lunes, 2 de agosto de 2021

Ocuri, un paseo por las estrellas, próximo martes a las 22:00

 


"OCURI, UN PASEO POR LAS ESTRELLAS"✨✨💫🪐

El próximo martes 3 de Agosto 🗓 ven a conocer las estrellas✨ y las constelaciones💫 del cielo de verano desde el 🏛 Yacimiento Arqueológico Ocuri (Ubrique).

Actividad para todos los públicos 🧍‍♀️ 🧍 👨‍👩‍👧 👩‍👧

⏰Hora: 22.00 h.

🗓 Martes 3 de Agosto

Precio : 2 €

Yacimiento Arqueológico Ocuri 🏛

Entradas disponibles desde el viernes 30 de Julio en el Centro de Visitas al Yacimiento Arqueológico Ocuri.
Abierto de 9.00 a 14.00 horas.

Aforo limitado siguiendo las recomendaciones sanitarias👩‍⚕️🔬
Mas información ☎️670 24 17 17

 

 

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domingo, 1 de agosto de 2021

Visitar Ocurris, la mejor idea del verano

 

Los hermanos Cabello Izquierdo, en la entrada del columbario



Por Esperanza Cabello


En estos días veraniegos, cuando no hay demasiado interés por hacer grandes viajes, ni por pasar el tiempo en lugares de ocio masificados y cuando coincidimos los cinco hermanos en el pueblo todos de vacaciones, no hay nada mejor que inventar que recorrer nuestro entorno.

Y así, durante un paseíto por los alcornocales, visitando dólmenes y templos de lejanas épocas, Leandro tuvo una idea "¿Y si fuéramos los cinco al Salto de la Mora? Debe de hacer mil años que no vamos todos juntos."

Porque el yacimiento íbero-romano de Ocurris ha sido casi siempre uno más de la familia, y como tal lo hemos apreciado, lo hemos querido y lo hemos protegido, y ahora que todos los ubriqueños lo tenemos al alcance de nuestras manos, tan bien mantenido, tan bien organizado, tan bien defendido y tan bien gestionado que incluso luce un magnífico galardón de calidad turística (en este enlace), es cuando más tenemos que apoyarlo y ayudar en la difusión y en el refuerzo.

Volvemos a nuestro relato.  Leandro propuso que fuéramos y todos convinimos que el martes era un buen día, y además teníamos la suerte de que tanto Isabel Pajuelo como María Campos, dos de las responsables del yacimiento, estaban ese día para las visitas, y además a primera hora había plaza para la reserva.

Como en realidad hemos heredado un poco del espíritu "inventor" de nuestros padres, se nos ocurrió que deberíamos hacerles un pequeño homenaje, y así sugió la idea de las camisetas. 

 


Ya que íbamos a formar el "Cabello team" lo mejor era ir uniformados, y como afortunadamente tenemos ingenio, tesón y buen humor, fabricar, de la noche a al mañana, cinco camisetas con la imagen de nuestros padres impresa fue un juego de niños (menos mal que Leandro es un genio en esto de las camisetas y Manolo y Reme tienen todo lo necesario para estas manualidades!).

Así que con las cinco camisetas preparadas y una reserva para todos los miembros de la familia que no teníamos compromisos laborales, nos fuimos al Salto de la Mora.

 


En la entrada del yacimiento


Tuvimos suerte, Isabel y María ya nos estaban esperando y una vez hechas las primeras fotografías en el centro de recepción comenzaba la visita "nostálgica" al yacimiento.

Nos acompañaba María Campos, la arqueóloga municipal que se ocupa felizmente de nuestro patrimonio desde 2012. Gracias a ella y al gran equipo municipal que se encarga del yacimiento, Ocurris se ha convertido en la joya de nuestra oferta cultural y turística. La "pobre" no sabía bien la que le esperaba con tanto "Cabello" alrededor, todos con ganas de hablar, de recordar, de contar y de saber.

La primera sorpresa que tuvimos nos la dio Natalia, al comenzar el camino que sube al yacimiento nos estuvo explicando que fue precisamente ella misma quien, cuando se estuvo encargando del yacimiento en 1996, contratada por la Mancomunidad, trazó el camino de este sendero que intentaba hacer más accesible la entrada, alejándose además de la entrada por Santa Lucía, que era la entrada tradicional.

 



Por cierto, que si queremos saber cuáles han sido las actuaciones en el yacimiento o relacionadas con él hasta 2015, debemos consultar esta magnífica entrada de José María Gavira Vallejo :

"Ensayo de cronología del yacimiento turdetano, púnico y romano de Ocur (o guía para interpretarlo)"

Hay que tener en cuenta que el actual yacimiento es el resultado de los trabajos y desvelos de muchísimas personas, para nosotros es fundamental en primer lugar Vegazo, que fue la primera persona de la época moderna que se ocupó de él (en 1792) , y, por supuesto, nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, que en los sesenta se ocupó de llamar la atención del mundo de la cultura y de la arqueología sobre los monumentos que quedaban a la vista, que estaban sufriendo un deterioro muy grande.

A partir de 1968 han sido más de cincuenta años de trabajos y preocupación por parte de muchos arqueólogos, muchas personas del pueblo y también gobernantes municipales. Y desde hace diez años el yacimiento goza de una fantástica salud, cada vez con más visitantes, cada vez con más actividades, cada vez con más prestigio y con más cuidado. 

María nos contaba que el trabajo y la colaboración del concejal de cultura, José Manuel Fernández Rivera, ha sido fundamental desde el principio.

Continuamos con nuestra visita, la primera parada, el columbario. Allí todos queríamos contar nuestras historias, contar cómo el columbario se usaba para guardar cerdos o cabras, y cuánto trabajó nuestro padre para convencer al dueño de los animales para que no lo utilizara más para ese fin, y cómo le ayudó, con algunos obreros, a construir cerca de la finca una cabreriza.

 


 Entrada al columbario en 1963


 Entrada al columbario en 2021

 

La primera fotografía familiar que tenemos es de 1951, la primera vez que nuestros padres participaron en una excursión de amigos y subieron juntos al yacimiento, a partir de ahí tenemos fotografías y películas de muchos años, y resulta divertido comparar algunos lugares con más de cincuenta años de diferencia.

Francisco y Manolo en el interior del columbario, 1967


 


Francisco y Manolo en el interior del columbario, 2021


Todo ha cambiado en el interior, recordamos aquellos primeros momentos limpiando y adecentando el interior, totalmente lleno de excrementos de animales, y después cuando los arqueólogos comenzaron a excavar, y aquella gran roca que apareció, una gran roca que quizás fuera un altar de tiempos pretéritos.

Ha sido muy curioso hacer la visita con dos arqueólogas juntas, dos arqueólogas que además se han encargado del yacimiento en épocas diferentes, y nos ha encantado oírlas tan profesionales, tan respetuosas, tan atentas la una con la otra.

 

Dos arqueólogas en acción ¡Impecables!

 


 

Continúa la visita poquito a poco, pues unos y otros íbamos comentando montones de detalles, no solo históricos, sino también naturales... La importancia de la torbisca, la carcasa de las chicharras, cómo jugábamos con candilitos y otras plantas de la zona; hasta Francisco nos enseñó a hacer un pito con un sombrerito de bellotas.


 

La segunda parte del camino es más rocosa, recordábamos cómo saltábamos y corríamos cuando éramos chicos yendo hacia arriba.

Y claro, cada vez que llegábamos a un hito, hacíamos la foto de rigor, poniendo a prueba la paciencia de nuestra guía, que no podía ser más amable, y de nuestra familia 💜💜




Al llegar a la primera cisterna, recordamos una fotografía de nuestro padre, y también intentamos copiar el momento.


Midiendo el aljibe con los chicos de Misión Rescate

 

 

 

Por fin llegamos al foro, allí pudimos recordar mil y una ocasiones de juegos y de familia. 

¿Te acuerdas cuando todos los primos subimos en un burro? ¿Recuerdas cuando encontramos la cueva de los Beatles? ¿Y cuando jugábamos al fútbol? ¿Alguien se acuerda del columpio que poníamos en  ese acebuche? ¿Y de cuando subíamos a la piedra más alta?...

 


 















Toda nuestra infancia está jalonada  por momentos en el Salto de la Mora, los domingos de paella, las subidas desde el Rano, la búsqueda de la cruz del Benalfí, la emoción del comienzo de las excavaciones, la importancia del respeto y el cuidado a todo lo que aquello significaba. 

 

La visita en el foro fue de lo más animada, todos convencidos de que nos contemplaban miles de años diferentes de civilizaciones diferentes. Como decía María, lo conocemos como yacimiento romano, y efectivamente a simple vista puede verse el mundo romano, pero indudablemente hay una base histórica muy anterior, que saldrá quizás a la luz con las próximas actuaciones.

 

A la sombra del acebuche milenario


Natalia y Manolo "vigilando" la entrada del templo

 

Con tanta charla y tanto detalle apenas nos dio tiempo de discutir sobre las termas y los majanos de Vegazo, seguro que vamos a tener que reservar otra visita próximamente, tendremos que aprovechar la oportunidad de las actividades programadas para agosto, porque se nos quedaron muchas cosas en el tintero.


Eso sí, al terminar la visita y el visionado de la película, y una vez compradas camisetas, gorras y mochilas, que hay que hacer patria y publicidad del yacimiento ubriqueño, tuvimos la oportunidad de descansar un ratito al fresco en la venta de Ocuri, todo un lujo en las alturas con unas vistas inmejorables.

 



 



De lo que no cabe duda es de que tanto nuestra guía como nuestros acompañantes se merecen todo nuestro agradecimiento por la paciencia y la disposición que mostraron con nosotros.

 


 ¡Hasta la próxima, Ocurris!



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sábado, 31 de julio de 2021

Málaga con espíritu viajero, por José María Cabello

 

 

Espíritu viajero: en Málaga

 

 

Por José María Cabello

 

Málaga, está guapa. Definitivamente, muy guapa. 

De la ciudad de las mil tabernas y ninguna librería que conoció Lorca a la ciudad del paraíso, como la bautizó Aleixandre, hay una diferencia abismal. 

Málaga hoy es una ciudad culta, universitaria, museística, primera en libertad, volcada al azul del mar común desde el permanente verde de su riqueza botánica por el moderno muelle uno. 

 


 

Me estalla esta reflexión mientras paseo hacia el centro de la ciudad, mientras que el constante ruido de maletas arrastradas me hace recordar que el turismo volvió. Que es mediodía del día 31 de julio, fiesta de San Ignacio, fecha el aniversario de la partida al Cielo del Cardenal Herrera, una gran figura malagueña.

Y también es el momento que señala el punto cenit de las vacaciones veraniegas con un "cambio de guardia" de los visitantes. 

 

 


 

 Pero no solo está guapa la ciudad. También lo están todas las poblaciones que la enmarcan. Me precio de conocer todos y cada uno de sus pueblos. Todos ellos forman parte del saco ya de mis recuerdos. Pero he podido gozar de un privilegio único. Recobrar de mis recuerdos mi afición viajera.

 

 

Con Jimena y Noemí, en Frigiliana

 

 Y en el coche de mi hija Noemí, Médica Internista en San Carlos de Madrid, y mis nietas, la pequeña Jimena y Julia, estudiante ya de primer curso en la Complutense. Me tracé un mapa sentimental con la capital de centro con Ronda donde vivimos y con Frigiliana por al Este y Mijas al Occidente, toda una semana de excursiones programada.  

 

Con Noemí y Julia, en Mijas

 

Nos deslumbró un fuerte sol que incrementa el trío de colores que son propios de la ciudad. De la ciudad nazarí: blanco rabioso, gris de las tejas y azul añil. 

Grata estancia. De Mijas mientras pisamos un firme lleno de curvas, pero seguro, la subconciencia emerge y me veo hace sesenta años en bici, sorteando baches y piedras sueltas para refugiarme en Nerja. Mijas un encanto permanente. 

 

 


 En Ronda, en la Alameda del Tajo


Y de Ronda, su sabor. Gracias a Dios que me ha permitido vivir una de mis viejas aventuras. Gracias a la jefatura médica que ha dado permiso a mi hija para atender a sus padres enfermos. Y gracias a mis lectores incansables que me animan con sus lecturas.


 


 

 José María Cabello Janeiro 31 de julio de 2021

 

 

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