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lunes, 17 de noviembre de 2025

Mi tatarabuela Isabel Coveñas Orellana: la lucha de las ubriqueñas en 1865 contra el "tributo de sangre"

 

 

Isabel Coveñas, dibujada por el artista Ubriqueño Zarva Barroso

 

Por Esperanza Cabello

Hace más de cinco años que la Diputación provincial hizo una publicación sobre mujeres destacadas de al provincia. Era una publicación preciosa, y, en la parte ubriqueña, nuestro amigo Zarva Barroso plasmó, con el aporte de las fotos que le proporcionamos, la imagen de nuestra tatarabuela y la escritora Sonia Arnáiz escribió su retrato, también con los datos que le proporcionamos.

Este era su escrito:

 

Isabel Coveñas Orellana

Ubrique (1837-19…)

Una historia de lucha compartida contra “el tributo de sangre”

“Muger”. Ésa es la profesión que tenía la joven madre Isabel Coveñas cuando en el año 1865 decidió estampar su nombre en una carta colectiva, firmada exclusivamente por mujeres ubriqueñas. Un manifiesto que tenía como destino el Gobierno y las Cortes Españolas en el lejano Madrid. Era el 24 de marzo de 1865.

Junto al nombre de Isabel, que figuraba en cuarto lugar, estaba el de 269 ubriqueñas más de todas las edades con un objetivo común: el de manifestar la injusticia de una ley que ponía en peligro la vida de sus hijos varones.

Con nuestra mirada del siglo XXI quizá parezca difícil de entender; pero en aquella época existía en nuestro país la llamada “Ley de Quintas”. Esta ley obligaba, en resumen, a que los jóvenes, cuando llegaban a la mayoría de edad, se incorporasen al servicio militar. Y no sólo eso, sino que uno de cada cinco que se incorporaba, debía quedarse obligatoriamente en el ejército. Así, se entiende fácilmente que cuando se aproximaba la edad, tanto los jóvenes como sus familias entrasen en pánico, pues el destino podía ser no sólo el ejército de manera definitiva sino, en el peor de los casos, la posibilidad de perder la vida en alguno de los territorios o, incluso en los frentes casi de guerra, que mantenía España en aquel momento muy lejos de la península.

Como siempre, existía otra posibilidad: la de librarse de ese nefasto destino con dinero. Tanto, que sólo las familias pudientes podían escoger mientras que las humildes no tenían más elección que la de ver cómo sus hijos, o a veces sus maridos, abandonaban sus casas y sus pueblos para incorporarse a la “mili”, que duraba entre tres y cuatro años y podía extenderse hasta los ocho.

Es fácil entender así que aquella joven de 28 años que era Isabel Coveñas en 1865 firmase aquel documento. Quizá había visto en alguno de sus cuatro hermanos o en las historias de su propio padre los nefastos efectos de aquella ley, ¡quién sabe! Quizá lo firmó incluso estando embarazada y quizá con la idea de hacer lo que estuviese en su mano para que en un futuro no lejano sus hijos varones, entonces niños, se librasen del servicio militar.

Y es que Isabel, casada con Pedro Rubiales Romero, de oficio curtidor, de familia acomodada y domiciliada con él y junto a sus cuatro primeros vástagos en la calle Agua, llegaría a ser la matriarca de una numerosísima familia -con más de una decena, entre ellos, “siete hijas como siete soles”-.

La carta fue publicada íntegramente por el diario democrático “La discusión”, unas semanas después de haber sido escrita, en su edición del 6 de abril de 1865 y se recoge íntegramente, incluso con los nombres de las 270 firmantes. Decía la crónica periodística que el escrito hablaba directamente “a lo hondo del corazón”. En él, las

mujeres ubriqueñas, dicen que inspiradas por una iniciativa similar jerezana y por “la conciencia de la justicia”, ejercen el derecho de petición que les asistía frente al Gobierno. A pesar de explicar que no actúan desde un punto de vista político, sino de justicia y de “amor a la humanidad”, está claro que su carta pretendía muy inteligentemente influir en el rumbo del país, vetado a las mujeres en aquel momento.

¿Hasta dónde llegó aquella carta? Pues justamente, hasta donde tenía que llegar. El Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados recoge el dictamen positivo de las Cortes para que pasase al Ministro de la Gobernación, lo que ya suponía todo un logro. Años después, finalmente, se derogaría; aunque el servicio militar permanecería vigente en nuestro país durante 120 años más.

De seguro que aquel documento puso su granito de arena. Entre sus firmantes, además de Isabel, Juana Gómez y sus dos extraordinarias hijas Francisca y Sebastiana Bohórquez, la primera en cursar el bachillerato en la provincia, en 1870. Pero eso, es otra historia.

 


 Isabel Coveñas Orellana, nuestra tatarabuela

 

jueves, 11 de marzo de 2021

Isabel Coveñas Orellana, por Zarva Barroso

 

Isabel Coveñas Orellana, por Zarva Barroso



¿Conoces a Isabel Coveñas?, Si eres de Cádiz, de Jerez o de Ubrique deberías.
En el año 1865, esta mujer junto a otras 270 mujeres ubriqueñas firmaron un manifiesto en forma de carta contra el sistema de las "quintas", que dirigieron a las Cortes Españolas pidiendo su abolición.
El periódico “La Discusión”, Diario Democrático, en su edición del 6 de abril de 1865 recogía la citada misiva, con párrafos como los siguientes:
- Las madres decían que no se movían “guiadas por las aspiraciones políticas, que desconocen por completo, sino por el respeto a la justicia y por el santo amor a la humanidad”.
- Desde que el niño se calienta en el regazo de la madre, piensa esta en las quintas, como en una amenaza inhumana del derecho escrito.

Isabel Coveñas es una de las mujeres que se protagoniza "Gaditanas en el Tiempo", proyecto dirigido por Sonia Arnáiz del Bosque, que recoge semblanzas de diversas mujeres gaditanas y que pronto se convertirá en papel para que podamos disfrutar todxs.

 

Esta es la colaboración de Zarva Barroso en el proyecto "Gaditanas en el tiempo." Gaditanas en el tiempo es un proyecto editorial para recuperar la figura de mujeres gaditanas, referentes, sepultadas, que merece la pena conocer. Es la idea de Sonia Arnáiz, con muchísima colaboración!!

sábado, 7 de marzo de 2020

Don José Coveñas Zarco, nuestro trastatarabuelo

Partida de defunción de José Coveñas Zarco, en 1876
Registro Civil de Ubrique. Archivo



Por Esperanza Cabello 



Somos realmente unos privilegiados, intentando recabar datos para la charla del jueves pasado, en la que, entre otras mujeres, hablábamos de nuestra tatarabuela Isabel Coveñas Orellana, solicitamosla autorización del encargado del Registro Civil de Ubrique para consultar los primeros libros que se conservan en el archivo.
Agradecemos la gentileza y la amabilidad de José Antonio Herrera que en todo momento nos ha facilitado la tarea.
Normalmente no se tienen muchos datos de los tatarabuelos, así que no tenemos ni idea de cuándo murió Isabel Coveñas, por lo que comenzamos por el primero de los libros que se conservan, el de 1871.
Al llegar al libro número seis, de 1876, en el acta 18, encontramos una sorpresa mejor, el acta de defunción de su padre, por lo que hemos conseguido saber los nombres y apellidos de nuestros antepasados hasta siete generaciones, jamás hubiéramos ni soñdo con tantos datos.

Isabel Coveñas Orellana, hija de José Coveñas Zarco

El siete de febrero de 1876 a las doce de la noche muere don José Cobeñas Zarco, hijo de José Cobeñas Domínguez y de Isabel Zarco Morales, casado con doña Isbel Orellana Rodríguez, hija de Federico Orellana Suárez y María Rodríguez Pérez, que vivían en la calle Nacimiento.
Padres de Isabel (la tatarabuela), Juan, José, Rafael, Manuel y Federico.

Esta es la transcripción del acta:


En la Villa y término municipal de Ubrique, partido de Grazalema, provincia de Cádiz, á siete de Febrero de mil ochocientos setenta y seis, ante el señor don Basilio Aragón Gómez, Juez Municipal, y don Agustín Gómez Barea, Secretario, compareció don José Benítez Rodríguez, de esta vecindad, casado, de pluma,  y mayor de edad, con cédula personal número 274, manifestando que don José Coveñas Zarco había fallecido, lo que daba parte con expresión de las circunstancias siguientes.-

                Que dicho finado era natural y vecino de esta villa, de sesenta y cuatro años de edad, domiciliado en la Plaza de Zamora, en donde falleció á las doce de la noche de ayer de Hipertrofia, según la certificación facultativa presentada.-

                Que era hijo legítimo de José Cobeñas Domínguez y de Isabel Zarco Morales, naturales de esta villa.-

                Que en el acto de fallecer estaba casado con doña Isabel Orellana Rodríguez, de esta misma naturaleza, de cuyo matrimonio han tenido por hijos á doña Isabel, don Juan, don José, don Rafael, don Manuel y don Federico, los cuatro primeros casados, los dos últimos solteros y todos mayores de edad.-

                Que ha otorgado testamento ante don Amaro Guerrero de Castañeda, Notario de Benaocaz, ignorando la fecha. Y que á su cadáver se le habrá de dar sepultura en el convento de San Francisco de esta Villa.-

                Fueron testigos don Manuel Bocanegra Jiménez y don José Morales Rodríguez de esta vecindad y mayores de edad, á quienes como al compareciente leo íntegramente esta acta á su elección, y firman con S. Sa. , de que certifico



Nos queda una duda, además de la profesión del testigo ("de pluma", imaginamos que se refiere a "escribano"), y es saber a qué convento de San Francisco se refiere.
En Ubrique no hay nada más que un convento, de capuchinos, aunque la calle de San Francisco comienza en el mismo convento e imaginamos que en ese momento de la historia pudo haber sido conocido como convento de San Francisco.
¿Podrían enterrarse los vecinos de Ubrique en el convento sin pertenecer a la comunidad capuchina?
Continuaremos investigando.


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jueves, 16 de enero de 2020

Rafael Coveñas Orellana. Letra de cambio

Letra de cambio 
Banco de Rafael Coveñas Orellana



Por Esperanza Cabello

Rafael Coveñas Orellana era uno de los seis hijos de José Coveñas Zarco (en este enlace) e Isabel Orellana Rodríguez, hermano de nuestra tatarabuela Isabel (que era la mayor de los hermanos);  nació en Ubrique en la segunda mitad del siglo XIX y, por lo que sabemos, debió de ser muy listo para los negocios, porque fue el fundador de una casa de banca, la primera en Ubrique.
En este enlace podemos ver su familia en los libros de censo de 1856.
Su padre era comerciante sombrerero, y Rafael fundó una banca que estuvo activa como tal hasta 1933 (mantenida, tras su muerte, por su viuda y sus hijos). En el anuario de 1932 vemos Banco Español de Crédito. Viuda de Rafael Coveñas.
Pinchando en este enlace del blog "Historia de la banca en Andalucía" podremos tener más datos de él.


La letra de cambio que mostramos es del 14 de junio de 1924, vencía en julio del mismo año y era por quinientas pesetas que deberían ser abonadas a la viuda de Rafael Coveñas. Estaba a nombre de "Señores Gutiérrez Hermanos", de Jerez de la Frontera.


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viernes, 20 de febrero de 2015

Mujeres luchadoras en Ubrique

Diario de las sesiones de las Cortes
Madrid, 1865

Por Esperanza Cabello

Nuestra inmersión en las sesiones de las Cortes durante el siglo XIX nos ha llevado a otro momento y otros personajes memorables en la historia de Ubrique.
¿Recuerdan ustedes a aquellas "abuelas coraje ubriqueñas" que escribieron a la reina en 1865 para solicitar la abolición de la ley de quintas?
Nuestro amigo José María Gavira escribió un magnífico artículo sobre ellas en 2009 (en este enlace). Se trataba de una noticia en la que destacaban que una serie de mujeres ubriqueñas (270 en total, encabezadas por Juana Gómez y sus hijas Francisca y Sebastiana, también por nuestra tatarabuela Isabel Coveñas Orellana; mujeres liberales y avanzadas a su tiempo que ponían por delante de cualquier consideración a sus familias), firmando con sus nombres y apellidos, que habían escrito a Isabel II.


Pues hemos encontrado el acta número 79 de ese año, 1865, en la que  está la referencia de las mujeres ubriqueñas: 

"Un considerable número de madres é hijas de familia, residentes en Ubrique, solicitan la abolición de las quintas.
La comisión es de dictamen que pase al señor Ministro de la Gobernación".

O sea, que la carta fue admitida a trámite y, efectivamente, se abolió esa terrible ley de quintas, que  obligaba a uno de cada cinco jóvenes en edad militar a enrolarse en el ejército. Nos parece un logro increíble de unas ubriqueñas en esa época en la que las mujeres éramos aún un poco invisibles.
Para nosotros es un orgullo pensar que nuestra tatarabuela y varias mujeres de la familia tuvieron la fortaleza y el tesón suficiente para conseguir que sus peticiones llegaran al gobierno y así conseguir un logro tan importante para la sociedad.


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lunes, 14 de octubre de 2013

Ubriqueñas de pro: "Al hilo de las petaqueras"



Ubriqueñas en nuestra historia, antigua y reciente





Por Esperanza Cabello

En enero de 2011 se puso en contacto con nosotros una historiadora de Sanlúcar de Barrameda, Ana Díaz, solicitando información sobre algunas ubriqueñas destacadas en la historia de nuestro pueblo. Estaba preparando una ruta por Ubrique guiada por los pasos de mujeres y hombres que hubieran destacado por su labor en pro de la igualdad y toda la información era bienvenida.
Rápidamente nos pusimos manos a la obra, proporcionándole todos los documentos y fotografías necesarios, y acompañándola en un recorrido histórico buscando las casas y los lugares de trabajo de esas ubriqueñas por las calles de nuestro casco antiguo.
La primera, por supuesto, nuestra tatarabuela, Isabel Coveñas Orellana, una de las ubriqueñas que en 1865 firmó el manifiesto que las "madres coraje" ubriqueñas enviaron a la reina pidiendo que se anulara la ley de quintos.
También Sebastiana y Ángeles Bohórquez Gómez, las primeras maestras ubriqueñas, doña Ángeles fue la primera ubriqueña maestra por oposición, y su madre, Juana Gómez Tocón, la qeu encabezaba ese manifiesto.
Por supuesto Candelaria Chacón Quero, la zapatera;  Isabel Esquivel, la maestra; Frasquita Larrea, la escritora, que vivió en Ubrique en 1824, Remedios Arenas, Ana Córdoba, Josefa Sevilla, Amalia Álvarez,  "La facana", "Las piñeritas", Josefa e Isabel Coveñas...



Mujeres Ubriqueñas de ayer y de hoy



Mañana, martes, quince de octubre, tendrá lugar en el Convento de Capuchinos, a las doce del mediodía, la presentación de la guía que ha publicado la Diputación de Cádiz,  copiamos las palabras de Maite Ríos, técnico del Ayuntamiento:

"Al hilo de las petaqueras", una guía editada por el Servicio de Igualdad de la Diputación de Cádiz y en la que hacen mención de personajes ilustres e importantes en la historia de Ubrique. Uno de ellos es la Sra. Isabel Coveñas. Nos han pedido desde Diputación que avisemos a familiares de todas aquellas personas que aparecen en el folleto. 
Mañana en el Convento de Capuchinos a las 12.00h será la presentación seguida por una visita guiada al Museo de la Piel. Rogamos por favor que lo hagas extensivo a tus allegados interesados y que puedan asistir a este acto.
Entre otros, hacen mención de Isabel Coveñas, Candelaria Chacón Quero, Fº Fatou y Lucas, Remedios Arenas, Josefa Sevilla Villanueva, Sebastiana y Ángeles Bohórquez Gómez...

miércoles, 13 de marzo de 2013

Los padres de nuestra Tatarabuela Isabel Coveñas Orellana

Datos del libro de censo de 1856.AMU
Gentileza de Manuel Zaldívar Romero




Por Esperanza Cabello


Nuestro amigo Manuel Zaldívar nos está proporcionando unos datos increíbles de nuestra familia. Como hemos visto anteriormente, está investigando en el censo de Ubrique y poquito a poco está ahondando en la historia de los ubriqueños.
En este apasionante viaje ha encontrado, increíblemente, a los padres de nuestra tatarabuela Isabel Coveñas Orellana  (nunca hubiéramos ni soñado adentrarnos tanto en la historia de la familia). 
Nuestro trastatarabuelo (ni siquiera existirá esa palabra) se llamaba José Coveñas Zarco, y en 1856 tenía 50 años, era de profesión sombrerero, y estaba casado con Isabel Orellana, que también tenía 50 años. (En realidad parece un error, porque en el censo de 1823 se ve su edad -11 años-  y en 1856 deben de tener 44 años).
En 1856 tenían seis hijos (con la edad de la trastatarabuela no tendrían muchos más): Isabel, la primogénita, era la única niña. Ella es la "matriarca" de un montón de ramas familiares: los Rubiales, los Janeiro, los Arenas, los Cabello y muchísimas más.
Isabel tenía 19 años en 1856; los otros hermanos eran Juan (17 años), José (15 años), Manuel (13 años), Rafael (11 años) y Teodomiro (3 años).
Estamos muy satisfechos de conocer un poquito más de la historia de nuestra familia y agradecemos a Manuel Zaldívar de todo corazón la amabilidad que tiene con nosotros enviándonos retazos de nuestra preciada historia familiar.


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sábado, 9 de marzo de 2013

Nuestros señores tatarabuelos

Listado de personas censadas en la calle del Agua numero nueve en 1866
Gentileza de Manuel Zaldívar
 Archivo Municipal en la Biblioteca de Ubrique

Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Manuel Zaldívar nos hay dado hoy un agran alegría: nos ha enviado una página del censo de Ubrique en 1866.
Se trata de los habitantes de la casa situada en la calle del Agua número nueve: Nuestro tatarabuelo Pedro Rubiales Romero, de 24 años y curtidor de profesión y nuestra tatarabuela Isabel Coveñas Orellana, de 29 años y profesión "muger".
También consta el nombre de sus cinco primeros hijos: Cristóbal, que tenía 8 años, Isabel, de 6 años (la abuela de Isabelita Álvarez), Josefa, de 4 años, ¿Blas? de 3 años y Natalia, de 1 año.




Isabel Coveñas Orellana
Nuestra tatarabuela


Hemos hablado muchas veces de nuestra tatarabuela, de sus "siete hijas como siete soles", de sus hijos, de la emigración, de la familia. Pero es la primera vez que tenemos datos oficiales de ellos, y esta información nos ha hecho mucha ilusión. Queremos agradecerle a Manuel de todo corazón que nos los hay proporcionado.
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viernes, 27 de abril de 2012

Las Piñeritas

 María Piñero
Madre de Isabel y Josefa Coveñas Piñero
con sus hijas

Por Esperanza Cabello 

Las piñeritas han sido las personas más queridas, apreciadas, recordadas y admiradas en nuestra familia materna. Isabel y Josefa Coveñas Piñero, hijas de María Piñero y José Coveñas, eran primas de nuestra bisabuela Pepa.
Las dos hermanas vivían en la calle San Francisco, y eran confiteras. Cuando nuestro bisabuelo Eduardo murió y Pepa se quedó viuda con sus dos niños, Natalia y Baldomero, se fue a vivir de nuevo con sus primas, que fueron todo para la familia Fernández Piñero. Todos vivían de las pequeñas ganancias de la tiendecita que llevaban las dos mujeres, unas excelentes confiteras, que nos dejaron las recetas de todos los dulces tradicionales ubriqueños que conocemos.


 Don Sebastián Coveñas, tío de las Piñeritas
Ubrique, 1936


Isabel y Josefa venían de una familia adinerada en la que hubo una historia de herencias como en tantas otras (por lo visto toda la herencia fue a parar a una sola persona) y tuvieron que vivir siempre de su trabajo. Nuestra madre cuenta que eran pulcras y bondadosas. Siempre tenían la casa y la tienda relucientes, y siempre tenían algo que dar a quienes no tenían nada.
Cuando en 1936 entraron en Ubrique las tropas sublevadas les destrozaron la tienda totalmente, les quitaron los alimentos, les ropieron los tarros, les robaron el dinerillo que tenían... y nunca superaron completamente el miedo que pasaron. Nuestra bisabuela Pepa se quedó tan marcada que murió al poco tiempo sin haberse recuperado.


Josefa Coveñas Piñero

Ya mayores se vinieron a vivir con nuestra abuela Natalia a su casa, en la calle San Pedro. Aqui vivieron unos años muy familiares con todos los sobrinos y los "sobrinos-bisnietos" que fueron llegando a la casa. Siempre educadas, prudentes, cariñosas... Nuestra madre las recuerda con gran cariño, y nosotros no las recordamos, pero vivieron el tiempo suficiente para conocer a los nietos mayores, y los recibieron con gran alegría.

Natalia Fernández  Piñeroy Esperanza Izquierdo Fernández con
Josefa e Isabel Coveñas Piñero

Las dos "Piñeritas" no pararon de ocuparse de las pequeñas tareas domésticas ni siquiera muy mayores. Siempre oímos contar que la tía Isabel, a pesar de no ver muy bien, se pasaba el día cosiendo, y que para ensartar (enhebrar) la aguja esperaba a que cualquiera de los niños pasara jugando por el pasillo para llamarlo y que le echara una mano.
De ellas hemos heredado, gracias a nuestra abuela y a nuestra madre, una forma diferente de ver la vida, más pausada, más tranquila, más bondadosa, porque su vida siempre fue amable.



 Isabel Coveñas Piñero

Isabel y Josefa querían muchísimo no solamente a Natalia, sino también a Baldomero, su hermano, y por supuesto a su mujer, Nieves y a sus tres hijos, Eduardo, Pepe y Luis Miguel, porque las familias de Baldomero y Natalia eran su familia.
Nuestra tía Nieves era una excelente cocinera y mejor repostera, también se ocupó de las tías  y tuvo la suerte de aprender de ellas no solo las dulzuras gastronómicas, sino la dulzura de carácter.




Nuestra tía Nieves Arenas con Isabel Coveñas
Natalia Fernández y José Luis Izquierdo
Ubrique, 16 de junio de 1955 


Y su memoria perdurará siempre, no solo porque conservamos con mucho cariño "el almirez de las Piñeritas" o "la cómoda de las Piñeritas", sino porque fueron pasando, de generación en generación, su manera de hacer los dulces tradicionales de su confitería: el piñonate, los roscos, los gañotes, las magdalenas, los borrachos, los buñuelos de leche, las tortas de morón, los bollos de leche, las hogazas... que siguen siendo un delicioso tesoro.


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sábado, 9 de enero de 2010

La "gran familia" se amplía

Isabel Coveñas Orellana
Nuestra tatarabuela



Por Esperanza Cabello
 

Esta mañana hemos tenido una agradable sorpresa para todos los Janeiro y todos los Rubiales de Ubrique.
Hemos descubierto el segundo apellido de nuestra tatarabuela: su nombre completo era Isabel Coveñas Orellana, así que, desde hoy, añadimos a nuestra lista de apellidos familiares el de Orellana (el genuino ubriqueño).
Menos mal que nuestra tía Isabelita Álvarez  tiene una memoria prodigiosa. Ella adoraba a su bisabuela Isabel (por la que tiene el nombre) y recuerda muchas de las historias que la rodean.
Gracia a Isbelita cada vez tenemos más datos de esta antepasada nuestra: fue una de las que firmó el manifiesto contra la ley de los quintos que se envió a las Cortes en 1865 (pinchar aquí) , y, casada con Pedro Rubiales Romero, tuvieron varios hijos y "siete hijas como siete soles", a los que cada vez vamos conociendo mejor:



Natalia Rubiales Coveñas




Isabel Rubiales Coveñas




Consuelo o Francisca Rubiales Coveñas?




Sixto Rubiales Coveñas


Julia Rubiales Coveñas




Julia Rubiales Coveñas y su hija Julia, nuestra abuela





Julia Rubiales Coveñas
Su madre, Isabel Coveñas Orellana



Nos faltan aún muchos datos, pero esperamos conocer pronto a todos los miembros de la familia. No nos habíamos olvidado de sus hijos, José, Emilio y Cristóbal, del que conservamos esta fotografía:

Cristóbal Rubiales Coveñas


Vamos a aprovechar esta entrada para pedir un favor familiar: si alguien sabe quiénes fueron todos los miembros de la familia Rubiales Coveñas, si tienen fotografías, fechas o algunos datos que nos puedan ayudar a determinar quiénes eran, les agradeceríamos que se pusieran en contacto con nosotros a través de este blog o de cualquier otra manera. Muchas gracias.

Quizás poco a poco entre todos podamos ir completando el árbol genealógico ubriqueño. Seguro que estamos todos entrelazados.

Esperanza Cabello Izquierdo, enero 2010



domingo, 15 de noviembre de 2009

Isabel Coveñas (Cobeña): Nuestra Tatarabuela

Isabel Coveñas (o Cobeñas) Orellana. La fotografía familiar
más antigua que conservamos



Hoy, 15 de noviembre, hace setenta y ocho años que nació nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro. Una de sus principales preocupaciones era la familia, como buen Rubiales y como buen Janeiro, era muy familiero. También le interesaba la historia, y en particular la Historia de Ubrique. Hemos pensado que recuperar a su bisabuela Isabel Coveñas Orellana, madre de Julia Rubiales Coveñas, madre a su vez de Julia Janeiro Rubiales, su madre, era una bonita manera de recordarlo a él también.


Isabel Coveñas Orellana era nuestra tatarabuela, no tenemos casi ningún dato de ella, aparte de que fue una de las "abuelas coraje" que firmó en 1865 el manifiesto mandado a las Cortes de la Nación para que se suprimiera el "impuesto de sangre" que obligaba al reclutamiento forzoso de uno de cada cinco jóvenes en edad militar: "Los quintos".

Casada con Pedro Rubiales Romero, fueron los fundadores de una familia muy numerosa en Ubrique, que incluye a miles de personas y de la que forman parte todos los Rubiales, los Coveñas, los Janeiro y los Cabello de este pueblo. Parece que tuvieron "siete hijas como siete soles" (en palabras de nuestras tías Julia e Isabel) de las que conocemos a Consuelo, Ángeles, Francisca, Natalia, Isabel y Julia Janeiro Coveñas (nuestra bisabuela) también tuvieron hijos, de los que conocemos a José, a Emilio y a Cristóbal.

También tenemos una fotografía de su hijo Cristóbal Janeiro Coveñas, primer marido de Teresa Janeiro Córdoba (hermana de nuestro bisabuelo), que a su vez fueron los padres de Ana y Pedro Rubiales Janeiro.



Cristóbal Rubiales Coveñas



Isabel Rubiales Coveñas



Julia Rubiales Coveñas
Madre de Julia Janeiro Rubiales


Sixto Rubiales Coveñas y su mujer

Pedro Rubiales Janeiro Fotógrafo



Sebastiana Rubiales


Cristóbal Rubiales García y Juana Maza  
Con su hijo José en Brazos, 1946


Las fotografías de esta entrada fueron recuperadas por Manuel Cabello, a excepción de la de Cristóbal Rubiales, que nos ha sido proporcionada por Cristóbal Pérez Rubiales, su nieto.