Esta entrada está elaborada con textos de inteligencia artificial a partir de los datos recogidos por fray Sebastián de Ubrique, Manuel Cabello Janeiro, José María Gavira, Alejandro Pérez Ordóñez y Esperanza Cabello.
La iglesia de San Juan de Letrán de Ubrique: historia y
singularidad de un monumento excepcional
La iglesia de San Juan de Letrán constituye uno de los
edificios más singulares del patrimonio histórico-artístico de Ubrique y, sin
duda, uno de los templos más enigmáticos de la provincia de Cádiz. Su
excepcionalidad reside tanto en su planta octogonal, recordando a las
iglesias templarias como la del Santo Sepulcro de Jerusalén, única en el ámbito
provincial, como en la extraordinaria fachada historicista, inspirada en
la célebre basílica de Sant’Andrea de Mantua, obra de Leon Battista Alberti.
Fotografía de Juan Rodríguez
Contexto urbano y religioso
El desarrollo urbano de Ubrique tras la conquista cristiana
de 1485 se articuló en torno a la primitiva iglesia de San Antonio, que actuó
como primer templo parroquial. Durante los siglos XVI y XVII, el crecimiento
progresivo de la población dio lugar a nuevas fundaciones religiosas, entre
ellas la capilla de San Sebastián y, poco después, la iglesia de San Juan de
Letrán, levantada en una zona estratégica entre las actuales calles Real, San
Francisco y de la Torre.
Según el Padre Sebastián de Ubrique, principal fuente
documental temprana, la iglesia de San Juan de Letrán fue fundada a comienzos
del siglo XVII como una capilla de dimensiones moderadas, en la que se veneraba
una imagen barroca de San Juan niño, de escuela sevillana, destruida en 1936.
En ella radicaron importantes hermandades, entre las que destaca la Hermandad
de la Vera Cruz y del Cristo de la Sangre, así como la Escuela de Cristo,
cuyas constituciones sirvieron de modelo para la homónima sevillana.
En la Historia de la Fundación del Convento de Capuchinos de
Ubrique, del padre Nicolás de Córdoba, podemos leer:
Entonces envió N. P. Provincial al P. Bernardino
facultado para nombrar Síndico apostólico al capitán D. Juan Morales Moreno, el
cual en nombre de la Provincia firmó la escritura de patronato con el
beneficiado Borrego, el día 12 de noviembre de 1660; y ese mismo día tomaron
los religiosos posesión de la nueva fundación en la ermita de San Juan Bautista
llamada San Juan de Letrán, para que allí residiesen mientras el convento se
fabricaba. No
era aquel sitio competente para dicha fábrica, por lo cual fue preciso buscar
otro más acomodado.
Una arquitectura excepcional
El edificio actual responde, sin embargo, a una reedificación
iniciada a comienzos del siglo XIX, tras el derribo del templo anterior. De
esta etapa procede su actual planta octogonal, concebida como una rotonda que
debía cubrirse con cúpula, aunque el proyecto quedó inconcluso por falta de
recursos económicos.
La fachada principal es uno de los elementos más notables del
conjunto. Como ha demostrado Alejandro Pérez Ordóñez, su composición reproduce
de forma sorprendentemente fiel el esquema de la fachada de Sant’Andrea de
Mantua, reinterpretado con gran sobriedad mediante el uso del orden toscano
y una total ausencia de ornamentación superflua. Este hecho convierte a San
Juan de Letrán en un caso prácticamente único dentro de la arquitectura
religiosa española, adscribible a un historicismo neorrenacentista poco habitual
en el medio rural andaluz.
Sobre la autoría del proyecto, Manuel Cabello Janeiro
recoge la tradición local que atribuye la obra a Ventura Rodríguez, una
hipótesis que el propio autor considera poco probable, aunque reveladora del
prestigio que el edificio alcanzó en la memoria colectiva ubriqueña:
«Una tradición atribuye la paternidad de esta iglesia nada
menos que a Ventura Rodríguez, aunque este dato es más bien poco probable»
(Cabello Janeiro, Ubrique, encrucijada histórica,
1987; Ubrique, piel al descubierto, 1992).
Por el testamento de don Pedro Romero y Montero, fundador de
la ermita de San Pedro, fallecido en 1804, sabemos que la ermita aún no estaba
terminada:
Dejo por una vez y vía de legado a la del Sr. San Juan
de Letrán dos mil maravedíes para ayuda a la construcción y obra de su Hermita.
De templo a vivienda y recuperación patrimonial
La obra quedó inacabada y, tras los procesos desamortizadores
del siglo XIX, el edificio pasó a manos privadas, siendo transformado en
vivienda por la familia Vegazo. Esta reutilización alteró profundamente la
configuración interior del templo, aunque permitió la conservación parcial de
su estructura durante más de un siglo.
Recordamos a don Gabriel, el párroco, que vivió en el San
Juan, también a la familia Zapata que, procedente de Villaluenga, se estableció
en Ubrique a partir de 1945 y que ocupaba el piso superior del edificio. Ellos
fueron los últimos habitantes del San Juan.
Ya en el siglo XX, el inmueble fue adquirido por el
Ayuntamiento de Ubrique, iniciándose un prolongado periodo de abandono que
provocó un grave deterioro del edificio. No obstante, a comienzos del siglo XXI
se impulsó finalmente su recuperación, culminando en la rehabilitación y
adaptación como Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique,
devolviendo a San Juan de Letrán un uso cultural acorde con su valor
patrimonial.
Como señaló Alejandro Pérez Ordóñez, nos hallamos ante una
obra «absolutamente excepcional y especial», cuyo estudio y conservación
resultan imprescindibles para comprender el rico y complejo patrimonio
histórico de la localidad
El interior en la actualidad: Centro de Interpretación de la
Historia de Ubrique
En la actualidad, el antiguo templo de San Juan de Letrán
alberga el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, un
espacio museístico concebido para explicar de forma didáctica y accesible la
evolución histórica de la localidad. La intervención respetó la volumetría
original del edificio, permitiendo apreciar su singular planta octogonal,
al tiempo que se adaptó el interior a un recorrido expositivo moderno.
El centro ofrece un itinerario cronológico que abarca
desde la prehistoria hasta la época contemporánea, estructurado mediante
grandes paneles ilustrados, textos explicativos y recursos gráficos. Entre los
contenidos principales destacan:
- La ocupación
prehistórica del territorio y los primeros asentamientos humanos en la
zona.
- El
mundo ibérico y romano, con especial atención al yacimiento de Ocurris,
clave para comprender el origen histórico de Ubrique.
- La Edad
Media y la incorporación del territorio a la Corona de Castilla tras
la conquista cristiana.
- El
desarrollo urbano, social y económico de Ubrique durante la Edad Moderna.
- La industria
de la piel y la marroquinería, seña de identidad de la localidad y
motor de su economía tradicional y contemporánea.
- Las
costumbres, tradiciones, fiestas populares y formas de vida, que
configuran la memoria colectiva del municipio.
El espacio se completa con exposiciones temporales de
carácter artístico y cultural —fotografía, cerámica, artes plásticas o
patrimonio local— que convierten a San Juan de Letrán en un lugar vivo y
dinámico dentro de la oferta cultural ubriqueña.
De este modo, el edificio ha pasado de ser un templo
inacabado y posteriormente una vivienda privada a convertirse en un lugar de
memoria, donde el visitante puede comprender la historia de Ubrique al
tiempo que descubre uno de los ejemplos arquitectónicos más singulares de la
provincia de Cádiz.