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viernes, 1 de mayo de 2026

DESCUBRIENDO UBRIQUE con Fernando Crespo y Esperanza Cabello en la COPE, 30. La feria del libro. Descubre Ubrique

 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, podcast de la COPE

La feria del libro. La Romería. Descubre Ubrique

En este enlace 

 

Por Esperanza Cabello

Continuamos nuestras serie de podcast con la COPE y nuestro amigo Fernando Crespo, que en esta ocasión nos ha hecho el honor de dedicarnos unas preciosas palabras por la tarea que desde hace tanto tiempo venimos realizando en pro de de difusión y defensa de nuestro patrimonio y nuestra cultura.

Gracias, amigo, eres una persona entrañable, además de un profesional excelente.

Y, además de esto, hemos tenido ocasión de hablar de la edición de la feria del libro y agradecer a Patricia caro todos los desvelos  que ha tenido con los autores y participantes, de esta romería que se vio un poco deslucida por la lluvia y, por supuesto, de la próxima edición de Descubre Ubrique que, organizada por el Ayuntamiento de Ubrique, la emisora COPE y la Galería de Arte Proyecto 5 tendrá lugar el próximo sábado, 9 de mayo.

 


 

En este enlace de hoy podemos oír todos los detalles del evento, incluyendo el recorrido y la organización prevista.

 Y en esta entrada accederemos a todos los programas emitidos hasta el momento.



Patricia Caro, concejala de Cultura, a la entrada de la Feria del Libro de Ubrique

 

miércoles, 1 de abril de 2026

La "vereíta estrecha" un interesante ejemplo de pervivencias célticas en el folclore

 

La piedra "comepiedras" de la Vereíta Estrecha en Ubrique.

Es un lugar onfálico relacionado con la conexión entre el mundo de los vivos y el de los muertos, evidenciando pervivencias del folclore celta.

 

Antes de comenzar la lectura de esta entrada, se hace obligatorio leer la historia de la piedra "comepiedras" que escribió nuestro hermano Leandro Cabello en 2009 (en este enlace). De Leandro son también las fotografías actuales. 

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Siempre hemos mantenido, a pesar de encontrarnos en el sur de la Península Ibérica, que en nuestra cultura hay rasgos celtas que nos acompañan a diario, ya muy desvaídos, pues han sufrido el empuje de otras culturas, pero que estuvieron en el ADN de nuestro abuelos y aún conservamos.

La primera vez, en al facultad,  hace mil años, cuando un profesor nos explicaba que el andaluz estaba muy evolucionado por influencia celta, por ejemplo, eliminando las dentales intervocálicas, sobre todo al final de palabra ("lo ha conocío"), influencia que había sido muy fuerte en la lengua francesa, por ejemplo, en la que esas dentales desaparecieron hace mucho.

Después, a lo largo de los años, en las fiestas, en las costumbres, incluso hay quienes defienden que Ubrique es un topónimo celta (en este enlace), también hemos visto cómo los celtas se expandían por la península (en este enlace) y, por supuesto, restos arqueológicos celtas en las fortalezas de los alrededores (en este otro enlace).

Finalmente, haciendo un estudio un poco más riguroso del origen de la fiesta de los gamones de Ubrique, estuvimos seguros de que  el fuego y los gamones estaban relacionados con el culto a los muertos y las tradiciones celtas (en este enlace).

 

"Los celtas celebraban el "Beltane", la fiesta del buen fuego, a primeros de mayo. El fuego es elemento purificador, et que te protege de los enemigos y hace brotar la vida al mismo tiempo. En los poblados celtas se hace durante el Beltane una gran hoguera en la que se quema lo antiguo, utilizando el poder purificador del fuego para regenerar, para celebrar la fecundidad de la tierra. En este enlace podemos leer qué es esta  fiesta del fuego celta".

 

 

La piedra de la veredita estrecha

Fotografía de Leandro Cabello 

 

 Bien, nos han regalado una trilogía alucinante escrita por Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga que recomendamos encarecidamente, obras de divulgación científica con el toque de humor de Millás y la sabiduría y conocimiento del paleontólogo "De un sapiens a un neandertal", publicado por Alfaguara.


 
Pues comenzando con la lectura hemos ido haciendo mil anotaciones, no pueden ser más amenos e interesantes, pero nos hemos quedado de piedra al leer este párrafo que parecía que estaba hablando de nuestra piedra comepiedras.

 

—Ten en cuenta que los fenómenos más portentosos suelen ser de apariencia muy humilde.

En esto descubro a un lado de la vía, justo en la curva que acabamos de dar, una roca vertical, de unos dos metros y medio de altura, terminada en forma de meseta.

Sobre la meseta hay depositadas multitud de piedras pequeñas.

- ¿Eso? —digo.

—Eso —dice él-. Eso es celta. Se llama el Canto de los Responsos porque cada vez que alguien echa una piedra ahí arriba, sale un alma del purgatorio.

—Pero la idea del purgatorio es posterior a la Prehistoria.

—Claro, porque más tarde se cristianizó. Pero en sus orígenes célticos era una roca protectora. Estas rocas se encuentran en medio de los caminos. Aquí ya hemos perdido la presencia protectora del castro, del hogar. Hemos entrado en lo que los romanos llamarían el saltus. Ellos distinguían entre el agro, que es el campo cultivado, y el saltus, que es lo desconocido, el bosque, lo salvaje, lo que en definitiva no está humanizado. En el saltus viven los espíritus. Hay peligros, hay ánimas, hay divinidades que no pertenecen al ámbito doméstico y con las que conviene tener buena relación. Este tipo de rocas santas, de rocas sacras, tienen muchos nombres.

Son piedras propiciatorias. Luego, cuando se cristianizan, evocan a las ánimas del purgatorio. Pero en su origen lo que representan es que en el campo hay espíritus a los que conviene ofrecer algo propiciatorio.

Estas rocas marcan la frontera entre lo controlado y lo incontrolado. Recuerdan un poco al ónfalos griego. El ónfalos es el lugar, representado también por una piedra, donde se ponen en comunicación el mundo subterráneo, el de la superficie y el de los cielos. Seguramente nos encontramos en un lugar onfálico.

Venimos del lugar al que acabamos de llegar.

Pasados unos minutos, intervengo yo:

—Deberíamos arrojar una piedra cada uno para sacar un par de almas del purgatorio.

El paleontólogo vuelve en sí.

—¡Ni se te ocurra! Tenemos que dejarlo todo como está, por respeto.

Cuando llevamos un rato desandando el camino y aparece de nuevo el castro ante nuestros ojos, Arsuaga, al que notaba apesadumbrado desde que abandonamos el lugar onfálico, se detiene.

—Tal vez deberíamos haber arrojado esas dos piedras —dice—. Ahora me tortura la idea de que dos almas permanezcan en el purgatorio por nuestra culpa. Volvamos.

 

- ¿Eso? —digo.

—Eso —dice él-. Eso es celta.


 

 Así que hemos releído un par de veces el párrafo, y hemos pensado que en nuestra vereíta estrecha, donde hace ya muchos años nuestro padre y nuestro hermano Leandro trataban de dar una explicación al origen de la tradición de poner una piedra sobre la roca grande que flanquea el camino (en este enlace), se escondía, hasta hace nada, un interesante ejemplo de pervivencia céltica en las tradiciones ubriqueñas. 

Ya solo los mayores recuerdan esa costumbre de colocar una piedra pequeña sobre la gran piedra que flanquea la vereíta estrecha de Ubrique, pero vamos a encargarnos de recordarlo a todos, y de mimar nuestras raíces celtas, que conservamos aunque no sabemos bien de dónde vienen.

Gamones: un rito celta del más allá.

Piedra comepiedras: un rito celta del más allá.

 

Y ahora nos preguntan... ¿Lanzar piedras a la cabeza del toro podría ser también un rito de este tipo? Pues tendremos que indagar. 

 

Nota del 29 de abril: nuestro amigo Juan Barea ha hecho una visita con sus alumnos en el entorno de la "vereíta estrecha" y nos ha enviado algunas fotos del estado actual de la "piedra comepiedras", una buena parte ha quedado por debajo del camino que se está reconstruyendo, pero sigue ahí, resistiendo al paso del tiempo.

Gracias, Juan💜 

 


 

 

  

domingo, 7 de septiembre de 2025

Los días más grandes de nuestro pueblo

 


Tenemos la impresión de que esta noche volverá, si la meteorología y las circunstancias lo permiten, una antigua tradición ubriqueña: la noche de los fuegos.

La víspera de la celebración del día de la Patrona de Ubrique, Nuestra Señora de los Remedios, ha habido, desde hace más de un siglo, una celebración singular: fuegos artificiales en la sierra.

En los primeros tiempos de estas fiestas, los fuegos tenían lugar durante los días de velada o feria de ganado, pero, a partir de principios del siglo pasado comenzaron a celebrarse justo en la noche del siete de septiembre, noche que los ubriqueños aprovechábamos para reunirnos con nuestras familias en azoteas y plazas. 

Aún quedan unas horas de incertidumbre, estaremos pendientes de Radio Ubrique para saber si, finalmente, volveremos a ver los fuegos artificiales en la Sierra de Ubrique.

 

 

viernes, 18 de abril de 2025

Está lloviendo, sacamos las pilistras del zaguán

 

La pilistra "Aspidistra elatior" bajo la lluvia

 

Por Esperanza Cabello 

La primera vez que nuestra madre nos dijo que las pilistras, tan comunes en nuestras casas, se llamaban realmente "Aspidistras", nos quedamos tan sorprendidos que no sabíamos qué decir.

En aquella época de la infancia aún no teníamos conciencia de que las plantas tenían nombres diferentes según dónde se las nombrara, y, mucho menos, que existía un nombre científico, normalmente en latín, que compartían todos los especialistas del mundo. Sí que sabíamos que en Ubrique se hablaba de manera diferente, porque teníamos familia en Madrid, en Valladolid y en Galicia, y la diferencia estaba muy clara.

Buenos, pues hoy queremos recordar esa antigua costumbre de sacar las pilistras a la calle cuando empieza a llover. No nos habíamos fijado en esa costumbre hasta que, en estos días de lluvia, hemos visto que en otras casas también habían sacado las pilistras a remojo.

 


 Así que hemos estado un par de días "cazando" pilistras en las calles del centro histórico y pensando  en la razón tan elemental de estas costumbres.

Normalmente las pilistras están colocadas en el zaguán de las casas, pues son plantas fuertes que aguantan casi todo (en este enlace), las regamos habitualmente, pero también cogen polvo y las hojas se tapan unas a otras un poquito.

 

 

 

Así que, cuando llueve, aprovechamos para sacarlas a la calle y así se oxigenan, se limpian y se riegan.

 

Y como nuestro centro histórico es aún un lugar tranquilo en el que se respetan las costumbres e incluso a veces se respetan las plantas (porque malvados los hay en todos lados), sigue siendo curioso ver cómo, en los días de lluvia, hay en algunas calles preciosas macetas recibiendo este regalo del cielo.

 


 Bueno, las pilistras y todas las plantas de interior que normalmente están protegidas bajo un toldo, porque en algunos rincones es una delicia ver cómo las macetas están recibiendo una duchita matutina (trompetas helechos, calas) para seguir adornando nuestras vidas y acompañando nuestras costumbres.

 


 Y, algún día, recuérdennos que les hablemos de las macetas de nuestro amigo Ramón, son de las más preciosas y bien cuidadas que hemos visto en mucho tiempo, quizás desde aquellas preciosas plantas que nuestra abuela Julia tenía en su patio interior que, a veces, daba la impresión de estar en un lugar diferente, quizás en pleno monte, en una garganta como la de la Sauceda, con sus helechos y sus rododendros.

Pero eso será algún día...

 

 

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viernes, 11 de abril de 2025

Viernes Santo: comienza la Semana Santa 2025 en Ubrique

 

Imagen de Nuestra Señora de los Dolores, 1959

Fotografía de Gustavo

 

Por Esperanza Cabello

En femenino singular

 

 Me gustan las tradiciones y, aunque no seamos personas religiosas, me parece fantástico que se conserven, se mantengan y se respeten las tradiciones religiosas como la Semana Santa.

No solo se trata de procesiones y rezos, que, por supuesto, también, y es lo más importante, sino de todo lo que hay alrededor, tradiciones culinarias, música, ropa elegante, palmas y ramas de olivos, gañotes, magdalenas, tortas de bacalao, tortas de perejil, comida de Viernes Santo...

Esta tarde he asistido, atraída por la música de la banda que acompañaba a la imagen en el traslado, a la salida de la Virgen de los Dolores desde la parroquia de la O hasta la iglesia del Jesús. Y, la verdad es que me ha entristecido ver que el trato a esta manifestación religiosa deja mucho que desear.

En este enlace de Radio Ubrique podemos ver la noticia. 

Sé que se trataba de un traslado, no de una procesión en sí, pero, desde mi punto de vista (totalmente ignorante) he echado de menos algunas cosas:

En primer lugar, creía que el concurso de gañotes había sido trasladado al San Juan por respeto al paso de la imagen, lo que me había parecido una buena señal, aunque un museo no fuera el lugar más adecuado, pero no había tenido nada que ver esa elección con el paso de la Virgen.

Creo que una vez comenzada la Semana Santa, los faldones en los balcones oficiales deberían estar puestos,  en señal de respeto, y en los balcones del ayuntamiento no había nada.

Tampoco se habían movido los "abominables" contenedores de la Plaza, que en ese momento estaban rebosando de cartones y  todo tipo de basura, (que somos muy poco respetuosos), y que en momentos solemnes como estos no deberían estar estos elementos, o, al menos, no estar rodeados de basura.

No había policía organizando el tráfico. La imagen tuvo que estar parada un buen rato antes de salir de la Plaza porque no paraban de pasar coches.

Si todo esto es así, todavía indigna más que el respeto y la atención a algunas de las manifestaciones de Semana Santa sea insignificante (más tratándose de una devoción de siglos) como esta de María Santísima de los Dolores, mientras que para otras se ha montado una parafernalia que atenta contra lo más sagrado, en este caso, dicho en el más amplio sentido de la palabra. 

Desconozco las razones que hacen que unas imágenes sean consideradas de primera y otras de segunda, al menos en el tratamiento que se les da. Pero, y aquí me dirijo a las autoridades competentes, por favor, hagan una balanza y un trato justo e igualitario para todos.

Las manifestaciones religiosas siempre han sido en el centro histórico de Ubrique, por tradición y por idoneidad. De pronto a alguien se le ocurre hacer una procesión en una calle peatonal llena de bares y negocios, y se hace. No es de recibo trastocar todo el orden de una calle peatonal de la zona nueva del pueblo para una procesión, llegando incluso a hacer cortar los árboles para que todo sea más cómodo para unos (da igual que esa poda tan imposible haya sido ocasionada por un malentendido), mientras que para otros no hay ni siquiera un pendón oficial ni una retirada de contenedores o de basuras o la presencia de alguna autoridad.

Aunque se trate solo de un traslado, por favor, equidad, la Semana Santa no va de esto. 

 

jueves, 13 de marzo de 2025

¡Vamos a hacer gañotes de Ubrique! Va por ti, Bisa.

 

Una entremesera  de La Cartuja llena de un dulce ubriqueño exquisito y singular ¿Qué será?

 

Por Esperanza Cabello

 

Cada año, llegando finales de marzo, nos gusta seguir una dulce tradición ubriqueña y ponernos a hacer gañotes. Los gañotes son un dulce tradicional de cuaresma, típico de la sierra de Cádiz, que se hacían en todas las casas antes de la Semana Santa.

Muy simples de hacer y con ingredientes que todos tenemos en casa (quizás nos falte un poquito de ajolí), podríamos hacerlos en cualquier momento, pero siempre esperamos a las fechas tradicionales.

Aunque en estos días de tormentas y chaparrones y con toda la tarde por delante, nos hemos puesto a hacer unos poquito de gañotes, para ir "entrenando".

En primer lugar, y como siempre, hemos hecho una mini tareíta de roscos sin gluten, siguiendo la receta de los gañotes, pero cambiando la harina normal por harina de arroz y la forma de gañote por roscos.

Después hemos tenido que repasar la receta  tradicional (en este enlace) porque de un año para otro ya casi ni nos acordamos.

 


 

Primero, los ingredientes, sí que teníamos ajolí (ajonjolí para los foráneos), y para nuestra tarea solo hemos utilizado dos huevos (nos han salido unos cincuenta gañotes pequeñitos), eso sí, de las gallinas de Juande, en El Amarguillo, el mismo peso de azúcar (de lo de Vicente), el mismo peso de aceite (de San José), la ralladura de un limón (del árbol de nuestra comadre Carmela) y un puñadito de ajolí. Harina, de la buena del molino, la que sea necesaria (hemos gastado casi medio kilo).

 


 

Lo primero, freír un poquito el ajolí en el aceite; después se echan en una almofía los huevos, el azúcar, la ralladura de limón y se van removiendo mientras se añade el aceite. La harina se va añadiendo poco a poco, mientras de remueve con una cuchara. Cuando llega el momento en que la masa está sólida, se comienza a amasar a mano, mejor fuera de la almofía.

 


 RAE

En el léxico ubriqueño antiguo se sigue utilizando  la palabra almofía para referirse a una ensaladera o cuenco grande.

 

Hay que amasar bien, hasta que la masa no se pegue en los dedos. Mucho cuidado con echar demasiada harina, si hay demasiada no se enrollan bien los gañotes en las cañas..

Se nos habían olvidado las cañas, utensilio indispensable para hacer gañotes. Indispensable, o no tanto, nuestra madre a veces los enrollaba en su propio dedo, o en el palito de una escoba de su nieta Julia o en lo que tuviera a mano. 

 


 Ya están aquí las cañas y la masa, hecha con mucho amor, según parece💜💜💜

 

Pues nos ponemos a liar los gañotes. Cogemos un pellizquito de masa, hacemos una tira, la enrollamos en la caña y empezamos de nuevo.

 


 Se van preparando las tiras poco a poco

 

Después, cuando ya tenemos unas cuantas cañas preparadas, ponemos un perol con aceite a calentar. Nuestra madre y nuestras tías utilizaban para la fritura mitad de aceite de oliva virgen y mitad de girasol, para que no estuvieran demasiado fuertes, y además, antes de empezar a freír lso gañotes, freían unas cascaritas de limón, para dar otro sabor más suave.

 


 Los gañotes listos para freír

 

Nosotros siempre hacemos los gañotes chiquitos, para que no empalaguen, y así puedes comerte dos, o tres, o los que quieras. Y nunca freímos las cañas, los sacamos antes de meterlos en el perol. Eso sí, vamos mojando las cañas en el aceite al vaciarlas, para que no se pegue la masa.

 

Et voilà! Aquí están los primeros gañotes del año

 


 

La verdad es que nos han sabido a poco. Los gañotes, al menos en nuestra casa, se hacen para repartir con la familia y con los amigos, para recordar a los que no están y dar la bienvenida a los que llegan (hoy hemos conocido al pequeño de nuestro sobrino Paco, un bombón de bebé, qué alegría). 

Los gañotes se hacen para estar juntos, para compartir recuerdos, para alegrarnos con la confianza de que las cosas buenas permanecen, para aprovechar y visitar a la gente que quieres...

 

¡Pero nosotros nos tenemos que conformar con los roscos sin gluten!😂😂😂😂😂

¡Vaya tela con las alergias!

Para todos los demás: ¡Feliz Cuaresma!

 

 

💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜

Un beso muy grande para la bisabuela Antoñita, siempre en nuestro recuerdo y en nuestro corazón.

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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Una curiosa felicitación navideña: Felices Navidades y Próspero Año Nuevo

 


Antigua felicitación de la policía local de Ubrique



Por Esperanza Cabello

La tradición de los aguinaldos ha ido evolucionando a través de los años. Nosotros recordamos aquellas tarjetitas que los diferentes profesionales traían a casa de nuestra abuela, y a las que se respondía con unas monedas o algún sabroso regalo. En este enlace de otro de nuestros blogs hablábamos de ellas.

Pero esta tarjeta que compartimos hoy es mucho más moderna, seguramente de finales de los ochenta o principios de los noventa, y seguramente era una simple felicitación, no pidiendo aguinaldo, aunque es una de las más curiosas que conservamos.

De la policía local recordamos a aquel "guardia de tráfico" que se ponía en el centro del cruce de la Pilita abajo, mucho antes de que existieran los semáforos, y al que, desde los coches, los conductores le dejaban algún regalo navideño: vino, dulces, pasteles, conservas... ¡ojalá tuviéramos algunas fotografías de aquellos tiempos!


Que esta felicitación sirva para desear a todos nuestros amigos, familiares y vecinos unas muy felices fiestas y un magnífico 2025 lleno de salud y buenas amistades 💜💜💜💜.



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miércoles, 5 de junio de 2024

Preparando un guiso en la "Viña del Moniato"

 

Preparando un guiso en la "Viña del Moniato"

Francisco Pérez Rivera (a la izquierda)
En la Viña del "Moniato". Ubrique


Por Esperanza Cabello

Nuestra prima María Teresa nos ha traído esta entrañable fotografía de la Viña del "Moniato". En ella está su padre, Francisco Pérez Rivera, con un vasito de café, y un montón de amigos, seguramente recogiendo ya la uva, pues esa viña tenía un lagar y en ella se pisaba y se hacía el mosto como en tantas de los alrededores de Ubrique.
Esa foto es de los años sesenta, cuando la viña tuvo más importancia en el pueblo. La llevaban un puñado de amigos, entre ellos "Rivera" (como cariñosamente conocíamos a nuestro tío). Nos encanta la cafetera de pucherete, el molinillo, las camisetas interiores  (caladitas y de tirantes, como estaba mandado en la época) que llevan todos y lo bien que se estaba en la viña.
Nosotros recordamos con especial cariño los días que íbamos a la viña, estaba justo enfrente de la actual entrada de Ocurris, y al lado del camino había un antiguo pozo artesiano como los de Villaluenga, en el que siempre había un cucharro de corcho para beber y una panera para lavar. Seguramente era el mejor pozo de la zona, y a su alrededor jugábamos los niños a mil y una historias. El pozo de Santa Lucía era todo un referente para nosotros y es un tesoro del patrimonio de los ubriqueños.
Los días en que íbamos a la viña eran especiales. Por la mañana nuestra madre preparaba la comida en un canasto, y nos íbamos andando por la "calzá". Teresa y las niñas también venían, y muchos días nos juntábamos un montón de familias.
Los mayores hacían una candela y los niños íbamos a buscar leña, algunos ponían un empeño especial, porque las candelas eran lo mejor de los domingos.
Más tarde preparaban un arroz o unas migas, siempre con el vasito de mosto, y unas aceitunas "partías" y comíamos todos juntos. Curiosamente no recuerdo nunca haber comido boniatos.

Por la tarde era la hora del café. Todo un rito: alguien molía en el molinillo los granos de café (como el niño de la foto) y se ponía la cafetera en la candela con el agua para hacer el café de pucherete. Se esperaba a que estuviera el agua hirviendo, se retiraba del fuego, se le echaba el café, se esperaba a que recomenzara a hervir justo un segundo y se dejaba reposar. Al servirlo se colaba con la manga, y utilizábamos unos vasitos de "duralex".
A los niños también nos daban café, si no había leche con un trozo de queso fresco, y también una magdalena o  un gañote, o  carne de membrillo...
A atardecer volvíamos por la "calzá" a Ubrique, oliendo a candela y casi siempre llenos de barro, con un membrillo en la mano y algunos "candilitos" para hacer collares o jugar a las casitas.
Realmente merecían la pena los domingos en el campo...

La viña del "Moniato" sigue estando allí, pero ahora pertenece a otra familia, y también  sigue estando el antiguo pozo, testigo de tan buenos momentos, aunque ya no hay cucharro de barro ni panera. Menos mal que siguen quedando los recuerdos y las fotografías... Ojalá lo tengan en cuenta y lo recuperen pronto.

¡Gracias, María Teresa!


(Nota del 3 de diciembre: nuestro amigo José Luis, del blog "Cuaderno de campo Payoyo", nos ha enviado un enlace con información sobre el pozo de Santa Lucía , y es una lástima que está un poco dejado, el pobre pozo. Sería fantástico que esa entrada sirviera como toque de atención para que se adecente un poco su entorno y se ponga en valor esa joya quizás árabe. ¡Gracias, José Luis!)