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miércoles, 1 de abril de 2026

La "vereíta estrecha" un interesante ejemplo de pervivencias célticas en el folclore

 

La piedra "comepiedras" de la Vereíta Estrecha en Ubrique.

Es un lugar onfálico relacionado con la conexión entre el mundo de los vivos y el de los muertos, evidenciando pervivencias del folclore celta.

 

Antes de comenzar la lectura de esta entrada, se hace obligatorio leer la historia de la piedra "comepiedras" que escribió nuestro hermano Leandro Cabello en 2009 (en este enlace). De Leandro son también las fotografías actuales. 

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Siempre hemos mantenido, a pesar de encontrarnos en el sur de la Península Ibérica, que en nuestra cultura hay rasgos celtas que nos acompañan a diario, ya muy desvaídos, pues han sufrido el empuje de otras culturas, pero que estuvieron en el ADN de nuestro abuelos y aún conservamos.

La primera vez, en al facultad,  hace mil años, cuando un profesor nos explicaba que el andaluz estaba muy evolucionado por influencia celta, por ejemplo, eliminando las dentales intervocálicas, sobre todo al final de palabra ("lo ha conocío"), influencia que había sido muy fuerte en la lengua francesa, por ejemplo, en la que esas dentales desaparecieron hace mucho.

Después, a lo largo de los años, en las fiestas, en las costumbres, incluso hay quienes defienden que Ubrique es un topónimo celta (en este enlace), también hemos visto cómo los celtas se expandían por la península (en este enlace) y, por supuesto, restos arqueológicos celtas en las fortalezas de los alrededores (en este otro enlace).

Finalmente, haciendo un estudio un poco más riguroso del origen de la fiesta de los gamones de Ubrique, estuvimos seguros de que  el fuego y los gamones estaban relacionados con el culto a los muertos y las tradiciones celtas (en este enlace).

 

"Los celtas celebraban el "Beltane", la fiesta del buen fuego, a primeros de mayo. El fuego es elemento purificador, et que te protege de los enemigos y hace brotar la vida al mismo tiempo. En los poblados celtas se hace durante el Beltane una gran hoguera en la que se quema lo antiguo, utilizando el poder purificador del fuego para regenerar, para celebrar la fecundidad de la tierra. En este enlace podemos leer qué es esta  fiesta del fuego celta".

 

 

La piedra de la veredita estrecha

Fotografía de Leandro Cabello 

 

 Bien, nos han regalado una trilogía alucinante escrita por Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga que recomendamos encarecidamente, obras de divulgación científica con el toque de humor de Millás y la sabiduría y conocimiento del paleontólogo "De un sapiens a un neandertal", publicado por Alfaguara.


 
Pues comenzando con la lectura hemos ido haciendo mil anotaciones, no pueden ser más amenos e interesantes, pero nos hemos quedado de piedra al leer este párrafo que parecía que estaba hablando de nuestra piedra comepiedras.

 

—Ten en cuenta que los fenómenos más portentosos suelen ser de apariencia muy humilde.

En esto descubro a un lado de la vía, justo en la curva que acabamos de dar, una roca vertical, de unos dos metros y medio de altura, terminada en forma de meseta.

Sobre la meseta hay depositadas multitud de piedras pequeñas.

- ¿Eso? —digo.

—Eso —dice él-. Eso es celta. Se llama el Canto de los Responsos porque cada vez que alguien echa una piedra ahí arriba, sale un alma del purgatorio.

—Pero la idea del purgatorio es posterior a la Prehistoria.

—Claro, porque más tarde se cristianizó. Pero en sus orígenes célticos era una roca protectora. Estas rocas se encuentran en medio de los caminos. Aquí ya hemos perdido la presencia protectora del castro, del hogar. Hemos entrado en lo que los romanos llamarían el saltus. Ellos distinguían entre el agro, que es el campo cultivado, y el saltus, que es lo desconocido, el bosque, lo salvaje, lo que en definitiva no está humanizado. En el saltus viven los espíritus. Hay peligros, hay ánimas, hay divinidades que no pertenecen al ámbito doméstico y con las que conviene tener buena relación. Este tipo de rocas santas, de rocas sacras, tienen muchos nombres.

Son piedras propiciatorias. Luego, cuando se cristianizan, evocan a las ánimas del purgatorio. Pero en su origen lo que representan es que en el campo hay espíritus a los que conviene ofrecer algo propiciatorio.

Estas rocas marcan la frontera entre lo controlado y lo incontrolado. Recuerdan un poco al ónfalos griego. El ónfalos es el lugar, representado también por una piedra, donde se ponen en comunicación el mundo subterráneo, el de la superficie y el de los cielos. Seguramente nos encontramos en un lugar onfálico.

Venimos del lugar al que acabamos de llegar.

Pasados unos minutos, intervengo yo:

—Deberíamos arrojar una piedra cada uno para sacar un par de almas del purgatorio.

El paleontólogo vuelve en sí.

—¡Ni se te ocurra! Tenemos que dejarlo todo como está, por respeto.

Cuando llevamos un rato desandando el camino y aparece de nuevo el castro ante nuestros ojos, Arsuaga, al que notaba apesadumbrado desde que abandonamos el lugar onfálico, se detiene.

—Tal vez deberíamos haber arrojado esas dos piedras —dice—. Ahora me tortura la idea de que dos almas permanezcan en el purgatorio por nuestra culpa. Volvamos.

 

- ¿Eso? —digo.

—Eso —dice él-. Eso es celta.


 

 Así que hemos releído un par de veces el párrafo, y hemos pensado que en nuestra vereíta estrecha, donde hace ya muchos años nuestro padre y nuestro hermano Leandro trataban de dar una explicación al origen de la tradición de poner una piedra sobre la roca grande que flanquea el camino (en este enlace), se escondía, hasta hace nada, un interesante ejemplo de pervivencia céltica en las tradiciones ubriqueñas. 

Ya solo los mayores recuerdan esa costumbre de colocar una piedra pequeña sobre la gran piedra que flanquea la vereíta estrecha de Ubrique, pero vamos a encargarnos de recordarlo a todos, y de mimar nuestras raíces celtas, que conservamos aunque no sabemos bien de dónde vienen.

Gamones: un rito celta del más allá.

Piedra comepiedras: un rito celta del más allá.

 

Y ahora nos preguntan... ¿Lanzar piedras a la cabeza del toro podría ser también un rito de este tipo? Pues tendremos que indagar. 

 

Nota del 29 de abril: nuestro amigo Juan Barea ha hecho una visita con sus alumnos en el entorno de la "vereíta estrecha" y nos ha enviado algunas fotos del estado actual de la "piedra comepiedras", una buena parte ha quedado por debajo del camino que se está reconstruyendo, pero sigue ahí, resistiendo al paso del tiempo.

Gracias, Juan💜 

 


 

 

  

domingo, 31 de octubre de 2021

Historias de Tosantos


Velas y lamparillas para los Tosantos



Por Esperanza Cabello

Ahora que estamos en Tosantos (abreviatura popular de "todos los santos" que recuerda a la Toussaint francesa), hemos encontrado en Ubrique en el recuerdo una historia que Eduardo Janeiro ha contado y que desconocíamos.

Javier Sánchez había publicado, como hace periódicamente sin desfallecer,  el enlace correspondiente a la calle Rojas, del blog Calles de Ubrique (en este enlace), y Eduardo, fiel comentarista en esta sección, ya que como cartero recorrió todas las calles una y mil veces y las conoce bien, escribió lo siguiente:


"Y ahora que estamos en Tosantos, se me viene al recuerdo que allí vivió la familia Morales Candil (los Chalecos), que eran sacristán y monaguillo. Y cuando medio Ubrique eran huertas, se salía con un saco pidiendo por las huertas y daban frutas y frutos secos, que se llevaban al campanario, para el Día de los Difuntos, porque se estaban tocando las campanas las 24 horas".

Isabel Vilches corrobora la historia de Eduardo:

"Y no se podía dormir durante toda la noche ¡Madre mía! Les daban boniatos, castañas, nueces, todas esas cosas le daban al que venía con el saco, yo me acuerdo."


Es una tradición popular que nosotros ni siquiera conocimos, eso de estar tocando las campanas durante las veinticuatro horas del día debía de ser horroroso, sobre todo para los vecinos colindantes con la parroquia, que el sonido de las campanas retumba en las casas como si estuvieran justo encima. 

Pero también nos hacía tener claro cuándo era el Día de Todos los Santos, el Día de los Difuntos, y el Día de los Paseos. Porque ahora a veces ni nosotros mismos sabemos cuándo son las cosas.

El viernes fue el día de Halloween en las escuelas; el sábado celebraron Halloween muchos jóvenes, hoy, 31 de octubre, es el día exacto en que se celebra Halloween (una celebración de origen celta que se ha extendido por casi todo el mundo), que es la fiesta de la víspera del Día de Todos los Santos. En realidad, Halloween es la cristianización de las fiestas del fin del verano de los celtas, Samhain, y significa la cercanía del mundo de los vivos con el mundo de los muertos.

El domingo 1 de noviembre, es el Día de Todos los Santos, día festivo a nivel nacional y no será hasta el lunes, 2 de noviembre, cuando se celebre el Día de los Difuntos.

Y en Ubrique, hasta la década de los setenta, se celebraba el día dos de noviembre el "Día de los Paseos"; en aquella época en la que las vacaciones, los días festivos y los fines de semana de descanso no existían apenas, los ubriqueños se tomaban el dos de noviembre de fiesta, y en las familias nos íbamos a pasar el día por la zona de la Venta Martín, del Salto de la Mora, Las Cumbres y la viña del Boniato. 

Por las mañanas se preparaban los canastos con la comida, con frutos secos y boniatos asados, y también cargábamos con la garrafita de mosto, recién salido de la bota, se hacían columpios en los árboles y pasábamos el día correteando, charlando y jugando hasta que por la tarde volvíamos a nuestras casas.

Siglos atrás se decía que ese día, el día de los Fieles Difuntos, los fallecidos volvían a las casas familiares, donde sus descendientes habían dejado velas y lamparillas encendidas.

Quizás el Día de los Paseos fuera también la fiesta popular ubriqueña para despedir el verano o nuestra ascendencia celta surge por los poros de nuestras tradiciones.

¡Quién sabe cuáles serían sus orígenes!😁😁😁😁


Muchísimas gracias a Javier, a Eduardo y a Isabel  por hacernos recordar tantas historias, y a todos los amigos de Ubrique en el recuerdo que mantienen viva la esencia del Ubrique del pasado siglo.


 

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martes, 8 de octubre de 2019

¿Cuáles son los orígenes de la fiesta de los gamones de Ubrique? Seguimos siendo celtas.

Gamones en la calle Ronda
Fotografía de Leandro Cabello



Por Esperanza Cabello

Hemos estado conversando con nuestro amigo Zarva Barroso sobre una de las fiestas más espectaculares y características de nuestro pueblo. La tradicional fiesta de los gamones, que se celebra en Ubrique a principios de mayo. 
Nuestro interés es saber en concreto qué origen podría tener la costumbre de explotar varas de asfodelos (nuestros gamones) en las hogueras (candelas) que se encienden en los barrios. Pero vamos a comenzar por el principio...

Para poder profundizar sobre este tema hemos tenido a bien consultar en internet un buen número de páginas de las que hemos ido extrayendo diversas conclusiones, incluyendo El Mundo, El País, Shamanrites, Desde Alájar, Cadizpedia, Wikipedia, Celtiberia.net, Historia y arabismo, la tesis doctoral de Guillermo Benítez Cruz sobre etnobotánica publicada por la universidad de Granada, etc. A todos ellos agradecemos la cantidad de información que nos han proporcionado. También hemos consultado, por supuesto, los textos de Fray Sebastián (que habla de la devoción a la cruz de Fray Buenaventura y el Beato Diego, y también de los jóvenes y los "algamones" de los campos, que se quemaban en varias fiestas religiosas), de nuestro padre, que le dedica varias páginas en su libro "Ubrique, piel al descubierto", de 1992, y de don Bartolo, que también menciona la fiesta en su libro "El habla de Ubrique", de 2004.


Los orígenes de las fiestas en mayo (en general) se remontan a las antiguas civilizaciones, entre ellas  de fenicios y griegos, que manifestaban su adoración a sus dioses y el agradecimiento por el cambio de estación y el comienzo de la etapa fecunda del año.  La fiesta mayumea fenicia exaltaba la primavera. Esas costumbres fueron asimiladas por nuevas civilizaciones prerromanas, como la celta. 

Los celtas celebraban el "Beltane", la fiesta del buen fuego, a primeros de mayo. El fuego es elemento purificador, et que te protege de los enemigos y hace brotar la vida al mismo tiempo. En los poblados celtas se hace durante el Beltane una gran hoguera en la que se quema lo antiguo, utilizando el poder purificador del fuego para regenerar, para celebrar la fecundidad de la tierra. En este enlace podemos leer qué es esta  fiesta del fuego celta.



Esta tradición fue asimilada por los romanos en su adoración y culto a multitud de dioses. También asimilaron esta tradición mayumea en honor de la llegada de la primavera y de las primeras flores del año, el día que corresponde con el actual primer día de mayo. Todo poblado romano tenía además de los dioses oficiales los propios autóctonos. 


En Hispania se adoraba a la diosa Bona Dea, también llamada Maya, Maia o Fauna, diosa de la fertilidad en la mitología romana con la que se celebraba la llegada de la primavera. Seguramente esta tradición sufrió variaciones con la llegada de la civilización árabe a los campos de Castilla, como la manifestación en cantos o rondas a la persona amada. 

El cristianismo ha asimilado multitud de fiestas paganas que se profesaban con anterioridad a su implantación en fiestas religiosas. Así, en relación con la Fiesta de Mayo, surgieron celebraciones como la Cruz de Mayo, reemplazando el tótem sagrado por el símbolo cristiano. 
Además las fechas se han hecho coincidir, pues en la liturgia cristiana la festividad de "Las cruces de mayo" se celebra tradicionalmente el día tres de mayo, día en el que Santa Elena descubrió, en el año 326, la cruz en la que según la tradición Cristo había sido crucificado.


Durante la dominación árabe parece que las creencias de origen preislámico fueron continuadas por las clases populares mozárabes y musulmanas (en este enlace), y que a pesar de que este tipo de celebraciones no estaban permitidas se mantuvieron. De todas formas hay constancia de que los rituales de fuego también se celebraban en África.


Las primeras celebraciones populares conocidas de la Cruz de Mayo son del siglo XVII. Lope de Vega escribió en su obra La mejor enamorada, la Magdalena una versión cristiana de la copla Este sí que es mayo famoso dedicada a la cruz de mayo:
Este sí que se lleva la gala que es la Cruz en que Dios murió.
Este sí que se lleva la gala

que los otros árboles no.


La cruz de la plaza de la Verdura, años sesenta


En nuestro pueblo la celebración de la Cruces de Mayo debe de remontarse al siglo XVIII. Sabemos que Fray Buenaventura de Ubrique era un gran devoto de la Santa Cruz, y que durante sus años de predicación fue el creador tanto de los vía crucis que existían en el interior del pueblo como del que iba al calvario, y también colocó, como protección, las tres cruces que rodean al pueblo.
En este enlace podemos leer muchas de las historias de las cruces de Ubrique. 

Imaginamos que la antigua tradición de civilizaciones antiguas  de quemar los viejos muebles  en grandes hogueras a principios de mayo se había conservado en nuestro pueblo, y que en un momento determinado estas hogueras, a las que en Ubrique llamamos candelas, comenzaron a hacerse alrededor de las cruces, que para eso había cruces en cada barrio, de eso se había encargado el Beato Diego.
Del mismo modo, al ser una fiesta ancestral de regeneración, una práctica ritual para alejar la muerte, y atraer sanación y fecundidad, los jóvenes que trabajaban en los campos de los alrededores tenían la ocasión de coincidir en estas fiestas, y comenzaron las canciones, los juegos de palabras y los famosos columpios, como forma de poder acercarse un poco de forma lúdica y a la vez ritual.

Hasta aquí un cuadro que podría ser corriente en cualquier lugar de nuestra geografía, pero ¿y los gamones?
Nuestro padre investigó y buscó, se metió de lleno en archivos y en la memoria viva de los ubriqueños, pero no halló ningún dato fehaciente que pudiera darle ninguna pista.
Nuestros abuelos sabían crujir gamones, lo habían aprendido de pequeños, y siempre habían oído hablar de los gamones. Uno de los topónimos ancestrales de nuestro entorno es "la cañada de los gamonales", que hace referencia al gamón (nombre cuya etimología veremos más tarde) que crece libremente, al ser una planta propia de terrenos pobres.
Pero nadie, absolutamente nadie, puede asegurar cuál es el origen de esta "parte" de la fiesta, que se ha convertido con el paso de los años en la parte más llamativa, más típica, más auténtica seguro que además de misteriosa es "mágica", nos gustaría pensar que a la manera de los druidas celtas.

Los gamones se han usado en toda la cuenca mediterránea como combustible, podemos comprobarlo por ejemplo en esta interesantísima tesis (en este enlace) , el Estudio etnobotánico de la provincia de Mtruh (Egipto), de Nagla Mohamed Al-ashkar,  de la facultad de Farmacia de la Universidad Complutense, en Madrid, y si utilizamos un buscador, podremos ver que la relación de los gamones y el fuego en el Mediterráneo ha sido recogida en decenas de estudios etnobotánicos. 
 
La fiesta más cercana es La Quema de las Gamonitas, en Bollullos (en este enlace), que relaciona igualmente fiesta, gamones y fuegos, aunque es muy diferente de la nuestra. Hay otros muchos ejemplos, en Azuaga (en este enlace), los niños prenden los haces de gamones para empezar la Navidad.

Como ya hemos explicado en anteriores ocasiones, en un programa de radio en los noventa nuestro padre apuntó, como idea, que al ser usado como combustible, quizá el primer gamón lo explotó un pastor calentándose en una candela en la sierra (la planta del gamón arde muy bien), y que era posible que lo hubiera utilizado para asustar a los animales salvajes.

Alguien planteó, equivocadamente, que podría haberse utilizado para asustar a los invasores franceses, aunque tenemos por seguro la imposibilidad de este dato, pues cada vez que los franceses llegaban los ubriqueños se iban sierra arriba y no se acercaban al pueblo hasta que los invasores se habían ido.

Pero la imaginación popular es muy rápida, y pronto  corrió el bulo de los franceses, alimentado por los munícipes del momento que, queriendo dar énfasis a la celebración, invitaron a los franceses de la Recreación de El Bosque a desfilar en nuestras calles en los días previos al tres de mayo.

Afortunadamente, el cuento  de los franceses no se ha alimentado más.

Aunque aún nos queda algo que arreglar, el nombre con el que registraron la fiesta: "La crujía de los gamones". No hay nada que nos moleste más que la mala ortografía (sin una comilla ni nada) para representar que somos andaluces;  y que se hagan carteles perpetuando esas faltas de ortografía eso aún es peor. 

Así que el origen de esta fiesta está entrelazado en las tradiciones ancestrales de las que somos herederos, y compartimos con otros muchos pueblos casi todos los aspectos de esta fiesta:
La devoción a la cruz, el fuego purificador, los rituales para alejar a la muerte, el cambio de estación, deshaciéndose de muebles y enseres viejos, los cantos populares, los adornos florales, las coplas de columpio (incluso las hay de autor)...

Pero colocar gamones en la candela, calentarlos hasta que hierve la savia y hacerlos explotar contra una roca con un tremendo estruendo, deseando la salud de alguien, eso no lo hemos podido localizar en ninguna fiesta de ninguna civilización de ninguna parte, lo que hace que nuestra


"Fiesta de los Gamones"

sea absolutamente singular. Y si mezclamos todos estos elementos en la coctelera de la tradición y de las fiestas, tendremos un día único y una celebración ubriqueña cien por cien.
 
 
En la página de facebook de nuestro hermano Leandro Cabello "La fiesta de los gamones de Ubrique" (en este enlace).


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jueves, 7 de septiembre de 2017

Acinipo en el Diccionario Madoz

Acinipo en el Diccionario Madoz, 1845
En este enlace el texto original





Por Esperanza Cabello

Ayer hablábamos de Setenil en el Diccionario estadístico-geográfico-histórico de Madoz en 1845, y había una llamada a la voz "Acinipo". Nuestra curiosidad nos llevó a leer el artículo, y descubrimos, a medias divertidos, que también aquí se equivocaron los que tallaban las lápidas o los que las leían, o sea, que no estaba claro (en 1845) a qué ciudad romana se refería ni cómo sería la evolución del topónimo. Aquí también hay "sabios" de todo tipo en posesión de la verdad auténtica que se atreven a decidir cómo hay que interpretar lo que se quiso escribir hace más de dos mil años.

Intentando discernir cuál era el problema concreto en el caso de Acinipio, leímos con atención el texto, y dejamos a su criterio la toma de decisiones.




Datos de la localidad:
ACINIPO: Si atendemos solo á la doctrina de los geógrafos mayores y á la razón científica, no es difícil determinar aproximadamente cuando menos la correspondencia moderna de esta célebre ciudad bética; pero si volvemos también la vista sobre nuestros geógrafos, y damos á su opinión la importancia que nuestro respeto quisiera tributarles, hacemos esta reducción la mas oscura que puede presentar la geografía comparada. En Plinio leemos: «Quae autem regio á Baeti ad Fluvium Anam tendit extra praedicta (Alontigi, Cei, Allostigi), Baeturia apellatur, in duas divisa partes , tolidemque gentes: Celticos, qui Lusitaniam attingunt, hispalensis couventus: Turdulos, qui Lusitaniam et Tarraconensem accolunt, jura Cordubam petunt.» Y Ptotomeo concluye la descripción de la Bética con la pequeña región de estos célticos, oriundos de los Celtas lusitanos, á quienes Estrabon atribuyó la mayor parte del país que media entre el Tajo y el Guadiana, los cuales se estendieron por el lado meridional de este río, como espresó Rui Bamba, siguiendo al mismo Estrabón,  que en este sentido debió decir, que los celtas de la Bética habían sido trasladados de los celtas que asientan a la otra parte del Anas. De aquí vemos, que, conocido con el nombre Beturia todo el pais que se comprende entre el Guadalquivir y el Guadiana, desde  poco mas arriba de Heliche, la parte próxima á este río, hasta donde alcanzaron las poblaciones celtas,  que se trasladaron de la orilla opuesta, fué distinguida con la voz  adjetiva Céltica, y toda la restante , habitada por los turdudos, fué  denominada Túrdula. En esta pequeña región céltica de la Beturia, es donde  Plinio y Ptolomeo colocan la ciudad Ácinipo. Tan clara y terminante está la  doctrina de los maestros de la geografía acerca de su situación. Sin embargo, en las  cercanías de Ronda aparecieron algunas inscripciones , en las cuales se creyó  leer los patronímicos de Ácinipo y de Arunda (también de la Beturia  céltica), y desde luego Rodrigo Caro, que á la sazón estaba escribiendo sobre  las antigüedades de Sevilla, deslumbrado por este hallazgo, y por la sonancia de las voces Arunda y Ronda, abrió camino á una nueva reducción , contra toda la razón científica, y Florez, Masdeu, López, Cean y otros muchos le  siguieron, bien dando á la Beturia céltica una estensión que no tuvo, contra la uniforme y constante espresion de los geógrafos antiguos, bien arrancando de ella ciudades que estos terminantemente le atribuyen, bien creando otra Céltica, que les fué á todos desconocida. Las lápidas geográficas, supuesta la verdad de su hallazgo y la exactitud de su lectura, son decisivas, cuando no concurre otra luz; ellas tienen mucha fuerza,.cuando se presentan en apoyo de algún punto oscurecido ; pero son nada cuando , como ahora, para seguir su indicación, se había de alterar completamente la corografía de regiones  bien conocidas , oponiéndose con decisión á la espresion clara de todos los  geógrafos antiguos (*). Estos no solo nombran , como hemos visto , una región céltica betica. sino que la fijan junto al Ana, limitándola á su orilla: ellos no solo no mencionan otra región céltica en Ronda, sino que constantemente espresan corresponder á aquella los pueblos que se ha querido atribuir á esta para su formación , como es Acinipo; y existiendo en la Bética una región  céltica , oriunda de los celtas lusitanos, aunque todos los geógrafos callasen acerca de su situación, en vez de fijarla con tanta precisión como lo hacen, la razón misma indicaría también la orilla del Ana, que todos le atribuyen, porque  nada mas natural que el establecer en ella algunas población los que ocupaban la  orilla opuesta. Por todo lo que , el hallazgo cierto de las lápidas, tales como se  presentan, verificado en las cercanías de Ronda, solo probaria que Acinipo, con el permiso de la ciudad que ocupara este sitio, elevó un monumento en su  foro, semejante al de los Ausetanos que se encontró en Barcelona, y á otros muchos que se conocen. Pero ni esto se puede asegurar por tales lápidas, en atención á que debieron aparecer casi ilegibles, de modo que se distinguen  entre sí cuantas copias se han hecho de ellas. Veamos como se presenta  aquella á que mas importancia se lia querido dar. D. Macario Fariñas,  anticuario de Ronda, que fué quien la descubrió, remitió á Caro su copia en  esta forma;
MARL.E MA. . . . R. FABIUS VICTOR. PO SV. ORDO ACCINIPONENSIS LOCUM DECREVIT. M AEMILIUS S. P. T. D. S. R D.
(*) Los geógrafos no han de ser violentamente arrastrados á los sitios donde  se hallan las inscripciones, sino que debe ser al contrario, las inscripciones  deben ser aplicadas á los sitios indicados por los geógrafos; (Bamba)
El mismo la copió después para Laso de la Vega de esta manera:
L. FABIUS VÍCTOR TESTAMENTO STATÜAM PONÍ. ; . . . JÜSSIT ORDO ACINIPONENSIS LOCUM DECREVIT MALUIT JUSSÜ EJüS STATUAM FIERI P....................... O
Y también se ha copiado:
FABLE MATRI L. FABIUS. VICTOR TESTAMENTO. STATUAM  PONI. IUSSIT ORDO. ACINIPONENSIS LOCUM. DECREVIT M. AEMILIUS. S . . P. . . STATUAM FIERI P. O.
Solo el patronímico Aciniponensis se encuentra siempre integro en estas  copias, aunque como el compuesto de mas elementos paleográfieos era el  que mas fácilmente debió alterarse; pero este nombre es el que interesaba  resultase para la apetecida reducción, y para sostener un error, cuyo  fundamento , á pesar de todo es siempre nulo. Mas todavía aparece una  cuarta copia de la misma lápida, y en ella, no solo se ha alterado, sino que ha  desaparecido completamente este nombre:
MARIE. . . MA. . . R. . . FAVIUS VÍCTOR PO SV LOCUM. DECREVIT M. AEMILIÜS. S. P. T. D. S. R. D.
Tal ha sido la ligereza con que en este caso determinaron hombres doctos, á  quienes tanto debe la ciencia geográfica: pero á pesar de lo general que se ha  hecho este error, no todos lo han padecido, y así vemos como lo censuró  Arduino: « Carus Aciniponem et Arundam, et caetera, quae sequntur oppida magno errore extra Baeturiam Celticam , quae tota Ana et Baeti amnibus  clauditur , fere ad Gaditanum fretum ablegat prope Rondam, vocum affinitate  inductos in fraudem.» Cortés cree que en estas lápidas debió leerse  Lacipponensis en vez de Aciniponensis, , y ciertamente , aunque Mela dice  ser esta ciudad litoral entre Salduba y Barbesula , Ptolomeo la nombra entre las  mediterráneas, perteneciente á los Turdulos, y Plinio, que no hace mención  de ella al describir la costa ibérica, la asigna al convento Gaditano. Ademas,   entre las muchas copias que se han hecho de las referidas lápidas, aparece  una en esta forma:
F. L. C. FIL. CAI . . . I. UTRO. S. . . M. VIR ANN. T. . . NIOI. . . R M DECURIORUM ACINIPPONENSIUM D. D.
donde se vé el nombre Acinipponensiun con la p doblada, escritura propia de  Lacippo, la cual no se presenta en ninguna de las diferentes monedas que  acuñó Ácinipo; y en unas inscripciones tan desgastadas, no seria estraño que también este nombre pudiera leerse con igual facilidad Acinipponensium como Lacipponensium. El mismo Sr. Cortés reduce esta ciudad á Setenil, y  Ácinipo á Fregenal, cuya reducción es sin duda la mas probable, pues  Fregenal está comprendida en la Baeturia céltica, conserva indicios de antigüedad, y su nombre parece de igual etimología. Ácinipo es formado por  aféresis de Acinipolis , cuyo fruto ostenta en  sus medallas, y dé la voz  latina Acinus, es sinónima la celta Ragin, que los franceses han convertido en Raisin , y leído con digarna eolico resulta Fragin, de donde muy naturalmente pudo formarse Fraginalis y Fregenal (V).