Este blog, "El blog de Ocurris", que comencé en 2007, es un homenaje a mis padres, Manuel Cabello Janeiro y Esperanza Izquierdo Fernández, a su vida y a su trabajo. Quiero recuperar sus escritos, sus investigaciones y muchos de sus recuerdos.
Al mismo tiempo es un amable homenaje a todos los miembros de nuestra familia y a nuestro pueblo, Ubrique, para que no se pierda la historia de los que nos precedieron y podamos recuperarla entre todos. Gracias. Esperanza Cabello Izquierdo.
Las maestras de Los Grupos. Primer grupo escolar de los tiempos modernos
Actual C.E.I. P. "Victor de la Serna y Espina"
Por Esperanza Cabello
Hace unos días Eduardo nos positivó unos negativos que conservábamos, y nuestra sorpresa ha sido muy grande al ver que contamos con unas fotografías, quizás las primeras, de las maestras y alumnas del Grupo Escolar Víctor de la Serna, diseñado en 1957 por Antonio Sánchez Esteve (en este enlace).
En entradas anteriores mostrábamos las fotografías de los maestros del Víctor de la Serna (en este enlace) y, aunque sabíamos que en los primeros años la educación aún estaba organizada separando a los chicos y a las chicas, no recordamos haber visto fotografías de la parte femenina del colegio.
Así que, cuando hemos visto estas fotografías, hemos sabido que son un verdadero tesoro para todos los ubriqueños, y, sobre todo, para las ubriqueñas, pues es la primera vez que nos reconocemos en fotografías escolares de los años sesenta.
Mismo grupo que el anterior pero con una alumna a la izquierda.
Los negativos están bastante deteriorados, por lo que la calidad de las fotografías no es la idónea.
En primer lugar, las maestras, hemos estado hablando con las amigas de Ubrique en el Recuerdo y hemos conseguido reconocerlas a casi todas, y, además, hemos tenido la ocasión de hablar con la maestra Cristina de Piña Jiménez, que con su amabilidad y educación de siempre nos ha contado alguna historia de aquellos tiempos y ha reconocido a la maestra que aún estaba por reconocer.
La primera que mencionaremos, por edad, conocimiento y amor de sus alumnas será a Doña Rosario Corrales García, hija del director de Correos, el antequerano José Corrales Jordán y la ubriqueña Rosario García Parra, que fue maestra en Ubrique durante toda su carrera profesional, reconocida y aclamada por sus alumnas como una buenísima persona y mejor maestra. Había compartido clases con Doña María de los Ángeles Janeiro Carrasco en la ermita de San Pedro, y fue la primera maestra ubriqueña en ejercer la docencia en el Víctor de la Serna.
También "estrenó"el Víctor de la Serna una jovencísima Cristina de Piña, había aprobado sus oposiciones con veintiún años y comenzó su carrera docente en Los Grupos, pasando más adelante al colegio que se construyó en la avenida de España hace cincuenta y dos años, El Francisco Fatou (conocido popularmente como escuela redonda).
Las otras maestras, de izquierda a derecha, la señorita Isabel, mujer del también maestro Miguel Barrena, la señorita Rosario Corrales, la señorita Charo y la señorita Inés Fernández. La que está sentada junto a Cristina es la señorita Amalia Amores, según nos ha explicado Elisa Luengo. Muchísimas gracias a todas las que en el grupo de Facebook nos han ayudado a reconocerlas.
Las chicas de Los Grupos, 1
Y aquí venimos nosotras, las niñas de Ubrique de los cincuenta y los sesenta. Es muy difícil saber en qué año exacto están tomas las fotografías, en primer lugar porque compartíamos clases niñas nacidas en diferentes años, hasta con cuatro de diferencia; y, además, porque aunque algunas de ellas parecemos ya mujercitas, la mayoría dejaba la escuela con diez u once años para comenzar estudios de bachillerato, aunque otras seguían en la propia escuela hasta los trece.
Las chicas de Los Grupos, 2
Y aquí estamos, algunas muy reconocibles, otras perdidas en el recuerdo. En algunas vemos rasgos familiares, de sus propias hijas o nietas o incluso hermanas. Las chicas de Ubrique en el recuerdo has hecho una buena labor reconociéndose y enviando el aviso a amigas y familiares.
Les habíamos prometido que haríamos una entrada con todas las fotos juntas, y ya está en nuestras manos.
Las chicas de Los Grupos, 3
Es la misma clase, pero desde otro punto de vista. Reconocemos alguna sonrisa, que han conservado inalterable hasta hoy, sesenta años más tarde, y también vemos la pose de niña aplicada de algunas.
Pues sí, ubriqueñitas actuales, estas éramos vuestras abuelas, felices y obedientes, en una escuela que nunca debió dejar de ser lo que era, como institución. Ahora las clases son infinitamente diferentes, el trato ha cambiado mucho y las maestras están hundidas y casi ahogadas en burocracia y actas interminables, cuando lo realmente importante de la enseñanza son los alumnos y las alumnas. Mucho leer, mucho jugar, mucha convivencia, mucho crear y mucha música.
Las chicas de Los Grupos, 4
Volvemos a ver esas caritas sonrientes. ¿Cuántas niñas en edad escolar habría en Ubrique en los sesenta? Estaba esta escuela, la escuela del convento, las clases del asilo y la que tenía dos aulas justo encima del matadero viejo. ¿Cien, quizás? Las clases eran muy numerosas, así que seguro que éramos más de cien.
Las dos últimas fotos son preciosas, y vendrían bien para ilustrar un reportaje sobre los juegos infantiles. Nos gustaría poder hacer una recopilación, parecida a la que hizo el profesor Miguel Ángel Peña Díaz (en este enlace) con las canciones de columpio, pero recogiendo las canciones de la cuerda, del elasti y de la pelota. Ojalá pudiéramos hacerlo pronto, antes de que esta generación olvide, como hemos olvidado nosotros mismos, qué cantábamos.
Esperamos haber dado una alegría hoy a nuestras paisanas. Y nos gustaría que, cuando os reconozcáis en estas fotografías, dejarais un comentario en el blog, o en el grupo de facebook, para que nuestros nombres consten y no se pierda este bonito recuerdo.
Hemos tenido la alegría de localizar, en la Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España (en este enlace) tres preciosas fotografías realizadas en 1967 por el fotógrafo Juan Miguel Pando Barreno.
"El Archivo Pando conserva la amplia obra del fotógrafo Juan Miguel
Pando Barrero (1915-1992), desarrollada a lo largo de más de cincuenta
años y continuada por su hijo, Juan Pando Despierto, hasta 2003.
Discípulo de Mariano Moreno, Pando Barrero realizó en su
juventud magníficas fotografías de la Guerra Civil Española (fue
contratado por la Associated Press) y de la larga y dolorosa posguerra".
Se trata de tres fotografías de vista general del pueblo tomadas desde el mismo lugar y que en un primer momento parecen la misma, aunque hay varias diferencias. Se ve en primer plano el colegio Víctor de la Serna (¿Estarían nuestros hermanos en el colegio en ese momento?) y las primeras casas de la avenida de España, que terminaba casi ahí mismo.
Los árboles de Los Callejones están frondosos en ese momento, y la torre de la iglesia está sin restaurar.
También nos llama la atención la sierra sin las obras que fueron necesarias para contener las piedras, y lo despoblado que está aún el Carril. Nos encanta ver la trasera del San Pedro e incluso la azotea de nuestra propia casa, donde seguramente estaría tendiendo la ropa nuestra amiga Esther. También vemos la parte superior de la casa de nuestros abuelos, donde aún vivíamos en aquella época.
Es un lujo poder observar con detalle esta zona del pueblo de hace cincuenta y seis años, la pena es que no hubiera cambiado de perspectiva el fotógrafo, estaba en un lugar elevado ¿Desde dónde haría estas fotos? y nos encantaría poder ver el pueblo a izquierda y derecha.
Nota: No estoy muy segura de cómo llegó este recorte de periódico a mis manos. Tengo la fotocopia de una página de un periódico que no puedo identificar, de fecha también desconocida. Seguramente una de mis colaboradoras me la ha enviado hace meses y no tuve la precaución de anotar fecha ni colaboración. Lo siento mucho.
Quizás se trate de una colaboración de Ana María León, que a veces me envía documentos muy curiosos, o de algún familiar de don Carmelo Gago o de algún amigo de Ubrique en el recuerdo. El caso es que no soy capaz de recordar quién ha sido el autor, para agradecérselo. Ruego al interesado o interesada que me lo comunique para poder enmendar este error. Gracias.
Por Esperanza Cabello
De vez en cuando recibimos documentos muy curiosos relacionados con nuestro pueblo y nuestra historia. En este caso se trata de un recorte de periódico, seguramente provincial, porque también hay un reportaje sobre Villamartín y Grazalema en la misma página, de fecha desconocida. Tenemos como datos que hay una entrevista a don Norberto Aparicio González, fabricante, y también al alcalde, don Juan Reguera, que habla de la futura construcción de un grupo escolar (el CEIP Víctor de la Serna fue diseñado en 1957 por el arquitecto Sánchez Esteve. En este enlace) .
Del mismo modo tenemos como pista que nos habla de la prohibición (¿del gobierno?) de utilizar piel de vacuno (de becerro) para la fabricación de petacas; y el número de fábricas (45) y trabajadores (más de 6000).
Todo esto nos hace pensar que se trata de un artículo escrito en los años cincuenta del siglo XX. Quizás fuera el detonante para que en 1955 se hiciera el reportaje del nodo (en este enlace), en una película que dice mucho del espíritu ubriqueño. O quizás fuera al revés, que después del reportaje del NODO se escribiera este artículo en el periódico.
UBRIQUE, LABORIOSO Y ARTESANO
TIENE ESTABLECIDAS 45 FÁBRICAS DE
ARTÍCULOS DE PIEL, QUE DAN EMPLEO A MÁS DE SEIS MIL PRODUCTORES
LAS PETACAS, POR SU HORMADURA Y
COSIDO, GOZAN DE FAMA UNIVERSAL
El ayuntamiento y la delegación
sindical comarcal son un ejemplo de organización y actividad.
A semejanza de lo que nos surgiere Valdepeñas y Jijona con relación
al vino y al turrón, respectivamente, que muchas veces nos hace dudar de que
sean capaces de producir cuanto parece consumirse del citado origen, nos sucede
con los artículos de marroquinería de Ubrique.
¿Será posible -nos preguntamos con harta frecuencia- que Ubrique
pueda por sí solo fabricar los miles y miles de petacas que con su marchamo ocupan
uno de los bolsillos del 90 por 100 de los fumadores españoles?
Una visita a este pueblo, por breve que sea, consigue desvanecer
esta duda. Ubrique es en esencia petaquera, y acaso alguien se atreva a afirmar
que también por naturaleza. Y es su producción constante y cuantiosa, inagotable.
Cada casa ubriquense es un generador de estos varios y más o menos
costosos «artefactos» que el buen fumador considera tan necesario como el
tabaco mismo, las cerillas o el mechero. Deambular por cualquier calle, es ir dispuesto
a respirar un simpático e ininterrumpido aire de curiosidad que es general en
todos los ámbitos de este pintoresco pueblo gaditano. Las ventanas de los talleres,
que el bochorno y la calma de estas tardes de riguroso estío obligan a abrirse
de par en par, dejan ver verdaderas secciones de afanosos artesanos actuando
con la plancha, la horma o la tijera en preparación de esto que pudiéramos
llamar útiles del más arraigado y generalizado de los vicios.
Verdaderos puñados de mujeres bonitas nos muestran la
destreza de sus ágiles dedos, que consumen centenares de metros de cielo que
dejan prisioneros en los remates de la delicada obra que se les ha confiado. Y
el patrono, que aquí siempre es un obrero más, remueve de acá para allá:
vigila, visa la obra terminada, envasa y marca, confundido, que su llaneza,
camaradería y actividad entre aquellos expertos productores, que con su
silencio, maestría, disciplina y fidelidad infinitas hacen un templo del
taller.
En nuestro más vivo deseo de dar a conocer los más salientes
detalles sobre el desarrollo y caracteres de esta industria, vida, y orgullo de
Ubrique, nos hemos entrevistado con un fabricante: don Norberto Aparicio, y no precisamente
ubriquense, sino manchego de pura cepa[i];
pero que, como él dice, vive en Ubrique desde chaval, en donde lleva infinidad
de años establecido.
Consecuente a nuestras aspiraciones, el señor Aparicio así se
explica en relación con la serie de preguntas que le formulamos:
-¿Puede usted decirnos algo sobre las primeras
manifestaciones de esta industria en Ubrique ?
-No creo que existan datos, de interés, mejor dicho -nos contesta-
que valga la pena de reseñar. Parece ser -continúa- que el origen de esta industria
fue una consecuencia de la de curtidos, la cual aquí es antiquísima; data de
principios del siglo XVI. Y según se afirma, para dar aplicación a la enorme producción
de pieles, de calidad inmejorable, a alguien se le ocurrió confeccionar la
primera petaca; ordinaria, vasta, molesta por su tamaño y hormaje; pero capaz
para el fin a que se pretendía destinar; petacas éstas que solo usaba en un
principio la gente ruda, pero que, al apreciarse su utilidad, se fue generalizando
y poco a poco perfeccionando hasta alcanzar la importancia que hoy ofrece en
sus múltiples y variadas formas y clases.
- Entonces –inquirimos-: Ubrique lanzó al uso la primera
petaca
- ¿Sabe usted, aproximadamente, el número de obreros que
suman entre todas?
-Unos 4500 o 5000: Ubrique vive de y para la petaca, y de los
demás artículos que usted ya conoce. Y no hay que regirse por los productores
que se ven en los talleres para formarse idea de la gente que vive al amparo de
esta industria. Tenga en cuenta que el cosido, en su mayoría, se da a destajo y
lo efectúan muchas mujeres más en sus domicilios respectivos.
Bella ubriquense en su tarea
¿Qué otros artículos se fabrican en Ubrique, además de las petacas?
Billeteras, rosarieras, tarjeteras, monederos, carteras de
documentos, fundas de gafas, joyeros, costureros y algo de estuchería en
general.
-¿Puede
decirnos las pieles más usuales para estas cosas?
Y al hacer, esta pregunta, el amigo Aparicio se reclina en el
respaldo de su butaca, sonríe con un gesto de resignación y, tras un breve paréntesis,
que aprovecha para ofrecerme un pitillo que extrae de una enjaezada y artística
piel de cocodrilo, especialidad de la casa, responde con ligero aire de
consternación:
-Todas. Es decir, todas menos una. Y de esta una puede
decirse que es en nuestro oficio lo que en los restaurantes suelen llamar
«plato del día». Es como si dijéramos la madre de nuestro negocio. Trabajamos
todas -sigue manifestando- las pieles de cabra, de reptiles, de cerdo, badanas y
otras; pero entre estas otras, por desgracia para nosotros, no figura el
becerro, para obra buena, barata, duradera, de verdadero resultado.
Acaso el
becerro fuese la fama de Norberto, en la seguridad de que esta prohibición debe
tener por base un razonamiento convincente y humano, y seguimos con nuestro
tiroteo de preguntas.
¿Cuáles son las esenciales características de la petaca de Ubrique?
El hormado y el cosido, sobre todo el hormado. Los puntos
habrá quien los pueda dar igual, no lo dudo, aunque es difícil, pero en cuanto
a la horma… ni hablar de eso.
¿Tan difícil es conseguir una buena horma?
--No es conseguir la horma. Es aplicarla. Y, además, el
planchado, que es un punto interesante.
¿Perjudican a ustedes mucho las imitaciones?
--Jamás han prosperado, ni prosperarán. Ustedes se referirán a
las falsificaciones ¿no?
Naturalmente; a los desaprensivos que indebidamente ponen el
sello de Ubrique a sus artículos.
-Pierden el tiempo, responde convencido. El sello en las
petacas de la mayoría de las fábricas de Ubrique lo llevan dentro. No se ve.
Y al vernos con gesto de extrañeza, añade:
-Que no se lo ponemos, y van ustedes a convecerse.
Y así diciendo saca de una caja de cartón una preciosa
colección de petacas y billeteros preparados para la facturación y nos muestra
unos cuantos ejemplares, sin sello, marchamo ni señal que acredite la
procedencia.
—Vemos que son ustedes muy confiados—le decimos.
Más que confiados, convencidos del buen gusto y la competencia
de nuestros consumidores, que conocen nuestro género por el aire de familia,
sin necesidad de nombres ni apellidos.
— Y ya, señor Aparicio, la pregunta final: ¿Quiere decirnos
hasta dónde llega su mercado?
—España nos basta y nos sobra. Se lleva cuanto podamos producir.
No siente hartura. Y es lógico. Nuestra producción es única por sus modalidades
y resultado; y si a esto unen ustedes que, en plaza, ha conseguido sea tomada
como tipo en toda la comarca gaditana.
Trabajo de mesa efectuado en una fábrica de Ubrique
En nuestra breve charla con el alcalde presidente, don Juan
Reguera, de recto espíritu constructivo, hemos sacado la consecuencia de que
Ubrique, transcurridos unos años, será una de las ciudades más completas de la provincia. Hoy por
hoy ya tiene detalles que se echan de menos en pueblos de mayor categoría: Y
aquí nos referimos al abastecimiento de agua. La red distribuidora llega hasta
las casas más humildes, con la especialísima circunstancia
de que existen instalaciones múltiples en
cada una de las respectivas viviendas. Lo que se llama “agua corriente en todas
las habitaciones”. Y si completa y vasta es la red de distribución, no lo es
menos el grupo de elevación, a base de dos motores de diez caballos instalado
para hacer llegar el líquido a unos depósitos que lo reparte en los lugares de
mayor altura.
Y en cuanto al programa para un futuro próximo, consignemos la construcción de un grupo escolar y una casa cuartel de la Guardia Civil,
pues aunque la existente es habitable por todos conceptos, resulta ya
insuficiente, por haberse elevado el pueblo a la categoría de cabecera de
línea, exigiendo, por tanto, ampliación del personal.
Se proyecta también la construcción de un mercado de abastos
y dé un grupo de veinte viviendas, habiéndose celebrado ya la subasta de las
obras. Dicho grupo se ampliará hasta cuarenta.
Bien merece Ubrique cuanto se haga en su beneficio, puesto
que es acreedor a todo, por su limpia historia, su moral y sus tradiciones.
DELEGACIÓN SINDICAL COMARCAL
Justo es dedicar un párrafo de esta información a los valientes
y luchadores muchachos, los inmejorables camaradas Carlos Moreno y Carmelo
Gago, respectivos Jefe y Secretario de la Delegación Comarcal Sindical. Poseídos
de la responsabilidad de su cargo, actuando siempre alentados por la más acendrada
vocación falangista, han iniciado una campaña renovadora en el orden sindical,
de tal altura, que podemos asegurar, sin incurrir en exageraciones, que ella ha
de marcar necesariamente el camino a seguir a otros camaradas de igual o aún
superior condición jerárquica.
En el orden cooperativo su labor es francamente Inimitable:
funcionan dos Cooperativas de consumo, dependientes de este Sindicato, en Villaluenga
y Ubrique. Han creado otra de producción textil aún en nacimiento.
[i]Norberto Aparicio González:
natural de Alcubillas (Ciudad Real). En 1930 tenía 33 años; estaba casado, y
llevaba en Ubrique 2 años trabajando en su fábrica de la calle Deán García
Sarmiento (este negocio estuvo en funcionamiento hasta principios de los años
80 del siglo pasado en la calle Real).
De vez en cuando, cuando nos ponemos aordenar archivos y fotografías, nos damos cuenta de la labor ingente que sería necesaria para organizar, ordenar y datar todos los documentos que manejamos normalmente, tanto en nuestro archivo personal como en los archivos de los grupos de internet o de los archivos nacionales.
Pues siempre vamos rescatando las últimas versiones de imágenes que se nos ofrecen, y añadiendo todos los datos posibles a cada una de ellas.
Hoy hemos estado dedicando un rato a los grupos escolares, hace un par de semanas un amigo nos pedía algunos datos y además en el grupo de facebook han publicado un par de versiones muy mejoradas de fotografías de maestros,y hemos elegido estas cuatro fotografías para la entrada de hoy.
La primera por razones obvias. Se trata del último colegio de nuestro padre, al que dedicó sus últimos años de vida laboral (que fueron muchos), el colegio Reina Sofía. Lo vemos en el centro de la imagen, en la última fila, sonriente y feliz.Hay muchos otros compañeros por todos conocidos. Nosotros destacamos a don Francisco Collado Jara, el director en ese momento y compañero de nuestro padre desde sus comienzos (a la izquierda, con sus gafas de sol) y a Juan de Dios Carrasco Janeiro, sobrino de nuestro padre, que estaba tan orgulloso de él como de un hijo.
Maestros del Colegio Víctor de la Serna
Fotografía Restaurada por David Soto
De "Ubrique en el Recuerdo"
La segunda fotografía es esta de los maestros del Colegio Víctor de la Serna y Espina en los sesenta. Esta fotografía, que conocíamos muy deteriorada, ha sido restaurada por David Soto.
Antonio López y Juan F. Benítez explican en el grupo de quien se trata:
"Parte del
profesorado, de izq., a dcha., José Luis Vallejo Valls. a este era de
Huelva no se como se llama, Pérez Sánchez de Medina, Bartolomé, Manuel
Janeiro Carrasco, Juan David Gálvez, Antonio Godoy y Antonio González
Torres. Inmejorables educadores, nuestro pueblo les debe mucho."
Escuela de don Ángel Calatayud, 1926
Gentileza de Elena Lobatón
Archivo Cabello Izquierdo
La tercera fotografía es ya mucho más antigua, de cuando en Ubrique solo había dos escuelas (dos clases) de niños y otras dos de niñas. El maestro es don Ángel Calatayud, 1926.
Será una "sorpresita" en unos días.
La escuela de don Francisco Fatou, septiembre de 1887, con Justo Zamora
Archivo Cabello Izquierdo
Y la última de las fotografías de hoy es la más antigua que conocemos de escolares de Ubrique. en 1887 solo había una escuela de niños en Ubrique, y la llevaba don Francisco Fatou. Estos son los alumnos del insigne don Francisco, nuestros bisabuelos o tatarabuelos.
Fin de curso en la Escuela de Artes y Oficios, 1971
Gentileza de don José Martín Durán
Por Esperanza Cabello
Don José Martín Durán nos ha enviado esta fotografía de un fin de curso en la Escuela de Artes y Oficios de Ubrique, en 1971. Era costumbre, al igual que ahora, celebrar los finales de curso con actuaciones, festivales, concursos y muchas otras actividades recreativas y culturales.
En la fotografía podemos ver a don José Martín, maestro extremeño (de Aliseda) que estuvo muchos años en Ubrique y que consideraba nuestro pueblo su "segunda patria" y a don Manuel Janeiro Carrasco, nuestro tío, que fue el primer director de las escuelas de Ubrique (era el único director para todas las escuelas y aulas que había en el pueblo) y que estaba destinado en "Los Grupos" (actualmente colegio Víctor de la Serna), aunque acudió a las actividades como Director.
Don José nos ha comentado que reconoce entre los niños a Santiago, el de La Herradura, y a muchos más, aunque no recuerda bien los nombres, y que las niñas no estaban en la escuela (entonces la enseñanza no era mixta) pero que acudían a las actividades.
También recuerda los poemas que escribió para aquella ocasión, Buchetil y Chatigel...
Don José ha seguido escribiendo. Después de sus 28 años como maestro en Ubrique tuvo que dejar su profesión a consecuencia de un accidente. Actualmente reside en un pueblo de Cáceres, dedicado a la pintura, a la escultura y a la poesía, como entonces.
Tiene muy buenos recuerdos de nuestro pueblo y, sobre todo, de sus alumnos, con sus propias palabras...
"...disfrutaba
con ellos, y, al menos, en los últimos años, constantemente me sorprendían a
pesar de mi experiencia: les proponía retos muy difíciles de llevar a cabo, y
con todos ellos podían... aunque, y era lo mejor, pedían ayuda a sus
hermanos, a sus padres, a sus tíos, a su abuela, y a todo quisqui si era
menester... eran maravillosos..."