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domingo, 4 de enero de 2026

Los zumaques de Ubrique vistos por la inteligencia artificial

 


 

Resumen y podcast generados con inteligencia artificial a partir de los textos del blog. 

 

 Pinchar en este enlace para oír el podcast.

Este blog explora la profunda conexión histórica entre el zumaque, un arbusto mediterráneo rico en taninos, y la industria del curtido de pieles en regiones como Ubrique. Aclara que en la Sierra de Cádiz se denomina coloquialmente "zurraque" a esta planta, fusionando su nombre botánico con el oficio del zurrador que la procesaba. A través de diccionarios antiguos, se analiza cómo el léxico de la curtiduría influyó en el lenguaje cotidiano, dando origen a expresiones populares como "una zurra". Además de detallar sus métodos de cultivo y recolección, se describen sus aplicaciones técnicas en tintorería e incluso usos medicinales y cosméticos curiosos. 

En definitiva, Esperanza rescata un patrimonio etnográfico casi olvidado que vincula la botánica local con la tradición artesanal andaluza. 

 

En este enlace  podemos oír el podcast completo.

viernes, 26 de julio de 2024

Los zumaques en todocolección

 

Hijos de Ramón Ferrer, S.L. Fábrica de zumaque

Todocolección

 

Por Esperanza Cabello

 

Ya contábamos ayer que el zumaque era una planta utilizada desde la antigüedad para el proceso de curtir las pieles. Tanto su corteza como sus semillas se molían y eran muy ricas en tanino.

Pero esto era, en nuestra zona, hace tres o cuatro siglos, tanto tiempo que ni siquiera la tradición oral lo mantiene. Aunque siempre hemos oído hablar de los taninos del zumaque y conservábamos la copia del siglo XVIII de una carga de zumaque  que llegaba a Ubrique.

No encontramos esa copia, y tampoco somos capaces de recordar en qué archivo virtual la habíamos conseguido, así que nos hemos puesto manos a la obra y hemos comenzado por lo más fácil: todocolección; una página de compra y venta de objetos y documentos de segunda mano en la que encontramos a veces muchos tesoritos.

Y, curiosamente,  hemos encontrado tanto libros como documentos de fábricas y usuarios de zumaque del siglo pasado.


 Uno de los más curiosos es esta felicitación navideña de los productores de la molienda de corteza y zumaque, debe de ser de los años cuarenta.

 


 También este membrete de una fábrica de zumaque con sede en La Roda (Albacete) y Barcelona.  "Hilos de Ramón Ferrer, S.L."

 


 Es igualmente curioso este título de la "Molienda de corteza y zumaque Sociedad Civil" para el uso del payol (secadero) número 21 en Igualada, expedido el uno de enero de 1942.

Por esas fechas las curtidurías de Ubrique estaban casi desaparecidas, y comenzamos a comprar pieles en otras zonas de España.

 


 Esta publicidad de Ramón Ferrer Garrido, de La Roda (Albacete), que vendía pieles, lanas y zumaques. Sus hijos, cuyo membrete hemos visto más arriba, continuaron con el negocio.

 

En este caso se trata de una carta comercial de la Sociedad Industrial de Zumaque, limitada, con sede en Madrid.

 


 De la misma sociedad es esta publicidad que aparece en un anuario de mediados de siglo, con depósitos en Albacete y sede social en Madrid.


Una vez terminada la búsqueda en el siglo pasado en esta curiosa página, deberemos pasar a la Biblioteca Nacional para poder obtener más datos de este curtiente tan desconocido.



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miércoles, 24 de julio de 2024

El zumacal de Las Pitas

 

Pequeño zumacal silvestre, justo a la entrada de nuestro pueblo


 

 

Por Esperanza Cabello

 

Pasan casi desapercibidos, pero, en esta zona de la curva de Las Pitas, unos cuarenta pies de zumaques (también conocidos como zurraques) crecen entre pitas, olivos y gérgenes, recordando una etapa lejana de nuestra historia marroquinera.

 

Ahora echamos en falta la tunas que hace doce años acompañaban esta estampa mediterránea


 

En realidad, solo los muy especialistas conocen el gran papel que los zumaques desempeñaron en la historia de los curtidos ubriqueños, porque se trata de una historia tan lejana (hablamos del siglo XVIII) que, por humilde, no se ha mantenido en la tradición oral.

 


 

Nosotros descubrimos, con la ayuda de la gran memoria de nuestra madre, que los zumaques habían dejado huella en nuestro léxico y en nuestras expresiones, (en este enlace), y en varias ocasiones hemos tratado el tema de los taninos del zumaque en nuestro blog, al tiempo que hacíamos todo lo posible por dar difusión al bosquecillo de zumaques silvestre que iba creciendo en una zona de nuestro entorno.

 


 

Parece que también había zumacales en Ubrique, que, supuestamente, fueron siendo sustituidos por otros cultivos, y precisamente fruto de aquellos cultivos, este zumacal silvestre sigue creciendo en nuestros días.

 


 

Nos hemos acercado para intentar contar cuántos zumaques hay en la zona. Es muy complicado, porque están en un terraplén rodeados de pinchos y pitas, pero hemos podido computar al menos cuarenta en un pequeño espacio. Son muy resistentes, algunos han comenzado a brotar en la misma cuneta.

 


 

 Pero no hemos conseguido aún reproducirlos para poder sembrar al menos un ejemplar en alguno de los jardines cercanos al convento de capuchinos, pera recordar el pasado curtidor de nuestro pueblo.

 

Por supuesto, aprovechando la visita a nuestro pequeño zumacal, hemos recogido varias semillas, a ver si somos capaces de hacerlas brotar. Ya iremos contando.

Nuestra amiga María del Carmen López nos comentó que un vecino de Benaoján, Armando Matoso Aguilar, había dedicado varias páginas de facebook (en este enlace) al estudio del zumaque en nuestra zona en el siglo XVI.

Creemos que es fundamental leer estos artículos para saber cómo se trabajaba el zumaque, la recogida, los secaderos en la era (o en el payol, en otras zonas), la trilla, la molienda...


 

Los zumacales de Benaoján, por Armando Matoso Aguilar

 


 

 


 

          BENAOJÁN. PAISAJES DE 1575

 
EL ZUMAQUE: ZUMACALES EN BENAOJÁN EN EL SIGLO XVI
 
 
 
1. DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
 
El zumaque (Rhus coriaria) es un arbusto que suele crecer por encima de 1 m de altura (llegando en ocasiones a tres). Posee hojas muy verdes con tacto suave y casi aterciopelado Las flores crecen en forma de ramilletes y poseen un color pardo rojizo; el fruto es del tamaño de un guisante de color pardo-rojizo. Florece en primavera o verano, y los frutos maduran al final de éste o en otoño.
 
 
2. ORIGEN Y DISTRIBUCIÓN
 
Se cree que esta especie llegó a la Península Ibérica en el siglo X, traída por los árabes que la denominaban “çumac”.
En el pasado, su área de distribución fue amplia, pero en nuestros días suele encontrarse en lindes de cultivos, bordes de caminos, carreteras y en general, en zonas agrícolas marginales.
Se trata, pues, de una planta que en su día fue cultivada y hoy solo crece de manera silvestre.
 
 
3. LOS ZUMACALES DE BENAOJÁN EN EL SIGLO XVI.
 
En la fuente documental escrita de 1575, el libro de Apeo y Repartimiento de Benaoján, se citan tres zumacales. Uno en las viñas de la Moraleda y los otros dos en las Viñas Viejas; de estos últimos, uno se encontraba al lado del arroyo que baja de la Cueva de las Pasas y el otro junto al rio y al camino del Charco Moro y la Angostura.
No se especifica la extensión ocupada por estos zumacales, pero se supone que eran lo suficientemente extensos como para proporcionar la cantidad que requería la curtiduría de Benaoján. 
 
4. USOS TRADICIONALES.
 
El zumaque tuvo una gran importancia económica en el pasado medieval debido a su alto contenido en taninos (hasta el 35 por ciento) respecto a otros vegetales. Su nombre científico es Rhus coriaria, que traducido del griego significa “rojo del cuero”, ya que su principal función era curtir y teñir pieles. Por esta razón, ha sido empleada como tal, y es por eso que se cultivaba frecuentemente cerca de las tenerías (lugares destinados a curtir y trabajar la piel).
Otro uso importante es como planta tintórea. Era muy apreciado para teñir la lana y otras fibras, incluido el esparto, con hermosos y variados colores dependiendo de la parte de la planta utilizaba. De sus frutos se obtenía el marrón, el gris y el negro; de las ramillas y hojas el amarillo verdoso; y de la corteza de la raíz, el rojizo.
En cosmética, se utilizaba para teñir de negro los cabellos mediante el cocimiento de sus hojas.
En cuanto a sus aplicaciones farmacológicas, se sabe que los taninos tienen propiedades astringentes y antifúngicas, por lo que ha sido empleado en medicina popular para combatir diarreas y otros trastornos. También se usaba contra el escorbuto.
El zumaque y otras especies de su género, debido al color rojo de sus hojas y frutos durante el otoño (de ahí su nombre genérico Rhus, que parece proceder del celta “rhud”: rojo), además de tolerar bien distintos tipos de suelos, lo cual es una ventaja para la jardinería.
Su uso culinario también está muy extendido. Aunque el fruto inmaduro puede llegar a ser tóxico, una vez maduro tiene un sabor ácido y afrutado característico que los romanos utilizaban como acidulante. En los países árabes todavía se elabora una especie con sus frutos maduros, secos y molidos para condimentar carnes y pescados, arroces y otros cereales, así como para formar parte de vinagretas para verduras y ensaladas.
 
 
      CULTIVO, RECOLECCIÓN Y       PROCESAMIENTO 
 
 
1. Siembra
El cultivo se hacía en pequeñas parcelas donde se plantaban en líneas. Estas tierras se denominaban “zumacales o zumaqueras”. Los trabajos comenzaban en marzo “aricando” el zumaque con un arado de reja pequeña.
En Andalucía el zumaque se sembraba durante los meses de invierno. El agrónomo andalusí Ibn al Awwan dedica un breve apartado a su siembra, indicando que se llevaba a cabo en enero, y mencionando las tierras que le son aptas para ello: “son propicias para el zumaque los montes, los peñascales y las tierras firmes”. 
 
2. Recolección.
Durante los meses de agosto y septiembre, se cortaban las ramas de zumaque y se dejaban secar durante dos o tres días en el zumacal, agrupándolas luego en haces o gavillas
Septiembre era la época de la recolección. La planta se cortaba con un garillo (una especie de hoz pequeña) a ras de tierra, agrupándola en pequeños haces que eran transportados con animales de carga a la era donde se realizaba la trilla. 
 
3. Trillado
Posteriormente, se deshacían las gavillas en la era para que se secaran correctamente Una vez secas y limpias, sin varetas, las hojas eran trilladas.
Los trillos de la época eran de arrrastre: un tablero grueso, hecho con varias tablas, de forma rectangular o trapecial, con la parte frontal algo más estrecha y curvada hacia arriba (como un trineo) y cuyo vientre estaba guarnecido de esquirlas cortantes de piedra (lascas) que magistralmente eran insertadas en las ranuras por los maestros trilleros o briqueros.
El trillo era arrastrado tradicionalmente por mulas o por bueyes sobre las parvas repartidas en la era. Al moverse en círculos sobre la cosecha extendida, las lascas, o las cuchillas, cortaban el material (que quedaba entre el trillo y el empedrado de cantos rodados del suelo de la era). Posteriormente se amontonaba, la parva trillada y se disponía para ser limpiada de todas aquellas varetas desnudas de hojas que quedaran. El material limpio y seco se recogida en sacos de esparto. 
 
4. Molido
Las tahonas (molinos) no solo servían para moler grano, sino también para otros productos como el zumaque. Con las piedras de moler o alfarjes, el zumaque trillado se reducía a polvo ya que cuanto más finas fueran las partículas mejor se aprovecharía el tanino contenido en ellas.
El polvo obtenido mediante la trituración de las hojas de zumaque, cuyo contenido en tanino puede alcanzar el 32% de su peso total, se utilizaba directamente como agente curtiente.
Los “alfarjes” y piedras de moler zumaque y corteza solían estar dentro de las propias tenerías para permitir a los curtidores controlar todo el proceso.
El zumaque es una planta que en su día fue cultivada para ser aprovechada por el hombre, y deja de ser cultivada cuando se encuentran otros productos más económicos que la sustituyen en su uso.
Hoy en día solo crece de manera silvestre. En aquellos lugares donde aún permanece los zumacales dibujan, una tonalidad verde intenso en primavera y bermellón entre octubre y noviembre, embelleciendo de forma destacada el paisaje natural. 
 
**Algunas de las imágenes que acompañan a este articulo han sido extraídas del documental de Eugenio Monesma “Zumaque (Sumac): recolección, trilla y uso tradicional”

 

 









 

viernes, 8 de marzo de 2024

"La mujer ubriqueña".Mujeres referentes en la historia de nuestra sociedad

 


 

 

Presentación Día de la Mujer 8 de marzo de 2024

 

Buenas tardes, es un privilegio y un honor para mí estar aquí con todos ustedes en un día tan importante y tan señalado como es el 8 de marzo, el Día de la Mujer.

 Quisiera agradecer en primer lugar a FADAC, organización comprometida con la promoción y visibilidad del talento femenino en el ámbito artístico y cultural y a Remedios Rubiales, una ubriqueña destacada en el mundo del arte y del emprendimiento, que me hayan invitado a este acto y homenaje a este grupo de mujeres ilustres, referentes en distintos ámbitos.

También saludar y agradecer su presencia a todos los presentes, a las autoridades, familiares y amigos que hoy nos acompañan.

Gracias a nuestro alcalde, Mario Casillas, por su presencia, su implicación, su apoyo y sus palabras, y gracias a nuestro primer teniente de alcalde, José Antonio Bautista, por su confianza y su ayuda constante.


Es muy importante señalar y poner de relieve el fundamental papel de las mujeres en este mundo, que hasta hace poco era más de hombres.  

La mayoría de nosotras, las aquí presentes somos mujeres rurales, con los valores, las tradiciones, las vivencias y las enseñanzas de nuestras madres y abuelas; eso es sin duda un valor añadido, porque estamos acostumbradas al trabajo, al esfuerzo, a la superación, al ímpetu de llegar a donde sea necesario.

En Ubrique, el mundo de la piel ha sido siempre de hombres y mujeres, no por igual, pero mucho más igualitario que en otros lugares, pues desde el principio el trabajo de ellas ha sido fundamental.

Y no solo en el mundo de la piel, sino en los más diversos ámbitos a lo largo de los años. Y por eso estamos en deuda con tantas y tantas ubriqueñas que destacaron y cuyos nombres, lamentablemente, no son suficientemente recordados.

Las mujeres a las que hoy galardonamos, no solo ubriqueñas, pertenecen a distintos ámbitos del mundo empresarial, del arte, de la cultura y de la ciencia, y por ello quisiera recordar y agradecer a algunas mujeres de nuestro pueblo el haber enarbolado la bandera del trabajo, de la libertad, de la dedicación y de la valentía a lo largo de los años.

Como aquellas 270 mujeres que, encabezadas por Isabel Coveñas Orellana, firmaron en 1865, de su puño y letra, un manifiesto destinado al gobierno y a las cortes para poner fin a la ley de quintas, según la cual uno de cada cinco jóvenes que hacía el servicio militar se quedaba en el ejército de por vida. Aquellas 270 mujeres armaron tal revuelo que el caso llegó a la prensa y consiguieron la abolición de aquella ley injusta.

Pero la historia que hoy más nos interesa es la de las mujeres petaqueras y empresarias, y cómo su aportación fue fundamental para el origen de nuestra industria.

Porque en Ubrique han existido tenerías desde tiempo inmemorial, los curtidos ubriqueños, gracias a la calidad del agua, a la sal de los alrededores y a los taninos de la zona, por los alcornoques y los zumaques, la piel curtida en Ubrique era famosa por doquier. De hecho, hubo quien pensó que existía “el Ubrique”, un animal de piel especial.

En 1795 llega a Ubrique Ana Poley Ortiz a Ubrique con su marido Ángel Vecina y su hijo Serafín, Ana pertenecía a una reconocida familia de botineros rondeña y montan un taller en la calle Ronda. Comienzan la confección de botines en la que destaca el papel de Ana, que hace unas puntadas perfectas. Ella sabía mucho y era una mujer primorosa, hacendosa, cuidadosa y muy buena empresaria. Ella sabía coser con precisión milimétrica aquellos botines que se hacían entonces que eran una preciosidad. Pero no solo eso, sino que cariñosa y alegre como era empezó a enseñar sus vecinas a coser utilizando utilizar los punzones, los hilos y los bojes, y les daba trabajo. Al morir su marido ella mantuvo el taller, en el que también empezó a trabajar su hijo Serafín, y, con el buen hacer que tienen las mujeres rurales empezó dar uso a aquellos trozos de cuero que sobraban de los botines y de la suela de los zapatos para diseñar un objeto que se convertiría en emblema de nuestro pueblo: la petaca, que se fue convirtiendo poco a poco en un objeto imprescindible para el mundo masculino, y pronto las petacas de Ubrique, por la calidad del cuero y por la perfección de las costuras, cobraron fama mundial hasta el punto que alguna gente en el siglo XIX se creía que el Ubrique era un animal, y otros venían buscando la increíble máquina que cosía tan bien. 

Ana Poley Ortiz murió en Ubrique el 8 de diciembre de 1847, según leemos en el siguiente enlace. 

Su hijo Serafín montó su propio taller en la Plaza, y uno de sus empleados fue Basilio Aragón, uno de los primeros fabricantes de petacas reconocidos, dando lugar a las petaquerías. Al principio trabajaban en los talleres por igual hombres y mujeres, las unas cosiendo y los otros encargándose del trabajo en las mesas.

Pero incluso constan algunas mujeres curtidoras, las primeras, en 1830, eran Ana Lozano, de 63 años, y María Reyna, de 31, ambas curtidoras, dedicadas a un oficio duro en el que normalmente solo trabajaban hombres.

Ha habido una estrecha relación entre el mundo de la piel y las ubriqueñas. Quisiera recordar a Candelaria Chacón Quero, nacida en 1888, la zapatera, esposa de un carbonero que mantuvo su zapatería durante toda su vida, mujer además dedicada a difundir la cultura y a ayudar a los demás.

A Joaquina Orellana Artacho, que en 1916 creó una empresa de artículos de piel siendo una mujer sola.

A Ana Rodríguez Coronil, la viuda de Juan Villalobos, que desde 1925 mantuvo su empresa marroquinera con gran éxito.

A María Moreno Cordón, que justo después de la Guerra Civil fundó su propia empresa, “la viuda de Castro” llegando a tener más de setenta empleados.

En la Guerra Civil fueron las mujeres y los niños quienes se encargaron del trabajo en las petaquerías, no solo de la costura, sino de todo el trabajo de mesa.

Este panorama se mantuvo durante todo el siglo XX, aunque a partir de los setenta podemos volver a encontrar algunas mujeres empresarias, en casos muy contados.

Afortunadamente ahora en el mundo de la piel podemos ver a mujeres y hombres trabajando por igual: dirigen, diseñan, empastan, cortan, pegan, cosen, pintan…

Además de en este mundo, hay decenas de ubriqueñas que han destacado a lo largo de los años y quizás su labor no ha sido suficientemente reconocida.

Sebastiana Bohórquez Gómez, que fue la primera mujer que estudió bachillerato en la provincia de Cádiz, en 1872, o a su hermana Ángeles Bohórquez, la primera maestra por oposición de la provincia, en 1890.

La primera mujer pintora, en 1919, Julia Janeiro Rubiales, que perteneció a la escuela del masón Manuel Janeiro y fue alumna y modelo del pintor Julio Moisés. La primera universitaria farmacéutica, Elena Sánchez de Medina; la primera catedrática y única directora de instituto, Ana Eugenia Arenas; aquellas matronas y sanitarias que ayudaron a nacer a tantos ubriqueños, doña Luz, María Isabel Fernández; aquellas que se encargaron de hacer de todos una vida mejor, benefactoras y cuidadoras, como María Agüera o Isabel Domínguez.

 

Y en la actualidad, además de vosotras, mujeres decididas y emprendedoras a las que hoy entregamos un merecido galardón, hay decenas de mujeres que destacan y trabajan a diario haciendo del nuestro un mundo mejor, médicos, maestras, empresarias, artistas, músicas, arqueólogas, escritoras, bailaoras, deportistas; hemos tenido nuestra primera alcaldesa, Isabel Gómez, decenas de concejalas en todas las legislaturas que han trabajado por un Ubrique mejor. Cocineras, diseñadoras, fotógrafas, libreras, sindicalistas…

A todas ellas, y a vosotras en especial, ¡Enhorabuena y feliz Día de la Mujer!

 

 

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