martes, 9 de febrero de 2016

Calles de Ubrique

Ubrique, 2015
Fotografía de Leandro Cabello


Por Esperanza Cabello

Como todos ustedes saben, hace casi un año que estamos trabajando, con nuestro amigo José María Gavira y varios colaboradores, en una wiki dedicada a las calles de Ubrique.
En este enlace pueden ustedes consultar esta página, que sigue en construcción, pues hay más de trescientas calles en nuestro pueblo y muchos datos que conseguir de cada una.
También hemos pedido, y seguimos pidiendo, toda la colaboración posible, no solo escribiendo directamente en la wiki, sino aportando datos, fotos, videos, que nosotros mismos incorporaremos.
Paralelamente hemos abierto un canal en youtube en el que vamos añadiendo todos los videos que vamos colgando en la wiki, y que pueden verse tanto en la wiki como en el sitio web de videos.
En este enlace pueden verse todos los videos de las calles, que ya suman veintisiete.

Nuestro hermano Manolo nos trajo ayer tres videos nuevos, el de la calle Real, el de la calle Cornicabra y el de la calle Sevilla







Y ya saben, estaremos muy agradecidos con cualquier colaboración para este proyecto, una wiki es un trabajo colectivo, y hacen falta muchos recuerdos y muchas descripciones para recogerlos entre las "Calles de Ubrique".


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lunes, 8 de febrero de 2016

Una carta al profesor de Geografía e Historia en 1969

Valencia, junio de 1969
Carta al profesor del Taller Escuela Sindical


Por Esperanza Cabello

Durante esta semana hemos estado hablando del papel tan importante que algunos documentos juegan en la historia de la familia; ayer veíamos una carta enviada a Manufacturas Manuel Cabello Janeiro por el Festival de Cine de Valladolid en 1964, y hoy es el turno de una carta-circular enviada al Taller Escuela Sindical "Santa Ana" de Ubrique (la escuela de Artes y Oficios), que fue uno de los primeros destinos de nuestro padre como maestro de geografía e historia, en junio de 1969. Ya hacía un par de años que Manuel Cabello había pasado de ser fabricante de artículos de piel a ser maestro.




La circular en cuestión es un ofrecimiento de Jacinta Gómara Dallo (maestra nacida en París en 1927) para que el maestro comprara su texto de "Geografía económica" para el tercer curso de Aprendizaje Industrial, a un precio de setenta pesetas.
No recordamos qué libros de texto había en la Escuela de Artes y Oficios, quizás fuera precisamente este, realmente nos suena mucho esta portada:




¿Podrá algún alumno de la antigua Escuela de Artes y Oficios explicarnos si era este el libro de geografía que se utilizaba en los años sesenta?

Ha sido muy interesante descubrir esta nueva carta comercial.


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domingo, 7 de febrero de 2016

Una carta del Festival Internacional de Cine de Valladolid

Manufacturas Manuel Cabello Janeiro
Carta de SEMINCI, 1964

Por Esperanza Cabello

Ayer hablábamos de cómo a veces objetos casi insignificantes nos ayudan a trazar la historia de la familia, y hablábamos de una carta comercial enviada a nuestra bisabuela Pepa en 1932.
Hoy es el turno de otra carta comercial, mucho más moderna, de agosto de 1964, enviada a la empresa de  nuestro padre, Manufacturas Manuel Cabello Janeiro, por los organizadores de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, SEMINCI, (llamada así para ahorrar palabras en los telegramas).
En agosto de 1964 nuestro padre ya había trasadado su empresa al número 60 de la calle San Sebastián (bajando las escaleritas), y se estaba especializando en "merchandising" -que aún no se llamaba así- para grandes empresas.
Lamentablemente no hemos encontrado aún la carta que venía en este sobre, pero imaginamos que los organizadores querrían encargarle llaveros, carteras o monederos de tacón con publicidad del festival de cine para la siguiente edición, de 1965. 
Tampoco sabemos a ciencia cierta si llegaron a algún acuerdo, o si los ganadores en ese certamen recibieron como obsequios carteras de Ubrique, pero nos hebría encantado saber que figuras de la talla de Orson Welles o de Fellini (ganadores en el certamen de 1965), habían llevado en el bolsillo una cartera de Ubrique.
Puede que nunca lo sepamos, pero sería una buena historia.


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sábado, 6 de febrero de 2016

Una carta comercial a nuestra bisabuela Pepa

Carta enviada en agosto de 1932


Por Esperanza Cabello

A veces los objetos más nimios se convierten en indicios históricos. Ese es el caso de esta carta comercial que los Almacenes Velázquez y Gutiérrez, de la calle Puente y Pellón de Sevilla, enviaron a nuestra bisabuela Pepa, la madre de abuela Natalia y de tito Baldomero.
Pepa vivía con sus primas, Josefa e Isabel Coveñas Piñero ("Las Piñeritas") desde que enviudó, siendo sus hijos muy pequeños.
Y las Piñeritas habían acogido a toda la familia con todo el cariño del mundo, de las ganancias de su tienda-confitería vivían todos, pues sus dulces caseros y su carne de membrillo eran reconocidos en todo el pueblo.
Sabemos que vendían café, azúcar, arroz, garbanzos, aceite, incluso latas de conserva y bebidas, pero también vendían, como nos muestra esta carta, objetos de mercería. Así que suponemos que era una tiendecita en la que se vendía de todo un poco.
En 1932 ya se habían ido sus dos hijos: Baldomero se había casado con Nieves Arenas, y se habían mudado a la calle Botica, donde nacieron sus cuatro hijos; Natalia se había casado con Leandro Izquierdo, y se había ido a vivir al número 9 de la calle Real, muy cerquita de su madre y de sus tías.
Pocos años más tarde, en julio de 1936, las tropas sublevadas entraron en Ubrique, y los árabes entraron en la tienda de las tres mujeres  como un elefante en una cacharrería, rompiendo cristales y chineros y robando las botellas, la comida, las latas de conserva y el poco dinero que juntaran las tres ancianas.

(Un poco más arriba empezaron a repartir algunas de estas botellas del saqueo a algunos niños que se habían asomado a ver el escándalo. Allí fue donde Candelaria Chacón Quero "La Zapatera", les gritó: "Granujas, que a los niños no hay que darles vino, sino libros".)

De aquel asalto nuestra bisabuela no pudo reponerse nunca, quedó en estado de shock  y nunca se recuperó, había quedado horrorizada y asustada. Las Piñeritas se vieron obligadas a cerrar su tiendecita, y a la muerte de bisabuela Pepa se fueron a vivir con "su" Natalia, que las cuidó como si fueran sus madres.

 
 

viernes, 5 de febrero de 2016

Mi homenaje a la mujer ubriqueña, por Robustiano del Canto

Publicidad de Calzados Robustiano, 1960



Por Esperanza Cabello

Si hay un personaje conocido y recordado en Ubrique, ese es Robustiano del Canto. Hombre polifacético e instruido, tenía un conocidísimo negocio de calzado en la calle del Perdón en el que, además, vendía todo tipo de objetos de decoración y escritura.
Robustiano, además, era un hombre de cultura extensa y pluma rápida que escribió varios artículos sobre Ubrique y su historia.
El artículo que publicamos hoy, homenaje a la mujer ubriqueña, es, al mismo tiempo, una pequeña historia de los inicios de la marroquinería en Ubrique.
Fue publicado, además, en el ABC del 5 de septiembre de 1975.
Agradecemos a su hijo Antonio que nos haya permitido transcribirlo  para que todos podamos conocer, un poco mejor, algunos detalles de la historia de nuestro pueblo.





MI HOMENAJE A LA MUJER UBRIQUEÑA, por Robustiano del Canto

Ahora que conmemoramos el Año Internacional de la Mujer, me ha parecido de justicia colaborar en el homenaje que a las mismas se les tributa redactando estas líneas desde este maravilloso rincón de la serranía gaditana para ensalzar la labor artesana de aquellas mujeres que, sin tener nada que envidiar a los hombres, e incluso superándolos en el trabajo, pusieron los cimientos de nuestra actual industria marroquinera.
La primera mujer que trabaja en Ubrique el artículo de piel es la esposa de don Ángel Becina de Malta: doña Ana Poley Ortiz. Llega este matrimonio a nuestro pueblo en el año 1795, procedente de Ronda. Trae con él a su hijo Serafín. Tanto la madre como el niño figuran como ciudadanos de la patria de Pedro Romero. No así el padre que, oriundo de Italia, se afinca en Ronda. No es improbable que llegara a ella siendo aún mozo, y que aprendiera el oficio en los talleres de la familia Poley. Los miembros de esta familia tienen fama en toda la comarca como inmejorables artesanos del cuero. El padre de doña Ana es el más renombrado guarnicionero serrano del siglo XVIII.
Trabajan con mimo la piel y sus creaciones son únicas: zahones, botines, alforjas, cananas y correajes, a los que las mujeres de la familia ponen la nota femenina en forma de diminutos tallados, incrustaciones y bordados.
Llegan a Ubrique no muy sobrados de medios económicos. Se instalan en una casa que adquieren en la calle Ronda y comienzan a trabajar. Doña Ana, aunque forastera, consigue granjearse pronto el afecto de sus convecinos. De exquisita bondad y excelente trato, recatada y de esmerada educación, llega a manejar el negocio con tanta soltura como su marido.
Cuando éste fallece, sigue al frente del taller artesano, manteniendo y acrecentando la ya numerosa clientela, ayudada por su hijo Serafín, que contrae matrimonio con Beatriz Rodríguez el 8 de marzo de 1833; del matrimonio nacen Cecilia –casada con Miguel T. Bohórquez, ganadero-, Elisa, Ángeles, Ana, Aurelia y Ricardo.
Las mujeres, casadas con un médico –Bohórquez-, un sombrerero –Nieto-, un administrador de fincas –Janeiro- y un fabricante de curtidos –Corrales-, Ricardo muere soltero.
Doña Ana tiene otro hijo de su matrimonio, llamado Buenaventura, que no continuará el oficio de la familia. Y al poco tiempo de afincarse en la villa se les une un primo de don Ángel, José Becina Burgos, también rondeños, de oficio sombrerero. Es bien posible que el tal pariente fuera el maestro de los célebres sombrereros de Ubrique.
Los primeros trabajos de la familia fueron los del calzado que cubre la parte superior del pie y buena parte de la pierna. Por ello, y para diferenciarlos de los otros Becina de diversas profesiones, se les conoce por “Los botineros”.
Vendían sus artículos en Sevilla, Málaga, Ronda y Cádiz, donde tenían numerosos clientes y hasta donde llegaban a lomos de caballerías. Más de una vez se acercaron a su casa, de madrugada, los bandoleros, para que les fueran vendidos correajes y botines. Fue delatado en cierta ocasión, ya que, sorprendidos los forajidos en la subida de Benaocaz –en Vega Redonda-, declararon que “habían estado en casa de Becina, para comprar botines”. El corregidor, don Juan de Mancilla, arrestó a don Ángel durante cuarenta y ocho horas en el Ayuntamiento por no haber denunciado la presencia de los bandoleros. Para evitar estas visitas nada agradables, adquirieron una finca más hacia el centro del pueblo.
En la partida de defunción de doña Ana –murió en 1843, cuando contaba setenta y dos años de edad- figura dedicada al “servicio del comercio”. Idéntica anotación incluye la de su hijo Serafín, fallecido igualmente a los setenta y dos años.
Sus hijas y nietas aprendieron el oficio, así como el arte de coser a mano con puntada menuda. Se cuenta que, al ir un día aquellas –hermosas y elegantes- a visitar a un familiar enfermo en la calle Torre, y al pasar por un corro formado por varias mujeres que cosían a mano en la puerta de una casa y al decirles: ¡Qué bien lo hacéis!, éstas se alegraron mucho al verlas y les respondieron que gracias a su padre y abuelos conocían ellas el oficio  que, a su vez, enseñaban a familiares y amigos.
Como quiera que de la fabricación de piezas grandes sobraban retales de cierto tamaño, al objeto de aprovecharlos, se comenzaron a hacer las petacas. Se confeccionaban con artísticas costuras al centro y alrededor y en estas costuras es donde las mujeres ubriqueñas derrochaban primores. Hay petacas premiadas con sello grabado en las que se aprecia, junto a la calidad, la antigüedad de las mismas.
A la par se hacían las llamadas “precisas” o “precisos”, bolsos para llevar en su interior la yesca, el pedernal, el librillo de papel de fumar y la picadura –casi siempre gibraltareña y de contrabando-.
Doña Francisca Larrea, madre de Fernán Caballero, viene en 1824 a pasar unos días a nuestro pueblo. Se aloja en la casa propiedad de don Manuel Romero, en la plaza de la Santísima Trinidad, casa que, posteriormente, fuera de don Diego Arenas. Debemos a esta dama una de las descripciones más notables que se conservan de la villa. Entresacamos de los párrafos de su diario aquellos que mejor nos pueden aportar noticia sobre la naturaleza y forma de ser de nuestras mujeres. Dice en el anotado correspondiente al día 15 de julio:
“Tiene Ubrique fábrica de paños, telares y tenerías, en todo lo cual trabajan también las mujeres. Estas son todas bonitas y en vez del hormigueo de chiquillos que nos atolondraba en Bornos, se ven bandadas de mozas, morenas, es verdad, pero de facciones preciosas, sentadas en las puertas, bordando o haciendo calcetas, cantando y riendo. El pueblo todo parece una gran familia; todos entran y salen de las casas cuyas puertas están a todas horas abiertas, como si todos fuesen dueños de todas.”
En otro inciso del diario, correspondiente al día 30, la esposa de don Nicolás Böhl de Faber comenta:
“Ayer tarde pagamos las visitas de las señoras que nos han favorecido con las suyas. Me ha agradado mucho observar cómo las personas pudientes de aquí viven con la misma sencillez que las gentes del pueblo. Las casas no se diferencian sino en el tamaño. Las visitas se reciben como en casa de los pobres, en lo que llaman cocina, y es una habitación que está a la entrada con su gran chimenea que reúne en su derredor las vecinas en las largas noches de invierno.”
Del día 2 de agosto: “Ayer estuvimos convidadas por una de nuestras vecinas… Mis hijas fueron acompañadas por una docena de muchachas a cual más bonita…”
Y al describir –el día 12 de agosto- la visita que hiciera a la madre y hermanas del célebre guerrillero Zaldívar, apunta que: “Además de las tareas campestres, hay telares y paños, rasas, jerga y lienzo, tenería o fábricas de curtir cordobanes y badanas, tintorerías, que las mujeres tejen, hilan y hacen calceta…”
Me parece oportuno recordar en este trabajo a aquella mujer sevillana, oficiala de zapatería que, muy joven, ponía moñas a las zapatillas con tanta gracia y arte como para que la burguesía sevillana no quisiera otras. Eso hacía Sor Ángela de la Cruz, fundadora de las hermanitas cuya abuela, Ángeles Benítez, era ubriqueña y quizás le enseñara el trabajo. Los naturales de esta villa nos vanagloriamos no poco de su ascendencia.
Para no extenderme más de lo debido, quiero dedicar un recuerdo a las hijas de don José Vallejo Padilla, enseñadas por su padre a realizar toda clase de trabajo marroquinero, y a doña María Moreno, viuda de Castro, que es también un claro ejemplo del quehacer artístico de nuestras mujeres.
Cuando en el año 36 el pueblo quedó casi vacío de hombres y solo permanecieron viejos y niños, las mujeres tuvieron entrada en los talleres, dejando su trabajo en casa y todavía más, si cabe, sus manos finas y primorosas, habilísimas, han continuado poniendo el sello de su delicadeza en el artículo de piel, orgullo de nuestro pueblo."

Robustiano del Canto, Ubrique, septiembre de 1975


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miércoles, 3 de febrero de 2016

El partido judicial de Grazalema, en 1845




Por Esperanza Cabello

Esta nueva descripción de nuestro entorno, esta vez de 1845, fue redactada por don Francisco de Paula Mellado, en el libro "España geográfica, histórica, estadística y pintoresca." (en este enlace)  
Se refiere, concretamente, a Grazalema:

 



GRAZALEMA: Villa situada á 17 leguas de Cadiz, en una ladera pendiente como en gradería, en lo hondo del estremo de la sierra de su nombre, que se enlaza con las de Ubrique y Benaocaz, ramales todos de la de Ronda, y en el camino de esta ciudad á Cádiz, el cual cruza por el puerto del Boyar.
Su fundación es arábiga, y hay en ella algunas inscripciones y antigüedades romanas. En tiempo de los moros se llamaba Medina-Ben-Salama (ciudad de Ben-Salama), del nombre del célebre visir de Córdona llamado Ben-Salama, que fué probablemente su fundador.
Es patria del literato é historiador Lopez Ayala. 
Pertenece á la diócesis de Málaga y partido judicial de su nombre que es de ascenso, y comprende los cinco pueblos de Benaocaz. El Bosque, Grazalema, Ubrique y Villaluenga del Rosario. Tiene  administración de tabacos, una parroquia, tres ermitas, un hospital y un pósito.
En la quinta de 1844 entraron en suerte 630 jóvenes de 18 á 24 años.
Pagó por toda contribución 53.293 reales y cosecha en un año común 2,500 fanegas de granos y legumbres, 3,000 arrobas de vino y 500 de aceite, que con 800 cabezas de ganado lanar y de cerda y los frutos menores producen 319,800 reales.
Su industria consiste en granjería de ganados y fábrica de paños, que hacen muy activo su comercio.


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martes, 2 de febrero de 2016

La provincia de Cádiz en 1833

 Decretos del rey Fernando VII
Publicado en 1833


 Por Esperanza Cabello

Por los vericuetos de internet hemos podido leer hoy (en este enlace)  el decreto de su Majestad Fernando VII por el que se delimitaba y describía la provincia de Cádiz tal y como la conocemos actualmente.


 PROVINCIA DE CÁDIZ
SU CAPITAL, CÁDIZ

Esta provincia confina por el Norte con las de Huelva y de Sevilla, por el Este con la de Málaga, por el Sur con los mares Mediterráneo y Océano, y por el Oeste con éste y la provincia de Sevila.
El límite Norte empieza en la orilla izquierda del brazo oriental de la Isla Menor en el Guadalquivir, hasta el punto donde desagua el arroyo Romanina, el cual sigue por su orilla izquierda hasta el tercio de su curso: desde aquí va á pasar á la torre arruinada de Gibalbín, y sigue por el Norte de Villamartín entre el río Guadalete y el arroyo de Montellano, y entre el pueblo de este nombre y el puerto Serrano, entre Olvera y Pruna al Norte de Alcalá del Valle, donde termina.
El límite Este principia aquí, y sigue al Este de Alcalá del Valle, de Setenil, de Grazalema, de Villaluenga del Rosario, Benaocaz, Ubrique y Montera; por la cresta ó divisoria de aguas de Orgarganta y del Guadiaro, al Este de Jimena á buscar el último río, cuyo curso sigue hasta el mar desde poco más arriba de su confluencia con el anterior.
El límite Sur es toda la costa que forma el Estrecho de Gibraltar hasta el cabo de Trafalgar.
El límite Oeste sigue por la costa hasta la desembocadura del río Guadalquivir, cuya orilla izquierda continúa por el brazo oriental de la Isla Menor hasta el desagüe del arroyo Romanina, donde termina.


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lunes, 1 de febrero de 2016

Don Francisco Lanzat Ríos

Don Francisco Lanzat Ríos junto a sus feligresas en la puerta del convento
Fotografía gentileza de Elena Lobatón


Por José María Cabello Janeiro

Hablando de la revista parroquial "Horizontes" lógico es que hagamos alguna referencia a su fundador don Francisco de Paula Lanzat Ríos, párroco que sucedió a don Rafael Jiménez en enero del año cincuenta. Pertenecía a una notable familia antequerana. 
Su hermano Pedro fue el fundador del colegio en Málaga Cerrado Calderón, núcleo del posterior barrio residencial del mismo nombre en la zona de los Baños del Carmen y su hermana Teresa acompañó al sacerdote en sus distintos destinos.
 Su bagaje intelectual era excelente. Licenciado por la Universidad de Comillas, había sido profesor en el Seminario Menor de diversas disciplinas y era un gran latinista. Procedía de las parroquias de Fuente Piedra y Humilladero, donde fundó la revista y realizó algunas reformas litúrgicas muy discutidas por las " devotas" del pueblo.
 Algo parecido ocurrió en nuestro pueblo. Después de tantos años de férrea disciplina de Don Rafael aquellas novedades que hoy serían pueriles- no eran aceptadas por parte de las devotas (vulgo, beatas) originándose una fuerte escisión en la feligresía entre las rafalinas y las nuevas, que duró hasta la llegada de Don Antonio López Benítez, pacificador y el más preclaro y recordado cura malagueño de los que pasaron por Ubrique.
Don Francisco Pasó a la Parroquia del Palo y posteriormente fundó -como su hermano- un buen Colegio concertado en una populosa barriada malagueña.



domingo, 31 de enero de 2016

La exposición de fotografías de Manuel Villanueva

Momento de la inauguración de la exposición "Un mundo, dos miradas"
Con la alcaldesa de Ubrique, Isabel Gómez


Por Esperanza Cabello

Hace ya un mes que tuvo lugar la inauguración de la exposición de Manuel Villanueva Melgar y Manuel Villanueva Rodríguez, padre e hijo unidos, además de por los lazos familiares, por una pasión: la fotografía.
Se trata de una treintena de instantáneas tomadas en diferentes momentos en todos los continentes, la mitad hechas por el padre y la otra mitad por el hijo.
Realmente ha sido un lujo poder visitar la exposición, y ahora hemos tenido una grata sorpresa: podremos visitarla durante todo el mes de febrero, pues se ha ampliado el tiempo de la exposición
Nosotros tuvimos la posibilidad de visitarla tranquilamente esta semana,  acompañando a algunos de nuestros alumnos, y teniendo un guía de excepción, Manuel Villanueva Melgar, que estuvo explicándonos los pormenores de cada una de estas fotografías. Realmente apasionante.


Los estudiantes preguntan entusiasmados por sus fotografías preferidas



 Manuel explica nociones fundamentales en fotografía: luz, encuadre, imagen



 Cada uno elige su fotografía favorita, intentando imaginar qué hay detrás de cada una de ellas



 Visitar una exposición con tanto lujo de detalles es realmente una maravilla



 
 Toda la atención y la concentración posible para las explicaciones


Así pues, aún disponemos de unas cuantas semanas para visitar esta exposición de fotografías, es un lujo que tengamos en Ubrique personas como Manuel, artistas discretos, dispuestos, con amabilidad y profesionalidad, a darnos todas las explicaciones  posibles sobre su trabajo.


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sábado, 30 de enero de 2016

Postal de Humberto a su hermana Ana

 La Alameda de Ubrique a principios del siglo XX


 Por Esperanza Cabello

Hoy nos hemos detenido un poco más en una postal que nuestro tío abuelo Humberto Janeiro Rubiales envió a su hermana Ana Janeiro Rubiales desde Málaga el 15 de junio de 1915.
Nunca habíamos reparado en un par de detalles que ahora nos han llamado mucho la atención. En primer lugar, que había empezado a haber música en la Alameda, o sea, en Los Callejones. 
Debía de ser muy agradable pasear por esa alameda por las tardes, con la fresquita, sentarse en esos bancos de caliza rosa de Ubrique y escuchar música.


 Jabón Pompeia

En segundo lugar, recordar que antes estábamos muy ligados a la provincia de Málaga, y del mismo modo que actualmente vamos a hacer compras a Jerez, antes íbamos a Ronda o a Málaga. Seguramente sería difícil encontrar algunas cosas específicas de marcas concretas en el pueblo, y Ana había hecho varios encargos a Humberto. Curiosamente uno de los encargos era jabón "Pompeia", del que aún guardamos una cajita.
También le pide papel oscuro y  polvos para la cara "Vitamol", pero el precio no debía de ser el apropiado: 39 reales las tres cajas.


Polvos Vitamol

Este es el texto de la postal, con una caligrafía muy cuidada:


Queridísima hermana:


Recibí tu carta en la que me mandabas dos o tres encargos.
Las tres cajas de Polvos Vitamol  valen 39 reales (no conviene).
El jabón Pompeya vale la caja 34 reales y la pastilla 12.
Si me vas a encargar algo más me lo mandas a decir pronto para que me dé tiempo; el papel oscuro que me mandaste mañana preguntaré.
Me he enterado de que está ahí muy divertido con la música sobre tarde en la Alameda.
A ver si quiere Dios que el Domingo, 4 me pasee en la Plaza.
Adiós, un abrazo de tu hermano que te quiere,
Humberto


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viernes, 29 de enero de 2016

La Plaza de Ubrique, en constante transformación

La plaza de Ubrique
Trabajo realizado por el fotógrafo Moreno

Por Esperanza Cabello

Hemos visto la plaza de Ubrique fotografiada desde mil perpectivas diferentes, en muchas épocas diferentes, con personas diferentes y  ambientes diferentes.
Pero esta es al primera vez que vemos la plaza a finales del siglo XIX o en los primerísimos años del siglo XX, fotografiada desde el primer Ateneo que hubo en Ubrique.
Se aprecia perfectamente el portalón de la "fonda de Cañaílla", por ahí entraban las caballerías hasta el fondo del edificio, donde estaban las cuadras.
También vemos, justo a su izquierda, la sombrerería que existió en la actual "Casa de los Peña", no estamos seguros si era el momento de José Becina Burgos, el primo de Ángel Becina, que tenía su taller de botinería a la izquierda del callejón del Pescado, donde más tarde estuvo la ferretería de Maza en un edificio que apenas ha cambiado su aspecto en tantos años (ver en este enlace).
Pero lo que nos llama realmente la atención es la ¿farola?  que hay en el centro de la plaza. Quizás sea el desgaste de la fotografía o por el encuadre, pero la supuesta farola es demasiado grande y da la impresión de que tiene unas pequeñas pilas en la parte inferior.
¿Alguien nos podría hacer alguna aclaración? Esperamos que si.


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miércoles, 27 de enero de 2016

Don Fermín Sánchez de Medina

Postal de Fermín Sánchez de Medina a su futura esposa Elena Benavides


Por Elena Lobatón Sánchez de Medina


Esta postal fue enviada Postal el 4 de febrero de 1911 (sábado) por Fermín Sánchez de Medina Gil a Elena Benavides (su futura esposa). En ella da noticia del fallecimiento de la madre de su cuñado Fatou, acaecida el miércoles anterior (1 de febrero de 1911), así como de la asistencia al velatorio y de la conducción al cementerio al día siguiente.


"Elenita mía;  en mi poder tu grata última á la que te contesto hoy con la misma prisa que el otro día, porque con el tiempo tan malo que está haciendo no se ha podido terminar con la pintura y estoy ocupado en colocar rótulos nuevos y en ir desalojando la rebotica de tanto frasquito como hay en ella. Además el miércoles por la tarde falleció la madre de mi cuñado Fatou y aquella noche estuve de velatorio toda ella y el jueves hizo un día infernal para la conducción al cementerio. Total que con estas cosas está muy atrasado el trabajo y hay que adelantar lo perdido.
Hasta el miércoles en que estaré más tranquilo y te escribiré extensamente.

Adiós, te quiero cada día más.

Tu Fermín.




 Fotografía de bodas de Fermín Sánchez de Medina y Elena Benavides
Ubrique, 1911


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lunes, 25 de enero de 2016

El cementerio de San Bartolomé

 Ubrique en la primera década del siglo XX
Fotografía gentileza de Elena Lobatón

Por Esperanza Cabello

Nuestra amiga Elena Lobatón nos ha enviado esta magnífica fotografía de Ubrique en la primera década del siglo pasado (posiblemente de 1909). Nos llama terriblemente la atención no solo por la perspectiva y por lo pequeño que se ve el pueblo, sino por el cementerio.
Como ya comentábamos en una entrada anterior (en este enlace), el cementerio de San Bartolomé fue el primer cementerio "moderno" de Ubrique, construido en unos terrenos cedidos por el diputado Bartolomé Romero Bohórquez,  vino a sustituir al cementerio de San Sebastián (en los Jardines del Jesús).
Bien, en esta foto de principios de siglo no se aprecian, en absoluto, los muros que rodean el cementerio, es posible que aún ni siquiera se hubieran construido. Solo se ve la pequeña ermita, que costeó la familia Reguera, y suponemos que los enterramientos serían muy escasos. La familia Bohórquez tenía un panteón cerca de la ermita y, según nos contaba Juan Lobatón, tuvo que ser destruido a causa de unas obras de ampliación.
Sabemos que habían trasladado a este nuevo cementerio algunos enterramientos del Jesús, y también que Pedro Bohórquez Piñero fue el primer ubriqueño enterrado, así que en este momento debía de haber muy pocas tumbas.

 El cementerio de San Bartolomé 1934/1935


En esta otra fotografía, que debe de ser de 1934 o 1935, ya se ven perfectamente los muros del terreno del cementerio, también los árboles han crecido mucho, y la parte del cementerio no católico (a la derecha de la ermita en la imagen) también está separada con otros muros.
Tampoco parece que en esa época hubiera nichos en la pared.



Ubrique, 18 de enero de 2010

En este última fotografía, tomada hace unos años, vemos la tremenda modificación que ha sufrido no solo el pueblo, sino el cementerio; aunque sigue marcando el límite de la zona urbana ha sido necesario hacer infinitas modificaciones para ampliarlo y acondicionarlo. 


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NOTA: en esta entrada de nuestro amigo José María Gavira podemos leer la descrición del cementerio en 1909 en la redacción escolar de un alumno de Francisco Fatou.

domingo, 24 de enero de 2016

Saumur, una bella ciudad francesa



Por Esperanza Cabello

¿Qué tendrá que ver Saumur, una preciosa ciudad francesa a orillas del Loira, con Ubrique?
Pues los vericuetos de internet son realmente insondables. Nos hallamos inmersos en una de las búsquedas más difíciles a las que nos hemos enfrentado hasta el momento, intentando encontrar la mayor cantidad posible de datos del médico Serafín Bohórquez Vecina, y, de buscador en buscador, hemos venido a parar a la página de la institución Saint Louis, de Saumur, un centro de enseñanza en el que trabaja una joven ubriqueña que ha escrito, en su presentación, el nombre de nuestro pueblo "Ubrique", y, dado que esta joven ubriqueña es la mejor representación que podía tener Ubrique en el país vecino (y no es pasión de madre), hemos pensado dedicarle un pequeño recuerdo desde aquí, con nuestro deseo de que tanto ella como los cientos de jóvenes andaluces y españoles que se han visto obligados a emigrar buscando trabajo puedan volver pronto, o que al menos estén un poquito más cerca.