Imagen de una de las tres monedas de Ocur publicadas en Historias del Mediodía
Por Esperanza Cabello
Ayer tuvimos la ocasión de leer detenidamente el artículo que nuestro amigo José María Gavira ha estado preparando durante muchos meses. Desde que en 2009 escribiera sobre el topónimo de la antigua ciudad de El Salto de la Mora (en este enlace) ha seguido investigando sobre las palabras y sobre los hechos, hasta que finalmente ha tenido la ocasión de publicar el resultado de su estudio (en este enlace).
Hace un par de semanas pudimos leer el borrador, aún pendiente de las últimas revisiones, y ya nos pareció un trabajo impresionante. Aporta una ingente cantidad de datos, de hipótesis, de hechos, de conjeturas y de ideas, pero, sobre todo, lo hace con una claridad mayúscula, verificando todas y cada una de las tesis que expone y con un espíritu conciliador que es muy de agradecer.
Sería casi imposible hacer un resumen de este artículo sin dejar mil detalles olvidados, pero nosotros nos quedaremos con estas cuatro cosas:
En primer lugar, no hay nadie que pueda estar en posesión de la verdad absoluta. En los últimos años algunas personas se han empeñado en que es erróneo utilizar la palabra Ocurris para referirse a la ciudad de El Salto de la Mora. Y se han empeñado con una furia capaz de llegar incluso a insultarnos, o de corregir a cualquier medio que empleara esta doble erre, tachándonos a todos los que no nos hemos plegado a esta exigencia de ignorantes.
Este artículo demuestra, sin lugar a dudas, que no hay absolutamente ninguna certeza cómo sería el nombre romano, que podría ser cualquiera de las otras opciones de las que hemos hablado, o incluso algunas más, como Ocures (que, puestos a inventar, es una palabra más bonita):
Gaditanorum> Gades
Ocuritanorum> Ocures
En segundo lugar, José María nos explica cómo el nombre prerromano de la ciudad podría haber sido Ocur, tal como se desprende del texto de las tres monedas, posiblemente acuñadas en El Salto de la Mora, que se conocen en la actualidad. Realmente es una propuesta conciliadora, concreta, original, simple y bien razonada. La segunda parte del artículo es excepcional, abre nuevas puertas y hemos aprendido un montón con esta historia de las monedas y de las leyendas. Además, la vida anterior del yacimiento tiene gran importancia. Aún recordamos cuando don Salvador estaba haciendo las catas de la última vivienda, la que está pasado el foro, y todos estaban entusiasmados viendo que debajo de las construcciones romanas había restos púnicos, incluso pensaban que podría haber en ese lugar restos aún más antiguos, pues la vivienda estaba enclavada en un lugar muy estratégico.
"Puestos a admitir posibilidades, tampoco creo que sea categóricamente imposible Ocures (como Gades > Gaditanorum), pues parece que era frecuente la vacilación i/e (Arci/Arce, Urci/Urce [R. 7], ¿Gadir/Gades?). Ni Ocurit (como Cerit/Ceret > Ceretanorum [N. 26]); Ocurus (Ebusus > Ebusitanorum); Ocura (Malaca > Malacitanorum), Ocurat (Abderat > Abderitanorum); Ocuriæ (Emporiæ > Emporitanorum)… O sencillamente Ocur, como de Subur > Suburitanorum. Curiosamente, la última propuesta es en cierto modo la más sencilla, abarcadora y “conciliadora”, pues todas las demás palabras contienen el fragmento ocur. Quiero imaginar que a Einstein,
que creía que la explicación última de las cosas tenía que ser muy
simple, le habría seducido la hipótesis de que entre tantas
posibilidades el nombre de la ciudad fuese el más simple de todos los
considerados, y estoy seguro de que se habría convencido definitivamente
si hubiese sabido que existe una moneda ¡en la que aparece ese nombre"
En este artículo hemos aprendido también a escribir correctamente las nuevas palabras y supuestas palabras:
"Curiosamente, ahora que se ha conseguido que la mayoría de la gente diga Ocuri, se está empezando a escribir Ocvri tanto
en documentos científicos como en contextos menos formales (blogs,
redes sociales…), quizá por un prurito de hipercorrección o por
esnobismo, con el riesgo de confundir a los no avisados y que pronuncien
esa palabra [ocbri]. Según José Antonio Correa [R. 101], “el uso actual es V para mayúscula y u para minúscula, tanto si la letra corresponde a una vocal como a una consonante”, norma según la cual debería escribirse OCVRI, pero no Ocvri, sino Ocuri; ni Ocvritanorvm, sino Ocuritanorum. Del mismo modo, la palabra de la moneda OQVR debería escribirse así si se emplean mayúsculas, pero Oqur si minúsculas"
Finalmente hemos corroborado algo que pensamos desde siempre, que un baño de humildad es una cura estupenda, pues el batacazo es más grande para aquellos que se han montado por encima de los otros sin ningún tipo de medida, que no solo no respetaron a los que los precedieron, sino que mancharon sus nombres y su memoria. Es mayor la caída para aquellos que se creen en posesión de la verdad absoluta cuando en realidad cometen grandes errores, seguramente fruto de su propio endiosamiento. Y aún es peor para aquellos que pretendieron imponer a todos sus ideas de una forma dictatorial y bravucona. No es necesario hacer nada de esto para ser grande, las personas se engrandecen cuando aprenden de los demás y son lo suficientemente humildes para reconocerlos
Y la investigación de José María lo demuestra. En la amplia bibliografía que ha utilizado para elaborar este artículo (en este enlace) hay 116 referencias, de todo tipo y de todas las épocas; las que corroboran sus teorías y las que proponen tesis diferentes. Pero él las utiliza todas.
Y a nosotros, como es lógico suponer, las referencias que más nos han gustado han sido las que nos llevan a los escritos de Manuel Cabello, a quien nombra, al mismo tiempo que a Salvador de Sancha, como autoridad en el estudio de nuestra antigua ciudad. Y es que nadie puede negar, aunque lo haya intentado, la importancia que estas dos personas han tenido para el estudio, la difusión y la preservación de Ocurris.
Como "Es de bien nacidos ser agradecidos", nosotros queremos agradecer públicamente a José María Gavira que haya puesto en su lugar a nuestro padre y a don Salvador, y le "regalamos" una imagen que seguramente le vendrá muy bien para su artículo:
Moneda encontrada en Ocurris
Se trata de una imagen de una de las monedas encontradas en las excavaciones de Ocurris en 1973/1974. Junto a la cisterna, en uno de los escalones "que van a ninguna parte", había cuatro monedas:
"Junto al primer depósito hidráulico aparecen unas escaleras de las
que se conservan cinco escalones excavados, con una anchura de un
metro, que suben a la parte alta y más elevada del Salto de la Mora.
Precisamente en el tercer escalón se encontraron cuatro monedas:
1. Ibérica de plata
2. Sabina Augusta, de bronce del siglo I
3. Constantino, siglo IV
4. Vespasiano, bronce del siglo I"
Y José María habla de la única moneda publicada perteneciente a la época no romana de la ciudad. Pues creemos que esta es la moneda. Lamentablemente solo tenemos esta imagen, con una calidad pésima, y solo de un lado.
Tenemos mucha suerte de contar con el archivo fotográfico de nuestro padre. Hace unos años empezamos a publicar sus textos y sus fotografías, hasta que nos dimos cuenta de que eran copiados y utilizados sin permiso, desde entonces seguimos guardando esas fotografías, quizás esperando, como ha sucedido hoy, que alguien las necesitara.
De nuevo queremos dar a José María la enhorabuena por ese impecable trabajo, y agradecerle el trato que ha dispensado a nuestro padre y a don Salvador de Sancha.
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P.S.: Aún pareciéndonos estupenda esta propuesta, y quedando meridianamente claro que el nombre de nuestra ciudad púnica era Ocur, nosotros seguiremos, por el momento, utilizando Ocurris, que es lo que hemos aprendido de nuestros mayores y como se nombraba popularmente esta ciudad al menos desde 1931.
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