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miércoles, 18 de marzo de 2026

La carta de Marta Calvillo a Esperanza Cabello: Para la profesora violeta

 

Marta Calvillo Melgar

Profesora de secundaria

 

Por Esperanza Cabello

 

Marta Calvillo es una de "mis niñas", siempre me he referido así a mis alumnos, desde que empecé a dar clases en 1981, y eso que entonces la mayoría tenían más edad que yo misma.

Una de las alumnas de El Bosque, porque en Las Cumbres (en la época el mejor instituto del mundo), nos reuníamos personas de todos los lugares de la Sierra, y era un lujo poder compartir y observar cómo iban reaccionando los niños según su lugar de procedencia, al llegar, y según sus afinidades, más tarde.

Marta, como niña, era muy curiosa, muy feliz, muy trabajadora, siempre con aquellos ojillos tan abiertos y aquella sonrisa de esas que a los profesores nos aseguran que no nos hemos equivocado de vocación.

Siempre me acordaré de aquel día, en su graduación, cuando apareció con un ramo de flores preciosas que era más grande que ella misma, se subió al estrado y pronunció su discurso, dedicándome un "cachito" de cariño especial y regalándome, en nombre propio y de sus compañeras (también me acuerdo mucho de ti, sobri💜) aquel precioso ramo tan lleno de ilusiones y agradecimiento. Tanto como siento yo hoy al leer su carta. 

Y ahora, en estos días  que para mí son tan difíciles, que ya están lejos aquellos años de docencia, me he encontrado el mejor regalo que una maestra podría desear. Una carta de Marta💜💜💜.

No puedo dejar de emocionarme al leer estas palabras tan preciosas, y aún más al ver que en los comentarios, un buen montón de mis niños y niñas, hasta las que me dicen "seño-amiga" han seguido su estela ¡y hay tantos relacionados con el francés! 

Mil gracias 

 

Este año, en el instituto donde tengo la suerte de trabajar, con motivo del Día de la Mujer (o, mejor dicho, del Mes de la Mujer) se ha querido rendir homenaje a las mujeres dedicadas al ámbito de la educación.
Para ello, se nos propuso tanto al profesorado como al alumnado destacar la labor de alguna profesora que hubiera dejado una huella especial en nuestras vidas.
Para mí no hubo ninguna duda. Inmediatamente pensé en la mejor profesora que he tenido y en la que más huella dejó en mí.
Por eso decidí escribirle este pequeño homenaje, para que mis alumnos también pudieran conocer de dónde vengo y de quién he aprendido para poder estar hoy aquí (entre otros muchos, claro). Esperanza Cabello Izquierdo.
 
 

 Para la profesora violeta que me dejó huella:
Hay profesores que enseñan una asignatura. Y hay otros que, sin saberlo, enseñan a vivir.
Cuando pienso en mis años en el instituto, no recuerdo solo verbos, ni pronunciaciones, ni exámenes. Recuerdo cómo entrabas en clase siempre con una sonrisa, con esa calma que te caracteriza y que lo llenaba todo, de esas que hacen que el mundo parezca un poco más amable.
Por supuesto, prohibido hablar de problemas, porque ella es luz y positividad al mismo tiempo. No olvidemos el violeta, el color que siempre llevas por bandera. Con el tiempo he aprendido que no sólo es un color, es una forma de ser, un símbolo de fortaleza silenciosa y de bondad.
Hace poco, me envió una redacción mía de francés de cuando era su alumna. No sé ni dónde la encontró, pero verla tantos años después me hizo sonreír y reflexionar... porque sí, había errores, era realmente imperfecta, pero en cada error, ella vio una posibilidad, y donde otros veían fallos, vio potencial.
Y bueno, eso quizás es lo que define al verdadero maestro: saber ver en cada alumno algo que aún ni él mismo es capaz de ver.
 
Gracias por hacer que me enamorara del francés, gracias por enseñarme que los idiomas pueden ser una puerta al mundo, gracias por sembrar sueños donde sólo había dudas y gracias porque gracias a ti tomé la decisión de dedicarme a la mejor profesión del mundo.
Hoy soy yo quien está al otro lado del aula. Y muchas veces me pregunto cómo puede ser que mis alumnos me aprecien tanto si no hago nada extraordinario, ni grandes metodologías... pero entonces me acuerdo de ti. Tú nunca necesitaste grandes inventos para que todos te quisiéramos, porque a veces lo extraordinario no está en los métodos sino en mirar, escuchar y acompañar.
Ojalá algún día consiga transmitir en solo un alumno, una pequeña parte de lo que me transmitiste a mí y recuerde mis clases con la misma gratitud con la que yo recuerdo las tuyas.
Y, por último, gracias por demostrarme que, a veces, basta una persona vestida de violeta, con una sonrisa sincera, y con la capacidad de creer en sus alumnos, para iluminar para siempre el camino de alguien.
Para Esperanza Cabello, con toda mi admiración y mi cariño. 💜

 


sábado, 5 de julio de 2025

La escuela de doña Ángeles Bohórquez

 


Hemos localizado en nuestro archivo una preciosa estampita que habla por sí misma.

Se trata de una estampa religiosa que podría pasar desapercibida si no fuera por su reverso.

Es un premio de la escuela de dona Ángeles Bohórquez Gómez (en este enlace), primera maestra de Ubrique por oposición, otorgado a la niña Isabelita Carrasco Benítez por su aplicación.

No sabemos exactamente quién era esta Isabelita Carrasco Benítez pero debe de ser una de nuestras bisabuelas, ya que el premio fue otorgado el veinte de julio de 1926.

Esto nos lleva a la segunda consideración, y es que el curso escolar duraba, en la época, hasta finales de julio, pues es de imaginar que doña Ángeles los entregaba al final de cada curso para premiar las buenas cualidades de sus alumnas.

También nos llama la atención que se trata de una estampa ya preescrita, es decir, que la maestra las hacía imprimir en Sevilla, en la imprenta Eulogio de las Heras.

Se trataba de una imprenta librería muy conocida en la época, famosa por haber publicado numerosos libros (en este enlace) de diferentes especialidades, relacionados fundamentalmente con geografía, historia y pensamiento.

En una web de comercios antiguos de Sevilla (en este enlace) hemos podido leer "LIBRERÍA EULOGIO DE LAS HERAS" 1930. Una de las librerías más emblemáticas de Sevilla (C/Sierpes 13). En ella podíamos encontrar de todo un poco. También era imprenta, editándose en ella colecciones de postales, fotografías, etc. Cerró sus puertas en 1978. 


 

Podemos imaginar perfectamente a doña Ángeles y a su hermana, doña Sebastiana (la primera mujer de la provincia de Cádiz que cursó estudios de bachillerato -en este enlace-), paseando por Sevilla, por la calle Sierpes, y entrando a la librería para encargar los premios que entregarían al final de cada curso.

También nos conmueve la sorpresa y el orgullo que tendrían sus alumnas al recibir premios por su aplicación o por sus buenas notas o por su limpieza... imaginamos que, siendo las fantásticas docentes que eran, lo tendrían todo pensado.

Solo nos queda por investigar quien era concretamente Isabelita Carrasco Benítez, una niña ubriqueña en 1926 que hoy sería supercentenaria (tendría más de ciento diez años) y cuyos apellidos son tan familiares que seguro que nos cruzamos con sus nietas y bisnietas a menudo. Quizás ese último nombre escrito a lápiz, Ana Jaén, podría darnos alguna pista, esperamos que nuestros amigos de Ubrique en el recuerdo nos echen una manita.

 

Nota de las 18:12. En unos minutos hemos tenido tres respuestas para nuestra petición

 



Muchísimas gracias a Mari Carmen, a Isabel y a Eduardo, ya sabemos que aquella niña tan aplicada se convirtió en la matrona del pueblo, y nos encanta saber que era una mujer moderna, que se movía por Ubrique en los años cincuenta en una Vespa, seguramente para acudir a los avisos de forma puntual. Ahora solo nos quedaría esperar quizás una foto de esta matrona ubriqueña, cuya existencia desconocíamos hasta ahora. Gracias, amigos

 

lunes, 23 de junio de 2025

In memoriam. María de los Ángeles Janeiro Carrasco

 

 La misa será el miércoles, 25 de junio, a las 20:30 en la parroquia de Ubrique.

Esta madrugada, tras una larga vida llena de amor, responsabilidad, trabajo y dedicación a los demás, ha fallecido María de los Ángeles Janeiro Carrasco, una de las mejores, más conocidas y queridas maestras ubriqueñas, una mujer que ha dejado tras de sí una estela de vida intensa, comprometida, cariñosa y, por supuesto, maternal.

Nuestra tía María de los Ángeles ha muerto en su casa, rodeada de sus hijos, nietos y familia,  y, además, como las buenas maestras, y aunque llevara muchísimos años jubilada ha esperado a que las clases terminaran para descansar en paz.

Toda una vida de trabajo, cariño y disciplina, dedicada a los suyos como nadie; resuelta, dispuesta y cariñosa. Una mujer emprendedora, madre de familia muy numerosa que ha conseguido tener siempre cerca a la familia, siempre ha sido el núcleo de los suyos.

Y su vida se ha ido despacito, sin aspavientos ni dramas, nuestros primos han hecho por ella lo que creemos que es el mejor regalo para una madre: mantenerse como una piña a su alrededor y cuidarla hasta el último momento.

Hoy nos metemos en su piel, en la de nuestros primos Juan, Mari Carmen, Lourdes, Rogelio, Fernando, Jesús, Mari Ángeles y Mercedes, y en la de todas las personas que han estado a su alrededor, sobre todo Reme, y se nos parte el alma de pensar en su dolor, en su pena, en el vacío que deja María de los Ángeles.

Dos años después de su querida Isabelita Piñero (en este enlace), nuestra tía ha ido a reunirse con su queridísimo Bartolo (en este enlace) y con todas las personas a las que tanto quiso y a las que ha sobrevivido, porque ella ha sido una auténtica superviviente.

Todo nuestro cariño para nuestros primos y para todos los que la han querido tanto.

Descansa en paz, tita, serás nuestro ejemplo a seguir💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜 .El entierro será mañana, martes, 24 de junio, en el cementerio municipal, a las 10:30 de la mañana.

 

 

Estas son las lindas palabras que Marta Romero le dedica: 

Querida Mercedes. Me acabo de enterar de la triste noticia del fallecimiento de tu madre. No sabes cuánto lo siento, y os mando un beso enorme y todo mi cariño. Me imagino el dolor que estaréis pasando ahora mismo, pero si algo puede aliviar eso, es el recuerdo que nos dejan a todos las personas como ella. Yo le tenía muchisimo cariño, inculcado no solamente por ella, sino a través de mi madre, que siempre me trasladó el suyo y su enorme admiración personal y profesional por ella. Para mi madre, vuestra madre fue una de sus mujeres de referencia, valiente y fuerte.  Y siempre le estuvo eternamente agradecida por su ayuda. Podéis estar orgullosos de ella. Y yo la recordaré siempre. Un beso enorme a toda la familia y todo mi cariño y sentimientos .😘🩵😘

Hace unos años escribimos su biografía en esta entrada, y la repetimos ahora. 

 

María de los Ángeles Janeiro, una ubriqueña excepcional

María de los Ángeles y Manuel
Ubrique, años treinta
Fotografía de Pedro Rubiales


Por Esperanza Cabello

Hoy es el Día de la Mujer, un día extraordinariamente importante para todos nosotros pues, a pesar de los esfuerzos de muchas personas, las mujeres siguen necesitando dejar de ser casi invisibles en muchos casos, necesitan recuperar su puesto, dejar de ser ciudadanas de segunda y recobrar toda su dignidad.

Hace mucho tiempo que queremos dedicar una entrada a esta mujer extraordinaria, a María de los Ángeles Janeiro Carrasco, ya hemos hablado de muchas personas de su familia, de sus tías, de sus padres, de su hermano, de su marido... Pero ella siempre dice, con la gran modestia que la caracteriza, que el protagonismo no debe ser para ella, que su vida es una vida normal y corriente, que no es un personaje.
Sin embargo todos los que la conocemos no estamos de acuerdo con esta afirmación, pues, sin lugar a dudas, María de los Ángeles es una ubriqueña muy especial, digna merecedora del modesto homenaje que sus familiares podemos ofrecerle.
No solo su linaje es de mujeres fuertes, valerosas y de mentalidad avanzada, ella misma es el modelo de mujer dispuesta, capaz, tenaz, enérgica y, por supuesto, con un corazón de oro.



María de los Ángeles con sus primas y amigas
En el jardín de Santamaría


María de los Ángeles Marina Janeiro Carrasco nació en Ubrique, un frío veintisiete de diciembre de 1928, sus padres fueron Rogelio Janeiro Rubiales y Juana María Carrasco Bohórquez, (pinchar aquí). Sus padrinos de bautismo fueron Isabel Janeiro y su marido Antonio Álvarez, los padres de nuestra tía Isabelita.
María de los Ángeles era la segunda hija de la pareja; Juana y Rogelio se habían casado en 1924 (en su boda aún estaban de luto por la muerte de Manuel Janeiro, y el traje de novia, pese a ser negro, resultaba espectacular. Lo había diseñado un modisto de Cádiz y tenía una larga y elegante banda negra haciendo de cola desde el cuello hasta el suelo). Su hermano Manuel había nacido en enero de 1926, así que con la llegada de la niña la pareja vio colmada su felicidad.




 Manuel y María de los Ángeles
Ubrique, principios de los treinta


La familia vivía en la calle Botica, justo en la otra esquina de la farmacia, en la casa de la tía Juana Bohórquez, donde habían puesto un negocio de marroquinería.
Rogelio había comprado además dos coches, que alquilaba para viajes a los pueblos de alrededor.
Un fatídico día, el 20 de marzo de 1929, Rogelio tuvo un accidente con uno de los automóviles, justo cuando iba a aparcarlo, y ese accidente resultó mortal.
María de los Ángeles cuenta que su madre era una mujer fuerte, acostumbrada al trabajo, muy capaz de llevar a cabo cualquier actividad laboral, y que habría sido perfectamente competente para  ocuparse del negocio familiar. 
Pero eran malos tiempos para las mujeres, una mujer sola "no podía" ocuparse de su negocio, había demasiados impedimentos sociales, y Juana María decidió volver  a vivir a su casa natal, donde vivían entonces sus tías Sebastiana y Ángeles Bohórquez, las dos primeras maestras de Ubrique.
Podemos imaginar la vida en aquella casa de mujeres fuertes y trabajadoras, las tres hermanas, Sebastiana, Juana (que también se mudó con su sobrina) y Ángeles, se volcaron con la joven Juana María y sus dos hijos. Juana María había sido maestra auxiliar de doña Ángeles Bohórquez, del mismo modo que Antonio Sánchez era el maestro auxiliar de don Francisco Fatou. Mujeres fuertes y discretas, acostumbradas al libre pensamiento y a una educación igualitaria, debieron de imprimir carácter a los dos niños.



Juana María Carrasco en la escuela de doña Ángeles Bohórquez
Ubrique, 1915?


La casa de los abuelos de María de los Ángeles no era una casa corriente. Su abuelo había sido Diputado en las Cortes, don Pedro Bohórquez Piñero; su tío Cristóbal Bohórquez  había sido asesinado en 1969 junto a Guillén en lucha de guerrillas, por sus ideas liberales.
Su abuela Juana Gómez y sus tías Francisca y Sebastiana fueron quienes encbezaban la carta dirigida a las Cortes pidiendo que se terminara la ley de quintas, haciendo gala de una valentía y una claridad de ideas inusual.
Así que imaginamos que la vida de María de los Ángeles en ese entorno debió de ser significativamente diferente de la de las demás niñas de la época, con esa apertura de mente y esas ideas avanzadas.
Ella cuenta que, a pesar de eso, durante la Guerra Civil y durante los años de la dictadura fueron tremendamente respetadas, nunca se metió nadie con su familia, seguramente por la discrección de la que aún hoy día ella sigue dando testimonio.

Con cinco añitos vivió su primer acontecimiento social; fue, junto a su hermano Manuel, la madrina de nuestro tío José María, ella aún recuerda cómo la abuela Joaquina sujetaba la cabeza del niño durante el bautizo, porque ella era tan pequeña que apenas  podía sujetar al bebé.

Cuando María de los Ángeles tenía seis años su madre comenzó a trabajar como encargada de la centralita del teléfono de Ubrique, hicieron la solicitud y el teléfono llegó, por primera vez, a la calle del Agua en 1934.
En esa época llegó a la casa familiar desde Benaocaz Isabel Piñero Orellana, venía dispuesta a ayudar a Juana María con el teléfono y se convirtió en parte integrante de la familia Romero Janeiro, siempre la hemos conocido en la casa, siempre discreta y atenta, muy religiosa, muy trabajadora. Isabel es una más de la familia, nos encanta ver el cariño con el que todos la tratan.
De esta época del teléfono nuestra tía tiene muy gratos recuerdos, debía de ser una niña muy lista y muy avispada, porque aún recuerda a qué casas correspondían los cien primeros números de teléfono de Ubrique. 
Juana María era una mujer excepcional, tan fuerte y tan valiente como su hija. Cuando comenzó la guerra envió a sus hijos pequeños y a sus tías a la casita que tenían en el Cerro Mulera (en este enlace), pero ella, consciente de su deber y sabiendo que no podía dejar a Ubrique sin teléfono en esta época tan peligrosa en la que la comunicación podía ser crucial, se quedó en la centralita, en la calle del Agua.
Tuvo que poner los colchones contra las ventanas (había fuego cruzado que venía de la sierra), que pararon más de una bala, pero ella no cedió y estuvo toda la guerra pendiente del teléfono.
Al terminar la guerra pudieron volver los niños y las tías a la casa, y a Juana María le fue concedida una medalla por el valor demostrado.
Nuestra tía fue a la escuela en los Grupos de la Ermita. Su maestra en el primer grado fue doña Paquita Contreras; en segundo grado doña María Fernández, y en tercer grado doña María Luisa Rodríguez Formoso. Sus recuerdos de aquella época escolar son muy entrañables, jugando con sus primas, siempre muy cercana a su hermano Manuel, y siempre alrededor de sus tías y la centralita de teléfonos.

Doña María Luisa Rodríguez le ayudó a preparar el examen de ingreso, que hizo en el instituto Murillo, de Sevilla. Tenía nueve años y estaba muy nerviosa. Sus ganas de hacer un buen trabajo, bien limpio y bien corregido, estuvieron a punto de costarle un disgusto, pero consiguió hacer un buen examen, y pudo comenzar el bachillerato.



Primero de bachillerato
Ronda, 1937



Con nueve añitos se fue a Las Esclavas de Ronda, allí hizo su primer curso, pero para el año siguiente se trasladó a las Teresianas de Sevilla, curiosamente donde estudian hoy sus nietas.
Durante la Guerra Civil las Escuelas Normales de Magisterio habían sido cerradas, pero al abrirse de nuevo una vez pasada la guerra, Juana María tenía claro cual sería el destino de sus hijos. Ella no podría costear dos grandes carreras, y sabía que daría las mismas oportunidades a los dos (nos encanta saber que no dejó a la niña relegada, por el hecho de ser niña), así que los dos hermanos se matricularon en el curso de Ingreso para la Escuela Normal de Cádiz.
Dado lo inestable del momento, cuando comenzaron sus estudios ni siquiera sabían cuántos años durarían. Estudiaba en Cádiz, justo enfrente del Parque Genovés siendo una de sus profesoras Josefina Pascual.


 Las escuelas del convento, 1947
Doña Consuelo Vega, la decana
María de los Ángeles y Rosario Corrales, a la izquierda

Finalmente la carrera de Magisterio duró cuatro años, y María de los Ángeles regresó a Ubrique con sus dieciocho añitos recién cumplidos y su flamante título de maestra.
Era 1946 y, aunque no se convocaron oposiciones hasta muchos años más tarde, ella comenzó rápidamente a trabajar en las escuelas del Convento de Ubrique, donde la maestra decana era doña Consuelo Vega. Fue la encargada en exclusiva durante muchísimos años del tercer grado, por lo que la mayoría de las ubriqueñas nacidas entre 1938 y 1950 debieron de ser sus alumnas.
Porque ella, trabajadora incansable, hizo un alto en su magisterio en 1956 para dedicarse a su otra pasión: su familia.


 María de los Ángeles y Bartolo, 1946


El día de San Bruno de 1946 (el seis de octubre), un mocito muy espigado y elegante "le pidió salir"(en la época se decía "se acercó a ella"), y ella estaba encantada con el que sería el único hombre de su vida, su marido y el padre de sus hijos: Bartolomé Romero García.



 Domingo de Ramos de 1950


Y empezaron diez largos años de noviazgo. Nuestra tía nos cuenta que era demasiado tiempo. Los novios entonces iban a la Plaza, Plaza arriba, Plaza abajo. A veces se atrevían a bajar a Los Callejones, y daban paseos Callejones arriba, Callejones abajo. 
Cuando iban con amigos o familiares daban largos paseos, o pasaban un día de campo. Bartolo era un hombre emprendedor y muy imaginativo, capaz de  dedicarse a los más variopintos trabajos. Ella, mientras, seguía en su escuela, dedicándose a la enseñanza de tantas generaciones de ubriqueñas y de muchos ubriqueños, empeñada en enseñarles que no había que hacer distingos entre niños y niñas, entre hombres y mujeres, como había aprendido en la casa de sus padres y como enseñaría en la propia.



Boda en el Convento de Ubrique
15 de octubre de 1956

En 1956 María de los Ángeles comenzaría la que ha sido la tarea más importante de su vida: su familia con Bartolo.
Se casaron en el convento de Ubrique un soleado 15 de octubre de ese año (un mes después de nuestros padres), sus padrinos fueron  Manuel Janeiro (su hermano) y Pilar Romero (hermana de bartolo) y se instalaron en una preciosa casa que habían construido junto a la pila de la Esperanza, al final de Los Callejones.
Los hijos llegaron pronto, y fueron muchos: Juan (1957), María del Carmen (1959), Rogelio (1961), Lourdes (1962), Fernando (1963), Jesús (1964), María de los Ángeles (1966) y Mercedes (1971).


 Mari Carmen, Rogelio, Lourdes, Fernando, Jesús y María de los Ángeles
en la puerta de la casa familiar



No pueden ustedes hacerse una idea de la alegría y la vida que bullía siempre en esa casa. No solo había ocho niños, sino todos los primos, los amigos, los vecinos... siempre había sitio para todos.
Nuestra tía, que había detenido su labor académica para dedicarse a su familia, siempre ha sido una mujer de bandera, activa, organizadora y participativa: Cosía, limpiaba, planchaba, guisaba... Ayer recordábamos sus deliciosos guisos, sus gañotes, su mermelada de tomate.
Como tenía tantos hijos, compró una tricotosa para tejerles los jerseis, siempre fue muy mañosa. Pero nos ha confesado que la tricotosa no le permitía tener un buen rato de charla, así que la vendió pronto y siguió haciendo los jerseis de lana con las agujas, así podía hablar con todos y estar pendiente de su casa.


 Curso 1968-1969. Aula de El Convento
María de los Ángeles con sus alumnos y alumnas

No obstante, al ser una mujer inquieta y capaz, María de los Ángeles retomó su actividad académica en 1969. De nuevo volvió al Convento, que había sido su primer centro, y de nuevo se dedicó a sus alumnos, a su docencia y a sembrar aires de libertad y modernidad en su centro.
Como era interina, estuvo destinada en todos los colegios de Ubrique. En 1978, cuando ya sus hijos eran bastante mayores y no necesitaban tanta atención, decidió volver a estudiar y sacar sus oposiciones. 
Para quienes no están familiarizados con oposiciones ni con familias numerosas les diremos que los dos asuntos, por si solos, son auténticas proezas, por lo que sacar unas oposiciones ocupándose de una familia muy numerosa es algo verdaderamente muy difícil.
Pero  ella es una mujer de gran voluntad y gran capacidad, así que se puso manos a la obra. Se grabó los temas en un radio-cassette, y mientras planchaba o limpiaba o cosía podía oírlos, repetirlos y memorizarlos. Todo eso sin dejar su escuela, por lo que sus jornadas eran verdaderas maratones.
Siempre tuvo a su lado a Isabel, que ha sido como una hermana para ella toda su vida, y que le ha ayudado en todos los momentos. Pero sobre María de los Ángeles recaía el verdadero peso de la familia.
Levantarse temprano, dejar planteada la comida  (que Isabel y Bartolo se iban también al trabajo), el desayuno de once personas, llegar a la escuela a las nueve, volver a casa a la una. La comida. De nuevo a la escuela de tres a cinco, y a veces permanencia, talleres, teatros. Y, al llegar a casa, once meriendas, lavados, planchas gigantescas, aquella escalera siempre limpia, aquella casa siempre ordenada...
¡Y sacó las oposiciones! Estudiaba con Elena, y tanto Agustín como Bartolo les echaban una mano siempre que podían, fueron muchos meses de trabajo, pero valió la pena.


 Feria de Ubrique: los primos Janeiro en el Jardín, años sesenta
Bartolo y María de los Ángeles; Joaquina y Pepe; Manolo y Carmen; Esperanza y Manolo; Manolo e Isabel; Ana María y Heliodoro; Isabel, Clara y unos clientes de la fábrica; Lola y Paco.


Hay algo que siempre nos ha gustado mucho: las familias de nuestra abuela Julia, de Rogelio, de Isabel y de Ángel (sus hermanos) siempre han estado muy unidas. Para nosotros nuestras primas Mari Carmen o Mari Loli eran más cercanas que otras primas hermanas, por ejemplo. Y siempre hemos vivido la conexión de nuestro padre con sus primos y primas. 
Los Janeiro son muy "familieros", y precisamente este grupo de primos ha pasado muchas experiencias juntos, los recordamos juntos en ferias, romerías, bodas, celebraciones y todo tipo de inventos. Nos gusta pensar que formamos parte de esta gran familia.


 Los primos en el Porvenir, años sesenta
Julia, Remedios, abuela Julia, Manolo, Ana María, María de los Ángeles y Bartolo



Y desde la perspectiva que teníamos todos estos años, hemos podido observar a María de los Ángeles y ver cómo se apañaba para compaginar magistralmente su trabajo, su casa y todas las actividades que acometía. Siempre ha sido impresionante.

Con las oposiciones ganadas María de los Ángeles siguió trabajando en Ubrique, su último colegio fue el Víctor de la Serna, donde trabajó con muchos de los que habían sido sus alumnos, ahora profesores. Siempre respetada y apreciada, todos la han considerado una buena mujer, una excelente maestra y un ejemplo de persona abierta y dispuesta siempre a tratar a todos sus alumnos por igual, sin hacer distinciones de ningún tipo entre ellos, atendiendo a sus necesidades y dedicándose a ellos en muchas ocasiones más allá del deber.
La que al principio fue maestra casi sin pensarlo, y comenzó sus estudios en tiempos de guerra, sin saber siquiera si podría terminarlos, se convirtió en una profesional de excelencia, modelo y ejemplo para las generaciones posteriores, querida por sus alumnos y admirada por todos los que hemos tenido algún contacto profesional con ella.
Estuvo trabajando hasta finales de los ochenta, después de haber sido maestra durante más de treinta años. Sus compañeros y su familia se reunieron en el restaurante de la piscina para hacerle un homenaje de agradecimiento después de tantos años dedicada a los niños y niñas ubriqueños.

Mientras tanto su familia seguía creciendo. Sus hijos se fueron casando y fueron siendo padres a su vez. Ahora son catorce nietos los que suman en esta familia tan numerosa, y siempre tan familieros.

Las familias Janeiro y Carvajal
María de los Ángeles a la derecha de la imagen


A finales de los noventa Bartolo, su compañero de toda la vida, enfermó. Esto fue un verdadero mazazo para todos, y para ella aún más. Sin embrago, lejos de caer en el desánimo, sacó fuerzas de flaqueza y se dedicó en cuerpo y alma a cuidarlo, a acompañarlo, a cambiar toda su casa para que su vida fuera lo mejor posible. A pesar de haber perdido algunas de sus facultades, ella se empeñó en comunicarse con él, y le tendió repetidamente papel y lápiz, hasta que Bartolo empezó a pintar con una destreza increíble.
Lo cuidaba con una ternura y una devoción que aún emociona.
Entonces echaba de menos lo que ha sido quizás, una de sus asignaturas pendientes: poder conducir un coche. Eran tantos que no había coche en el que cupieran.
Desgraciadamente Bartolo murió en 2009, y desde ese momento ella ha seguido al cargo de su casa, de los suyos y,  por supuesto, de su querida Isabel.
Ayer, mientras hablábamos con ella y le pedíamos que nos contara algunos detalles de su vida, nos respondía que la suya era una vida corriente y que no destacaba por nada.
Nosotros estamos seguros de que ha sido una de las maestras que más hondo ha calado en los ubriqueños y ubriqueñas (con el permiso de doña Ángeles Bohórquez y doña Consuelo Vega), no solo porque ha sido la maestra de tantas generaciones de ubriqueños y ubriqueñas, sino porque en sus aulas siempre ha habido cantos de libertad, de pensamientos abiertos, de igualdad y, sobre todo, de una gran  humanidad.

Para nosotros, además, es nuestra tía, casi el último bastión de aquellas Janeiro (junto con nuestras tías Isabel, Ana María y Remedios) que tanta huella han dejado en todos nosotros.
Por todo esto hoy, el Día de la Mujer, hemos querido hacer este pequeño homenaje a una mujer ubriqueña valiente, fuerte y capaz, siempre fiel a sus ideas y a los suyos.





NOTA ADICIONAL: HEMOS COMPARTIDO EN EL GRUPO DE FACEBOOK "UBRIQUE EN EL RECUERDO" ESTA ENTRADA Y AÑADIMOS LOS COMENTARIOS QUE ALGUNOS DE SUS MIEMBROS HAN QUERIDO AÑADIR A ESTE PEQUEÑO HOMENAJE



María de los Ángeles con su hija pequeña, Mercedes



M I A A dijo...

¿Se puede decir algo más? Creo que no, ha sido un ejemplo de mujer a seguir, como esposa, madre, maestra y persona... Un enorme beso para ella y muchas gracias, Esperanza, por tu artículo... Besos.

 

viernes, 30 de mayo de 2025

Las chicas de Los Grupos. El primer grupo escolar ubriqueño

 



Las maestras de Los Grupos. Primer grupo escolar de los tiempos modernos

Actual C.E.I. P. "Victor de la Serna y Espina"

 

Por Esperanza Cabello 

 

Hace unos días Eduardo nos positivó unos negativos que conservábamos, y nuestra sorpresa ha sido muy grande al ver que contamos con unas fotografías, quizás las primeras, de las maestras y alumnas del Grupo Escolar Víctor de la Serna, diseñado en 1957 por Antonio Sánchez Esteve (en este enlace).

En entradas anteriores mostrábamos las fotografías de los maestros del Víctor de la Serna (en este enlace) y, aunque sabíamos que en los primeros años la educación aún estaba organizada separando a los chicos y a las chicas, no recordamos haber visto fotografías de la parte femenina del colegio.

Así que, cuando hemos visto estas fotografías, hemos sabido que son un verdadero tesoro para todos los ubriqueños, y, sobre todo, para las ubriqueñas, pues es la primera vez que nos reconocemos en fotografías escolares de los años sesenta.

 

Mismo grupo que el anterior pero con una alumna a la izquierda.

Los negativos están bastante deteriorados, por  lo que la calidad de las fotografías no es la idónea.

 

En primer lugar, las maestras, hemos estado hablando con las amigas de Ubrique en el Recuerdo y hemos conseguido reconocerlas a casi todas, y, además, hemos tenido la ocasión de hablar con la maestra Cristina de  Piña Jiménez, que con su amabilidad y educación de siempre nos ha contado alguna historia de aquellos tiempos y ha reconocido a la maestra que aún estaba por reconocer.

La primera que mencionaremos, por edad, conocimiento y amor de sus alumnas será a Doña Rosario Corrales García, hija del director de Correos, el antequerano José Corrales Jordán y la ubriqueña Rosario García Parra, que fue maestra en Ubrique durante toda su carrera profesional, reconocida y aclamada por sus alumnas como una buenísima persona y mejor maestra. Había compartido clases con Doña María de los Ángeles Janeiro Carrasco en la ermita de San Pedro, y fue la primera maestra ubriqueña en ejercer la docencia en el Víctor de la Serna. 

También "estrenó"el Víctor de la Serna una jovencísima Cristina de Piña, había aprobado sus oposiciones con veintiún años y comenzó su carrera docente en Los Grupos, pasando más adelante al colegio que se construyó en la avenida de España hace cincuenta y dos años, El Francisco Fatou (conocido popularmente como escuela redonda).

Las otras maestras, de izquierda a derecha, la señorita Isabel, mujer del también maestro Miguel Barrena, la señorita Rosario Corrales, la señorita Charo y la señorita Inés Fernández. La que está sentada junto a Cristina es la señorita Amalia Amores, según nos ha explicado Elisa Luengo. Muchísimas gracias a todas las que en el grupo de Facebook nos han ayudado a reconocerlas.


 

Las chicas de Los Grupos, 1

 

Y aquí venimos nosotras, las niñas de Ubrique de los cincuenta y los sesenta. Es muy difícil saber en qué año exacto están tomas las fotografías, en primer lugar porque compartíamos clases niñas nacidas en diferentes años, hasta con cuatro de diferencia; y, además, porque aunque algunas de ellas parecemos ya mujercitas, la mayoría dejaba la escuela con diez u once años para comenzar estudios de bachillerato, aunque otras seguían en la propia escuela hasta los trece.

 

 


Las chicas de Los Grupos, 2

 

Y aquí estamos, algunas muy reconocibles, otras perdidas en el recuerdo. En algunas vemos rasgos familiares, de sus propias hijas o nietas o incluso hermanas. Las chicas de Ubrique en el recuerdo has hecho una buena labor reconociéndose y enviando el aviso a amigas y familiares.

Les habíamos prometido que haríamos una entrada con todas las fotos juntas, y ya está en nuestras manos.


 

Las chicas de Los Grupos, 3

 

Es la misma clase, pero desde otro punto de vista. Reconocemos alguna sonrisa, que han conservado inalterable hasta hoy, sesenta años más tarde, y también vemos la pose de niña aplicada de algunas. 

Pues sí, ubriqueñitas actuales, estas éramos vuestras abuelas, felices y obedientes, en una escuela que nunca debió dejar de ser lo que era, como institución. Ahora las clases son infinitamente diferentes, el trato ha cambiado mucho y las maestras están hundidas y casi ahogadas en burocracia y actas interminables, cuando lo realmente importante de la enseñanza son los  alumnos y las alumnas. Mucho leer, mucho jugar, mucha convivencia, mucho crear y mucha música.

 

 

Las chicas de Los Grupos, 4

 

 

Volvemos a ver esas caritas sonrientes. ¿Cuántas niñas en edad escolar habría en Ubrique en los sesenta? Estaba esta escuela, la escuela del convento, las clases del asilo y la que tenía dos aulas justo encima del matadero viejo. ¿Cien, quizás? Las clases eran muy numerosas, así que seguro que éramos más de cien.

Las dos últimas fotos son preciosas, y vendrían bien para ilustrar un reportaje sobre los juegos infantiles. Nos gustaría poder hacer una recopilación, parecida a la que hizo el profesor Miguel Ángel Peña Díaz  (en este enlace) con las canciones de columpio, pero recogiendo las canciones de la cuerda, del elasti y de la pelota. Ojalá pudiéramos hacerlo pronto, antes de que esta generación olvide, como hemos olvidado nosotros mismos, qué cantábamos.


 



Esperamos haber dado una alegría hoy a nuestras paisanas. Y nos gustaría que, cuando os reconozcáis en estas fotografías, dejarais un comentario en el blog, o en el grupo de facebook, para que nuestros nombres consten y no se pierda este bonito recuerdo.

 

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