viernes, 31 de julio de 2026

Visita pastoral a Ubrique en 1918. Crónica de Francisco García Parra

 

San Manuel González

Obispo don Manuel González García

Canonizado por el papa Francisco en octubre de 2016 

 

 

Por Esperanza Cabello

En los archivos personales de don Francisco García Parra hay una serie de crónicas referidas a la vida diaria de nuestro pueblo, la mayor parte de ellas están dedicadas a temas relacionados con la religión, pero también hay crónicas de bodas (en este enlace está la de nuestros padres), sociales y políticas.

La crónica que compartimos hoy está dedicada a la visita pastoral que el entonces obispo auxiliar de Granada, don Manuel González García, realizó a Ubrique en abril de 1918, siendo alcalde el propio Francisco García Parra.

 

 

 

Visita pastoral del señor obispo de Olimpo, administrador apostólico de la diócesis de Málaga, a la villa de Ubrique, en el mes de abril de 1918, siendo alcalde de la misma don Francisco García Parra.

 

Enero de 1918

Desde que don Manuel González García, ilustrísimo señor obispo de Olimpo, fue nombrado auxiliar de la diócesis de Málaga, se decía que haría una visita pastoral a esta. En los comienzos del año 1918, el cura párroco regente de la villa, don Antonio Carrasco Ruiz, tuvo noticias oficiales de la venida, celebrando varias conferencias con el alcalde, al objeto de prepararle un recibimiento digno. De cómo la visita se llevó a cabo se detalla, aunque con algún laconismo, a continuación.

Contó bastante la iniciativa de la alcaldía en la parte referente a la celebración de festejos que llevasen apareado algún gasto en homenaje al prelado. La heterogénea composición política del ayuntamiento, de cuyos 14 concejales que la formaban tres eran republicanos, enemigos de la religión y de la iglesia y combatieron todo a lo que este asunto se refería. Otros tres que aunque en las últimas elecciones de diputados a cortes votaron a un conservador, no puede precisarse su color político, a pesar de su gran concomitancia con los republicanos, y aunque uno de ellos votó a favor, los otros dos no concurrieron a la sesión, restando, por consiguiente, su apoyo y aunque todo lo acordado por mayoría pudo hacerse, la alcaldía de acuerdo con los concejales que votaron a favor de lo dicho, estimó no ofrecerle al prelado, desde el momento que el acuerdo no fue por unanimidad.

No obstante esto, al anunciar el obispo su visita al ayuntamiento se expuso al secretario de cámara, y a su excelencia si agradaría la invitase a tomar una copa, contestando que no había que tomar nada por estar sujeto a régimen por el estado delicado de su estómago.

 

 Día 15 de abril de 1918

 

En la sesión celebrada por el ayuntamiento en este día, se tomaron los acuerdos que se copian a continuación.

 

Punto primero. Se dio lectura a oficio del señor cura párroco de la villa de fecha 11 del presente mes en el que participa la próxima venida a esta villa del ilustrísimo señor obispo de la diócesis en santa visita pastoral, manifestando espera que el ayuntamiento acuda a recibirlo, ofreciéndole testimonio de consideración y respeto, mostrándole gratitud por la visita, dando con todo ello ejemplo de cultura, discreción y hospitalidad, haciéndose acreedor al aplauso y estimación de todos los que, como dicho párroco ven en el ayuntamiento, su más digna y legítima representación.

 A continuación, se dio lectura del siguiente expuesto de la alcaldía.

 

“Ilustre ayuntamiento: Con motivo del oficio leído en el que el señor cura párroco de esta villa anuncia la venida del ilustrísimo, señor obispo de la diócesis en santa visita pastoral, el alcalde que suscribe, creyendo interpretar los deseos del vecindario y teniendo en cuenta los precedentes establecidos y jerarquía de la autoridad eclesiástica que se espera, entiende que es un deber que la misma sea recibida y atendida en esta villa con las consideraciones y atenciones a que es acreedor la persona que ostenta tan elevado cargo, dando así Ubrique, una prueba más de su cultura extraordinaria: a este efecto, entiende el que suscribe debe autorizarse por la corporación la celebración de los mismos actos que por acuerdo oportuno de la misma, se llevaron a cabo en mayo de 1889, fecha en que últimamente fue honrada esta villa con otra visita pastoral, quedando a juicio de la presidencia, seguir las circunstancias que en la visita próxima concurra se celebren o no todos los actos de entonces, pues muy bien pudiera ocurrir aumentar o disminuir alguno. No obstante, el Ayuntamiento acordará.

Ubrique, 12 de abril de 1918.

 El alcalde Francisco García Parra, rubricado.”

 

Terminada la lectura, la presidencia abre discusión sobre el asunto.

 Hace uso de la palabra el concejal señor Aragón Luque, manifestando ver mal que la corporación oficialmente reciba a dicho señor, al cual pueden particularmente recibirlo los que quieran, expone algunos argumentos a favor de lo dicho y anuncia su voto en contra.

El de igual clase, señor Vallejo Padilla expone que es partidario de que la corporación oficialmente reciba al prelado y después de aducir algunas razones, anuncia su voto a favor de estas ideas.

 

La presidencia hace constar que es de cortesía que el ayuntamiento en corporación reciba al señor obispo como acontece en todos los pueblos de España y considerando bastante discutido el punto, anuncia la votación.

 En este momento, el concejal señor Reguera Romero dice que el expuesto de la alcaldía consta de dos partes, una se refiere al recibimiento y otra a que se celebren los mismos actos que se celebraron en 1889 en que tuvo lugar la última visita pastoral, viendo conveniente que se lea el acuerdo tomado en aquella fecha para poder votar con conocimiento perfecto del asunto, que entiende debe votarse primero la audiencia y después la celebración de los demás actos.

Así se acuerda y puesto a votación nominal si el ayuntamiento acude en corporación a recibir al señor obispo, ofreció el resultado siguiente.

 Votaron a favor de que así se hiciese los concejales señores Reguera Romero, Angulo García, Vallejo Padilla, Peña Blanco, Bohórquez Arenas y la presidencia, total seis votos.

 Votaron en sentido contrario los concejales, señores Aragón Luque, Benítez Reina y Vallejo Cantos, total tres votos.

Resultando aprobado por mayoría de seis votos contra tres que el ayuntamiento y corporación acuda a recibir al señor obispo de la diócesis.

A seguida se da lectura al siguiente acuerdo tomado al punto 13 de la sesión del 11 de mayo de 1889.

 El señor presidente manifestó al ayuntamiento que el señor cura párroco le había  comunicado que el sabio y virtuoso prelado de la diócesis estaba girando en ella una visita pastoral, y que dentro de pocos días se encontraría en esta población; que haciéndose interprete de los sentimientos del vecindario y los de la corporación, creía era un deber el que fuese recibido con aquellas consideraciones que se merece por sus condiciones y elevada jerarquía, dando Ubrique como siempre una prueba de su cultura e hidalguía cuando se trata de recibir a un huésped ilustre; el ayuntamiento, después de manifestar al presidente que, en efecto, había interpretado los sentimientos de todos por unanimidad, acordó que la corporación en pleno reciba al señor obispo en el límite del término jurisdiccional, que se invite a todo el personal del mismo, a los maestros públicos y privados a los círculos, militares, agricultores, artesanos, industriales, comerciantes y a todos los que por sus condiciones y prestigios puedan contribuir con su presencia a la solemnidad del acto de recepción para que se encuentren a la entrada del pueblo, que se ilumine la fachada de estas casas consistoriales poniéndoles colgaduras, que también se ilumine la plaza con farolillos a la veneciana, que se obsequie con un refresco a su excelentísima, acompañamiento y comisiones, y que una del ayuntamiento siempre esté de guardia para acompañar al señor obispo a todas partes que lo desee. También acordó que los gastos que se originen sean satisfechos con cargo al artículo octavo capítulo primero de los presupuestos.

 

Terminada su lectura la presidencia abre discusión sobre el punto. El señor Aragón Luque manifiesta que no solamente votará en contra de la concesión de un solo céntimo con este fin, sino que censura al concejal que lo haga a favor, pues mientras el pueblo se muere de hambre; apoya con algunos argumentos lo manifestado y dice que eso es contrario a sus ideas.

El señor Vallejo Padilla expresa que la celebración de estos actos es un deber de la corporación, que tiene sus atenciones cubiertas, que cuando algún necesitado implora ayuda la encuentra. La presidencia contesta al señor Aragón que las ideas en estos asuntos son aparte pues la corporación tiene el deber de atender a todo en la forma que proceda, y dando por terminado el debate, anuncia la votación nominal que se efectúa haciéndolo a favor de que con motivo de la venida del prelado se celebren iguales actos que los contenidos en el acuerdo del 11 de mayo de 1889, antes leído. Los señores Reguera Romero, Angulo García, Vallejo Padilla, Peña Blanco, Bohórquez Arenas y la presidencia, total seis votos. Votaron en contra de la celebración de dichos actos los señores Aragón Luque, Vallejo Cantos y Benítez Reina total tres votos. Resultando aprobado por una mayoría de seis votos contra tres que, con motivo de la venida del ilustrísimo obispo de la diócesis se celebren iguales, actos que los acordados al punto 13 de la sesión del 11 de mayo de 1889.

 

Día 22 de abril de 1918

Se fijó al público un bando que a continuación se copia y que impreso se le envió un ejemplar a todas aquellas personas que no estaban significadas como enemigos de la Iglesia.

 

Bando que se cita:

 “Ubriquenses, el preclaro señor obispo de Olimpo, que por fortuna rige la diócesis de Málaga, a la cual nos honramos en pertenecer llegará a esta villa en santa visita pastoral el día 25 del presente mes. Tanto por el motivo de la venida como por tratarse de la superior autoridad eclesiástica de nuestra diócesis encarnada en insigne varón de relevantes virtudes, me creo dispensado de hacer excitación alguna al vecindario, esperando de él fundadamente que fiel a sus tradiciones y como amante de la religión católica que siempre profesó, sabrá recibir dignamente al sabio pastor, tributándole el merecido homenaje de admiración y cariño a que es acreedor, acudiendo a recibirlo, engalanando sus casas y realizando todas aquellas demostraciones que pongan de relieve una vez más, la religiosidad, hidalguía y caballerosidad de este pueblo.

Ubrique, 22 de abril de 1918. El alcalde Francisco García Parra. Sello de la alcaldía".

 

Día 24 de abril de 1918

Además del ejemplar del bando remitido a los particulares como invitación, se puso el siguiente B. L. M. (son las siglas de "Beso La Mano", actualmente un Saluda) al elemento oficial y cultural de la población:

 

“El alcalde presidente del ilustre ayuntamiento de Ubrique (Cádiz)

B. L. M.

Al señor (nombre, cargos o profesión)

Y tiene el gusto, cumpliendo acuerdo de dicha corporación de invitarle a recibir al ilustrísimo señor obispo de la diócesis que, en santa pastoral visita, llegará a esta villa el jueves día 25 del presente mes. Punto de reunión, convento de capuchinos y hora de las 17.

Don Francisco García Parra aprovecha honrándose esta ocasión para ofrecerle su más distinguida consideración y aprecio personal.

Ubrique, 24 abril de 1918.”

 

Fueron invitados

Juez municipal propietario y suplente

Fiscal municipal propietario y suplente

Adjuntos del tribunal municipal

Secretario del juzgado municipal

Militares que ya circunstancialmente o con residencia fija se encontraban en la población

Oficial de la guardia civil

Administrador de correos

Notario público

Abogados

Médicos

Farmacéuticos

Veterinarios

Profesores de instrucción pública

Empleados municipales

 

También se puso el siguiente B. L. M. (son las siglas de "Beso La Mano", actualmente un Saluda) a los señores concejales que votaron a favor del acuerdo para recibir al señor obispo, y a los que no asistieron a la sesión donde el mismo se tomó.

No se envió a los concejales que votaron en contra del acuerdo, ni a uno que estaba con licencia.

 

B. L. M. que se cita:

“El alcalde presidente del ilustre ayuntamiento de Ubrique (Cádiz)

B. L. M.

Al señor don (nombres), concejal del mismo y tiene el gusto de participarle que ha sido designado el convento de padres capuchinos y hora de las diez y siete del jueves 25 del actual para esperar en corporación la llegada del ilustrísimo señor obispo de la diócesis en cumplimiento del acuerdo del 15 del actual

Don Francisco García Parra

aprovecha honrándose esta ocasión para ofrecerle su más distinguida consideración y aprecio personal.

 

Ubrique, 24 de abril de 1918.”

 

Concejales a quienes se les envió el B. L. M.

Don Francisco Reguera Romero

Don Teodomiro Coveñas Cotrino

Don José Vallejo Padilla

Don Manuel Peña Blanco

Don Antonio Angulo García

Don Francisco García Pino

Don Eugenio Arenas Bohórquez

Don Diego Reguera

Don José Bohórquez Arenas

No se le mandó por haber votado en contra de acuerdo para recibir al señor obispo:

Don José Aragón Luque

Don José Benítez Reina

Don Francisco Vallejo Cantos

No se le mandó por encontrarse con licencia a don Manuel Romero Bohórquez.

En la fachada del ayuntamiento y plaza Alfonso XIII se puso alumbrado extraordinario. El salón de sesiones se vistió de gala.

 

Día 25 de abril de 1900

Al amanecer y para ir animando al vecindario, hubo disparos de cohetes, repique general de campanas y la banda de música recorrió la población tocando una alegre diana.

 

A las 10 se celebró una conferencia entre el párroco, el padre jesuita José María Romero (que estaba en Ubrique para preparar la visita pastoral en la parte espiritual) el alcalde y secretario del ayuntamiento para ponerse de acuerdo en los detalles del recibimiento. De 14 a 15 subió una comisión a caballo compuesta de los médicos don José Corrales García y don Diego Reguera León, con destino a Benaocaz para acompañar al prelado desde dicha villa a Ubrique. A las 16 se destacó un hombre hasta el sitio denominado “la cabeza del Toro” con la consigna de disparar algunos cohetes cuando divisase la comitiva, al objeto de que nos sirviera de aviso de la llegada.

 

Desde las 17, hora fijada por la autoridad para reunirse concurrieron al convento de capuchinos infinidad de personas de todas las clases sociales, siendo imposible a las 18 transitar por las cercanías de dicho convento.

 

A las 18 y 25 se oyó el primer cohete, aviso de que la comitiva se acercaba y seis minutos después entraba el señor obispo en el patio del convento, seguido de la comisión que fue a esperarle y de su séquito.

Le recibieron el párroco, el alcalde con ayuntamiento, el juez y un considerable personal de significación en la villa.

El entusiasmo se desbordó con vivas al obispo que, en principio, inició el párroco regente, don Antonio Carrasco Ruiz, y que no cesaron hasta después de salir de la parroquia; la música, tocando la marcha real, el disparo de cohetes, repique de campanas, los gritos de la muchedumbre, admirando unos la gallarda figura del prelado, otros su hábito, otros su parecido con fulano o con mengano, el estrujamiento por verlo de cerca y besar el anillo pastoral, todo esto produjo un estado de confusión que imposibilitó la presentación a su ilustrísima por el párroco del personal de la población.

Se penetró en el templo del convento hecho una masa, un montón apretadísimo de criaturas, sin orden ni concierto hasta llegar al altar mayor, ante cuya balaustrada los padres capuchinos, pudieron contener un poco el público y el obispo sacado casi en brazos penetró en el presbiterio resistiéndose.

Con gran trabajo, se medio organizó la procesión saliendo del convento el prelado bajo palio, que era llevado por los concejales, don Francisco García Pino, don José Vallejo Padilla, don Manuel Peña Blanco y don José Bohórquez Arenas.

Detrás la comitiva oficial, compuesta del ayuntamiento en corporación, juzgado municipal, oficial de la guardia civil y elementos culturales y de valía en la población, siguiendo el itinerario de calle San Francisco, Perdón, a la iglesia. Se calcula de cuatro a cinco mil personas las que formaron la procesión. En el trayecto no cesaron los vivas, la música y desde los balcones arrojaban flores en abundancia. El obispo, emocionado, bendecía a todos.

 

 

Visita del obispo en abril de 1918

El sacerdote José Cabello Medina en la puerta

El sacerdote Antonio Carrasco Ruiz delante del obispo, con la mitra. El obispo, bajo palio

La banda de música precediendo la procesión 

Fotografía de Francisco García Parra


 

En la parroquia no cabía el público, mucha parte de él tuvo que quedarse fuera, el prelado desde el altar mayor dio expresivas gracias por el recibimiento ofreciéndose al pueblo. Tributó un recuerdo de gratitud a la memoria del que fue cura párroco de Ubrique, don Francisco García Sarmiento, su protector, a quien debía mucha ayuda en su carrera, él hijo de un modesto y honrado carpintero; concedió 50 días de indulgencia a los que habían asistido al recibimiento de la visita pastoral.

Pasó después a la sacristía, donde el párroco le presentó a las autoridades y personas significadas de la población y terminado, marchó a su domicilio que lo tuvo en la casa del cura párroco, en la plaza de Alfonso XIII, número cinco.

El cura párroco manifestó al alcalde que el señor obispo había renunciado para evitar molestias a que lo acompañase una comisión del ayuntamiento, como estaba acordado, conviniéndose que lo acompañase en el alcalde y el secretario.

A las 21 se celebró la comida en casa del párroco, asistiendo el prelado, un secretario de cámara y paje, el clero de Ubrique, arcipreste de Grazalema, párroco de Benaocaz, el cura Romero Martel, de Villamartín y alcalde y secretario del ayuntamiento.

 

Día 26 de abril de 1918

A las nueve empezaron las confirmaciones, siendo padrinos populares don Francisco García Parra, el alcalde, y su hermana doña María. A las 13 se suspendieron para almorzar.

Después del almuerzo, recibió a las damas catequistas de la escuela dominical, presididas por doña Isabel Pérez de García.

A las 15 se reanudó la confirmación que duró hasta las 17 que el prelado fue a visitar al asilo de Nuestra Señora de los Remedios, convento de capuchinos y al cura párroco propietario de esta villa, don José Cabello Medina, que se encontraba enfermo.

A las 21 tuvo lugar la comida, tanto esta como el almuerzo se celebró en la casa que se hospedaba el obispo, asistiendo al almuerzo a más de las personas del día anterior, el médico don Diego Reguera León y a la comida, a más de las mismas, el médico don José Corrales García y farmacéutico don Fermín Sánchez Medina, el juez municipal y secretario y administrador de Correos.

De sobremesa, que la sostuvo muy animada, el señor obispo expresó al alcalde un deseo de que se le pusiese a una de las calles de la villa el nombre de Deán García Sarmiento en memoria del grato recuerdo que dejó en esta villa cuando fue su párroco tan virtuoso sacerdote; todavía de sobremesa el padre jesuita José María Romero presentó a su ilustrísima a sus hermanos, don Cristóbal y don Manuel.

 

Día 27 de abril de 1918

A las siete celebró misa el señor obispo y, después de breve plática, dio la comunión general, que tomó numeroso público de ambos sexos. En representación del ayuntamiento fueron el alcalde y el secretario. A las nueve visitó las escuelas nacionales de niños y niñas, distribuyéndoles rosarios y escapularios, acompañado del alcalde y secretario.

A las 12 reunión en la iglesia con las congregaciones a quienes dirigió la palabra.

A las 13 se verificó el almuerzo, asistiendo las personas de costumbre más el provincial y guardián de capuchinos, los maestros de las escuelas nacionales, médicos don José Corrales, García y don Diego Reguera León y hermano mayor de la hermandad de la virgen de los Remedios, don Vicente Corrales González.

Después del almuerzo por don José Corrales Jordán, administrador de Correos, que también asistió, se incorporaron varios grupos de los asistentes, después recibió a las familias de los seminaristas.

A las 15 confirmó, visitando después una fábrica de Petacas.

A las 18 se celebró en el convento de capuchinos una salve: predicó y dio la bendición con el Santísimo y terminado, en el trayecto se le hizo una manifestación de simpatía quizás mayor que a su recibimiento.

 

 

Salón de actos del ayuntamiento vestido de gala

Fotografía de Francisco García Parra, de sus negativos en cristal muy deteriorados, localizados por Andrés Angulo Venegas y digitalizados por Luis Eduardo Rubio Bernal

 

A las 19 visitó el ayuntamiento, recibiéndole en el portal la corporación en pleno, pasando al salón de actos donde ocupó la presidencia.

El alcalde, en sentidas y concisas palabras, le saludó en nombre de la villa, y él contestó expresando su agradecimiento por la entusiasta y generosa hospitalidad ofrecida por el pueblo, quedando por ello obligado a hacerle útil en algo, lo cual haría con mucha complacencia; terminó el acto con un viva dado por el presidente, contestado con entusiasmo por todos.

A seguida recorrió las dependencias de la casa, admirando la magnífica vista que, desde el balcón del despacho de secretaría, se ofrece del término de la villa y del de Jerez de la Frontera.

Fue despedido a la salida de la casa consistorial con los mismos honores que se le recibió, acompañándole el ayuntamiento en pleno hasta la puerta, en donde el alcalde presidente dio un viva al obispo que fue contestado con entusiasmo por la corporación y el pueblo que se hallaba congregado en su mayor parte en la plaza Alfonso XIII. No se le obsequió con un lunch por haber hecho presente el secretario que no acostumbraba su ilustrísima a aceptarlos y estar sujeto a régimen.

A la salida del ayuntamiento se dirigió al domicilio de la familia del padre jesuita José María Romero Bohórquez, accediendo a súplicas del mismo, pues dado el luto que la misma guardaba, le habían impedido cumplimentar (a las señoras) a su ilustrísima.

Terminada esta breve visita, hizo otra a don Vicente Corrales González en honor a su señora que se encontraba enferma y como muestra de consideración a su hijo el virtuoso sacerdote don Francisco Corrales García, que presta sus servicios en Málaga, a las inmediatas órdenes de su ilustrísima.

A las 21 se celebró la comida última hecha en Ubrique, asistiendo los siguientes comensales:

Presidencia el obispo

Frente el Párroco

Derecha del obispo, el alcalde, el oficial de la guardia civil

Izquierda, primer teniente alcalde, don Francisco Reguera Romero, secretario del ayuntamiento don Miguel Reguera Bohórquez, concejal don Antonio Angulo García

Derecha del párroco, sacerdote, don Sebastián Coveñas, arcipreste de Grazalema, don Carlos Jiménez, concejales, don José Vallejo y don Diego Reguera León

Izquierda, sacerdote don José Tenorio y concejal don Manuel Peña Blanco.

Cabeceras, concejales don Francisco García Pino y don José Bohórquez Arenas.

Terminada la comida, el señor obispo hizo el mayor gasto de sobremesa, sosteniendo animada conversación con los concurrentes.

 

Día 18 de abril de 1918

A primera hora de la mañana, celebró misa y después confirmó.

A las nueve, después de desayunar con su secretario y paje y acompañado de las autoridades, y de tanto o más público como lo recibió, se dirigió por la plaza Alfonso XIII, calle Aragón Macías, plaza de Colón y calle Cádiz, a la entrada de la carretera de Villamartín, donde le esperaba el auto-móvil.

Con las aclamaciones del público, los acordes de la música y el gran entusiasmo que había en hacerle una cariñosa despedida, ocurrió otro caso análogo al de recibimiento, produciéndose una presión en el público con tanta aglomeración de personas que era imposible dar un paso.

A duras penas pudo acercarse al coche y allí hubo una improvisada recepción popular para besarle el anillo, cuya recepción hubo de quedar a dar por terminada, pues no se acababa nunca, arrancando el coche entre los vítores del pueblo a su obispo y la bendición que este le daba.

 

Notas: durante la estancia del obispo en Ubrique confirmó su ilustrísima 2000 personas. Componían su séquito arcipreste, don Carlos Jiménez Rodríguez; secretario de cámara, don Francisco Martínez Navas y paje don Fernando Díaz de Gelo.

 Durante el almuerzo y comida en los días que permaneció en Ubrique. Tocó la música en la puerta de la casa donde se alojaba.

A la banda se le pagó por el ayuntamiento por todo el trabajo 250 pesetas.

jueves, 23 de julio de 2026

Historia y curiosidades de la parroquia de Ubrique

 


 

La Iglesia Parroquial de Ubrique, bajo la advocación de Nuestra Señora de la O

 

 

📜 Orígenes y cronología

La parroquia de Nuestra Señora de la O en Ubrique ha sido objeto de debate historiográfico debido a discrepancias en las fechas de su construcción. Tradicionalmente se ha afirmado que el templo fue construido “desde 1773 en adelante” a raíz del crecimiento demográfico y económico de Ubrique en el siglo XVIII. Esta versión aparece en muchas guías turísticas y documentos oficiales, pues refleja el momento en que se acometieron obras importantes en el edificio.

Sin embargo, investigaciones más recientes y análisis documentales señalan que el templo es mucho más antiguo:

Documentos del Archivo Diocesano muestran que ya en 1617 se mencionaba que la iglesia tenía “cien años después de construida” antes de unas restauraciones, lo que sugiere una construcción original muy previa a esa fecha.

En trabajos monográficos sobre Ubrique se sitúa la finalización probable de su construcción en torno a 1534, lo que implicaría que este templo funcionó como principal iglesia parroquial desde principios del XVI — en los albores de la repoblación cristiana tras la Reconquista.

Este debate no es anecdótico: refleja cómo las fuentes locales antiguas pueden contradecir cronologías simplificadas que suelen aparecer en folletos contemporáneos.

Precisamente el hecho de que esta iglesia esté dedicada a Nuestra Señora de la O podría ser una prueba adicional de que fue erigida en el primer tercio del siglo XVI.

Rodrigo Ponce de León, que ostentó el ducado de Arcos entre finales del siglo XV y principios del XVI (1492–1530), y existen tres villas que pertenecieron al primer Duque de Arcos en el primer tercio del siglo XVI: Rota, Chipiona y Ubrique; tres villas que tienen en común poseer iglesias dedicadas a Nuestra Señora de la O. Las de Rota y Chipiona se fueron levantando durante el primer tercio del siglo XVI y se terminaron en 1537 y 1533, respectivamente. Entonces, se puede establecer como hipótesis que la de Ubrique se estuvo erigiendo en la misma época. Y da solidez a esta hipótesis el hecho de que existen otros datos coherentes con ella. Por ejemplo, el primer libro de bautismos de Ubrique es de 1534, sin que conste que ninguna de las otras iglesias y ermitas de Ubrique existieran en esa fecha y, por tanto, se bautizara en ellas.

 


LA ADVOCACIÓN: ¿POR QUÉ NUESTRA SEÑORA DE LA O?

La advocación mariana de Nuestra Señora de la O tiene un significado litúrgico específico: se refiere a la Expectación del Parto de la Virgen, una devoción que se celebra en torno al 18 de diciembre, vinculada a textos litúrgicos (por ejemplo, en el Oficio del Breviario con exclamaciones que empiezan por “O…”).

Curiosamente, la imagen titular que hoy recibe culto en el templo no representa iconográficamente esa Expectación, sino una Virgen con el Niño ya nacido. Esto se debe a que la talla actual — atribuida al imaginero Jerónimo Hernández y policromada por Álvaro de Ovalle en 1575–1576 — procede de Carmona (Sevilla), donde fue realizada para la iglesia del Divino Salvador y se veneró como Nuestra Señora de la Antigua durante más de 350 años.

Tras los graves disturbios de 1936 (incendios y destrucciones de patrimonio religioso), la parroquia quedó prácticamente desprovista de imágenes y ornamentos. En 1938, el párroco ubriqueño Juan María Coronil — con el apoyo de la autoridad eclesiástica — trasladó la magnífica talla de Jerónimo Hernández desde Carmona para sustituir la anterior. Aunque esta acción ha sido objeto de incertidumbres (si fue venta o donación), desde entonces esta obra ha sido venerada en Ubrique como “Nuestra Señora de la O”. 

 


 


 DESCRIPCIÓN ARQUITECTÓNICA Y ARTÍSTICA DEL TEMPLO

 

 Arquitectura general

La iglesia tuvo una evolución compleja: Pudo tener origen en el siglo XVI (probablemente como primer templo principal del pueblo) y haber sido reformada o ampliada varias veces — incluyendo obras importantes en 1619, alrededor de 1773 y posteriormente en siglos posteriores.

La planta del edificio es de tipo basilical, con tres naves longitudinales separadas por columnas toscanas y arcos de medio punto, lo que le confiere un aire sobrio y clásico en el interior. La nave central presenta una bóveda de cañón, y cada una de las capillas laterales cubiertas por cúpulas semiesféricas con pinturas murales. 

 



Exterior

El templo se sitúa en la Plaza del Ayuntamiento de Ubrique, con una fachada relativamente sobria que viene caracterizada por muros de piedra y sillares bien trabajados. La torre campanario, de planta octogonal y rematada por un chapitel con azulejos vidriados en tonos azul y blanco, visible desde distintos puntos del casco histórico es uno de los elementos más distintivos del conjunto. La última restauración de este campanario se realizó en 2009.

 




🎨 Interior y patrimonio artístico

En el interior destacan varios elementos de valor religioso y artístico:

  • La imagen de Nuestra Señora de la O, obra renacentista de Jerónimo Hernández, pieza central de devoción y patrimonio.
  • El sagrario plateado de orfebrería, realizado por los talleres de Navas Parejo en Granada, que cobra especial protagonismo en la capilla sacramental.
  • Las pinturas murales de la cúpula central (con escenas de la Sagrada Familia) y de las cúpulas laterales (los doce apóstoles).

Además de la titular, el templo conserva diversas piezas devocionales y artísticas:

La imagen de San Sebastián conservada en la parroquia es obra del escultor Ramón Mateu Montesinos, artista activo en el siglo XX y autor de diversas piezas religiosas en Andalucía. Fue donada por doña Francisca Herrera Revidiego, la esposa de Francisco Lobatón. Su estilo se caracteriza por un naturalismo sereno, anatomía cuidada y expresividad contenida, rasgos que encajan con la iconografía tradicional del santo mártir como protector contra epidemias, advocación muy arraigada en la religiosidad popular.

Esta atribución refuerza el valor artístico del templo, pues añade al conjunto parroquial una obra firmada por un escultor reconocido dentro de la imaginería contemporánea.

 


La Inmaculada Concepción

El cuadro de la Inmaculada Concepción conservado en la sacristía está atribuido al pintor barroco napolitano Luca Giordano, uno de los grandes maestros europeos del siglo XVII, célebre por su rapidez de ejecución y su brillante colorido, lo que le valió el sobrenombre de Luca fa presto.

Si la atribución se confirma documentalmente, esta pintura constituiría una de las piezas artísticas más valiosas del patrimonio parroquial, ya que Giordano trabajó para cortes y grandes iglesias de Italia y España, siendo un artista de proyección internacional.

Fue donado por doña Isabel Domínguez León a la iglesia, también fue su donación el precioso reloj que existe en la sacristía.

 


El Crucificado de Antonio Castillo Lastrucci

Es una imagen de gran valor artístico e imaginero, realizada por el prolífico escultor sevillano durante la década de los 40. 

Autor y Fecha: La obra fue tallada por Antonio Castillo Lastrucci (1882-1967), un referente de la imaginería religiosa andaluza que creó una amplia producción de crucificados, especialmente entre 1935 y 1964.

Contexto en Ubrique: Está documentado que Castillo Lastrucci realizó un "Crucificado" para la localidad de Ubrique (Cádiz) en la década de los 40, específicamente listado en sus trabajos de ese periodo.

Estilo y Características: Al igual que otras obras de este periodo, el crucificado sigue el estilo característico del autor: una representación de Cristo muerto (post mortem), inspirado en los maestros del barroco como Juan de Mesa. Se caracteriza por la cabeza inclinada hacia la derecha, rostro sereno, manos con dedos ligeramente flexionados y el uso de sudario sujeto por soga, a menudo con el costado derecho al descubierto, siguiendo cánones que evitaron el dramatismo extremo o la violencia excesiva.

 


 

Otras esculturas y retablos, algunos de época más reciente, como las imágenes de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado (Miguel Sánchez Ruiz) o María Santísima de la Esperanza y el Beato Diego José de Cádiz (Salvador Madroñal Valle), que muestran la vitalidad de la comunidad parroquial en el siglo XX y XXI convierten la parroquia en un pequeño compendio de historia del arte sacro que abarca del siglo XVI al XX, algo poco habitual en templos de ámbito local.

 


 

 

La capilla del Patriarca

Según Manuel Cabello Janeiro, en la capilla llamada "del Patriarca" hay un San José de enorme expresividad, religiosidad acentuada y fuerte dramatismo, de autor desconocido, que bien puede fecharse a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

 Confirma este dato el hecho de que, en 1774, 

"... se compró una esfinge de San José con el Niño, costeado por las limosnas de los fieles. El báculo de plata (conocido popularmente como "la vara") lo donó doña María González, viuda de don Pedro Mateos Moscoso..."

(Anotaciones manuscritas en el libro de inventario de la Parroquia. Año 1815).

 


 


CURIOSIDADES

1.LA PUERTA DEL PERDÓN

Según nos explicaba José María Cabello, “en las grandes Basílicas y Catedrales se celebra periódicamente Año Jubilar que se inicia con la apertura de una de sus puertas habitualmente cerrada y que se le llama Puerta del Perdón o de la Misericordia. Una piadosa creencia para los fieles considera que, atravesando dicha puerta y rezando determinadas preces se les perdonan sus pecados. Si bien la Sagrada Escritura y especialmente el Libro de Job determina que la mejor penitencia es la limosna”.

En muchas iglesias españolas —incluida la de Parroquia de Nuestra Señora de la O— ese nombre se daba a una puerta concreta del templo porque es una puerta asociada a indulgencias

Durante siglos, atravesar determinadas puertas del templo en días señalados (fiestas patronales, jubileos, misiones populares) estaba vinculado a la obtención de indulgencias espirituales concedidas por la Iglesia. Entrar por esa puerta simbolizaba el paso del pecado a la reconciliación.

No es un nombre casual ni decorativo. “Puerta del Perdón” es una denominación heredada de la práctica religiosa antigua y expresa la idea simbólica de que quien entra al templo lo hace buscando reconciliación, consuelo y renovación espiritual.

 

 La parroquia siempre ha tenido tres puertas: la de la sacristía, en la calle Real; la puerta principal, en la fachada de La Plaza, y la puerta del Perdón, que está en la antigua “plazuela del Perdón” (actualmente plaza de Francisco Fatou) y da nombre a la calle que sube hacia el San Juan, la calle del Perdón.

 


2.EL ESCUDO REPUBLICANO DE LOS BANCOS DE UBRIQUE

(En este enlace) 

Es una pieza histórica de azulejos situada en los bancos de la Plaza, en la fachada principal de la iglesia, que representa el blasón utilizado durante la Segunda República Española. Este elemento, que ha perdurado en la plaza durante muchos años, representa un testimonio histórico local de dicho periodo.  Es una representación del escudo de la Segunda República Española. Forma parte del patrimonio histórico y artístico local, reflejando un periodo específico de la historia de España en el mobiliario urbano del pueblo. Siempre nos ha llamado la atención que pasara desapercibido durante la Dictadura y se haya conservado hasta nuestros días habría que buscar este detalle en los azulejos como una forma de entretenimiento histórico al pasear por la plaza. 

A diferencia del escudo oficial de Ubrique, adoptado en 1969 con leones y pieles, el escudo republicano es una reliquia histórica de un periodo anterior. 




 

 

3.EL RELOJ DE SOL

El reloj de sol de la iglesia de Ubrique, concretamente en la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de la O en la Plaza, es un pequeño reloj vertical meridional orientado al sur. Presenta líneas horarias con números arábigos, marcando el tiempo solar de 6 a 6, siendo un elemento histórico característico de “La Plaza”. 

Detalles destacados:

 

4.LA CALIZA ROSA Y LA IGLESIA PARROQUIAL

No es un secreto que nuestra sierra está formada fundamentalmente por roca caliza. Pero muchos hemos olvidado que en Ubrique hay un tesoro muy especial: la caliza rosa. Piedra de gran belleza y dureza, muy apreciada por los canteros y que fue muy utilizada en la decoración y en la construcción a principios del siglo XX. Bien pulimentada asemeja al mármol.

Existía una cantera de caliza rosa en el Caldereto, pero actualmente es muy difícil encontrar el lugar exacto, porque se ha construido en toda la zona.

Esta caliza rosa, como elemento ornamental, está en muchas fachadas y pilas de Ubrique, pero en la iglesia parroquial tenemos dos magníficos ejemplos de este tesoro de nuestra sierra, tanto el altar mayor como los escalones de la iglesia están tallados en caliza rosa de Ubrique.

 

5.LOS DOCE APÓSTOLES DE LOS FRESCOS DE UNA DE LAS BÓVEDAS

Las pinturas de los doce apóstoles se ubican en la cúpula izquierda de la iglesia, concretamente en una cúpula semiesférica que corona una de las naves.

Estas pinturas murales rodean una escena principal de la Sagrada Familia, representando a los doce apóstoles. Forman parte del patrimonio artístico del interior de la parroquia, que presenta una decoración de estilo barroco. Fueron restaurados después de los sucesos de 1936, en los que la iglesia quedó semi destruida. Uno de los documentos manuscritos más antiguos que se conservan es precisamente la constitución de la Hermandad de los Doce Apóstoles, aprobada en 1649.

 


6. LOS “ANGELITOS UBRIQUEÑOS”

En la cúpula de la nave central hay pintadas, también en los años posteriores a la Guerra Civil, unas imágenes de la Sagrada Familia en un entorno celestial, rodeada de angelitos.

Manuel Cabello nos cuenta: “tres naves con bóveda de medio cañón y cúpula de media naranja con interesantes pinturas al fresco, efectuadas por autores de la escuela sevillana, de las que destaca la que va en la cúpula central: “una glorificación de Dios”, con numerosísimos ángeles cuyas caras son retratos de otros tantos niños ubriqueños que, curioseando, se acercaban por la parroquia en 1940.”

 


7. LAS COLUMNAS

Según escribe Manuel Cabello Janeiro:

"En las obras parroquiales que se llevaron a efecto en el año 1974, como antes hemos comentado, no sólo se pusieron al descubierto algunas de las incógnitas de su fundación, que se fijó hipotéticamente a principios del siglo XVI, sino que, gracias a ellas, se llegó a conocer su rico columnario, hasta entonces cubierto por mampostería y estuco (trabajos que se llevaron a cabo en 1775, después del gran terremoto que asoló Andalucía) que ocultaba a la vista ocho bellas columnas jónicas y dos dóricas, que sostienen el arco toral, trabajadas todas en arenisca dura".
 

8.LA CRUZ TALLADA EN LA COLUMNA

En la Mezquita de Córdoba hay una bella leyenda, se trata de la conocida como el Santo Cristo del Cautivo o de la Uña, la tradición cuenta que un joven cristiano prisionero fue encadenado a esa columna y, con el paso del tiempo, logró tallar una cruz de 17 centímetros usando únicamente sus propias uñas. En la parroquia de Ubrique, justo en la primera columna de la derecha de la nave central, hay una cruz tallada, no por una uña, sino por un artesano, que siempre nos ha recordado a aquella leyenda y que estuvo oculta durante muchos años por los muros de mampostería que tapaban las columnas del templo.

 


9.EL MUSEO PARROQUIAL

Existe un pequeño museo parroquial en el que se custodian diversos objetos relacionados con el culto. Este pequeño museo no contiene grandes obras de arte, quizás exceptuando un precioso Niño Jesús, pues todo el inventario del templo fue destruido y quemado en abril de 1936. De todas formas, la colección de escapularios y piezas de orfebrería de metal precioso como custodias, cálices, copones, relicarios, cruces procesionales y candelabros es realmente admirable.

También son de destacar los libros litúrgicos, misales antiguos y cantorales que han resistido los avatares del tiempo.

 

10. ORFEBRERÍA LITÚRGICA

El sagrario plateado de tradición granadina, del taller de Navas Parejo, constituye uno de los elementos más refinados del ajuar litúrgico parroquial y evidencia la inversión histórica de la comunidad en el embellecimiento del culto. Fue encargado y costeado por los hermanos María y Francisco García Parra al orfebre granadino José Navas Parejo, con quien les unía una gran amistad y que también realizó algunos otros trabajos en metales preciosos para el templo.

Recientemente se le ha hecho una ampliación que ha roto la sencillez y belleza del Sagrario original, con unos capiteles y columnas añadidos que desvirtúan el trabajo del orfebre.

 


11. LA APORTACIÓN DE DOÑA ISABEL DOMÍNGUEZ LEÓN

Hemos tenido ocasión de observar que actualmente hay muchos elementos que fueron donación de doña Isabel Domínguez León a la parroquia, también piezas de mobiliario de madera noble que actualmente se utilizan para el culto. Desde los candelabros de madera que rodean la pila bautismal hasta la mesa auxiliar de misas, pasando por repisas, el reloj de pared, el cuadro de la Inmaculada, el antiguo órgano desaparecido y varios adornos de madera tallada que se encuentran en el templo.

 


 

 


 

 

 

 

 

12.    LA RESTAURACIÓN DE 1869


Pocas personas se fijan en una de las inscripciones que figuran en la portada principal de la iglesia parroquial, la que da a La Plaza. En el frontón, de piedra caliza, hay una inscripción en la que se hace constar:

 

"SE RESTAURÓ ESTE TEMPLO AÑO DE GRACIA DE 1869, SIENDO CURA DE UBRIQUE EL PRESBÍTERO, LICENCIADO Y ABOGADO DE LOS TRIBUNALES DE LA NACIÓN DON JOSÉ SALVADOR DE LAS CRUCES ALVA"

 


 

13. LA CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Hay una inscripción de 1887 en la que se hace constar que

 "El 19 de junio de 1887 fue solemnemente consagrada esta parroquia de Nuestra Señora de la O con todas las demás de la Diócesis de Málaga al Sagrado Corazón de Jesús"  

 


 

 14. NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

 

Es una de las imágenes que más nos llama la atención de nuestra iglesia parroquial. Los mayores dicen que actualmente, presidiendo la nave lateral izquierda, es donde se encontraba hace ochenta años, que ha vuelto a su lugar. Pero desconocemos absolutamente todo de esta imagen, no hemos podido encontrar por el momento ninguna información sobre ella, por lo que se ha convertido en uno de nuestros retos personales como "ostiarios del templo".

 


 

 

CONCLUSIONES

Fueron muchos los ubriqueños que contribuyeron, de una forma o de otra, a restaurar, habilitar y reconstruir la iglesia, y muchas las personas que ofrecieron su trabajo y su tiempo para conseguir que la iglesia parroquial de Ubrique sea actualmente uno de los monumentos más admirables de nuestro pueblo.

La Parroquia de Nuestra Señora de la O no es solo un edificio: es el centro espiritual de Ubrique desde hace siglos. Aquí se han celebrado sacramentos, festividades litúrgicas y celebraciones comunitarias que han marcado la historia de la villa. Su advocación mariana y la presencia de obras de arte de gran valor contribuyen a su dimensión cultural y devocional.

La riqueza del templo radica en la convivencia de obras de distintas épocas; escultura renacentista (siglo XVI), pintura barroca (siglo XVII), imaginería contemporánea (siglo XX) y arquitectura con fases del XVI al XVIII.

Este conjunto convierte a la iglesia en un auténtico compendio de historia del arte sacro en escala local, algo poco frecuente en templos parroquiales de poblaciones pequeñas.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la O no es únicamente un edificio religioso: es un documento histórico vivo donde se conservan huellas de cinco siglos de espiritualidad, arte y vida comunitaria. Su estudio permite comprender no solo la evolución arquitectónica del templo, sino también la identidad cultural de Ubrique y la continuidad de sus tradiciones.