Por Esperanza Cabello
con su barco de papel y todo
Con el papel rizado es muy laborioso, y son preciosos
(y aprovechando para decorar el bote de pegamento😉💜)
Este blog, "El blog de Ocurris", que comencé en 2007, es un homenaje a mis padres, Manuel Cabello Janeiro y Esperanza Izquierdo Fernández, a su vida y a su trabajo. Quiero recuperar sus escritos, sus investigaciones y muchos de sus recuerdos. Al mismo tiempo es un amable homenaje a todos los miembros de nuestra familia y a nuestro pueblo, Ubrique, para que no se pierda la historia de los que nos precedieron y podamos recuperarla entre todos. Gracias. Esperanza Cabello Izquierdo.

Por Esperanza Cabello
En Ubrique hay una antigua tradición para los días mágicos de los Reyes Magos. Los padres o abuelos preparan, con su maestría y originalidad ancestral, unos deliciosos canastos de Reyes para esta noche especial.
Siempre hemos oído la historia de los canastos que nuestra abuela Julia preparaba para los más pequeños, incluso para vecinos y amigos. En la casa de nuestra abuela Natalia también encontrábamos unos canastos muy bien organizados, uno para cada nieto. Nuestro padre los hacía para nosotros y, cuando empezaron a llegar los nietos, era enternecedor verlos a todos revoloteando alrededor del abuelo para terminar los canastos la tarde antes de la cabalgata y dejarlos todos colocados en la alfombra del salón, cada nieto con su canasto. Mamá siguió con la tradición y toda su vida siguió dejando los canastos de los nietos para la noche de Reyes.
Ahora nos toca a nosotros, en años anteriores hemos fabricado canastos (sin maestría alguna, desgraciadamente) para hijos de amigos, sobrinos y vecinos. Pero este año es especial, y hemos fabricado nuestro primer canasto para la nueva componente de la familia 💜💜.
Habíamos buscado una bonita caja de zapatos y hemos ido a buscar el papel de seda de colores, podemos encontrarlos en cualquier papelería. Este año hemos comprado de cuatro colores en El Alambique.
También hemos buscado un papel más recio para forrar la caja, el envoltorio de un regalo (gracias, amiga), del que también hemos aprovechado el lazo.
Después hemos plegado y cortado tiras dobles del papel de seda. Hemos recordado que nuestro padre utilizaba el cuchillo del jamón para cortar las tiras.
A continuación hemos hecho flecos en las tiras de papel de seda.
Poquito a poco, con cola, hemos ido pegando las tiras de flecos a la caja que previamente habíamos forrado con papel de regalo. Se empieza por las tiras de abajo para que no se solapen.
Una vez colocadas todas las tiras recortamos una tira de cartón de la misma tapadera de la caja de zapatos, y la forramos con más cintas de papel.
Después pegamos la tira de cartón en la parte superior de la caja, a modo de asa, y comenzamos la decoración de la caja.
Como decíamos antes, la maestría no es lo nuestro. Un artista habría tenido suficiente paciencia para rizar todos los flecos, que era lo que hacían nuestros padres, pero nosotros hemos visto que el canasto de Reyes está estupendo así.
La noche de Reyes este canasto ocupará un lugar especial en el salón, cerca de los zapatos de los mayores. Seguro que los Reyes Magos traen también algo para este pequeño canasto💜💜💜.
Canastos en casa de los abuelos Luis y Memi
Por José María Cabello Janeiro
Para mí, los canastos de Reyes son el el más vivo recuerdo de mi niñez. Nosotros teníamos a la mejor artista en su creación. Mi prima Isabelita Álvarez Janeiro, que era capaz de confeccionar veinte canastos iguales pero con adornos distintos.
Y como abuela Julia era también exagerada en generosidad llenaba el balcón que da a la plaza n o solo con los nuestros, sino con los de los petaqueros que formaban entonces la plantilla, instalada en el piso principal de nuestra casa familiar.
Toda una policromía, con las numerosas plantas que adornaban el balcón y el permanente verdor de las enredaderas que caracoleaban por la fachada.
Lo importante es que se trataba de un trabajo colectivo, que acentuaba la unión familiar tan propia de estas fiestas navideñas. Los más pequeños éramos los recaderos y acercábamos las tijeras, el almidón y todo lo utilizable, los mayores los papeles de color y ayudando a Isabelita y todos juntos ganado la ilusión conforme iba tomando forma el canasto de las sorpresas.
Eran los duros años de la posguerra incivil en los que prevalecían la necesidad y la pobreza. Por lo que con tanto oropel era escaso su contenido. Unas muñecas de cartón, algún juguete de madera... y un montón de chucherías, pececitos negros como de brea, bucaritos y jamoncitos de la confitería, palodu...
Pero saltabamos de alegría. Despues llegaban lo Reyes. Nada de carrozas ni de camellos. Asentados en humildes mulas llegaban a la Plaza repartiendo caramelos a voleo y arrancando a su paso la alegría expresada en interminables aplausos... Y hasta aquí puedo contar.
El día 28 de septiembre de 1942 ingresé como interno, recién cumplidos los nueve años en Málaga. Cambie los tres dones de los Reyes Magos exclusiva y únicamente en incienso. El curso allí era completo. Ni vacaciones de Navidad ni de Semana Santa. Se me acabaron la fiesta, los regalos y mi canasto de los Reyes Magos.
Hipotequé mi infancia y dejé de ser niño. Por eso escribí en estos apuntes mi Balada Triste de los Reyes Magos. Pero permaneció la ilusión, la superé con creces en mis hijos y en mis nietos. La fiesta sigue. Ni la pandemia nos arrebató la ilusión ni la esperanza. Somos pueblo de artistas. Por eso veo a la estrella de los Magos iluminar con más fuerza las calles de Ubrique para que, reviviendo con fuerza la tradición de siempre, luzcan nuestros canastos de Reyes !!