domingo, 29 de noviembre de 2020

Comienzan las obras del nuevo cementerio. Ubrique, 1883

 

El Guadalete, periódico político y literario

Martes, 23 de febrero de1883

Biblioteca virtual de prensa histórica



Por Esperanza Cabello


Llevamos varios años consultando la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, y hemos hecho algunas investigaciones apasionantes. Ahora hemos descubierto una nueva hemeroteca virtual, también dependiente del Ministerio de Cultura, en la que hemos encontrado todos los ejemplares de "El Guadalete", un periódico literario y político que se publicaba en Jerez de la Frontera en el siglo XIX. 

Hay cientos de alusiones a nuestro pueblo y a los ubriqueños de la época, a cual más curiosa, y nos entretendremos trasladando algunas a nuestro blog, como esta nota de "Obras públicas":



El arquitecto provincial ha remitido á la Excelentísima Diputación, dictaminados, los planos y proyecto para la construcción del nuevo cementerio, casa de matanza y otras obras que ha proyectado verificar el ayuntamiento de Ubrique.

Nos alegraremos que esas obras públicas redunden en beneficio del vecindario en general de aquella villa.


Se refiere, claro, al "nuevo" cementerio de San Bartolomé (en este enlace) , el actual cementerio municipal, también al matadero que estuvo frente al Jardín del Jesús. 

 

Lástima que el proyecto se quedó parado unos años. En marzo de 1886 encontramos que aún no han comenzado los trabajos y que hay que volver a impulsar los proyectos:

El Guadalete, marzo 1886. Biblioteca virtual de prensa histórica
 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

¿Cuándo llegó el alumbrado eléctrico a Ubrique?

 

 

El Rodezno de Ubrique en 2009. Fotografía de Leandro Cabello



Por Esperanza Cabello


Esa es la pregunta que nos hizo nuestro amigo David hace un par de semanas ¿Cuándo llegó el alumbrado eléctrico a Ubrique? Y realmente no teníamos la respuesta tan fácil.

Nuestro hermano Leandro nos recordó que nuestro padre había participado a mediados de los ochenta en varios certámenes de Arqueología científica, tratando varios temas muy interesantes, entre ellos el de la electricidad.

Ha sido muy difícil encontrar las memorias de estos trabajos, creemos que al hacerlas con algunos de sus alumnos, los originales se quedarían en el CEIP Reina Sofía. Manuel Cabello era muy cuidadoso y siempre hacía varias copias de sus trabajos, pero en esta ocasión no hemos podido encontrar (aún) esos documentos. 

Hace unos años el responsable de la Casa de la Juventud (¡Gracias, Antonio Pino!) nos entregó una fotocopia de la memoria del segundo certamen y  gracias a estas fotocopias hemos podido no solo responder a la pregunta de David Muñoz sino también asombrarnos terriblemente del trabajo tan increíble que hizo nuestro padre por la historia de Ubrique y que, a pesar de todo, también podría estar en peligro de desaparición.


El Molino del Nacimiento, origen de la electricidad en Ubrique

Fotografía de 2009  de Leandro Cabello


En esta ocasión, como se trata de unas memorias muy extensas, vamos a "acertar los frailes" en primer lugar, en vez de hacer la labor de detectives de otras veces, daremos los datos más concretos y poquito a poco iremos publicando los documentos.

La luz eléctrica llegó a Ubrique en 1893, de la mano del ingeniero francés Jean Pierre Prouvat de Guéry, que había firmado un contrato el año anterior con el alcalde constitucional de Ubrique (en 1892 el alcalde de Ubrique era Juan Chacón Tocón y en 1893 el alcalde era Miguel García Bohórquez).

Tenemos, como hemos explicado, una fotocopia de este documento, imaginamos que el original (con las firmas) debe de estar en el Archivo Municipal, aunque aún no hemos tenido ocasión de cotejarlo.

Hemos transcrito este singular contrato de veintiséis cláusulas que permitió que en Ubrique pudieran iluminarse las calles y plazas en la última década del siglo XIX y, como decía nuestro padre, siendo uno de los primeros municipios de España que disfrutaba de alumbrado público eléctrico de manera autónoma, pues la electricidad era generada por el Molino del Nacimiento, hoy conocido como "Molino del Rodezno".




Contrato original para la instalación del alumbrado público AMU



CLÁUSULAS POR LAS QUE SE RIGE EL CONTRATO ENTRE EL SEÑOR JUAN PEDRO PROUVAT DE GUÉRY, INGENIERO, Y EL AYUNTAMIENTO DE UBRIQUE PARA LA INSTALACIÓN DEL ALUMBRADO PÚBLICO. 10 de diciembre de 1892.

 

Primera: el Ayuntamiento de Ubrique concede al ingeniero don Juan Pedro Prouvat de Guéry, vecino de la Villa de Puerto Real, con cédula personal número 1173, el derecho exclusivo para establecer a su costa, con motor de agua, una estación eléctrica, como asimismo para que coloque cables aéreos, pescantes aisladores de porcelana, lámparas con sus refractores y demás aparatos en las calles, paseos y plazas de la población, con destino al suministro del alumbrado público y particular por medios de dicho fluido, debiendo subordinarse, para la instalación citada, a cuanto prefijan las vigentes leyes.

Segunda: la duración del presente contrato será de 20 años, que empezarán a contarse desde el día de la inauguración, levantándose la correspondiente acta notarial.

Tercera: la compra, colocación, conservación y renovación de todo el material del alumbrado público ordinario será de cuenta del señor Prouvat de Guéry durante el tiempo de este contrato.

Cuarta: dicho alumbrado consistirá en un sistema mixto de tres arcos voltaicos con sus proyectores e intensidad cada uno de 1000 bujías sostenidos por elegantes columnas de hierro fundido de 6 a 7 metros de longitud y 118 focos incandescentes que tengan la de 16 bujías. Los arcos volcánicos se colocarán en las plazas de la Constitución, Santísima Trinidad y Colón y las otras lámparas repartidas entre las demás calles del casco poblado, sin exceptuar ninguna, previo señalamiento de la Comisión municipal de policía urbana. Además 10 de incandescencia con fuerza luminosa suficiente para alumbrar las dependencias que existen en las Casas Consistoriales y las que sean dentro de la cámara que en la ermita de San Antonio aloja al reloj público a fin de que en su transparente esfera puedan verse las horas al menos con la claridad que hoy se nota.

Quinta: las lámparas incandescentes antes detalladas alumbrarán en todas las épocas del año desde 15 minutos antes de la puesta del sol hasta 15 minutos antes de su salida. Los tres arcos voltaicos, encendiéndose a la misma hora hasta las 12:00 de la noche desde el 1 de noviembre a 30 de abril y una de la madrugada desde 1 de mayo al 31 de octubre inclusive; pero después de dichas horas quedará una lámpara de incandescencia con intensidad bastante en cada uno de los tres pescantes de los arcos a fin de que continúen bien alumbradas las plazas donde se sitúan. Sin embargo, no se apagarán en las noches correspondientes a los tres días de carnaval y domingo de piñata; las del 24 de junio, 13, 14, 15 y 16 de septiembre 24 de diciembre y el Jueves y Viernes Santo, luciendo en ellos hasta 15 minutos antes de la salida del sol toda su potencia luminosa.

Sexta: el señor Prouvat de Guéry se compromete a suministrar el fluido eléctrico por el sistema de corriente continua a baja tensión y que sea inofensiva, teniendo la fuerza indispensable para que el alumbrado luzca la intensidad comprometida sin que nunca pueda bajar de 100 voltios.

Séptima: el Ayuntamiento contrata dicho servicio en 5500 pesetas durante los 10 primeros años y en 5000 en los diez restantes, abonadas al contratista por dozavas partes el día último de cada mes, y caso de que transcurrieran 30 días sin hacerlo pagarían un interés a razón de 5 % anual.

 Octava: un año antes de los 20 en que concluir debe este contrato puede el Ayuntamiento avisar al concesionario de que desea adquirir la Fábrica con todos sus enseres y material, y en tal caso cada parte contratante nombrará un perito para hacer la tasación del edificio donde se haya instalada, como asimismo para el justiprecio de las turbinas, dinamos, cables, instalaciones, aparatos y demás que entonces existan, y si hubiera desacuerdo, el señor juez de primera instancia de este distrito nombrará un tercero siendo definitivo el dictamen de la mayoría de los tres, puntos de la cantidad que se fije deberá rebajarse el 20 %, y el líquido lo pagará el Ayuntamiento en cuatro años por cantidades iguales y con el interés mismo del cinco por ciento.

Novena: si no se diera el aviso a que se contrae la condición anterior continúa prorrogado este contrato por 20 años más, pero concluidos que sean, o mejor dicho a los 40, pasarán la fábrica y sus dependencias, como las maquinarias, artefactos y todo el material que exista, a ser del ayuntamiento sin que el municipio tenga que verificar desembolso de ninguna clase.

Décima: si el Ayuntamiento llegara a adeudar seis meses al contratista, puede suspender el suministro de la corriente eléctrica hasta hacer efectivo su crédito, recibiendo además la indemnización por daños y perjuicios, a razón del 5 % anual.

Oncena: todos los materiales en general para la construcción y explotación de esta industria, serán exentos de los arbitrios municipales existentes o que pudieran crecerse en los sus sucesivos crearse en lo sucesivo.

Doceava: el Ayuntamiento tendrá siempre el derecho de averiguar todas las veces que le convenga, la intensidad de las luces comprometidas, colocando en las Casas Consistoriales los aparatos que de su cuenta les facilite el concesionario, y que sean modernos y de notoria exactitud para las comprobaciones.

Décima tercera: será de cuenta del contratista, sin derecho a indemnización, alumbrar las calles y plazas de esta villa, empleando el petróleo, en algún caso imprevisto o de fuerza mayor, cuantas veces fuera preciso en el periodo de tiempo que compone que comprende el contrato.

Catorce: el Ayuntamiento puede establecer luces extraordinarias con la intensidad que desee mediante convenio con el concesionario, sin que éste pueda exigir mayor precio que el que corresponda proporcionalmente al alumbrado ordinario; pero los aparatos y el material necesarios serán pagados del Presupuesto Municipal lo mismo que su instalación.

Quince: el contratista se compromete a introducir las mejoras y perfecciones que durante la época del contrato se hayan aplicado en otras poblaciones de la importancia de esta, abonándole el Ayuntamiento la tercera parte del importe de aquellas, y percibiendo también las Arcas municipales un beneficio en la misma proporción, si dieren por resultado baja en el precio del fluido.

El justiprecio de que trata esta condición será hecho en la propia forma que fija la octava del presente pliego, y por los peritos que la misma señala.

Dieciséis: el concesionario queda obligado a tener en la instalación central: Una turbina sistema perfeccionado de fuerza efectiva de cuarenta caballos con aparato especial para reducirla o aumentarla, sus transmisiones que comuniquen movimiento a los dos dinamos, uno de los cuales tendrá la suficiente para el desarrollo de la energía eléctrica a 560 lámparas del alumbrado público y particular, quedando el otro de la misma clase y condiciones como reserva para algún caso imprevisto. El tablero de distribución para recibir los aparatos de mando y de medida que comprenderá un conmutador general, un reostato a mano, un amperímetro, un voltímetro, un regulador automático que mantenga constante la tensión precisa para que las lámparas cuenten con la intensidad contratada, un timbre de alarma y cuantos instrumentos y accesorios sean precisos para la industria que trata de explotarse. También instalará dos pararrayos en el edificio donde se establezca la Fábrica.

Diecisiete:  los gastos de la renovación de las lámparas eléctricas y aparatos del alumbrado público, cuando se extingan por el uso, y la de todo el material empleado, serán de cuenta del concesionario durante rija este contrato, lo mismo que los desperfectos que sufrir puedan los pescantes de las farolas que hoy existen, y que se le entregarán por Inventario aquellas que necesite, como también la rectificación y limpieza de los aparatos y el personal que dedique a este Servicio, idóneo desde luego, pues el contratista será el único responsable de las faltas que sus dependientes cometan en el ejercicio de su cargo.

Dieciocho: el señor alcalde podrá imponer al señor Prouvat de Guéry las siguientes multas, oyéndolo en el Expediente que se instruya:

1ª: Por cada lámpara que no esté encendida o que estandolo se apague, sin corregir el desperfecto, cinco céntimos de peseta.

2ª: Por retardo de un cuarto de hora en encender las lámparas, cinco pesetas.

3ª: Por apagarlas 15 minutos antes de la hora convenida, cinco pesetas.

 4ª: Por no hallarse en perfecto estado de limpieza las lámparas del alumbrado público y por cada una de ellas 0,50 €.

 

Diecinueve: el contratista deberá suministrar el alumbrado desde primero de julio del año próximo de 1893, y si no lo verificare por causas ajenas a su voluntad se le amplían dos meses más y hasta otros dos; y en este último plazo pagará al ayuntamiento en efectivo diez pesetas diarias; pero transcurridos que sean los ciento veinte días de prórroga, se conceptúa rescindido este contrato, correspondiéndole abonar los desperfectos que haya originado con el tendido de cables y obras en las vías públicas.

 

Veinte: Firme que sea el presente, el concesionario depositará en las arcas de propios mil quinientas pesetas efectivas, las cuales podrá retirar cuando tenga reunido material en esta villa por valor del doble de dicha suma, justipreciado como consigna la condición octava.

Veintiuna: el contratista queda obligado a tener en su instalación central lámparas testigos que comprueben la intensidad de luz con arreglo al sistema más perfeccionado de la ciencia eléctrica, o que en lo sucesivo se mejore.

 

Veintidós: la Corporación Municipal se compromete a prestarle el auxilio y apoyo necesarios por medio de sus agentes, para la custodia y vigilancia de las instalaciones públicas.

 

Veintitrés: el Ayuntamiento deducirá al contratista, de cada mensualidad que le abone el 10 % que custodiará en sus arcas como garantía para el mantenimiento de lo estipulado, hasta llegar a la suma de 7500 pesetas, cuya fianza le será devuelta a la terminación de él. Mientras tanto queda afecto a ella, la fábrica que establece, la maquinaria y el material completo de la instalación durante el mismo plazo que abraza este contrato.

 

Veinticuatro: si el señor Prouvat de Guéry tratase de traspasar su negocio a distinta personalidad, será contando con la adquiesencia del ayuntamiento, pero puede desde luego con arreglo a las vigentes leyes crear una sociedad para su desarrollo, constituida en forma, con estatutos y demás requisitos legales.

Cualquiera que sea la forma futura para explotar la industria eléctrica a que se refieren estas bases, el presente contrato continuará en la estipulada, hasta que termine su tiempo de duración.

Veinticinco: para todas las incidencias que puedan surgir se someten las dos partes contratantes a la jurisdicción del juzgado de primera instancia de este distrito.

 

26: los gastos de Escritura y copia de la misma registrada, formación del expediente, reintegro, anuncios o cualquier otro que origine el presente contrato serán de cuenta del concesionario.

El Ayuntamiento acordará sin embargo lo que crea más beneficioso para los intereses que administra.

Casas Consistoriales de la villa de Ubrique, a 10 de diciembre de 1892.



 

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Dispuestos a salvar vidas. Es muy necesario que nos concienciemos

 


Mañana martes, de 10:30 a 13:30 y de 17:30 a 21:30, podemos participar en la campaña de donación de sangre que tendrá lugar en Ubrique, en el edificio del mercado y los juzgados.


‼️‼️ROGAMOS SU MÁXIMA DIFUSIÓN POR TODAS LAS REDES SOCIALES QUE ESTÉ A SU DISPOSICIÓN Y SOBRE TODO EN VUESTRO GRUPO DE FACEBOOK.‼️‼️🩸🙏🙏.


‼️Nuestras reservas de sangre se encuentran muy bajas.‼️


Si tienes entre 18 y 65 años (hasta los 60 si es la primera vez que donas), pesas al menos 50 kg y gozas de buena salud, puedes ayudar a salvar vidas.


Muchas gracias.🩸


CTTC de Cádiz. SAS. Junta de Andalucía
 
 
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domingo, 22 de noviembre de 2020

El peñón de la Becerra, por Antonio Gavira Alba

 

 

El Peñón de la Becerra

Óleo de Antonio Gavira Alba

Gentileza de Félix Mateos



Por Esperanza Cabello


Esta semana publicábamos (en este enlace)  una obra del pintor e imaginero Antonio Gavira Alba, nacido en Mairena del Alcor en 1929 y tristemente  fallecido el pasado mes de octubre en su pueblo natal a causa del  coronavirus

Y la historia de este cuadrito es muy singular. La ubriqueña Isabel Esquivel Corrales había obtenido plaza como maestra en Mairena del Alcor en 1933, allí estableció su residencia y se casó con el mairenero Rafael Carrión Méndez, fundando ambos una gran familia con sus hijos José María, Irene y Remedios.

 Antonio Gavira era un poco más joven que ellos, por lo que seguramente pudieron conocer su trayectoria como artista, y le encargaron un cuadro de Ubrique, pueblo que el escultor frecuentaba en la época y que Isabel recordaba con nostalgia.

Antonio hizo para ellos el cuadro encargado y además les regaló este cuadrito de El Peñón de la Becerra, uno de los lugares más típicos de Ubrique, en la calle Torre.

Actualmente ambos cuadros están en el domicilio de Remedios Carrión Esquivel, la hija pequeña de Isabel y Rafael.

Agradecemos de corazón a Félix Mateos que haya compartido con nosotros esta bonita historia y estos cuadros originales.

viernes, 20 de noviembre de 2020

¡Petróleo en la Sierra de Cádiz!

 

 

Torre de sondeos petrolíferos en Villamartín, 1936

Revista Estampa. Biblioteca Nacional



Por Esperanza Cabello


Es una verdadera delicia sumergirse en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España y dedicarse a leer artículos centenarios en los que se puede aprender muchísimo de la vida diaria de nuestros abuelos.

Hoy le ha tocado el turno a la revista "Estampa", una revista muy popular entre 1928 y 1938, y que ya hemos citado en varias ocasiones en este blog, puesto que se refiere a Ubrique algunas veces.

El número en concreto es además de una fecha muy señalada, el 18 de julio de 1936. Ironías de la vida, la publicación no sobrevivió a la Guerra Civil.

Toda la información y las imágenes de esta entrada son de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

 



Y en esta revista encontramos, entre otros, un artículo de José Aracena titulado "Petróleo", en el que confirma que él mismo ha visto el petróleo en los pozos petrolíferos de Villamartín. Habíamos sabido de la fiebre petrolífera en la Sierra por el artículo de nuestro amigo José María Gavira (en este enlace), pero ahora hemos tenido acceso a todo el escrito de José Aracena, que transcribimos a continuación:

 

 



¡En Grazalema ha nacido un volcán!—dice uno.

No hay tal cosa, responde un ciudadano escéptico, que le busca al pretendido fenómeno cualquier explicación pintoresca.

Pero que sí, que no, se aguza la curiosidad y allá vamos, camino adelante, para descubrir qué es lo que puede haber de cierto en lo que dicen que sucede en la Sierra de Grazalema, donde los volcanes, por lo visto, nacen tan fácilmente, con la esperanza de encontrarnos uno auténtico y recién estrenado, en plena erupción, arrojando lava candente, soberbiamente empenachado por una nube de gases y dispuesto a destruir pueblos y caseríos.

Lo primero que hemos encontrado es un puente en la carretera de Jerez a Ronda, que se ha resentido con los últimos terremotos y no permite el paso.

Dejen la carretera a la izquierda, nos contesta un campesino a quien preguntamos, sigan por la orilla del río y encontrarán el vado. Efectivamente, lo hallamos y el río se dilata ante nuestro coche, que avanza entre las aguas. Pero, de improviso, aparece un hombre que nos grita desde la orilla opuesta:

—Esperen, ¡Que no es por ahí!...

Y metiéndose en la corriente hasta medio muslo, nos alcanza. Sin pedir permiso se encarama al estribo, coge el volante y ordena:

¡Acelere más! ¡A la derecha! Despacio. Ahora. Pilotados de esta manera llegamos hasta las piedras de la orilla opuesta, y ya en terreno firme, surgen las explicaciones:

El puente, nos dice, estaba denunciado hace dos años; pero se transitaba por él. En enero, con las avenidas, se resintió un pilar, y... aquí estamos unos obreros parados de Villamartín que enseñamos a pasar por el vado a los automovilistas. Hemos arreglado estos carriles por nuestra cuenta. Claro está que los turistas nos pagan dos pesetas y tres los camiones. Son muchos los coches que han podido perderse por intentar hacer lo que ustedes han tratado de hacer.

¡Pagamos las dos pesetas!

 

¡NI HUMO!

Lo del volcán debe de ser una chufla, porque en Villamartín, industrioso y alegre, nadie sabe palabra del acontecimiento.

El dueño de un garaje nos habla de los terremotos que se han sentido hasta allí.

—De haber algo—conjetura—debe de estar por la Sierra del Pinar.

 

Pero ni en Ubrique, ni en El Bosque, donde hablan de no sé qué misterioso fenómeno acaecido hacia Grazalema, ni en la pintoresca quebrada de Villaluenga, nos cuentan otra cosa que lo ocurrido con frecuentes corrimientos de tierra, masas de rocas desprendidas, socavones abiertos en la montaña. Un terremoto intenso, pero que no produjo, por fortuna, grandes daños. Grazalema, sin embargo, ha sufrido bastante con los seísmos. Acaso son barrios enteros de casas, cuyas paredes están apuntaladas o inician una curva peligrosa sobre la calle.

Los terremotos han sido tan frecuentes, que los vecinos han llegado a familiarizarse con ellos. Ha habido días en los que se han registrado cinco y seis temblores de tierra. Especialmente por la noche. Desde el 20 de abril al 25 de mayo, apenas han pasado veinticuatro horas sin que el terremoto haya hecho temblar las viejas viviendas, muchas de ellas ruinosas.

Uno de los últimos días de abril, a la caída de la tarde, el fenómeno revistió tal aparato, duración y estruendo como en ninguna otra ocasión. Un pastor que guiaba sus ganados por el camino del Hondón vio cómo se desprendía de lo alto de los montes una inmensa masa de rocas que se desmoronaban arrastrando las encinas corpulentas como si fueran pavesas. La sierra entera parecía haberse puesto en movimiento, y las piedras enormes rodaban al fondo de los abismos levantando nubes de polvo, que al pastor le parecieron densas columnas de humo que surgían de las entrañas de la tierra.

De aquella visión apocalíptica surgió la leyenda de la aparición del volcán. De aquella visión y de otras semejantes. Porque no fue sólo allí, sino también por otros lugares y por tierras de Málaga, donde la gente aseguraba que habían aparecido cráteres llameantes, verdaderos volcanes.

 


 

Pudo ser posible, inclusive, que el pastor viera llamas y columnas de humo alzándose sobre la tierra, y que las nubes de polvo fueran algo más que lo que los incrédulos afirman.  Camino de Grazalema, el guía que nos ha conducido por aquellos andurriales va contando historias y más historias, de las que constituyen las preocupaciones de los que viven aislados en el campo. Entre ellas nos refiere lo que ocurre con las piedras de fuego. Pastores y rancheros de la sierra calientan sus chozos y guisan en sus cocinas con unas “piedras”, así las denomina él, que arden con llama azulada y que arrancan a flor de tierra en el campo. Y, a veces, hacen arder simples pellas de barro. — ¿Petróleo? preguntamos.

 

 


—Petróleo, sí, señor. En Grazalema hay petróleo. Y el que sabe bastante de eso es don Ramón.

 Y vamos en su busca.

Don Ramón Villalobos es un viejecito pulcro, atildado y amable, que retirado de los negocios gasta su tiempo y sus rentas sin otro entretenimiento que una partida de tresillo y el recuerdo de los buenos tiempos de Grazalema. Pudo ser el hombre más rico de España.

—En 1916—nos cuenta—estuvo haciendo estudios geológicos aquí el ingeniero don Juan Gavala, y en toda la sierra pudo comprobar que existían vestigios petrolíferos. Vino en 1921 a Grazalema otro ingeniero, don Luis Rodríguez Caso acompañado de geólogos, que acreditaron la existencia de un abundante yacimiento de pizarras bituminosas en una finca de mi propiedad: la llamada el Rancho de la Santa. Se obtuvieron muestras, que enviamos a distintos países. Los análisis arrojaban un diez por ciento de petróleo en las obtenidas en la superficie, y más de un catorce por ciento en las extraidas a dos o tres metros de profundidad. Asi nació la concesión minera Jesús. Yo esperaba que aquello fuera un río de oro. Pero, después de mucho papeleo: planos, memorias, visitas de ingenieros, informes, etc., de lo que me convencí fue que mis pizarras constituían una fortuna. Pero hacía falta otra fortuna para explotarlas. Sin carreteras, sin maquinaria, sin un capital fuerte, nada se podría lograr. Me desesperé viendo cómo se perdía una enorme riqueza para mi pueblo y para mí. Porque los informes de los técnicos son concluyentes: En esta sierra existen yacimientos de petróleo riquísimos. No sólo en pizarras bituminosas, sino en petróleo liquido. ¡Petróleo liquido y en cantidades fabulosas!

 Cualquier día un terremoto hará reventar una bolsa de nafta, y entonces resultará que todo el mundo sabía que había petróleo aquí.

 


 

 

NUEVA PENSILVANIA

La historia del petróleo en España no es nueva; pero quizá la ignoren la mayoría de los españoles. En 1894 se descubrió por primera vez. En Conil, un pueblecito de la costa, donde se exploraban yacimientos de azufre que llamaron extraordinariamente la atención por sus cristalizaciones, se encontró petróleo. El hecho no pasó de una curiosidad científica, aunque otras investigaciones parecieron confirmar la existencia de grandes yacimientos. Los trabajos tuvieron que abandonarse por falta de dinero. En Villamartin, en 1906, cuando se agrandaba el caz[1] del Molino del Picapedrero, se encontró también petróleo liquido. Los dueños del terreno efectuaron trabajos y obtuvieron muestras, que, analizadas, dieron un resultado concluyente.

 Habían encontrado petróleo lampante, tan rico, que hubo hasta una peregrinación de incrédulos que acudieron a visitar los sondeos, llevándose muestras y llenando inclusive el tanque de sus automóviles. Se fundó una sociedad, la Compañía Petrolífera de Villamartín, que a diversas profundidades hizo explorar el terreno, encontrando petróleo liquido y margas impregnadas a diferentes profundidades. Los medios de extracción fueron, sin embargo, rudimentarios, y la sonda no se llevó más allá de los ciento treinta y siete metros de profundidad. Hay que tener en cuenta que se calcula que las bolsas de petróleo de aquella región deben hallarse a unos quinientos metros. 

 

                   El Molino del Picapedrero, en Villamartín

 

Otro ingeniero inglés logró encontrar en 1913 algunos yacimientos copiosos, descubriendo petróleo líquido, muy puro y con bastantes rendimientos, al llegar a los ciento cuarenta metros de profundidad. La guerra puso fin a sus trabajos.

Al señor Mac Donald sucedió en 1924 otro ingeniero inglés, míster Batle, que continuó los trabajos sobre el antiguo pozo de la Compañía Petrolífera. En el curso de ellos surgió una fuerte emanación de gases, que costó la vida a un obrero, José Salas, que trabajaba en un pozo excavado a diez metros. Míster Batle se arrojó heroicamente para salvarle, y él mismo hubiera perdido la vida sin el auxilio del guarda de la finca. El episodio puso fin al intento de explotación.

En Arcos de la Frontera se hallaron también vestigios petrolíferos. Y un notable ingeniero de minas, el señor Víctor Petit, que dirigía antes de la guerra las explotaciones de nafta de Galitzia, afirmaba en 1911: “Por la composición de las capas, Arcos presenta un interés del más vivo, porque debajo de estas capas se han encontrado en Galitzia masas enormes de petróleo. Esto, justamente, puede repetirse en Arcos." Y terminaba su informe: "Las manifestaciones gaseosas y petrolíferas que se han encontrado en un pequeño sondeo a mano son una prueba evidente de que yacimientos de  petróleo deben existir en profundidad. Repitiendo lo que ya he dicho a propósito de los terrenos de Conil: no puede haber manifestaciones petrolíferas en la superficie si no hay yacimientos de petróleo en profundidad, en los cuales estas manifestaciones tienen su fuente.”

 

                          Petrolífera de Pambanco, en Lebrija. 1910



¡PETRÓLEO!

Ni en este lugar, ni en Pambanco, situado en las marismas del Guadalquivir, cerca de Lebrija, donde existe una fuente de agua salada que parece que es característica en los yacimientos de nafta, y en donde se encontraron gases muy ricos, y se instaló una sonda para utilizarlos; ni en Vejer de la Frontera, Rota, Jerez, Bornos, Barbate y Ronda, en cuyos términos sería fácil hallar petróleo, se ha hecho ningún trabajo serio. 

Pero yo he visto petróleo. En la fábrica de harinas de don Francisco Romero, dueño del antiguo Molino del Picapedrero y de los terrenos donde se hicieron los primeros trabajos de exploración, nos dieron una guía cierta. Vadeamos el arroyo de Sarracín, pasamos el Guadalete, hasta llegar a la actual fábrica de electricidad, donde antes estaba el viejo Molino. Aún se conserva el caballete de la maquinaria que instaló don Bernardo Ríos. Llegamos a un punto donde se eleva el brocal de ladrillos, cerrado por una tapia de hierro. Uno de los pozos que abrió míster Mac Donald. En el fondo hay petróleo. La sonda sube a la superficie un líquido de color ambarino, que arde con azules llamaradas. Ese pozo se llama Pensilvania.

¿Por qué no se explota el petróleo en España?

 

                                                                                    JOSÉ ARACENA

 

 

 

Nota: existe un magnífico trabajo sobre el petróleo en nuestra zona realizado por Cándido Martínez Fernández, en Dialnet. Recomendamos su lectura:



 

 

 

 

 



[1] Canal para tomar el agua y conducirla a donde es aprovechada. Rae