El Cristo del Calvario llegando al peñón del Caldereto
Fotografía de Andrea Canto Villa
Por Esperanza Cabello
Fotografías de Luis Eduardo Rubio y Andrea Canto Villa
Desde hace muchas semanas estamos viviendo momentos muy especiales en nuestra vida, es una transformación -dolorosa, como todas- que, sin lugar a dudas sucede por algo, como todo.
Sobre todo a partir de aquellos días difíciles de las borrascas,el comienzo de una nueva enfermedad y la participación en la recuperación de nuestro pueblo y nuestras vidas.
Hace un par de semanas asistimos a un "concierto" al que nos invitó nuestra cuñada Reme, que en realidad era un vía crucis cantado en la iglesia parroquial, y fue una experiencia memorable, con todos los sentidos y sentimientos a flor de piel (en este enlace).
Más tarde nos pidieron en la COPE que contáramos cómo es la Semana Santa ubriqueña, y, como no es un tema que conozcamos en absoluto, acudimos a varios amigos que nos explicaron todo con claridad (en este enlace).
Interior del San Antonio durante la celebración de la Santa Misa previa al vía crucis
Leyendo detenidamente el programa de Semana Santa que nos proporcionó Carlos Pizano (gracias, Reme, por traerlo) y comentando las salidas procesionales con nuestro amigo José Antonio, vimos que el martes, 31, había una celebración muy especial, el "Vía Crucis del Cristo del Calvario".
Para nosotros, ignorantes del mundo cofrade, el Cristo del Calvario siempre había sido una preciosa imagen de mármol que formaba parte del calvario que fundara el padre fray Buenaventura a principios del siglo XVIII y que actualmente sigue custodiada y preservada por la familia Rodríguez.
Cristo del Calvario original de mármol
Siglo XVIII
Propiedad de la familia Rodríguez
Pero José Antonio nos mostró unos videos del vía crucis de 2025 (en este enlace podemos ver el de 2026, de Todoves) y nos pareció fantástica la idea de conocer más de cerca este vía crucis y un poco mejor las actividades de la Agrupación San Antonio.
Así que, entre los planes de recuperación estaba, como primera estación, conocer de primera mano el vía crucis del Cristo del Calvario.
Estábamos convencidos de que el recorrido iba a ser alucinante, a la luz de las velas, la comitiva subiendo por la montaña... Lo imaginábamos en nuestra cabeza como uno de los más parecidos a los vía crucis del siglo XVIII, porque aún se conservan algunas de las estaciones que colocara fray Buenaventura, alguna, porque no fue tomada en cuenta cuando la destrucción de los símbolos religiosos de abril de 1936, y las otras, porque fueron reconstruidas por el grupo de Misión Rescate 208 de Ubrique, de la mano de Manuel Cabello Janeiro, en 1973.
Fotografía de Manuel Cabello Janeiro
Estación del vía crucis del Calvario
Y, aunque no estábamos precisamente en el mejor de los momentos, decidimos que teníamos que conocer de primera mano esta celebración religiosa. Como es lógico, pensábamos que la banda del Cristo del Calvario de Ubrique nos acompañaría, pero nuestro amigo Ramón nos explicó que, para el conveniente recogimiento, les habían aconsejado que fuera un vía crucis en silencio.
El San Antonio es, para nosotros, uno de esos lugares mágicos de nuestra infancia y nuestros recuerdos. Modelo de devoción tradicional y popular, está en las mejores manos posibles. Siempre brillante, siempre ordenado, siempre espejo de la religiosidad del pueblo, y, además, faro y guía de nuestras horas a través de su reloj.
Manuel, Gloria, Ramón y tantos otros se dedican en cuerpo y alma al culto y lo hacen con maestría y discreción, haciendo que cualquier visita al templo sea única.
Al llegar nos ofrecieron participar en la lectura de una de las estaciones del vía crucis. No podíamos aceptar, porque no podríamos hacer todo el recorrido, pero María se brindó a cambiarnos su estación por una más cercana, en la calle Concejo, y nos sentimos muy honrados de poder participar en este rito, además con las meditaciones que unos días antes don Daniel, el párroco, había leído en el primer vía crucis.
Así comenzó nuestra andadura por la calle Torre, era increíble comprobar la organización, el recogimiento y la eficacia del traslado del Cristo (alguien debería revisar el cableado del centro histórico, que parece bastante poco apropiado), todo ello al mismo tiempo que los cánticos, los rezos y las primeras estaciones.
Cuando llegó nuestro turno "Cuarta estación. Jesús se encuentra con su madre", parecía que la meditación estaba escrita ex profeso para nosotros.
Intentamos paliar en la medida de la posible nuestra ignorancia religiosa (los rezos han cambiado y las frases ahora son diferentes) e imitamos la lectura que oímos en la parroquia de labios de don Daniel, hablando directamente con la imagen.
Muy emocionante, nos sentimos muy honrados y siempre agradeceremos a Gloria y a Ramón que nos invitaran a participar.
El vía crucis continuó, ahora llegaba el momento de subir cuestas y subir peñas hasta llegar al Calvario, y nosotros no podíamos participar en esta ocasión.
Para acceder al Calvario hay que subir
Nos despedimos de la comitiva con el corazón encogido, decididos a volver de nuevo el próximo año y acompañarlos hasta el final.
Afortunadamente en la familia tenemos a una fotógrafa extraordinaria, Andrea Canto, que tomó para nosotros varias fotografías cuando el vía crucis se aproximaba al peñón del Caldereto, gracias, Andrea, nos hacemos una idea de la experiencia tan increíble que debe de ser ver esta procesión ya de noche y en plena sierra.


















