San Manuel González
Obispo don Manuel González García
Canonizado por el papa Francisco en octubre de 2016
Por Esperanza Cabello
En los archivos personales de don Francisco García Parra hay una serie de crónicas referidas a la vida diaria de nuestro pueblo, la mayor parte de ellas están dedicadas a temas relacionados con la religión, pero también hay crónicas de bodas (en este enlace está la de nuestros padres), sociales y políticas.
La crónica que compartimos hoy está dedicada a la visita pastoral que el entonces obispo auxiliar de Granada, don Manuel González García, realizó a Ubrique en abril de 1918, siendo alcalde el propio Francisco García Parra.
Visita pastoral del señor obispo de Olimpo, administrador
apostólico de la diócesis de Málaga, a la villa de Ubrique, en el mes de abril
de 1918, siendo alcalde de la misma don Francisco García Parra.
Enero de 1918
Desde que don Manuel González García, ilustrísimo señor
obispo de Olimpo, fue nombrado auxiliar de la diócesis de Málaga, se decía que
haría una visita pastoral a esta. En los comienzos del año 1918, el cura
párroco regente de la villa, don Antonio Carrasco Ruiz, tuvo noticias oficiales
de la venida, celebrando varias conferencias con el alcalde, al objeto de
prepararle un recibimiento digno. De cómo la visita se llevó a cabo se detalla,
aunque con algún laconismo, a continuación.
Contó bastante la iniciativa de la alcaldía en la parte
referente a la celebración de festejos que llevasen apareado algún gasto en
homenaje al prelado. La heterogénea composición política del ayuntamiento, de
cuyos 14 concejales que la formaban tres eran republicanos, enemigos de la
religión y de la iglesia y combatieron todo a lo que este asunto se refería.
Otros tres que aunque en las últimas elecciones de diputados a cortes votaron a
un conservador, no puede precisarse su color político, a pesar de su gran
concomitancia con los republicanos, y aunque uno de ellos votó a favor, los
otros dos no concurrieron a la sesión, restando, por consiguiente, su apoyo y
aunque todo lo acordado por mayoría pudo hacerse, la alcaldía de acuerdo con
los concejales que votaron a favor de lo dicho, estimó no ofrecerle al prelado,
desde el momento que el acuerdo no fue por unanimidad.
No obstante esto, al anunciar el obispo su visita al ayuntamiento
se expuso al secretario de cámara, y a su excelencia si agradaría la invitase a
tomar una copa, contestando que no había que tomar nada por estar sujeto a
régimen por el estado delicado de su estómago.
Día 15 de abril de
1918
En la sesión celebrada por el ayuntamiento en este día, se
tomaron los acuerdos que se copian a continuación.
Punto primero. Se dio lectura a oficio del señor cura párroco
de la villa de fecha 11 del presente mes en el que participa la próxima venida
a esta villa del ilustrísimo señor obispo de la diócesis en santa visita
pastoral, manifestando espera que el ayuntamiento acuda a recibirlo,
ofreciéndole testimonio de consideración y respeto, mostrándole gratitud por la
visita, dando con todo ello ejemplo de cultura, discreción y hospitalidad,
haciéndose acreedor al aplauso y estimación de todos los que, como dicho párroco
ven en el ayuntamiento, su más digna y legítima representación.
A continuación, se dio
lectura del siguiente expuesto de la alcaldía.
“Ilustre ayuntamiento: Con motivo del oficio leído en el que
el señor cura párroco de esta villa anuncia la venida del ilustrísimo, señor obispo
de la diócesis en santa visita pastoral, el alcalde que suscribe, creyendo
interpretar los deseos del vecindario y teniendo en cuenta los precedentes
establecidos y jerarquía de la autoridad eclesiástica que se espera, entiende
que es un deber que la misma sea recibida y atendida en esta villa con las
consideraciones y atenciones a que es acreedor la persona que ostenta tan
elevado cargo, dando así Ubrique, una prueba más de su cultura extraordinaria:
a este efecto, entiende el que suscribe debe autorizarse por la corporación la
celebración de los mismos actos que por acuerdo oportuno de la misma, se
llevaron a cabo en mayo de 1889, fecha en que últimamente fue honrada esta
villa con otra visita pastoral, quedando a juicio de la presidencia, seguir las
circunstancias que en la visita próxima concurra se celebren o no todos los
actos de entonces, pues muy bien pudiera ocurrir aumentar o disminuir alguno.
No obstante, el Ayuntamiento acordará.
Ubrique, 12 de abril de 1918.
El alcalde Francisco
García Parra, rubricado.”
Terminada la lectura, la presidencia abre discusión sobre el
asunto.
Hace uso de la palabra
el concejal señor Aragón Luque, manifestando ver mal que la corporación
oficialmente reciba a dicho señor, al cual pueden particularmente recibirlo los
que quieran, expone algunos argumentos a favor de lo dicho y anuncia su voto en
contra.
El de igual clase, señor Vallejo Padilla expone que es
partidario de que la corporación oficialmente reciba al prelado y después de aducir
algunas razones, anuncia su voto a favor de estas ideas.
La presidencia hace constar que es de cortesía que el ayuntamiento
en corporación reciba al señor obispo como acontece en todos los pueblos de
España y considerando bastante discutido el punto, anuncia la votación.
En este momento, el
concejal señor Reguera Romero dice que el expuesto de la alcaldía consta de dos
partes, una se refiere al recibimiento y otra a que se celebren los mismos
actos que se celebraron en 1889 en que tuvo lugar la última visita pastoral,
viendo conveniente que se lea el acuerdo tomado en aquella fecha para poder
votar con conocimiento perfecto del asunto, que entiende debe votarse primero
la audiencia y después la celebración de los demás actos.
Así se acuerda y puesto a votación nominal si el ayuntamiento
acude en corporación a recibir al señor obispo, ofreció el resultado siguiente.
Votaron a favor de que
así se hiciese los concejales señores Reguera Romero, Angulo García, Vallejo
Padilla, Peña Blanco, Bohórquez Arenas y la presidencia, total seis votos.
Votaron en sentido
contrario los concejales, señores Aragón Luque, Benítez Reina y Vallejo Cantos,
total tres votos.
Resultando aprobado por mayoría de seis votos contra tres que
el ayuntamiento y corporación acuda a recibir al señor obispo de la diócesis.
A seguida se da lectura al siguiente acuerdo tomado al punto
13 de la sesión del 11 de mayo de 1889.
El señor presidente
manifestó al ayuntamiento que el señor cura párroco le había comunicado que el sabio y virtuoso prelado de
la diócesis estaba girando en ella una visita pastoral, y que dentro de pocos
días se encontraría en esta población; que haciéndose interprete de los
sentimientos del vecindario y los de la corporación, creía era un deber el que
fuese recibido con aquellas consideraciones que se merece por sus condiciones y
elevada jerarquía, dando Ubrique como siempre una prueba de su cultura e
hidalguía cuando se trata de recibir a un huésped ilustre; el ayuntamiento,
después de manifestar al presidente que, en efecto, había interpretado los
sentimientos de todos por unanimidad, acordó que la corporación en pleno reciba
al señor obispo en el límite del término jurisdiccional, que se invite a todo
el personal del mismo, a los maestros públicos y privados a los círculos,
militares, agricultores, artesanos, industriales, comerciantes y a todos los
que por sus condiciones y prestigios puedan contribuir con su presencia a la
solemnidad del acto de recepción para que se encuentren a la entrada del pueblo,
que se ilumine la fachada de estas casas consistoriales poniéndoles colgaduras,
que también se ilumine la plaza con farolillos a la veneciana, que se obsequie
con un refresco a su excelentísima, acompañamiento y comisiones, y que una del ayuntamiento
siempre esté de guardia para acompañar al señor obispo a todas partes que lo
desee. También acordó que los gastos que se originen sean satisfechos con cargo
al artículo octavo capítulo primero de los presupuestos.
Terminada su lectura la presidencia abre discusión sobre el
punto. El señor Aragón Luque manifiesta que no solamente votará en contra de la
concesión de un solo céntimo con este fin, sino que censura al concejal que lo
haga a favor, pues mientras el pueblo se muere de hambre; apoya con algunos
argumentos lo manifestado y dice que eso es contrario a sus ideas.
El señor Vallejo Padilla expresa que la celebración de estos
actos es un deber de la corporación, que tiene sus atenciones cubiertas, que
cuando algún necesitado implora ayuda la encuentra. La presidencia contesta al
señor Aragón que las ideas en estos asuntos son aparte pues la corporación
tiene el deber de atender a todo en la forma que proceda, y dando por terminado
el debate, anuncia la votación nominal que se efectúa haciéndolo a favor de que
con motivo de la venida del prelado se celebren iguales actos que los
contenidos en el acuerdo del 11 de mayo de 1889, antes leído. Los señores
Reguera Romero, Angulo García, Vallejo Padilla, Peña Blanco, Bohórquez Arenas y
la presidencia, total seis votos. Votaron en contra de la celebración de dichos
actos los señores Aragón Luque, Vallejo Cantos y Benítez Reina total tres
votos. Resultando aprobado por una mayoría de seis votos contra tres que, con
motivo de la venida del ilustrísimo obispo de la diócesis se celebren iguales,
actos que los acordados al punto 13 de la sesión del 11 de mayo de 1889.
Día 22 de abril de 1918
Se fijó al público un bando que a continuación se copia y que
impreso se le envió un ejemplar a todas aquellas personas que no estaban
significadas como enemigos de la Iglesia.
Bando que se cita:
“Ubriquenses, el
preclaro señor obispo de Olimpo, que por fortuna rige la diócesis de Málaga, a
la cual nos honramos en pertenecer llegará a esta villa en santa visita
pastoral el día 25 del presente mes. Tanto por el motivo de la venida como por
tratarse de la superior autoridad eclesiástica de nuestra diócesis encarnada en
insigne varón de relevantes virtudes, me creo dispensado de hacer excitación
alguna al vecindario, esperando de él fundadamente que fiel a sus tradiciones y
como amante de la religión católica que siempre profesó, sabrá recibir
dignamente al sabio pastor, tributándole el merecido homenaje de admiración y
cariño a que es acreedor, acudiendo a recibirlo, engalanando sus casas y
realizando todas aquellas demostraciones que pongan de relieve una vez más, la
religiosidad, hidalguía y caballerosidad de este pueblo.
Ubrique, 22 de abril de 1918. El alcalde Francisco García
Parra. Sello de la alcaldía".
Día 24 de abril de 1918
Además del ejemplar del bando remitido a los particulares
como invitación, se puso el siguiente B. L. M. (son las siglas de "Beso La Mano", actualmente un Saluda) al elemento oficial y cultural
de la población:
“El alcalde presidente del ilustre ayuntamiento de Ubrique
(Cádiz)
B. L. M.
Al señor (nombre, cargos o profesión)
Y tiene el gusto, cumpliendo acuerdo de dicha corporación de
invitarle a recibir al ilustrísimo señor obispo de la diócesis que, en santa
pastoral visita, llegará a esta villa el jueves día 25 del presente mes. Punto
de reunión, convento de capuchinos y hora de las 17.
Don Francisco García Parra aprovecha honrándose esta ocasión
para ofrecerle su más distinguida consideración y aprecio personal.
Ubrique, 24 abril de 1918.”
Fueron invitados
Juez municipal propietario y suplente
Fiscal municipal propietario y suplente
Adjuntos del tribunal municipal
Secretario del juzgado municipal
Militares que ya circunstancialmente o con residencia fija se
encontraban en la población
Oficial de la guardia civil
Administrador de correos
Notario público
Abogados
Médicos
Farmacéuticos
Veterinarios
Profesores de instrucción pública
Empleados municipales
También se puso el siguiente B. L. M. (son las siglas de "Beso La Mano", actualmente un Saluda) a los señores concejales que votaron a favor
del acuerdo para recibir al señor obispo, y a los que no asistieron a la sesión
donde el mismo se tomó.
No se envió a los concejales que votaron en contra del
acuerdo, ni a uno que estaba con licencia.
B. L. M. que se cita:
“El alcalde presidente del ilustre ayuntamiento de Ubrique (Cádiz)
B. L. M.
Al señor don (nombres), concejal del mismo y tiene el gusto
de participarle que ha sido designado el convento de padres capuchinos y hora
de las diez y siete del jueves 25 del actual para esperar en corporación la
llegada del ilustrísimo señor obispo de la diócesis en cumplimiento del acuerdo
del 15 del actual
Don Francisco García Parra
aprovecha honrándose esta ocasión para ofrecerle su más
distinguida consideración y aprecio personal.
Ubrique, 24 de abril de 1918.”
Concejales a quienes se les envió el B. L. M.
Don Francisco Reguera Romero
Don Teodomiro Coveñas Cotrino
Don José Vallejo Padilla
Don Manuel Peña Blanco
Don Antonio Angulo García
Don Francisco García Pino
Don Eugenio Arenas Bohórquez
Don Diego Reguera
Don José Bohórquez Arenas
No se le mandó por haber votado en contra de acuerdo para
recibir al señor obispo:
Don José Aragón Luque
Don José Benítez Reina
Don Francisco Vallejo Cantos
No se le mandó por encontrarse con licencia a don Manuel Romero
Bohórquez.
En la fachada del ayuntamiento y plaza Alfonso XIII se puso
alumbrado extraordinario. El salón de sesiones se vistió de gala.
Día 25 de abril de 1900
Al amanecer y para ir animando al vecindario, hubo disparos
de cohetes, repique general de campanas y la banda de música recorrió la
población tocando una alegre diana.
A las 10 se celebró una conferencia entre el párroco, el
padre jesuita José María Romero (que estaba en Ubrique para preparar la visita
pastoral en la parte espiritual) el alcalde y secretario del ayuntamiento para
ponerse de acuerdo en los detalles del recibimiento. De 14 a 15 subió una
comisión a caballo compuesta de los médicos don José Corrales García y don
Diego Reguera León, con destino a Benaocaz para acompañar al prelado desde
dicha villa a Ubrique. A las 16 se destacó un hombre hasta el sitio denominado “la
cabeza del Toro” con la consigna de disparar algunos cohetes cuando divisase la
comitiva, al objeto de que nos sirviera de aviso de la llegada.
Desde las 17, hora fijada por la autoridad para reunirse
concurrieron al convento de capuchinos infinidad de personas de todas las
clases sociales, siendo imposible a las 18 transitar por las cercanías de dicho
convento.
A las 18 y 25 se oyó el primer cohete, aviso de que la
comitiva se acercaba y seis minutos después entraba el señor obispo en el patio
del convento, seguido de la comisión que fue a esperarle y de su séquito.
Le recibieron el párroco, el alcalde con ayuntamiento, el
juez y un considerable personal de significación en la villa.
El entusiasmo se desbordó con vivas al obispo que, en
principio, inició el párroco regente, don Antonio Carrasco Ruiz, y que no
cesaron hasta después de salir de la parroquia; la música, tocando la marcha
real, el disparo de cohetes, repique de campanas, los gritos de la muchedumbre,
admirando unos la gallarda figura del prelado, otros su hábito, otros su
parecido con fulano o con mengano, el estrujamiento por verlo de cerca y besar
el anillo pastoral, todo esto produjo un estado de confusión que imposibilitó
la presentación a su ilustrísima por el párroco del personal de la población.
Se penetró en el templo del convento hecho una masa, un
montón apretadísimo de criaturas, sin orden ni concierto hasta llegar al altar
mayor, ante cuya balaustrada los padres capuchinos, pudieron contener un poco
el público y el obispo sacado casi en brazos penetró en el presbiterio
resistiéndose.
Con gran trabajo, se medio organizó la procesión saliendo del
convento el prelado bajo palio, que era llevado por los concejales, don
Francisco García Pino, don José Vallejo Padilla, don Manuel Peña Blanco y don
José Bohórquez Arenas.
Detrás la comitiva oficial, compuesta del ayuntamiento en corporación,
juzgado municipal, oficial de la guardia civil y elementos culturales y de
valía en la población, siguiendo el itinerario de calle San Francisco, Perdón, a
la iglesia. Se calcula de cuatro a cinco mil personas las que formaron la
procesión. En el trayecto no cesaron los vivas, la música y desde los balcones
arrojaban flores en abundancia. El obispo, emocionado, bendecía a todos.
Visita del obispo en abril de 1918
El sacerdote José Cabello Medina en la puerta
El sacerdote Antonio Carrasco Ruiz delante del obispo, con la mitra. El obispo, bajo palio
La banda de música precediendo la procesión
Fotografía de Francisco García Parra
En la parroquia no cabía el público, mucha parte de él tuvo
que quedarse fuera, el prelado desde el altar mayor dio expresivas gracias por
el recibimiento ofreciéndose al pueblo. Tributó un recuerdo de gratitud a la
memoria del que fue cura párroco de Ubrique, don Francisco García Sarmiento, su
protector, a quien debía mucha ayuda en su carrera, él hijo de un modesto y
honrado carpintero; concedió 50 días de indulgencia a los que habían asistido
al recibimiento de la visita pastoral.
Pasó después a la sacristía, donde el párroco le presentó a
las autoridades y personas significadas de la población y terminado, marchó a
su domicilio que lo tuvo en la casa del cura párroco, en la plaza de Alfonso
XIII, número cinco.
El cura párroco manifestó al alcalde que el señor obispo
había renunciado para evitar molestias a que lo acompañase una comisión del ayuntamiento,
como estaba acordado, conviniéndose que lo acompañase en el alcalde y el
secretario.
A las 21 se celebró la comida en casa del párroco, asistiendo
el prelado, un secretario de cámara y paje, el clero de Ubrique, arcipreste de
Grazalema, párroco de Benaocaz, el cura Romero Martel, de Villamartín y alcalde
y secretario del ayuntamiento.
Día 26 de abril de 1918
A las nueve empezaron las confirmaciones, siendo padrinos
populares don Francisco García Parra, el alcalde, y su hermana doña María. A
las 13 se suspendieron para almorzar.
Después del almuerzo, recibió a las damas catequistas de la
escuela dominical, presididas por doña Isabel Pérez de García.
A las 15 se reanudó la confirmación que duró hasta las 17 que
el prelado fue a visitar al asilo de Nuestra Señora de los Remedios, convento
de capuchinos y al cura párroco propietario de esta villa, don José Cabello
Medina, que se encontraba enfermo.
A las 21 tuvo lugar la comida, tanto esta como el almuerzo se
celebró en la casa que se hospedaba el obispo, asistiendo al almuerzo a más de
las personas del día anterior, el médico don Diego Reguera León y a la comida,
a más de las mismas, el médico don José Corrales García y farmacéutico don
Fermín Sánchez Medina, el juez municipal y secretario y administrador de
Correos.
De sobremesa, que la sostuvo muy animada, el señor obispo
expresó al alcalde un deseo de que se le pusiese a una de las calles de la villa
el nombre de Deán García Sarmiento en memoria del grato recuerdo que dejó en
esta villa cuando fue su párroco tan virtuoso sacerdote; todavía de sobremesa
el padre jesuita José María Romero presentó a su ilustrísima a sus hermanos,
don Cristóbal y don Manuel.
Día 27 de abril de 1918
A las siete celebró misa el señor obispo y, después de breve
plática, dio la comunión general, que tomó numeroso público de ambos sexos. En
representación del ayuntamiento fueron el alcalde y el secretario. A las nueve
visitó las escuelas nacionales de niños y niñas, distribuyéndoles rosarios y
escapularios, acompañado del alcalde y secretario.
A las 12 reunión en la iglesia con las congregaciones a
quienes dirigió la palabra.
A las 13 se verificó el almuerzo, asistiendo las personas de
costumbre más el provincial y guardián de capuchinos, los maestros de las
escuelas nacionales, médicos don José Corrales, García y don Diego Reguera León
y hermano mayor de la hermandad de la virgen de los Remedios, don Vicente
Corrales González.
Después del almuerzo por don José Corrales Jordán,
administrador de Correos, que también asistió, se incorporaron varios grupos de
los asistentes, después recibió a las familias de los seminaristas.
A las 15 confirmó, visitando después una fábrica de Petacas.
A las 18 se celebró en el convento de capuchinos una salve:
predicó y dio la bendición con el Santísimo y terminado, en el trayecto se le
hizo una manifestación de simpatía quizás mayor que a su recibimiento.
Salón de actos del ayuntamiento vestido de gala
Fotografía de Francisco García Parra, de sus negativos en cristal muy deteriorados, localizados por Andrés Angulo Venegas y digitalizados por Luis Eduardo Rubio Bernal
A las 19 visitó el ayuntamiento, recibiéndole en el portal la
corporación en pleno, pasando al salón de actos donde ocupó la presidencia.
El alcalde, en sentidas y concisas palabras, le saludó en
nombre de la villa, y él contestó expresando su agradecimiento por la entusiasta
y generosa hospitalidad ofrecida por el pueblo, quedando por ello obligado a
hacerle útil en algo, lo cual haría con mucha complacencia; terminó el acto con
un viva dado por el presidente, contestado con entusiasmo por todos.
A seguida recorrió las dependencias de la casa, admirando la
magnífica vista que, desde el balcón del despacho de secretaría, se ofrece del
término de la villa y del de Jerez de la Frontera.
Fue despedido a la salida de la casa consistorial con los
mismos honores que se le recibió, acompañándole el ayuntamiento en pleno hasta
la puerta, en donde el alcalde presidente dio un viva al obispo que fue
contestado con entusiasmo por la corporación y el pueblo que se hallaba
congregado en su mayor parte en la plaza Alfonso XIII. No se le obsequió con un
lunch por haber hecho presente el secretario que no acostumbraba su ilustrísima
a aceptarlos y estar sujeto a régimen.
A la salida del ayuntamiento se dirigió al domicilio de la
familia del padre jesuita José María Romero Bohórquez, accediendo a súplicas
del mismo, pues dado el luto que la misma guardaba, le habían impedido
cumplimentar (a las señoras) a su ilustrísima.
Terminada esta breve visita, hizo otra a don Vicente Corrales
González en honor a su señora que se encontraba enferma y como muestra de
consideración a su hijo el virtuoso sacerdote don Francisco Corrales García,
que presta sus servicios en Málaga, a las inmediatas órdenes de su ilustrísima.
A las 21 se celebró la comida última hecha en Ubrique,
asistiendo los siguientes comensales:
Presidencia el obispo
Frente el Párroco
Derecha del obispo, el alcalde, el oficial de la guardia civil
Izquierda, primer teniente alcalde, don Francisco Reguera
Romero, secretario del ayuntamiento don Miguel Reguera Bohórquez, concejal don
Antonio Angulo García
Derecha del párroco, sacerdote, don Sebastián Coveñas,
arcipreste de Grazalema, don Carlos Jiménez, concejales, don José Vallejo y don
Diego Reguera León
Izquierda, sacerdote don José Tenorio y concejal don Manuel
Peña Blanco.
Cabeceras, concejales don Francisco García Pino y don José
Bohórquez Arenas.
Terminada la comida, el señor obispo hizo el mayor gasto de
sobremesa, sosteniendo animada conversación con los concurrentes.
Día 18 de abril de 1918
A primera hora de la mañana, celebró misa y después confirmó.
A las nueve, después de desayunar con su secretario y paje y
acompañado de las autoridades, y de tanto o más público como lo recibió, se
dirigió por la plaza Alfonso XIII, calle Aragón Macías, plaza de Colón y calle
Cádiz, a la entrada de la carretera de Villamartín, donde le esperaba el auto-móvil.
Con las aclamaciones del público, los acordes de la música y
el gran entusiasmo que había en hacerle una cariñosa despedida, ocurrió otro
caso análogo al de recibimiento, produciéndose una presión en el público con
tanta aglomeración de personas que era imposible dar un paso.
A duras penas pudo acercarse al coche y allí hubo una
improvisada recepción popular para besarle el anillo, cuya recepción hubo de
quedar a dar por terminada, pues no se acababa nunca, arrancando el coche entre
los vítores del pueblo a su obispo y la bendición que este le daba.
Notas: durante la estancia del obispo en Ubrique confirmó su
ilustrísima 2000 personas. Componían su séquito arcipreste, don Carlos Jiménez
Rodríguez; secretario de cámara, don Francisco Martínez Navas y paje don
Fernando Díaz de Gelo.
Durante el almuerzo y
comida en los días que permaneció en Ubrique. Tocó la música en la puerta de la
casa donde se alojaba.
A la banda se le pagó por el ayuntamiento por todo el trabajo
250 pesetas.