domingo, 26 de julio de 2020

26 de julio: San Joaquín y Santa Ana

Ana María Cabello con su prima Isabel Álvarez
Dos mujeres de bandera, a cual más buena y agradable


Por José María Cabello



El veintiséis de julio nos marca el calendario una fecha de hondo contenido familiar. La festividad de san Joaquín y santa Ana, los padres de la Virgen María y abuelos de Jesús de Nazaret. Felicitamos aquí a todos los que ostenten tan populares nombres y a quienes celebren en esta fecha el día de su nacimiento. Pero también participamos de esa común alegría todos los que ostentamos esa entrañable condición de abuela o de abuelo en este día. Es nuestra fiesta. Todavía no oculta por ese desbordado consumismo que está convirtiendo a otros miembros de la familia en motivo comercial. Pero que luce, por fin unidos los dos nombres en una misma fecha, con toda la esplendidez de su celebración religiosa. Y nos sirve para una serena reflexión sobre el sentido cristiano de la familia y el importante papel que desempeñamos los abuelos y abuelas en la pirámide familiar. Joaquín y Ana son dos nombres bíblicos, que significan en su origen hebreo "preparador" y "gracia", significativos del papel a desempeñar por ellos en la historia de la salvación. Pertenecían a la estirpe del Rey David y con el mismo nombre se repiten repetidas veces en los textos bíblicos. Ana es la madre de Samuel (libro de los Reyes 1,1) y la profetisa que con Simeón recibe al Niño Jesús en su primera presentación al templo (Lucas, 2,36).Pero no hay una referencia directa a ellos en los textos evangélicos, por lo que debemos admitir su devoción a la antiquísima tradición y alguna referencia los textos protocanónicos. Y en especial a la común celebración en fechas distintas de las tres confesiones cristianas, la ortodoxa griega -de la que trae origen desde la declaración de la maternidad divina de María en Éfeso el año 431- la reformada anglicana y la católica. Fue santa Elena emperatriz la que erigió la primera iglesia en Jerusalén con el título y en honor de nuestros santos Joaquín y Ana. A ellos nos encomendamos, con la vieja y breve oración “San Joaquín y santa Ana corta enfermedad y poca cama”.
Centrando mi felicitación en mi cuadro familiar, la dedico a mi hermana Ana María, a mi sobrina Ana y a mi amiga Ana Venegas. A mí consuegro Joaquín Ortuño y a mi sobrina Maritina. Y un piadoso recuerdo a la memoria de mi hermana y a mi prima hermana Joaquina, que recibieron hace años el premio de su descanso eterno en el cielo.


¡Albricias! ¡Alegría! Es la fiesta de los abuelos y abuelas que celebramos el día de nuestros patronos, San Joaquín y Santa Ana. De inmediato surgen dos sentimientos íntimos.
 De dolor por tantos y tantas que han perdido la vida por el zarpazo del virus, que los eligió con preferencia. Y de alegría para quienes hemos superado la primera fase de la pandemia y debemos seguir escrúpulosamente el trio de mascarilla, distancia e higiene porque el virus sigue.
 ¡Felicidades a quienes ostentan el nombre de Joaquín y Ana, tan repetidos en nuestro grupo familiar!
 Y en la neblina de mis recuerdos, surge la clara imagen de una casa blanca, destacada sobrer el verdor de las huertas ubbriqueñas de antaño, por el paseo del Prado con destacado título de Santa Ana. 
¡Felicidades también para todos los que, orgullosos, seguimos ejerciendo de abuelos y de abuelas!
 Y nuestra permanente acción de gracias. A Dios que acogió  en su seno a quienes ya se fueron y nos concede la alegría de disfrutar de la sonrisa y de los éxitos de nuestros nietos y nietas. Y la oración de siempre nuestros patronos. " San Joaquín y Santa Ana, corta enfermedad y poca cama".

miércoles, 1 de julio de 2020

El último claustro de mi vida, por Esperanza Cabello



Claustro del 2018. Jubilación de Eulalia, Antonio y Rafael




Por Esperanza Cabello

Ayer, 30 de junio, tuvo lugar el último claustro de mi vida.
Así de fácil y tan intenso a la vez. Había deseado tantas veces llegar a  la jubilación que, ahora que la tengo entre las manos, no consigo de verdad hacerme a la idea. Y eso que el claustro ha sido telemático, sin ver a los compañeros, solo a través del ordenador. Este año no hay foto de claustro final.

Toda mi vida he querido ser maestra. Cuando era muy pequeña jugaba a las maestras con mis muñecas o con mis primas. Cuando empecé a crecer y vi que mis padres desempeñaban los dos esa profesión me pareció maravilloso. Mi madre nos daba clases de lengua y de latín. Lo de mi padre eran las matemáticas y la historia. Así que era casi normal que nosotros también quisiéramos ser maestros.


Mariola, Antonio, Eulalia, Cande
Algunos de mis mejores apoyos


Hay que tener vocación, hay que ser de una manera especial para ser maestro. Ya sé que tenemos una "familla" de poco trabajadores y de muchas vacaciones (tarea que ahora, mientras hemos estado confinados, los padres y madres han podido comprobar en su propia piel). 
Pero ser maestro es mucho más que haber hecho estudios en la universad, mucho más que haber superado cursos y másteres, mucho más que haber hecho unas oposiciones terribles. Para ser maestro hay que enamorarse cada día de esta profesión, hay que superar miedos y fobias porque los niños están por encima de todo, hay que vivir con el traje de maestro 24 horas al día todos los días de la vida.
Y yo quería, por encima de todo, ser maestra. Así que con una carrera de cinco años, mi máster en educación y unas oposiciones en Madrid me encontré con mis veintiún añitos con el sueño de mi vida en las manos: ya era maestra. Comencé en la primavera del 82 en mi propio pueblo, en el que había sido unos años mi instituto, haciendome cargo de los alumnos de un profesor que quiso probar fortuna en la política.

Después vino una vorágine de destinos y viajes;  en aquella época, hace más de 38 años, aunque tuvieras oposiciones estabas "en expectativa de destino". Lora del Río, Coria, Carmona, Sevilla... Esos fueron mis primeros institutos. Allí conocí a mi primer jefe de estudios, Delfín Lopera, que me ayudó terriblemente en mi inexperiencia, y a mi primera jefa de departamento, Marie-Paule Sarrazin, con quien aprendí lo que era la enseñanza del francés. 

 
 Con Patricia y Esther, dos compañeras excepcionales

Aprendí todo de ella, aún la recuerdo enseñándome qué verbos se conjugan con être en el passé composé, una retahila que todos mis niños han aprendido año tras año desde entonces.
Después han sido muchos años increíbles con muchos compañeros y alumnos aún más increíbles. Me doy cuenta de que muchos de ellos se han quedado en el camino, y de todos y cada uno he aprendido infinitamente.
A pesar de mi despiste para los nombre y de mi memoria escasa, recuerdo los nombres de muchos de los chicos de mi primera tutoría (Chon, Míguez, Paco...) que ahora deben de ser casi abuelos.
Muchos años en Porcuna, de allí siempre recordaré a Felisa y a Julia, que tanto me dieron, y a Brigi, que fue mi corazón durante todo ese tiempo.
Otros muchos años en Rota, donde fui muy feliz y me consagré como bibliotecaria. Allí se quedaron mis amores con Maite, Paco el Choco, Severiano y tantos compañeros y compañeras excepcionales.

 Reunión de profesores en la antigua biblioteca, donde se celebraban los claustros

Y hace veintidós años volví de nuevo a Ubrique. Me dieron por destino Las Cumbres, un instituto con el que no tenía mucha relación, pero en el que estaban mi hermano Francisco, mi hermana Natalia, mi cuñado Jesús, mi prima Irene y mi Rafael. 
Nunca podría imaginar que me iba a enamorar de esta forma de Las Cumbres y sus gentes. Aquí he sido muy feliz, y también he pasado malos ratos, es verdad, pero todos se han ido olvidando y difuminando con el tiempo, dejando espacio solo para los buenos momentos y las buenas personas, que he conocido a muchas.
Sería imposible mencionar a todos, y además mi memoria me juega malas pasadas y olvidaría quizás a los más especiales, pero hay muchas personas que guardarán un lugar en mi vida para siempre. Había empezado a escribir un listado y no va a ser posible, hay tanta gente increíble que he conocido aquí...


Mariángeles, Juan, Manuel y Justa
Compañeros deslumbrantes


Ayer, para mi último claustro, tenía un pequeño discurso preparado, pero se me olvidaron todas las palabras al ver la emoción de mi director, Antonio Macías, al despedirse. Yo hubiera querido haber destacado el grandísimo trabajo que el Equipo Directivo hace y ha hecho en estos tiempos difíciles, lo bien organizado que está el centro "virtual" y lo mucho que nos han ayudado a todos a reconvertirnos. 
Quería haber agradecido a los padres y madres su dedicación y su comprensión. Quería haber dado las gracias a todos los que hacen posible que el centro siga abierto, a Javier, a Carmen, a Pepi, a Isabel, haber recordado aquellos primeros tiempos, haber hablado de los cuatro directores y equipos que he conocido: Manuel Villanueva, Rafael Vilches, Ignacio Calvo y Antonio Macías, haber dedicado un recuerdo especial a los que ya no están con nosotros, alumnos y profesor (Álvaro, de Grazalema, siempre me acompaña su sonrisa; Juan Pablo, que murió a manos de su padre recién empezado el curso; y nuestro Juan, que nos ha abandonado este año de mal recuerdo).




 Escalera de la vida, en recuerdo a Juan Pablo y Laura


 También quería recordar en ese discurso que nunca existió a aquellos antiguos alumnos que ahora eran compañeros y a todos los que han ido dejando su impronta en Las Cumbres, sobre todo a los compañeros de departamento (José Antonio, Esther, Fernando, Pablo, Antonio, Patricia, Begoña, Carmen...).

Trío de ases, falta mi Fernando para hacer el pleno


Y aquí me veo, después de ese claustro final, recordando a todos, a veces en bloque, a veces a cada uno. Y recordando también momentos inolvidables, tantas actividades, tantos viajes, tantos intercambios, tantas ferias del libro, tantas celebraciones para las que siempre ha estado Javier, con quien he podido contar siempre, sobre todo si se trataba de solidaridad. Más de viente años en un instituto dan para muchos recuerdos.

Pero una de mis partes favoritas son mis alumnos, "mis niños", como yo los llamo desde siempre, y que siempre serán mis niños; hace tantos años que algunos de mis antiguos alumnos son mis médicos, mis ferreteros, mis enfermeras, mis libreras, mis carniceros, mis mensajeros, mis peluqueras, mis esteticistas, mis arquitectos, mis cajeros, mis mecánicos, incluso son los padres de mis alumnos o  mis compañeros o mi familia, pues mis primos, mis sobrinos, mis hijos e incluso mi marido han sido mis alumnos.


Los cuatro primeros jubilados de Las Cumbres
Buenos profesores y mejores personas
Imposible elegir a uno solo


Y como se trata en realidad de mis "niños", en este último claustro de mi vida mi mayor recuerdo va por ellos, personalizándolos en los últimos que he tenido este año. Jamás se me hubiera ocurrido pensar que terminaríamos el curso así, comunicándonos por teléfono o por internet, haciendo exámenes por videoconferencia y corrigiendo los ejercicios con una aplicación. 
A muchos de ellos los conocía desde hace varios años, otros eran mis alumnos por primera vez, y todos en estos últimos meses han renovado en mí la ilusión de ser maestra. He aprendido tantísimo de ellos. Haber podido hablar con ellos de uno en uno; estar pendiente de todos veinticuatro horas al día, ver cómo algunos buscaban apoyo, cómo otros se superaban a sí mismos, cómo otros apreciaban el trabajo, cómoo  otros sacaban fuerzas de flaqueza y apartaban la inquietud con su trabajo.





Esa ha sido una de las mejores cosas que he podido vivir en los últimos tiempos, sentir que luchábamos codo con codo para rehacernos, para dominar la situación, para buscar a qué asirnos para hacer que la vida continuara, para luchar por su futuro.



Y así ha sido, lo hemos conseguido todos juntos: niños, padres y profesores. En este último claustro, mientras Pepe Olmedo revisaba para todos nosotros las estadísticas,  he visto cómo "mis niños" obtenían unos resultados magníficos, cómo las estadísticas mostraban el cien por cien de aprobados en tantas ocasiones, cómo mis niños de segundo estarán magníficamente preparados para selectividad y, mientras miraba esas estadísticas pensaba "Lo mágico es que son todavía mejores personas que estudiantes"


 Una de las estadísticas "clavadas" de este curso: 100% magníficos




Me voy de Las Cumbres y del mundo de la enseñanza con una espinita muy clavada. No he podido despedirme de mis niños como me hubiera gustado; me he quedado sin mi "pasillo" de despedida y sin esos adioses tan emotivos, y eso que ellos, mis niños, me han escrito deseándome lo mejor de mil formas diferentes, me ha encantado intercambiar con ellos mensajes de gratitud, de reconocimiento, de buenos deseos y de mucha alegría.
Volveré al instituto a despedirme de mis compañeros, claro que sí, seguro que en unos meses podremos volver a reunirnos y a desearnos lo mejor, pero ya entonces no estarán mis niños.

Lo que sí me llevo es el cariño de tantas personas que me han escrito preciosos mensajes, que me han enviado todos sus buenos deseos y que me han demostrado que el mundo de la enseñanza sigue siendo un mundo vocacional, un mundo de grandes esfuerzos y grandes satisfacciones, en el que la mayor de todas ellas es sentir el cariño de los demás.
Infinitas gracias de corazón a todos.

Esperanza




P.S.: Después de tantísimos años escribiendo en las páginas web y en los diferentes  blogs las noticias del instituto, he pensado que estaría bien recordar las despedidas de los diez compañeros que nos han precedido en la jubilación.




sábado, 20 de junio de 2020

101 años!!! El cumpleaños que no pudo ser

Cumpleaños de Isabelita Álvarez. Junio 2014



Por Esperanza Cabello

Hoy es 20 de diciembre, y hace ciento un años que nació, en la calle Botica de Ubrique, nuestra querida tía Isabelita Álvarez.
Las agendas digitales no saben (si no se lo decimos) pararse cuando el protagonista de una efemérides fallece, y a nosotros no nos gusta eliminar esas fechas, así recordamos santos y cumpleaños de todos nuestros seres queridos.
Y hoy ha saltado, al abrir el ordenador, un precioso recordatorio "Cumpleaños de Isabelita, 101 años".
No pudo ser, hace cuatro años que, también en un mes de junio, nuestra tía Isabel subió al cielo de los justos y de los buenos, porque no puede haber otro lugar mejos para ella.
"Janeira" donde las haya, servicial, atenta, jovial, divertida, educada, sabia, generosa, atrevida, alegre... casi se nos terminan los adjetivos positivos cuando la recordamos.
Y era una mujer que se hacía querer de todos, familiares y vecinos. Seguro que no hay nadie que no la recuerde con una sonrisa.
Aquí estamos nosotros, con esa fotografía que refleja otro cumpleaños, cinco o seis años antes, cuando íbamos todas las chicas de la familia a desearle felicidades. Había días de cumpleaños que llegaban a su casa varias tartas, y para todos tenía palabras de agradecimiento y de alegría, además, intentaba hacernos sentir muy especiales a todos, y festejaba y se reía con cada uno de nosotros.

La echamos mucho de menos, siempre con una sonrisa 💜💜💜💜💜💜 



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sábado, 13 de junio de 2020

La desescalada

Las sierras de Ubrique desde la Viña del Boniato






Por Esperanza Cabello

Hace exactamente tres meses que volvimos a casa del trabajo sabiendo que algo muy grave estaba sucediendo, tres meses que oímos decir que en nuestro país se declaraba el estado de emergencia y que nuestras vidas se iban a ver sacudidas como nunca antes.
Y poco imaginábamos que iba a ser tan grave, tan doloroso y tan traumático. Que nos íbamos a ver separados de nuestros seres queridos, que no íbamos a poder ver ni abrazar a nuestros hijos ni a nuestros hermanos, que íbamos a perder, de una forma devastadora, a nuestros seres queridos...
Vaya por delante nuestro cariño por aquellos que más han sufrido y nuestro pesar por las vidas de tantas personas. También nuestra comprensión con los que aún están sufriendo y nuestra admiración por tantas personas solidarias, tantos profesionales de verdad, tantas buenas personas.

Pero ya estamos llegando a un mejor momento, y es muy necesario que todos vayamos retomando las actividades cotidianas y que apoyemos con firmeza a los negocios locales, cada uno en su pueblo apostando con firmeza por los nuestros. Por eso estamos pensando que somos muy afortunados de tener un buen abanico de posibilidades de ocio que podríamos comenzar a aprovechar.
Por ejemplo, hay un lugar  ideal para intentar volver a coger la onda de la "normalidad" de los fines de semana, uno  de los lugares más señeros de Ubrique, en la viña del Rubi (conocida popularmente como la "viña del moniato").
Qué mejor lugar, al aire libre, amplio y familiar, para comenzar nuestra particular desescalada. Seguro que es un pleno acierto.. Ir a las viñas los fines de semana es una tradición ubriqueña desde siempre; tomarte las aceitunas, el mosto, el picadillo, las papas con huevos y disfrutar del paisaje, de la tranquilidad, de la familiaridad de la viña es algo que no tiene precio.
Y para los más pequeños poder correr (hay una nueva cancha infantil), dar saltos, jugar con los gatitos, estar sueltos y tranquilos es una verdadera felicidad.

Así que aquí comienza la desescalada en nuestro pueblo, cambiando la seguridad del hogar por la tranquilidad de la viña, y disfrutando, una vez más, de las buenas tradiciones gastronómicas de la sierra.


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viernes, 5 de junio de 2020

Grazalema hace cien años

Sierra de Grazalema, 1939



Por Esperanza Cabello


Tenemos muchos alumnos y alumnas de Grazalema, ese lugar privilegiado de la Sierra de Cádiz en el que la vida es diferente, tranquila, relajada, cercana, familiar y sobre todo, natural.
Y, tal como hicimos hace un par de meses con postales antiguas de Ubrique (en este enlace), hoy hemos querido hacer en honor a estos alumnos una serie de postales antiguas de Grazalema.
Algunas pertenecen al archivo familiar y otras son del blog de José Antonio Carrascal (en este enlace), publicación que recomendamos encarecidamente  porque es una verdadera delicia poder mirar todos esos recuerdos de tantos años. Se trata de una colección de 3000 postales perfectamente ordenada en la que (aunque no hay ninguna de Ubrique) podemos encontrar maravillas.

Estamos seguros de que debe de haber muchas más postales diferentes en Grazalema, pues ha sido lugar de visita de cientos de personas, sobre todo viajeros y naturalistas, además de cabeza de partido años atrás. 
Esperamos poder aportar nuestro pequeño granito de arena a la historia fotográfica de nuestros vecinos.


 CALLE DOCTOR MATEOS GAGO



 CALLE LAGUNETA



 CALLE NUEVA





CALLE HOSPITAL

CAMINO AL SANTUARIO DE LOS ÁNGELES

 CEMENTERIO



 EL CERRILLO



 LA FUENTE DE LA CALLE ÁNGELES



LA FUENTE DE LA CALLE ÁNGELES (Fuente Abajo)
(En "Cuaderno de campo Payoyo" encontramos un magnífico artículo 
sobre esta fuente con varias postales diferente)



 IGLESIA DE LA AURORA
ORIGINAL COLOREADA



 NACIMIENTO DEL RÍO GUADALETE



 GRAZALEMA Y EL PEÑÓN DE SAN CRISTÓBAL
CURIOSAMENTE LA POSTAL LA SITÚA EN RONDA



 GRAZALEMA: PEÑÓN GRANDE Y FALDA DEL ENDRINAL



 PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN



 PUENTE ÁRABE SOBRE EL RÍO GUADALETE



 RIVERA DEL GUADALETE



GRAZALEMA: VISTA GENERAL Y SIERRA DE SAN CRISTÓBAL



lunes, 1 de junio de 2020

El grupo músico-vocal Mediterráneo en el Cinema Alcázar

Publicidad de actividades del cine Alcázar
Septiembre 1987?



Por Esperanza Cabello

Hemos encontrado este folleto publicitario del Gran Cinema Alcázar entre los papeles de nuestro padre con el programa  de actividades de verano.
Indagando un poco en el calendario, ya que no consta el año en el folleto, hemos podido ver que un viernes, 25 (si se trata del mes de septiembre) solo hubo en el 81, en el 87 y en el 92.
También hemos consultado las fechas de estreno de las cuatro películas propuestas, y son todas de finales de los setenta:

"Cuando los maridos iban a la guerra"
"Juego peligroso"
"De hombre a hombre"
"Zombi"

Pero lo que nos ha dado la fecha de este trocito de nuestra pequeña historia ubriqueña ha sido el conjunto que amenizó el baile de los tres días: "Conjunto músico-vocal MEDITERRÁNEO". Cinco jovencitos melillenses que hicieron las delicias de los ubriqueños hace tantos años: Pablo Cuenca, Jesús Cuenca, Antonio González, Paco Ceano y Paco de Haro.

Además hemos podido oírlos, que ha sido lo más divertido:





Da para muchas vueltas un trocito de papel...



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domingo, 31 de mayo de 2020

La respuesta de Leandro Cabello a Manolo Canto

Manuel Cabello Janeiro
Fotografía de Leandro Cabello




Ayer publicábamos el artículo que el fotógrafo Manolo Canto había escrito sobre nuestro hermano Leandro (en este enlace), y hoy hemos podido leer la respuesta de Leandro Cabello:



Hoy se cumplen 20 años de la pérdida de nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, aunque esto no es del todo cierto, pues cada vez que salgo a dar un paseo ya sea por los alrededores, por los pueblos de la comarca o por el casco antiguo de Ubrique, el está muy presente, porque precisamente es él quien me enseñó a apreciar lo que tenemos, incluidas las tradiciones. Justamente hoy  el fotógrafo y naturalista ubriqueño Manuel Canto Pérez ha publicado en facebook una foto mía en la que llama a contagiar alegría, y puedo asegurar que Manuel Cabello la contagiaba. 


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sábado, 30 de mayo de 2020

¡Contagia alegría! Leandro Cabello, por Manolo Canto




Hoy nos hemos despertado con una buena sorpresa en Facebook. Nuestro amigo Manolo Canto, el fotógrafo, ha hecho una entrada sobre nuestro hermano, acompañando a esta magnífica fotografía unas palabras muy cercanas y cariñosas, llenas de admiración, que suscribimos totalmente. ¡Gracias, Manuel!:




Contagia alegría!
Pocas personas conozco que sean más felices queriendo a su pueblo, queriendo a su gente; porque Leandro es eso, un enamorado de su sitio, de este su Ubrique, que ha sabido siempre representar bajo un prisma diferente, un prisma muy personal, bajo un toque humorístico solo propio de alguien con el ingenio a muy alto nivel.
Decir Leandro es decir Patacabra, esa que es procesionada y quemada para dar final al Carnaval de este pueblo, esa que tan cuidadosa e ingeniosamente es elaborada por él cada año desde hace ya muchos; decir Leandro es decir Pico del Gamón, ese que nombra al punto más alto del término municipal de este pueblo..; es decir tantas y tantas fotos que nos muestra a un Ubrique diferente, divertido, ingenioso… como aquella foto en la nos entraban ganas de tumbarnos al sol y bañarnos en la playa que cubría parte de este precioso valle con el pueblo en todo lo alto…; decir Leandro Cabello es decir, romanos, Ocurris, y recordar tantas y tantas aventuras de su conocido y respetado progenitor, don Manuel Cabello, el cual dejó mucho legado en este pueblo, aunque el más importante el de sus hijos e hijas..
Leandro es feliz en su Ubrique, con su familia, con su gente, con su historia, con sus fiestas y sus tradiciones, de las cuales gusta ir profundizando en su conocimiento.
Hombre de sonrisa bonachona y contagiante, que aunque se le ve tranquilo y sosegado cuando sale a caminar, su cabeza es un hervidero de ideas para poner en práctica; porque si se quiere mantener la cultura e historia de un pueblo lo mejor es seguir creando eso, cultura e historia, y esto es con lo que más disfruta Leandro.


 Manolo Canto nos tiene acostumbrados a sus magníficas fotografías (en este enlace), tanto de personas como de paisajes y rincones de nuestra tierra. No tanto a sus textos,  que, como nos demuestra con este último, son cercanos, directos y bien pulidos. 
¡Quién sabe! Quizás para pronto un libro con sus fotos y su escritura.
¡Gracias, Manuel!


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martes, 26 de mayo de 2020

¡Ya estamos de encalijo! Palabras en peligro de extinción







Por Esperanza Cabello

Llegando el buen tiempo llegan también en nuestro pueblo "los encalijos", o sea, la limpieza general: guardar la ropa de invierno, quitar las enaguas de la copa, arreglar las macetas de los patios y mientras ir dando unas "bajeritas" de pintura para que se quiten de encima la pátina del invierno, los verdines y el olor a chimenea no solo las casas, sino también  también los edificos públicos.
El encalijo existe desde siempre, hoy tenemos unos versos que nos hablan del encalijo de la Maestranza rondeña en 1853:

La feria de Ronda o cuadros de costumbres andaluzas en verso
obra de Blas Molina 1853


Porque el encalijo no es solo encalar, el encalijo implica todo lo demás, el trasiego de hombres y mujeres en las casas moviendo muebles, haciendo los arreglos de todo lo que se rompió en invierno, cambiando macetas, lavando ropa...

¡Qué recuerdos de aquellos encalijos de entonces!
Era una época divertida para nosotros los niños, a aquella enorme casa de nuestra abuela Natalia iba llegando una legión de hombres y mujeres para el encalijo, recordamos con mucho cariño a Isabel "la Malagueña", que tenía tanta fuerza y tanta dedicación (besos a sus hijos, nietos y hasta bisnietos), a Anita, a Mariquita, a Rosario, a Leonor, todas dispuestas, cogiendo la cal de un noque de la carbonera, mezclándola con agua y encalando las paredes, fregando los suelos con jabón verde, un estropajo de esparto y una "jocifa" (aljofifa- otra palabra en vías de desaparición ).
Nuestra abuela y Dolores Esteban  almidonando la ropa y planchando con esmero los entrepaños, las cortinas, los juegos de cama.
Y mientras los niños jugábamos tranquilamente sin dar mucha importancia a aquellos rituales del encalijo que para nosotros significaba seguridad y que son tan importantes para la limpieza y la salud de las personas y las casas.

En todo eso pensábamos hoy, mientras dábamos una manita de pintura a algunas de las macetas del patio recién encalado y nos preguntábamos de dónde habría salido la palabra "encalijo".

Porque como tantas otras palabras andaluzas, "encalijo" ni siquiera está en el diccionario y aunque estamos seguros de que es una palabra usada desde siempre al menos en Andalucía, no es una palabra exclusivamente ubriqueña, la hemos podido ver en montones de diccionarios locales de otros pueblos.

Está claro que es un compuesto del verbo encalar y del sufijo -ijo, un sufijo "oficialmente raro" en español, empleado para derivar sustantivos a partir de verbos o como diminutivo y que se conserva en no muchas palabras. Dando vueltas en nuestro recuerdo hemos encontrado algunas, curiosamente todas las que se nos ocurren tienen cuatro sílabas:

amasar-amasijo
esconder-escondrijo
acertar- acertijo
amarrar-amarrijo
apartar-apartijo
entremeter-entremijo (en castellano expremijo, de exprimir)
gozar- regocijo
Y se nos ha ocurrido también la palabra "botijo", ahí el sufijo es diminutivo (bote pequeño).

Pero no encontramos encalijo, nuestra palabra en vías de extinción de hoy, en ningún diccionario del español, ni en los antiguos ni en los modernos, y es una lástima, porque se trata de una palabra entrañable y acogedora que recoge en sí una buena parte de nuestra cultura andaluza.
Y, lamentablemente, con tanta globalización, encalijo pasará a formar parte de  nuestras palabras en peligro de extinción.


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