martes, 30 de noviembre de 2010

La Sierra del Benalfi: en la trompa del elefante

 La Sierra del Benalfi detrás del Convento
(pinchar sobre la foto para ampliar)

Texto y Fotos:
Leandro Cabello


EN LA TROMPA DEL ELEFANTE

Con un poco de imaginación podemos llegar a encontrar en el perfil de la Sierra del Benalfí  de Ubrique la silueta de un elefante. 
Esas son  cosas que  te cuentan de pequeño  y se te quedan para siempre en la memoria.  Nuestro tío Bartolo Romero y nuestro padre decían que a lo mejor  el nombre de esta sierra tan carismática para los ubriqueños venía del árabe, uniendo las dos palabras: ben (hijo de) y alfil (elefante). Muchos de los topónimos de nuestro entorno provienen del árabe y ¿por qué no? también este nombre de Benalfi (o Benalfil) podría proceder de esa lengua.
Claro está, sin duda,  que esta similitud entre el nombre (hijo del elefante) y la sierra  será más evidente con la ayuda de unos números y una descripción literal. Si miran detenidamente la primera fotografía y se fijan en los números podrán ver que:

1.-  Es el lomo del elefante. Donde se encuentran las ruinas de la ciudad ibero romana de Ocurris.
2.-  Es la oreja del elefante. Donde se encuentra el mirador de Salto de la Mora y desde el que hay algunas fotos en el blog.
3.-  Es la trompa. Donde se encontraba la cruz del Benalfí , un lugar desde el que se tiene una inmejorable vista de Ubrique y de la ampliación que se produjo en  el pueblo a partir de los años 70.



La base de la cruz del Benalfi
En la trompa del elefante




Una vez puestos en situación ya se puede entender el título de la entrada: la Cruz del Benalfi se encontraba en la trompa del elefante. 
Pues bien estos días he subido por primera vez al lugar donde se encontraba dicha cruz y todavía se puede ver su base,  aunque no es la original del padre Buenaventura,  ésta que he podido fotografiar fue colocada hace unos quince años por un grupo de profesores de Ubrique (tenre los que estaba nuestro hermano Francisco)  que también  colocaron la Cruz de la Viñuela.


La cruz y las antenas
Conviviendo tradición y modernidad
Sobre un magnífico panorama



Junto a la cruz se puede ver un mástil de las antenas que se pusieron para captar la señal de televisión cuando al principio de los 90 comenzaron a emitir las televisiones privadas y se hacían virguerías para poder ver estas emisiones porque a Ubrique siempre han llegado tarde las “señales”.





Mirando Ubrique desde la Cruz del Benalfí
 

Lo que es indiscutible es que el paisaje desde esta altura es magnífico, y ha merecido la pena subir hasta aquí.

Magnífico panorama de Ubrique



La crestería de la trompa


 El valle del Rano y Benaocaz al fondo.



Desde la Cruz del Benalfi vemos
la Cruz del Tajo y la Cruz de la Viñuela


En esta foto se pueden ver los emplazamiento de las otra dos cruces que puso fray Buenaventura de Ubrique: a la izquierda la Cruz del Tajo y a la derecha la de la Viñuela, por encima del Calvario. Ya hemos hablado otras veces de la historia de las tres cruces de Ubrique.
Si nos fijamos bien veremos que hay bastante confusión con el nombre de esta sierra, hemos oido Benalfi, Benalfin, Benalfil, Benafin... 
Hay un documento oral muy antiguo que hablaba de esta cruz. Creemos que se trata de la letra de una de las murgas del maestro Orellana, uno de los más antiguos autores del carnaval ubriqueño, que la compuso antes de la guerra civil.

A Ubrique vino un inglés
Y dijo con voz ofendida
que la cruz del Benafin
estaba un poco torcida.
Aunque no soy persona de letras
y aunque mi lengua no rece,
y aunque me cueste el dinero
yo le pido a to lo santos
por Dios que me la enderecen.



No tenemos muchos más noticias  sobre este documento oral, espero que si no están bien los datos  que me han dado sobre la autoría o la letra,  se pongan en contacto con nosotros así como si quieren ofrecer cualquier información complementaria.


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lunes, 29 de noviembre de 2010

Ocurris de Ubrique, un nuevo blog.

Ocurris de Ubrique, un nuevo blog


Nos acaban de enviar la reseña de un nuevo blog ubriqueño. Se llama "Ocurris de Ubrique" y, por el momento, está dedicado a la ciudad iberorromana de Ocurris, en el Salto de la Mora.
Lo que más nos gusta de este nuevo blog  es, claro está, el nombre y la temática. En los próximos días iremos viendo cómo se desarrolla su contenido.
¡Bienvenidos!

domingo, 28 de noviembre de 2010

Preparativos para aliñar las aceitunas "zajás" (sajadas) de Ubrique.

El dornillo con los aliños para las aceitunas
Foto: Benjamín Castellano



Por Benjamín Castellano 

Esperanza Cabello

La entrada de hoy está especialmente dedicada a nuestro tío José Luis y a sus recuerdos de los sabores ubriqueños. Hace un par de meses  vino a pasar unos días con nosotros, y fuimos al  campo precisamente cuando estábamos preparando unas aceitunas partidas. 
Nos contó que recordaba con especial cariño y relamiéndose "aquellas aceitunas moradas, que tenían unos cortes y estaban deliciosas..."
Se refería, por supuesto, a las aceitunas "zajás". En Ubrique se preparan tradicionalmente las aceitunas de dos formas; "partías" y "zajás". Las aceitunas partidas se preparan a finales de septiembre, cuando están verdes, se parten, se endulzan en agua durante unas semanas y se aliñan con ajos, pimientos y sal.
Las aceitunas sajadas pueden prepararse a partir de noviembre. Se recogen las aceitunas del árbol cuando ya están "pintonas" o, directamente, moradas.



Aceitunas listas para ser sajadas
Foto: Guillermo Román



Explicaremos cuáles son los pasos necesarios para aliñar esas aceitunas moradas, cortadas y deliciosas, porque, como todas las recetas tradicionales, hay varios truquillos que nos ayudan para que todo salga bien. Por supuesto la maestra sigue siendo, como siempre, nuestra madre.
Así que  allá vamos: ¿Cómo se preparan las aceitunas "zajás" en Ubrique? 


En noviembre las aceitunas empiezan a madurar
Foto: Benjamín Castellano


Ya en esta época la aceituna deja de ser de verdeo, y podemos recogerlas para prepararlas de una forma diferente, sajándolas. Para ello necesitaremos un sajador, en Ubrique podemos comprarlos en el centro ocupacional "El Curtido", son unos utensilios de madera, y tienen cuatro huecos de diferentes tamaños con cuatro cuchillas cada uno, para poder sajar las aceitunas según su calibre.

Sajando las aceitunas una a una
Foto: Benjamín Castellano

Aunque sajar las aceitunas no es tarea de niños, la pequeña Inma nos ha ayudado con la tarea. Las aceitunas se van sacando del canasto y se van sajando una a una con la ayuda de la tabla, después de pasar a través de las cuchillas van cayendo en el cubo.
Una vez sajadas, se meten en una cántara,  aunque tradicionalmente se metían en una tinaja, y se cubren completamente de agua.


La cántara con las aceitunas ya sajadas
Foto: Benjamín Castellano

Aquí viene un detalle muy importante: toda el agua que utilicemos para las aceitunas tiene que estar sin clorar. Así que los ubriqueños cogemos el agua de los Nueve Caños o de los Veinte Pilares, las dos únicas fuentes de Ubrique que manan naturalmente de su manantial, sin haber sido tratadas.


 Fuente de los Nueve Caños
Foto: Leandro Cabello


También sirve el agua de lluvia, que, naturalmente, no tiene cloro, y ésa es la que hemos utilizado nosotros. Nuestra madre nos explicó cómo teníamos que hacerlo: se cambia todos los días el agua a las aceitunas, durante una semana, y pasados esos siete días se prueban las aceitunas para ver si  ya están dulces.
Cuando estén dulces (ya no amargan ni saben ácidas) podemos empezar a aliñarlas.


 Los ingredientes para el "majao"
Foto: Benjamín Castellano



Para aliñarlas tenemos que preparar "un majao". Necesitamos ñoras, ajos, tomillo, orégano, hinojo, limón y sal. Lo mejor es utilizar un dornillo de madera para machacar los ingredientes, porque si utilizamos la batidora se cortan demasiado.
En primer lugar ponemos las ñoras en un cuenco con un poquito de agua caliente, para que se vayan ablandando.



Ñoras, hinojo y orégano
para el aliño


Mientras se ablandan las ñoras, vamos machacando el resto de los ingredientes, con un poquito de sal. El hinojo no se maja, solo hay que trocearlo, y si al final añadimos un ramito de tomillo y orégano también podemos dejarlo entero.



Machacando el aliño con la  maja del dornillo
Foto: Benjamín Castellano



Cuando están los ajos bien majados con la sal, el orégano y el tomillo, se añaden las ñoras remojadas y se machacan bien. Después vamos echando en la cántara una tanda de aceitunas, las salamos y añadimos una tanda de aliño; otra tanda de aceitunas (dos o tres  "embozás" - lo que te quepa en ambas manos- en cada tanda) sal y más aliño; aceitunas, sal, aliño. Así hasta llenar toda la cántara. 
Al final llenamos de nuevo la cántara con agua sin clorar, añadimos un limón partido, hinojo troceado y un ramito de orégano y tomillo. 



 El resultado, unas deliciosas
aceitunas "zajás" de Ubrique


Y este es el resultado. Nuestras aceitunas "zajás" a la manera tradicional ubriqueña, según la receta de abuela Esperanza, que podremos comernos dentro de dos o tres días y de las que, por supuesto, enviaremos un tarrito a nuestro tío José Luis, a ver si el sabor de nuestras aceitunas sigue siendo el mismo de siempre, porque aunque las aceitunas que preparaba nuestra abuela Natalia eran las mejores del mundo, seguro que las de nuestra madre son, por lo menos, tan buenas como aquellas.
Queremos agradecer a Benjamín y a Guillermo que hayan hecho de fotógrafos para nuestra entrada, son sin duda las mejores fotografías que podríamos tener para ilustrarla.




 Aceitunas de otoño
Foto: Guillermo Román


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viernes, 26 de noviembre de 2010

Llegó la Navidad a nuestro blog (un poquito antes de tiempo, por cierto)

En el San Antonio es Navidad
dibujo realizado por la niña
Esperanza Rubio Cabello


 
 
Hoy ha llegado la Navidad a nuestro blog. La pequeña Esperanza llevaba varios días dándole vueltas a una tarea que su maestro   había encargado a los niños y niñas de su clase de sexto: diseñar una tarjeta de felicitación navideña que estuviera relacionada con la Navidad y con Ubrique...
¡Qué de vueltas le ha dado! Ha hecho unos cuantos borradores con muñecos de nieve, con un pueblo nevado, con niños...  ¡Es complicado hacer un dibujo de Ubrique relacionado con la Navidad!

Como no conseguía lo que quería se puso a buscar en internet imágenes de Ubrique, y se dio cuenta de que el San Antonio es una de las que más se repite, así que decidió convertirlo en árbol de Navidad. 
Lo mejor es que estaba empeñada en copiar los detalles y se fue a una antigua entrada sobre la iglesia para leer la fecha que está en la torre (1886) y no equivocarse.
Por fin ha terminado su dibujo para la escuela, y hemos pensado que después de tanto esfuerzo merecía la pena ponerlo en  la primera plana de nuestro blog.
¡Estupendo, Esperanza!


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jueves, 25 de noviembre de 2010

Excursión a Madrid con el Reina Sofía. Abril de 1987

Alumnos y profesores del CEIP "Reina Sofía" de Ubrique
en la Puerta de Alcalá
(pinchar sobre la foto para ampliar)

Por Esperanza Cabello

De nuevo nos encontramos hoy con una genial sorpresa. Nuestro amigo Fernando Oliva nos ha enviado dos fotografías de un viaje escolar a Madrid, con los alumnos y alumnas del CEIP Reina Sofía y un buen montón de profesores y profesoras.
El Reina Sofía fue la última escuela de Ubrique en la que trabajó nuestro padre, los últimos años como secretario,  en esta escuela (que cuando se inauguró se llamaba Princesa Sofía) tuvo Manuel Cabello su último destino definitivo.
Si en el colegio se organizaba cualquier actividad, y la actividad implicaba movimiento, espectáculo, viajes y mucho lío, seguro que nuestro padre participaba o la organizaba, siempre acompañado, por supuesto, por sus compañeros. Los viajes de fin de estudios, que se hacían en Octavo de EGB, eran una de las actividades en las que más empeño ponía.
La fotografía de hoy nos parece fantástica. Primero porque su gran calidad nos permite ver no sólo un Madrid con una nitidez y claridad pasmosa, y también porque es posible distinguir a todas las personas. Nosotros reconocemos por supuesto a nuestros padres, pero también a Francisco Collado y su mujer, Mari Carmen, a Paqui, a Catina, a Mari Reme, a Manuel, a Isabel, y a otros muchos ubriqueños y ubriqueñas y niños que venían al Reina Sofía desde Benaocaz y Villaluenga entonces.


Manuel Cabello a la entrada del
Museo Arqueológico Nacional
Madrid, abril 1987
Las visitas a Madrid estaban siempre perfectamente organizadas: visitaban los museos, el zoológico, el Congreso, el Palacio Real, el centro, la Casa de Campo, el Retiro... Manuel Cabello se tomaba estas visitas muy en serio, y nunca dejaba de visitar el Museo Arqueológico Nacional, donde siempre había alguna referencia a nuestra historia.

También visitaban los alrededores de Madrid: Aranjuez, Toledo, Segovia... Un viaje inolvidable para aquellos niños y niñas de los años ochenta.



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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pinsapos y murgas

 La casa del Navazo de Líbar
Foto: J.M. Clavijo


PINSAPOS Y MURGAS



Por Leandro Cabello

Esta entrada lleva aparcada casi un año, el año que he tardado en ponerme en camino y subir al Navazo de Líbar y ser testigo de algo que me habían contado por aquella fecha.
Ummm… el Navazo de Líbar... 
Qué buenos recuerdos tengo de las veces que nos quedamos a pasar algunos días con los del grupo senderista el ciempiés, de las subidas matinales al pico Salamadre y de la explicación que nos daba Carlos sobre el origen de ese nombre. 
Decía que por lo visto en uno de los chozos de la zona, que estaban habitados entonces,  cuando llegaba alguien, la hija llamaba a la madre diciendo: “sala madre que tenemos visita” (creo que es una explicación válida aunque puede que haya cambiado la teoría en estos años).


Los pinsapos apenas se veían
La ventana de la derecha es el aljibe
Foto: J.M. Clavijo




También tengo buenos recuerdos de las tardes de charlas en la terraza de la casa  junto a aquellos pinsapos que habían sido sembrados recientemente, cuando arreglaron la casa, y de las visitas de Curro Olmo, un antiguo amigo de mis padres al que le compraban un buen queso payoyo  casi todas las semanas, cuando pasaba de recogida después echarle un vistazo al ganado en su caballo.




La casa del Navazo
Foto: Leandro Cabello

Me acuerdo del día  que estando con Curro  surgió la conversación sobre el carnaval. En aquel tiempo nosotros sacábamos nuestra agrupación todos los años y Curro nos contó como hacía muchos años había formado parte de una murga en Villaluenga y como tenían que usar el doble sentido para no tener problemas con la autoridad. 
Es decir recurrir a aquello del pepino, el madroño o el conejo para no herir sensibilidades.
De todas las historias la que como murguistas más nos gustó fue la del día que les “salió un contrato” en Montejaque y allá que se fueron andando por el campo,  unas 5 horas,  desde Villaluenga a Montejaque  a través del Puerto de las Viñas, los Llanos del Republicano, el Paso del Correo y los Llanos de Líbar.



Lugar privilegiado en nuestra Sierra
Foto: Leandro Cabello


Desde entonces cada vez que iba por allí me  imaginaba  a la murga de Villaluenga haciendo un bonito pasacalles por aquellos andurriales. Lo que no recuerdo es si  Curro nos habló entonces del regreso desde Montejaque…


 Los pinsapos han crecido mucho
en los últimos 25 años...
Foto: Leandro Cabello

El año pasado Clavijo me contó lo que habían crecido los pinsapos en estos veintitantos años y me enseñó algunas fotos,  pero me plantee un reto y quise ir yo  mismo a verlos, hace unos días me animé y me puse en camino.



 La casa del navazo desde otra perspectiva
Foto: Leandro Cabello



Cuando en la cuesta del Paso del Correo noté que me faltaba el aire y me senté,  me imaginaba a la murga de Villaluenga del Rosario subiendo por aquel mismo sitio hacía muchos años haciendo un "pasa-veredas". 
La idea del pasa-veredas y la murga fuelo que  me ayudó a subir y pude hacer las fotos  de esta entrada.




Los Llanos del Republicano y el Salamadre
                        Foto: Leandro Cabello                 
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martes, 23 de noviembre de 2010

Viaje a Gibraltar, diciembre de 1989

Juan de Dios Carrasco Janeiro y Manuel Cabello Janeiro
Gibraltar, finales de 1989
Fotografía: Fernando Oliva

Por Esperanza Cabello

Es magnífico abrir el correo y encontrarte un regalo tan fantástico como el que hemos recibido hoy:
Nuestro amigo Fernando Oliva, a quien todos conocemos por su amor a la poesía y a la fotografía, nos ha enviado esta fotografía, recuerdo de un viaje que hicieron los tres: Manuel Cabello, su sobrino Juande y Fernando Oliva, compañeros de profesión, a Gibraltar a finales de 1989. 
Si pinchan sobre la fotografía para ampliarla verán una panorámica inusual: la bahía con una claridad pasmosa.
Nos cuenta Fernando que fueron a Gibraltar buscando anticuarios, y no nos extraña nada. Desde que terminó el programa Misión Rescate, nuestro padre buscó y rebuscó por todos los mercadillos, las tiendas de segunda mano y los anticuarios de la zona para poder comprar  alguna petaca,  algún preciso,  alguna cartera de Ubrique, porque su gran interés era montar una colección de artículos de piel de todas las épocas, para poder dotar convenientemente el entonces futuro "Museo de la Piel de Ubrique".
No sabemos si aquel día tuvo suerte en ese sentido, en lo que sí que tuvo siempre mucha suerte fue con sus compañeros, que durante toda su vida profesional le acompañaron siempre en sus inventos y en sus líos, aunque también ellos sabían que podían contar siempre con él.

¡Gracias, Fernando!

domingo, 21 de noviembre de 2010

Preparando un guiso en la "Viña del Moniato"

Francisco Pérez Rivera (a la izquierda)
En la Viña del "Moniato". Ubrique


Por Esperanza Cabello

Nuestra prima María Teresa nos ha traído esta entrañable fotografía de la Viña del "Moniato". En ella está su padre, Francisco Pérez Rivera, con un vasito de café, y un montón de amigos, seguramente recogiendo ya la uva, pues esa viña tenía un lagar y en ella se pisaba y se hacía el mosto como en tantas de los alrededores de Ubrique.
Esa foto es de los años sesenta, cuando la viña tuvo más importancia en el pueblo. La llevaban un puñado de amigos, entre ellos "Rivera" (como cariñosamente conocíamos a nuestro tío). Nos encanta la cafetera de pucherete, el molinillo, las camisetas interiores  (caladitas y de tirantes, como estaba mandado en la época) que llevan todos y lo bien que se estaba en la viña.
Nosotros recordamos con especial cariño los días que íbamos a la viña, estaba justo enfrente de la actual entrada de Ocurris, y al lado del camino había un antiguo pozo artesiano como los de Villaluenga, en el que siempre había un cucharro de corcho para beber y una panera para lavar. Seguramente era el mejor pozo de la zona, y a su alrededor jugábamos los niños a mil y una historias. El pozo de Santa Lucía era todo un referente para nosotros y es un tesoro del patrimonio de los ubriqueños.
Los días en que íbamos a la viña eran especiales. Por la mañana nuestra madre preparaba la comida en un canasto, y nos íbamos andando por la "calzá". Teresa y las niñas también venían, y muchos días nos juntábamos un montón de familias.
Los mayores hacían una candela y los niños íbamos a buscar leña, algunos ponían un empeño especial, porque las candelas eran lo mejor de los domingos.
Más tarde preparaban un arroz o unas migas, siempre con el vasito de mosto, y unas aceitunas "partías" y comíamos todos juntos. Curiosamente no recuerdo nunca haber comido boniatos.

Por la tarde era la hora del café. Todo un rito: alguien molía en el molinillo los granos de café (como el niño de la foto) y se ponía la cafetera en la candela con el agua para hacer el café de pucherete. Se esperaba a que estuviera el agua hirviendo, se retiraba del fuego, se le echaba el café, se esperaba a que recomenzara a hervir justo un segundo y se dejaba reposar. Al servirlo se colaba con la manga, y utilizábamos unos vasitos de "duralex".
A los niños también nos daban café, si no había leche con un trozo de queso fresco, y también una magdalena o  un gañote, o  carne de membrillo...
A atardecer volvíamos por la "calzá" a Ubrique, oliendo a candela y casi siempre llenos de barro, con un membrillo en la mano y algunos "candilitos" para hacer collares o jugar a las casitas.
Realmente merecían la pena los domingos en el campo...

La viña del "Moniato" sigue estando allí, pero ahora pertenece a otra familia, y también  sigue estando el antiguo pozo, testigo de tan buenos momentos, aunque ya no hay cucharro de barro ni panera. Menos mal que siguen quedando los recuerdos y las fotografías... Ojalá lo tengan en cuenta y lo recuperen pronto.

¡Gracias, María Teresa!


(Nota del 3 de diciembre: nuestro amigo José Luis, del blog "Cuaderno de campo Payoyo", nos ha enviado un enlace con información sobre el pozo de Santa Lucía , y es una lástima que está un poco dejado, el pobre pozo. Sería fantástico que esa entrada sirviera como toque de atención para que se adecente un poco su entorno y se ponga en valor esa joya quizás árabe. ¡Gracias, José Luis!)




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martes, 16 de noviembre de 2010

¿Cómo era la Cruz de la Viñuela?

Manuel Cabello en la Cruz de la Viñuela
Ubrique, diciembre 1947

Por Esperanza Cabello


Ayer nuestra madre estuvo diciendo que Francisco era como su padre: "Que había echado los dientes dando paseos por la sierra y que no había rincón que no conociera". Porque nuestro hermano es realmente un apasionado de la sierra, y no pasa una semana sin que dé unos cuantos paseos recorriendo todos los lugares de nuestro entorno.
Lo mismo que nuestro padre, no había semana que no fuera (o nos llevara) a cualquiera de los rincones de nuestra tierra. Nos decía nuestra madre que había días que iba y venía y, casi sin pensarlo, se plantaba en la cruz del Tajo, o en el Aljibe o en la cruz de la Viñuela. Estuvimos hablando sobre esa antigua cruz, ya desaparecida, y entonces nos dio esta fotografía en la que están nuestro padre (a la izquierda) y un amigo junto a la mencionada cruz.

Por lo visto Fray Buenaventura de Ubrique había colocado, después de una noche de tormenta, tres cruces en la sierra, (podemos leer la historia en el artículo de La Palmera del Conventoen esta otra entrada), una en el Benalfi, otra en el Tajo y otra en la Viñuela. Colocó las tres cruces para proteger al pueblo de la caída de grandes peñascos sobre las casas, porque ya saben ustedes que hay algunas piedras en tenguerengue alrededor de nuestro pueblo. Esta es la historia de las tres cruces de Ubrique.

Seguramente algunos recordarán que en la Sierra había viñas hace más de cien años, y que en la  primera mitad del siglo pasado se conservaban un par de lagares en la calle Torre, junto al San Antonio, suponemos que de ahí viene el nombre de "la Viñuela".
La cruz del Benalfi y la cruz de la Viñuela han desaparecido con el tiempo, y no sabemos si alguien recuerda exactamente dónde estaban enclavadas, quizás sería una idea que se retomara la idea y  se colocara de nuevo algún distintivo en la zona como recuerdo histórico del pueblo. Nuestro hermano Leandro recuerda que en los primeros años de la escuela de Artes y Oficios colocaron de nuevo las cruces, y que años más tarde se volvieron a colocar.

Precisamente en la cruz de la Viñuela nuestro padre y unos amigos descubrieron una sima en la que, años más tarde, encontraron algunos restos prehistóricos (ya escribimos hace casi un año sobre este hallazgo), al gusto por los paseos en la sierra se unía el interés por nuestro pasado.



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lunes, 15 de noviembre de 2010

15 de noviembre de 1931: nace Manuel Cabello Janeiro en Ubrique

Manuel Cabello Janeiro, 1932
Fotografía recuperada por Luis Eduardo Rubio


Por Esperanza Cabello
Entre las increíbles fotos que Eduardo está recuperando estos días hemos encontrado esta de nuestro padre, Manuel Cabello, cuando tendría un añito más o menos. Seguro que él habría estado muy contento de verla. Forma parte de un grupo de fotos en las que está con sus tres hermanas mayores.
Hoy hace setenta y nueve años que Manuel Cabello nació en Ubrique, en la Plaza de la Verdura, que por entonces se llamaba "Plaza de Fermín Galán". También tenemos una foto de su casa y de sus padres:



 Mercado en la Plaza de Fermín Galán
Ubrique, 1931
Fotografía recuperada por Manuel Cabello 


Lo mejor de esta fotografía, tomada en la Plaza de la Verdura (de Fermín Galán) en septiembre/octubre de 1931, es que nuestros dos abuelos, Paco y Julia, están asomados al balcón de su casa, a la derecha, justo encima del Café de Janeiro, y que en ese momento ya estaba Julia embarazada de su hijo Manuel.
Podemos leer la interesante historia de esta imagen de Ubrique y de la Plaza en el siguiente artículo de nuestro amigo José María Gavira.

Así que el quince de noviembre de 1931, como él mismo decía "el año de la República", nació Manuel, el cuarto hijo de Francisco Cabello y Julia Janeiro (antes habían nacido Paco, Julia y Joaquina). Hoy cumpliría setenta y nueve años.

Recuerdo que muchas veces no sabíamos qué regalarle el día de su cumpleaños, pero este año no hemos olvidado que su nieto Serafín le tenía uno preparado. (Pinchar aquí para oír el regalo)




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sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Y esta imagen de Ubrique? Las Misiones

Ubrique en 1954
Fotografía recuperada por Luis Eduardo Rubio
(Pinchar en la foto para ampliarla)


Hace unas semanas encontramos unos misteriosos negativos en un sobrecito. Se trataba de negativos muy antiguos, con un formato muy diferente al que conocemos, algunos grandes como una octavilla y otros mucho más pequeños que los normales (de treinta y cinco milímetros).
No sabíamos de dónde habían salido, nuestra madre no los reconocía y no eramos capaces de ver quiénes estaban en las fotografías.
Pues bien, en las últimas semanas nuestro ayudante y  fotógrafo particular, Luis Eduardo Rubio, ha diseñado una "caja de fotografías" con la que es posible no sólo ver los negativos, sino trabajar con ellos, invertirlos y conseguir fotografías como la que preside la entrada. (Gracias, marido).
Lo malo es que los negativos son muy antiguos, unos de los años veinte, otros de los años treinta y otros de los años cincuenta. Así que reconocer a las personas o los lugares se nos está haciendo complicado.
La imagen de hoy es de uno de los negativos de los años cincuenta, y después de mucho trabajo y muchas vueltas hemos conseguido despejar las dudas: se trata del comienzo de la procesión que comenzaba las misiones en Ubrique, en 1954.
Hemos reconocido Vista Alegre con dificultad; a la izquierda de la imagen el monolito que comenzaba los Callejones, los Pinitos sin pinitos, que los sembraron más tarde; las huertas que más tarde conformarían la parte moderna del pueblo; e incluso la ladera de Cirilo, a la derecha de la imagen, donde unos años más tarde harían nuestros padres su casa.
Del montón de personas de esta foto no sabemos nada, aún no hemos podido reconocer a nadie. Los de la chiburralea de primer plano deben de tener ahora entre sesenta y cinco y setenta años, así que esperamos que en los próximos días alguien los vaya reconociendo.

(Nota: no puedo terminar esta entrada sin volver a dar las gracias a Eduardo por el montón de horas que lleva dedicado a arreglar los negativos y a retocar las fotografías. La verdad es que el trabajo de este blog sería muy complicado si él no echara una mano.)
 
 
 
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jueves, 11 de noviembre de 2010

El agua en Ubrique: las obras de los Nueve Caños.

LAS OBRAS DE LOS NUEVE CAÑOS

Texto y Fotos: Leandro Cabello


Como complemento a la entrada sobre las fuentes y el agua en Ubrique de ayer me gustaría añadir algunos datos que me han dado los hermanos Romero, dos señores con los que me gusta echar un rato de charla en la Plaza.
Me cuentan que cuando realizaron las obras de los Nueve Caños y la traída del agua hasta los motores del depósito de la Cornicabra el padre de ellos fue uno de los trabajadores, él mismo también trabajó en la casa de los azulejos que hay en la Plaza y  en la casa de los Bujeos. Así que sus hijos fueron testigos de todas esas obras.



El Acueducto del Convento: Ayer y hoy

 Cada día, al empezar la jornada y entrar al trabajo fichaban en el edificio donde estaba el cuartel de los carabineros, frente a la calzada romana.
Me han contado que el lavadero del Benalfi, construido en 1927,  se perdió pues se quería ensanchar la carretera. Para reformar la zona empezaron a usar barrenos pero tuvieron que dejar de usarlos pues veían que las explosiones afectaban al nacimiento y es verdad que se notó una merma en el caudal.

Hicieron  una conducción subterránea para el  agua , por la que dicen se podía caminar de pie. Esta conducción llegaba hasta donde se encuentran los motores, por lo que elevaron la calle,  dejando así  el antiguo puente del Rodezno muy abajo y los arcos del acueducto que venía del Convento casi tapados.



 Puente del Rodezno





También se construyo el depósito. En una de sus visitas le preguntaron a su padre por qué habían dejado un callejón entre los muros, era una doble pared construida por seguridad.
Aún se pueden ver los arcos del antiguo acueducto detrás del depósito que se encuentra delante del Rodezno.



El acueducto del Convento se vislumbra entre los ladrillos


Cuando Rafael, uno de los hermanos, me ve venir hacia él en la Plaza siempre me dice: "Leandro pregunta, pregunta".  Rafael tiene casi tanto interés como yo en que las historias de Ubrique no se pierdan. Ante tal ofrecimiento no puedo dejar escapar la oportunidad de conocer las cosas de Ubrique de boca de unos testigos privilegiados de su historia.



 El desagüe de la casa en cuya
construcción trabajó el padre de Rafael Romero

En esta casa también estuvo trabajando el padre de Rafael, y él fue testigo de la obra. Esperamos que sus historias nos duren mucho tiempo y podamos seguir disfrutando con sus relatos.
Precisamente en las obras de esa casa, que entonces era de la familia Peña, fue donde nuestra madre se cayó y empezó una de las historias más entrañables de este blog.



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