestro trabajo quitando todo lo que buenamente pudiéramos, hasta dejar solamente aquellos grandes sillares, ya que era un imposible categórico, poder sacarlos  o moverlos nosotros.



Antes de la limpieza, metidos en agosto, (hay que aclarar que en Ubrique es norma tomar las vacaciones en julio, que coincide con el mes más bajo de la producción del mundo artesanal marroquinero del que depende, prácticamente, toda la población), el mismo día 6, giramos nueva visita al mausoleo para realizar un nuevo reportaje fotográfico, ya que el monumento estaba, tanto en su interior como en su exterior, algo más limpio y despejado, aparte de que teníamos que hacer un rastreo minucioso de la zona, cuyo sondeo nos dio grandes sorpresas que describiremos en capítulos siguientes. Los siguientes días, 7, jueves, 9, sábado, 11 lunes y 14 jueves, trabajamos de firme en su interior, y de manera sistemática. En ello prestaron su colaboración algunos alumnos universitarios en vacaciones, cuyos nombres tenemos anotados en nuestro cuaderno diario de excursiones en lugar de honor, porque gracias a ellos pudimos realizar una buena labor, por la que posteriormente fuimos felicitados...
Nosotros, los más jóvenes, barríamos y sacábamos las basuras, arrojándolas a una especie de escombrera, que a unos veinte metros, donde menos estorbaba, íbamos configurando... Otros igualmente, iban seleccionando cerámicas, huesos, objetos diversos... Los mayores movían y colocaban en otro lugar del edificio los grandes sillares, sillarejos o piedras pesadas que tuvieran algún sentido, mientras las indefinidas, se sacaban y arrojaban a la escombrera. Y el día 15, fiesta de la Virgen de Agosto, al intentar planificar un trozo de suelo, para una tienda de campaña, al limpiar un poco la tierra, apa¬recieron unos restos óseos, posiblemente humanos, que dejamos tal cual y urgentemente informados al experto...
De lo que tenemos escrito en nuestro Diario de Limpieza, vamos a relacionar lo que creemos del mayor interés...
«En general toda la cerámica encontrada en su interior, correspondiente a material de relleno, es atípica. Numerosos trozos de ladrillos, tégulas, opus signinus, spicatus, cascotes... Aparte los huesos, que no contabilizamos, porque hay miles y miles...
Al tercer día de limpieza encontramos tres trozos de cerámica fina de un vaso, correspondiente a la boca del mismo. En principio creímos fuera romana, pero estudios posteriores, realizados por el arqueólogo De Sancha, nos la dieron como árabe. Estas piezas fueron limpiadas y dibujadas por la Pandilla y entregadas al experto.
En la tónica general de esta limpieza conviene destacar el encuentro de numerosos trozos de pavimento, «opus signinus», parecidos a los existentes en el Salto de la Mora, y que al final de nuestro trabajo, pudimos comprobar que se trataba de restos del propio pavimento-suelo, destrozado en épocas anteriores, quizás por antiguos «buscadores de tesoros».
En este tercer día de limpieza interior se encontraron algunos restos de sílex, que, debidamente estudiados, no pudimos catalogar, al ser restos naturales de algún módulo.
«Al cuarto día, ya habíamos descendido casi un metro; continuaban aflorando los más diversos materiales, ae los que destacamos dos trozos, de quince y treinta centímetros, respectivamente, de piedra arenisca (del mismo tipo de los sillares) y que corresponden a trozos de cornisas desprendidas de él mismo. Son muy interesantes estos hallazgos, ya que en el mausoleo no hay restos de adornos externos y así podemos conocer parte de su estructura.





Merodeando por los alrededores, uno de los más jóvenes de la Panda encontró los restos de una descomunal hacha pulimentada, de 12 cm. de diámetro y 21 cm. de longitud, muy bien conservada.
El fondo del Templo Funerario, ya se aproximaba. Sin pecar de exagerados, habíamos extraído seis o siete metros cúbicos de materiales, inútiles para nuestros estudios, y carentes totalmente de interés. En el fondo, quedaban 14 grandes piedras, entre sillares, bloques o rocas representativas, y que por supuesto, no pudimos sacar.
Hacia la parte sur, en una esquina, ya afloraba el suelo primitivo del mausoleo, en principio, sin huella de mosaico alguno.
Finalizada esta jornada hicimos los preparativos para reclutar gente mayor, y experta, para extraer y disponer convenientemente, los grandes sillares que habíamos descubierto con nuestra limpieza.
Nuestro Ayuntamiento estaba en la mejor disposición de ayudarnos. A él acudimos, a través de su Alcalde, informándole de la necesidad de algunos hombres para esos determinados trabajos, facilitándosenos tres de los Servicios Técnicos Municipales, amén de otros, que pedimos a un empresario entusiasta de estos menesteres, Sr. Ardua.
El sábado, día 16, a las cinco de la tarde, cuando ya el sol, ese tórrido sol de nuestra Andalucía, comenzaba a declinar, nos dirigimos en tres vehículos al monumento. Se instaló un «tractel» especial, con fuerza hasta tres mil kilos. Todo ello bien preparado y estudiado, para que no sufriera la fábrica del mausoleo. La extracción del sillar más grande (140 x 40 x 40 cms. que creemos que pesaría unos seiscientos kilos) y su colocación en su primitivo lugar, desde donde había caído, nos llevó toda la tarde.
Al siguiente día, domingo 17, por la mañana continuamos la tarea.
Unas rocas, según sus especiales disposiciones, iban a un lado, otras afuera, pensando en futura y pronta restauración... En el fondo, tres grandes rocas de formas desconocidas para nosotros, que nos intrigaban...
«El lunes, día 18 -continuábamos en nuestro cuaderno diario de excursiones- vimos las tres rocas. No hemos querido sacarlas y las hemos dejado sobre el pavimento. Quizás sean las más interesantes. Una roca es plana, tamaño 90 x 60 x 16, medidas que corresponden justamente, con las de la puerta de entrada, en magnífico estado, con huella de gozne para abrir o cerrar. No tiene ninguna inscripción. Otra roca, muy parecida a la anterior, que debió tener alguna relación con el cerramiento, cuyo uso definitivo desconocemos, es algo menor, de un tamaño 50 x 60 x 16 cms.
Y finalmente, un ara, sin inscripción alguna, pero sí con huellas de haber tenido adosada alguna lápida. La cara posterior es muy basta, no así la ante¬ior que está muy bien trabajada. Tiene la forma de «L» y sus medidas son 60 x 48 x 30 cms.
Las tres piezas las hemos dejado «in situ» hasta la llegada del Arqueólogo...».

Una vez extraídas las grandes piedras, continuamos la limpieza del interior, sobre todo en la zona próxima a la entrada, donde se encontraban los tres escalones señalados en anteriores párrafos, con cuya limpia podíamos contabilizar hasta un total de seis.
Mientras, sobre el suelo del pavimento, las catorce rocas grandes dejadas en él encubrían gran cantidad de material, sobre todo tierra, arena y pequeñas piedras, que en días sucesivos, lenta y pacientemente, sacaríamos, siempre en la sospecha de que allí podría haber algo interesante. Los días 20, 21 y 22 de agosto, fueron los seleccionados.
«Limpia la tierra -decíamos en nuestro diario- dimos con los siguientes materiales: Varios trozos de cristal, muy finos y multicolores, restos de cerámicas «sigilata» hispánica, un trozo de vaso del mismo material, pero de importación, un pequeño aro de bronce, restos de carbón, casi petrificado...».

Llegamos, al fin, al pavimento. Sólo una tercera parte se conservaba del mismo, pero limpio de cualquier tipo de mosaico u otro adorno. El resto había sido roto y traspasado en épocas remotas, con la evidencia de unas manos inexpertas, presumiblemente en busca de algún «tesoro»... En nuestra limpieza sólo encontraríamos un trozo plano de material muy poroso, parecido a cerámica, blanquecino, del tamaño de un folio-holandesa, y que tras su estudio por el Eeperto, nos daría solución a otra de las incógnitas...
El 24 de agosto nuevamente el Arqueólogo llegaría al mausoleo, esta vez acompañado por el Alcalde de Ubrique. La Pandilla recibió una efusiva felicitación por los trabajos de limpieza llevados a cabo en el monumento. La verdad que estaba radiante de limpio...
Sobre el pavimento primitivo habían quedado las tres rocas descritas en anteriores párrafos, dos que creíamos puertas y otra que interpretábamos como ara o estela funeraria. Estas hipótesis nuestras se vinieron abajo cuando se nos explicó que la que tenía forma de “L”correspondía al cerramiento, y las otras dos, planas, eran del revestimiento exterior. Lo que en principio fue pena, por no haber acertado, se trocó en alegría, ya que todas las rocas eran vitales para conocer a la perfección el primitivo estado del Monumento. La del cerramiento de entrada daba la definitiva altura del mismo y el arranque de la bóveda de medio cañón (recuérdese que la bóveda, longitudinalmente, estaba rota). Y las otras dos correspondían al revestimiento exterior del que formaban parte a manera de zócalo.
¡Debió de ser muy bonito el monumento! Todo de piedra, como una pequeña casita.
Lo que creíamos gozne para el giro de la puerta, eran las huellas de unas grapas para unir unas losas con otras par formar el revestimiento exterior. Como es lógico faltaban muchas, (usadas en posteriores épocas para la construcción de viviendas de los alrededores), pero días más tarde encontramos una que sería la anécdota más graciosa que nos aconteciera en esta pequeña aventura y que relataremos en su momento oportuno.
Hechas las oportunas sugerencias sobre el interior del monumento, hicimos una reconstrucción imaginaria de su exterior y, aunque su bóveda estaba rota a todo lo largo, los datos que teníamos nos daban una claridad de visión, de cómo se encontraría en la antigüedad, sobre todo, su cubierta, tejado típico en esta clase de monumentos, con vertientes a dobles aguas, recubierto con tégulas planas, que descansarían sobre las paredes verticales recubiertas del zócalo y, cerrado en su cara este con la roca en forma de «L».
Poco más podíamos hacer en aquel mausoleo histórico. La conclusión a la que habíamos llegado era la de encontrarnos ante un enterramiento fastuoso, de época tardo-romana comprendida entre finales del siglo II y principio del III. Sus enterramientos estaban en urnas de incineración, sobre pilares colocados alrededor de las paredes del interior del templo. Y para potenciar aún más cuanto antecede, tras el estudio detenido del fragmento de cerámica porosa y granulada, que referenciamos anteriormente, del tamaño de un folio-holandesa, supimos que correspondía a una de las caras de una urna de incineración.

DESCRIPCIÓN FINAL DEL  MAUSOLEO HISTÓRICO.
(Apuntes tomados de nuestro cuaderno diario de excursiones)


«Se trata de enterramiento de época tardo-romana, construido entre finales del siglo II o principio del siglo III, en un magnífico estado de conservación. Totalmente desconocido para la Arqueología nacional.
Se encuentra en un montículo de la finca “los Bujeos”, a un escaso centenar de metros de su caserío.
Su exterior, en el que emergen dos gruesos muros de la bóveda rota, está cubierto de tierra a manera de túmulo. Estos muros, exteriormente, miden 7 metros de largo, aproximadamente, ya que el «opus incertum», del que están construidos, presenta muchas irregularidades. La bóveda se encuentra rota en la dirección este-oeste, notándose en los extremos la existencia de «opus testaceum» que le servía de cerramiento.
En su cara este, arrancan unas escaleras, hacia abajo e interior, con seis peldaños de 26 cm. cada uno. Sus paredes interiores están formadas por sillares dispuestos simétricamente, de diversos tamaños, a manera de «opus vitatum», muy bien trabajados, en roca arenisca.
Su planta es de 3 metros de larga por 2,40 de ancha, pero si unimos la prolongación sobre el terreno de sus escaleras de entrada, su largura alcanza los 4 metros y medio.
El hallazgo posterior de restos de cornisas, así como una pieza de la puerta de entrada, facilita el estudio de la bóveda interiormente, y su arranque de medio cañón.
Una vez efectuada toda la limpieza, la altura alcanza los 4 metros.
El pavimento de «opus signinus» se encuentra roto en sentido este-oeste, que dando una buena parte de él, en el que se aprecia la gran calidad de su fábrica».
ANECDOTARIO:
El total de los días trabajados por la pandilla, en aquellos pagos de los Bujeos Altos, tenía que traernos alguna anécdota graciosa. No cabía la menor duda... Y aquello ocurrió el último día...
La idea de encontrar alguna lápida conmemorativa o inscripción, estaba casi siempre en nuestras cabezas. Pero... no había manera de encontrarla...
El último día de trabajo de rastreo, coincidente con el último agosteño, dimos un paseo final por los aledaños de la finca...
¡Qué alegría nos dio cuando uno de nuestros compañeros nos dijo que a la entrada de una vaqueriza existía una inscripción!... allí fuimos rápidamente, y en efecto, se trataba de una losa plana igual, a las encontradas en el monumento, correspondiente a su revestimiento exterior y... con letras apenas visibles, cubiertas por restos de paja y excrementos de vaca.
La limpiamos con toda delicadeza, y cuando pudimos leerla, el chasco fue mayúsculo. Decía textualmente:

AQUÍ LLEGO EL DIEZ DE OCTUBRE DE 1961 EL PRIMER COCHE



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Manuel Cabello Janeiro
Ubrique, 1986

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