lunes, 26 de octubre de 2020

Poeta en el recuerdo, por Juan Ramírez Domínguez

 

Retrato-collage de Miguel Hernández realizado por José Antonio Martel con las fotografías de los profesores y alumnos del IES Las Cumbres en 2010

 

 

 

Poeta en el recuerdo



         Digo Miguel, y el eco me responde Ramón. Pronuncio Ramón, y surge el canto amargo por la amistad derribada. Repito amistad, y se me revela el llanto quebrado del hortelano, el silencio errante, el sentimiento ahogado por los despropósitos odiosos de la vida.

         Me alcanza la voz y se me clavan las palabras. Me oprime el corazón la soledad que dejó un hachazo, me arrastra al desierto de un patio sin macetas en primavera, me empuja al balcón vacío bajo el que sigue pasando el cortejo mísero de la muerte.

         El futuro agoniza para convertirse en pasado segundo a segundo, palabra a palabra, verso a verso. Nunca sabré agradecer sus lágrimas. Esferas de cristal que brotaron de la desolación, jirones de tormentas que se escaparon a dentelladas de la rabia. Campanas de bóvedas infinitas que dejaron de sonar.

         Como moneda que va de mano en mano, rodó de barrotes en barrotes. Altar de libertad acuchillada por sentencias y traiciones. Rehén de odios. Carne que los miedos dejaron despojada y abandonada a la enfermedad. Reo inocente de las pasiones que retuercen el alma.

         Luces y oscuridades que se truncaron por la sinrazón de los hombres. Clamor y lamento. Suspiro de poetas. Alas de mariposas perdidas en el laberinto de las ilusiones desechas.

 

“Compañero del alma, compañero.”

 

 

Juan M. Ramírez Domínguez

                              Club de Letras-Speculum, Diciembre de 2.010

domingo, 25 de octubre de 2020

Donación de sangre en Ubrique


 Nos piden que compartamos esta información tan importante.

Mañana, lunes, 26 de octubre y el martes, 27 de octubre, estamos convocados todos los ubriqueños y ubriqueñas a participar en esta campaña de donación de sangre.

Hay que acudir al edificio de los juzgados, a la tercera planta. Por las mañana de diez y media a una y media y por las tardes de cinco y media a nueve y media.



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lunes, 19 de octubre de 2020

La plaza de Ubrique en 1934

 

                                            La plaza de la Constitución en 1934

                                           Fotografía de Francisco García Parra



Por Esperanza Cabello

Efectivamente, la Plaza de Ubrique tenía palmeras. Ya nos lo había contado nuestra tía Isabelita Álvarez, que la Plaza de Ubrique tenía muchas palmeras, al igual que El Jardín, y que se mantuvieron allí mientras ella era chica. Incluso nos contó que un año, por carnaval, su madre había hecho unos adornos para una de las palmeras y que había ganado un concurso, el premio era una guitarra.

Y aquí tenemos la Plaza de la Constitución de Ubrique. En 1934 ese era su nombre, y constaba así en la fachada de la parroquia, con letras de azulejos como las que quedaban en varios edificios municipales y en varias calles.

Hay muchos detalles en esta fotografía de Francisco García Parra. En primer lugar la fotografía en sí. El mismo fotógrafo indica que está hecha desde el ángulo noroeste de la plaza y señala la fecha: 1934. Don Francisco estaba, seguramente, en uno de los balcones del casino, y desde allí plasmó un instante de la vida de aquel Ubrique de 1934.

Los hombres sentados o paseando alrededor del "Café Ideal", una chica con un cántaro a buscar agua a la fuente. La calle Botica con un rótulo de letras de azulejos, nominada entonces "Calle Santiago Rodríguez Piñero". La fábrica de artículos de piel "F. Cabello", nuestro querido abuelo. La casa de Rogelia Yuste en construcción, entonces, y en los años siguientes, era una fonda.

Y el quiosco de la música en el centro de la plaza, como lo hemos visto en tantas ocasiones y en tantas imágenes del Ubrique antiguo, y tal comolo recordaban nuestros mayores (nosotros recordamos la fuente que diseñó el alcalde Manuel Janeiro Carrasco, nuestro tío).

Como decíamos en la anterior entrada, es un lujo que Francisco García Parra fuera tan aficionado a la fotografía, y que tuviera la magnífica costumbre de hacer varias copias de sus trabajos para repartir a sus amigos, así se han conservado tantas fantásticas estampas ubriqueñas.

¡Un verdadero tesoro!



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martes, 6 de octubre de 2020

Manufactura de Artículos de piel "Leandro Izquierdo"

 

                                               Factura de Leandro Izquierdo en 1948. T.C.



Por Esperanza Cabello


Hemos encontrado en una tienda de artículos de segunda mano esta curiosa factura de la fábrica de nuestro abuelo Leandro.

Leandro Izquierdo fue fabricante de artículos de piel, su empresa fue una de las más prestigiosas de Ubrique, especializada en trabajos de calidad y pieles especiales. Fundamentalmente fabricaba artículos de caballero, pero también conservamos algunos artículos de señora.

Desde las primitivas petacas y carteras de ganadero hasta las lustrosas pureras y los cinturones de cocodrilo, en la fábrica de Izquierdo se fabricaron durante años algunas de las mejores piezas de la marroquinería de nuestro pueblo.

Conservamos algunas piezas de aquella fábrica, pero sobre todo grandes recuerdos, e imaginamos a Quirós, su oficinista (y tantas veces su mano derecha), escribiendo esta factura en aquella mesa grande con el mapa mundi, con el sacapuntas de manivela fijado en una de las esquinas y con su sillón giratorio (que era toda una novedad) girado hacia la máquina de escribir y haciendo sus cuentas. También a nuestro tío Baldomero, que era el contable, haciendo sumas infinitas de memoria.

En esta factura de seis carteras enviadas el 21 de septiembre de 1948 a don Jacinto Rodríguez, de Badajoz, le detallaban los gastos:

           -210 pesetas por  seis carteras a 35 pesetas

          -14,70 pesetas por 7% de uso y consumo (los impuestos)

          -2,10 pesetas por el seguro

          -4,00 pesetas por embalaje y envío


¡Cuánto trabajo detrás de cada pequeño detalle! ¡Cuántas personas habían trabajado para que esas carteras llegaran a sus futuros dueños! Así es el trabajo de los artesanos, y aún más difícil en aquella época en la que las comunicaciones eran más complicadas, en la que la luz se iba un día sí y otro no, en la que todos trabajaban día y noche labrándose un mejor porvenir.

Somos los herederos de tanto trabajo y de toda esa artesanía. ¡Un verdadero orgullo!



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domingo, 27 de septiembre de 2020

La calle Saucos en 1939

 

                                                       Ubrique, calle Saucos en 1939

                                     Fotografía realizada por Francisco García Parra



Por Esperanza Cabello


En los últimos días algunas personas han compartido fotografías antiguas, supuestamente de Ubrique, realizadas por el fotógrafo catalán Ramón Masats (en este enlace).

Exceptuando una de las que aparecen en la galería de Blanca Berlín (en este enlace) las demás pertenecen a otros pueblos de la sierra, entre ellos Arcos u Olvera. El fotógrafo no recordaría bien dónde había hecho las fotos y equivocó el título, cosa comprensible, porque todos nuestros pueblos comparten hermosura y sierras.

Pero este "afloramiento" de fotografías antiguas de fotógrafos reconocidos nos ha hecho pensar, y también querer  reivindicar, que en Ubrique existieron varios fotógrafos de renombre a finales del siglo XIX y principios del XX, algunos dedicados profesionalmente al retrato, como Coveñas o Pedro Janeiro, y uno en concreto dedicado a la fotografía cotidiana y a lo que llamaríamos hoy en día "fotoperiodismo".

Se trata de don Francisco García Parra, un hombre del que no existe aún una buena biografía pero cuya obra ha perdurado en los años y actualmente, un siglo después de sus primeras fotografías, todos los ubriqueños hemos visto en más de una ocasión muchas de sus fotografías.

García Parra, de quien hemos hablado en infinidad de veces en nuestro blog, al principio por su amistad con nuestro abuelo Leandro Izquierdo y más tarde por sus magníficas fotografías, que, minuciosa y dedicadamente, señalaba, organizaba y categorizaba con una pacicencia infinita, regalando varias copias a familiares y amigos.

Nos ha costado un poco terminar de comprender el procedimiento de García Parra. Aficionado a la fotografía, tenía una cámara oscura en el soberado de su casa familiar, justo enfrente de la casa de nuestros abuelos Julia y Paco, en la calle del Perdón. Debieron de ser centenares las fotografías que Francisco García Parra realizó. 

Cuando terminaba de revelar un carrete, escribía a pluma en el negativo el lugar, la fecha y las circunstancias de cada foto (guardamos algunos negativos en el archivo de nuestro padre). Después elegía las mejores,  a veces era una especie de reportaje, como el que publicó Elena Lobatón en Ubrique en el recuerdo sobre la visita del cónsul de Italia; a veces eran acontecimientos puntuales, como las grandes nevadas o la peregrinación al Calvario para el desagravio por los acontecimientos del 36. Hacía varias copias de las mejores fotografías, y con su magnífica caligrafía escribía en el reverso de cada una la fecha, el lugar, una pequeña historia y su firma, como podemos comprobar en este estupendo trabajo del amigo Fernando Oliva.

Así han llegado a nuestros días muchas fotografías a muchas familias. Hemos encontrado este tipo de copias en nuestra familia, en la familia Vilches, en la familia Sánchez de Medina, en la familia de Bartolomé Pérez, y en varios foros diferentes.

Sería magnífico poder reunir estas fotografías. Nosotros hemos ido publicando algunas de las que conocemos, pinchando en este enlace llegamos a todas las fotografías de Francisco García Parra que hemos publicado hasta el momento, un verdadero tesoro para todos los ubriqueños.

A veces nos entristece pensar que su figura como fotógrafo no haya sido reconocida, a pesar de que sus imágenes son historia viva de nuestro pueblo (por ejemplo, sus fotografías son las que ilustran el libro de la Historia de la Villa de Ubrique de Fray Sebastián). Quizás sea el momento de que algún estamento, por ejemplo la joven Agrupación Fotográfica Ubriqueña o algunos de sus entusiastas miembros, haga una retrospectiva de Francisco García Parra. 

En tiempos, si la memoria no nos falla, una tienda de fotografías del pueblo publicó un pequeño libro con sus fotos, lástima que la calidad de las reproducciones dejaba mucho que desear y lo peor es que el nombre del autor no constaba en las imágenes.

Hoy publicamos una nueva fotografía de la calle Saucos en 1939. La serie de fotografías de calles de Ubrique y Benaocaz de Francisco García Parra es absolutamente grandiosa, ojalá pudiéramos completar una de las ilusiones de nuestro padre, que era reunirlas todas y poder exponerlas. En su archivo hay no solo una decena de originales, sino muchísimas copias realizadas en los ochenta y los noventa.

En muchas de ellas podemos ver, como en esta de la calle Saucos, a ubriqueños y ubriqueñas de la época posando tranquilamente para perpetuar su memoria. Quizás sea el momento de recordar también al fotógrafo.



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domingo, 20 de septiembre de 2020

El tiempo que llevamos dentro. Pepa Caro Gamaza

 


Por Esperanza Cabello Izquierdo


Por mucho que hayamos pasado media vida leyendo, siempre nos quedan libros esperando a que llegue su oportunidad y que esperan pacientemente su momento.

Y cuando, sin esperarlo, cogemos al azar uno de esos libros tan pacientes y nos quedamos absolutamente embobados con la lectura pensamos que, lamentablemente, habíamos perdido un poco el tiempo, pero al mismo tiempo nos alegramos profundamente de haber tenido la oportunidad de leerlo, aunque sea tarde.

Casi al final del año pasado, en una de las presentaciones de libros que ya se habían convertido en "habituales" en la ermita de San Pedro, tuvimos la ocasión de conocer someramente a Pepa Caro Gamaza, historiadora arcense, mujer comprometida y dedicada a la cultura, a la defensa de valores fundamentales, a su pueblo y al papel de la mujer. 

En la presentación supimos por nuestra alcaldesa, Isabel Gómez, del compromiso de Pepa con su pueblo, con la cultura y con las mujeres. También nuestro amigo Pedro Bohórquez, en aquella presentación, explicó la amplia trayectoria literaria de Pepa.

El libro estaba ahí esperando, porque en principio, y a pesar de saber que no se trataba de poesía, no somos muy líricos, aunque tratándose de prosa, de un relato y de historia de mujeres de la sierra nos pareció prometedor y lo adquirimos en su momento.

Y hoy ha sido el día. Al mediodía comenzamos la lectura y, por supuesto, no hemos podido parar de leer. Se trata de esos libros que te dan tanta "envidia", de esos que te gustaría que alguien escribiera sobre tu propio pueblo, de esos que dan vida y voz a tantas personas invisibles haciéndolas reales y que al mismo tiempo te arroban.

"El tiempo que llevamos dentro" es una novela compuesta de muchos relatos entrelazados que cuentan, en primera y tercera persona, la vida, los pensamientos, los sentimientos y los sufrimientos de un puñado de mujeres de la sierra al final del siglo XIII  durante el siglo XIV, justo antes del Señorío: Las señoras castellanas que llegaron a desposarse con caballeros que habían sido premiados por su majestad el rey por su destacado papel en la Reconquista, sus hijas, sus sirvientas, sus esclavas, sus ayas...

A pesar de la terrible dureza de la época y de lo espantosa que era la vida de las mujeres en la época,  "El tiempo que llevamos dentro" es un relato amable y comprometido, lleno de sentimiento, de rebeldía y de pequeñas historias diarias en el que se muestra y se cuestiona el papel de unos y otras en las pequeñas historias cotidianas.

Lo primero que nos ha llamado la atención ha sido el dominio del vocubulario de la época. Ha habido veces en las que hemos pensado que de nuevo estábamos transcribiendo los manuscritos de Aragón Macías y ha sido la primera vez en la que esas palabras que nos han dado tanto quehacer han cobrado vida y han tenido significado pleno: mayorazgo, capellanías, velar, alférez mayor, aljabas, caballerías, franquezas, alguacil, alcayde, aldalde mayor...

¡Qué magnífico habría sido que una historiadora ubriqueña hubiera escrito basándose en los datos de ese manuscrito!

Habíamos olvidado que la autora es precisamente historiadora y natural de Arcos, así que nos quedamos impactados al comenzar a leer un relato tan preciso, tan correcto y tan real. Verdaderamente una joya.

También nos ha sorprendido muy agradablemente la correctísima presentación de la obra. Perfectamente maquetada y corregida, con una profesionalidad que es muy de agradecer, y con la sobriedad, claridad y limpieza que acompañan a las verdaderas obras de arte.

Pero lo que definitivamente nos ha hecho enamorarnos de este libro ha sido la vida real de estas mujeres (todas personajes de ficción), mujeres de todos los estamentos sociales y de diferentes razas, grandes señoras, casadas, viudas, solteras, monjas, mujeres que sin profesar vivían en los conventos, esclavas, amas de cría, niñas abandonadas al nacer, amantes apasionadas, esposas maltratadas, mujeres que amaban a mujeres, mujeres forzadas a veces por sus señores, a veces por sus propios esposos.

Y de entre  todas estas pequeñas historias sobresale un hilo conductor, la valentía de todas ellas y los sentimientos que presiden las vidas de todos nosotros, entonces y ahora.

Normalmente nadie se plantea qué pasa con todas las "invisibles", y esta historia es, precisamente, la historia de todas estas invisibles, esa es la esencia de estos relatos y eso es lo que nos ha seducido en esta historia de Pepa Caro.

Mujeres de Sierra de Cádiz que vivieron hace quinientos o seiscientos años en nuestros pueblos, que tuvieron que enfrentarse a los reveses de aquella vida durísima con muy pocas armas, sin formación, sin derechos, sin existir apenas. Dominadas en un mundo de hombres que las ignoraba.

Con casi un año de retraso, queremos dar la enhorabuena a la escritora arcense por este exquisito y magnífico trabajo, deseando terminar esta pequeña crónica para volver a leerlo de nuevo.

¡Gracias!



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martes, 15 de septiembre de 2020

Don Luis Domínguez Rojas. In memoriam

 

                              "Ubrique, como yo lo siento", por David Bulpe

                                 Capítulo dedicado a Luis Domínguez Rojas




Esta semana el pueblo de Ubrique se ha vestido de luto por uno de sus paisanos más ilustres, más artistas, más generosos y más conocidos. Luis Domínguez Rojas.

Hemos querido rescatar un momento amable en la historia de nuestro pueblo y de este gran artesano, cuando en marzo de 2017 Luis hizo un generoso legado al pueblo de Ubrique. En esta entrada del blog de aquellos días podremos leer las palabras de cariño y agradecimiento de muchos ubriqueños a nuestro querido paisano.

Todo nuestro cariño a su familia, Luis,tu pueblo nunca te olvidará.

 

 

 

Ubrique, 24 de marzo de 2017

Luis Domínguez Rojas, legado al pueblo de Ubrique




Por Esperanza Cabello  

Esta tarde ha tenido lugar, en el Museo de la Piel de Ubrique, uno de los momentos  más esperados y más memorables del año: don Luis Domínguez Rojas, uno de nuestros artistas más reputados, ha inaugurado las dos salas que desde hoy albergaran una muestra de sus obras, su legado para todos los ubriqueños.



Entrada a las salas del Legado de Luis Domínguez Rojas

Se trata de dos salas que están en el claustro del Convento de Capuchinos, en las que desde hoy podemos admirar sus obras, de una calidad artística innegable.
El acto ha estado presidido por la alcaldesa de Ubrique, Isabel Gómez García, y el concejal de Cultura y Festejos, José Manuel Fernández Rivera, ha actuado como maestro de ceremonias.
Después de una breve presentación del homenajeado, José Manuel Fernández ha ido dando la palabra a amigos, compañeros y admiradores de Luis, que le han dedicado palabras emocionadas y apasionadas. 



 En primer lugar Celia Bulpe, ferviente admiradora y amiga del artista, ha hecho un recorrido por su obra, le ha dado la enhorabuena y nos ha explicado cómo están repartidos algunos de los cuadros de Luis:





Hola muy buenas tardes a todos y a todas los que han querido acompañar en este día tan importante.
A don Luis Domínguez Rojas: hoy es un día muy especial, emotivo, importante y lleno de ilusión porque por fin hoy es:
La inauguración de la sala de su legado al pueblo de Ubrique
Para él un sueño hecho realidad, pues desde hace ya años el artista dio a conocer su gran deseo de regalar sus obras al pueblo de Ubrique y nunca llegaba el día en encontrarle un sitio a sus extraordinarias y valiosas obras de arte, dedicadas en su esplendor a la talla en piel y la pintura al oleo
Para mí el arte de Luis ni se compra ni se vende; le nace del alma, le florece del corazón y con su punzón y al ritmo del son, él talla la piel y la pinta al óleo con tanta ilusión, aprovechando el extraordinario y prestigioso don que Dios le dio.
Hay que reconocer el gran corazón que Luis tiene, pues a ningún artista le gusta regalar un pedacito de sí, pues como él dice sus cuadros son como hijos.
Los buenos sentimientos del alma, la solidaridad y la gran humanidad que Luis Domínguez Rojas tiene le salen del corazón.
A continuación voy a nombrar todas las obras que el artista ha regalado a las distintas organizaciones e instituciones.
-"Iglesia Nuestra Señora de la O": un cuadro de fray Leopoldo de Alpandeire
-"Residencia de ancianos de Ubrique": un cuadro de Jesucristo Resucitado
-Al paso de la Hermandad del Cautivo: todos los carteles tallados del paso para procesionar a nuestro padre Jesús cautivo.
-Escuela de artesanos de la piel: 2 cuadros.
-Salón de plenos del ayuntamiento de Ubrique: un cuadro
-A los niños de “Vamos Juntos” un cuadro de Jesús Cautivo para que se realice un sorteo y todo lo que se recaude vaya destinado a esta asociación.
-Bar Moro: 2 cuadros.
Muchas gracias, don Luis, por regalarnos "un pedacito de ti "en todas y cada una de las obras que realizas con tanto amor y por dejar al pueblo de Ubrique tan valioso tesoro, para que todos podamos contemplar, ver y admirar todo tu arte, tu duende, tu salero y tu don.
Tus cuadros desprenden alegría, pasión, arte, devoción; rebosan cultura, ciudades y religión, es como el cante flamenco, que desprende mucho arte y compás, como diría nuestro amigo Manolo Román
Luis: para mí sería todo un honor y un orgullo que un día fueses nombrado "Hijo Predilecto del pueblo de Ubrique", pues qué mejor representante del arte de la piel que tú , ya que no solo tallas la piel con arte, sino que la conjugas con el óleo y eres la única persona que tiene ese grandioso don, pues ya se sabe que nuestro querido pueblo de Ubrique es la cuna del articulo de la piel y es reconocido por tal arte y por ser tan pintoresco lugar, por eso y porque eres un gran artista y una gran persona te mereces eso y mucho más.
Muchas gracias a don Luis Domínguez Rojas, al concejal de festejos don José Manuel Fernández Rivera y a la alcaldesa de Ubrique doña Isabel Gómez Garcia, por hacer realidad el sueño de Luis y por dejarnos contemplar las obras de este gran artista
Celia Bulpe Solano

                                                                    Legado de Luis Domínguez Rojas





A continuación Teodoro Leo Menor, amigo de Luis, ha trazado una preciosa semblanza del artista:




Hablar de Luis Domínguez Rojas es hablar de un artista consagrado, un escultor de la piel que ha elaborado obras increíbles con su cincel y su martillos. Debo decir que no me ha unido a él una especial relación afectiva, ni siquiera la cercanía del espectador que asiste cada día a la evolución del artista y percibe con satisfacción los ecos armoniosos del cincel acariciando la piel. Mi ausencia durante tantos años del valle virtuoso (Ubrique) me impidió asistir a la preliminar explosión de la primavera del artista, a los años de la madurez florida y a la lucidez sideral del artista consagrado. Mi primer contacto con el autor tuvo que nacer después, un día del mes de abril de 2013, cuando en un escenario bucólico de monte mediterráneo, en presencia de un buen ramillete de amigos, pude comprobar directamente la torrencial fragancia que emanan los sentidos de Luis Domínguez Rojas. Allí pude conocer al hombre y allí pude disipar las dudas, si las tenía, de encontrarme ante un ser excepcional. En aquel ambiente delicioso pude sentir, en la emoción contenida, el magnetismo del artista, la germinal claridad que irradian sus ojos, el arpegio luminoso de su voz y los silencios profundos de la nostalgia. Ese día nació el compromiso con el autor de la obra.

Por lo que respecta al compromiso con el contenido de la obra, han concurrido circunstancias extraordinarias que me han permitido -contemplando los cuadros de Luis Domínguez- recrearme en la belleza de la filigrana en piel, en la profundidad de los surcos heridos de la melancolía y en los abruptos oteros de la efervescencia, aromas que emanan de todos los poros de la ya extensa obra de Luis Domínguez Rojas y que el artista ha sabido impregnar con su especial sabiduría y sensibilidad

En el momento actual, como en otros muchos periodos a lo largo de la historia, los artistas constituyen la vanguardia de la confianza en el hombre. Vivimos, ciertamente, tiempos de zozobra, de crisis económica pero también de crisis de valores. Por eso, en esta etapa crucial cuyo desenlace ni siquiera podemos intuir, el arte, en todas sus manifestaciones, debe aportar la chispa iridiscente que ilumine toda nuestra existencia.




El arte, ajeno a voluptuosas ataduras ideológicas y a los presupuestos de una fraudulenta intelectualidad de nómina que acapara valores éticos, morales y estéticos que en absoluto le pertenecen, debe comparecer en el escenario de la vida y recoger los restos del naufragio para construir un mundo nuevo.

En este contexto aparece la figura de un excelso y preclaro ubriqueño, Luis Domínguez Rojas, cuya obra alcanza ya límites insospechados.

La dilatada trayectoria del autor abarca tres etapas fundamentales:

Una primera como repujador, que corresponde a sus años de juventud y el inicio de una productiva madurez. Luis Domínguez comienza a trabajar a los 16 años como repujador en el taller de Juan Carrasco (uno de los pioneros, junto a Francisco García, de este arte en Ubrique). Los primeros repujadores eran tallistas y comenzaron a hacer planchas de madera para grabar la piel, a cuyos grabados daban luego sombreado y perfilado y sombra a color. Las dos facetas del repujado eran la plumilla y el grabado (los apuntes con plumilla de tinta china se hacían directamente en la piel y fueron excepcionales y conocidos en toda España los motivos de toreo y baile flamenco, dirigidos especialmente al turismo). El arte del repujado se desarrolla a partir de los años cuarenta del siglo XX.
 





Resulta curioso señalar que esta escuela de repujadores ubriqueños fue el embrión de lo que luego se conoció como “escuela ubriqueña de pintura”, nacida de la afición de los alumnos del repujado por la pintura.
Una segunda etapa que coincide con el estadio medio de su recorrido vital, donde se consolidan sus coordenadas intelectuales y artísticas: la pintura en lienzo al óleo. Esta etapa la comienza a los 35 años y es de destacar la abundante colección de paisajes de Ubrique y motivos de cacería y retratos. Fruto de esta importante producción artística son los premios que recibe en reconocimiento a su maestría con el pincel.
Una tercera etapa donde el artista es ya un hombre en plena madurez, donde la rebeldía de la juventud ha dado paso a la quietud apasionada. Aquí utiliza la técnica del grabado a mano en la piel de forma totalmente artesanal.
Durante estos últimos 20 años, el artista investiga dentro de los caminos del grabado hasta llegar al momento culminante de su carrera, la talla y escultura en piel, donde ha desarrollado toda su técnica, alcanzando el máximo nivel, la madurez artística


y una personalidad propia dentro de este arte, llegando a ser considerada su obra por grandes expertos como única e inigualable.

No puedo dejar de mencionar, como el cénit de esta etapa fundamental en la carrera del artista, la colección dedicada a los personajes de la Grecia clásica, de la Roma imperial y del periodo más fructífero de la presencia árabe en España.

Hoy, a sus 81 años, podemos contemplar al artista en su museo-taller de Ubrique con su cincel y su martillo, sus grandes compañeros de trabajo, realizando obras inigualables que han traspasado nuestras fronteras y pueden apreciarse en diversos países como EEUU, Francia, Inglaterra o Argentina, donde es motivo de discusión por parte de críticos y entendidos en el mundo del arte.

Por último, debo destacar la grata noticia que hemos podido conocer y que es el motivo de nuestra presencia en este marco incomparable: el autor, haciendo valer su alto concepto del altruismo y de la filantropía, ha donado una parte importante de su obra al pueblo de Ubrique, la cual podrá contemplarse, para regocijo de propios y extraños, entre los muros del noble y antiquísimo Convento de Capuchinos de Ubrique, lugar donde nos encontramos en este momento y donde están expuestas las obras que forman parte ya del patrimonio cultural y artístico de la ciudad de Ubrique.

TEODORO LEO MENOR Ubrique, marzo de 2017
 


 Homenaje a la Patacabra: regalo de Luis Domínguez al Ayuntamiento de Ubrique

 En tercer lugar Juan Enrique Gutiérrez, Director de la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique, con la que Luis colabora como maestro voluntario, tuvo unas sentidas palabras de agradecimiento para el maestro artista.




"Luis Domínguez Rojas encarna en su persona la filosofía de nuestra Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique, la cual tiene a gala contar con él en calidad de maestro voluntario.
Esfuerzo, amor por lo bien hecho, espíritu de superación, generosidad, entrega y algo también muy importante: humildad.
Pocas personas transmiten con su arte y oficio el saber de toda una vida, las técnicas que nos hacen ser únicos y que corren el riesgo de perderse, porque nuestra artesanía ubriqueña es cultura, cultura que rinde homenaje a miles de hombres y mujeres que desde el más remoto pasado han contribuido con su esfuerzo a hacer grande nuestro pueblo.
Y además de la faceta profesional, en el caso de Luis no debemos pasar por alto su calidad humana, fuera de toda duda, un valor que aglutina en su persona un compendio difícil de conseguir.
       Trabajador sin descanso, parece que le faltan horas para dedicarse a So que más le gusta, si bien no le pesa lo más mínimo. Siempre innovando, creando arte, superándose y experimentando. Todo un ejemplo para las futuras generaciones.
     Que en tus paseos por el campo, donde sabes mirar donde otros no reparan, encuentres la inspiración que te ilumina y permite concebir tus obras, porque eres creador, arte con mayúsculas.
     Es un placer poder contemplar hoy, como se merece, un legado de su importantísima obra, a disposición no solo de Ubrique y sus conciudadanos, sino de toda persona que tenga la sensibilidad suficiente como para apreciar lo que contempla.

       Querido Luis, un millón de gracias por las dos obras que has donado a nuestra Escuela, las cuales cuidaremos, preservaremos y enseñaremos a todo el que nos visite, y sobre todo, un millón de gracias por compartir lo más valioso que tienes: tu tiempo, tu energía y tu generosidad para enseñar, con mayúsculas, tu arte.
Muchas gracias. 
Juan Enrique Gutiérrez



Una de las salas dedicadas al legado de Luis Domínguez


 A continuación José López López "Pepe er de Genoveva", subió al estrado para hacer entrega, en nombre del ayuntamiento, de un pergamino en piel en el que quedaba reflejada la biografía de nuestro repujador ubriqueño.
Terminadas estas palabras, el autor respondió dando las gracias al público asistente y agradeciendo desde lo más profundo este homenaje y todas las palabras de sus amigos y personas queridas.
Se siente muy satisfecho de contar, después de varios años de preparación, con estas dos salas en un lugar tan representativo de nuestro pueblo como es el Convento de Capuchinos, que alberga el Museo de la Piel de Ubrique.



Regalo conmemorativo de esta inauguración

 
 José Manuel Fernández Rivera cedió el último turno de palabra a nuestra alcaldesa, Isabel Gómez García, que tuvo palabras de agradecimiento para todos y de felicitación para "uno de los grandes", pues considera a Luid Domínguez un "gran artista", no solo por su calidad artística, sino por su calidad humana. Le agradeció en nombre del pueblo de Ubrique el legado que deja para la posteridad y también tuvo un reconocimiento para todas las personas que han hecho posible este legado y la apertura de las dos salas, desde los trabajadores del Museo de la Piel hasta los técnicos de cultura del ayuntamiento, la Escuela de Artesanos y especialmente al Concejal de Cultura.


 Detalle de uno de los cuadros legados por Luis Domínguez Rojas


El artista hizo entrega de un cuadro repujado en piel con un Homenaje a la  Patacabra a la alcaldesa en agradecimiento al pueblo de Ubrque y Celia Bulpe le hizo entrega de un trofeo conmemorativo de este gran día para todos.



Detalle de uno de los cuadros donados por Luis Domínguez Rojas


Finalmente tuvo lugar la inauguración de las dos salas dedicadas a Luis Domínguez Rojas en el Museo de la Piel de Ubrique. Todos los asistentes al acto pudimos disfrutar de sus cuadros, admirando sus detalles y la riqueza de líneas. Son verdaderamente impresionantes.
Ha sido realmente un privilegio poder asistir esta tarde a un homenaje tan merecido, quisiéramos dar las gracias en primer lugar a nuestro amigo David Bulpe que nos ha "convidado" a acudir, y también a Pepe López, a Celia Bulpe, a Teodoro Leo y a Juan Enrique que nos han proporcionado sus discursos.
Pero sobre todo queremos agradecer a Luis Domínguez que nos haya dado, a todos los ubriqueños, la posibilidad de admirar sus obras libremente, aumentando nuestro patrimonio y permitiendo que quede constancia para las generaciones venideras, y a nuestra alcaldesa y nuestros concejales por tener la sensibilidad necesaria para apreciar el arte, la cultura y la importancia de nuestras raíces, poniéndolos en valor cada vez que es posible.
Nos sentimos muy orgullosos de todos ellos. Gracias.


No podíamos terminar realmente sin recordar el segundo capítulo de "Ubrique, como yo lo siento", un documental de David Bulpe dedicado, en este caso, a Luis Domínguez Rojas. Pinchar en este enlace para verlo.

También les invitamos a ver la exposición que el artista realizó en el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, en la ermita de San Juan de Letrán. En este enlace.