miércoles, 10 de junio de 2026

Celebramos a San Antonio de Padua. Programa de actos para esta semana

 

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Hoy, miércoles, 10 de junio, comienzan los cultos en honor a San Antonio de Padua, organizados por la Agrupación Parroquial de San Antonio de Padua, en Ubrique

Los días 10, 11 y 12 de junio tendrá lugar el solemne Triduo en honor a San Antonio, celebrándose en la propia ermita a las 20:30 horas, respectivamente.

El día 13, festividad de San Antonio, tendrá lugar, también a las 20:30 horas, la Solemne Eucaristía, presidida por nuestro párroco, don Daniel Cárdenas Prieto, y a continuación, como es tradicional, tendrá lugar la Procesión de Alabanzas, acompañados por la Agrupación Musical Ubriqueña.

 

En la convocatoria de los cultos se invita expresamente a todos los hermanos de la Agrupación y a los fieles en general a participar en estos cultos, y nosotros nos hemos sentidos muy honrados porque además nos han invitado personalmente y estamos seguros de que, si nuestras circunstancias personales nos lo permiten, participaremos.

San Antonio es uno de los santos más populares en la devoción ubriqueña. Nosotros hemos tenido, y tenemos, familiares y amigos llamados Antonio y Antonia con todas las variantes posibles, desde nuestra bisabuela Antonia, que se llamaba así por su propia abuela, hasta nuestros tíos Antonio, nuestro padrino Antonio Sanz Zamorano, nuestros primos Antonio, los hijos de nuestras primas, nuestra amiga Toñi, la bisabuela Antoñita, la tía Toti, nuestro amigo Toni, nuestros compañeros Antonio, nuestra prima Antonia Mari, nuestro amigo José Antonio y tantas otras personas queridas con ese nombre, que el San Antonio es como nuestra familia, como nuestra casa.

 


 Así que, si es posible, esperamos poder estar con tanta gente querida en estos actos tan entrañables, tan solemnes y cercanos a la vez, estamos seguros de que la ermita lucirá sus mejores galas y los responsables, esos a los que agradecemos constantemente su labor de salvaguarda de nuestro patrimonio, podrán disfrutar de su "día grande" con alegría y orgullo.

¡Feliz San Antonio!

 

domingo, 7 de junio de 2026

Los trabajos escolares del Concurso de Medio Ambiente: cada año mejores, más creativos y felices

 

Uno de los trabajos presentados, crear reciclando
 


Por Esperanza Cabello

Hace ya muchos años que tenemos el privilegio de pertenecer al jurado del Concurso Escolar de Medio Ambiente, convocado por el ayuntamiento y que ya lleva 23 ediciones. Desde que éramos docentes   hemos esperado con ilusión este día, a ver con qué nueva maravilla nos sorprendían los pequeñines ubriqueños.

El concurso está muy bien organizado, Tere Chaves, desde la concejalía de Medio Ambiente, convoca, explica, dirige y hace de secretaria sin voto.

De los miembros del jurado, apenas diez personas, ninguno tiene ninguna pista de quiénes han presentado los trabajos, ni los colegios, ni los alumnos ni los maestros. Están divididos en tres categorías, según las edades, y vamos eligiendo, con tres votos cada uno, los trabajos que nos parecen más acertados o más creativos o más estéticos... cada uno según su criterio.

En la primera categoría (3,4 y 5 años) el elegido fue uno a propósito del agua, de las fuentes, del río, que llevaba un montón de trabajo detrás (como todos, claro), que podíamos ver en un QR.

En la segunda categoría (1º,2º y 3º) el más votado, que además resultó ser el premio especial del jurado, era un trabajo precioso, muy estético, a propósito de las plantas y los olores de nuestro entorno, con un semillero, pliegos de hojas y botecitos de perfume.

En la tercera categoría (4º, 5º y 6º) destacaba un trabajo dedicado a la naturaleza y la literatura, ya se notaba que el alumnado era mayor, y los trabajos presentados en esta categoría añadían tecnología, luces, textos superpuestos...

En este enlace de Radio Ubrique podemos ver quiénes fueron los ganadores  y cómo transcurrió la entrega de premios.

En este enlace de Radio Comarca Cadena Ser también podemos conocer más detalles de esta entrega de premios. 

Y en este enlace de Todoves podemos ver las imágenes y oír las palabras de quienes  acudieron al acto.

Nosotros hicimos muchas fotografías de todos los trabajos antes de que el jurado tomara sus decisiones, y queremos compartirlas para que aquellos que no pudieran ver los trabajos terminados, tengan ahora la ocasión.

 

 

 
























 

Aquí están los trabajos de los escolares ubriqueños, y como última foto hemos querido seleccionar a estos pequeños del colegio Benafelix con su maestra Quiteria García Gómez. A pesar de las tempestades, del cambio de colegio, de la incertidumbre del próximo curso y de todos los avatares que han debido pasar, este grupito de personas encantadoras es un ejemplo de resiliencia, de alegría, de trabajo bien hecho y de cómo los docentes son fundamentales para el crecimiento humano e intelectual del alumnado.

¡Enhorabuena a todos! 

domingo, 17 de mayo de 2026

El depósito de agua de la Cornicabra. En el entorno del Rodezno

 

 

El motor de la Parra y el depósito de la Cornicabra

Fotografía de Francisco García Parra 1939

 

Por Esperanza Cabello

 

Antes de empezar a leer esta entrada, es imprescindible ir a "Ubrique en verde" y disfrutar con las imágenes y las palabras de una de las personas que mejor conocía este edificio: Manolo Cabello Izquierdo. ¡Enhorabuena una vez más, hermano!💚

 

 

El depósito de agua de La Cornicabra constituye una de las obras hidráulicas más importantes del Ubrique contemporáneo. Más allá de su función técnica, forma parte del paisaje sentimental del pueblo y de la memoria colectiva de varias generaciones de ubriqueños. Su silueta, dominando el casco antiguo desde la ladera de la sierra, ha sido durante décadas un símbolo silencioso del abastecimiento de agua y de la modernización urbana del municipio.

 

Contexto histórico

Hasta bien entrado el siglo XX, el abastecimiento de agua en Ubrique dependía fundamentalmente de nacimientos naturales, fuentes públicas y pequeños sistemas de conducción tradicionales. El crecimiento demográfico y urbano hizo insuficiente aquel modelo, especialmente en los años treinta, cuando el municipio comenzó a necesitar una infraestructura capaz de almacenar y regular el suministro.(En este enlace).

Según la documentación y testimonios recogidos en distintos estudios locales, el depósito fue construido hacia 1937, en plena época de transformación del sistema hidráulico local.

Su ubicación no fue casual: se levantó sobre los tajos de La Cornicabra, en una posición elevada que permitía distribuir el agua por gravedad hacia buena parte del casco urbano. El lugar domina el nacimiento de la Cornicabra, uno de los manantiales históricos más importantes de Ubrique.

El sistema se completó con estaciones de bombeo capaces de elevar el agua desde el nacimiento hasta el depósito. Aquella ingeniería supuso un enorme avance técnico para el pueblo, permitiendo por primera vez una regulación relativamente estable del suministro doméstico. 

 

El paisaje y el valor simbólico

El depósito quedó integrado en un entorno muy característico: los tajos calizos de la sierra, las escalinatas de la calle Cornicabra y los caminos tradicionales del casco alto.

El blog Ubrique en Verde describe cómo antiguamente su silueta podía contemplarse desde numerosos puntos del pueblo, antes de que los pinares terminaran ocultándolo parcialmente. También recuerda la figura de José Valle “el Largo”, encargado durante años del mantenimiento del recinto y de sus jardines.

Manolo Cabello hizo muchos videos de la zona💚

 


 

El depósito aparece además muy ligado a la memoria visual del Ubrique de mediados del siglo XX: fotografías antiguas muestran claramente su presencia dominante sobre la villa blanca, casi como una fortaleza industrial integrada en la montaña.

 

 

Construcción del depósito en 1938

Fotografía de Francisco García Parra

 

Estructura y características técnicas

El actual sistema hidráulico municipal sigue considerando el depósito de Cornicabra una pieza esencial del abastecimiento urbano.

Según los datos técnicos de Aguas de Ubrique y del sistema SINAC:

  • se encuentra a unos 371 metros sobre el nivel del mar,
  • es un depósito superficial y semienterrado,
  • tiene planta rectangular,
  • está construido en hormigón,
  • dispone de un único vaso,
  • y posee una capacidad aproximada de 500 m³ (medio millón de litros).

La cifra de “medio millón de litros” coincide además con la descripción tradicional recogida por los cronistas locales. 

 

Arquitectura

Aunque su finalidad es puramente funcional, el depósito posee un notable interés constructivo puesto que combina hormigón con revestimientos de piedra caliza local, incorpora elementos de cantería tradicionales, tiene muros muy sobrios y compactos, y presenta una integración paisajística bastante cuidada para su época.

El acceso se realiza mediante un camino en zigzag que asciende desde la calle Cornicabra. La cubierta superior funciona prácticamente como una explanada o plaza-mirador.

Los antiguos conductos fueron parcialmente revestidos en piedra, integrándose visualmente en el paisaje serrano. Ese detalle es muy característico de las obras hidráulicas ubriqueñas de la primera mitad del siglo XX, donde todavía convivían ingeniería moderna y tradición constructiva local. 

 

 

Fotografía de Manolo Cabello (en este enlace)

 

Funcionamiento hidráulico

El depósito recibe agua principalmente desde la estación de bombeo de La Parra y, en épocas de sequía, de los sondeos de Rano I y Rano II.

Desde allí abastece especialmente el casco antiguo, las zonas medias del municipio, y varios pequeños depósitos auxiliares situados en cotas superiores.

Entre esos depósitos secundarios destacan la Calera, los Pinitos, y el Carril.

La elección de la cota elevada permitía aprovechar la gravedad para mantener presión suficiente en gran parte de la red urbana, reduciendo costes energéticos y asegurando cierta estabilidad del suministro.

 

Un elemento patrimonial poco reconocido

Aunque raramente aparece en inventarios monumentales, el depósito de La Cornicabra puede considerarse hoy patrimonio industrial e hidráulico de Ubrique.

Representa la modernización sanitaria del municipio, la evolución técnica del abastecimiento urbano, y la adaptación de la ingeniería al relieve extremo del casco histórico.

Además, forma parte inseparable de la imagen tradicional del barrio alto y del sistema de nacimientos, minas, conducciones y depósitos que han marcado históricamente la vida cotidiana de Ubrique.

Su valor no reside únicamente en la obra de ingeniería, sino también en su relación con el paisaje, la memoria popular y la cultura del agua de la Sierra de Cádiz.

 


 

 

Los comercios y comerciantes de Ubrique: siglos de actividad

 

 

 

 

 

En este enlace

 

Cuando repasamos los antiguos anuarios comerciales de Ubrique desde 1864 sentimos muchas veces que estamos abriendo una puerta al pueblo desaparecido de nuestros bisabuelos. No son solamente listas de nombres y oficios. Detrás de cada comerciante, de cada fábrica y de cada tienda hay familias enteras, calles llenas de vida, olores, voces y recuerdos que todavía sobreviven en nuestras conversaciones familiares. Gracias a aquellos documentos podemos reconstruir cómo era el tejido económico y humano de aquel Ubrique que empezaba ya a convertirse en un pequeño centro industrial serrano.

Los anuarios nos permiten comprobar que, ya en 1864, Ubrique era un pueblo extraordinariamente activo. Había fabricantes de curtidos, jabones, aguardientes, petacas, sombreros, tejidos y calzado. Existían fondas, cafés, farmacias, herrerías y pequeñas industrias familiares que eran el auténtico motor económico de la localidad. Y lo más emocionante para nosotros es descubrir que muchos de aquellos apellidos continúan hoy ligados a Ubrique y a su memoria colectiva.

Uno de los nombres que más emoción nos produce encontrar es el de nuestro tatarabuelo Manuel Janeiro López. Aparece ya en los registros del siglo XIX relacionado con la almona de jabón que regentaba junto a su esposa, Ana Córdoba Leytón. Aquellas almonas eran establecimientos fundamentales en una época en la que el jabón se elaboraba artesanalmente utilizando grasas, cenizas y aceites reciclados. El olor del jabón cocido formaba parte del paisaje cotidiano de muchas calles. En nuestra familia siempre se habló de aquellos negocios modestos pero muy trabajadores, donde cada miembro ayudaba en lo que podía.

También nos emociona encontrar los primeros cafés y fondas de Ubrique. En el Anuario Riera de 1904 aparece Manuel Janeiro como propietario de uno de los cafés del pueblo. Aquellos cafés eran mucho más que simples negocios de hostelería: eran centros sociales donde se hablaba de política, se cerraban tratos comerciales y se compartían noticias llegadas de Cádiz, Gibraltar o América. En casa siempre hemos escuchado historias sobre el famoso “Café de Janeiro”, relacionado con los cafés que enviaban nuestros tíos desde Camagüey, en Cuba, y cuyo aroma se tostaba en la plaza de la Verdura para deleite de medio pueblo.

Los anuarios también muestran con claridad la enorme importancia de la industria del curtido. A finales del siglo XIX y comienzos del XX aparecen constantemente los Corrales, Mancilla, Reguera, Rubiales o Parra como fabricantes de curtidos y suelas. Aquellas familias fueron construyendo poco a poco el prestigio peletero de Ubrique. Sus talleres eran todavía pequeños, muchas veces instalados junto a patios, huertas o nacimientos de agua, porque el curtido dependía absolutamente de los manantiales y lavaderos del pueblo.

Cuando vemos esos apellidos sentimos que estamos leyendo el origen mismo de la Ubrique marroquinera actual. Muchos descendientes de aquellos curtidores continúan hoy vinculados al sector de la piel. Otros emigraron, cambiaron de oficio o desaparecieron, pero todos ayudaron a levantar una tradición artesanal que terminaría haciendo famoso al pueblo en todo el mundo.

Los zapateros y fabricantes de calzado ocupan también un lugar importantísimo. En aquellos años aparecen nombres como Gaspar Cabezas, Francisco Parra, Diego Viruez o Juan Núñez. Algunos de ellos estaban emparentados con antiguos curtidores, porque en Ubrique el cuero generaba toda una cadena económica: curtidores, zapateros, petateros, talabarteros y comerciantes dependían unos de otros.

Especial emoción nos produce leer el nombre de Antonio Villalobos, uno de los primeros fabricantes de petacas y padre de Juan Villalobos, creador posteriormente de la marca Hispania. Aquellos pioneros de las petacas y pequeños artículos de piel fueron fundamentales para la evolución posterior de la marroquinería ubriqueña. Lo que comenzó como modestos talleres familiares terminaría convirtiéndose en una industria de prestigio internacional.

Otro aspecto fascinante de los anuarios es comprobar la cantidad de pequeños negocios que existían. Había fabricantes de mantas, de sombreros, de paños, de tapones de corcho y hasta hilados de lana. En 1904 encontramos comercios textiles, librerías y ferreterías que hoy casi nadie recuerda. Nombres como Rafael Cobeñas, Bartolomé Vegazo o Manuel Romero aparecen continuamente relacionados con distintos negocios y actividades económicas, reflejando cómo muchas familias diversificaban sus ingresos para sobrevivir.

Nos llaman mucho la atención también las fondas y posadas. La fonda de José Benítez o la Posada Rosario nos hablan de un Ubrique lleno de viajeros, arrieros y comerciantes que atravesaban la sierra transportando mercancías. Antes del ferrocarril y de las carreteras modernas, el pueblo vivía conectado a través de caminos de mulas y diligencias. Los animales descansaban en las pilas y abrevaderos mientras los viajeros comían o dormían en aquellas fondas humildes.

Y junto a comerciantes e industriales aparecen los médicos, farmacéuticos, maestros y abogados que daban forma a la vida cotidiana del pueblo. Nos emociona especialmente encontrar al maestro Francisco Fatou, figura muy querida todavía en la memoria de muchas familias ubriqueñas. O al boticario Fermín Sánchez, antepasado de personas que aún hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.

Lo más hermoso de estos anuarios es precisamente eso: descubrir que la historia no está formada únicamente por grandes acontecimientos, sino por personas corrientes que trabajaron, levantaron negocios y sacaron adelante a sus familias en tiempos muy difíciles. Muchos eran analfabetos o apenas sabían firmar, pero poseían un conocimiento inmenso de los oficios tradicionales.

Cuando publicamos estas listas en el blog solemos recibir mensajes emocionados de vecinos que reconocen a sus abuelos, bisabuelos o tíos lejanos. A veces alguien descubre por primera vez que su familia tuvo una fábrica de sombreros, una tienda de tejidos o una pequeña tenería junto al río. Y entonces comprendemos que estos documentos no son simples registros comerciales: son fragmentos de memoria colectiva.

Quizás por eso sentimos tanta responsabilidad al compartirlos. Porque cada nombre representa una vida entera. Detrás de cada anuncio antiguo hubo ilusiones, esfuerzos y sacrificios. Muchos de aquellos comerciantes jamás imaginaron que, más de ciento cincuenta años después, alguien volvería a pronunciar sus nombres con cariño y gratitud.

Y sin embargo aquí siguen, sobreviviendo en las páginas amarillentas de los anuarios y en la memoria de un pueblo que todavía conserva, entre sus calles y sus apellidos, la huella profunda de aquellos primeros comerciantes e industriales que ayudaron a construir la historia de Ubrique.

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