sábado, 9 de mayo de 2026

Recorrido guiado de la zona del Rodezno con la ayuda de la IA

 

El Rodezno de Ubrique. Fotografía de Romero de Torres coloreada por Leandro Cabello

 

 

Breve visita guiada: El Rodezno y el entorno de Capuchinos

Duración aproximada: 20–30 minutos
Tipo de visita: patrimonial, paisajística y etnográfica
Público: general


 

 

1. Bienvenida: la puerta histórica del agua y de la piel

Bienvenidos a uno de los rincones más importantes y evocadores de Ubrique. Nos encontramos en un espacio donde se unen algunos de los elementos fundamentales de la historia del pueblo:

  • el agua,
  • la industria de la piel,
  • la memoria de las mujeres trabajadoras,
  • la vida religiosa,
  • y uno de los paisajes más hermosos del casco urbano.

Todo este entorno gira alrededor del antiguo nacimiento de la Cornicabra y de la zona histórica de El Rodezno, auténtico corazón hidráulico e industrial de Ubrique durante siglos.

A nuestro alrededor convivieron molinos, tenerías, lavaderos, conventos, huertas y sistemas tradicionales de abastecimiento de agua. Aquí comenzó buena parte de la historia moderna de la marroquinería ubriqueña.


2. El depósito de la Cornicabra y la cultura del agua

Justo encima del Nacimiento se encuentra el antiguo depósito de agua de la Cornicabra, una infraestructura fundamental para el abastecimiento urbano de Ubrique.

El agua ha sido siempre uno de los grandes tesoros del pueblo. Durante siglos, las fuentes y nacimientos de esta zona surtieron a vecinos, talleres y huertas.

Este lugar simboliza perfectamente la relación histórica de Ubrique con el agua: sin estos manantiales no habrían existido ni los molinos, ni las tenerías, ni buena parte del crecimiento urbano del municipio.

De algún modo, toda la vida del entorno dependía de este sistema hidráulico.


3. La Plaza de las Petaqueras

Sobre el depósito se construyó hace pocos años la actual Plaza de las Petaqueras, un pequeño espacio contemporáneo dedicado a la memoria de las mujeres trabajadoras de la piel.

La plaza posee un carácter muy simbólico porque une el agua y la marroquinería, dos pilares esenciales de la historia de Ubrique.

En el centro podemos observar el monolito con una gran fotografía histórica de una fábrica de artículos de piel. La imagen recuerda aquellas antiguas fábricas donde trabajaron generaciones enteras de mujeres realizando labores minuciosas:

  • cosido,
  • pegado,
  • repasado,
  • terminación de piezas,
  • y preparación artesanal de bolsos y carteras.

Muchas veces su trabajo fue silencioso e invisible, pero resultó esencial para el prestigio internacional de la piel ubriqueña.

Uno de los rincones más curiosos de la plaza es la reproducción decorativa de la ermita de San Antonio, concebida como pequeño espacio escenográfico y punto fotográfico para visitantes y vecinos.

La plaza representa muy bien el Ubrique actual: un pueblo que intenta conservar la memoria de sus trabajadores y trabajadoras mientras renueva sus espacios urbanos.



 

 

 

4. El convento de Capuchinos

Justo junto a nosotros se levanta el histórico Convento de Capuchinos, uno de los edificios religiosos más importantes de la localidad. El convento comenzó a construirse en el siglo XVII por iniciativa del duque de Arcos y hoy alberga la imagen de la Patrona de Ubrique, Nuestra Señora de los Remedios.

Además de su importancia religiosa, el convento mantiene una estrechísima relación con la historia de la piel. Actualmente parte de sus dependencias acogen el Museo de la Piel “Manos y Magia”, dedicado a la tradición marroquinera ubriqueña.

Este lugar estaba antiguamente rodeado de huertas, nacimientos y tenerías. El sonido del agua formaba parte de la vida cotidiana de los frailes y de los trabajadores de la zona.

Desde aquí puede entenderse perfectamente cómo convivieron en Ubrique la espiritualidad, el trabajo artesanal y la cultura del agua.


 


 

5. La Pila de la Parra y la antigua fuente de Cotrino

Muy cerca encontramos la conocida Pila de la Parra, situada en un lugar cercano a donde antiguamente estuvo la fuente de Cotrino.

Este punto era uno de los lugares tradicionales de abastecimiento de agua para los vecinos.

Hasta bien entrado el siglo XX, muchas mujeres acudían diariamente con cántaros y recipientes para recoger agua destinada al consumo doméstico.

La fuente formaba parte de toda una red de pilares y conducciones que aprovechaban las aguas del nacimiento de la Cornicabra.

En este entorno el agua no era solamente un recurso: era el centro de la vida cotidiana.


 


 

 

6. El Rodezno: molinos, tenerías y lavanderas

Ahora miramos hacia la zona histórica de El Rodezno, uno de los espacios más emblemáticos de Ubrique.

Aquí se concentraron durante siglos:

  • molinos hidráulicos,
  • tenerías,
  • lavaderos,
  • canales,
  • huertas,
  • y pequeñas industrias movidas por la fuerza del agua.

El propio nombre de “Rodezno” procede de la rueda hidráulica que utilizaban los molinos tradicionales.

Durante generaciones, este lugar fue un auténtico motor económico del pueblo.

Las tenerías necesitaban agua abundante para curtir las pieles, y por eso se instalaron junto al nacimiento. Aquí comenzaron muchas de las técnicas artesanales que dieron fama mundial a la marroquinería ubriqueña.

Pero El Rodezno fue también el territorio de las lavanderas.

Durante décadas, numerosas mujeres acudían diariamente a lavar ropa junto a las acequias y pilas del nacimiento. Era un trabajo muy duro, pero también un espacio de convivencia femenina donde circulaban noticias, canciones y recuerdos del pueblo.

Todavía hoy, muchos ubriqueños mayores recuerdan el sonido constante del agua y la intensa actividad humana que llenaba este lugar.



 

 

7. El gran mirador sobre Ubrique

Y finalmente, antes de terminar, merece la pena detenerse unos momentos para contemplar la espectacular vista panorámica de Ubrique.

Desde este entorno se obtiene una de las imágenes más bellas del pueblo:

  • las casas blancas escalonadas,
  • la iglesia sobresaliendo entre los tejados,
  • la sierra rodeando el casco urbano,
  • y el entramado histórico que fue creciendo desde la parte alta hacia las zonas bajas.

Este paisaje ayuda a comprender perfectamente la relación entre Ubrique y la montaña, entre el agua y la vida urbana.

Es también un lugar ideal para explicar cómo el pueblo fue expandiéndose alrededor de sus nacimientos, caminos históricos y zonas industriales tradicionales.

 

8. Frasquita Larrea y la belleza del Rodezno en 1824

Antes de continuar nuestro recorrido, es muy interesante saber que este mismo lugar ya fue descrito a comienzos del siglo XIX por la viajera y escritora gaditana Frasquita Larrea, que visitó Ubrique en 1824.

Su testimonio es especialmente valioso porque nos permite imaginar cómo era este entorno cuando aún no había cambiado el paisaje urbano moderno. Al referirse a este espacio, lo describe con estas palabras:

“Al pie de este peñasco… sale el manantial que surte al pueblo y que, pasado el Convento, fluye por un arqueducto a través de cuyos arcos se ven las huertas. Entre este arqueducto y un guardalado, debajo del cual se ven las mujeres lavando con el agua del otro nacimiento que sale por el molino, corre una calzada hasta entrar en las calles del pueblo. Un grandísimo y frondoso álamo negro sobrea a las lavanderas, y más arriba del molino se ven grupos de olmos y chopos en derredor del manantial y a sus espaldas suben peñascos hasta las nubes.”

Lo que está describiendo es exactamente este paisaje: el nacimiento de la Cornicabra, el convento de Capuchinos, los lavaderos y el entorno del futuro Rodezno.

Es decir, ya a comienzos del siglo XIX este lugar era percibido como un espacio donde el agua, la vegetación, las huertas y el trabajo humano convivían en perfecta armonía.

 


 

Despedida

Este pequeño entorno reúne una parte esencial de la memoria histórica de Ubrique:

  • el agua del Nacimiento
  • la memoria de las petaqueras,
  • el convento barroco de Capuchinos,
  • las antiguas fuentes,
  • el trabajo artesanal de la piel,
  • las lavanderas,
  • y el paisaje urbano serrano.

Pocos lugares concentran tantos símbolos de la identidad ubriqueña en un espacio tan reducido.

Aquí el agua, el trabajo y la memoria siguen dialogando todavía con el paisaje.

 

 

martes, 5 de mayo de 2026

Las cruces de mayo y la fiesta de los gamones.

 


Por Esperanza Cabello

 

 

Hoy, dos de mayo, es el día en el que se celebra nuestra fiesta más genuina, más ancestral y más curiosa. La "Crujía de Gamones", que una auténtica mezcla de culturas, de generaciones, de ritos ancestrales, de "piromanías variadas", de espíritu de comunidad y de recuerdos de infancia.

 

La candela de La Cerca, para quienes preferían la sesión vespertina
 

Al hecho de encender candelas en los barrios para poder hacer crujir los gamones (Asphodelus) y disfrutar de auténticas fiestas populares hasta el amanecer (un amigo nos contaba que la candela de la Verdura se cerró pasadas las siete), se une el hecho de que vecinos, vecinas y asociaciones se ponen de acuerdo para montar sus cruces,  para adornar sus barrios y dejar todo preparado para la ocasión. A algunos los hemos visto en sus comienzos

 


 La cruz de La Parra, muy tempranito y aún sin decorar, después estaba preciosa con sus claveles

 

Y a otros los hemos pillado "in fraganti", buscando unas botas para la gitana de la guitarra en el último momento. La verdad es que hay que tener ingenio para inventar tantas cosas.

 

La flamenca guitarrista tiene hasta su club de fans (en este enlace).

 

Nosotros no somos mucho de ir de candela en candela, nos quedamos, normalmente en nuestro barrio y nos acercamos a la plaza de la Verdura, un lugar mítico en el que desde hace unos años, nuestro hermano Leandro y sus hijos colocan, en la antigua fachada de la tienda de nuestro abuelos, "Casa Cabello", una cruz sin igual, infinitamente adornada, con matices primaverales y festivos, con reminiscencias de los pasados carnavales, con elementos que a veces no puedes ni ver, con la cantidad de detalles. Miren, por favor.

 


 Sería imposible fijarse con detenimiento en todos los motivos decorativos. Personalmente nuestro favorito es la fuente de la Patacabra, Leandro, con su humor habitual, ha rebautizado nuestra "Villa de las cien fuentes", añadiendo, como no podía ser de otra manera, una patacabra de la que brota "el agüita de Ubrique".

Sabemos, estadísticamente, que se han recogido más de treinta y cinco toneladas de residuos vegetales después de esta noche de fiesta (¡Buen trabajo, gracias!), lo que no nos cuenta la estadística es el montonazo de personas que se han sentado en la sillita baja, junto a la guitarrista, para hacerse fotos en este día tan señalado. 

 


 Pero es que además, esa cruz primaveral, llena de flores y coronada por una mariposa, ese guiño España-Francia con banderas, esos cacharros de barro, esos canastos, ese cartel tan alucinante recordando la tienda de nuestros abuelos en la que podías encontrar casi de todo, donde oímos nuestros primeros tangos y donde nuestras tías demostraban sus genes fenicios vendiendo y haciendo negocios de una forma magistral

 


 También en esta cruz, que Leandro y Leandro estaban preparando en el interior del establecimiento familiar, ahora sin uso, podemos encontrar casi de todo, por supuesto maestría, arte e imaginación.

 


 Leandro: "Año de gamones, año de millones"

 

En el callejón de Janeiro, tan deterioradas las paredes a causa de las lluvias, nos encontramos una gran sorpresa, habían convertido esas paredes en museo, dando un toque original y cultural al barrio, por si les fuera a faltar algún detalle. Nuestra enhorabuena a todos los que han participado en este proyecto, a las pintoras y pintores y a quienes han tenido esta genial idea.






 Seguramente algunas de estas artistas sean las mismas que, unas horas más tarde, hacían cola respetuosamente para poder montarse en el columpio.💜 Mientras hacíamos fotografías a la cruz pudimos oír la voz de nuestro amigo Juan Barea que decía, "Me voy, que tengo que montar el columpio", y es que la candela de la Verdura, sin columpio, no es lo mismo.

 


 

Ya tenemos casi de todo, museo, música (la banda municipal fue recorriendo todas las candelas del pueblo en un alegre pasacalles que nos recordó tiempos mejores, cuando todos estábamos juntos y nuestro hermano Manolo bailaba al son de la música con la pequeña Luna), cruces, detalles tradicionales, el cerco de ladrillos con fondo de albero que prepara el ayuntamiento  en cada candela, la leña...

¿Qué nos falta?

¡Pues un castillo de fuego! Así es como nuestro padre empezaba las candelas de nuestra infancia y así es como nuestro hermano Leandro prepara el encendido de la candela de la Verdura.

 


 

 

Ya estaba todo dispuesto para que la fiesta diera sus primeros pasos, se nos olvidaba decir que desde la asociación de vecinos han realizado un excelente trabajo previo y han añadido, además de alegría y decoración, algo esencial en estas fiestas populares: un buen montón de tapitas, mucha cerveza fresca y un trabajo increíble.

La candela de la plaza de la Verdura comenzó con un precioso castillo y un muñeco reciclado (en este enlace) hay que pinchar para ver cómo comienza todo. En la página de Facebook "Sierra de Ubrique", que lleva nuestro hermano Leandro, y que ya va por los catorce mil seguidores ¡Enhorabuena, hermano!, hay un buen montón de videos de estos primeros instantes, y para los que quieran ver buenos reportajes, en este enlace de Todovés, en este enlace de Radio Ubrique y en este enlace de Radio Comarca Cadena Ser tenemos todos los detalles.
 

Nosotros quisimos homenajear a nuestro hermano Manolo, pues es el primer año de candelas sin él, que tanto las disfrutaba, y ayudados por Leandro Jr, que no paraba de explotar gamones en su honor, y Leandro padre, hicimos, mientras había pocas personas y aún la noche no había llegado, una pequeña ofrenda floral en su honor: pétalos de amapola (sus favoritas), algunos perritos y ramitas de gamón, junto con su símbolo, su bellota 💚💚💚💚💚💚💚.

 


 ¡Estas candelas también van por ti, hermano!

 

Ya quedaba poco que hacer, habíamos cogido unos poquitos de gamones, nada que ver con las ingentes cantidades que cogen algunos, y nos quedaba saber si íbamos a crujirlos allí o en la candela del Caldereto, o en la calle Ronda

 


 

 Pero, en vez de crujir gamones, nos encontramos con nuestras amigas Rosario y Mari, que nos hicieron el regalos más ilusionante que se puede hacer a una ubriqueña el día de la Cruz, ¡Una camiseta de gamones! Mil gracias, no sabes, Mari, la ilusión tan grande que nos ha hecho este regalo, pero aún ha sido mucho mejor formar trío gamonero contigo y nuestra querida Rosario

 


 Esta fotografía y vuestra generosidad quedarán para la historia, y para mí, siempre, el honor de formar parte de este privilegiado grupito acompañando a una de las grandes mujeres de Ubrique, Rosario Villalobos, admirada y querida apartes iguales.

Un abrazo gigantesco y ¡Feliz fiesta de los gamones! 

 

 

Nota primera: Al minuto de esa fotografía, un joven nos dijo "Usted seguro que ha sido una buena rockera". 😂 Todo un honor.

Nota segunda: Hemos sabido que la candela de la Plaza de la Verdura ha obtenido el segundo premio en la decoración de barriadas, siendo el Coto Mulera el ganador y obteniendo Mirasierra el tercer premio. ¡Enhorabuena a todos! En este enlace de Radio Ubrique podemos conocer los detalles. 

 

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Un elenco de once artistas expone en la galería de arte "Proyecto 5"

 

Grupo de artistas en la Galería Proyecto 5 durante la inauguración de la exposición

 

Por Esperanza Cabello

 

El jueves tuvimos el honor de asistir a una inauguración muy especial, es el nuevo proyecto de la Galería Proyecto 5, dirigida por Remedios Rubiales.

 


 

La exposición es, como explicábamos ayer (en este enlace), un trabajo conjunto de once personas dedicadas por completo al arte en sus múltiples facetas: los artistas Javier Varela, Elisa Soria, Juan Pedro Viruez, José Luis Mancilla, José Antonio Martel, Rafael Domínguez, Miguel Pablo Castilla, Joaquín Domínguez, Remedios Rubiales, Antonio Rodríguez Agüera y Alejandro Pedrajas.

Y su título, "Territorio vivo: Narrativas visuales de Andalucía. Prácticas artísticas en torno al arraigo y al territorio".

 


 Para nosotros fue una alegría muy grande llegar a la inauguración y encontrar a tantas personas conocidas, queridas y admiradas, echamos muchísimo de menos a algún amigo, pero sus cuadros estaban allí, y con ellos su estilo propio, su arte, su ciencia, su rúbrica.

 

Algunos de los cuadros de José Antonio Martel

 

Cande y Fernando, como todos los visitantes, disfrutaron de la inauguración 

 

Además, entrar en esta exposición es como comenzar un pequeño viaje en el tiempo y el espacio, yendo a lugares mágicos que están, desde siempre, en nuestros sueños y nuestros corazones; que nos hacen pensar en artistas que dejaron su impronta en nuestras calles y en nuestros rincones.


 

 

Nada más entrar, nuestra vista se va directamente al cuadro que preside la entrada, se trata de un magnífico "Callejón del Norte" pintado por José Luis Mancilla, que llena la sala de luz y de alegría. Uno de nuestros favoritos, sin duda, aunque, en este caso, Mancilla ha presentado tres obras muy diferentes, este rincón ubriqueño, un precioso rincón playero, en la atunara, y un óleo muy admirado por todos: "La sed del abandono".

 


 Nosotros, que no entendemos mucho de arte y que no somos capaces de admirar de primera mano un trabajo diferente, nos hemos quedado embobados con las explicaciones de nuestro amigo a propósito de este cuadro, de su simbolismo, de su técnica, de su intención.

 


 Decíamos que Remedios Rubiales había conseguido agrupar a once artistas para esta exposición, y en la inauguración no podía faltar la concejala de cultura de nuestro ayuntamiento, Patricia Caro, que tuvo palabras de elogio y agradecimiento para los asistentes, dando la enhorabuena a esta iniciativa y afirmando sentirse realmente complacida de formar parte del mundo de la cultura ubriqueño.

Por supuesto, acompañando al grupo estaba el concejal José Antonio Bautista que, por razones obvias, hizo de anfitrión de la inauguración y también se dedicó a labores periodísticas, para que nada quedara en el olvido.

 


 Nuestro querido Antonio Rodríguez Agüera y su mujer, Ana, también formaban parte de este casi exclusivo grupo de amigos amantes del arte. Como siempre, atento, pausado y con una gran modestia, nos dedicó un ratito de su tiempo para comentar sus obras. Aquí posa junto a "Impulso", es un lujo poder oír sus explicaciones, saber de sus pinceladas, de su pasión por el color, de sus estudios previos.

No quedamos asombrados al saber que, dependiendo de los cuadros, cada obra le lleva entre veinte y treinta sesiones (de varias horas cada una), y que pinta incansable ya sea con su caballete en las calles como en su estudio. No cabe duda de que es un verdadero genio.

 


 Elisa Soria, una de las componentes del grupo, también nos asombró con el mundo y la atmósfera que envuelven su trabajo. Nos haló de sus "conversaciones" con cada pintura, cómo va sabiendo qué hace falta  y en qué momento, con colores suaves y matices efímeros que van envolviendo su obra y atrapando a quien la observa.

 

 

Elisa forma parte de una familia que, para nosotros, es extraordinaria, pues casi todos sus miembros se dedican al arte, cada uno en su momento, cada uno en su estilo, todos ellos con ideas originales y muchas horas de dedicación, forman un todo portentoso.

 



 Miguel Pablo Castilla también forma parte de la familia y las obras que expone en Territorio Vivo son muy originales y sorpresivas, tanto por el diseño de sus cuadros como por la temática y el colorido.

 


 

Este es ahora su territorio, el agua, pero se trata de agua dulce llena de simbología, de sueños, de quimeras, de representaciones oníricas y de experiencias vivas.

 


 Alejandro Pedrajas es, sin duda, uno de nuestros favoritos, este joven escultor de origen ceutí, afincado en Arcos, siempre nos asombra con sus trabajos, sus diseños, los materiales con los que trabaja y la sensualidad de sus esculturas.

 

 

No tuvimos la precaución de preguntar el nombre de las tres que expone en Proyecto 5, pero si hay algo que las define es su capacidad de atraer, de querer analizar cada curva, cada resquicio con cuidado, de hacer que queramos tocar esa suavidad de bronce tan conseguida. 

Este artista "de los buenos" es capaz de dar vida a un trozo de metal y, con solo esbozar esos cuerpos, nos deja la puerta libre a la imaginación para terminar cada figura a nuestro libre albedrío.

 

 
 
Nuestro compañero Rafael Domínguez también es de los pintores ubriqueños con estilo propio, de los que ponen su sello a cada trabajo que hacen, sean paisajes urbanos o, como en este caso, zonas de nuestro entorno.
Rafael  no deja lugar a dudas sobre su calidad artística, y por supuesto forma parte de la élite de pintores ubriqueños, con una gran cantidad de premios en certámenes locales y regionales, exponiendo a nivel provincial y nacional.

 


 

La obra de Javier Varela es un excelente ejemplo de cómo los artistas pueden adaptarse al territorio y cómo hacen suyos los paisajes. Del grupo jerezano, Javier ha traído tres obras muy diferentes que nos han enamorado a primera vista.

La Higuera, esa higuera de la Venta del Chorizo tan llena de color, de luces, de reflejos, donde las plantas son las verdaderas protagonistas con matices brillantes y reminiscencias exóticas. También nos han encantado los brillos que ha dado al Garciago en otra de sus obras, y esos tonos sutiles en violeta que enmarcan nuestra sierra. 

 

Joaquín Domínguez, otro de los grandes pintores ubriqueños, y uno de los artistas que distinguimos por su estilo mucho más que por su firma.  Su trayectoria, ya muy reconocida, hemos podido seguirla a través de la página "Pintores de Ubrique" ( en este enlace) y de sus muchísimos premios en certámenes locales, provinciales y nacionales.

 


Para esta exposición "Territorio vivo", Joaquín ha escogido tres de sus obras que representan tres rincones de Ubrique, sus calles y plazas, plasmadas con ese estilo único y original que preside su trabajo, y con ese colorido tan vivo que resalta cada cuadro que pinta.

 

Ya llegamos al artista número diez, Juan Pedro Viruez, que no pudo asistir a la inauguración, pero cuyos cuadros estaban en la pared principal de la galería, Remedios Rubiales fue la encargada de presentarlos.




 Hemos dejado para el final a la artífice de toda esta explosión de color, recuerdos y placer para los sentidos, a la directora de la galería, la artista Remedios Rubiales, que posa ante su obra "Corazón". Remedios no es una pintora "al uso", y si buscábamos a aquellos que podrían no firmar sus cuadros y serían largamente reconocidos, Remedios es, sin lugar a dudas, una de ellas, quizás la más representativa.
 
Afortunadamente, pudimos contar con sus explicaciones (en este enlace) y nos encantaría compartir con ustedes sus sentimientos con "Explosión de color".
 
Remedios Rubiales en "Territorio vivo"
En este enlace podemos oír sus palabras