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jueves, 17 de agosto de 2023

El comisionista Medina de Jerez

 


"... la fechoría del comisionista Medina, de Jerez"


Por Esperanza Cabello


En la entrada anterior (en este enlace) hablábamos de una carta que nuestro abuelo Francisco Orellana envió a su madre y hermanas en mayo de 1923, hace cien años.

En ella comenta aspectos del negocio familiar (Marroquinería Hermanos Cabello), y lamenta la fechoría del comisionista Medina, de Jerez, que, por lo visto, se llevó un dinero que no era suyo.

Buscando en internet algún dato de este comisionista, nos ha llamado la atención que al escribir en un buscador "comisionista Medina de Jerez, 1923"  ha salido, en primer lugar, una noticia del diario "Viva Jerez" por una supuesta estafa de otro comisionista, también apellidado Medina, que supuestamente se llevó un dinero que no era suyo, pero en 2023 (en este enlace).

Es decepcionante que justo cien años más tarde (1923-2023) se de una coincidencia de estafa, apellido y lugar. Decepcionante y una lástima. En la época fueron cien pesetas las que sustrajeron a nuestra bisabuela (unos quinientos euros actuales) y ahora hablamos de estafas de cientos de miles de euros. 







sábado, 22 de enero de 2022

¿Serían 15 céntimos ubriqueños en 1937? Definitivamente NO

 



 

Recreación actual y divertida de moneda de la 

II República de 15 céntimos


Por Esperanza Cabello


Nuestro padre era un coleccionista muy aficionado a la numismática, lo recordamos estudiando y buscando sus monedas y billetes en anticuarios, mercadillos, librerías y con particulares. Fue una de sus aficiones, y aunque su colección no fuera increíble, sí que tenía algunas curiosidades.

Sin embargo sabemos de buena tinta que hubiera sido feliz de haber conseguido una moneda acuñada en Ocur o incluso uno de estos cartones-moneda que surgieron durante la Guerra Civil ante la falta de materias primas.

Existen muchas leyendas a propósito del uso real estas monedas de cartón, y las encontramos en algunos lugares de internet, desde la Biblioteca Virtual de Patrimonio (en este enlace) hasta en varias publicaciones particulares, como histgüeb (en este enlace).

Parece ser que en realidad sí que circularon monedas de cartón durante la II República, y en este otro enlace podemos ver el catálogo de algunas, las verdaderas, y hay una gran diferencia entre la nuestra, que realmente parece un cromo, una estampita (muy alegre, eso sí, con su barquito y todo), pero en cualquier caso no deja de ser una curiosidad.

Hemos estado investigando en la red y parece que la serie de monedas de cartón con dibujitos de cromos es una recreación fabricada actualmente con fines comerciales (en este enlace) y que en realidad no circularon por nuestra tierra tal tipo de monedas ubriqueñas con barquito.

Seguramente si a algún otro avispado se le ocurriera fabricar monedas ubriqueñas en 2022 (¡Quién sabe!) en vez de un barquito pondría un "hace" de gamones en el centro, que ya está promocionada comme il faut nuestra fiesta ubriqueña en Fitur.

 

 

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domingo, 5 de junio de 2016

Las monedas de La Villa de Ubrique

Gentileza de Jesús Gómez Morales


Por Esperanza Cabello


Hace ya varios años que hablábamos (en este enlace)  de las monedas de La villa de Ubrique. Se trataba de una publicidad de una fábrica de maletas, petacas y artículos de piel de Barcelona.
En aquel momento no teníamos muchos datos, pero hoy nuestro amigo Jesús "Rubi"" nos ha enviado un enlace a la página "Imperio numismático" (en este enlace) en el que podemos tener todas las referencias posibles de estas fichas (pues hubo varios modelos).
Se trata de monedas de aluminio de 21 mm de diámetro. Se sabe que existió al menos desde 1916  la casa Perelló, que se dedicaba en Barcelona a la fabricación de artículos de piel. A partir de 1921 esta firma tuvo una sucursal en la calle Petrixol, 17, a la que llamaban "La Villa de Ubrique".

Tratándose de Jesús y conociendo su afición por la numismática y su pasión por el mundo romano, habría estado sembrado que nos enviara las fichas de unos cuantos "ocures" (las monedas supuestamente acuñadas en OCUR, nuestra ciudad íbero-romana, de las que por el momento solo han aparecido tres, y ninguna en Ocurris) o las de unas cuantas monedas de la Villa de Ubrique como las que fueron descritas y posteriormente enviadas a la Real Academia de la Historia en mayo de 1804.


 
Sería fantástico que se hubieran guardado en la Real Academia de la Historia aquellas monedas que aparecieron en el Salto de la Mora en 1798  (en este enlace)  y que entre ellas se hubieran mezclado unos cuantos ocures. Nos encantaría poder enviarle a nuestro amigo Jesús Gómez un par de ellos y que se permitiera el lujo de hacer su ficha de estos nuevos ocures. Seguro que nadie lo disfrutaba como él.

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sábado, 11 de julio de 2015

Las monedas de Ocurris

Imagen de una de las tres monedas de Ocur publicadas en Historias del Mediodía
Trabajo de José María Gavira (en este enlace) 




Por Esperanza Cabello

Ayer tuvimos la ocasión de leer detenidamente el artículo que nuestro amigo José María Gavira ha estado preparando durante muchos meses. Desde que en 2009 escribiera sobre el topónimo de la antigua ciudad de El Salto de la Mora (en este enlace) ha seguido investigando sobre las palabras y sobre los hechos, hasta que finalmente ha tenido la ocasión de publicar el resultado de su estudio (en este enlace).

Hace un par de semanas pudimos leer el borrador, aún pendiente de las últimas revisiones, y ya nos pareció un trabajo impresionante. Aporta una ingente cantidad de datos, de hipótesis, de hechos, de conjeturas y de ideas, pero, sobre todo, lo hace con una claridad mayúscula, verificando todas y cada una de las tesis que expone y con un espíritu conciliador que es muy de agradecer.
Sería casi imposible hacer un resumen de este artículo sin dejar mil detalles olvidados, pero nosotros nos quedaremos con estas cuatro cosas:

En primer lugar, no hay nadie que pueda estar en posesión de la verdad absoluta. En los últimos años algunas personas se han empeñado en que es erróneo utilizar la palabra Ocurris para referirse a la ciudad de El Salto de la Mora. Y se han empeñado con una furia capaz de llegar incluso a insultarnos, o de corregir a cualquier medio que empleara esta doble erre, tachándonos a todos los que no nos hemos plegado a esta exigencia de ignorantes.
Este artículo demuestra, sin lugar a dudas, que no hay absolutamente ninguna certeza cómo sería el nombre romano, que podría ser cualquiera de las otras opciones de las que hemos hablado, o incluso algunas más, como Ocures (que, puestos a inventar, es una palabra más bonita):

 Gaditanorum> Gades
Ocuritanorum> Ocures


En segundo lugar, José María nos explica cómo el nombre prerromano de la ciudad podría haber sido Ocur, tal como se desprende del texto de las tres monedas, posiblemente acuñadas en El Salto de la Mora, que se conocen en la actualidad. Realmente es una propuesta conciliadora, concreta, original, simple y bien razonada. La segunda parte del artículo es excepcional, abre nuevas puertas y hemos aprendido un montón con esta historia de las monedas y de las leyendas. Además, la vida anterior del yacimiento tiene gran importancia. Aún recordamos cuando don Salvador estaba haciendo las catas de la última vivienda, la que está pasado el foro, y todos estaban entusiasmados viendo que debajo de las construcciones romanas había restos púnicos, incluso pensaban que podría haber en ese lugar restos aún más antiguos, pues la vivienda estaba enclavada en un lugar muy estratégico.



"Puestos a admitir posibilidades, tampoco creo que sea categóricamente imposible Ocures (como Gades > Gaditanorum), pues parece que era frecuente la vacilación i/e (Arci/Arce, Urci/Urce [R. 7], ¿Gadir/Gades?). Ni Ocurit (como Cerit/Ceret > Ceretanorum [N. 26]); Ocurus (Ebusus > Ebusitanorum); Ocura (Malaca > Malacitanorum), Ocurat (Abderat > Abderitanorum);  Ocuriæ (Emporiæ > Emporitanorum)… O sencillamente Ocur, como de Subur > Suburitanorum. Curiosamente, la última propuesta es en cierto modo la más sencilla, abarcadora y “conciliadora”, pues todas las demás palabras contienen el fragmento ocur. Quiero imaginar que a Einstein, que creía que la explicación última de las cosas tenía que ser muy simple, le habría seducido la hipótesis de que entre tantas posibilidades el nombre de la ciudad fuese el más simple de todos los considerados, y estoy seguro de que se habría convencido definitivamente si hubiese sabido que existe una moneda ¡en la que aparece ese nombre"




En este artículo  hemos aprendido también a escribir correctamente las nuevas palabras y supuestas palabras:


"Curiosamente, ahora que se ha conseguido que la mayoría de la gente diga Ocuri, se está empezando a escribir Ocvri tanto en documentos científicos como en contextos menos formales (blogs, redes sociales…), quizá por un prurito de hipercorrección o por esnobismo, con el riesgo de confundir a los no avisados y que pronuncien esa palabra [ocbri]. Según José Antonio Correa [R. 101], “el uso actual es V para mayúscula y u para minúscula, tanto si la letra corresponde a una vocal como a una consonante”, norma según la cual debería escribirse OCVRI, pero no Ocvri, sino Ocuri; ni Ocvritanorvm, sino Ocuritanorum. Del mismo modo, la palabra de la moneda OQVR debería escribirse así si se emplean mayúsculas, pero Oqur si minúsculas"


Finalmente hemos corroborado algo que pensamos desde siempre, que un baño de humildad es una cura estupenda, pues el batacazo es más grande para aquellos que se han montado por encima de los otros sin ningún tipo de medida, que no solo no respetaron a los que los precedieron, sino que mancharon sus nombres y su memoria. Es mayor la caída para aquellos que se creen en posesión de la verdad absoluta cuando en realidad cometen grandes errores, seguramente fruto de su propio endiosamiento. Y aún es peor para aquellos que pretendieron imponer a todos sus ideas de una forma dictatorial y bravucona. No es necesario hacer nada de esto para ser grande, las personas se engrandecen cuando aprenden de los demás y son lo suficientemente humildes para reconocerlos


Y la investigación de José María lo demuestra. En la amplia bibliografía que ha utilizado para elaborar este artículo (en este enlace) hay 116 referencias, de todo tipo y de todas las épocas; las que corroboran sus teorías y las que proponen tesis diferentes. Pero él las utiliza todas.
Y a nosotros, como es lógico suponer, las referencias que más nos han gustado han sido las que nos llevan a los escritos de Manuel Cabello, a quien nombra, al mismo tiempo  que a Salvador de Sancha, como autoridad en el estudio de nuestra antigua ciudad. Y es que nadie puede negar, aunque lo haya intentado, la importancia que estas dos personas han tenido para el estudio, la difusión y la preservación de Ocurris.

Como "Es de bien nacidos ser agradecidos", nosotros queremos agradecer públicamente a José María Gavira que haya puesto en su lugar a nuestro padre y a don Salvador, y le "regalamos" una imagen que seguramente le vendrá muy bien para su artículo:



Moneda encontrada en Ocurris


Se trata de una imagen de una de las monedas encontradas en las excavaciones de Ocurris en 1973/1974. Junto a la cisterna, en uno de los escalones "que van a ninguna parte", había cuatro monedas: 


"Junto al primer depósito hidráulico aparecen unas escaleras de las que se conservan cinco escalones excavados, con una anchura de un metro,  que suben a la parte alta y más elevada del Salto de la Mora.

Precisamente en el tercer escalón se encontraron cuatro monedas:

1. Ibérica de plata

2. Sabina Augusta, de bronce del siglo I

3. Constantino, siglo IV

4. Vespasiano, bronce del siglo I"


Y José María habla de la única moneda publicada perteneciente a la época no romana de la ciudad. Pues creemos que esta es la moneda. Lamentablemente solo tenemos esta imagen, con una calidad pésima, y solo de un lado.

Tenemos mucha suerte de contar con el archivo fotográfico de nuestro padre. Hace unos años empezamos a publicar sus textos y sus fotografías, hasta que nos dimos cuenta de que eran copiados y utilizados sin permiso, desde entonces seguimos guardando esas fotografías, quizás esperando, como ha sucedido hoy, que alguien las necesitara.

De nuevo queremos dar a José María la enhorabuena por ese impecable trabajo,  y agradecerle el trato que ha dispensado a nuestro padre y a don Salvador de Sancha.


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 P.S.: Aún pareciéndonos estupenda esta propuesta, y quedando meridianamente claro que el nombre de nuestra ciudad púnica era Ocur, nosotros seguiremos, por el momento, utilizando Ocurris, que es lo que hemos aprendido de nuestros mayores y como se nombraba popularmente esta ciudad al menos desde 1931.




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miércoles, 10 de junio de 2015

El tesorillo de dirhemes almohades de Algodonales y otros tesoros de la Sierra

 Recogiendo las piezas  en el Museo de Cádiz


Por Esperanza Cabello

De vez en cuando trocitos de la historia van apareciendo en los cajones de la casa de nuestros padres, y debemos recomponerlos poco a poco. A veces encontramos fotografías o textos que están emparentados y que no habían tenido explicación hasta el momento en que todos han estado juntos. Ese es el caso de un puñado de fotografías sin mucho significado y una nota de nuestro padre que hemos encontrado hoy.
La primera fotografía es de alguien que está recogiendo y ordenando varias piezas arqueológicas. Se ve una bandeja de monedas y trozos de objetos que no terminamos de identificar. Esta fotografía no tenía explicación hasta que hemos encontrado esta nota:


 Ramón Corzo Museo de Cádiz


8 hachas de diversas épocas
1 basa ática mármol
1 fragmeno ladrillo visigodo
1 lucerna romana decorada (patio de una casa) con un creciente lunar
2 fichas de Pan
1 navaja "piñonera"
1 Lucerna árabe (cueva de la punta de los 5 arroyos)
2 monedas árabes de plata
1 moneda árabe de oro
2 monedas de Acinipo
            1 cerca nicieta? (fabul.)
            1 cerro Camarena
16 monedas en total 
+4 Denarios

 Ramón Corzo Museo de Cádiz

 1 espejo de bronce
2 ponderales de plomo
1 flecha
1 lámina de plomo decorada
1 aplique de bronce
1 pie de bronce
1 nariz? de bronce
1 colgante fálico
1 placa de afeites (todos estos objetos de la finca El Castillejo, en el Cerro de al Botinera)
1 mortero de mármol romano (cerro de la Camerena)

Hasta aquí es la caligrafía de nuestro padre, Manuel Cabello, y al final de la lista, con la caligrafía de nuestra madre, Esperanza Izquierdo, se pude leer:
79 monedas almogades (El tesorillo de la Virgencita de Algodonales)


 El tesorillo de la Virgencita de Algodonales


 Y en el mismo lugar había una fotografía con todas estas monedas, que son, efectivamente, el tesorillo de la Virgencita de Algodonales (en este enlace podemos conocer más detalles de estas monedas almohades).

Así que hemos podido atar cabos y darnos cuenta de que este listado en una tarjeta con el membrete del Museo de Cádiz y de Ramón Corzo, su director entre 1978 y 1987 es, en realidad, un listado de objetos de diversa procedencia entregados al Museo Arqueológico de Cádiz.
Muchos de estos objetos fueron encontrados en el término de Algodonales, y suponemos que fueron entregados al Museo de Cádiz alrededor de 1982, año en el que fue entregado también el tesorillo almohade.

Lo que no sabemos es cuál ha sido el paradero de estos objetos. Las monedas del Tesorillo de la Virgencita sí que están expuestas en el Museo de Cádiz (en este enlace), pero ¿y los demás? Quizás están en los sótanos del Museo, ya que al ser muestras "poco" importantes tienen una gran competencia.
Sería estupendo que por fin se creara un Museo Arqueológico en Ubrique, sabemos que ya se han dado los primeros pasos en ese sentido, así podremos todos disfrutar de estos trocitos de historia.
 

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martes, 29 de octubre de 2013

Las monedas de Ubrique

 Moneda-ficha publicitaria de una tienda de artículos de piel
Todocolección


Por Esperanza Cabello

De vez en cuando encontramos, por azar, algunos objetos muy curiosos que nos llaman poderosamente la atención. Ese es el caso de algunas fichas publicitarias de una tienda de artículos de piel de Ubrique que existía en Barcelona, en la calle Petrixol, número 17 (muy cerca de la Boquería) antes de la Guerra Civil.



 Moneda de la Villa de Ubrique
Reverso

Debió de ser una  tienda importante, se anunciaba como fábrica de maletas y cinturones, pero en ella se vendían también petacas, monederos y carteras.


Moneda de La Villa de Ubrique
Versión Catalana


Lo más curioso es que hemos encontrado varias monedas, unas escritas en español y otras en catalán. Y además se asemejan mucho a las monedas de plata de finales del siglo XIX y principios del XX. Seguramente también fueron un reclamo para los coleccionistas de principios del siglo pasado.
 

La misma moneda pero en catalán (reverso)



"Fabrica de maletes, cinturons, carteres, moneders, leguis, petaques".

No hemos conseguido saber qué significa "leguis", aunque las otras palabras están muy claras. Hemos intentado saber algo de esta tienda "La Villa de Ubrique", que vendió artículos de piel de nuestro pueblo en Cataluña durante muchos años a principios del siglo XX. Pero no hemos obtenido ninguna respuesta.
Sabemos que muchos ubriqueños se vieron obligados a emigrar a Cataluña por razones económicas, incluso una parte de nuestra familia vive actualmente allí (Un beso, Paco. Un beso, Angelita), y también conocemos a muchas personas que tienen y han tenido allí a sus familiares ganándose la vida con los artículos de piel.
Ahora nuestro reto es saber a quién perteneció este negocio que llevó el nombre de nuestro pueblo tan lejos y con tanta gallardía.


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lunes, 2 de abril de 2012

La vida en Argentina a finales del siglo XIX

Moneda argentina de finales del siglo XIX
Dos centavos de 1854
Fotografía: Francisco José Cabello Oliva



Por Esperanza Cabello

Nuestro sobrino Francisco José nos ha enviado un bonito regalo. 
Como recordarán Francisco está trabajando en Argentina desde hace casi un año, allí ha encontrado la "hondura de unas raíces" que nuestro padre fue a buscar allá por 1994, porque todos procedemos de un muchachito que llegó a Ubrique en 1907, con siete añillos y se casó con nuestra abuela Julia.
Ese muchachito, Francisco Cabello Orellana, había nacido en Sunchales, Provincia de Santa Fé, en Argentina. Sus padres habían emigrado diez o doce años antes, formando allí su familia y estableciéndose él como maestro, uno de los primeros directores de la escuela pública del lugar.
Pues bien, Francisco José Cabello, que tiene, curiosamente, el mismo nombre y apellidos que su padre, su tío, su abuelo, su bisabuelo, su tatarabuelo y su tataratatarabuelo (si es que llamara así al padre del tatarabuelo) ha conseguido unas cuantas monedas de las que su tatarabuelo y su bisabuelo utilizaron allá por finales de siglo, y de las que seguramente nuestra bisabuela Joaquina traería al volver, cuando enviudó, para establecerse en Ubrique, ella hablaba de "su plata".
Lo que ya sería un lujo absoluto es que entre las monedas que nuestro padre guardaba con tanto mimo hubiera alguno de estos centavos argentinos (cosa que no nos extrañaría en absoluto).
 En cualquier caso nos ha encantado poder ver estas monedas e intentar de nuevo hacernos una idea de la vida de nuestros antepasados allí en Argentina.


Dos centavos de 1854
Fotografía: Francisco Cabello Oliva



 Dos centavos de 1884
Fotografía: Francisco Cabello Oliva




Dos centavos de 1884
Francisco Cabello Oliva



Dos centavos, moneda de 1892
Fotografía: Francisco Cabello Oliva



Un centavo de 1827
Fotografía: Francisco Cabello Oliva



Un centavo de 1827
Fotografía: Francisco Cabello Oliva



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