domingo, 22 de noviembre de 2020

El peñón de la Becerra, por Antonio Gavira Alba

 

 

El Peñón de la Becerra

Óleo de Antonio Gavira Alba

Gentileza de Félix Mateos



Por Esperanza Cabello


Esta semana publicábamos (en este enlace)  una obra del pintor e imaginero Antonio Gavira Alba, nacido en Mairena del Alcor en 1929 y tristemente  fallecido el pasado mes de octubre en su pueblo natal a causa del  coronavirus

Y la historia de este cuadrito es muy singular. La ubriqueña Isabel Esquivel Corrales había obtenido plaza como maestra en Mairena del Alcor en 1933, allí estableció su residencia y se casó con el mairenero Rafael Carrión Méndez, fundando ambos una gran familia con sus hijos José María, Irene y Remedios.

 Antonio Gavira era un poco más joven que ellos, por lo que seguramente pudieron conocer su trayectoria como artista, y le encargaron un cuadro de Ubrique, pueblo que el escultor frecuentaba en la época y que Isabel recordaba con nostalgia.

Antonio hizo para ellos el cuadro encargado y además les regaló este cuadrito de El Peñón de la Becerra, uno de los lugares más típicos de Ubrique, en la calle Torre.

Actualmente ambos cuadros están en el domicilio de Remedios Carrión Esquivel, la hija pequeña de Isabel y Rafael.

Agradecemos de corazón a Félix Mateos que haya compartido con nosotros esta bonita historia y estos cuadros originales.

viernes, 20 de noviembre de 2020

¡Petróleo en la Sierra de Cádiz!

 

 

Torre de sondeos petrolíferos en Villamartín, 1936

Revista Estampa. Biblioteca Nacional



Por Esperanza Cabello


Es una verdadera delicia sumergirse en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España y dedicarse a leer artículos centenarios en los que se puede aprender muchísimo de la vida diaria de nuestros abuelos.

Hoy le ha tocado el turno a la revista "Estampa", una revista muy popular entre 1928 y 1938, y que ya hemos citado en varias ocasiones en este blog, puesto que se refiere a Ubrique algunas veces.

El número en concreto es además de una fecha muy señalada, el 18 de julio de 1936. Ironías de la vida, la publicación no sobrevivió a la Guerra Civil.

Toda la información y las imágenes de esta entrada son de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

 



Y en esta revista encontramos, entre otros, un artículo de José Aracena titulado "Petróleo", en el que confirma que él mismo ha visto el petróleo en los pozos petrolíferos de Villamartín. Habíamos sabido de la fiebre petrolífera en la Sierra por el artículo de nuestro amigo José María Gavira (en este enlace), pero ahora hemos tenido acceso a todo el escrito de José Aracena, que transcribimos a continuación:

 

 



¡En Grazalema ha nacido un volcán!—dice uno.

No hay tal cosa, responde un ciudadano escéptico, que le busca al pretendido fenómeno cualquier explicación pintoresca.

Pero que sí, que no, se aguza la curiosidad y allá vamos, camino adelante, para descubrir qué es lo que puede haber de cierto en lo que dicen que sucede en la Sierra de Grazalema, donde los volcanes, por lo visto, nacen tan fácilmente, con la esperanza de encontrarnos uno auténtico y recién estrenado, en plena erupción, arrojando lava candente, soberbiamente empenachado por una nube de gases y dispuesto a destruir pueblos y caseríos.

Lo primero que hemos encontrado es un puente en la carretera de Jerez a Ronda, que se ha resentido con los últimos terremotos y no permite el paso.

Dejen la carretera a la izquierda, nos contesta un campesino a quien preguntamos, sigan por la orilla del río y encontrarán el vado. Efectivamente, lo hallamos y el río se dilata ante nuestro coche, que avanza entre las aguas. Pero, de improviso, aparece un hombre que nos grita desde la orilla opuesta:

—Esperen, ¡Que no es por ahí!...

Y metiéndose en la corriente hasta medio muslo, nos alcanza. Sin pedir permiso se encarama al estribo, coge el volante y ordena:

¡Acelere más! ¡A la derecha! Despacio. Ahora. Pilotados de esta manera llegamos hasta las piedras de la orilla opuesta, y ya en terreno firme, surgen las explicaciones:

El puente, nos dice, estaba denunciado hace dos años; pero se transitaba por él. En enero, con las avenidas, se resintió un pilar, y... aquí estamos unos obreros parados de Villamartín que enseñamos a pasar por el vado a los automovilistas. Hemos arreglado estos carriles por nuestra cuenta. Claro está que los turistas nos pagan dos pesetas y tres los camiones. Son muchos los coches que han podido perderse por intentar hacer lo que ustedes han tratado de hacer.

¡Pagamos las dos pesetas!

 

¡NI HUMO!

Lo del volcán debe de ser una chufla, porque en Villamartín, industrioso y alegre, nadie sabe palabra del acontecimiento.

El dueño de un garaje nos habla de los terremotos que se han sentido hasta allí.

—De haber algo—conjetura—debe de estar por la Sierra del Pinar.

 

Pero ni en Ubrique, ni en El Bosque, donde hablan de no sé qué misterioso fenómeno acaecido hacia Grazalema, ni en la pintoresca quebrada de Villaluenga, nos cuentan otra cosa que lo ocurrido con frecuentes corrimientos de tierra, masas de rocas desprendidas, socavones abiertos en la montaña. Un terremoto intenso, pero que no produjo, por fortuna, grandes daños. Grazalema, sin embargo, ha sufrido bastante con los seísmos. Acaso son barrios enteros de casas, cuyas paredes están apuntaladas o inician una curva peligrosa sobre la calle.

Los terremotos han sido tan frecuentes, que los vecinos han llegado a familiarizarse con ellos. Ha habido días en los que se han registrado cinco y seis temblores de tierra. Especialmente por la noche. Desde el 20 de abril al 25 de mayo, apenas han pasado veinticuatro horas sin que el terremoto haya hecho temblar las viejas viviendas, muchas de ellas ruinosas.

Uno de los últimos días de abril, a la caída de la tarde, el fenómeno revistió tal aparato, duración y estruendo como en ninguna otra ocasión. Un pastor que guiaba sus ganados por el camino del Hondón vio cómo se desprendía de lo alto de los montes una inmensa masa de rocas que se desmoronaban arrastrando las encinas corpulentas como si fueran pavesas. La sierra entera parecía haberse puesto en movimiento, y las piedras enormes rodaban al fondo de los abismos levantando nubes de polvo, que al pastor le parecieron densas columnas de humo que surgían de las entrañas de la tierra.

De aquella visión apocalíptica surgió la leyenda de la aparición del volcán. De aquella visión y de otras semejantes. Porque no fue sólo allí, sino también por otros lugares y por tierras de Málaga, donde la gente aseguraba que habían aparecido cráteres llameantes, verdaderos volcanes.

 


 

Pudo ser posible, inclusive, que el pastor viera llamas y columnas de humo alzándose sobre la tierra, y que las nubes de polvo fueran algo más que lo que los incrédulos afirman.  Camino de Grazalema, el guía que nos ha conducido por aquellos andurriales va contando historias y más historias, de las que constituyen las preocupaciones de los que viven aislados en el campo. Entre ellas nos refiere lo que ocurre con las piedras de fuego. Pastores y rancheros de la sierra calientan sus chozos y guisan en sus cocinas con unas “piedras”, así las denomina él, que arden con llama azulada y que arrancan a flor de tierra en el campo. Y, a veces, hacen arder simples pellas de barro. — ¿Petróleo? preguntamos.

 

 


—Petróleo, sí, señor. En Grazalema hay petróleo. Y el que sabe bastante de eso es don Ramón.

 Y vamos en su busca.

Don Ramón Villalobos es un viejecito pulcro, atildado y amable, que retirado de los negocios gasta su tiempo y sus rentas sin otro entretenimiento que una partida de tresillo y el recuerdo de los buenos tiempos de Grazalema. Pudo ser el hombre más rico de España.

—En 1916—nos cuenta—estuvo haciendo estudios geológicos aquí el ingeniero don Juan Gavala, y en toda la sierra pudo comprobar que existían vestigios petrolíferos. Vino en 1921 a Grazalema otro ingeniero, don Luis Rodríguez Caso acompañado de geólogos, que acreditaron la existencia de un abundante yacimiento de pizarras bituminosas en una finca de mi propiedad: la llamada el Rancho de la Santa. Se obtuvieron muestras, que enviamos a distintos países. Los análisis arrojaban un diez por ciento de petróleo en las obtenidas en la superficie, y más de un catorce por ciento en las extraidas a dos o tres metros de profundidad. Asi nació la concesión minera Jesús. Yo esperaba que aquello fuera un río de oro. Pero, después de mucho papeleo: planos, memorias, visitas de ingenieros, informes, etc., de lo que me convencí fue que mis pizarras constituían una fortuna. Pero hacía falta otra fortuna para explotarlas. Sin carreteras, sin maquinaria, sin un capital fuerte, nada se podría lograr. Me desesperé viendo cómo se perdía una enorme riqueza para mi pueblo y para mí. Porque los informes de los técnicos son concluyentes: En esta sierra existen yacimientos de petróleo riquísimos. No sólo en pizarras bituminosas, sino en petróleo liquido. ¡Petróleo liquido y en cantidades fabulosas!

 Cualquier día un terremoto hará reventar una bolsa de nafta, y entonces resultará que todo el mundo sabía que había petróleo aquí.

 


 

 

NUEVA PENSILVANIA

La historia del petróleo en España no es nueva; pero quizá la ignoren la mayoría de los españoles. En 1894 se descubrió por primera vez. En Conil, un pueblecito de la costa, donde se exploraban yacimientos de azufre que llamaron extraordinariamente la atención por sus cristalizaciones, se encontró petróleo. El hecho no pasó de una curiosidad científica, aunque otras investigaciones parecieron confirmar la existencia de grandes yacimientos. Los trabajos tuvieron que abandonarse por falta de dinero. En Villamartin, en 1906, cuando se agrandaba el caz[1] del Molino del Picapedrero, se encontró también petróleo liquido. Los dueños del terreno efectuaron trabajos y obtuvieron muestras, que, analizadas, dieron un resultado concluyente.

 Habían encontrado petróleo lampante, tan rico, que hubo hasta una peregrinación de incrédulos que acudieron a visitar los sondeos, llevándose muestras y llenando inclusive el tanque de sus automóviles. Se fundó una sociedad, la Compañía Petrolífera de Villamartín, que a diversas profundidades hizo explorar el terreno, encontrando petróleo liquido y margas impregnadas a diferentes profundidades. Los medios de extracción fueron, sin embargo, rudimentarios, y la sonda no se llevó más allá de los ciento treinta y siete metros de profundidad. Hay que tener en cuenta que se calcula que las bolsas de petróleo de aquella región deben hallarse a unos quinientos metros. 

 

                   El Molino del Picapedrero, en Villamartín

 

Otro ingeniero inglés logró encontrar en 1913 algunos yacimientos copiosos, descubriendo petróleo líquido, muy puro y con bastantes rendimientos, al llegar a los ciento cuarenta metros de profundidad. La guerra puso fin a sus trabajos.

Al señor Mac Donald sucedió en 1924 otro ingeniero inglés, míster Batle, que continuó los trabajos sobre el antiguo pozo de la Compañía Petrolífera. En el curso de ellos surgió una fuerte emanación de gases, que costó la vida a un obrero, José Salas, que trabajaba en un pozo excavado a diez metros. Míster Batle se arrojó heroicamente para salvarle, y él mismo hubiera perdido la vida sin el auxilio del guarda de la finca. El episodio puso fin al intento de explotación.

En Arcos de la Frontera se hallaron también vestigios petrolíferos. Y un notable ingeniero de minas, el señor Víctor Petit, que dirigía antes de la guerra las explotaciones de nafta de Galitzia, afirmaba en 1911: “Por la composición de las capas, Arcos presenta un interés del más vivo, porque debajo de estas capas se han encontrado en Galitzia masas enormes de petróleo. Esto, justamente, puede repetirse en Arcos." Y terminaba su informe: "Las manifestaciones gaseosas y petrolíferas que se han encontrado en un pequeño sondeo a mano son una prueba evidente de que yacimientos de  petróleo deben existir en profundidad. Repitiendo lo que ya he dicho a propósito de los terrenos de Conil: no puede haber manifestaciones petrolíferas en la superficie si no hay yacimientos de petróleo en profundidad, en los cuales estas manifestaciones tienen su fuente.”

 

                          Petrolífera de Pambanco, en Lebrija. 1910



¡PETRÓLEO!

Ni en este lugar, ni en Pambanco, situado en las marismas del Guadalquivir, cerca de Lebrija, donde existe una fuente de agua salada que parece que es característica en los yacimientos de nafta, y en donde se encontraron gases muy ricos, y se instaló una sonda para utilizarlos; ni en Vejer de la Frontera, Rota, Jerez, Bornos, Barbate y Ronda, en cuyos términos sería fácil hallar petróleo, se ha hecho ningún trabajo serio. 

Pero yo he visto petróleo. En la fábrica de harinas de don Francisco Romero, dueño del antiguo Molino del Picapedrero y de los terrenos donde se hicieron los primeros trabajos de exploración, nos dieron una guía cierta. Vadeamos el arroyo de Sarracín, pasamos el Guadalete, hasta llegar a la actual fábrica de electricidad, donde antes estaba el viejo Molino. Aún se conserva el caballete de la maquinaria que instaló don Bernardo Ríos. Llegamos a un punto donde se eleva el brocal de ladrillos, cerrado por una tapia de hierro. Uno de los pozos que abrió míster Mac Donald. En el fondo hay petróleo. La sonda sube a la superficie un líquido de color ambarino, que arde con azules llamaradas. Ese pozo se llama Pensilvania.

¿Por qué no se explota el petróleo en España?

 

                                                                                    JOSÉ ARACENA

 

 

 

Nota: existe un magnífico trabajo sobre el petróleo en nuestra zona realizado por Cándido Martínez Fernández, en Dialnet. Recomendamos su lectura:



 

 

 

 

 



[1] Canal para tomar el agua y conducirla a donde es aprovechada. Rae

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Ubrique, por Antonio Gavira Alba


 

La calle San Sebastián en Ubrique

Pintura de Antonio Gavira Alba

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Hace unos meses que nuestro amigo mairenero Félix Mateos Guillén, nieto de la maestra ubriqueña Isabel Esquivel Corrales, nos envió dos imágenes muy curiosas y desconocidas, hasta ahora, por los ubriqueños. Le agradecemos de corazón esta gentileza.

Se trata de dos óleos pintados a finales de los cincuenta en Ubrique por el imaginero y pintor  de Mairena Antonio Gavira Alba, el primero representa la calle de San Sebastián durante la feria y el segundo el Peñón de la Becerra.

No es casualidad que Gavira Alba plasmara Ubrique en sus cuadros. Como todos sabemos la maestra Isabel Esquivel obtuvo plaza en Mairena del Alcor y allí fijó su residencia. Junto con su marido, encargó a este famoso pintor mairenero un cuadro de su pueblo, y el artista al hacer el encargo les regaló además el cuadro de El Peñón de la Becerra. Actualmente están en la casa de Remedios Carrión Esquivel, hija de Isabel.

Antonio Gavira Alba es conocido fundamentalmente como escultor, nosotros encontramos por primera vez referencias de este pintor en "Las exposiciones institucionales en Sevilla", tesis de Rosario Pavón, cuando hacíamos una relación de los premios del pintor Rodríguez Cabas (en este enlace).



En este trabajo pudimos comprobar que, al igual que Rodríguez Cabas en pintura, Antonio Gavira fue premiado en escultura en varios certámenes de esta exposición, al menos en 1957, 1959 y 1962.





Es una pena que desde la publicación de aquella entrada sobre Rodríguez Cabas, el pasado mes de enero, hayamos dejado pasar el tiempo, porque hoy, al retomar la idea de trabajar sobre este nuevo pintor que plasmó Ubrique en los sesenta, hemos encontrado una triste noticia: Antonio Gavira Alba, nacido en Mairena del Alcor en 1929, ha fallecido el pasado mes de octubre, víctima de la pandemia que nos azota a todos.

Estas son las noticias que encontramos:

 

"El pasado 11 de octubre falleció el escultor y pintor Antonio Gavira Alba, artista cuya profunda fe se refleja en gran parte de su prolífica obra". 

 

"La pandemia del coronavirus sigue haciendo estragos entre la población y causando más dolor y muerte en Mairena del Alcor. Antonio Gavira Alba, que permanecía ingresado en el hospital recuperándose tras contraer Covid-19, acaba de fallecer este mediodía"

 

"Lamentamos comunicar que en el domingo 11 de octubre, hemos tenido conocimiento del fallecimiento de Antonio Gavira Alba, mairenero ilustre e Hijo Predilecto de la localidad. Gran artista y sobre todo gran persona, que mostraba su lado más humano en sus obras de arte. Gracias por el gran legado que nos dejas"

 

"Hoy hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de D. Antonio Gavira Alba escultor del monumento a la Judea, ubicada como saben en la Plaza del Perejil, junto al Puente de Jesús donde cada Viernes Santo se prende al Nazareno. Queremos expresar nuestro pesar a familiares, amigos y a todo el querido vecino pueblo de Ayuntamiento de Mairena del Alcor , donde tanto bien ha dejado a lo largo de los años. DEP."

 

 

Para presentar a Gavira Alba tomamos las palabras de Juan Miguel González Gómez, Vicepresidente de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría (en este enlace):

 

Nuestro artista nació en Mairena del Alcor en 1929. Tan destacada figura de la escultura hispalense estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla. Fueron sus profesores, entre otros, José María Labrador, en Dibujo; Mauricio Tinoco, en Preparatorio de Modelado; Antonio Cano, en Talla Escultórica; Juan Luis Vassallo, en Modelado del natural y en estatuaria religiosa; y José Hernández Díaz, en Historia del Arte. Se especializó en la sección de imaginería “Martínez Montañés”. En 1956obtuvo el título de profesor de Dibujo. En 1961, por oposición, consiguió la plaza de profesor auxiliar numerario de la sección de escultura. Y, poco después, en 1965, la cátedra de Preparatorio de Modelado. Transformada la antigua Escuela en Facultad universitaria, en 1981, convalidó su título por el de Licenciado en Bellas Artes; y, en 1984, pasó a ser Doctor y Catedrático de la Hispalense.Durante su carrera profesional se ha entregado con lealtad a sus principios humanísticos, estéticos y plásticos. Y ha sabido, una vez jubilado, mantener su interés por las tendencias de última hora. Pero, como discípulo dilecto de Vassallo, en su poética perviven los ritmos ondulantes, la simplificación morfológica y el suave tratamiento de las superficies, propios dl clasicismo mediterráneo. En su quehacer artístico hay que subrayar sus retratos, monumentos públicos, mausoleos, etc. En sus obras utiliza materiales muy diversos: barro, bronce, piedra, madera, cemento, hormigón, poliéster, etc.Entre sus múltiples exposiciones hay que citar las de Sevilla, Madrid, Valladolid, Granada, Cádiz, Córdoba, etc. Ha obtenido, por todo ello, un sinfín de premios y distinciones.

lunes, 16 de noviembre de 2020

De cuando en Ubrique pasamos de tener una Cartería a una Estafeta de Correos

 

                                   Los apartados postales de la oficina de Correos



Por Esperanza Cabello


De vez en cuando encontramos noticias curiosas referidas a nuestro pueblo, y muchas de estas veces las noticias están referdas, directa o indirectamente, con la actividad comercial y marroquinera.

Ese es el caso de este pequeño artículo del diario "La correspondencia de España", publicado el jueves, 14 de agosto de 1913. Se trata de un diario dedicado a las noticias del mundo de la correspondencia, tan importantísimo a lo largo de los años, y que ahora ha perdido su prevalencia frente a los correos virtuales.

En Ubrique siempre ha tenido una importancia crucial la oficina de Correos, la actividad comercial dependía en gran medida de la correspondencia con clientes y proveedores. En 1921, por ejemplo, según publicábamos en esta entrada: 

 

Tomando los datos de 1921 que obran en la Superioridad y en esta oficina, las cartas expedidas fueron más de 70.000; que supone un ingreso para el Estado solo por este concepto de catorce mil pesetas y con el actual franqueo de 17.500 pts. Las cartas recibidas ascendieron a 58.800 incluyendo las del extranjero que dan un buen contingente por la importancia de nuestro comercio con América. Los periódicos recibidos exceden de 50.000.
Los valores declarados expedidos fueron 192 por valor de 302.154,00 ptas. y los recibidos aún sobrepasan este número no pudiendo precisar datos exactos por la premura con que tengo que rellenar estas cuartillas.


Y precisamente por ese gran volúmen de actividad la cartería de Ubrique había subido de categoría a estafeta en 1913:


 

Esta estafeta estuvo en la calle del Perdón, y allí comenzaron los primeros apartados postales. Agradecemos a nuestro amigo Juan Ramírez, que de la Oficina de Correos de Ubrique sabe mucho, que nos contara que el apartado número 1 correspondía a nuestro abuelo Leandro. Nosotros recordamos el de nuestro padre (gracias por confirmar, Natalia), que era el 222, e imaginamos que el número de apartados habrá ido aumentando a lo largo de los años.

 

 

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domingo, 15 de noviembre de 2020

Un acebuche albino: regalo de cumpleaños para Manuel Cabello Janeiro

                Acebuche albino, una curiosidad botánica muy especial presente en nuestra sierra

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Hoy, 15 de noviembre de 2020, hace 89 años que nuestro padre había nacido (según él, en el "año de la República") en la Plaza de la Verdura ubriqueña.

Y como cada quince de noviembre, nos gusta traerle un regalito relacionado con sus pasiones y su familia. El campo y la naturaleza eran para él fundamentales, y desde muy pequeños nos enseñó a conocerlos y a respetarlos.

Ya hemos contado muchísimas veces que pasábamos todos los domingos y días de fiesta en el campo, no solo en "La Cerca", el olivar de nuestros abuelos, sino en el campo, campo, en cualquier rinconcito en el que nos pudiéramos asentar y pasar un buen rato en familia. Y en esos paseos aprendimos a localizar los algarrobos o los fresnos, a distinguir un alcornoque de una encina o un olivo de un acebuche, reconociendo, además, montones de plantas que, sin ser botánico, reconocía como especiales.

Y en esos paseos también aprendimos que en el mundo de las plantas hay seres muy especiales, tan especiales como este acebuche que Eduardo ha localizado hoy al ladito de Ubrique. Es fantástico poder pasear con quien conoce tan de cerca el mundo de las plantas de nuestro entorno 💜.


          
                  Acebuchinas blancas, muy apreciadas por su propiedades


Sabemos que el acebuche es el "abuelo" de los olivos, su variedad silvestre, (Olea europeae var. sylvestris). Incluso hemos leído en una publicación de 2005 del seminario médico de la Diputación de Jaén que existen restos fósiles.



 

 

También sabemos que la hipocromía (cuando los pigmentos se bloquean) en las plantas, en sus frutos o en sus flores puede ser habitual, todos hemos visto alguna vez una fresa blanca, por ejemplo, o alguna orquídea blanca también. Pero ha sido estupendo comprobar cómo estas acebuchinas son blancas como el marfil, y ya están completamente maduras, las hemos probado y hemos podido comprobar su madurez.



           Acebuchinas maduras, listas para extraer su aceite.
 
 
 
 
Este tipo de acebuche es muy especial, existen otros acebuches albinos en la sierra, pero aunque se conocen no se les da la importancia que realmente tienen. Mientras buscábamos información en internet hemos sabido que en otros puntos de la geografía hispánica incluso se han clonado los acebuches albinos, en la página de viveros Sophie podemos leer esta ficha:


 

 
 
 
Claro que aquí somos de otra manera, y mientras que en Cataluña por ejemplo se publica un impresionante artículo "basado en el análisis de los frutos de los olivos silvestres de la Reserva Natural Integral de las Islas Medas, concluye que los parámetros de calidad del aceite se encuentran dentro de los valores permitidos por el Consejo Oleícola Internacional" que se puede leer en la revista Antioxidants (en este enlace), aquí no encontramos ni siquiera una mención de los acebuches albinos de la Sierra de Cádiz, y eso que hay varios ejemplares.
En este artículo de "El Español" podemos aprender de las ingentes propiedades organolépticas del acebuche, y más concretamente del acebuche albino.
 
 
 
 

                      Acebuche original, con sus acebuchinas moradas


Y así ha continuado nuestro paseo en este día de cumpleaños, andandito alrededor de nuestro pueblo, buscando, en este paraíso, más acebuchinas blancas, aunque hoy no ha habido más suerte, pero hemos podido disfrutar de una mañana estupenda rodeados de una naturaleza pujante que sigue sorprendiéndonos cada día.