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sábado, 17 de mayo de 2025

¿Cuánto costaba ir a Arcos en Los Amarillos en 1963?

 

Billete de autobús expedido el 17 de mayo de 1963

 

Por Esperanza Cabello

 

Hoy les toca salir a la luz a estos dos pequeños papelitos que aguardaban su turno  pacientemente desde hace hoy exactamente sesenta y dos años.

Se trata de dos billetes para Los Amarillos en un trayecto de Ubrique a Arcos en 1963, el 17 de mayo de 1963. Viajaban dos personas juntas, pues tenían los asientos número 4 y 5, y les habían costado 2880 pesetas cada uno. ¡Eso es un dineral para la época!

Y es cierto, se trata, sin dudas, de un error de escritura. De ninguna forma podía costar tantísimo un billete de autobús cuando la mensualidad de un colegio en Ronda era de 350 pesetas. 


 

Si hacemos caso a la IA de nuestro ordenador, en 1963, el precio medio de una televisión en España era de 13.900 pesetas, un abrigo de ante costaba 2.500 pesetas y una máquina de escribir se podía encontrar por unas 2.000 pesetas. Un reloj tenía un precio de 775 pesetas. El salario medio en España en ese año era de 60.312 pesetas.

En el periódico "El Norte de Castilla" (en este enlace) encontramos una noticia relativa a la subida del precio del pan, que quedará establecido en 0´70 céntimos de peseta el kilo.

 


 El precio del pan sube en julio de 1963

 

Así que esos numeritos que constan en el billete "2880" nos traen de cabeza, porque incluso 28,88 pesetas nos parece demasiado. Lo mismo es que tampoco era tan barato viajar.

De todas formas, Los Amarillos nos han acompañado, a todos los ubriqueños y ubriqueñas de los cuarenta, los cincuenta, los sesenta y los setenta, en miles de viajes llenos de anécdotas y de momentos a veces difíciles, a veces divertidos, y siempre considerados como uno más de la familia. 

 


 

sábado, 12 de mayo de 2012

Haciendo turismo en autobús

 El autobús "de los esparragueros"
Fotografía: Leandro Cabello


Por Leandro Cabello

 
En estos días de primavera la línea de los amarillos que realiza el trayecto Ubrique- Malaga cuenta como pasajeros con algunas personas que se apean en la vecina poblacion del Benaocaz y que después en su regreso a pie hacia Ubrique se dedican a su afición que es la recogida de espárragos silvestres. 
Hoy he decidido subir con ellos en este autobús para bajarme también en Benaocaz y comenzar un "Safari Toponímico" en el que llevo pensando un tiempo, porque me doy cada vez más cuenta de lo difícil que es que todo el mundo utilice el mismo nombre para los mismos lugares.
Depende de la situación, de la cercanía de las personas con ese lugar, del nombre tradicional, del  que se nos ocurre, del que cambia con el paso de los tiempos... Lo que importa es que los conozcamos y sepamos a qué lugar se refieren.
Bueno, yo comienzo mi turismo de autobús y disfruto del paisaje...


 Las primeras fotos en la "Recurva las Pitas"



 Desde Santa Lucía se tiene esta bonita vista de la Sierra de la Silla



 Llegando a la curva del Pluviómetro hay una preciosa vista de Ubrique




Cerca de la zona de escalada de las Veredillas vemos al fondo la dolina de la Laguna con el cerro Esparragal detrás y el polígono empresarial de la venta Martín que el ayuntamiento de Benaocaz nos ha puesto cerquita de Ubrique para que prosperemos.




  Al pasar las cuevas de las Veredillas aparece la manga de Ubrique con la sierra de Ubriquea la izquierda y la de los Paredones y el Salto la Mora a la derecha.




  Ya desde el Peñón Gordo empezamos a ver Benaocaz y la sierra del Endrinal a la izquierda.




  Pero en los llanos de la Huerta o de Don Fernando hacemos una parada.
Junto al la fuente de los Pilones, conocida tradicionalemente como "fuente de la Reina" -porque cuenta la leyenda que allí se bajó a beber Isabel la Católica cuando iba camino a Granada durante la Reconquista- se para el autobus ya que  en ese momento baja otro.Cuando trazaron estas carreteras en los años veinte no pensaron que algún día se cruzarían dos autobuses a la vez. Durante la breve parada me fijo en la sierra Alta de Benaocaz, que es la que está al fondo.





  Y he llegado a mi destino, Benaocaz, con la sierra del Caíllo detrás . Bajamos los viajeros ordenadamente y me despido de algunos esparragueros que se repartirán por los distintos caminos de bajada a Ubrique. 
Yo tendré otra ocupación, pues no se me da bien buscar espárragos o como dice mi amigo Carlos no soy un homo recoléctor (si exceptuamos algunas setas) que recogen espárragos, caracoles y tagarninas de la sierra.





El autobús sigue su camino hasta la costa del sol a través de Ronda y yo sigo el mio para continuar con mi SAFARI TOPONÍMICO.


Nota: creo que el único nombre inventado es el de "autobús de los esparragueros", pero tiempo al tiempo.


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lunes, 9 de noviembre de 2009

Los Amarillos de Ubrique

El precursor de Los Amarillos: El primer autobús de línea
Ubrique-Ronda en Las Cumbres
Fotografía recuperada por Esperanza Cabello
(Nota: la placa de matrícula: MA 4460, corresponde al año 1930)







¡Hay que ver la dependencia que tenemos de los coches! El martes se me averió el mío y lo llevé al mecánico. Al día siguiente resulta que tenía que ir a Sevilla pero me dijeron que era imposible arreglarlo pues tenían que pedir una pieza, total que se me vino el mundo encima.
De broma, incluso le pregunté al mecánico si en Ubrique alquilaban vehículos para que viera lo desesperado que estaba . Se me pasó por la cabeza hacerle el compromiso a alguno de mis hermanos o amigos (con los que no tendría problema) pero en aquel momento tuve una idea, podía ir en Los Amarillos.
La verdad es que hace mucho tiempo que no me monto en Los Amarillos. De modo que al día siguiente estaba en la taquilla comprándole mi billete a Miguel Carvajal (a continuación viene la explicación por lo que estoy escribiendo esto). Miguel, al que conozco desde hace mucho tiempo, me dijo que entrara en la oficina. La verdad que esto me extrañó, pero una vez dentro me enseñó unas fotografías de autobuses antiguos que había encontrado en este blog y otras que él va recopilando por ahí.

Los Amarillos
Ubrique-Ronda
(La placa de matrícula SE 15281 corresponde a 1933)




También me habló de la foto de los Manolos de la familia y la entrada que hizo mi hermana Esperanza, también en este blog, donde aparece su cuñado Manuel Janeiro Carrasco.
Ya montado en el autobús y como en éstos da tiempo para pensar, me vinieron a la cabeza la multitud de viajes que hice en los cinco años que estudie en Cádiz, en la tristeza que me entraba con catorce años al tenerme que ir a las seis de la mañana y la alegría que me daba cuando volvía los viernes.


La Manga de Villaluenga
Foto: Leandro Cabello

Nuestra madre se fue a estudiar a Ronda con diez años, en el año 42, y tuvo que ser muy difícil. Al principio hacía el viaje como podía, hasta que se instauró la línea Ubrique-Ronda.
Ella cuenta que tenía como referencia , tanto a la ida como a la vuelta, la "cunita", una casa en ruinas que está pasado Villaluenga. Ella la veía como una cuna. Empezaba a verla pasada la Manga y tardaba muchísimo tiempo en hacer el kilómetro que tenía que recorrer para ponerse a su altura. Cuando venía a Ubrique, siempre estaba deseando ver la "cunita", que anunciaba que el pueblo estaba cerca.


La cunita
Foto: Leandro Cabello
Cuando mis hermanos empezaron a estudiar en Ronda también iban en Los Amarillos todos los lunes, y volvían los viernes. También veían la "cunita", pero entonces el viaje era mucho más rápido.
Ahora, casi setenta años después de los primeros viajes de nuestra madre, la cunita sigue igual, le falta un "cabecero" y, lo que parece mentira, la carretera sigue siendo la misma.


La Cunita
Foto: Leandro Cabello


La próxima vez que algún guasón me pregunte si hace mucho tiempo que no me monto en Los Amarillos (sinónimo ubriqueño de hacer la caidita de Roma) le diré que la verdad es que no, que no hace mucho.

Leandro cabello Izquierdo, noviembre 2009


Nota del 21 de mayo de 2012: Nuestro amigo Selu ha escrito en su blog "Cuaderno de Campo Payoyo" una entrada sobre la "Cunita", que en realidad es la Bodega del Puerto. En ella hace referencia a nuestro recuerdo familiar y a los viajes a Ronda, y podemos ver el deterioro que el edificio sigue sufriendo con el paso de los años.


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lunes, 14 de septiembre de 2009

Excursiones al Pico de San Cristóbal

1963, Espeleopantológicos
Por cuarto año consecutivo, un grupo de amigos se reune
para subir al Pico de San Cristóbal



La subida al Pico de San Cristóbal se convirtió en un hito para todos los ubriqueños. Manuel Cabello hizo que pasara de ser una excursión con los amigos a un acontecimiento que tenía lugar cada año, el día uno de mayo, a la sazón el "Día de San José Artesano". Transcribimos anteriormente una de las crónicas de radio que nuestro padre hizo con motivo de la subida al pico, en el año 1977.

En una entrada anterior comentamos algunas de las anécdotas de estas excursiones y ahora hemos podido encontrar el trabajo que tenía preparado para publicar. En un archivo guardaba, meticulosamente ordenados, recuerdos, fotografías, folletos, listas de viajeros, anuncios de prensa, billetes, cartas y todo tipo de material, preparado y comentado para una posible publicación.


1963
Terminado el ascenso
Bartolo, Luis, Rafael, Enrique, Manuel...

De la decena de amigos que habían fundado la asociación "Espeleopantológica", llegaron a ser casi trescientas personas las que participaban en la ascensión. Al principio subían en coche o con las vespas, y más tarde llegaron a subir cinco autobuses juntos, incluso alguna vez hubo coches particulares además de los cinco autobuses. A partir de 1973 ya no pudieron seguir subiendo al pico, pero la excursión continuó hasta 1978, cada vez era más complicado conseguir los permisos para el Pinsapar y organizar a tantas personas.

A continuación, la galería de fotos de los quince primeros años de la Subida al Pico de San Cristóbal...


1964
Este año son ya más de veinte los amigos



1964
En Grazalema, descansando



1964
En la cima del San Cristóbal



1965
Los mismos amigos de siempre, en la cima.
Hasta ahora han viajado en automóviles o vespas



1966
Este año son más, los acompaña José Rincón, el conductor
de Los Amarillos, y vienen los primeros niños.



1966
El descenso escalonado



1967
Ya suben más de ochenta personas,
dos autobuses



1968
Este año hay además muchos niños, algunos de los
alumnos de Manuel Cabello de la
academia "San José de Calasanz"



1968
Manuel Cabello en la cima con
sus hijos mayores y su sobrino Leandro



1969
En la plaza de Grazalema
Este año son cuatro autobuses
Se unen al grupo niñas y mujeres


1970
El descenso en un día muy frío



1970
Folletos publicitarios



1971 Algodonales
Ya son cinco autobuses los
que recorren la Serranía Gaditana


1971 Castillo de Zahara
Siempre con su amigo Luis, y los hijos de ambos


1971 Grazalema
Ahí estamos todos, el récord: 290 personas

1971 Zahara
Manuel y Esperanza con su hijo pequeño
El viaje ahora era para familias


1972
Elección de "Mis Pico de San Cristóbal"


1972
Grazalema


1973
Publicidad


1974
La subida al pico ya no estaba permitida,
así que se optaba por hacer senderismo


martes, 28 de julio de 2009

Miguel Cabello Orellana: una historia singular de María Remedios Cabello

María Remedios y Antonio con sus siete preciosidades, 2009

Por Esperanza Cabello


Cuando la abuela Joaquina Orellana se vino desde Argentina con sus diez hijos, no podía imaginar las vueltas que daría la vida y cómo la más pequeña de sus nietas, María Remedios, a la que apenas conoció, encontraría al que habría de ser compañero de su vida, Antonio, gracias a una jugada del destino y a Miguel.
Miguel Cabello Orellana era uno de los hijos menores de Joaquina y Francisco. Era un muchacho muy trabajador y cariñoso, pero tímido y reservado, así que no tuvo novia de jovencito. Trabajó casi desde su llegada a Ubrique en varias petaquerías, y más tarde empezó a trabajar en la de su hermano Francisco, nuestro abuelo.
Había una señorita en Grazalema, Rosario, que regentaba una confitería muy famosa, "Las Morenas", en la que ella misma hacía los dulces. Rosario y Francisco concertaron su boda ya un poco mayores, y se casaron a finales de los cincuenta.
Recién casados vivían en Grazalema, y decidieron invitar a su sobrina María Remedios durante la feria. Estaba ella con otras amigas en una caseta cuando vio entrar a un muchacho que le encantó: "Este para mí" pensó para sus adentros. El muchacho era Antonio Sanz, un maestro jovencito de Jerez al que habían destinado en Grazalema. Y charlaron y se conocieron un poco durante aquella feria.
Al regreso en los Amarillos  hubo un accidente y el autobús volcó en la curva de Agua Nueva, antes de Benaocaz. María Remedios quedó atrapada y Antonio ayudó a liberarla. Al llegar a Ubrique lo acogieron casi como a un héroe en la casa familiar de la calle del Perdón, y poco a poco se fue consolidando la relación entre los dos jóvenes. A nuestra abuela Julia también le encantó el muchachito de Jerez.
Se casaron en 1964 y, a pesar de mudarse a Jerez porque Antonio estaba allí destinado, los lazos con Ubrique y con la familia se han mantenido fuertes y duraderos.
Tienen tres hijos fantásticos, que han sido la alegría y la ilusión de la pareja, que les han dado siete maravillosos nietos, su orgullo y su felicidad. Actualmente se reparten entre cada uno de los hijos y se dedican a lo que mejor saben hacer: la familia.


Nota del 22 de enero de 2015: Nuestro tío Pepe nos ha recordado que esa curva está en el kilómetro trece, y que era un día trece a las trece horas ¡Qué coincidencia!

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sábado, 16 de mayo de 2009

De Ubrique a Ronda: muchos años estudiando

Los Amarillos
Carretera Ubrique-Ronda, año 1946
 Fotografía realizada por Leandro Izquierdo 
y recuperada por Esperanza Izquierdo   


Natalia Fernández Piñero tuvo siempre muy claro que sus hijos e hijas tenían que formarse e ir a la escuela. Ella siempre confió la educación de sus hijos, mientras fueron pequeños, a las religiosas del Rebaño de María, pero en la época sólo se podían estudiar en Ubrique las primeras letras, por lo que pronto tuvo que mandar a sus hijos mayores a hacer el bachillerato en Ronda.
Así que, el siete de octubre de 1942, y con sólo nueve añitos, Esperanza Izquierdo Fernández fue enviada al internado de las Esclavas de Ronda, para estudiar bachillerato. Al principio hacía el viaje como podía, en camiones o coches particulares que hacían esa ruta, pero a partir de 1945 se instauró la línea de Los Amarillos "Ubrique-Ronda". Eran cinco horas de un viaje interminable que comenzaba a las cinco de la mañana y terminaba, si había suerte, pasadas las diez.

Ronda, 1942
Esperanza Izquierdo (abajo a la derecha)
con sus compañeras de internado


Durante siete años estuvo interna, viniendo a Ubrique sólo en Navidad, Semana Santa y verano, y comenzando siempre el siete de octubre. Estudió en Ronda los siete años de bachillerato, e hizo la reválida de séptimo en Granada. Entre sus asignaturas había inglés, francés, alemán, latín, griego, física, química, matemáticas, piano, geometría y un sinfín de materias más. Trabajaba todo el día, y no pudo salir a la calle, en todos esos años, nada más que un día, para ir al dentista.
Pero se habituó y fue una excelente estudiante con brillantes resultados, lectora empedernida, y con una muy buena memoria, consiguió la "Excelencia" a los estudios y aprendió muchísimo. (A ella no le gusta que le echemos tantas flores, pero la verdad es que se esforzó todo lo que pudo y trabajó muchísimo).
Cuando terminó esos siete años podía haber hecho la oposición para ser maestra, pero su padre quería que hiciera estudios de farmacia. Ella hubiera querido estudiar Filosofía y Letras, pero las cosas se le complicaron en el momento de tomar la decisión. Así que volvió a Ubrique con su reválida bajo el brazo.
Muchos años después, cuando los hijos mayores comenzaron en la Universidad, ella se matriculó de Filosofía y Ciencias de la Educación en la UNED. Hizo un formidable esfuerzo y consiguió muy buenas notas... pero las madres de familia numerosa por vocación renuncian a muchas cosas por su familia, y de nuevo renunció a sus estudios, aunque nunca ha dejado de leer y de aprender. Actualmente sigue leyendo y escribiendo, colabora y participa en cada uno de los clubs de lectura que organiza la Biblioteca Municipal, siendo un ejemplo para todos nosotros.

viernes, 1 de mayo de 2009

Las tradiciones ubriqueñas: la Romería de San Isidro Labrador

El citroen dos caballos de carroza en la Romería de San Isidro de 1964


Por Esperanza Cabello


La Romería de San Isidro ha sido siempre una de las manifestaciones populares más arraigadas en Ubrique. En su libro "Del sombrero de tres picos a la montera", Manuel Cabello nos cuenta que fue su tío abuelo, Humberto Janeiro, quien organizó las primeras romerías. De él dice:
 
 
"Humberto fue un gran artista, como sus hermanos mayores. De gran longevidad, su vida está llena de recuerdos. Fue un inquieto andariego que recorrió las Américas; Oficial de Correos, artífice amplio y nato.
Llegado a la madurez ocupó oficio en la antigua Hermandad de Labradores y Ganaderos, con la que funda la Romería de San Isidro, y dentro de ella, sus inolvidables concursos de "las calles", que le dieron gran fama.
Hombre locuaz, dicharachero y alegre, de fácil palabra, a todos hizo bien y a nadie hizo daño."






Con la familia en la romería de San Isidro de 1962


Nuestra familia participó activamente en todas las primeras romerías. Con mulos, con caballos, con carretas auténticas y con el dos caballos convertido en carreta. El caso es que todos íbamos a la "cañá de los Gamonales" el 15 de mayo de cada año.



En la Romería de San Isidro de 1968.
Cañada de los Gamonales


Más tarde, cuando la empresa "Los Amarillos" puso en funcionamiento autobuses para transportar a los ubriqueños a la romería, también acudíamos, ya sin carreta, pero siempre con ganas de fiesta y de días de campo.


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