El altar mayor de la ermita de San Antonio de Padua, en Ubrique
Por Esperanza Cabello
En femenino singular
Hoy, 13 de junio, es el día de San Antonio de Padua, ya he hablado varias veces de esta devoción en el blog, por ser un nombre muy allegado a la familia, pero también de esta iglesia y de la agrupación que, con trabajo diario, esfuerzo y mimo, se ocupa de mantener el templo como una patena, de adornarlo con sus mejores galas en las grandes fiestas y de mostrarlo al mundo con toda la paciencia y cariño que Gloria derrocha con sus visitantes.
Ayer tenía un pequeño reto personal, las sesiones de quimioterapia son duras, pero, del mismo modo que el día del vía crucis fui capaz de acompañarlos, este viernes quería compartir con ellos una parte de la celebración de sus grandes días, y además tener un recuerdo para mis familiares.
La eucaristía, la tercera del triduo, era concelebrada, los tres sacerdotes, Daniel, Eduardo y Pedro, celebraron el rito de la misa con todo tipo de ceremonias litúrgicas
Oraron, predicaron y nos hicieron meditar.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Esperanza Cabello por su incansable dedicación, compromiso y amor hacia su pueblo, al que siempre lleva en el corazón y tiene presente en cada una de sus acciones.
Su trabajo, esfuerzo y entrega en favor de San Antonio son un ejemplo de generosidad y servicio.
Gracias a personas como ella, que trabajan con ilusión y cariño por mantener vivas las tradiciones, fortalecer la comunidad y contribuir al bienestar de todos, nuestro pueblo sigue creciendo sin perder su esencia.
Esperanza representa el orgullo de quienes aman sus raíces y luchan cada día por hacer de su tierra un lugar mejor. Por todo ello, queremos reconocer y agradecer su valiosa labor, su cercanía y su constante disposición para ayudar.
Gracias, Esperanza, por tu dedicación, por tu compromiso y por demostrar cada día el enorme cariño que sientes por tu pueblo y por San Antonio.
Ubrique, 12 de junio de 2026
Agrupación Parroquial San Antonio de Padua.
Y además don Eduardo J. venía con otro obsequio, una placa preciosa, en piedra, que la agrupación había preparado para mí, ya no podía más con la emoción.
Y al comenzar el regreso a mi banca (una de las últimas) miré las caras de las personas que estaban sonriéndome y empecé a darme cuenta de que muchas de las "sincronicidades" de esa tarde habían sido en realidad previstas y pensadas.
¿Qué hacían Esperanza e Irene yendo conmigo al San Antonio y acompañándome a misa?
¿Qué hacia mi amigo David Bulpe con su Manuel allí tan cerquita?
¿Por qué Gloria me había preguntado por mi estado toda la semana y se había asegurado de que podría ir el viernes?
¿Por qué José Antonio me había "retado" a ir al triduo a pesar de la quimio y se había prestado tan solícito a acompañarme?
¿Qué hacía mi amiga María Campos, la arqueóloga responsable de Ocurris, en el San Antonio?
Mari Carmen, Isabel, Rocío, Juan, Manuel, Ramón, Lupe, María, Manuel, Reme, Laura, Francesco... y tantos otros.
¡Estaban compinchados!
Gloria había tenido la idea y poco a poco entre todos fueron urdiendo una tela de araña de cariño y simpatía que me envolvió sin darme cuenta y que me emocionó infinitamente. Mi amiga Rocío me regaló una cruz preciosa con amatistas moradas. Hasta Ana, la florista de La Margarita, había participado en el complot💜
Todavía es muy temprano, anoche no pude hablar con ellos y esta mañana aún no conozco los entresijos de esta sorpresa maravillosa, pero estoy segura de que nunca podré agradecerles lo suficiente tanto cariño, tantos detalles, tantas sonrisas en esta época de mi vida en la que, cuando todo se está yendo al garete, ha aparecido este barco lleno de amistad, de cariño, de complicidad y de sonrisas. Gracias por mantenerme a flote.
Mil gracias a todos. Os quiero💜💜💜💜

































