Por Esperanza Cabello
(Las fotografías y los videos son de amigos y familia, sobre todo de María Cabello, José Antonio y Luis Eduardo Rubio, pero ha llegado tal cantidad de imágenes que es imposible saber quién ha sido el autor de cada una).
Parece que ya está pasando lo peor, durante una semana hemos vivido en un escenario terrorífico, la naturaleza, tan sabia, tan poderosa, es imparable, y nos lo demuestra a veces.
Ubrique, los otros pueblos de la sierra de Cádiz, y una gran parte de Andalucía, han sido el epicentro de un tren de borrascas, un enjambre sísmico, un río atmosférico, una ciclogénesis explosiva, unos tormentazos terribles y agua, muchísima agua por todos los rincones.
La peor parte se la han llevado, por el momento, nuestros vecinos de Grazalema, se nos parte el alma de pensar lo que deben de estar pasando, aunque bien acogidos, a resguardo en lugar seguro y atendidos a todos los niveles, estarán rotos por dentro de pensar en sus casas, en sus vidas, en lo que han dejado atrás y esperan, con todas sus fuerzas, recuperar pronto. ¡Ánimo, amigos!
Pero en Ubrique se ha ido poniendo cada vez más peligrosa la situación, no solo por el agua caída, que según nuestra amiga Esther, "la del agua" rompe todos los récords existentes, sino por la que nos está llegando de los pueblos que están a más altitud. Efectivamente, una gran parte del agua caída en Grazalema, Villaluenga y Benaocaz vienen a parar a nuestra sierra y, después de recorrer nuestro pueblo, terminan en el río Ubrique.
Desde el primer minuto, en el ayuntamiento los dirigentes han organizado un gabinete de crisis, todo el personal disponible ha estado (y continúan) al pie del cañón. Policía, bomberos, protección civil, técnicos, políticos, Guardia Civil, operarios municipales, personal de básica, de aguas de Ubrique... todos pendientes y coordinados con las autoridades provinciales y autonómicas para actuar según las necesidades. Mil gracias a todos.
No han parado ni un momento, han estado todos pendientes y hemos visto a bomberos y a operarios incluso poner su integridad en peligro, durante los trabajos más peligrosos, sobre todo en el río y los manantiales.
Precisamente el río Ubrique ha sido una de las grandes preocupaciones de estos días. Está encauzado al pasar por el pueblo, un muy buen trabajo que hicieron hace décadas, y que ha resultado ser insuficiente para esta cantidad tremenda de agua que ha ido recogiendo. Ha habido que desalojar viviendas y edificios completos, además de realojar a los vecinos de las plantas bajas de las zonas cercanas al río. Ha sido un gran acierto dejar que el agua circule, bien encauzada, por encima de nuestras calles, así la tierra y el alcantarillado han podido seguir funcionando.
Lo peor, lo más llamativo y peligroso, fue cuando la sierra se empapó y una piedra de un tamaño desmesurado cayó sobre una de las casas de la Calzada. Ha destrozado la casa, pero afortunadamente el vecino que estaba en su casa ya está de vuelta del hospital.
Eso ya nos metió a todos el miedo en el cuerpo. Ubrique está rodeado de tajos, piedras en tenguerengue, cascajos, pedreras, rocas, pedruscos, canchos, peñascos y sierra, tan mojada ahora, y temíamos que la caliza desgastada fuera a hacer de las suyas.
Para los que no son de Ubrique, hay una leyenda que cuenta que Fray Buenaventura puso tres cruces en los tres picos que rodean al pueblo: la de la Viñuela, la del Tajo y la del Benalfí. La leyenda dice que, mientras estén las cruces en la sierra, estaremos protegidos. La verdad es que, bien mirado, la piedra que ha caído del Benalfí no ha sido mortal (aunque ha causado muchos daños).
Pero también es verdad que el ayuntamiento controla (desde siempre) periódicamente nuestra sierra. En el Tajo se han hecho muchos trabajo de sujeción con hormigón, y en los alrededores se han colocado, a lo largo de los años, mallas de acero, soportes y todo lo necesario para sujetar las posibles rocas que pudieran caer. Sobre todo después de que en los sesenta cayera una piedra en el Carril, que causó una muerte.
Siguiendo con el agua, lo peor ha sido cuando en las casas del centro histórico ha empezado a surgir agua por todas partes, por los suelos, por las paredes, por cualquier rincón, y han comenzado los terremotos nocturnos. Pensábamos que era nuestro turno, que también íbamos a tener que dejar el pueblo, como en Grazalema, pero no se trata de la misma circunstancia, aunque el terreno es similar y las características de nuestra sierra son tan parecidas, la mayor parte de Ubrique está en un valle (o en un hoyo, como decimos).
Y ha sido entonces, cuando los vecinos y vecinas han necesitado ayuda directa, cuando se ha producido el milagro. Decenas y decenas de ubriqueños y ubriqueñas han comenzado a organizarse, a aportar material, a achicar agua, a ayudar a los vecinos más afectados. Se han unido discreta y eficazmente a los cuerpos de seguridad y se han puesto a trabajar y a aportar lo mejor de sí mismos.
Un grupo de whatsapp, AYUDA UBRIQUE, administrado por una decena de ubriqueños y ubriqueñas, y al que se han ido sumando centenares de vecinos, ha ido solicitando ayuda y material según las zonas en las que se hacía necesario el achique, donde hacía falta una bomba o gente para descargar sacos.
Hemos visto que, como si de una verdadera colmena se tratara, cada uno ha aportado lo que ha podido, material, trabajo, café, caldo, chocolates...
Un amigo del ayuntamiento nos contó que, cuando empezaron las inundaciones del Algarrobal en la calle Sol, desde el ayuntamiento llevaron un camión de grava para hacer un dique, y de la nada surgieron decenas de personas que se organizaron para descargar y colocar el material para que el dique cumpliera su función.
Nosotros hemos visto de todo, y cada vez más bueno, vecinos y vecinas implicados, niños recogiendo piedras de las que traía el agua para que no se atascaran las alcantarillas; abuelas empujando el agua hacia su cauce para que no inundara otras calles; un vecino que arrancó una puerta de su casa para ayudar a desviar los arroyones hacia las alcantarillas; gente que sacaba las macetas de sus casas para sujetar los diques; personas chorreando (pipandito, que dirían nuestros mayores) sin preocuparse de la lluvia, buscando rasillones, sacos, cuerdas y cualquier cosa que hiciera falta.
Si en 1969 Eduardo Domínguez Lobato escribía que Ubrique era una "Colmena encantadora", en 2026 nuestro pueblo se ha desvelado como una "Colmena solidaria, trabajadora, unida y fiel".
Ha sido lo mejor, todos a una, codo con codo, bien organizados, y además recibiendo ayuda de decenas de personas anónimas que han querido colaborar, que han enviado de todo para poder trabajar contra este agua invasora y que no han parado de mandarnos mensajes de apoyo. Gracias a quienes han ofrecido sus casas para quienes no tenían donde alojarse, a las ONG que nos han enviado comida, a los conductores que han ofrecido sus camiones, sus furgonetas, sus medios de transporte para ayudar, a los que han comprado sacos de arena, compartido sus escobas y sus botas de agua, regalado chubasqueros o, simplemente, una sonrisa.
Gracias, mil gracias de corazón, a todos y a todas, a nuestros dirigentes, a nuestros vecinos, a los amigos de pueblos vecinos, a los amigos de la infancia, a quienes han pasado días y noches sin parar pendientes del agua y de nuestro bienestar. Gracias a todos los amigos y familiares que nos han ofrecido sus casas 💜💜💜💜.
Gracias a la prensa local, a los amigos de Radio Ubrique, de Radio Comarca Cadena Ser, de Todoves, que nos han mantenido informados a pesar de todas las adversidades, de la falta de luz, de los cortes de internet. Gracias a los amigos de la COPE, Fernando y David, tan preocupados con nuestra situación.Gracias a los informativos provinciales y autonómicos que han cubierto las novedades de nuestra situación.
Gracias a los comercios locales, que han permanecido con sus puertas abiertas para que pudiéramos abastecernos (gracias, Vicente, sois unos campeones), gracias a los empresarios que han sido comprensivos y han cerrado sus negocios para no poner en peligro a los trabajadores, gracias al ayuntamiento, que ha estado constantemente pendiente de nuestras necesidades y ha abierto un canal de comunicación para mantenernos informados, gracias a los sanitarios que han estado pendientes de todos nosotros, gracias a los valientes que se han enfrentado al diluvio con una escoba y un bañador (eres único, Juan), a las reporteras familiares que han captado momentos únicos (eres la mejor, María), a los jóvenes fuertes y dispuestos a cualquier cosa por ayudar (gracias, Andrés) y, sobre todo, gracias a todos esos gigantes héroes anónimos que han conseguido lo que parecía imposible, gracias a todo un pueblo, a quienes nos han regalado tranquilidad y palabras de ánimo en este pequeño infierno, gracias a todos los amigos de Ubrique.
Mil gracias de corazón 💜💜💜💜💜
Terminamos con un mensaje de agradecimiento, de los muchos que han ido llegando al grupo de whatsapp, que nos ha alegrado el corazón.
Me alegro muchísimo por todo lo que habéis hecho, se nota que Ubrique es un pedazo de pueblo y aún más la gente que lo une, sois todos unos campeones y habéis podido solucionar unas cosas que a simple vista parecen imposible y sin ayuda del cuerpo militar.
He viajado mucho, he visto mundo y he conocido mil rincones, pero lo que he sentido estos días viendo a mi segundo pueblo a través de la distancia me ha dejado sin palabras. No hace falta estar allí para sentir el escalofrío de orgullo al ver cómo Ubrique se convertía en el centro de una cadena de amor que no entiende de fronteras,
Se me han saltado las lágrimas al ver llegar la ayuda. No solo eran nuestros vecinos dándolo todo, sino esa marea de solidaridad que llegaba de los pueblos de alrededor y esa gente de Sevilla que, cargada de materiales y de cariño, no dudó en ponerse en camino. Ver esos coches llenos de mantas, comida y manos dispuestas a ayudar, me ha confirmado lo que siempre supe: Ubrique es especial, y cuando un pueblo con tanta alma sufre, el resto del mundo no puede mirar hacia otro lado.
A todos los que habéis venido de fuera, a los que habéis enviado un paquete, a los vecinos de la Sierra que os habéis manchado de barro: gracias por hacer sentir que no estaban solos. Habéis demostrado que la humanidad es más fuerte que cualquier riada, nunca mejor dicho.
Gracias por vuestro sacrificio, por vuestra entrega y por hacer de Ubrique un ejemplo de unión que nunca se olvidará, ahora solo toca descansar y terminar el puzzle del millón de piezas que se ha destruido, poco a poco Ubrique será Ubrique y con más fuerza.














