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martes, 18 de noviembre de 2025

A Ubrique, por Marta Padilla

 


A la caída del sol,

Bajo la luz de la luna,

Brilla la Cruz del Tajo,

Entre montañas de piedras.

Cuenta la leyenda

Que una noche de tormenta

Parecía temblar la sierra.

Pero un buen día

El padre Buenaventura

Colocó tres cruces,

Una en cada pico

Y pidió que ni el mayor de los presagios,

Ni el mal tiempo se las  llevar

Todo su tesoro guardado.

Desde la Plaza del Ayuntamiento 

Hasta su ermita,

Caminando por esas calles tan estrechas que suben,

Hasta lo más alto del calvario.

Lugar curtido en encanto y solera,

Que forma parte de los pueblos blancos

De nuestra gran vecina,

La serranía Gaditana.´

Marta Padilla

 

 

 

martes, 29 de julio de 2025

A mi amigo Manolo, por José Manuel Muriel

 


 

 

A MI AMIGO MANOLO

(Manuel María Cabello Izquierdo…. Maestro, bajo y fontanero)

 

 A mi amigo Manolo le dio por nacer un cuatro de septiembre

porque él nació, como las estrellas, cuando quiso,

su primer llanto lo entonó en tesitura de bajo, como siempre,

y creció cantando sonatas de Bach por la calle San Pedro, sin permiso.

 

Subido a una corchea pasó su juventud insumiso,

rebelde ante los hábitos bendecidos pero defensor de los creyentes,

justo con la justicia y comprometido con el compromiso,

sublevado con la mentira y con la verdad obediente.

 

Estudió para maestro aunque ya lo era desde niño,

maestro y fontanero, paradoja de lo inteligente,

tiza blanca, libros, cuadernos de agua y cariño

enseñando en la pizarra de bondad un mundo diferente.

 

Te encontré cantando amigo Manolo entre tanta gente,

tu garganta alumbró el camino con una voz profunda y bella

me acerqué a ti atraído como tímido satélite

y me dejaste orbitar alrededor de ti ... mi estrella.

 

José Manuel Muriel Jiménez (19/06/2023)

 

jueves, 17 de julio de 2025

A Manolo Cabello, por Juan González Cabezas

 


 

Del grupo de Facebook "Ubrique en el recuerdo" 

 

 

CANTO NATURAL

Este verdor del alma
a Manolo Cabello
 
 
 
Ranas verdes en el Rano,
limo alargado en los veinte pilares,
verdor en las cornicabras,
y las vinagreras,
y en los pinitos que se fugan
paralelos a la salida del lugar,
aparece el cine entre las pitas,
jazmines en el revolver
de Gary Cooper
como si la noche fuese de La Metro
y Hollywood verde botella,
hay verdor de higueras
en La Cerca de tus abuelos,
un campo de adelfas en la vega
donde bajan los verdines de los ríos,
matagallos que friegan con jabón
de arenisca
los posos de verdolagas
de los platos de Duralex,
lama en los charcos de Mariana,
en Tavizna y en el hondo Naranjal,
grama tierna en las piedras del Caracol,
al rededor de la fuente de la plaza
y en el alto paraíso en la calle Peral,
pelotitas verdes Gorila
bajando por la calle El Perdón,
gamones aceitunos como el retablo
de la iglesia
y los sauces que bajan por las riberas,
iris azules en la plaza de la verdura
y un corazón de menta como el tuyo,
ahora la hierba lleva tus ojos
y el cielo es esmeralda
como el mar del invierno,
el trigo de marzo,
la música de Verdi
y los verdones que vuelan
libres a tu alrededor.

 


 

lunes, 7 de abril de 2025

Dedicado a todos los petaqueros de Ubrique, por Manuel Ortega

 

Calendario de la empresa marroquinera ORMAO

 

Por Esperanza Cabello

Durante la pasada Feria de la Piel tuvimos muchas sorpresas, unas buenas y otras mejores. Lo que no podíamos esperarnos era que en el San Juan,  vestido "con piel de romano" (había dos stands dedicados a Ocurris, el primero con una amplia explicación de los trabajos arqueológicos que se han realizado también este mes de febrero, y también tenía su lugar una de las asociaciones de Romanos de Ubrique, con su telar y las explicaciones de las actividades que realizan en pro de la cultura ubriqueña.

Y, precisamente en ese stand estaba Manuel Ortega, que nos mostró un calendario de su empresa en el que habían utilizado una de las fotografías de "Ubrique en el Recuerdo", mostrando los talleres de una antigua fábrica de la calle Real y en el que, además, había incluido una poesía dedicada a su padre petaquero, y a todos los petaqueros  y petaqueras de Ubrique.

 

 

Te amo por tus manos

Honor por tu dedicación

Tus sueños en la piel impregnados

Tus carteras, tu culminación.

 

Te siento cuando te veo

Original en tu aliento

Iluminas en el deseo

Arte y talento

 

Poetas, pintores de la piel

Que hacen al alma estremecer

Sabor a dulzura y miel

Trabajan desde el amanecer.

 

Su armonía en sus manos

Dedicación cumplida

Fuente, torrente, sin medida

Artistas que no han sido olvidados

 

¡Ay! … Cómo no quererte

Si vuelves locas las marcas

Despiertan un pueblo con arte

No estés triste con todo lo que abarcas.

 

Arquitectos del destajo

Un hijo tuyo quiere reconocer

Tu amor por el trabajo

Hace al pueblo renacer

 

Cuando veo una estrella en el cielo

Ilumina el petaquero

Su piel, manto de terciopelo

Su diseño, aventurero

 

Creativas tus sonatas

Variopintos sus modelos

Se escuchan las patacabras

En cualquier rinconcito con anhelo

 

Explosión de armonía

tus carteras, tu estandarte

 tu obra, sinfonía

 petaquero, tus manos son arte

 

 

Dedicado a mi padre y a todos los petaqueros de mi pueblo.

Manuel Ortega

 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Despedida a Juan Ramírez, por Juan González Cabezas

 

Mínimos poemas de otoño
 
 
A Juan Ramírez Domínguez, mi querido amigo.
 
 
Y ahora que las granadas
se abren como corazones
enramados,
rojas rezumando sangre
en grietas dulces,
labios que lamen pulpas
transparentes y perlas fucsias,
ahora que se esperan lluvias
en los ríos,
altos arroyos desbordándose,
aguas sobre el agua
salpicando en botas de goma
almas e intemperie,
leve frío en los callejones,
pájaros en los plátanos piando
al caer la tarde,
ahora que los farolillos
se arrastran por el suelo
como un dolor arrugado de colores,
y huele a gomas de borrar
en los pelos de los niños,
que las nubes dan arrope a la memoria,
y el verano huye
como una hiena que roba
zamboas amarillas en la huerta,
ahora que recordar es una vida paralela
que nos hace inmortales,
días después que una Virgen
cruzase tu calle enamorada de azucenas,
ahora que eras palabra caudalosa,
viajero de la noche en bicicleta verde,
preso del sufrir que el mar golpea
con violetas,
ahora llenas el espacio de los pinitos
que salen de tu tierra,
sin ti el recuerdo ya no es confortable,
ni la muerte es la nieve donde nos tendíamos
tan jóvenes, querido amigo,
sin tí duele mirar las altas cumbres
del río donde ahora llueve.