Mostrando entradas con la etiqueta Piñeritas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Piñeritas. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de marzo de 2021

Cómo hacer Gañotes Tradicionales de Ubrique a la manera de las Piñeritas

Los ingredientes para hacer gañotes de Ubrique

 
 
(Receta publicada originalmente en marzo de 2011)
 
 
 
Por Esperanza Cabello

El año pasado, por estas fechas, nuestro hermano Leandro inventó un nuevo lío para los dos: nos presentaríamos, como equipo de repostería, al Concurso de Gañotes que el ayuntamiento de Ubrique organiza cada año: El equipo de Repostería Andalusí "Qardala" obtuvo un meritorio segundo puesto, haciendo los gañotes según una receta de más de cien años, que Isabel Janeiro Rubiales había escrito en su cuaderno de recetas.
Este año, a pesar de los problemas de salud que se han presentado en la familia, y para no romper la tradición, volveremos a presentarnos, pero vamos a llevar la receta de las Piñeritas, Josefa e Isabel Coveñas Piñero, tías de nuestra abuela Natalia, personas muy queridas en la familia y en todo el pueblo, que eran unas excelentes y delicadas confiteras.




En la receta tradicional de los gañotes
el ajonjolí se fríe un poquito antes de echarlo en la masa

Lamentablemente no conservamos la receta escrita de su mano; tenemos las listas de ingredientes de nuestra abuela Natalia y la receta escrita de nuestra propia madre, además de la técnica que se ha ido pasando de generación en generación.
No sabemos muy bien si obtendremos algún premio o no, porque no son ellas quienes los hacen, pero seguro que tanto ellas como nuestra abuela habrían obtenido siempre los mejores galardones.

Así que, para prepararnos un poco, el fin de semana hemos hecho media tarea de gañotes (una tarea completa sería utilizando doce huevos), deben de haber salido bien, porque ya ayer no quedaba ninguno. Menos mal que hicimos fotos para ilustrar la receta, porque es el único recuerdo que queda...



 El limón rallado es fundamental


Para seguir la receta de las Piñeritas nos hará falta media docena de huevos, tenemos gallinas que nuestro querido vecino Agustín nos regaló, así que los huevos serán de primera calidad, el mismo peso de azúcar, el mismo peso de aceite, la ralladura de tres hermosos limones... Este año los limones nos los  ha regalado Pepe Benítez, el de las naranjas de Tavizna, o sea, que también son de primera calidad. Un botecito de ajonjolí es fundamental, y lo freímos un poquito con el aceite antes de echarlo a la masa.
Y harina, de la del molino de Ubrique, "la que admita", un poco más de un kilo.
Se ponen en un cuenco los huevos, el azúcar, la ralladura de limón y el aceite con el ajolí frito, se va incorporando poco a poco la harina y se amasa muy bien. Cuando llegamos al final hay que sacar la bola de masa del cuenco y ponerla sobre la encimera para amasarla mejor.
El único secreto de este dulce tradional ubriqueño es que siempre se hace en familia, ayudan las abuelas, los hijos y hasta los nietos,  así que siempre están hechos con  mucho cariño, quizás ese sea el ingrediente fundamental.


Ya está la masa preparada y las cañas mojadas en aceite


Agunas personas no se hacen una idea de cómo se enrollan los gañotes. Tenemos un truco ancestral: se lían las tiritas de masa en unas cañas (las nuestras tienen muchísmos años, porque se van heredando), y es algo tan fácil que hasta un bebé puede hacerlo.
En los gañotes de este fin de semana tuvimos unos ayudantes muy especiales: cinco preciosidades  dispuestas a hecer gañotes, o lo que fuera, con tal de ayudar y jugar con la masa.



Estas son Helena, Inmaculada y Andrea haciendo los rollitos
Después harían letras, galletas, y tortitas


Lo mejor fue ver al más pequeño, Alonso, enrollado sus cañas él solito, con sus dos años, y a su hermano Eduardo que se aplicó todo lo que pudo y fue el que más gañotes lió.


Alonso y Eduardo se aplicaron a fondo haciendo gañotes


Una vez enrolladas las tiras, sólo quedaba freir los gañotes, asi que las madres pusimos un perol lleno de aceite y nos dispusimos a freirlos todos, lo mejor es que sean al menos dos personas, para que no se quemen ni se queden blancuchos.


¡Gañotes al perol!

Bueno, el ensayo de los gañotes antes del concurso del Ayuntamiento ha sido un éxito. En menos de 24 horas todos los gañotes habían desaparecido, es que teníamos muchos ayudantes para la degustación...

Ahora el Equipo de Repostería Andalusí "Aznalmara" se enfrentará a una dura prueba: hacer al menos veinte gañotes presentables y deliciosos para el "IV Concurso de Gañotes de Ubrique" que tendrá lugar en la Plaza del Ayuntamiento mañana, 15 de abril, a partir de las cinco de la tarde. El año pasado tuvimos mucha suerte, porque la competencia era buena, así que este año nos conformaremos con participar y seguir fomentando esta deliciosa tradición ubriqueña.
Seguro que las Piñeritas habrían ganado siempre este concurso.


Gañotes de Ubrique... ya no queda ni uno



Si alguien está interesado en conocer la receta paso a paso y en tener más datos de los Gañotes de Ubrique, le recomendamos todas estas entradas que hemos ido haciendo en el blog en años anteriores. 



.

martes, 31 de marzo de 2020

El Rodezno desde otro punto de vista

El Rodezno de Ubrique
Fotografía de Romero de Torres coloreada por Leandro Cabello


Por Esperanza Cabello


Hoy nos hemos encontrado con una agradable sorpresa al entrar en el grupo Ubrique en el Recuerdo, del que hemos comenzado una tercera temporada.
Y ha sido esta fotografía que nuestro hermano Leandro ha coloreado digitalmente. En origen, esta fotografía apareció en el Catálogo Monumental de España en 1908, obra de Enrique Romero de Torres, pero en blanco y negro, como corresponde a la época.
Nuestro hermano le ha devuelto una parte de su vida al colorearla (buen trabajo, hermano), pues podemos ver aún mejor la tremenda calidad de la fotografía original, además de la estupenda remodelación.
Pero es que además nos ha llamado terriblemente la atención un comentario que Eduardo Janeiro ha hecho al ver esta fotografía:
"En aquella época, años 50 , el río era totalmente de agua limpia y las anguilas subían hasta la misma salida de agua por el arco. Los hermanos Romero Soto, Manuel y Miguel, allí las cogían y hasta más de 2 kilos.  Se las compraban las Piñeritas, que eran dos hermanas familia de Baldomero Fernandez Pinero."

No solo nos parece fantástico que hubiera anguilas en el río (nosotros habíamos oído que las había más abajo, cerca del pantano), sino que Eduardo ha mencionado a Las Piñeritas, tías de nuestra abuela Natalia Fernández,  unas de las mujeres de referencia de nuestra familia.

Gracias, hermano, por esta nueva visión del Rodezno, y gradias, Eduardo, por recuperar para nosotros recuerdos de nuestro pueblo.


lunes, 21 de mayo de 2018

Calles de Ubrique: cero en paridad, cero en igualdad y cero en coeducación

Ubriqueñas, gentileza de Mari Carmen López




Por Esperanza Cabello



Nota del 13 de febrero de 2019: agradecemos a nuestra amiga Laura Sánchez Pérez que nos haya ayudado con el recuento de calles dedicadas a mujeres en Ubrique. En  un principio no habíamos tenido en cuenta la calle Nevada ni la dedicada a las Costureras, puesto que no se trata en realidad de nombres de mujer. Gracias a su observación hemos ampliado el número de calles dedicadas a mujeres a diez. El listado original de calles está en este enlace.




Eso es lo que nos hemos encontrado al revisar (en este enlace) el listado de las denominaciones de las calles de Ubrique: un suspenso como una montaña. Los ubriqueños suspendemos esta asignatura.
De las aproximadamente trescientas calles que componen nuestro callejero, hay ciento dos dedicadas a personas y personajes concretos; de estas ciento dos, noventa y dos están dedicadas a hombres, a "grandes hombres", y solo diez se han dedicado a mujeres.

¿Las invisibles?
Realmente es complicado que en este mundo, tal y como estaba pensado,  hayan destacado algunas mujeres, pero parece mentira que en 2018 aún no se haya puesto remedio a este desfase tan grande.

La primera calle dedicada a una mujer en concreto en Ubrique fue por casualidad, la calle Nevada hace referencia a una señora muy muy blanca de tez, doña María de las Nieves, y eso fue a principios del siglo XVII.
En realidad fue a la maestra Ángeles Bohórquez a quien se le dedicó la calle Real en 1931, ese nombre fue retirado en el 36 y años más tarde el alcalde Manuel Janeiro le dedicó una calle en la zona de expansión de la Avenida. Él mismo dedicó una calle a la también maestra Consuelo Vega y a Isabel Domínguez León.
Quizás de la misma época fueran las dedicadas a sor Celina, sor Pilar Linares y Fernán Caballero.
Más tarde, al comenzar el nuevo siglo se dedicaron las calles a Clara Campoamor y a Las Costureras.
Hace muy poco fue dedicada la calle hospital a María Isabel Fernández, y aquí se acabó la presencia femenina en el callejero de Ubrique.
Diez calles a  mujeres, una al grupo de las costureras, tres relacionadas con la iglesia, dos maestras, una política, una escritora y nuestra querida matrona. 
Y de las diez, solo tres hijas del pueblo.

Mientras, en las noventa y dos restantes, dedicadas a hombres, tenemos de todo: pintores, papas, reyes, escultores, médicos, políticos, personas sin gran mérito aparente, toreros, cantantes, practicantes, maestros...

Eso sí, si nos vamos al mundo de la religión encontramos varias calles dedicadas a Vírgenes: Nuestra Señora de la Esperanza, del Carmen, del Rosario, de la Candelaria, de los Remedios, de la Estrella... Eso no quita que si nos vamos al santoral encontremos dieciocho calles dedicadas a santos y solo tres a santas (santa Ana, santa Isabel y santa Rosalía). Los varones siguen ganando por goleada celestial.
Hemos oído que la calle de Nuestra Señora de la Candelaria está en realidad dedicada a la ubriqueña Candelaria Fernández Quero, pero ¡¿Cómo le iban a poner una calle a una zapatera?!

Hay que reconocer que existe una calle dedicada a un grupo profesional en femenino: las Costureras, y otra dedicada a una herramienta muy especial también en femenino: calle de la Patacabra. Y se acabó. La paridad o la igualdad inexistentes.

Ni un solo avance más, ni una sola referencia más, ni una sola mujer más.
¿Es que no ha habido mujeres o colectivos de mujeres a quiénes dedicarles una calle? ¿Es que no podríamos ir enmendando la plana para que de ese misérrimo ocho por ciento pasáramos aunque fuera al veinticinco? Es cuestión de que todos los ubriqueños hagamos los deberes para hacer visibles a las invisibles.



Ubriqueñas en la Venta Martín
Gentileza de Isabelita Álvarez


Pues, dejando muy claro que estamos totalmente en contra de "vestir un santo para desvestir otro", o sea, que nos parece muy erróneo quitar el nombre de una calle para poner otro nombre, y más si es de persona para poner a otra persona, nos hemos parado un momento a pensar en posibles candidatas para representar otras calles de Ubrique, calles sin nombre aún, calles de nueva construcción, esas "traseras", etc. En la lista que presentamos hay grandes ubriqueñas, pero seguro que hay muchas otras que se nos han escapado de esta somera visita, podemos ir añadiéndolas.
¿Si tuviera que dedicar una calle de mi pueblo a una mujer, qué mujeres merecen una calle en Ubrique?
(Como comprobarán de estas nominadas solo hay tres que afortunadísimamente viven hoy día, pero se han ganado a pulso el honor de estar en esta lista de las muy merecedoras).

Pinchando en sus nombres podemos acceder a sus historias.Y que conste que se nos quedan muchas mujeres de las buenas en el tintero.
Las primeras candidatas son:


1. María Esteban Viruez, la primera mujer que regenta una curtiduría en Ubrique, hecho documentado en 1735.
 
2. María de los Ángeles Janeiro Carrasco, maestra, querida y apreciada por todos.

3. Isabel Coveñas, que en 1865 firmó un manifiesto por la libertad, a la cabeza de otras 270 ubriqueñas, dirigido al gobierno.

4. Candelaria Chacón Quero, "Candelaria la Zapatera", trabajadora, libre, dedicada a los niños, fue capaz de plantar cara a las tropas sublevadas cuando irrumpieron en Ubrique en 1936. 

5. Ana María Agüera Morales, por toda una vida dedicada a los demás. 

6. Las Piñeritas, confiteras de Ubrique, especialistas en gañotes, piñonates y roscos; mujeres libres e independientes que sufrieron el ataque de las tropas sublevadas en 1936.

7. Sebastiana Bohórquez: la primera mujer que estudió bachillerato en la provincia de Cádiz, en 1872, también era ubriqueña.

 8. Doña Frasquita Larrea, escritora, plasmó su viaje por nuestra sierra y  Ubrique en un libro en  1824. 

9.  Ana Poley Ortiz: la primera botinera, hija de un botinero rondeño. Al quedar viuda a mediados del siglo XIX se encarga del taller; sus hijas y nietas fueron las primeras costureras de petacas. Quizás esté en ellas el origen de la marroquinería ubriqueña.
Ana Poley Ortiz murió en Ubrique el 8 de diciembre de 1847, según leemos en el siguiente enlace.  

10. Josefa Sevilla Villanueva, primera presidenta de la Sociedad de Obreras Sirvientas "Renacer" durante la II República.

11.  Elena Sánchez de Medina Benavides, farmacéutica, la primera mujer científica licenciada y ejerciendo su profesión (que sepamos) de Ubrique.

12.  Isabel Esquivel, maestra ubriqueña, apreciada y muy querida en Mairena.

13. Ana Eugenia Arenas: la primera, y hasta ahora única, directora de un instituto en Ubrique.

14. Beatriz García Bernal: Roteña de nacimiento y una de las abuelas más longevas de Ubrique, sería una digna hija adoptiva del pueblo.

15. Joaquina Orellana : una de las primeras petaqueras empresarias del siglo XX. Llegó a Ubrique desde Argentina viuda y con muchos hijos. Organizó su empresa y consiguió ganarse la vida como empresaria marroquinera.

16. "Doña Luz la Partera": matrona, ayudó a cientos de ubriqueños y ubriqueñas a venir a este mundo hasta principios de 1960.

17. Doña María Moreno Cordón, "la viuda de Castro", empresaria, nacida en 1900

18. Pintoras, escritoras, solidarias, maestras, madres, petaqueras, arqueólogas, doctoras, concejalas, alcaldesa... Se nos ocurren muchas posibilidades, con estas ya habríamos llegado, al menos, al veinticinco por ciento. Sería de justicia hacer visibles también a las ubriqueñas.
¿No creen?
¡Pongamos nuestras calles también en femenino!


.

domingo, 4 de febrero de 2018

De los apodos, motes y sobrenombres en Ubrique

Ubrique. Gentileza de "Ubrique en Verde"




Esta es la introducción que escribimos para el libro "De los apodos, motes y sobrenombres en Ubrique", escrito por Pedro Galiana con los listados que había elaborado con su amigo Antonio Mateos y que presentamos el pasado mes de diciembre.





LOS APODOS Y MOTES EN UBRIQUE


 
POR ESPERANZA CABELLO IZQUIERDO


                Los apodos son apelativos que podemos encontrar regularmente en todas las culturas, desde la época romana e incuso desde mucho antes, sobre todo en el mundo rural y en el mundo de los pueblos. Son expresiones capaces de sintetizar, en una o dos palabras, intenciones comunicativas y actitudes de relación y entendimiento, lo que representa una economía lingüística significativa.
Son un elemento habitual en las colectividades relativamente pequeñas, y ayudan a establecer cierto tipo de vínculos entre los miembros de estas comunidades, incluso más allá del objetivo obvio de estos apelativos, que sería identificar y distinguir a unos individuos de otros (anotando rasgos físicos, estableciendo grupos sociales, recordando anécdotas, repitiendo frases o palabras que se dijeron en cierta ocasión...). Decimos que en las colectividades relativamente pequeñas su uso es  mucho más frecuente porque es precisamente en estas comunidades donde hay una convivencia más cercana que favorece el uso de apodos y motes. Todos hemos tenido motes en la escuela, o en el instituto; también son frecuentes en el trabajo, en los barrios y, por supuesto hay algunos que trascienden y se conocen en todo el pueblo.
 ¿Cuál es la razón por la que los apodos aparecen en estos lugares? Seguramente una de las más importantes es que identifican y distinguen al apodado, pero también aparecen por la necesidad de clasificar, comparar, crear, jugar con las palabras, acercarse a los demás, realzar las cualidades de alguien y también de ofender, pues muchas veces el apodo tiene valor peyorativo.
Quizás por esto en nuestro pueblo también se les llama “mal nombre”.
En las "Misceláneas correspondientes a la Villa de Ubrique" de Rafael Aragón Macías, de mediados del siglo XIX, el manuscrito más antiguo que se conserva de nuestro pueblo y que es, fundamentalmente, una genealogía, encontramos una gran variedad de apelativos diferentes (las siguientes frases están copiadas literalmente del texto, los textos originales son de los siglos XVI y XVII):

·         -Pedro Sánchez Morales, por mal nombre “la Blanca”
·         -Julio Romero, Bigotes por mal nombre, porque los tenia grandes.
·         -Pedro Fernández casado con María del Rio le llamaron Cabra Cerneja por mal nombre.
·         -A Cristóbal Benítez Zarzuela, que casó con María Ruiz de Porras, le llamaron por mal nombre el del Buche.
·         -A Bartolomé de Morales, casado con Ana Rodríguez Torrejón y a Diego de Morales su hijo que caso con María Gómez de Reina, les llamaron Morales Bacallaas por mal nombre.
·         -Antonio Fernández Maldonado, llamado Jurón
·         -Julio Gómez llamado el Manco
·         -Pedro Hernández de Morales, llamado el Bobo,
·    -Bartolomé de Morales, llamado Morralitos por ser pequeño de cuerpo.
·         -Pedro Márquez, el Viejo
·        - Linaje y apellido de  Juan Gómez, llamado El Manco
·         --José Sánchez Morales, hijo de Pedro Sánchez Morales, llamado La lleva
·         -Juan Martin llamado el Monge
·         -Juan Romero que casó con María Chaves, fue llamado Bigotes y su hijo Pedro le llamaron Romerito por ser pequeño de cuerpo.
·         -Es un hijo de don Fernando llamado Matanza
·         -Testamento de María Hernández que llamaron Buena Mosa por casar

Incluso sabemos que un mote dio nombre a una de las calles de nuestro callejero. Rafael Aragón cuenta de una señora de tez muy blanca y le pusieron por apodo María de las Nieves, esta señora tenía varias casas en la calle Nevada, calle que aún conserva hoy este nombre

·         ... de María de las Nieves, apellido, que le dieron por ser muy blanca, y hoy retiene el nombre de Nevada la calle donde tenia sus casas
·         ...llamóse la dicha María Sánchez Borrega, de las Nieves, por ser muy blanca, y tomó de ella el nombre la calle de La Nevada;


Pero también habla con sus apodos correspondientes de los reyes de España:
·         -Rey don Alonso el VI llamado el de la mano Horadada
·         -Nuestro Rey Don Fernando el III, llamado el  Santo

En su libro “Del sombrero de tres picos a la montera. Breve historia de la familia Janeiro en Ubrique”, Manuel Cabello hacía un pequeño esbozo de algunos de los apelativos utilizados en nuestro pueblo y sobre todo en la familia. En él expresaba esa necesidad de cercanía, de definir la convivencia, de economizar el lenguaje, de conocer a los demás como el pueblo los conocía, pues lo más normal, en sociedades como la nuestra, es que una persona sea conocida antes por su apodo que por su nombre oficial, y este apodo nos permite identificar y definir a los vecinos. Cuando su esposa, Esperanza Izquierdo, comenzó a mediados de los setenta sus estudios de Lengua Española en la Universidad a Distancia, realizó un detallado trabajo sobre los apodos en Ubrique,  en el que hemos podido constatar la permanencia a través del tiempo de muchos de los apodos ubriqueños, y también la pérdida de aquellos que eran exclusivos e individuales que no han pervivido. Porque los apodos describen lo que realmente somos, cómo nos ven los demás, y no lo que nos gustaría ser, eso hace que se nos reconozca fácilmente y seamos más familiares que por nuestro nombre oficial.

Nos hemos preguntado por el origen de la palabra “apodo”, y lo primero que llama la atención es la cantidad de denominaciones que podemos encontrar para esta palabra que nombra y define a las personas: apodo, mote, sobrenombre, alias, remoquete, seudónimo, nombre... Quizás yendo al significado de estos vocablos podamos ir consiguiendo algunas respuestas.
En el “Diccionario de la lengua castellana: en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad con las phrases o modos de hablar los proverbios, o refranes y otras cosas convenientes al uso de la lengua”, de 1739 encontramos las siguientes definiciones:




Apodo: Comparación hecha con gracioso modo, de una cosa a otra por la similitud que tienen entre sí. Covarrubias cree que viene del griego Apódosis, que vale repetición y contraposición. Otros le derivan del Griego Podos, que significa Pié, por quanto el apodo es un pie y mote gracioso, dicho con viveza y discreción.
Mote: Sentencia breve que incluye un secreto o misterio que necesita explicación. Se toma también por apodo, dicho con una voz o palabra.
Motejar: Censurar las acciones de algunos con apodos o motes.
Nombre: Se usa también por apodo y se suele decir Mal nombre o Nombre postizo.




Sobrenombre: El apellido que se añade después del nombre propio, que se puso en el Bautismo.
Sobrenombre: Por alusión se llama el nombre inventado, que se pone a alguno por apodo. Lat. Cognomen, inis.

                Lo primero que nos ha llamado la atención es el uso de la palabra “nombre” como apodo. Y es que realmente todos los nombres y apellidos han sido, en algún momento de la historia, apodos. Los apodos dieron origen a los nombres propios, aunque con el tiempo han ido desemantizándose, o sea, han ido perdiendo su significado. Por eso encontramos que la mayoría de nuestros apellidos tienen, en realidad, una procedencia común, esto es, la necesidad de identificar, definir y clasificar a las personas:

·         Indican el lugar de procedencia: Sevilla, Cáceres
·         Indican que se es hijo de:(añadiendo  “ez”), Fernández, hijo de Fernando
·         Se refieren a un lugar común: de la Barrera, Campo, Bellacasa
·         Se refieren a plantas o animales: Pato, Lobo, de la Rosa, Carrasco
·         Se refieren a una característica física: Rubio, Moreno,
·         Se refieren al carácter: Bravo, Manso
·         Se refieren a un oficio: Zapatero, Carpintero
·         Se refieren a un título: Rey, Duque.

El fenómeno de la desemantización (pérdida de su significado)  de los nombres y apellidos es, quizás, el responsable de que actualmente los apodos continúen muy vigentes en nuestras comunidades. Si nos llamásemos, por ejemplo “Nieves Caballero León” esa denominación no tiene, actualmente, nada que ver con ninguna de las tres circunstancias que originaron nuestro nombre y apellidos, sin embargo, si alguien añadiera “la de Ubrique” ese apodo, que no es un signo inmotivado, sino que responde a una causa concreta (nuestro lugar de nacimiento o de residencia) sí que nos identificaría, y si viviésemos en cualquier otro pueblo ese apodo pasaría a nuestros descendientes.
Porque esa es otra de las características de los apodos: Permanecen imperturbables en el tiempo y nos acompañan toda la vida, además de transmitirse a casi toda la familia.
En este proceso de desemantización y de transmisión a través del tiempo se puede dar una circunstancia muy curiosa. Pensemos por ejemplo en el apellido “Rubiales”, es uno de los apellidos que existen en Ubrique casi desde la Repoblación, a principios del siglo XVI. Imaginamos que el primer “Rubiales” se caracterizaba por el color de su pelo, que además debía de ser un rasgo físico dominante que se trasmitió de generación en generación al igual que el apellido (aún quedamos en Ubrique muchos “Rubiales” con el pelo claro). Pasados cinco siglos los apellidos, en muchos casos, han ido quedando atrás, y hace un par de generaciones surgió el apodo “la Rubita”, pero también “el Rubi”, apodos que igualmente se han transmitido a la generación actual.
Y así, de la misma forma en que los apellidos tienen un origen concreto, los apodos  nacen asimismo de la necesidad de definir, de identificar, de diferenciar al vecino. Y aunque en la mayoría de los casos no sabemos exactamente cuándo ni cómo han surgido, podemos ver en ellos una variedad y riqueza tremendas, además del reflejo de un ingenio singular y, a veces no muy buenas intenciones.
El por qué de cada apodo ubriqueño se pierde en la noche de los tiempos, sería muy difícil llegar al origen de cada uno de ellos, saber quién comenzó a hacer el juego de palabras, qué circunstancia hizo, por ejemplo, que hace varias generaciones un joven ubriqueño que solo pensaba en ayudar a sus vecinos y que repartía los alimentos de la huerta de su padre entre los necesitados  tuviera una anécdota con un melón,  y a partir de entonces toda su familia sea reconocida por aquella historia que casi todos han olvidado.
Mucho más fácil es reconocer el origen de algunos apodos (aunque podríamos caer en equívocos igualmente) si se refieren a varias circunstancias concretas, como un lugar de origen, una característica física, una profesión, cierto tipo de sustantivos, juegos de palabras. Hay apodos formados por nombres de animales, de plantas, de sustantivos. También hemos encontrado apodos a partir de nombres de pila o apellidos peculiares y, sobre todo, apodos que juegan con la fonética, el léxico y la sintaxis, buscando palabras sonoras y características.
Esta podría ser una clasificación, similar a la realizada por José Carrasco Molina (muy incompleta aún) del tipo de apodos que podremos encontrar en esta recopilación ubriqueña. El apodo se escribe con inicial mayúscula y con minúscula el artículo determinado (el, la, los ) que lo precede normalmente:



·         Referencias geográficas: el Jimenato, el Jimerano, la Malagueña, el Sevillano, el Cándalo, el Catalán, el Arqueño, la Zareña (de Zahara) ...
·         La profesión: el Retratista, el Mondonguero, el Alpargatero, la Lecherita, el Latero, la Vaquera, los Betuneros, el Carrero,  el Tinajero, los Esparteros, el Cortador ...
·         Cargos o distinciones: el Alcaldito, el Almirante, el Secretario, el Capataz, la Sargenta, el Papa, el Obispo, el Scheriff...
·         Nombres de personajes famosos: la Garibaldi, el Barón Rojo, el Chaplin, el Juan Tenorio,
·       Características físicas: el Rubito, el Anillado, el Cabezón, la Flaca, el Cara Metro, el Cara Quinqué, el Flaco, el Retaco, los Rubi, el Guapito, el Pelón, el Rapao, el Trespelos ...
·         Nombres de animales: el Alcaudón, el Gorrión, el Almeja, el Cigarrón, el Cañaílla, el Conejo, el Boquerón, el Pescadilla, los Corzos, el Monicaco, el Mosca, el Pollo, el Gato, la Ratita, el Grajo...
·         Nombres de flores, alimentos, verduras: el Azucena, el Habichuela, el Bellota, el Frangollo, el Gachas, el Melón, el Jamón Dulce, el Manteca, los Merengues, el Garrobo, el Lechuga, el Moniato, el Barquitololi...
·         Nombres de sustantivos diversos: el Platillo volante, el Botija, el Balilla, el Cristales, el Cucharro, el Flauta, el Peseta, el Rebeca, el Pitera, el Remache, el Canasto, la Campana...
·         Diversos números: el Seisdeos, el Ochoperras, el Sietelabios, el Veinte a la peseta, el Sieteperros, el Trespelos, el Tresnuos, el Ochenta reales...
·         Juegos de palabras con nombre o apellidos: el Ziquielo, el Parrita, el Pompeo, las Piñeritas, los Reguerones, Reinita, el Pericote, Reinita, el Bareíta, Justito, los Merinos, Rojilla, el Vicentúo, Locadio, Currilloja, Panchova... Incluso hay un apodo con la unión de dos apellidos: “el Chaconquero
·         Cambio de género en nombres o apellidos: la Panala, la Quera, la Bartola, la Dorotea, la Añona, las Carpias, la Rincona, la Tacona, la Chaconquera...
·         Anteposición de la palabra tío/tía al apodo cuando realmente no hay ningún parentesco, suele utilizarse  en lugar de “el hombre de...” o como fórmula de respeto para personas mayores y apreciadas: Tía Romana, Tía Sopa, Tío Castorita, Tío Juan el Bardas, Tío los Gatos, Tío los Pájaros, Tío Mascota, Tío Pepito... (Este último, José Piñero de la Rosa, era maestro zapatero, muy apreciado por su creatividad).
·         Juegos fonéticos que crean palabras nuevas, normalmente muy sonoras: el Makiu, el Paconcho, el Mindriolo, la Periaña, el Piriañi, la Parroña, el Magaña, el Morrillones, el Guimbi, el Chinguango, el Chiriguay, el Yembo...
·         Nombres compuestos, formados por dos lexemas: el Pinchauvas, el Porracilina, Pericopizo, el Pocapringue, el Robatiza, el Pocamoto, Pacoturbo, Currafría, el Cariancho, el Ochoperras...
·         Hay personajes a lo largo de la pequeña historia de nuestro pueblo que han sido conocidos con dos apodos o con hipocorísticos y apodos a la vez, como Francisco Rojas, que fue conocido como “Rojillas el Pregonero” o “Mariquita la Partera”,  “Paquito el Latero”. También hay casos en los que al apodo se añade el apellido, como “la Chata Bohórquez” para distinguirlos de otras familias de “Chatos”.
·         Excepcionalmente algunos apodos son prácticamente oraciones completas, en el listado constan “Don José a la fuerza”,  “Dame un beso, Salvador”, “el Hasta Luego”, “el Veinte a la peseta”.


 El pantano de Los Hurones desde el puente del "Mennunco"



Nos gustaría terminar esta introducción con la historia de un apodo ubriqueño: “El Mennunco”, se trata de un relato  muy entrañable que, lamentablemente, está cayendo en el olvido:
La sobrina-nieta del “Mennunco” (“me desnuco”) nos contó un día que su tío-abuelo, hombre de campo, se había enamorado, siendo joven, de una señorita del pueblo, y que el hombre no se terminaba de decidir a pedir permiso para cortejarla por timidez, por su manera de hablar...
Al joven le tocó servir (hacer el Servicio Militar) en Madrid, como a casi todos los ubriqueños que iban a la capital, en la Guardia Real, y el buen hombre se fue a la gran ciudad  decidido a aprender buenos modales y buena expresión para después sorprender a su futura novia y a sus suegros.
En Madrid fue  haciéndose a la idea de cómo hablaban los madrileños, cómo se saludaban las mañanas en el Retiro: “Celebro saludarla, señora”, “Buenos días, señor”.
Y aquel joven tomó buena nota para cuando fuera a hablar con su enamorada. Cuando llegó el momento, ya de vuelta en Ubrique, el hombre se decidió a ir a pedir el permiso a padre de la joven para cortejarla.
Llamó a la puerta y lo hicieron pasar a una salita, donde tuvo que esperar varios minutos. El pobre estaba tan nervioso que memorizaba sus frases: “Celebro saludarlo, señor”.
Cuando el futuro suegro entró en la salita, el joven, más nervioso aún, olvidó todas sus frases, pero haciendo un esfuerzo pensó... “celebro, cerebro...”
Y le dijo: “Mennunco en saludarlo, señor”.
Ni que decir tiene que el joven, una vez pasado el mal rato, consiguió el permiso para cortejar a la señorita, con la que se casó más tarde. Sus paisanos ubriqueños fueron conociéndolo como “el Mennunco”. Con el tiempo el campo en el que trabajaba tomó curiosamente,  el nombre de aquella genial anécdota, tan entrañable, tan humana, tan sencilla y tan divertida. Agradecemos a Atanasia que nos contara esta magnífica historia.
Hoy día este apodo no se conoce en ninguna familia, pero todos en Ubrique conocemos esa finca al otro lado del pantano llamada “El Mennunco” desde hace más de cien años.

En el listado que compone este libro también encontraremos apodos de todo tipo, unos muy antiguos y otros más modernos, algunos muy simpáticos y otros un tanto ofensivos, que hacen referencia normalmente a defectos físicos o morales, aunque generalmente los apodos familiares son aceptados orgullosamente y son muchas las familias que dicen llevar “a mucha honra” su apodo, y es que en origen, si volvemos a leer el significado de la palabra “mote” en 1739, encontraremos que se trata de un concepto honorable, e incluso proverbial, aunque el paso del tiempo haya adulterado, en gran medida, este significado.
Este concepto honorable y proverbial es el que hace que reyes y personajes importantes hayan tenido y conserven su apodo distintivo, del mismo modo que ubriqueños y ubriqueñas mantienen y conservan sus apodos, que los hacen únicos.


                                      



BIBLIOGRAFÍA
ARAGÓN MACÍAS, RAFAEL: Misceláneas correspondientes a la Villa de Ubrique. (siglo XIX)
CABELLO JANEIRO, MANUEL: Del sombrero de tres picos a la Montera. Breve historia de la familia Janeiro. (1992)
CABELLO IZQUIERDO, MANUEL: Ubrique en verde. Al pantano de los Hurones. (2013) http://ubriqueenverde.blogspot.com.es/2013/09/al-pantano-de-los-hurones.html
CABELLO IZQUIERDO, ESPERANZA: El blog de Ocurris. El origen del nombre de la calle Nevada http://manuelcabelloyesperanzaizquierdo.blogspot.com.es/2014/05/el-origen-del-nombre-de-la-calle-nevada.html
CARRASCO MOLINA, José: Vivir en un pueblo: los apodos (2009)  http://josesimeoncarrasco.blogspot.com.es/
MARTÍNEZ RAMÍREZ, Jesús: Aprovechamiento educativo y didáctico de los apodos del campo de Cartagena. Universidad de La Rioja. (2004) http://revistas.um.es/rmu/article/view/72851