sábado, 8 de agosto de 2026

El cartel anunciador de los actos y cultos en honor de Nuestra Patrona, Ubrique 2026

 



 Por Juan Manuel Carrasco Martín


DESCRIPCIÓN ARTÍSTICA DEL CARTEL ANUNCIADOR DE LOS CULTOS Y FIESTAS  PATRONALES EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS.

SEPTIEMBRE 2026



Nada hay casual. Cada detalle, cada textura, cada color y cada palabra responden a una intención concreta para aquel que lo vea. El cartel no pretende únicamente anunciar los solemnes cultos de la Virgen, las fiestas; pretende narrar, a través del lenguaje del arte, la historia de una devoción que forma parte de la identidad de Ubrique, en lo más profundo de nuestra piel.

El cartel anunciador de los Cultos y Fiestas Patronales 2026 en honor de la Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de Ubrique, Nuestra Señora de los Remedios nace con la voluntad de ofrecer una propuesta inédita dentro de la cartelería local y ofrecer una mirada nueva sobre una devoción de siglos, y así ser un homenaje visual a la memoria colectiva de un pueblo que lleva siglos proclamando el nombre de su Patrona.

Una obra concebida íntegramente mediante composición digital, realizada de manera completamente artesanal con Adobe Photoshop, donde cada fotografía, textura, recorte, sombra y efecto ha sido trabajado manualmente. No existe en su proceso creativo intervención alguna de la inteligencia artificial; el resultado es fruto de un boceto, de un largo ejercicio de documentación, composición y creación artística. Su lenguaje visual artístico bebe del collage contemporáneo, del arte pop y del diseño gráfico actual, aunque conserva un marcado espíritu barroco. La composición rechaza el vacío para convertir cada rincón en un espacio lleno de iconos y símbolos, recuerdos y emociones. Es un cartel que no pretende comprenderse en un solo vistazo, sino descubrirse lentamente, invitando al espectador a detenerse en cada detalle y a completar la obra con su propia memoria. El centro absoluto de la composición es la Santísima Virgen de los Remedios, auténtico eje espiritual y artístico de toda la obra.

La fotografía corresponde a la histórica veneración celebrada durante la pandemia, un momento que permanece grabado en la memoria de todos. La Virgen aparece vestida con su manto de brocado verde, la saya antiquísima de tisú de plata, sus coronas populares, el desaparecido cetro de la mano derecha de la Virgen, el fajín de capitán General y el delicado tocado bordado que realzan la belleza de quien es Madre, Reina y Patrona de Ubrique.


 

Cobijándola se levanta su inconfundible templete de plata con los antiguos ramilletes de azucenas, donados por Don José Romero Gilen 1864, una de las piezas más representativas del patrimonio de la Hermandad. Sobre él predomina una intensa tonalidad azul que no responde únicamente a un recurso estético: sino que procede de una antigua orla de cultos recuperada por Esperanza Cabello, precisamente en el año en que dicha orla cumple su primer centenario y se refleja en el recorte debajo del rótulo 2026. De este modo, aquel documento histórico se incorpora al cartel como un homenaje a la memoria gráfica de la Hermandad, fundiendo pasado y presente en una sola imagen. Este azul busca esa referencia al color propio del Dogma de la Inmaculada Concepción de María… 9 meses atrás del día de la Virgen, 8 de septiembre, día del nacimiento de la Virgen, nos deja en esta solemnidad de fiesta de la Inmaculada, 8 de diciembre y por ello también esta tonalidad en el templete, como Templo de Dios que es María, como Sol que representa con ese círculo amarillo detrás del templete.

El propio templete se entremezcla con otros fragmentos de aquellas antiquísimas orlas devocionales que durante generaciones presidieron los hogares de tantos ubriqueños y anunciaron los cultos. Entre sus texturas, aparecen los antiguos ramilletes de azucenas que portaban los angelitos, el recordado cetro desaparecido de la Virgen y otros vestigios que forman parte del patrimonio sentimental de todo un pueblo. La historia no aparece aquí como un recuerdo lejano, sino como una realidad viva que continúa construyendo la identidad.

Toda la “Gloria” se desarrolla bajo un inmenso cielo nocturno estrellado que evoca las vísperas del siete de septiembre, cuando Ubrique anuncia la llegada del día grande mediante los tradicionales fuegos artificiales. Antiguamente estos lanzados desde el patio del Convento de Capuchinos por encargo de la propia Hermandad, convirtiéndose en el primer gran anuncio de las fiestas patronales. Sus estallidos aparecen representados mediante los colores corporativos de la Hermandad: el azul, verde y amarillo, transformando el cielo en una explosión de alegría, esperanza y celebración, tanto que se funde con esos lunares típicos que anuncia la feria y fiestas en su honor y el brocado personal del manto verde de la Patrona nuestra.

Sobre ese firmamento desciende una lluvia de pétalos que simboliza el amor que el pueblo deposita a los pies de su Patrona. Junto a ellos aparecen los tradicionales “vivas” y aleluyas:

«¡Viva la Virgen de los Remedios!», «¡Viva la Patrona de Ubrique!» y «¡Viva la Madre de Dios!». Son las voces de generaciones enteras de ubriqueños, del grupo de trabajo y costaleros hermanos de la hermandad, jóvenes del Grupo Joven y devotos que, durante los cultos y procesiones, expresan públicamente el cariño y el amor hacia quien consideran Madre de todos.

 


 

La antigua orla que abraza la composición recuerda aquellas estampas devocionales que durante décadas presidieron los hogares de Ubrique y que son vestigios de los antiguos novenarios impresos. Su presencia convierte el cartel en una gran estampa contemporánea, donde tradición y modernidad van de la mano, dialogan sin perder su identidad.

En el eje horizontal central aparecen también las coplas tradicionales que se entonaban durante la Novena. Su incorporación supone un homenaje a ese inmenso patrimonio inmaterial transmitido y que también forma parte de la historia de la Hermandad. Hoy lamentablemente privadas de su melodía original y pérdidas, pero conservadas en la memoria escrita gracias a la belleza de sus letras:

"Pues sois la madre de Dios y de nuestro bien el medio; Sed nuestro amparo y defensa, María de los Remedios."

Especial protagonismo adquiere una brújula, en el lado opuesto de las coplas, cuyo norte señala directamente hacia la Santísima Virgen y al Divino Infante. En ella puede leerse el lema episcopal y popular difundido por el Sr. Obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez de la Frontera, D. José Rico Páves, que la ha convertido en una frase muy querida y repetida en numerosos encuentros y celebraciones: «Nada sin María, (de los Remedios), Todo con Ella.»

Una expresión profundamente arraigada. La brújula simboliza que María y su Divino Hijo continúan siendo el verdadero norte de la vida cristiana. Incluso la propia aguja reproduce uno de los característicos bordados de una de las antiguas sayas de la Virgen, estableciendo un nuevo diálogo entre patrimonio artístico y mensaje espiritual.

El exorno floral reproduce las composiciones que año tras año preparan con esmero las camareras, la mayordomía y priostía de la Virgen para sus cultos y procesiones.

Gladiolos blancos y gladiolos rosas, alhelíes que no representan únicamente flores; son el reflejo y honra del cariño silencioso, de tantas horas de trabajo oculto, de preparativos de sabatina, de tardes de novena y tardes previas a las procesiones de alabanzas de la Virgen, como son el Traslado procesional, el Día de la Virgen y el Día del Voto. Una entrega constante al servicio de la Patrona. En la parte inferior reaparece la tradicional inscripción

«Como se venera en el Convento de P.P. Capuchinos», recuperando así una fórmula histórica con la que tantas representaciones de la Virgen fueron difundidas durante siglos.

 


 

A los pies de las andas y templete emerge el perfil de Ubrique visto desde el Calvario. El pueblo deja de ser un simple paisaje para convertirse simbólicamente en la propia canastilla de las andas, un trono que exalta a su Reina y que se encuentra en el corazón de sus hijos. Es una imagen profundamente evocadora que expresa cómo la Virgen no sólo habita en su Santuario y Convento de Capuchinos, sino también en la memoria, en la historia y en la vida diaria del pueblo que la proclama como Excelsa Patrona y abogada.

Las cerámicas tradicionales aportan otro de los grandes símbolos de la devoción popular. El rótulo con la inscripción «Ntra. Sra. de los Remedios», junto a las columnas, ánforas y demás elementos ornamentales inspirados en la azulejería, evocan aquellas fachadas y rincones donde la presencia de la Virgen permanece durante generaciones como signo de protección y de identidad. Un patrimonio cotidiano que ha mantenido viva la devoción mariana llena de Remedios en las calles, en fachadas y hogares ubriqueños. Los títulos finales como son

“Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de Ubrique” y “FIESTAS PATRONALES, SEPTIEMBRE y 2026” adoptan un lenguaje gráfico inspirado en los carteles populares y en la estética del collage contemporáneo, reforzando el carácter innovador de la obra.

La composición está construida siguiendo un recorrido ascendente. Desde la tierra, representada por Ubrique, la mirada asciende hacia la Virgen y culmina en el cielo abierto de la fiesta. Es un camino simbólico que conduce desde el pueblo hasta Dios por medio de María, de los Remedios.

Aunque la estética conecta con el collage contemporáneo y el arte pop, el cartel mantiene una profunda esencia barroca y por tanto al estilo del cartelista, en la convivencia entre documentos históricos y elementos contemporáneos. La acumulación de imágenes, la riqueza cromática, las texturas, los contrastes, la teatralidad de la luz y la abundancia de símbolos buscan emocionar al espectador, del mismo modo que lo hacían los grandes programas iconográficos del Barroco andaluz. Cada imagen ha sido seleccionada, integrada y trabajada manualmente para construir una obra con volumen, armoniosa, con ritmo y personalidad propia. Cada sombra, textura, degradado y efecto volumétrico ha sido construido de manera artesanal dentro del entorno digital.

 


 

Toda la composición respira luz, movimiento y celebración, pero, por encima de todo, el cartel habla de un pueblo, del sentimiento hacia la Virgen, de su Hermandad, de su gente. Son colores que hablan de la propia identidad de la Hermandad. El contraste entre los fondos oscuros del cielo nocturno y la luminosidad de la Virgen hace que toda la obra conduzca inevitablemente la mirada hacia Ella, convirtiéndola en el auténtico centro espiritual y artístico del cartel. No está estático sino dinámico como vibran las calles de Ubrique durante los primeros días de septiembre.

El collage es una metáfora en sí, cada recorte representa un recuerdo. Cada fotografía es un fragmento de la memoria colectiva. Sus texturas son una huella del paso del tiempo. Cada elemento incorporado pertenece al inmenso patrimonio material e inmaterial que la Virgen de los Remedios ha ido construyendo durante generaciones. La Virgen y el Niño como nuestro Norte de Esperanza.

*Todo nace de Ella y todo conduce hacia Ella. *

Los fuegos la anuncian. La brújula la señala. Los pétalos caen sobre Ella. Las coplas le cantan.  Las flores la honran y Ubrique la ensalza con toda la gloria.

Habla de su memoria e historia, de sus tradiciones, de su patrimonio material e inmaterial, de sus cultos, de sus coplas y música, de sus flores, de sus fuegos, de sus vivas, de sus camareras, de sus hermanos, de sus costaleros, de sus mayordomías y priostía, de su grupo joven, de su grupo de trabajo, de su hermandad y su vida, de generaciones de ubriqueños y ubriqueñas enteras, es hablar de Ubrique en general que han encontrado en Nuestra Señora de los Remedios el centro de su vida espiritual.

No es únicamente un cartel anunciador. Es una narración visual de la devoción de Ubrique. Es un homenaje a quienes la hicieron grande antes que nosotros y a quienes continuarán proclamando su nombre en el futuro. Porque hay imágenes que anuncian una fiesta. Y hay otras que intentan conservar la memoria de un pueblo. Este cartel aspira, humildemente, a ser ambas cosas.

Porque, en definitiva, este cartel no pretende únicamente anunciar la llegada de septiembre. Pretende transmitir la alegría de un pueblo que vuelve a encontrarse con su Madre; un pueblo que mira al cielo escucha el estallido de los fuegos, siente caer los pétalos y proclama, una vez más, que la Virgen de los Remedios sigue siendo el corazón de Ubrique.

 

Juan Manuel Carrasco Martín

Ubrique, 2026. A.D

 



Reseña histórica de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, por Francisco García Parra

 

 

La iglesia de Jesús, principios de siglo

Fotografía original de Francisco García Parra

Negativo de cristal deteriorado, localizado por Andrés Angulo y digitalizado por Luis Eduardo Rubio 

 

 

Por Esperanza Cabello

Es un lujo poder leer las historias de nuestro pueblo escritas por alguien que las estaba viviendo en ese momento. Es el caso de las crónicas de don Francisco García Parra que, siendo camarero de Nuestro Padre Jesús, en 1953, escribió una breve reseña histórica de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y sus iglesias. 

No sabíamos que esta hermandad radicaba, en su origen en la iglesia de San Antonio, y que después ha estado entre la parroquia y la iglesia de Jesús, según los vaivenes del estado de deterioro de esta última. 

 

 

La antigua plazuela de Jesús, conocida como "El Jardín de Jesús" después de que en 1927 se trazara un jardín público frente a la ermita.

 

 

Reseña Histórica de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de sus iglesias, en Ubrique.

 

Esta hermandad, establecida antiguamente en la iglesia de San Antonio, fue trasladada a principios del siglo XVII a la nueva ermita de San Sebastián (vulgo de Jesús), situada en extramuros, al sur de la villa, cuya imagen titular se veneraba en el amplio camarín del altar mayor de la citada ermita desde su fundación.

 

El año 1605, primero del pontificado de Paulo V, le fueron concedidas por este papa indulgencias especiales a la hermandad y a su iglesia, cuya bula de texto en latín escrito en caracteres góticos del siglo, con las iniciales adornadas y el sello en plomo pendiente de cordón de seda, se conserva hoy en poder de sus camareros con los libros de la hermandad que datan del año 1600.

 

 

San Sebastián titular de la ermita en sus orígenes

Imagen destruida en 1936 

 

Del 1775 al 1776 se reformó la mencionada iglesia de San Sebastián o de Jesús, que desde su fundación el año 1600 debió de constar de una sola nave, dotándosele con esta reforma de dos naves más con sus correspondientes imágenes y altares. Desde entonces recibieron culto en esta ermita las imágenes siguientes: En el altar mayor, las de Nuestro Padre Jesús acompañado del Cirineo y la pequeña Virgen del Socorro, conocida por "La Socorrita", que fue traída del lugar de este mismo nombre en las afueras de la población, al desaparecer el pilar y hornacina donde se hallaba expuesta a la devoción pública al borde del camino de Ubrique a Cortes de la Frontera.

En la nave del Evangelio: las de la Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista y la Verónica, en el mismo camarín; la de Jesús Niño en el altar siguiente y la de San Isidro el Labrador a continuación.

Y en la nave de la Epístola: San Sebastián (Patrono de la villa), San Juan Nepomuceno y la rara imagen de San Dimas el Buen Ladrón.

 

Semana Santa años 20. Encuentro de la Madre con su Hijo. Fotografía de Francisco García Parra

 

Mediante escritura pública otorgada con fecha de uno de febrero de 1866 por el notario de esta, don Diego Ramón Guerrero, se hizo cargo don Francisco García Bohórquez, entonces mayordomo de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús, de la conservación y custodia de los efectos y prendas de vestir para uso de la Imagen de la Santísima Virgen de los Dolores que se veneraba en la ermita de San Sebastián de esta villa y que a continuación se expresan:

 

Seis varales y un trono plateados, para las andas.

Un cielo de tafetán celeste, guarnecido de estrellas, sol y luna también plateados, con la caída de terciopelo morado, festoneado de galón y fleco de oro.

Un vestido de terciopelo color guinda, bordado en oro.

Un manto de terciopelo negro, bordado en oro

Una corona de plata.

Un peto de glasé blanco, bordado en oro.

Una toca de holán bordada en oro.

Un pañuelo de holán, bordado en oro.

 

 

De estos objetos y vestidos le hizo entrega la señora donante, doña Beatriz Carrasco Romero, vecina de Jerez de la Frontera, para que fueran destinados al uso de la citada imagen para su mayor culto y decoro.

La señora María Mancilla Angulo, hija de Ubrique, dotó de rica candelería a la misma ermita en el 1880.

El primer día del año 1900 se celebró por las autoridades locales la entrada del siglo con una acción de gracias, colocando y descubriendo solemnemente en la fachada principal de la misma ermita de San Sebastián una gran cruz de madera con inscripción alusiva a la conmemoración del nuevo siglo. Esta cruz permaneció en el mismo sitio hasta el derrumbamiento del templo.

Alrededor de esta ermita, sobre las fachadas sur y oeste de la misma, se hallaba enclavado el cementerio municipal de la villa, hasta el año 1900 que se trasladó al nuevo cementerio de San Bartolomé, inaugurado con gran solemnidad.

 

Imagen primitiva de Nuestro Padre Jesús con el Cirineo, esta imagen fue quemada en 1936

Fotografía de Francisco García Parra

 

La hermandad estuvo funcionando en dicha ermita hasta el año 1925, que fue cerrada al culto porque amenazaba ruina. Durante este largo período de tiempo se celebraron anualmente sin interrupción solemnes cultos en honor de Nuestro Padre Jesús, cuya imagen tuvo siempre una extraordinaria veneración popular. La novena se celebraba a mediados de mayo, en los mismos días que las de San Isidro y San Juan Nepomuceno, y los cultos principales consistían en las ceremonias de Semana Santa: las imágenes de Nuestro Padre Jesús, la Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista y la Verónica, adornadas con sus mejores galas, eran expuestas en su Santuario a la devoción de los fieles en la tarde y noche del Jueves al Viernes Santo. El pueblo desfilaba ante ellas con la fervorosa ofrenda de sus limosnas y sus saetas cantadas dentro del templo, interrumpiendo el impresionante silencio de la madrugada en sus naves tan recogidas y llenas de encanto y poesía, donde nuestros antiguos gremios de trabajadores se congregaban a la sombra de sus hermandades.

El Viernes Santo, a las 9 de la mañana, salía la procesión con dichas imágenes, iniciándose previamente la original ceremonia del Sermón del Paso, predicado en un púlpito portátil a la puerta de la ermita, donde se representaban a lo vivo escenas de la pasión, conforme eran citadas por el predicador. Al llegar a la segunda estación del vía crucis se ponía en marcha la procesión por la carrera de costumbre, para volver a su iglesia en cuya plazuela de entrada seguían representándose con las imágenes, ante el pueblo congregado allí, las escenas de la pasión del Señor que el sacerdote iba describiendo. Las tres caídas; el encuentro de la Madre con el Hijo; los "soldados romanos" impidiendo el paso de la Virgen hasta que un ángel alado, espada en mano, atravesaba las filas de aquellos dirigiéndoles una breve exhortación que hacía rendir sus armas dejando el paso franco; la entrevista del Maestro con San Juan el discípulo amado; la Verónica limpiando el rostro al Señor, etc. Un precioso niño de corta edad representaba cada año el papel de ángel, con tanta propiedad que parecía una celeste y graciosa aparición.

 

Romano de la Semana Santa

Fotografía de Francisco García Parra

Recuperada por Manuel Cabello

 

Durante la Cuaresma, uno de los "soldados romanos" recorría por la noche las calles de la población, anunciando la Semana Santa con melancólicos toques de trompeta que semejaban el eco de tristes lamentaciones.

Siendo alcalde de esta villa don Claudio Reguera León en el año 1927, fue trazado el jardín público que existe hoy en la explanada frente a la fachada principal de esta ermita, que siempre se llamó la plazuela de Jesús.

Al fallecimiento de don Cristóbal Romero Bohórquez el año 1928, dejó un legado testamentario de 7000 pesetas a beneficio de la iglesia de San Sebastián, con la expresa condición de que fuera destinado para costearle una solería de mármol. Esta disposición no pudo cumplirse con arreglo a los deseos del testador, por hallarse en ruinas dicha iglesia, pero en 1937, con motivo de las obras de reparación efectuadas en los templos asaltados el año anterior, previa conformidad de los albaceas del señor Romero Bohórquez y la debida autorización del obispado, se destinó la citada cantidad a las obras realizadas en la iglesia parroquial de esta villa.

 

La iglesia de Jesús, ruinosa y destrozada

Ver su estado en este enlace y en este otro


Acentuándose cada día más el estado ruinoso de la mencionada ermita, el año 1932 (dos años antes de su total derrumbamiento), fueron retiradas todas las imágenes que recibían culto en la misma, trasladándose a la parroquia, donde desaparecieron destruidas por el fuego, con el asalto a los templos en abril de 1936.

Poco después, el señor cura párroco dispuso de los vestidos de las imágenes y objetos del culto propiedad de esta ermita y de ellos solo se conservan hoy en poder de los patronos la túnica antigua de Nuestro Padre Jesús, de terciopelo granate bordado en oro y el manto de la Virgen de los Dolores, de terciopelo negro también bordado en oro. De las imágenes, únicamente pudo salvarse la del Niño Jesús porque su camarera, doña Isabel Pérez de García la reclamó como de propiedad suya y logró conseguir que atendieran su reclamación.

El año 1941, por donación debida a la generosidad y devoción de los señores Juan Romero Soto y su esposa doña Ana María Reguera Rubiales, hijos de Ubrique y vecinos de Jerez de la Frontera, fue solemnemente bendecida y expuesta al culto en el centro de la nave de San José en la parroquia, una nueva imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, artística y valiosa talla del escultor sevillano don Antonio Illanes.

Y con tal motivo volvió entonces a reorganizarse la hermandad, establecida con su nuevo titular en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la 0 de esta villa.

Actualmente se celebran sus solemnes cultos anuales, que consisten en un quinario dentro de la Cuaresma y la procesión con la imagen el Jueves Santo a las diez de la noche, acompañada por los hermanos vistiendo túnicas y portando hachones.

Fue nombrado hermano mayor honorario de la misma don Juan Romero Soto, y camarera honoraria la señora doña Ana María Reguera de Romero.

En la actualidad es hermano mayor efectivo don Pedro Pérez Sánchez y son patronos y camareros efectivos la familia García Parra, sucesores de sus padres, sus abuelos y bisabuelos.

Ubrique, año 1953. Francisco García Parra.