viernes, 18 de abril de 2014

Semana Santa 1966

Programa de Semana Santa 1966
Ubrique



Por Esperanza Cabello

No solemos celebrar la Semana Santa, pero nuestros padres conservan recuerdos de muchas Semanas Santas ubriqueñas. Nuestro padre era un ferviente devoto y nuestra madre una persona muy religiosa.
Por eso nos gusta recuperar recuerdos de otros años, de otras celebraciones.
En este caso le ha tocado al programa de Semana Santa de 1966, hace casi cincuenta años, y, si lo miramos con detenimiento, las actividades son muy diferentes a las actuales:



Domingo de Ramos: Bendición y distribución de palmas en el Convento
Miércoles Santo: Función en la Iglesia Parroquial
Jueves Santo: Santos Oficios con lavatorio de pies
Viernes Santo: Santos Oficios en la Iglesia Parroquial
   Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno y
                  Nuestra Señora de la Estrella desde la iglesia del Jesús
                            Procesión del Santo Entierro desde la Iglesia de San Antonio.
Sábado Santo: Solemne Vigilia pascual en la Iglesia Parroquial
Procesión de Penitencia desde el Convento
Procesiónde Nuestra Señora de los Dolores
Domingo de Resurreccción: Misas en todas las iglesias de la localidad
          Procesión de Nuestro Señor Jesucristo resucitado
           Salve a la Virgen de los Remedios en el Convento



Programa de Semana Santa 1966
Observaciones

Nuestros recuerdos de aquellas Semanas Santas de entonces forman parte de una pequeña nebulosa en la que se mezclan olores a incienso y a cera con sabores antiguos a  tortas de bacalao  junto con esa pizca de miedo a los "hermanos moraos" y el silencio de  esos días en los que ni siquiera tocaban las campanas.
No entendíamos demasiado bien aquel luto por el que ni  nos dejaban ver "los periquines" en la tele y que prohibía la proyección de películas en los cines del pueblo.
Así que, aunque nuestros padres y abuelos vivían aquellas días con recogimiento y siguiendo las tradiciones, para nosotros siempre fue una fiesta un poco triste y un poco oscura.


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martes, 15 de abril de 2014

Paseo familiar

Paseo familiar en 1945: María Remedios, Dolores Esteban, José Luis, 
Natalia Fernández y Esperanza Izquierdo en la carretera de la Fuente de San Francisco.


Por Esperanza Cabello

Hoy, dando un paseíto, nos hemos acordado de esta fotografía familiar.
 Este fin de semana nuestra madre ha estado recordando a Dolores, quizás porque hubiera sido su onomástica el viernes pasado. El caso es que hemos estado pensando en ella. Dolores Esteban pasó una gran parte de su vida con nuestra abuela, siendo madre, hermana y amiga al mismo tiempo.
Dolores siempre fue una referencia para nosotros, ella era la que sabía siempre todo, y siempre estaba dispuesta a echar una mano y a ayudar.
Fue un lujo contar con ella tantos años y, ahora que nuestra madre la ha recordado, queremos unir también nuestro recuerdo al de ella.


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lunes, 14 de abril de 2014

Don Manuel Rincón Álvarez, maestro





Boletín oficial del Estado en Burgos
Octubre del 37



Por Esperanza Cabello


Quizás sea por las fechas, quizás porque este hombre se llamaba Manuel como nuestro padre y era maestro de pueblo, como él; quizás porque nos sigue pareciendo cruel e injusta la actuación de los que arremetieron contra todo lo que existía... el caso es que hemos seguido investigando, buscando los trazos de don Manuel Rincón, el maestro de Benaocaz.




Y lo hemos encontrado, lamentablemente, en la biblioteca virtual del Ministerio de Defensa (en este enlace), en una orden de la comisión de Cultura y Enseñanza en la que, como a otros muchos maestros, se los depuraba para después volverlos a ocupar, pero con la pérdida de los haberes que dejó de percibir e inhabilitación para cargos directivos y de confianza.
Una lástima... toda una vida dedicado a la enseñanza para ser catigado de esta forma tan absurda.


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"El libro", por don Manuel Rincón Álvarez






Poesía "El Libro" 
Compuesta por el maestro de Benaocaz don Manuel Rincón Álvarez para los niños de su escuela en 1935.

 
EL LIBRO
(Composición poética dedicada a los niños)

Hubo un tiempo en que los hombres
 como animales vivían,
 sin saber ni lo que hacían,
sin tener siquiera nombres.

En los árboles dormían,
comían las carnes crudas,
 y con las suyas desnudas
 por los montes se esparcían.

De su racionalidad
 apenas cuenta se daban,
 y las noches las pasaban
 en completa obscuridad.

Más con el tiempo, ideando,
 con ingenio y ambición,
 una civilización
ellos fueron conquistando.

Para guisar y alumbrarse
 un día inventan el fuego;
 herramientas hacen luego,
 y albergues do cobijarse.

Otro día fraguan telares
 para fabricar  tejidos;
 otro, en barcos, atrevidos,
 cruzan los inmensos mares.

Más tarde el vapor se inventa
 que mueve las maquinarias,
y  cosas  imaginarias
el saber del hombre intenta.

Hoy ya la electricidad
 produce infinitas cosas que,
 a cual más maravillosas,
disfruta la humanidad.

Pero de toda invención,
ninguna como la imprenta
que los libros nos presenta
 para nuestra redención.

El libro es para nosotros
 maestro que nos enseña,
consejero que nos guía,
amigo que nos deleita.

Si queremos aprender,
ciencia en el libro encontramos;
 para propagar ideas
al libro las trasladamos.

Por él sabemos la historia
 de las pasadas edades,
 y en él vamos escribiendo
 nuestras íntimas verdades.

El libro es palabra escrita
 de los genios que ya han muerto,
 y por él nos enteramos
 de sus bellos pensamientos.

El libro es, pues, el invento
 que más bienes proporciona,
 el que nos da más contento
 y más nuestra alma emociona.

El libro es, en fin,
 el faro que en la vida nos alumbra,
 y si de él nos apartamos...
quedamos en la penumbra.

Niños, tened por el libro
 reverente y santo amor;
dedicadle vuestros ocios,
 conservadle con primor.

Cuando tengáis una pena
 o un amargo desconsuelo,
abrid un libro y leed,
que en él hallaréis consuelo.

Cuando tengáis dinerillo...
 no lo gastéis en el vicio;
sino en libros que os transformen
 en hombres de recto juicio.

Porque tened entendido,
 niños queridos y amados,
que el que los libros desprecia...
 será siempre un desdichado.


  (En este enlace podemos leer más poemas de don Manuel Rincón Álvarez)

Manuel Rincón Álvarez: Poesías varias

 Portada del libro "Poesías varias", de Manuel Rincón Álvarez
Publicado por el Establecimiento tipográfico de Manuel Martín
Jerez de la Frontera


Por Esperanza Cabello

 En la entrada anterior hablábamos de los maestros depurados por la dictadura en la provincia de Cádiz (en este enlace) y de cómo se habían visto despojados, de la noche a la mañana, de sus escuelas, de sus pizarras, de sus alumnos, de su docencia, de su vida en general.
Porque un maestro es maestro siempre, durante las clases y después también. Cuando escribe, cuando lee, cuando hace cualquier otra cosa, siempre piensa que podría explicar tal o cual tema de otra forma, que esto puede servir para sus clases, que va a preparar otras actividades para ese niño que estaba tan nervioso el viernes...
Y los maestros y maestras de antes, aún más. Nosotros recordamos a nuestro padre organizando excursiones, saliendo al campo, quedándose en la "permanencia" por las tardes, llevando la academia...
Por eso no podemos comprender que "depuraran" a los maestros y maestras de aquella época, por el simple hecho de no dedicar sus clases a enseñanzas "patrióticas" y "morales". Nos ponemos en la piel de aquellos que llevaban toda su vida dedicados a la enseñanza, por ejemplo de doña Consuelo Vega (en este enlace) e imaginamos sus sentimientos, su sensación de fracaso, su desaliento, al ser apartados de su docencia.

Volvemos a ocuparnos de don Manuel Rincón Álvarez, el maestro de Benaocaz, que fue "invitado" a abandonar Benaocaz con toda su familia. 
Hemos adquirido un librito de poemas que el propio don Manuel había escrito y que él mismo comercializó en 1935. Como es una obrita muy breve la incorporamos en su totalidad en esta entrada:






































Don Manuel Rincón  publicó su libro en 1935. Poco más tarde fue expedientado y depurado. No sabemos si volvió a dedicarse a la poesía, tampoco si se jubiló como docente o si tuvo que buscar otra profesión.
En cualquier caso quisiéramos que quedara testimonio de su obra para que su recuerdo perdura, junto con los buenos recuerdos que dejó de su trabajo en Benaocaz, tal y como cuenta nuestra alumna Natalia Aguilar Fabero (gracias, Natalia, por tu investigación): 


DON MANUEL RINCÓN ÁLVAREZ

Don Manuel Rincón Álvarez, hijo de don Manuel Rincón Garrido, este fue un maestro muy importante en Benaocaz (Cádiz) en los años 40.

Muchos de los vecinos de la localidad que conocieron a este hombre hablan cosas maravillosas de él y de cómo gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos, aunque pudiera ser estricto se ganó el respeto de todas las personas del pueblo.

Ambos naturales de Sevilla se fueron a vivir a Benaocaz, donde pasaron muchos años.

Manuel Rincón Álvarez se crió con cuatro hermanos varones: Antonio, José, Francisco y Javier; y con dos hermanas: Luisa y Manuela.

Podríamos resumir la vida de estos hermanos en el trabajo del campo, en labores que van desde la recolección agrícola hasta las actividades ganaderas, cuidando ovejas y cerdos y teniendo como única distracción la cacería, actividad que  encantaba a todos los hermanos. Las hermanas, por su parte, se dedicaban a las labores del hogar.

Tras vivir en Benaocaz en la plaza del Cantillo durante muchísimos años se volvieron a trasladar a Sevilla, donde murieron la mayoría de los hermanos.

Manuel era el más pequeño de ellos, actualmente todos han fallecido.
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domingo, 13 de abril de 2014

Recuperando el buen nombre de los maestros de la Sierra

Maestros de Ubrique en 1926
Durante un homenaje con motivo de la fiesta del Maestro


Por Esperanza Cabello

Hemos estado leyendo un libro muy interesante y muy triste, se trata del relato de cómo los maestros de la provincia, al igual que otras tantas personas, fueron depurados y relegados después de la Guerra Civil.
Está escrito por José Aquiles Pettenghi Lachambre "La escuela derrotada:  depuración y represión del Magisterio en la provincia de Cádiz" (en este enlace puede leerse).

Nos ha apenado terriblemente leer cómo la mayoría de maestros y maestras fueron apartados de su docencia. Maestros apolíticos, maestros dedicados a sus clases y a sus niños, como tantísimos otros. El alcalde enviaba un informe explicando si el maestro o maestra enseñaba según un ideario patriótico y moral, ese era el único requisito. Y si no era así, era apartado de su docencia.
Daba igual que estuvieran dedicados a su magisterio, que hubieran escrito libros, relatos, poemas, que hubieran enseñado y cuidado a sus niños y niñas. Daban igual sus resultados, no importaba que la gente del pueblo los admirara y los respetara.
Si no enseñaban "patriotismo"  eran expulsados. ¡Qué indignidad!

Ahora comprendemos el gran esfuerzo que hicieron nuestro padre y nuestro tío Manuel Janeiro por limpiar el nombre y el prestigio de sus maestros. Ahora comprendemos lo difícil que debió de ser para todos ver como hombres y mujeres ejemplares eran apartados de sus pupitres y de sus pizarras.
En el libro de Pettenghi podemos leer algunos de los casos más cercanso y flagrantes.



“La orden de 19 de agosto de 1936 establece la obligación de los Alcaldes de informar al Rector de D.U. acerca de la conducta de los maestros y de las maestras. Como resultado de esos informes el Rector establece separar de sus cargos a los maestros y maestras “que hayan mostrado ideario perturbador en las conciencias infantiles, así en el aspecto patriótico como en el moral”.

En la provincia de Cádiz, estas maestras y maestros sancionados son:

Lista de depurados por el Rector del D.U. de Sevilla"












Doña Francisca Contreras, doña María Fernández, don Fernando Gavilán, doña María Emilia Lobato, don Cándido Palacios, doña María Luisa Rodríguez, doña Consuelo Vega... Los maestros de nuestro pueblo depurados, destituídos, inhabilitados, obligados a pedir la excedencia, denigrados, excluídos...
Nos da verdaderamente una gran tristeza pensar cómo pudieron sufrir todos al oír sus condenas, cómo debieron de lamentar haberse visto envueltos en unas causas  que no tenían ninguna justificación.

Nuestro padre luchó por rehabilitar el nombre de su maestro, don Fernando Gavilán, que fue un buen maestro, hombre culto, dedicado a su docencia y a sus alumnos.
Nosotros no conocimos a ninguno de ellos, y solo podemos lamentar que el hecho de no enseñar "patriotismo y lecciones morales" los excluyera de su vida, que era la docencia.

Entre los maestros que fueron apartados de su magisterio quisiéramos señalar a don Manuel Rincón Álvarez, maestro de Benaocaz, que fue "trasladado voluntariamente a Sevilla", según consta en el libro (en este enlace).



Una de nuestras alumnas de Benaocaz, Natalia Aguilar Fabero, había redactado en un trabajo escolar lo siguiente (Muchas gracias por tu colaboración, Natalia) : 



DON MANUEL RINCÓN ÁLVAREZ

Don Manuel Rincón Álvarez, hijo de don Manuel Rincón Garrido, este fue un maestro muy importante en Benaocaz (Cádiz) en los años 40.

Muchos de los vecinos de la localidad que conocieron a este hombre hablan cosas maravillosas de él y de cómo gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos, aunque pudiera ser estricto se ganó el respeto de todas las personas del pueblo.

Ambos naturales de Sevilla se fueron a vivir a Benaocaz, donde pasaron muchos años.

Manuel Rincón Álvarez se crió con cuatro hermanos varones: Antonio, José, Francisco y Javier; y con dos hermanas: Luisa y Manuela.

Podríamos resumir la vida de estos hermanos en el trabajo del campo, en labores que van desde la recolección agrícola hasta las actividades ganaderas, cuidando ovejas y cerdos y teniendo como única distracción la cacería, actividad que  encantaba a todos los hermanos. Las hermanas, por su parte, se dedicaban a las labores del hogar.

Tras vivir en Benaocaz en la plaza del Cantillo durante muchísimos años se volvieron a trasladar a Sevilla, donde murieron la mayoría de los hermanos.

Manuel era el más pequeño de ellos, actualmente todos han fallecido.


Es una pena saber que este hombre, don Manuel Rincón "se ganó el respeto de todas las personas del pueblo", que todos "hablan cosas maravillosas de él" y que "gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos".
Y que a pesar de eso se tuvo que ir a Sevilla, trasladándose con él toda su familia.
Don Manuel Rincón fue maestro, dedicado a su docencia. Escribió un pequeño libro de poemas (en esta entrada podemos leerlo) y fue un maestro recordado, querido y respetado por sus vecinos.


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