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martes, 22 de agosto de 2023

Julia Janeiro Pérez, empresaria de artículos de piel de Ubrique

 

Factura de Marroquinería Capri

Coleccionismo Cádiz


Por Esperanza Cabello


Hace unos días que hablábamos de nuestra bisabuela Joaquina como una de las primeras mujeres empresarias en el mundo de la piel. Pero ha habido muchos más ejemplos de mujeres de la familia que se han dedicado a los negocios o a la fabricación de artículos de piel.

Hoy hemos encontrado, en una tienda de segunda mano, la imagen de una factura de nuestra recordada tía Julia Janeiro Pérez (en este enlace), fallecida hace más de nueve años.

Se trata de una factura de Artículos de piel Capri, marca registrada con su nombre y apellidos. Hemos intentado encontrar más datos en internet, pero al ser capri un tipo de piel, las referencias son de más de once millones de resultados (en este enlace).

Y Capri sigue estando tan a la moda y siendo tan actual como entonces, (se fabrican todo tipo de piezas modelo Capri) que además hacía referencia a esa impresionante isla italiana tan de moda en los sesenta como destino romántico que terminó de encumbrar aquella canción francesa de Hervé Villard (en este enlace).

Marroquinería Capri tenía su sede en la calle San Francisco (aún recordamos aquel número de teléfono, el 109). En este caso eran seis carteras surtidas a 160 pesetas la cartera. Le hacían un 2% de descuento, pero cobraba el envío y los gastos de envase (5 pesetas). El paquete era enviado por correo y en este caso fue a una señora en la calle División azul de Badajoz.

La señora era J Rodríguez de Campano, en la época las mujeres aún eran "propiedad" de los maridos, y se llamaban "de Campano" o "de Mejías", para saber quién era el marido. Afortunadamente los tiempos avanzan.

Hemos hablado con nuestra prima Mari Loli y con Javier Janeiro para saber más detalles de esta empresaria ubriqueña . No entendemos cómo tenía tiempo nuestra tía con su familia numerosa, su chiquitín que tantos cuidados necesitaba y aquella casa tan viva que tenían.

En cualquier caso, es un recuerdo magnífico, y nos alegramos profundamente de haberlo recuperado.

¡Va por ti, tita Julia!💜💜


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jueves, 17 de agosto de 2023

Francisco Cabello Orellana en la Guerra de África.

 

Francisco Cabello Orellana en el campamento de Tarfesit (Marruecos)

18 de mayo de 1923

Gentileza de Natalia Julia Cabello

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Siempre habíamos oído que nuestro abuelo Paco hizo el servicio militar en Marruecos, en plena Guerra del Rif, y que otros paisanos de Ubrique e incluso de Villaluenga había ido con él.

Nuestra tía Reme nos ha contado que aquella "mili" duró mucho tiempo, dos o tres años, que nuestro abuelo siguió ganándose la vida (y la de su madre y hermanas) vendiendo carteras y artículos de piel en Marruecos y que llegó descompuesto al ver la mala saña que tenían algunos de los militares marroquíes.

Ella conserva una fotografía con su padre y un compañero marroquí sentados sobre una piedra. Pero nosotros nunca lo habíamos visto hasta que nuestra hermana Natalia nos ha traído esta increíble fotografía que ya tiene más de cien años. Escrita y enviada en mayo de 1923, nuestro abuelo, con su diminuta letra y su  muy correcta ortografía, habla con su madre y hermanas de un modo fluido, preocupándose por su salud y por la marcha del negocio familiar.

Cuando nuestra bisabuela Joaquina Orellana Artacho (muerta el 20 de marzo de 1947) enviudó en Argentina, se trasladó con toda su familia, en 1909, a Ubrique, donde ejercía como cura párroco don José Cabello (muerto en enero de 1923), y en un principio, vivieron todos con él en su casa de la calle Real. Más tarde, y a cuenta de roces con la asistenta del cura, nuestra bisabuela y sus hijos se trasladaron a la calle Botica, donde comenzó, con la "platita" que había traído de Argentina y todos sus hijos menores de edad, un negocio familiar de marroquinería. Abuela Joaquina fue una de las primeras mujeres empresarias de la piel de nuestro pueblo (si no la primera).

 

Joaquina Orellana y sus seis hijos tras la muerte de Francisco Cabello

"Los argentinitos", llegados a Ubrique en 1909

Fotografía de Lupe Quirós Sánchez de Medina

Guadalupe, Elena, Joaquina, Paco, José y Miguel


Fundó la empresa marroquinera "Hermanos Cabello",  y muy pronto todos empezaron a arrimar el hombro, porque hacía falta mantenerla a flote. Desgraciadamente, pocos años después murió el hijo mayor, José, el 19 de enero de 1918, a los veinte años, y recayó sobre Paco, con sus dieciocho años, el peso de la empresa.

Abuela Joaquina debía de ser muy fuerte para haber soportado todas las vicisitudes de la familia. Pocos años más tarde Paco fue llamado a filas, más lejos no se podía, a Marruecos, en una de sus peores épocas, poco después del desastre de Annual (1921, donde murieron casi doce mil soldados españoles) y durante un periodo terrible también en el gobierno español.

Paco fue enviado a Tarfesit, al sur de Annual, a más de trescientos kilómetros de Ceuta, y allí estuvo casi tres años, ocupándose de la guerra y del negocio familiar al mismo tiempo.

 

 



 En la página de la agencia EFE (en este enlace) podemos ver una fotografía de junio de 1923 del antiguo poblado de Tarfesit y el campamento militar español.


Nuestro abuelo soportó, como tantos compatriotas, el aislamiento en Marruecos, varios años de penalidades y la crudeza de una guerra que terminó al mismo tiempo que el protectorado. Mientras, el contacto con la familia era constante. 

Ya era novio de nuestra abuela Julia (1898-1971), con quien se casaría tres años más tarde, el once de septiembre de 1926 (nuestros padres se casaron el diez de septiembre de 1957), fue una boda de luto, los padres de Julia habían muerto recientemente, bastante jóvenes, el bisabuelo Manuel Janeiro tres años antes, el ocho de abril de 1923 (de un "hipo" -padecía hernia de hiato-), y la bisabuela Julia Rubiales el 14 de octubre de 1925. Nuestra tía María Remedios guarda algunas de las cartas que se escribieron los novios durante aquella época. 

Pero hoy la fotografía que nos ha traído nuestra hermana Natalia tiene una preciosa sorpresa en el reverso. 

 

Carta de Francisco Cabello Orellana a su madre y hermanas. Algunas palabras son ilegibles por las manchas, pero hemos podido transcribirla casi en su totalidad.



Abuelo Paco: Tafersit, 18 de mayo de 1923

 

Querida madre y hermanas,

recibo su carta del 12 y por ella veo que están todas buenas. Yo bien, gracias a Dios. Supongo recibieron una tarjeta militar donde les decía que había recibido el paquete certificado.

Ya en anteriores cartas me comunicaron la fechoría del comisionista Medina de Jerez; y no crean, que cuando yo estuve en Jerez para facturar las mercancías de Francisco J. pedí informes de él y me los dieron buenos, así es que cuando lo sucedido me lo relataron ustedes me extrañó mucho.

Y después de todo gracias a Dios que de las cajoneras no tuvo lo que le diera la gana. Más, bien pensado, lo de ustedes que siquiera las 100 pesetas se les cogieron.

Lo que más siento que el trabajo se haya cortado y el tío este Benchimol[1] pudiendo hacer negocio aquí, tampoco eso se mueve, escribidle y mandadle una tarifa de precios. La última vez que hablé con él me dijo que se le había extraviado. A mí también me mandan una o dos si las tenéis hechas.

Les mando esta foto para que me vean, nos dicen por aquí que serviremos dos años, todo lo más treinta meses.

Sin otra cosa por hoy reciban besos y abrazos de su hermano e hijo que os quiere, Paco.



[1] Apellido árabe.

 

Es increíble ver cómo a más de quinientos kilómetros de distancia y con las comunicaciones del primer cuarto de siglo, nuestro abuelo manejaba, junto a su madre y hermanas, el negocio familiar hace exactamente cien años.

Lo vemos preocupado por las "fechorías" del comisionista Medina, de Jerez, (parece que les robó en la fábrica 100 pesetas) o por el comercial árabe, Benchimol, que no se mueve nada para vender, con todo el negocio que representaban tanto los otros soldados españoles como los habitantes del lugar.





jueves, 28 de enero de 2021

El café de Janeiro

 

            La plaza de la Verdura con el antiguo Café de Janeiro


Por Esperanza Cabello


Hace unos días en el programa "Centenarios" de Canal Sur pudimos conocer a una ubriqueña, afincada en Málaga, que nos contaba deliciosamente sus recuerdos y su vida. También conocimos a su familia, una parte en Málaga y otra en Ubrique. Este tipo de programas es magnífico para poder revivir recuerdos y conocer la experiencia de nuestros mayores.

En ese programa, además de los videos sobre Ubrique, tuvimos ocasión de ver algunas estupendas fotografías antiguas de Ubrique y ahora tenemos la oportunidad de ver algunas de ellas (gracias, Ester💜).

En concreto esta fotografía de la fachada de la casa de nuestros abuelos en la plaza de la Verdura, con los anuncios de Coca cola y Casera a ambos lados del conocido como Café de Janeiro y las sillas y mesas de madera apiladas junto a la puerta del edificio.

Nuestro bisabuelo Manuel era un empresario nato, seguramente tuvo que reinventarse muchas veces para mantener a su numerosa familia, pues en sus dos matrimonios (con las hermanas Isabel y Julia Rubiales) tuvo más de diez hijos (en este enlace). Tenía una fábrica de artículos de piel, mantuvo la almona de sus padres y fue conocido, sobre todo, por el café de Janeiro.

 


 

Nosotros conocimos el lugar bajo la dirección del padre de Antonio Cuéllar, pero sabemos que este café había estado en manos de la familia al menos hasta la Guerra Civil, en un anuario de 1932 hemos podido ver que estaba a cargo de Arsenio Janeiro, uno de los hijos menores de nuestro bisabuelo

 

Publicidad del Café de Janeiro en 1932

En este enlace

 

 

En 1931, en las fotografías que conservamos de Francisco García Parra, podemos ver la fachada del café con algunos parroquianos en el interior y en la puerta.

 





jueves, 11 de junio de 2020

Ana Janeiro, cuando las cartas llegaban siempre

 

Carta dirigida a Ana Janeiro, 8 de noviembre de 1946


Por Esperanza Cabello


Nuestra tía Ana Janeiro, hermana de nuestra abuela Julia y un ángel de la guarda para toda la familia Cabello Janeiro, fue una mujer muy especial.

Siempre hemos oído hablar de ella con cariño. Sabemos que fue compañera inssutituible de su hermana y muy espiritual. Pero no es ese el comentario que tenemos hoy, pues queremos poner nuestra atención en el "domicilio postal" que consta en esa carta comercial que recibió desde Madrid.

"Señora doña Ana Janeiro. Fábrica de petacas. Ubrique (Cádiz)"

Ana Janeiro se había criado en la plaza de la Verdura, su padre había tenido, entre otro tipo de negocios, una fábrica de petacas, y en 1946 vivía con su hermana Julia y el marido de ésta, Francisco Cabello, que también tenía una fábrica de artículos de piel en la que se fabricaban petacas.

 

 

Artículos de piel Cabello. Fábrica de petacas


Lo que nos recuerda este sobre es cómo el correo llegaba puntual a manos de los usuarios en Ubrique gracias a la gran labor de la oficina postal, y también la importancia de los artículos de piel en nuestro pueblo, en el que bastaba con decir "fábrica de petacas" para que todo el mundo supiera exactamente de quién se trataba. 

La oficina de correos de Ubrique ha jugado, desde siempre, un papel importantísimo en la difusión y comercialización de los artículos de piel, y es algo que nuestros "fabricantes de petacas"  reconocen y agradecen desde siempre. 

 

 

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martes, 14 de enero de 2020

La familia Janeiro Vecina

Ana Janeiro Vecina
Hija de Ángeles Vecina y José Janeiro



Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Antonio Bohórquez ha publicado en el grupo de Facebook "Ubrique en el recuerdo" una simpática fotografía realizada en La Habana, es de un señor llamado Cándido, que la envía a su queridísima tía Cecilia.

Antonio explica que Cecilia era hija de Serafín Vecina Poley y Beatriz Rodríguez Barea, que tuvieron varios hijos: Buenaventura, Elisa, Ricardo, Emilia, Ángeles y Serafín, pero que no recuerda ningún sobrino Cándido.

Mientras habla de su familia, Antonio explica que no sabe si Ángeles, casada con José Janeiro Córdoba, hermano de nuestro bisabuelo Manuel, tuvo descendencia, y nosotros, que en estos días hemos podido recuperar un buen número de fotografías antiguas, tenemos una respuesta y tres fotografías de sus tíos bisabuelos: Ana, Cayetano y Buenaventura.

Ángeles Vecina Rodríguez, nacida el 19 de agosto de 1877, se casó con el taponero José Janeiro Córdoba, nacido el 4 de enero de 1872, en Ubrique, en 1892/93.
Vivían en el número 3 de la calle Prim, y tuvieron cinco hijos, según hemos podido leer en el libro de censo de 1909 que gentilmente nos proporcionó nuestro amigo Manuel Zaldívar (a quien aprovechamos para agradecer de corazón su trabajo casi heroico de estos días, limpiando y desinfectando nuestro pueblo para cuidar de nuestra salud, junto a sus compañeros), consultado en el Archivo Municipal de Ubrique.


Censo de 1906
Familia Janeiro Vecina
Gentileza de Manuel Zaldívar
AMU


Censo de 1909
Familia Janeiro Vecina
Gentileza de Manuel Zaldívar
AMU


 Cayetano Janeiro Vecina 1921




Los cinco hijos de Ángeles Vecina y José Janeiro fueron:
Manuel, nacido el 30 de junio de 1894 (sombrerero en 1909, con 16 años)
José , nacido el 9 de mayo de 1899
Cayetano, que se llamaba como su abuelo, nacido el 4 de marzo de 1901
Ana, nacida el 17 de abril de 1905
Buenaventura, nacido el 15 de agosto de 1908, el pequeño



 Buenaventura Janeiro y Antonio Marín 1936



Curiosamente, todos estos hijos  de José y Ángeles están reflejados en el álbum familiar Janeiro que nuestros padres recopilaron y nuestro primo Rogelio diseñó.


Así que sabemos que Cayetano y José no tuvieron descendencia; Manuel se casó con Isabel Cortijo, dando paso a las familias Janeiro Rincón y Janeiro Millán.
Ana se casó con Pedro Benítez, y tuvieron un hijo, Juan, casado con Antonia Olivares.
Por su parte el tío Ventura (a quien conocíamos y profesábamos graan cariño)  se casó con Ángeles Valle, dando paso a las familias  Carrasco Janeiro  y  García Janeiro.

Y ahora tenemos una respuesta para nuestro amigo Antonio: no hemos encontrado ningún Cándido en esta rama familiar, no obstante, estamos muy contentos de saber que compartimos una parte de su familia.


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