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jueves, 25 de junio de 2026

¡Niñas, ponéos para la foto! El Cañajoso, 1967

 


Por Esperanza Cabello


Un recuerdo familiar. Era 1967, y habíamos ido al Cañajoso, el campo de nuestros tíos Bartolo y María de los Ángeles, a pasar el domingo.

Los Janeiro siempre hemos sido muy familieros, y nos reuníamos con facilidad todos, o por grupitos, en domingos o festivos, a hacer un arroz o a comer tortas, o churros, o lo que cuadrara.

Las dos primas mayores, Mari Carmen y Esperanza, se afanaban por hacer un grupito para la fotografía, no era muy normal tener a la mano una cámara de fotos y testimoniar la vida diaria. 

Para formar el grupito, Esperanza había cogido en brazos a su hermana pequeña, Natalia, y le decía a su prima Reme, con el ppie, que se adelantara un poco, mientras, María José no quería fotos y salía corriendo sin que Mari Carmen pudiera sujetarla y Maritina, protegida detrás de Esperanza, miraba la escena como si ni fuera con ella. Y es que, seguramente, el fotógrafo era su padre, nuestro tío Antonio Sanz, siempre pendiente de los pequeños y grandes detalles.

Por la derecha se ve corriendo a Francisco, que seguramente iba jugando con los demás primos, y detrás están los coches familiares, el Citroen de nuestro padre y los Seiscientos de los tíos. 

Y, como detalle final, la puerta del Cañajoso abierta, invitando a los mayores a estar dentro con sus charlas, mientras la rueda del pozo seguía tranquila, esperando su turno.

Recuerdo de familias unidas, de familias felices, de familias de otro tiempo en los que los domingos camperos eran todo un evento.

Besos a las primas 💜💜💜 

sábado, 20 de junio de 2026

DESCUBRIENDO UBRIQUE, con Fernando Crespo y Esperanza Cabello, 37. La vida en las casas

 

DESCUBRIENDO UBRIQUE. PODCAST DE LA COPE

La vida en las casas de Ubrique hace cien años

PODEMOS OÍRLO EN ESTE ENLACE 


Por Esperanza Cabello

 

Esta entrada quisiera dedicarla expresamente y con todo mi cariño a mi amigo Andrés Angulo Venegas, el mejor compañero de correrías en las casas de Ubrique que se podría tener. No hay un joven en nuestro pueblo que tenga más conocimiento, más buen gusto, mayor respeto y más ilusión con nuestras casas antiguas. Andrés es incansable, apasionado por nuestro pasado, conoce miles de historias y es capaz de distinguir cientos de objetos antiguos y saber sus nombres y su uso. Además los restaura, los expone, los muestra, los comparte y colabora con cualquier persona o asociación que se lo pida. Generoso, noble y siempre dispuesto.

Mil gracias, Andrés 💜💜 

 

 

Andrés ha sido fundamental en todos los descubrimientos que vamos publicando y que han surgido en las casas antiguas del pueblo, gracias a su dedicación hemos recuperado cientos de negativos en cristal de fotografías de la primera mitad del siglo pasado, los salvó de su destrucción y en poco tiempo todos los ubriqueños podremos disfrutar de ellos. Uno de esos negativos contiene la imagen de Francisco García Parra leyendo en un rincón de su casa en 1922, y nos hemos divertido recreando, en la medida de lo posible, la imagen.

 


 

Y ahora, vamos a nuestro Descubriendo Ubrique de hoy (en este enlace). Hemos intentado recrear el ambiente y la vida en las casas de nuestro pueblo en una entretenida conversación con nuestro amigo Fernando Crespo, que era un niño muy observador y tiene una memoria prodigiosa. Gracias Fernando. El tema nos lo había sugerido uno de los relatos ganadores del concurso convocado por el ayuntamiento, escrito por Abel Gallego Pato (en este enlace) : "Las historias que guarda Ubrique".

La semana próxima será el último capítulo de este Descubriendo Ubrique que nos ha ayudado a todos a conocer un poquito mejor nuestro pueblo, gracias a quienes día a día nos apoyan y siguen, y gracias a David Santos por darnos esta oportunidad. 

 

Pinchando en este enlace podemos oír todos los detalles de estas historias.

Y en esta entrada accederemos a todos los programas emitidos hasta el momento.

 

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

Descubriendo Ubrique, con Fernando Crespo y Esperanza Cabello en la COPE, 13. Ya huele a invierno.

 

Descubriendo Ubrique en la COPE. Ya huele a invierno.

En este enlace 

 

Por Esperanza Cabello

Continúa nuestra cita semanal con la radio, en este caso con la emisora COPE, y las conversaciones con nuestro amigo Fernando Crespo, con el que desde hace varios meses conversamos sobre nuestro pueblo, sus personajes, los recuerdos (algunos de los cuales compartimos) y las novedades que se van sucediendo a lo largo de la semana.

Como siempre, se trata de una entrevista de aproximadamente media hora, de ella algunos extractos se van emitiendo en el magazine matinal y, finalmente, cada viernes se publica en su totalidad.

Esta semana hemos hablado de la llegada del invierno, de cómo cambia el aspecto de los pueblos de la sierra, el ambiente, el trajín de las casas. La vuelta a los cocidos, a los boniatos asados, a la carne de membrillo y a los frutos secos.

Las estufas, las chimeneas, las mantas, las alfombras, los follapepes (no, no es ninguna palabrota, es una palabra muy culta de origen latino, véanlo en este enlace), la leña, las copas de cisco y picón que aún encienden algunas vecinas, con el sahumerio y el enjugador...

Y, por supuesto, el Belén Viviente del centro histórico, ya los vecinos y vecinas del centro histórico se han puesto manos a la obra para llevarnos a todos, el próximo 13 de diciembre, a una de las recreaciones más preciosas y participativas del pueblo. Todos a una se organizan para convertir las calles y plazas del centro en un Belén.

En este enlace podemos oír el podcast completo.

 

Y estos son los programas anteriores: 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 1- 5 de septiembre de 2025

"Presentación, el Día de la Patrona" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 2- 12 de septiembre de 2025

"Feria y fiestas patronales" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 3- 19 de septiembre de 2025 

"Colegios, maestros, la escuela de Artesanos de la Piel" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 4- 26 de septiembre de 2025 

 "La patacabra marroquinera" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 5- 3 de octubre de 2025 

"La piel de Ubrique y la sostenibilidad" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 6 - 10 de octubre de 2025 

"El yacimiento arqueológico de Ocurris" 

 DESCUBRIENDO UBRIQUE, 7 - 17 de octubre de 2025 

"El convento de capuchinos" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 8 - 24 de octubre de 2025

"La fiesta de los gamones" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 9 - 31 de octubre de 2025 

"La villa de las cien fuentes" 

 DESCUBRIENDO UBRIQUE, 10 - 7 de noviembre de 2025

"Ubriqueños ilustres" 

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 11 - 14 de noviembre de 2025

"Ubriqueñas que han marcado la historia" 

 DESCUBRIENDO UBRIQUE, 12 - 21 de noviembre de 2025

"José Antonio Nieto y los 5500 kilómetros por una sonrisa"

DESCUBRIENDO UBRIQUE, 13 - 28 de noviembre de 2025

"Ya huele a invierno. El Belén Viviente"

 

 

viernes, 26 de septiembre de 2025

Partir aceitunas verdes a la manera tradicional

 

Aceitunas preparadas para comenzar el trabajo

En este enlace está la receta completa 

 

Por Esperanza Cabello

 

Se acerca una buena época para las recetas tradicionales, aliñar las aceitunas, asar boniatos, hacer jabón, preparar carne de membrillo, hacer mermeladas y mil cosas más.

Este año aún no ha llovido, y eso que estamos a finales de septiembre, y por eso las aceitunas de los olivares están todavía secas y no pueden recogerse, pero los olivos que están en las pequeñas parcelas y reciben un poquito de agua ya están dando lo mejor de ellos mismos.

Por eso comenzamos al temporada de aceitunas con estas preciosidades que nos ha traído nuestro amigo Juande, es toda una alegría recibir regalos de este tipo, y poder comenzar con las rutinas de otoño.

Muy contentos, hemos protegido nuestra cocina con unas bolsas de plástico (como hacía nuestra madre), hemos buscado el mazo de las aceitunas, que ya tiene, al menos, tres generaciones, y nos hemos dispuesto a ir partiéndolas.

 


Ya nos habían avisado de que, después de la muerte de un ser querido, los primeros tiempos son los peores: la primera vez que ves una peli sin él, el primer cumpleaños, el primer paseo por el campo sin él, las primeras reuniones familiares, las primeras fiestas...

Lo que nunca se nos hubiera ocurrido es que la primera vez que partiéramos aceitunas sin Manolo iba a ser tan difícil. En nuestra familia la tradición "aceitunera" viene de siempre, nuestros abuelos tenían un olivar que a su vez era de sus abuelos y más tarde ha sido de nuestros padres y ahora, de los de nuestra generación. Así que partir y aliñar aceitunas es una costumbre y una tradición. Cuando nuestra madre vivía ella era la encargada, o las tías, después, ya mayor, pedía a sus nietos Serafín o Julia una ayudita para partirlas allí en el campo.

Incluso compramos un artefacto partidor de aceitunas que se las prometía muy felices, pero que no nos servía.

El caso es que, una vez preparadas, la segunda tradición es repartirlas en la familia, a todos nos encantan, y las anunciábamos en el grupo de los hermanos: "Ya  están aliñadas las primeras de este año." Normalmente  Manolo era de los primeros en contestar y de los primeros en acudir a la llamada.

 


 

Y hoy, partiendo aceitunas, hemos dado más de mil doscientos mazazos en la tabla (a veces el toc de contar la comida nos puede), enfadados porque Manolo no podrá acudir a la llamada de este año, pero también, ya más tranquilos, felices porque las cosas simples, las costumbres familiares, la comidas tradicionales y los recuerdos son los que unen a las familias.

Afortunadamente aún hay muchos familiares con los que compartir las aceitunas, que empezaremos a repartir dentro de unas semanas, cuando se hayan endulzado lo suficiente, con agua de los Veinte Pilares que Eduardo nos ha recogido y unos buenos puñados de sal de la de Vicente.

Ya las hemos dejado dentro de su cántara (ahora de plástico, antes eran tinajas de barro), cubiertas de agua sin cloro, sal y hojas de laurel para que no se forme una capa de verdín. Repetiremos varias veces la operación, hasta que por fin estén listas para aliñarlas con su ajo, su pimiento verde y su sal.

En este enlace de 2012 tenemos la receta completa de las aceitunas partidas a la ubriqueña.

 

sábado, 17 de mayo de 2025

Mi prima Antonia Mari Pérez, la modista

 

 

Factura de una modista ubriqueña en los años setenta

Por la hechura de dos trajes y una blusa, 960 pesetas

 

Por Esperanza Cabello 

En realidad esa no es la letra de Antonia Mari, ni creo que la factura fuera suya, porque no estoy segura de que nos pasara factura como a todo el mundo. Pero este papelito nos la ha recordado y justo es hablar un poquito de su trabajo de modista.

Nuestra prima Antonia María Pérez Ortega era la mayor de los primos. En realidad, las generaciones estaban mezcladas y es difícil hablar de lazos familiares. Pero ella era la mayor de los primos, aunque sus primeros apellidos no se parecían a los nuestros. Nos criaron a todos juntos en los primeros años de nuestra infancia, ella era hija de Teresita Ortega Rivera, prima hermana de abuelo Leandro, en realidad más que hermana. También era hija de Francisco Pérez Rivera, sus padres también estaban emparentados en segunda línea.

El caso es que Antonia Mari, Leandro, Francisco, María Teresa, Manolo, Mari Carmen y Esperanza éramos los primos mayores, los bisnietos de Abuela Antonia, y crecimos todos juntos en la calle San Pedro, las niñas íbamos al asilo y los niños primero a la miga de María Sánchez, y después a Los grupos.

 


 En la tienda de Juana y Pilar Piñero, 1962

 

La madre de Antonia Mari y María Teresa, Teresita, era un cielo de persona, no la hubo más atenta, más humilde, más sencilla, más buena, más empática, mejor. Teresita era la bondad personificada, la paciencia hecha persona (porque para atender a la bisabuela Antonia había que tener infinita paciencia) y la meticulosidad personificada.

Huérfana desde su más tierna infancia, se vino a vivir con su tía y su primo Leandro, que fue el padrino de las niñas. Estuvo trabajando en la fábrica familiar hasta que se casó con Rivera, y a partir de entonces se dedicó a la casa y a las atenciones a Antonia.

Cosía como los ángeles, puntadas milimétricas y perfectas como las de las buenas costureras, y era muy perfeccionista en su trabajo. cuando enviudó, decidió llevar las riendas de la casa con su costura, enseñando a Antonia Mari desde pequeña y cosiendo  "para la calle" las dos juntas desde el principio.

 


 La familia Pérez Ortega en la Plaza de Toros

 

Nosotros éramos muy pequeños entonces, pero ahora imaginamos lo terrible que debió de haber sido para las tres verse sin Rivera, no solo por el sustento, sino por lo necesaria que era su compañía.  Recordamos la tristeza de Teresita, y el horror de las primas al recibir la noticia.

María Teresa se fue a Casa Cabello, a la tienda,  creemos que ese fue su primer trabajo, y después continuó en la marroquienría, donde ha sido durante décadas una costurera fantástica.

 

Las dos hermanas con primorosos trajecitos a la moda

Retratadas por Teresita la fotógrafa


 

Y Antonia Mari se convirtió en modista.

Primero en casa, con su madre, las dos eran cuidadosas, perfeccionistas, primorosas. Pero Antonia Mari tenía algo más, era una estupenda patronista, y tú podías pedirle lo que fuera que ella captaba la idea al vuelo y te hacía un traje o una blusa sin titubear.

Durante muchos años ha seguido cosiendo, hasta llegar, afortunadamente, a su edad de jubilación, aunque seguro que aún cose algún trapito para sus nietos, y seguro que en carnavales no para (este año ha cosido miles de plumas para los disfraces de fénix de su grupo familiar).

Y hoy, al recoger esta factura de una  modista, en la que por dos trajes y una blusa, con sus accesorios, se pagaban novecientas sesenta pesetas, se nos ha venido al alma el recuerdo de tantas mujeres buenas, en todos los sentidos de la palabra, que ha habido en nuestra familia, destacando, por supuesto, el de Teresita, que fue otra madre para todos nosotros, y el de mi prima Antonia Mari, que sigue siendo la mejor modista de la familia.

 

 

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viernes, 9 de mayo de 2025

La librería papelería "El Cristo de Limpias"

 

Papel de envolver de la más conocida librería papelería de Ubrique en los años cincuenta y sesenta

 

 

Por Esperanza Cabello

Hoy hemos encontrado un pequeño tesorito que, seguramente, todos creíamos desaparecido para siempre, o quizás hasta ignorábamos que existía. Un trozo de papel de envolver de la librería "El Cristo de Limpias", conocidísima en el pueblo hace cincuenta o sesenta años y en la que hacías las compras todos los escolares de Ubrique.

Porque material de escritura había en otros comercios, pero como la librería de don José Luis Vilches no había otra, era el verdadero paraíso de los amantes de la papelería y los libros: cuadernos de todo tipo, plumines, pizarrines, pizarras, lápices, gomas de borrar ¡de las buenas! gomas de nata, cuadernos de caligrafía, cartillas para leer, lápices de colores, sacapuntas modernos, sacapuntas de escritorio, incluso de metal...

Para aquellos sentidos infantiles era de verdad toda una magia, porque aquella librería (había dos, una al comenzar la calle San Sebastián, a la derecha y otra más adelante, a la izquierda, después de la calle Cruz) era como una gigantesca cueva del tesoro. Se veía el material que ocupaba todas las paredes, hasta el techo, había fotografías preciosas, papeles de colores, de seda, de celofán, cartulinas, sobres de colores, cuartillas en un papel muy bueno (creo que era galgo) que servía para   escribir cartas muy estilosas.

Hace unos años, en  Ubrique en el recuerdo, compartimos varias fotografías de aquella librería, unas eran de Juan Rodríguez, otras de Mari Vilches, hija de los dueños de aquel establecimiento (José Luis y Adela) y otras pertenecían al archivo de nuestro padre, Vamos a unirlas todas en esta entrada, para que quede constancia de uno de los comercios más alucinantes de Ubrique de aquella época.

 


 La familia al completo, José Luis, María y Adela

 

El interior de la librería de el número 14, un verdadera cueva del tesoro


 

Exterior del comercio en el número 45 de la calle San Sebastián

 


 La calle de San Sebastián, la librería a la derecha

Fotografía recuperada por Juan Rodríguez

 


 La calle San Sebastián en los años setenta, ya no se ven los expositores de la librería

 


 Esta fotografía de El Cristo de Limpias la adquirió don Francisco García Parra en una peregrinación familiar a Limpias en 1920, que además de esta envió postales a todos sus amigos y familiares, con los que compartía esta devoción.

Nosotros recordamos siempre, en la habitación de nuestra madre, una figura de este cristo, que ahora está en el convento por donación familiar, y un viaje que hizo nuestro abuelo Leandro a Cantabria (en la época era Santander) y en el que también visitó Limpias, aunque seguramente este viaje fue más como comercial de su propia marca de artículos de piel que como peregrino.

No sabemos si la devoción  al Cristo de Limpias era algo local, familiar o propia de la época, el caso es que en Ubrique, para  los que nacimos en los cincuenta y los sesenta, el Cristo de Limpias es una catarata de buenos recuerdos, es evocar felices tiempos de niñez dando carreras por las calles, y felicidad al volver a la calle San Pedro con una cartilla Amiguitos, un lápiz y una goma de las buenas.

 

 


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Buscando imágenes de gomas nuevas hemos encontrado la historia de las gomas Milán (en este enlace) de la que hemos copiado estos datos:

 

Milán creó su primera goma de borrar Milan en 1918, hecha de caucho sintético y a la que se le denominó “miga de pan”, por los restos de goma que quedaban de rastro al utilizarla en los manuscritos. Fue un producto que cambió la historia en ese momento y donde la goma de borrar comenzó a popularizarse y, al ser el fabricante, MILAN y gomás de borrar fueron una unión imposible de separar.

En plena revolución industrial, a la vez que la Guerra Mundial estaba en los coletazos finales, MILAN no dejaba de prepararse para ser lo que es hoy en día: referente en el mundo de la papelería y líder en la venta de gomas de borrar. Estos avances ocurridos durante los años 40 fueron claves para la producción en masa de borradores MILAN, ya que crearon sus propias máquinas para ello. Esta maquinaria era prácticamente manual, pero ayudaba mucho en los procesos, ahorrando grandes cantidades de tiempo en la producción del material escolar de MILAN. No fue mucho más tarde cuando, en los años sesenta, la forma de fabricar las gomas de MILAN pasaron a ser automáticas, dando la posibilidad de servir todas las gomas que se pedían por entonces.

Era tal su importancia en el mercado que en poco tiempo fue un reclamo en el extranjero, por lo que países como Chile, Colombia y Venezuela fueron los primeros países en pedir las gomas de borrar MILAN, que fueron enviadas en barco.

 

domingo, 16 de marzo de 2025

¿Qué es una badila?

 

Pequeña colección de badilas con más de un siglo

 

Por Esperanza Cabello

 

Algunas veces no somos conscientes de que nos estamos convirtiendo en esa parte de la población a la que se considera "mayores". Nos da un poco de risa pensar que, cuando comenzamos este blog, hablábamos siempre de nuestros mayores y sus enseñanzas, y ahora, veinte años más tarde, seguimos hablando de nuestros mayores, pero nos damos cuenta de que, tristemente, muchos de ellos ya no están con nosotros, y somos nosotros mismos quienes formamos parte de la población que culmina la pirámide de la vida.

Por cierto, que eso nos hace felices, hemos tenido la suerte de vivir hasta ahora, ¡y muchos años que nos queden! 

Después de esta introducción, quizás innecesaria, tendremos que explicar qué es una badila, aunque ya se irán haciendo todos una idea al mirar la fotografía.

Una badila (del latín batillus), es una paleta de metal que se utilizaba para remover el carbón, el cisco o el picón en los braseros. 

 


 

Curiosamente, en ubriqueño utilizamos la palabra badila en femenino (en la RAE se encuentra badil), y para decir brasero utilizamos la palabra copa, también reconocida en la RAE (: f. Brasero que tiene la forma de copa, y se hace de latón, cobre, barro o plata, con dos asas para llevarlo de una parte a otra.)

A medida que avanzamos en la entrada nos damos cuenta de que hay todo un vocabulario  genuino alrededor de la manera de calentarse en estos pueblos de la sierra de Cádiz, donde éramos tan pobres que no había, por supuesto, ni calefacción ni estufas (en los pueblos, algunas casas más privilegiadas tenían chimenea), pero en casi todas había una mesa camilla con sus enaguas, su tarima y su alambrera (para protegerse de las quemaduras o para extender la ropita de los bebés y que se secara. La copa se encendía desde temprano con cisco o picón, una brasita y, cuando se podía, se cubría con los papeles de aluminio del chocolate para mantener el calor.

Y a medida que avanzaba el día, se iba añadiendo el picón con la badila, removiendo la copa cuando se quería un poco más de calorcito.

 

El cruce de Los Alamillos, camino de Ronda

Fotografía gentileza de Francisco Diánez

 

Me gustaría añadir un recuerdo, por aquello de que ya voy perteneciendo a la generación de los abuelos y que me encanta contar batallitas.

 A principios de los setenta, varias decenas de niños y jóvenes ubriqueños íbamos cada lunes muy temprano a Ronda (en Los Amarillos), porque era el lugar más cercano en el que había instituto, y volvíamos cada viernes por la tarde, después de pasar la semana en internados.

Un lunes de invierno nevaba copiosamente, serían las cinco o las seis de la mañana, y la Guardia Civil paró el autobús en Los Alamillos, un cruce cercano a Grazalema, diciéndonos que, por el momento, no se podía pasar. (Esto sucedió varias veces durante los años que estuvimos en Ronda). El chófer (que entonces no decíamos "conductor"), se paró junto a la carretera y decidió esperar a ver si mejoraba el tiempo.

Yo estaba malísima, como en cada viaje, porque las curvas, el autobús y yo no nos llevábamos bien, y Pepe, así se llamaba el chófer, me dijo que me bajara un rato, para reponerme. Por aquel entonces tenía trece años. Con aquellos zapatitos, los calcetines calados, la falda (entonces las niñas no usábamos pantalones) y sin vestimenta adecuada para la nieve, di unos cuantos pasos cerca del autobús, "arrecía" de frío.

 

 

Ubrique nevado en los sesenta 

la fábrica ABC en primer plano

 

En el cruce había, por supuesto, una venta, y una señora muy mayor salió de la venta y me llamó "Niña, ven aquí." Yo me acerqué a la venta y aquella viejecita, muy agradable, levantó la cortina del hueco de puerta que separaba la venta del hogar, y me dijo "Métete en la copa, que te pondrás mejor".

Me senté en la mesa, ella removió la copa y me dio un poquito de café de pucherete. Entonces empezó a contarme su vida, siempre en aquellos chozos de Los Alamillos, lo duro que había sido todo, las pérdidas de la guerra, la vida en el campo. ¡Y lo feliz que era en aquel momento! Su hijo llevaba la venta, ella tenía una casita y una copa para calentarse en invierno.

Aquella señora, cuyo nombre nunca supe y que me recordaba a mi bisabuela Antonia. Tan arrugadita, con aquellas manos finas y aquella sonrisa un poquito desdentada, me había ofrecido lo mejor que tenía, su casa, su copa y su café, y eso ha quedado grabado en mi memoria para siempre. Ahora tengo ocasión de volver a agradecer tanta bondad.

Ya no recuerdo qué pasó con la nevada, ni si seguimos hacia Ronda o tuvimos que volver para Ubrique, era 1973 y la vida no se parece mucho a la de entonces. Pero "Métete en la copa" es una frase que no muchos entenderán (siéntate en la mesa y caliéntate), y que para mi sigue teniendo el significado de las cosa sencillas de la vida que te dan felicidad.
 

 

Billete de Los Amarillos 1969

Ubrique en el recuerdo
 

sábado, 1 de marzo de 2025

Recordatoria de Paquito y Esperancita Izquierdo Fernández

 

 

Estampita de Primera comunión de nuestra madre.

Ubrique, 8 de septiembre de 1939

 

Por Esperanza Cabello

 

Hoy hemos tenido una alegría muy grande, nuestro amigo Ramón Flores ha venido a traernos un obsequio, después de dar mil vueltas en su bolsa, encontró por fin lo que estaba buscando y tenía guardado para nosotros desde hace unos días.

¡Una preciosa estampita de primera comunión de nuestra madre y nuestro tío Paco! 


 

Recuerdo de la Primera Comunión de Paquito y Esperancita Izquierdo Fernández, celebrada el 8 de septiembre en la parroquia de Nuestra Señora de la O. Ubrique, 1939.

Libros El Salvador. Sevilla

 

Ha sido una grata alegría, un precioso recuerdo que no sabemos cómo agradecerte, Ramón.

Los dos hermanos mayores hicieron la comunión el mismo día. En principio, nos llamó la atención la fecha. El 8 de septiembre no es día de comuniones, precisamente, sino el de la Patrona, y suele celebrarse esta festividad en exclusiva.

Pero después nos hemos fijado en el año, 1939, justo al acabar la Guerra Civil, y hemos supuesto que fue el primer momento que nuestra abuela tuvo para organizarlo todo. 

Y es que en 1936, con la sublevación y el principio de la guerra, nuestro abuelo Leandro, su marido, fue encarcelado en Madrid y allí estuvo, en la Modelo, durante todo el tiempo que duró la guerra. En Ubrique pocas noticias se tenían de él, primero que lo habían fusilado en el 38, después que seguía en la cárcel y con tuberculosis, después sin noticias. En este enlace podemos leer más detalladamente la increíble historia de su "doble muerte".

Hasta que al terminar la guerra nuestro bisabuelo Francisco se fue a buscarlo a Madrid, aprovechando que el camión de Román iba a la capital a llevar pan, y milagrosamente se encontraron padre e hijo en Valladolid. Al llegar a Ubrique, ya casi verano, toda la familia se sobresaltó al ver llegar a aquel hombre alto, delgadísimo y demacrado, doblado por el peso de las atrocidades de la guerra pero feliz de volver a casa y dispuesto a rehacer su negocio.

Natalia habría esperado su recuperación y, terminado el verano, que pasaron en la finca de unos amigos cerca de El Bosque para que Leandro se repusiera, decidieron que los niños harían su Primera Comunión un día muy señalado, el día de la Patrona.

 

Muchísimas gracias, Ramón, por este precioso e inesperado regalo que tantos recuerdos nos ha traído. ¡Cómo echamos de menos a nuestra madre y sus preciosas historias que casi hemos olvidado! Esta estampita nos ha recordado muchas de ellas. Gracias💜💜


viernes, 28 de febrero de 2025

28 de febrero, el Día de Andalucía

 


¡Qué es para ti Andalucía? Estas calas están llenas de recuerdos

 

Por Esperanza Cabello

En femenino singular

 

¡El Día de Andalucía! 

Hoy ha sido para mí un día de recuerdos, de reflexión y también de descanso. Esta bendita lluvia que nos acompaña me ha convencido de que lo mejor sería parar, respirar profundamente y dedicar un buen rato a leer y escribir.

El Día de Andalucía se ha cruzado en mi camino, haciéndome recordar aquellos tiempos que vivimos los que ya peinamos canas y que están, en muchos casos, casi olvidados.

Y este día es uno de ellos.

Al terminar los estudios de bachillerato en Ronda (en Ubrique aún no había instituto), y pasar la selectividad en Málaga, mis padres pensaron que lo mejor sería continuar en la universidad en Cádiz, así estaríamos los tres hermanos mayores juntos y más cerca de casa. Corría el año 1976, y España era muy, muy diferente de como la conocemos ahora.

Yo era "una niña buena", de pueblo, educada tradicionalmente en una familia con unos padres increíbles, una madre bondadosa y volcada en los suyos y un padre que trabajaba día y noche para que los siete pudiéramos vivir. Al llegar a Cádiz para empezar la facultad tenía dieciséis años y un desconocimiento absoluto del mundo al que me iba a enfrentar. 

Durante ese primer año se asentaron en mí valores y principios que se unieron a los familiares y han sido mis fortalezas desde entonces. 

Yo era, ante todo, una mujer; era pacífica; era estudiante, y la cultura y los libros fueron primordiales; era equitativa; y era, para mi propio orgullo, ANDALUZA.

Por aquella época existía aún aquel complejo de inferioridad de lo andaluz, hablábamos mal, bailábamos siempre, dormíamos mucho, nos reíamos de todo y unas cuantas paparruchas más. Lo malo es que hasta nosotros nos lo creíamos.

Poquito a poco, en aquel primer año de facultad, fui conociendo otros mundos, otras maneras de pensar, otras creencias, y el germen andalucista fue creciendo en aquel grupo de universitarios de una forma activa y sincera. Asistí a muchas reuniones, grupos de trabajo y estudio sobre la patria andaluza y proyectos. 

El año siguiente, en diciembre, llegó por fin el momento de decir bien  alto que los andaluces y las andaluzas estábamos aquí, y que no éramos menos que nadie.

¡Una manifestación! Qué barbaridad!!! Era 1977 y nosotros en una manifestación. 

Aquella fue una de las experiencias más gratas en mucho tiempo. Centenares de personas caminando tranquila y felizmente  por la avenida de Cádiz en dirección al centro, llevábamos globos blancos y verdes, banderas de nuestra patria y coreábamos consignas andalucistas.

Había familias enteras, niños pequeños, abuelos, padres, madres, amigos. Cantando, riendo, hasta bailoteando a veces. De vez en cuando surgía el miedo,  pues veíamos a "los grises" cerca, y ninguno quería quedarse detrás, era mucho mejor sentirse en el centro de la reivindicación.

¡Estatuto de autonomía para Andalucía! gritábamos a los cuatro vientos. Algunos de mis amigos conocían a Rojas Marcos, y nos encantaba que existiera un líder para nuestra entonces región.

Al día siguiente, o quizás más tarde, y con la resaca de aquella experiencia extraordinaria, supimos lo diferente que había sido todo en Málaga. ¡Habían asesinado a un muchacho! A un joven como nosotros que participaba en la manifestación de Málaga. "Una bala traidora le quitó la vida".

Con el miedo en el cuerpo, pero con más afán todavía, los andaluces seguimos, aún sin afiliaciones ni partidos concretos, trabajando por Andalucía.

Y qué orgullosa estaba yo un año más tarde, al saber que el alcalde de mi pueblo, don Emilio Rubiales, era primo hermano de mi padre, el primer alcalde democrático de Ubrique, un Andaluz con mayúsculas, que llegó a ser diputado. ¡Qué orgullo más grande!

Además, como era Emilio: sensato, sin alharacas, coherente, participativo, discreto, capaz...

Más tarde, un  28 de febrero unos años después, comenzó el proceso autonómico, también nos pusieron a los andaluces más trabas que a ninguna otra comunidad, pero, a pesar de todo, el Estatuto de Autonomía salió a la luz, y lo votamos y lo aprobamos.

 

 


 Bandera de Andalucía izada hoy por las autoridades ubriqueñas

 

Y así ha seguido la historia, como en tantas otras luchas, nunca hay que bajar la guardia, pero ahora es otro mundo, otra vida, otra consideración.

Desde aquellos primeros pasos balbucientes y un poco asustados hasta la normalidad actual ha habido muchos caminos seguidos, y ahora el 28 de febrero sabe a molletes con aceite, a verde y blanco, a globos de colores, a actos institucionales, a abuelos bailando al son del himno, a medallas de oro de Andalucía, a caritas pintadas en los colegios, a Pablo Alborán cantando, a la banda de música de mi pueblo tocando, a partituras, a flautas, a jóvenes andalucistas,  a Javier preparando el desayuno andaluz, a puente de Andalucía, a celebración, a familia... a recuerdos.

 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Una curiosa felicitación navideña: Felices Navidades y Próspero Año Nuevo

 


Antigua felicitación de la policía local de Ubrique



Por Esperanza Cabello

La tradición de los aguinaldos ha ido evolucionando a través de los años. Nosotros recordamos aquellas tarjetitas que los diferentes profesionales traían a casa de nuestra abuela, y a las que se respondía con unas monedas o algún sabroso regalo. En este enlace de otro de nuestros blogs hablábamos de ellas.

Pero esta tarjeta que compartimos hoy es mucho más moderna, seguramente de finales de los ochenta o principios de los noventa, y seguramente era una simple felicitación, no pidiendo aguinaldo, aunque es una de las más curiosas que conservamos.

De la policía local recordamos a aquel "guardia de tráfico" que se ponía en el centro del cruce de la Pilita abajo, mucho antes de que existieran los semáforos, y al que, desde los coches, los conductores le dejaban algún regalo navideño: vino, dulces, pasteles, conservas... ¡ojalá tuviéramos algunas fotografías de aquellos tiempos!


Que esta felicitación sirva para desear a todos nuestros amigos, familiares y vecinos unas muy felices fiestas y un magnífico 2025 lleno de salud y buenas amistades 💜💜💜💜.



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jueves, 19 de septiembre de 2024

Los perrillos en Ubrique. Recuerdos de otras épocas

 

Una bolsa de perrillos en la azotea

En otros lugares se llaman pinzas

 


Por Esperanza Cabello

 

Aunque cada día vamos dejando de usar muchas de ellas, en el habla de Ubrique hay cientos de palabras ¿"autóctonas"? que siguen formando parte de nuestro léxico.

Los perrillos son, en nuestro pueblo, las pinzas de tender la ropa. Imaginamos que el origen de esta palabra está bastante claro, al apretar la parte superior de cada uno de ellos, se abren como una boca de perro (hocico, claro).

Por supuesto que el uso de esta palabra ha dado lugar, a lo largo de los años, a cientos de curiosidades y anécdotas, pues parece que en Ubrique es en el único lugar en el que se los llama con ese nombre.

También ha dado lugar a historias divertidas, como aquella vez que una amiga granadina iba a tender la ropa en el tendedero del Amarguillo y le dijimos "Espera, que los perrillos están aquí abajo", y ella nos respondió: "No importa, no me dan miedo  los perros". 

Ya hemos hablado de los perrillos con anterioridad (en este enlace),  como palabra singular. Hoy, al ir a tender unos cuantos paños de cocina, hemos tenido un bonito (y quizás triste) recuerdo de la infancia.



 

 Vivíamos en la casa de nuestra abuela Natalia, y a veces, con poquitos años, ayudábamos a tender los pañuelos (entonces eran siempre de tela) o las servilletas (también de tela, por supuesto) o los calcetines, siempre ropitas pequeñas.

Y, puesto que en aquellos años no había demasiado de nada, más bien era época de carestía, tampoco había tantos perrillos como ahora. Así que las prendas se tendían compartiendo los perrillos, para que hubiera suficientes y poder tender toda la ropa.

Acordándonos de eso, hoy hemos tendido los paños compartiendo los perrillos, y han venido a nuestra cabeza, a modo de magdalena de Proust, cientos de recuerdos de aquella azotea.

Los perrillos de madera, los tendederos de alambre, las mujeres lavando en la lavadora de turbina, los primos correteando por aquella azotea, las sillitas de enea para sentarnos al sol, Leonor arreglando las macetas, Mariquita cuidando de los niños, abuela pendiente de todos, tito Pepe Luis dándonos sandía y poniendo el suelo perdido, tito Paco haciéndonos una película, los tíos fumando el día de la boda de mis padrinos...

 


Aquella azotea, como toda la casa de los abuelos, era mágica, y estos perrillos de hoy nos han recordado que la magia existe, solo hay que dejarse llevar por bonitos recuerdos y vuelves a ver a tantos seres queridos que han formado parte de tu vida.



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jueves, 1 de agosto de 2024

Esas flores llamadas duendes... ¡Va por ti, mamá!

 

Un duende surgiendo casi de la nada


Por Esperanza Cabello


Algunas veces hemos contado que, cuando murió nuestra madre, algunas de sus macetas vinieron a vivir a nuestro patio, sobre todo las que ella más apreciaba y las que habían formado parte de nuestra vida.

Entre ellas, una maceta muy curiosa, solo tenía unas tiritas verdes durante todo el año, pero en junio comenzaba a echar flores, una tras otra, y se convertía en la alegría de la calle Matadero, y ahora en la nuestra.

Ignorábamos el nombre de esta flor, pero un día nuestra amiga Inma, experta en plantas, nos explicó que en Ubrique se las conocía como "duendes", porque aparecían de la nada para alegrar nuestras vidas.

Este año, fieles a su cita, nuestros duendes comenzaron a brotar en junio, precisamente en el mes que nuestra madre nos dejó, hace ahora ocho años.

Y, normalmente, eso habría sido todo, pero por una curiosidad del destino, o de la naturaleza, precisamente hoy, primer día de un agosto muy caluroso, el último duende ha salido a saludarnos, pizpireto y feliz, ignorando que ya no es época de duendes, tan delicados que se achicharran con el calor.

 

 

Así que, al salir al patio a respirar una bocanada del aire fresco de esta mañana, nos hemos encontrado con este regalo de nuestra madre, y no hemos podido menos que sentirnos agradecidos por todo lo que nos dio, lo que no se ve y lo que se ve. ¡Gracias, mamá! 💜💜

¡Feliz mes de agosto a todos! 


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domingo, 22 de octubre de 2023

El costurerito de Vicente Romero

 

Detalle ofrecido por Vicente Romero a sus clientes en su carnicería



Por Esperanza Cabello

Hace mucho tiempo era muy habitual hacer publicidad de los negocios con pequeños objetos de uso cotidiano para agradecer su fidelidad a los clientes y además recordarles que iban a estar ahí siempre para todos ellos.

Ceniceros, bolígrafos, llaveros, bolsitas, cajitas de manicura, metros, cortadores, hasta navajas... son innumerables los objetos que se repartían entre la clientela.

Nosotros guardamos con cariño y con curiosidad algunos de ellos, y hoy ha llegado a nuestras manos este costurerito ofrecido por Vicente Romero (padre) cuando tenía la carnicería en el edificio de nuestros abuelos a nuestra tía Isabelita.


Hilos, agujas, un botón, un ensartador y un imperdible💜 Lo básico para un momento de apuro y que sus clientas no se vieran desaviadas.

Y, para siempre, el recuerdo de unos vecinos que, más que comerciantes, son casi familia.

Gracias a toda la familia del Autoservicio La Plaza  por seguir "atendiéndonos" (como dice en la tapa) con tanto cariño desde el primer día.


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