martes, 19 de mayo de 2015

Luis Romero Romero: Un nuevo escrito sobre Ocurris

Redacción de Luis Romero Romero en 1931
Publicado en Blanco y Negro


Por Esperanza Cabello

Hace unos días tuvimos la ocasión de comprar en una conocida web de coleccionistas una hojita de periódico muy peculiar y  conocida por todos nosotros.
Se trata de la publicación de una redacción escolar de la que ya había dado cuenta nuestro amigo José María Gavira en octubre de 2009 (en este enlace). Fue publicada en enero de 1931 en la revista "Gente Menuda" de Blanco y Negro (José María nos propone este enlace).
Nos ha encantado poder leer de nuevo esta redacción, ver cómo Luis está orgulloso de su pueblo, cómo habla de edificos modernos, de calles bien urbanizadas y limpias, de personas trabajadoras, de industrias, de desarrollo demográfico, y de la historia de su pueblo.
Habla de una parroquia y tres iglesias, además de las capillas del Calvario, del Hospital y del Cementerio. También menciona, como monumentos, una iglesia romana en ruinas, el castillo de Aznalmara y el convento de Capuchinos.
Pero lo que más nos ha gustado es ver que ya en 1931 los ubriqueños estaban muy orgullosos de la "fortaleza romana de Ocurris, de la que aún quedan algunos restos".
Efectivamente, Ocurris, con sus dos erres, por supuesto, como se lo conoce desde que en 1869 Hübner escribiera el topónimo con dos erres, era, y es un tesoro del patrimonio de los ubriqueños desde hace un par de siglos.
Nos ha llamado mucho la atención que la redacción de un niño ubriqueño, escrita antes de que nacieran nuestros padres incluso, fuese publicada en un semanario de tirada nacional. Y nos hemos interesado por este pequeño Luis.
La única información oral que hemos podido obtener, de nuestra tía Isabelita Álvarez ha sido sobre la familia en general. La familia de Luis vivía en la Trinidad, tenían varios hijos y varias hijas. Una de las mayores, Consuelo, vivió en la Trinidad mucho tiempo.
Los hijos mayores, Luis y Aurelio, estudiaron en Utrera, después en Jerez, y Luis estuvo en Madrid al mismo tiempo que Paco Álvarez, el hermano de Isabelita... Pero la historia se queda aquí.

Por otro lado hemos conseguido una valiosa información documental gracias al Archivo Municipal y a nuestro amigo Manuel Zaldívar, que nos ha echado una mano en las intrincadas páginas de Family Search buscando a la familia de Luis.

Padrón Municipal, 1920 Plaza de la Trinidad
Familia Romero Romero

En el número 4 de la Plaza de la Trinidad en 1920 vivío una familia compuesta por 6 habitantes (dos vecinos y cuatro domiciliados). 
El cabeza de familia se llamaba Manuel Romero Bohórquez, había nacido en Ubrique el uno de octubre de 1881 y era de profesión Industrial. Sabía leer y escribir. La madre era María Romero Reguera, había nacido en Ubrique el 25 de junio de 1889 y era de profesión "su sexo" (sic), esa era la profesión atribuida a las mujeres el siglo pasado.
La hija mayor se llamaba Pilar, había nacido en Ubrique el 28 de septiembre de 1914.
La segunda hija era Consuelo, también nacida en Ubrique el 10 de octubre de 1915.
El tercer hijo era Luis, Luis Romero Romero, el escritor, que había nacido el 31 de dicembre de 1916.
El cuarto hijo era Aurelio, nacido el 7 de abril de 1918.

Al leer esta relación de miembros de la familia de Luis nos surgen muchos interrogantes, pero solo podemos hacer conjeturas, así que pasaremos al siguiente documento.


Padrón Municipal, diciembre de 1930
Archivo Municipal del Ubrique
A través de Family Search

Diez años más tarde vemos que hay algunos cambios en la familia. En primer lugar hay un nuevo miembro: Manuel Romero Romero, que tiene justo diez años, así que deducimos que había nacido en 1920, aunque en la rectificación de 1921 no hay ningún dato nuevo de la familia.
También sabemos que el cabeza de familia, Manuel Romero Bohórquez (nuestro amigo Luis Vilches apunta que deben de ser de la familia de los "Monea") era industrial de tejidos, seguramente tenía, como nuestros bisabuelos, un batán. Ubrique consta como productor de tejidos en la época.
Y también sabemos, como dato muy importante, que Luis y Aurelio, los hijos mayores, estaban estudiando en Utrera, corroborando así uno de los datos que Isabelita nos había dado
Nos hemos puesto en contacto con el Colegio Salesiano de Utrera pidiéndoles información sobre estos alumnos ubriqueños, que debían de estar ya estudiando bachillerato, pero aún no hemos obtenido ninguna respuesta. En los Salesianos de Utrera es donde una gran parte de varones ubriqueños de la época iba a estudiar, además de en Salesianos de Ronda o en los Escolapios de Sevilla.
Imaginamos que la situación económica de la familia debía de ser desahogada, ya que podían permitirse enviar a sus hijos a un internado.
Las hijas de la familia no tuvieron la suerte de poder continuar sus estudios, ya con dieciséis años su profesión era "su sexo". Afortunadamente los tiempos han ido cambiando.

Pero pasemos al tercer documento

Archivo Municipal de Ubrique, 1935
Gentileza de Manuel Zaldívar

En 1935 volvemos a tener en la plaza de la Trinidad, pero ahora en el número 3, a la familia Romero con sus siete miembros. Ahora los tres hemanos varones constan como ausentes. El padre, con 54 años, sigue siendo industrial, y las hijas, con 21 y 20 años, siguen viviendo en la casa familiar.
Luis tiene ya 19 años, y Aurelio 18; seguramente habrán comenzado, a estas alturas, sus estudios universitarios. Manuel debe de ser bachiller.

Y aquí perdemos el hilo documental del censo de esta familia. No los hemos encontrado en los libros posteriores, aunque insistimos,pero sí que hemos encontrado una parte de la familia paterna en 1906:

Padrón de 1906
Familia de Manuel Romero e Isabel Bohórquez
Archivo Municipal de Ubrique


Manuel Romero Bohórquez, padre de Luis Romero Romero, era hijo de Manuel Romero Gil e Isabel Bohórquez Carrasco, dos acomodados propietarios de Ubrique que vivían en la calle Sagasta (actual calle Botica) y que tuvieron al menos siete hijos, el tercero de los cuales era Manuel, que ya con 24 años era industrial.  El hermano mayor, Cristóbal, era abogado, el segundo, José, presbítero, los siguientes, Aurelio y Manuel, eran estudiantes. Por su parte las dos chicas, Isabel y Dolores, vuelven a tener como profesión "su sexo", es una pena las nulas posibilidades que se ofrecían a las mujeres hace un siglo.

El último documento que tenemos sobre la familia Romero es, tal y como nos ha informado nuestro amigo Manuel Zaldívar, un escrito que Fray Sebastián de Ubrique hizo sobre Aurelio Romero Romero, el hermano mayor de Luis, que fue militar de guerra y murió a principios de la Guerra Civil. Pero esa historia será objeto de otra entrada.


Nuestra investigación sobre Luis Romero sigue abierta, hace falta mucho tiempo para rastrear a una persona, y nosotros agradecemos muchísimo a Manuel Zaldívar que nos haya echado una mano. De todas formas no perdemos la esperanza de conocer algo más de "nuestro pequeño Luis", el niño que en 1931 habló con orgullo de su pueblo, sus monumentos, sus fábricas, sus gentes y su Ocurris.


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Al hilo de Ocurris y "nuestro pequeño Luis"

Redacción escolar sobre Ubrique
Revista Blanco y Negro 1931


Por Esperanza Cabello
Escribiendo en femenino singular

 

He estado varios días trabajando sobre Luis Romero Romero, un pequeño ubriqueño que  en 1931 escribió una redacción escolar  publicada más tarde en la revista Blanco y Negro.
La redacción, muy ilustrativa, es la de un chaval bien formado,orgulloso de su pueblo, contento del lugar en el que vive y del que conoce los secretos.
Y en esa redacción, como en tantos otros lugares, he vuelto a encontrar Ocurris. La verdad es que no me llama la atención en absoluto, porque ese es el nombre que desde hace doscientos años se ha venido utilizando para el yacimiento romano que se encuentra en el Salto de la Mora y ese es el único nombre que conozco.
Normalmente no soy muy amiga de polémicas, y casi siempre voy a mi aire sin más, intentando, en todos los casos, respetar lo que hacen los demás. Pero el tema  de Ocurris me tiene un poco cansada. En Ubrique utilizamos Ocurris con sus dos erres desde siempre y eso no tiene más vuelta de hoja. ¿Por qué hay que hacer y decir lo que se le ocurra a algún iluminado?
Aquí tenemos un Hotel Ocurris,  una coral Ocurris, una calle Ocurris, un buen montón de empresas Ocurris, incluso Ocurris es una palabra válida de Scrable




Y es que realmente Ocurris ha sido, desde su descubrimiento en 1795 por Juan Vegazo, un motivo de orgullo para los ubriqueños, ya que la "fortaleza romana" como dice Luis Romero Romero, ha marcado nuestra historia.
Por supuesto que Luis, como todos los ubriqueños hasta hace unos pocos años, llama Ocurris con sus dos erres al yacimiento. Ese es el nombre que ha imperado desde que en 1869 Hübner lo transcribiera con dos erres, seguramente convencido de que era lo correcto. Y han sido cientos los autores que han utilizado Ocurris con dos erres, desde Hübner hasta Romero de Torres, desde Romero de Torres hasta todos los que han trabajado en el Salto de la Mora (sin excepción), que han utilizado, incluso escrito en alguna ocasión este topónimo.

Y eso es lo que no termino de entender. Desde la primera transcripción de Masdeu en 1800 se ha escrito el genitivo ocuritanorum con una sola erre al escribir el texto latino, pero la mayoría de los autores se ha decantado por utilizar el topónimo Ocurris, independientemente de ese genitivo, ya que no es fijo que el topónimo surja sin más al quitar la desinencia de genitivo. 
Nadie, absolutamente nadie, puede afirmar con seguridad, con los documentos de los que disponemos actualmente, cuál era el nombre de nuestra ciudad romana. Por eso no entendemos esa imposición, esa especie de régimen dictactorial lingüístico. ¿Por qué hay que decir Ocuri (sic) y no Ocur u Ocurit o cualquier otra cosa?
Si a los autores les viene bien centrarse en un solo nombre no hay problema, que cada uno se centre en el que quiera, o que hagan como nuestro especialista más brillante, Alejandro Pérez, que utiliza sin problemas las dos versiones:


 Alejandro Pérez Ordóñez
"Sierra de Cádiz Andalusí"


 El repentino intento de cambio de nombre, utilizando todos los medios posibles, imponiendose de manera dictatorial, avasallando,  podría haber ido tomando cuerpo si hubiera sido paulatino y por las buenas, porque la lengua no se impone, el pueblo es soberano y sabio, y si ha decidido llamar a las cosas por su nombre, las seguirá llamando.
Y en lo que a mi respecta, cuantos más anónimos reciba, cuantos más comentarios fuera de tono pueda leer, más fuerza encontraré para decir fuerte y claro que solo hay que dejar que la historia siga su curso, y nos pondrá a cada uno de nosotros  en nuestro lugar.
A mí, que me deje tranquila en Ocurris, con sus dos erres, por favor. 



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domingo, 17 de mayo de 2015

La Calzada Romano-Medieval de Ubrique-Benaocaz

 La Calzada Romano-Medieval de Ubrique a Benaocaz
Por la arqueóloga Natalia Cabello Izquierdo


 Por Esperanza Cabello

Nuestra hermana pequeña es arqueóloga; durante muchos años se dedicó por completo a la arqueología, trabajando en yacimientos por diversos puntos de Andalucía, sobre todo en Ronda.
Pasado el tiempo, su pasión por la arqueología fue convirtiéndose en pasión por la enseñanza, y sacó su plaza de profesora de Educación Secundaria, convirtiéndose desde entonces en una "maestra" muy apreciada por sus alumnos.
 Desde entonces Ubrique  perdió a una excelente arqueóloga (afortunadamente ahora tenemos a María Campos) y los alumnos de Secundaria ganaron  una excelente profesora. 
Pero siempre nos quedará su trabajo, tanto el que realizó en el yacimiento de Ocurris como el de la Calzada, reflejado en varios artículos que, publicados por la Asociación Papeles de Historia, hoy podemos leer en CSIC Digital (en este enlace).




 Nosotros hemos estado leyendo la descripción de su trabajo y recordando cuánto trabajó y cómo se esforzó en esa campaña. Realmente hizo un muy buen trabajo y estaba dispuesta no solo a continuar con él sino a reivindicar ante las autoridades la necesidad de que se protegiera y preservara.
Lástima que los que se quedaron después no consiguieran avanzar en este sentido, y que la calzada romano-medieval esté, en la actualidad, más deteriorada y perdida que nunca.
¡Ojalá nuestros nuevos gobernantes apuesten fuertemente por la cultura y el patrimonio!
Esperamos que en nuestro nuevo ayuntamiento se consolide definitivamente el puesto para nuestra arqueóloga municipal, una mujer preparada y capaz, y que ésta considere seriamente la recuperación y puesta en valor de la Calzada.



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sábado, 16 de mayo de 2015

Ubrique en 1879

Anuario de 1879
Hemeroteca Digital de la BNE

Por Esperanza Cabello

Consultar un anuario es siempre un misterio y un disfrute. Nos encanta bucear en la Biblioteca Nacional a la caza y captura de nuevos datos de nuestro pueblo y de nuestros antepasados.
Hoy le ha tocado a 1879, una fecha demasiado lejana para que conzcamos a muchas personas, pero lo suficientemente cercana como para reconocer nombres, apellidos, profesiones.
Echamos de menos al alcalde, al personal de ayuntamiento, al médico y a los maestros... Eso si, estamos encantados de saber que el confitero de Ubrique en 1879 se llamaba Benito Pérez Martínez.
Y estos son los demás:

UBRIQUE

Villa de 5124 habitantes, situada a 2 leguas de Grazalema, en la falda de una elevada sierra.

Mantiene ganado de todas clases. Produce muchas hortalizas y frutas. Tiene varias fábricas de curtidos y tejidos. Su comercio es de poca importancia.

Círculo recreativo. Ferias, el 2 de agosto y el 14, 15 y 16 de septiembre.


Confitero:

 Benito Pérez Martínez


Farmacéutico:

Fermín Sánchez


Industriales:

 Diego Arenas Romero

José Arenas Romero

José Cobeñas Zarco

Bartolomé García Narváez

José María Herreros

Gerónimo Pan Vázquez

Antonio Ramos

Diego Ramón Guerrero

Ricardo Rodríguez

Juan Saborido García

Justo Zamora Gil


Notaría:

Amaro Guerrero Castañeda


Tahonero:

 Juan Olmedo Clavijo


Transportes:

Agustín Flores Amaya

Alonso Mancilla Angulo

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jueves, 14 de mayo de 2015

La manga de Villaluenga, incomparable

 La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello


Por Esperanza Cabello

Nuestro hermano Leandro nos ha traído, por gentileza de Antonia Jiménez, un libreto de la feria de Villaluenga de 1981. Curiosamente hay en este libreto un artículo de nuestro padre, Manuel Cabello, sobre la Manga de Villaluenga.
Manuel Cabello era un enamorado de la sierra y de todos sus pueblos, pero si hubiera uno al que le tuviera especial aprecio, por el que sintiera más atracción, ese era Villaluenga. 
Por sus gentes, por sus amigos, por sus paisajes, por sus tesoros, por ese queso que compraba cada semana y que tanto apreciaba, por su historia. Villaluenga del Rosario era para él un auténtico paraiso.
Y en varias ocasiones escribió sobre Villaluenga, tanto en sus libros como en sus artículos, incluso fue pregonero de una feria.
Por eso estamos especialmente satisfechos de poder reproducir sus palabras sonre La Manga en este blog, y agradecemos encarecidamente a Antonia que nos haya proporcionado este librito de feria de 1981.




 La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello


LA MANGA DE VILLALUENGA DEL ROSARIO, ESA GRAN DESCONOCIDA


       Generalmente cuando se escribe para un programa festero se piropea y se ensalza, a veces con rutilantes palabras, a la población organizadora. Pero no va a ser este mi caso. Al pedirme vuestro Alcalde, "algún trabajo" para la revista de Feria, me veo obligado a dejar atrás esas bellas palabras, para ceñirme a relatar algunos de los incontables acontecimientos de los que fue protagonista La Man­ga a través de la historia.
Hace millones de años, en el plioceno, a finales de la era terciaria, la corteza terrestre llegó a estabilizarse en su formación geológica. Unos movimientos lentos, de elevaciones de masas, por unos sitios, y de hundimientos compensadores, por otros, dieron origen a estas majestuosas montañas, únicas en su estilo, que constituyen las Sierras de Cádiz, pero que en otras épocas eran llamadas Serranías de Villaluenga.
 

  La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello



Aquellos macromovimientos cortaron sus laderas en tajos semi verticales, casi siempre, con centenares de metros en su altura, en especial, los de origen tectónicos, como lo son los que frontispician a Ubrique, o los que enmarcan, en ingente monolitos de caliza blanca, La Manga de Villaluenga.
Cerrado este hermoso paso, manga o desfiladero, por los farallo­nes inaccesibles de el Saltillo y el Chaparral, por un lado, y por el otro, por las sierras de Benaocaz y del Calillo, serpentea en dirección NE-SO, en unos tres kilómetros, tomando, en un corte imaginario la forma de "U", forma geológica, que ha despistado a muchos, al considerarlo un valle glacial terciario...



  La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello


Pero no. De esto tiene poco. Lo que sí tiene, y en esto baso mi recortado trabajo, aparte de mucho de belleza, muchísimo de historia, y como no, de leyenda. Porque hablando de leyenda, la primera que conocemos, pone a Viriato en sus laderas, en su eterna lucha de guerrillas contra los invasores romanos (Schulten).
Y hablando de historia, cuando contra el vándalo Genserico, se levantó toda la Serranía a la vista del desastre a que tenía sometida a Andalucía, en su caminar de Sevilla a Algeciras. Pero la indómita raza de la Regio Montagna, Montaña Magna o Serranía Gaditana, no se doblegó, y se dice que Genserico, marchó llorando y avergonzado hacia las costas del sur.
La Manga ocupará más tarde lugares preeminentes: cuando fue invadida por la raza mora y por cerca de 800 años; después, en contra del francés, en los escarceos de las guerras carlistas, y por último, en nuestra contienda civil...
 
 La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello



Es tanto el bagaje histórico que la conforman, que el Grupo 208 de Misión Rescate que representó, influenciado por todo el entorno paisajístico de su flora y de su fauna, ha tomado como meta, a lo largo de este verano del 81, y adentrado en curso, efectuar una serie de prospecciones y estudios encaminados a demostrar al resto de España y del mundo el interés que despierta nuestro angosto valle; interés que se centra no sólo en sus muchas y fabulosas cuevas, con indudables huellas del hábitat prehistórico, sino que igualmente, es fácil observar en ellas restos de posteriores culturas, pasando por el bronce, romana o árabe, sin que olvidemos al majestuoso viaducto, compuesto de numerosos elementos pertenecientes a la época árabe, una calzada y un campamento militar romano, y sobre todo un campo, en los Llanos, de dólmenes y de cistas, totalmente desconocido para la Historia y que vendrá a enriquecer, sobradamente, la carta arqueo­lógica nacional.


 La manga de Villaluenga
Fotografía de Leandro Cabello




No podemos dejar atrás, aunque sólo sea su mención, su entrañable flora (oréganos, tomillo y manzanilla serrana) y oculta fauna, tan amplia en su variedad.
Por todo ello, no habría mejor homenaje para esta descono­cida manga villalonguesa que intentemos entre todos que algún día sea declarada CONJUNTO NACIONAL HISTÓRICO: TURÍSTICO Y PINTORESCO.

Manuel Cabello Janeiro (Agosto de 1981)




Reiteramos nuestro agradecimiento a Antonia por permitirnos copiar estas palabras de nuestro padre, y a Leandro, por estas fotografías tan espectaculares de La Manga.




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