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viernes, 12 de diciembre de 2025

El padrón de Ubrique en 1976

 

 

 Documento de la alcaldía, 1976

Archivo Manuel Cabello

 

Por Esperanza Cabello

Ahora que estamos trabajando en el padrón de habitantes de Ubrique desde 1823 con nuestro amigo Manuel Zaldívar, hemos localizado una octavilla que se repartió en enero de 1976 para instar a todos los ubriqueños y ubriqueñas a que se empadronaran en las oficinas municipales. 

Esta octavilla pertenece al archivo particular de nuestro padre, Manuel Cabello, y en ella podemos leer: 

 

 

 

ALCALDÍA DE UBRIQUE

PADRÓN MUNICIPAL DE HABITANTES

 

Se pone en conocimiento de las familias  que residan en el campo, dentro de este término municipal, y que no tengan casa en el pueblo, se personen en las Oficinas de este Ayuntamiento, a la brevedad posible, con el Libro de Familia, para proceder a la inscripción en dicho padrón.

Igual advertencia de le hace a aquellas que, teniendo casa en el pueblo, no se hayan empadronado por encontrarse cerrada.

El no figurar en el referido padrón, además de la sanción a que haya lugar, puede traerle perjuicios al interesado, y entre ellos, el no poder admitir a sus hijos en las escuelas y obtener documentos a efectos de pensiones, seguros de enfermedad, instalación de teléfono, fe de vida, ayuda familiar, etc. etc. y en evitación de ello se espera no quede ni un solo residente en este término municipal sin empadronar.

Ubrique, enero de 1976

 

Imprenta Vallejo. Ubrique 

domingo, 16 de enero de 2022

Los miembros de la Juventud de Unión Republicana en 1906, por Manuel Zaldívar

 


Censo de 1906, calle Libertad. AHMU

Gentileza de Manuel Zaldívar Romero



Por Esperanza Cabello


Hace un par de días que publicábamos (en este enlace), gracias al archivo de la Biblioteca Nacional, el Reglamento de la Juventud de Unión Republicana de Ubrique, editado en 1906.

Habitualmente pedimos ayuda a nuestro amigo Manuel Zaldívar para conseguir datos de antepasados ubriqueños, pues tiene un inigualable dominio del censo de Ubrique y conoce sus entresijos de una forma única, pero en este caso ni siquiera hemos tenido tiempo de pedirle el favor de consultar los datos, pues una vez publicada la entrada él mismo nos ha enviado una copia de los libros de censo de 1906, del Archivo Municipal, en el que constan los datos del presidente y secretario de esta sociedad, Antonio Raya Rodríguez y Vicente Guerrero Angulo.

 

 

Censo de 1906. Calle del Agua. AHMU

Gentileza de Manuel Zaldívar Romero



Los datos son los siguientes:

Vicente Guerrero Angulo tenía 23 años en 1906, vivía en el número 31 de la calle Libertad con sus padres (Francisco Guerrero Reguera, de 56 años y dedicado al campo e Isabel Angulo Bohórquez, de 44 años, que se ocupaba de la casa) y su hermana Josefa, de 16 años, todos naturales de Ubrique. También consta en el libro de censo que los cuatro sabían leer y escribir.

La casa familiar estaba justo al lado de la casa de los abuelos; en el número 29 de la calle Libertad vivían María Reguera Estivar (abuela de Vicente Guerrero Angulo), ya viuda, de 80 años y su hija pequeña, Concepción Guerrero Reguera, de 30 años.

Y hay otra curiosidad en la calle que nos lleva a una familia muy conocida. En el número 33 vivía Manuela Bohórquez Clavijo, viuda de 60 años, hermana de Mariana Bohórquez Clavijo, bisabuela de nuestro amigo Juan Luis Solano Lobatón (en este enlace).

En cuanto a Andrés Raya Rodríguez, había nacido en Olvera, y vivía en Ubrique desde 1904, en la calle del Agua, era herrador y tenía 30 años. Vivía con su hermano Antonio, también nacido en Olvera, que tenía 24 años y era zapatero.

 

Agradecemos de corazón a Manuel Zaldívar su ayuda, su apoyo  y su labor desinteresada con el estudio de la historia de nuestro pueblo.


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domingo, 25 de marzo de 2018

El "primer" botinero de Ubrique en 1931

Extracto del censo de 1831 de Ubrique
AHMU


Por Esperanza Cabello

Siempre nos ha llamado la atención pensar lo mucho que debe la piel de Ubrique a los antiguos zapateros y guarnicioneros. Es creencia general que con las piezas más pequeñas que iban quedando a estos artesanos se comenzaron a fabricar objetos de uso cotidiano como precisos, carteras y petacas. Y entre esos zapateros destaca, como no podía ser menos, don Serafín Vecina, botinero llegado a Ubrique en 1830.
En este extracto del censo de 1831 lo vemos alojado en el número seis de la calle Real, muy cerca de la plaza del San Juan, en la zona de los zapateros ( todos los artesanos del gremio se instalaban alrededor de la ermita), aún está soltero, tiene veintidós años, y vive con su hermana María, que tiene dieciséis.
También podemos leer que llevaban instalados en nuestro pueblo, llegados de Ronda, un año.
Dos años más tarde, en 1833, se casaría don Serafín Vecina con Beatriz Rodríguez, comenzando una de las sagas más conocidas de nuestro pueblo.


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lunes, 4 de enero de 2016

Manuel Janeiro López y su almona de jabón

Extracto del censo de 1867
Gentileza de Manuel Zaldívar
Archivo Histórico Municipal de Ubrique


Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Manuel Zaldívar nos ha enviado una página correspondiente al censo de 1867, del archivo municipal de Ubrique.
Se trata de una familia que vivía en la calle Carnesería (actual plaza de la Verdura), la familia Janeiro Córdova (sic). Precisamente son nuestros tatarabuelos. 
Siempre habíamos oído que nuestra tatarabuela Ana Córdova Leitón tenía una almona, y que su hijo mayor, Manuel (nuestro bisabuelo) era quien se encargaba de ella.
Pero hoy sabemos que el almonero era nuestro tatarabuelo, Manuel Janeiro López. En el censo consta  que estaba casado con Ana Córdova, que tenía 39 años en 1867, que vivía con él su padre, Cayetano Janeiro (los dos llegados de El Barco de Valdehorras, en Galicia) y que en 1867 tenía cuatro hijos, Manuel, José, Teresa y Emilio.

Con respecto a la almona, ya explicamos que era una fábrica de jabón, había varias fábricas de jabón en el pueblo entonces, y aún hoy en día algunas personas, cada vez menos, continúan fabricando el jabón en casa.
 


Como se trata de una palabra antigua, hemos acudido a uno de nuestros diccionarios favoritos, de 1726:
"Diccionario de la Lengua Castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Dedicado al Rey Nuestro Señor Phelipe V (que Dios guarde) á cuyas reales expensas se hace esta obra. Compuesto por la Real Academia Española."

 
ALMONA: s.f. xabonería donde se fabrica el xabón, aunque en lo antiguo se extendía á significar otras casas y fábricas, ó almazénes públicos. Es voz árabe. Lat. locus ubi sapo conficitur.
MORGADO: Historia de Sevilla: Xabón de lo prieto, llamado afsí á diferencia de lo blanco, que se hace en panes en la otra almona de Triana.




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martes, 19 de mayo de 2015

Luis Romero Romero: Un nuevo escrito sobre Ocurris

Redacción de Luis Romero Romero en 1931
Publicado en Blanco y Negro


Por Esperanza Cabello

Hace unos días tuvimos la ocasión de comprar en una conocida web de coleccionistas una hojita de periódico muy peculiar y  conocida por todos nosotros.
Se trata de la publicación de una redacción escolar de la que ya había dado cuenta nuestro amigo José María Gavira en octubre de 2009 (en este enlace). Fue publicada en enero de 1931 en la revista "Gente Menuda" de Blanco y Negro (José María nos propone este enlace).
Nos ha encantado poder leer de nuevo esta redacción, ver cómo Luis está orgulloso de su pueblo, cómo habla de edificos modernos, de calles bien urbanizadas y limpias, de personas trabajadoras, de industrias, de desarrollo demográfico, y de la historia de su pueblo.
Habla de una parroquia y tres iglesias, además de las capillas del Calvario, del Hospital y del Cementerio. También menciona, como monumentos, una iglesia romana en ruinas, el castillo de Aznalmara y el convento de Capuchinos.
Pero lo que más nos ha gustado es ver que ya en 1931 los ubriqueños estaban muy orgullosos de la "fortaleza romana de Ocurris, de la que aún quedan algunos restos".
Efectivamente, Ocurris, con sus dos erres, por supuesto, como se lo conoce desde que en 1869 Hübner escribiera el topónimo con dos erres, era, y es un tesoro del patrimonio de los ubriqueños desde hace un par de siglos.
Nos ha llamado mucho la atención que la redacción de un niño ubriqueño, escrita antes de que nacieran nuestros padres incluso, fuese publicada en un semanario de tirada nacional. Y nos hemos interesado por este pequeño Luis.
La única información oral que hemos podido obtener, de nuestra tía Isabelita Álvarez ha sido sobre la familia en general. La familia de Luis vivía en la Trinidad, tenían varios hijos y varias hijas. Una de las mayores, Consuelo, vivió en la Trinidad mucho tiempo.
Los hijos mayores, Luis y Aurelio, estudiaron en Utrera, después en Jerez, y Luis estuvo en Madrid al mismo tiempo que Paco Álvarez, el hermano de Isabelita... Pero la historia se queda aquí.

Por otro lado hemos conseguido una valiosa información documental gracias al Archivo Municipal y a nuestro amigo Manuel Zaldívar, que nos ha echado una mano en las intrincadas páginas de Family Search buscando a la familia de Luis.

Padrón Municipal, 1920 Plaza de la Trinidad
Familia Romero Romero

En el número 4 de la Plaza de la Trinidad en 1920 vivío una familia compuesta por 6 habitantes (dos vecinos y cuatro domiciliados). 
El cabeza de familia se llamaba Manuel Romero Bohórquez, había nacido en Ubrique el uno de octubre de 1881 y era de profesión Industrial. Sabía leer y escribir. La madre era María Romero Reguera, había nacido en Ubrique el 25 de junio de 1889 y era de profesión "su sexo" (sic), esa era la profesión atribuida a las mujeres el siglo pasado.
La hija mayor se llamaba Pilar, había nacido en Ubrique el 28 de septiembre de 1914.
La segunda hija era Consuelo, también nacida en Ubrique el 10 de octubre de 1915.
El tercer hijo era Luis, Luis Romero Romero, el escritor, que había nacido el 31 de dicembre de 1916.
El cuarto hijo era Aurelio, nacido el 7 de abril de 1918.

Al leer esta relación de miembros de la familia de Luis nos surgen muchos interrogantes, pero solo podemos hacer conjeturas, así que pasaremos al siguiente documento.


Padrón Municipal, diciembre de 1930
Archivo Municipal del Ubrique
A través de Family Search

Diez años más tarde vemos que hay algunos cambios en la familia. En primer lugar hay un nuevo miembro: Manuel Romero Romero, que tiene justo diez años, así que deducimos que había nacido en 1920, aunque en la rectificación de 1921 no hay ningún dato nuevo de la familia.
También sabemos que el cabeza de familia, Manuel Romero Bohórquez (nuestro amigo Luis Vilches apunta que deben de ser de la familia de los "Monea") era industrial de tejidos, seguramente tenía, como nuestros bisabuelos, un batán. Ubrique consta como productor de tejidos en la época.
Y también sabemos, como dato muy importante, que Luis y Aurelio, los hijos mayores, estaban estudiando en Utrera, corroborando así uno de los datos que Isabelita nos había dado
Nos hemos puesto en contacto con el Colegio Salesiano de Utrera pidiéndoles información sobre estos alumnos ubriqueños, que debían de estar ya estudiando bachillerato, pero aún no hemos obtenido ninguna respuesta. En los Salesianos de Utrera es donde una gran parte de varones ubriqueños de la época iba a estudiar, además de en Salesianos de Ronda o en los Escolapios de Sevilla.
Imaginamos que la situación económica de la familia debía de ser desahogada, ya que podían permitirse enviar a sus hijos a un internado.
Las hijas de la familia no tuvieron la suerte de poder continuar sus estudios, ya con dieciséis años su profesión era "su sexo". Afortunadamente los tiempos han ido cambiando.

Pero pasemos al tercer documento

Archivo Municipal de Ubrique, 1935
Gentileza de Manuel Zaldívar

En 1935 volvemos a tener en la plaza de la Trinidad, pero ahora en el número 3, a la familia Romero con sus siete miembros. Ahora los tres hemanos varones constan como ausentes. El padre, con 54 años, sigue siendo industrial, y las hijas, con 21 y 20 años, siguen viviendo en la casa familiar.
Luis tiene ya 19 años, y Aurelio 18; seguramente habrán comenzado, a estas alturas, sus estudios universitarios. Manuel debe de ser bachiller.

Y aquí perdemos el hilo documental del censo de esta familia. No los hemos encontrado en los libros posteriores, aunque insistimos,pero sí que hemos encontrado una parte de la familia paterna en 1906:

Padrón de 1906
Familia de Manuel Romero e Isabel Bohórquez
Archivo Municipal de Ubrique


Manuel Romero Bohórquez, padre de Luis Romero Romero, era hijo de Manuel Romero Gil e Isabel Bohórquez Carrasco, dos acomodados propietarios de Ubrique que vivían en la calle Sagasta (actual calle Botica) y que tuvieron al menos siete hijos, el tercero de los cuales era Manuel, que ya con 24 años era industrial.  El hermano mayor, Cristóbal, era abogado, el segundo, José, presbítero, los siguientes, Aurelio y Manuel, eran estudiantes. Por su parte las dos chicas, Isabel y Dolores, vuelven a tener como profesión "su sexo", es una pena las nulas posibilidades que se ofrecían a las mujeres hace un siglo.

El último documento que tenemos sobre la familia Romero es, tal y como nos ha informado nuestro amigo Manuel Zaldívar, un escrito que Fray Sebastián de Ubrique hizo sobre Aurelio Romero Romero, el hermano mayor de Luis, que fue militar de guerra y murió a principios de la Guerra Civil. Pero esa historia será objeto de otra entrada.


Nuestra investigación sobre Luis Romero sigue abierta, hace falta mucho tiempo para rastrear a una persona, y nosotros agradecemos muchísimo a Manuel Zaldívar que nos haya echado una mano. De todas formas no perdemos la esperanza de conocer algo más de "nuestro pequeño Luis", el niño que en 1931 habló con orgullo de su pueblo, sus monumentos, sus fábricas, sus gentes y su Ocurris.


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viernes, 3 de abril de 2015

¿Cuántos habitantes había en la Sierra de Cádiz en 1932?

Habitantes de la Sierra de Cádiz en 1932

Por Esperanza Cabello

Nuestra madre nació en 1932, a ella le gustaba mucho contarnos historias sobre el Ubrique de aquella época, sobre su casa en la calle Real, en la que jugaba con sus hermanos, sobre su "pequeño mundo" que iba desde la casa de las Piñeritas, al otro lado del San Juan, hasta, como mucho, la calle de las Ánimas.
También nos contaba que Ubrique se había ido convirtiendo en un pueblo importante, que gente de los otros pueblos de la sierra se había trasladado a vivir aquí y que era "tan grande" que ya tenía más de seis mil habitantes.
Y en aquel Ubrique de 1932, tan diferente del que nosotros conocimos de pequeños, y tan, tan diferente del que conocemos ahora, vivían, exactamente, 6.929 personas, aunque solo fueran 6.904 los que estaban censados. Al menos eso es lo que se deduce de la Gaceta de 1932 (en la Hemeroteca Digital), a la que pertenece el recorte que publicamos en esta entrada.
Es muy curioso ver cómo el número de habitantes de los diferentes pueblos de la sierra ha ido evolucionando. En Villaluenga, por ejemplo, ha seguido descendiendo el número de habitantes, mientras que se ha casi duplicado la cantidad de personas que viven en Arcos.


Evolución del número de habitantes de la Sierra de Cádiz 1932-2014



Hemos hecho una pequeña tabla teniendo como referencia los datos de la Gaceta de 1932 y los publicados en Infolaso (en este enlace) referentes a 2014, y nos han parecido muy curiosos los resultados.
En el caso de Ubrique, que es el que más nos interesa, la población ha aumentado un 247%, siendo el pueblo en el que más ha aumentado (le sigue Puerto Serrano, con un 197% más, Arcos, con un 180% más y Villamartín, con un 144,6% más).
En el otro lado encontramos con que más de la mitad de los pueblos han ido perdiendo habitantes, el caso más grave es el de Villaluenga, que tiene un 206% menos, seguido de Benaocaz, con un 199% menos, y Zahara, con un 192% de habitantes menos que en 1932.
Suponemos que un estudios serio de la población en la sierra daría como resultado una constante fluctuación de personas entre unos pueblos y otros, aunque también ha habido, sin duda, una migración hacia Cádiz, la capital, que de 77.820 habitantes en 1932 ha pasado a 128.554 en la actualidad (un 165% más) y, por supuestísimo, hacia Jerez, que se ha convertido en la ciudad con mayor número de habitantes de la provincia, pasando a tener 202.687 habitantes en 2014, un 306% más que en 1932, cuando apenas contaba con 66.194.
Y con este montón de números (agradecemos a la pequeña Esperanza su lección de matemáticas) hemos calmado un poco nuestra propia curiosidad, pensando en lo importante que es poder cotejar datos de distintas épocas.


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viernes, 14 de junio de 2013

Don Bartolomé Romero y Montero

Censo de 1823. La familia de don Bartolomé Romero y Montero
A.H.U. Gentileza de Manuel Zaldívar

Por Esperanza Cabello

Hace unos días que  estamos intentando ensamblar a los Romero de Ubrique con uno de los más ilustres Romero de finales del siglo XVIII: don Pedro Romero y Montero, fundador de la ermita de San Antonio.
Nuestro amigo Joaquín Naranjo Romero había subido al muro de Ubrique en el Recuerdo  una fotografía de sus tatarabuelos, Pedro Romero Romero y Juana Rodríguez Moreno.
Al ver la coincidencia de apellidos e incluso de nombre, se nos ocurrió que podría ser uno de los descendientes de la hija de don Pedro, doña Francisca Romero y Zarco, casada con don Bartolomé Romero Montero, doctor y Abogado, sobrino también de don Pedro.
Sabíamos que doña Francisca ya había muerto en 1804, puesto que don Pedro deja en su testamento dinero para misas por la salvación de su alma, pero no sabíamos si habían tenido hijos.
Ahora, releyendo el testamento de don Pedro Romero y Montero (en este enlace puede leerse) vemos que no se menciona ningún nieto.
Además, consultando el censo de 1823, del archivo Histórico Municipal de Ubrique, que Manuel Zaldívar nos ha enviado, hemos podido comprobar que don Bartolomé Romero y Montero, abogado de 65 años, viudo, vive acompañado de su hermana, doña Inés Romero y Montero (soltera), y dos señoras, suponemos que se trata de la servidumbre, Leonor de Horer? y Antonia Melgar.

Bueno, por el momento no podemos unir a don Pedro Romero y Montero con los Romero de Ubrique directamente, aunque ahora nos queda una segunda tarea: mirar quiénes eran sus hermanos y sus sobrinos, para así seguir, si es posible, la línea familiar hasta el momento. 


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sábado, 23 de marzo de 2013

Calle Presbítero Francisco Guerrero, 1930

Padrón de Ubrique, 1930
Gentileza de Manuel Zaldívar
(Archivo Municipal en la Biblioteca de Ubrique) 


Por Esperanza Cabello

Cada día recibimos una nueva y gran sorpresa. Nuestro amigo Manuel Zaldívar sigue enviándonos trocitos de historia de nuestro pueblo y de nuestra familia. Nos encanta encontrarnos tan cerca de las historias que siempre hemos oido y que siempre hemos conocido.
La sorpresa de hoy es del padrón de 1930, en la calle Presbítero Francisco Guerrero. (Esta calle se llamaba Progreso en 1920).
En el número 16 viven Antonio Benítez Vegazo (uno de los primero fabricantes de Ubrique) y María Arenas Guerrero (hermana del último alcalde republicano de Ubrique), bisabuelos de nuestros sobrinos Laura y Leandro Cabello Benítez.
En el número 18 viven Serafín Ruiz Menacho y Patrocinio Carrasco Medinilla, bisabuelos de Serafín y Julia Ruiz Cabello, con sus tres hijos Antonio, Serafín (abuelo de Serafín y Julia, que entonces tenía 14 años y ya era de profesión petaquero) y José Ruiz Carrasco. Tuvimos la suerte de conocer a Patrocinio, que era una señora encantadora, amable y educada.
Y en el número 22 vivía la familia de Francisco Lobatón Gómez (entonces Lovatón) y Francisca Herrera Medinilla. Siempre hemos oido que nuestro abuelo Leandro compró a la familia de "Los Lobatones" la gran casa familiar en la que nacimos y nos criamos.
 Era una casa de 1922 que don Francisco Lobatón Gómez había construido para su familia numerosa (en el padrón constan los padres, la hermana de Francisco, nueve hijos y dos mujeres más, seguramente "las muchachas", como se llamaban entonces las asistentas). 
Como el buen hombre era propietario de campos y tenía fincas, pidió a un amigo, que era el dueño del pinsapar, permiso para cortar unos árboles y hacer las puertas y ventanas de "una casita" que se estaba construyendo en Ubrique: ¡¡¡Más de cien!!!
Nuestro abuelo contaba que había comprado la casa a una familia que había venido de Algar y que después de la guerra había vuelto a Jerez de la Frontera (pinchar aquí para leer la historia).
 Se empeñó en esa casa y don Francisco Lobatón Herrera (el hijo mayor de la familia, pues el padre había fallecido antes de la guerra) se la vendió a él, aunque había otro ubriqueño (don José Arenas) que también quería comprarla.


La casa construida por don Francisco Lobatón en 1922
Hogar de la familia Izquierdo Fernández entre 1940 y 1986
Fotografía de Manuel Cabello Janeiro 1992
 

Lo que no nos cuadra mucho de la historia que conocemos y del documento del padrón es que la casa de la familia Lobatón existía desde 1922, y está en la calle San Pedro, número 22, no en la calle Presbítero Francisco Guerrero. También sabemos que la familia Ruiz Carrasco vivía en la calle Horno, que es una calle paralela.  Quizás no sepamos nunca si hay algún error o si circunstancialmente las tres familias vivían en esa calle en 1930.
Seguramente sea debido a que la vivienda familiar (gigantesca) daba a cuatro calles: San Pedro, Progreso, Horno y Rojas.
En cualquier caso agradecemos de corazón a Manuel Zaldívar que nos siga regalando estos trocitos de historia de nuestra familia y de nuestro pueblo.


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jueves, 21 de marzo de 2013

Calle Santiago Rodríguez Piñero en 1935

Familia Cabello Orellana en 1985
 (Archivo Municipal en la Biblioteca de Ubrique)


Por Esperanza Cabello

Hoy nuestro amigo Manuel Zaldívar nos ha enviado un gran trozo de la historia de nuestra familia y también de nuestro pueblo. En una hoja del censo de 1935 encontramos, en la calle Santiago Rodríguez Piñero (que antes se llamaba Sagasta y después se llamaría Manuel Azaña y es la conocida calle Botica) a la familia de nuestra bisabuela Joaquina Orellana Artacho. Ya solo quedan en la casa los hijos solteros, Guadalupe y Francisco (nuestro abuelo) ya se habían casado, y quedaban solo Joaquina, Elena y Miguel en la casa.
Nuestra bisabuela tenía 62 años, o sea que hacía 22 años que había llegado de Argentina. Esta fue la segunda y última casa de nuestra familia argentina en Ubrique.

Y echando un vistazo a esta hoja del censo hemos visto un dato que  nos ha llamado poderosamente la atención: sus vecinos eran dos maestros muy conocidos, don Amador Mora y doña Consuelo Vega.


 Don Amador Mora Rojas y doña Consuelo Vega Domínguez
 (Archivo Municipal en la Biblioteca de Ubrique)


En principio no entendíamos bien los datos, Amador (de 49 años, de Córdoba)  llevaba seis meses en Ubrique y Consuelo (de 38 años, de Villamartín) llevaba aquí dos años, sin embargo parecía que ella era la huesped de él. Y además estaba José Romero, de Grazalema, que también era huesped.
Pero recordábamos un magnífico artículo (que les recomendamos encarecidamente) de nuestro amigo el historiador Antonio Morales sobre Amador Mora Rojas, un maestro que había sido alcalde en Tarifa, y lo hemos buscado para informarnos sobre la relación de los dos maestros (pinchar aquí para leerlo).
Entonces hemos podido aclarar las dudas: Amador era socialista y había tenido problemas en Tarifa, donde había sido alcalde, a causa de sus ideas políticas. Lo habían destinado a Ubrique, donde se alojó en la pensión que regentaba Remedios Arenas Bohórquez (en el documento podemos leer su nombre y el de su familia).

Así que de pronto nos hemos trasladado a aquel Ubrique de hace setenta y ocho años, y hemos intentado imaginar aquel trozo de la calle Botica, con nuestros tíos Nieves y Baldomero justo enfrente de nuestra bisabuela Joaquina y nuestros tíos, todos vecinos de Amador Rojas y Consuelo Vega, que vivían justo enfrente de Manuel Arenas Guerrero, "El Americano", el último y recordado alcalde republicano de Ubrique.
Es curioso que  nuestra bisabuela, llegada de Argentina, fuera la vecina justo enfrente de este alcalde, conocido como "el Americano" por su relación con aquella tierra tan querida, en la que aún hoy están sus descendientes. Seguro que departían amigablemente y compartían recuerdos y nostalgias, la familia de Manuel se fue (por razones muy trágicas) para siempre a Argentina y la de Joaquina se quedó (también por razones muy trágicas ya que  nuestro bisabuelo murió en Argentina) para siempre en Ubrique.

Nos habría encantado poder echar un vistazo a las charlas de los vecinos sentados en la puerta a la fresquita los veranos...


.Nota del 22 de mayo de 2015: En este enlace podemos leer la noticia del nombramiento de Santiago Rodríguez Piñero como hijo adoptivo de Ubrique.

domingo, 17 de marzo de 2013

Francisco Cabello Orellana llega de Argentina

Extracto del padrón de 1906. Familia de don José Cabello Medina, cura párroco de Ubrique
Gentileza de Manuel Zaldívar


Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Manuel Zaldívar nos ha enviado de nuevo un documento que nos ha emocionado. Se trata de una hoja del padrón de 1906 del Ayuntamiento de Ubrique en el que consta la familia del cura párroco, don José Cabello Medina, natural de Sedella (Málaga), de 49 años de edad, domiciliado en la calle del Perdón, número 44. 
En la misma casa vivía su cuñada Joaquina Orellana Artacho, nuestra bisabuela, natural de Cuevas Bajas (Málaga), de 37 años de edad, recién llegada a Ubrique desde Argentina, donde su marido, Francisco, acababa de morir.
También vivían allí sus hijos: Joaquina, la mayor, de 14 años, nacida en Chinchon, provincia de Santa Fé, en Argentina; Guadalupe, de 12 años, nacida también en Chinchon; José, de 8 años, nacido en Pilar, Argentina; Francisco, de 6 años, nacido en San Carlos, provincia de santa Fé; Elena, de 4 años, nacida en San Germán; y Miguel, de 2 años, nacido en recreo, provincia de Santa Fé, Argentina.
También vivía con ellos Antonia Montero Zarco, suponemos que sería el ama del párroco, de 39 años, nacida en Ubrique.

Hay una historia muy curiosa qu eno queremos que se pierda: cuando murió su marido, nuestra bisabuela se vino desde Argentina a Ubrique, donde estaba destinado su cuñado, el cura párroco de Ubrique, don José Cabello Medina.
Suponemos que debió de ser un viaje atroz, entre la tristeza de la muerte del cabeza de familia, la pena de dejar aquel lugar en el que habían vivido los últimos veinte años y lo larguísimo del viaje en barco, en tren, en autobús, en camiones... y andando. Porque a principios de siglo ni siquiera había carreteras hasta Ubrique. Se entraba por la calzada de las Cumbres entonces al pueblo.
Seguramente don José estaba esperando a la familia, y habría cierta expectación en el pueblo, el cura ya llevaba unos quince años aquí y habría explicado que llegaban su cuñada y sus sobrinos.
Al verlos llegar desde el Benalfí un grupo de muchachos, entre los que se encontraba Francisco Rojas, se acercó a darles la bienvenida, y Rojas cogió en hombros a nuestro abuelo Paco, que solo tenía seis añillos y vendría muy cansado.


Francisco Rojas, el pregonero de Ubrique
Gentileza de María Domínguez


Rojas entró el primero en el pueblo con el niño en los hombros, anunciando que ya habían llegado los argentinos, e imaginamos a la gente saliendo a la calle a ver cómo eran los sobrinos del cura.
Hemos oido esta linda historia muchísimas veces de labios de nuestro padre y de nuestra madre, pero no sabíamos quién era Rojas, el pregonero.
Ahora, por gentileza de María Domínguez, (era su tío abuelo) tenemos esta imagen de Francisco Rojas, el pregonero del pescado, archiconocido en el pueblo porque los días en los que se vendía el pescado (que traían de Manilva, primero los burros con su carga de pescados y nieve, después el tren hasta Cortes) Rojas voceaba por el pueblo qué pescados había  y cuánto valían... "Sardinas a dos" "Jureles a tres" (pesetas, se sobreentiende).
A Francisco le gustaban mucho los niños, aunque no pudo tener hijos, suponemos que nuestro abuelo lo recordaría siempre por haber sido el primer ubriqueño que lo saludó y lo recogió en hombros a la entrada en el pueblo.


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