martes, 9 de enero de 2018

Presentación de "Los deseos del alma"

Cartel de presentación de "Los deseos del alma"






Por Esperanza Cabello


El próximo viernes, 12 de enero, tendrá lugar, en la Biblioteca Municipal "Blas Infante" de Villamartín, la presentación del primer libro de  nuestra amiga Ana Rodríguez Valle. "Los deseos del alma".
La presentación correrá a cargo de la concejala de cultura, Sonia López, la autora, Ana R. Valle, y Francisco Javier Sánchez Pozo, que se encargará de hacer la semblanza de la autora y su libro.
La obra ha sido publicada por la Editorial Tréveris, en su página (en este enlace) podemos leer lo siguiente:


" «Los deseos del alma es una obra lírica escrita a “pluma libre”; es decir, sin atender demasiado a las formas. Va dirigida a ti, lector, personal e individualmente. En cada palabra, en cada verso, en cada expresión, te obsequio mis pensamientos, mis sentimientos, emociones y sensaciones, que se harán tuyos al ser leídos, transformándose según tu interpretación. En esta obra te invito a soñar, a imaginar, a viajar a través de tu interior, a reinar en tu mundo, a volar por tu cielo…».
La autora, nacida en Villamartín, cursó los estudios de Magisterio en la Universidad de Málaga. Vive desde 1991 en Alemania. Imparte clases en la Universidad Popular de Limburg an der Lahn y en su propia academia."

Estamos seguros de que el lirismo y la sensibilidad de Ana cautivarán a todos los que se acerquen a conocer un poco más de cerca su obra, de la que hemos ido leyendo retazos sublimes en su página de facebook a lo largo de estos años.
¡Mucha suerte amiga!


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lunes, 8 de enero de 2018

Trabajos de guerra

Cinta tejida por nuestro abuelo Leandro durante la Guerra Civil



Por Esperanza Cabello


Sabíamos que existía, conocíamos la historia y, sin embargo, pensábamos que esta cinta se había extraviado entre las cosas de la casa de nuestros padres.
De pequeños habíamos oído mil veces la horrible historia de la Guerra Civil, cómo se había cargado nuestra familia y cómo había destrozado la infancia de nuestra madre, una niña que "perdió" a su padre durante más de tres años, un padre que estuvo desaparecido, primero, que fue fusilado después, que en realidad no había muerto y que un día apareció, de pronto, enfermo y demacrado andando por la calle Real, asustado y cansado sin más equipaje que cientos de recuerdos amargos, de experiencias terribles y esta cinta que él mismo había tejido, como otras, durante los espantosos días de su encarcelamiento.







Nuestro abuelo Leandro Izquierdo trabajaba, muy jovencito, como comercial de su propia fábrica de artículos de piel. De orígenes muy humildes, había contado con la ayuda de su abuelo, Blas Rivera, que le había dado la prima recibida por haber perdido un hijo en la Guerra de Cuba para que fundara su propia Fábrica de Petacas (en este enlace). 
Con ideas innovadoras y el carácter comercial de sus padres, empezó en este mundo de la marroquinería fabricando piezas de exquisita calidad, que hacían su firma diferente.
La rebelión de los militares que comenzó la Guerra Civil sucedió mientras él estaba en Madrid, allí unos compañeros de pensión, ubriqueños, lo denunciaron durante una borrachera, y esta denuncia hizo que, sin saber cómo ni por qué, Leandro ingresara en la prisión.
Más tarde fue supuestamente fusilado, ya hemos contado que aparece en los listados de fusilados del siete de noviembre de 1936 y sin embargo lo ayudaron dentro de la cárcel y no estuvo en esa saca, viviendo desde entonces dentro de la Modelo sin existir (en este enlace podemos leer esta increíble historia).
Al terminar la Guerra Civil nuestro bisabuelo fue a buscarlo a Madrid, en el camión del molino de Román, que llevaba pan a la capital. Pero ambos, padre e hijo, se encontraron en Valladolid, y Francisco Izquierdo se trajo por fin a su hijo a casa.




Y de todo aquello solo quedan los tristes recuerdos, las historias que nuestra madre y nuestra abuela nos contaron y esta cinta; esta cinta morada, amarilla y marrón, tejida cuidadosamente con hilos de seda, él era un artesano fino y detallista, trabajó desde niño en el refino de su madre, y a partir de los trece años en la fábrica de Juan Villalobos.

Por eso esta cinta es muy importante, porque ella sola nos cuenta muchas historias, historias que, de no haber sido por la buenísima memoria de nuestra madre, se habrían perdido para siempre, y que ahora atesoramos, con mucho cuidado, en este blog.


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domingo, 7 de enero de 2018

El éxito de la campaña de Canastos de Reyes

 Canasto de Noelia



Por Esperanza Cabello

Unos días antes de Reyes tuvimos la suerte de poder aprender a hacer un canasto de Reyes en Casa de Luis Crossa y María. Hacer canastos de Reyes es uan tradición ubriqueña ancestral que se ha conservado en muchas familias, aunque con los tiempos modernos en algunas casas se ha ido olvidando fabricarlos en familia durante los días previos a la fiesta de los Reyes Magos.
Con el "tutorial" de Luis y María hicimos una entrada que compartimos en nuestro grupo de facebook "Ubrique en el recuerdo", animando a todos los abuelos, padres y tíos a que recuperaran esta linda tradición de nuestro pueblo y, sobre todo, a que pasaran una estupenda tarde con los más pequeños de la casa fabricando canastos.
Para nosotros los más pequeños cercanos son nuestras sobrinas Andrea, Violeta y Natalia, así que a su casa nos fuimos con los papeles de seda , y ellas pusieron el resto. Su abuela, María Chacón, nos contó que ella misma hacía los canastos para su hermano cuando eran pequeños.
Y para muchas otras personas del grupo lo de los canastos no fue, de ninguna manera, un descubrimiento, hemos tenido la suerte de que en muchas familias se han animado no solo a hacerlos, sino a enviarnos las fotografías tanto de los canastos como del proceso de fabricación o de la mañana de Reyes.
Todas las fotografías están en el álbum correspondiente en "Ubrique en el recuerdo", pero además hemos querido mostrar las pequeñas obras de arte de este pueblo de artesanos, algunas de ellas exportadas a Zaragoza, Tenerife o Cádiz, y todas ellas llenas de amor y de ilusión.
¡Enhorabuena a todos los artistas!

 Canasto de Andrea




Canasto de Violeta
con su barco de papel y todo




Isabel Sánchez y su hija Carmen fabricando canastos
Con el papel rizado es muy laborioso, y son preciosos




Canasto de David Bulpe, fabricado por María Solano



Canasto de Isabel Vilches, de la Prensa Marisa




Canasto de Remedios Jaén Arenas
tía de Mariángeles López





Fabricación de canastos en casa de Mari Carmen López


Canastos de Mari Carmen López




Canasto de Amelia Casillas Lara




 Canasto de Ana Venegas




Un canasto más de Isabel Vilches (Prensa Marisa)




Canasto fabricado por Rafael García Mateos hace veinte años,
 que Isabel Baena conserva con cariño




Canasto de José Miguel García




Canasto de Merche GoVa




Canasto de María Moreno Núñez





Canasto de Mari Carmen Moreno Medinilla 




Canasto de María Benítez




Canasto de Pablo Rubio




Mañana de Reyes en casa de Andrea, Violeta y Natalia




Mañana de Reyes en casa de María Sánchez Coronil





Fabricando canastos en casa de Natalia Eugenia
(y aprovechando para decorar el bote de pegamento😉💜)


Hasta aquí la pequeña muestra de Canastos de Reyes ubriqueños 2018. Nos ha parecido estupenda al respuesta que ha habido en tantas casas, y agradecemos muchísimo a los amigos de "Ubrique en el Recuerdo" su colaboración con este pequeño reportaje.
Para nosotros ha sido la ocasión de pasar dos tardes de oro, la primera con Luis y María, haciendo la muestra, la segunda con nuestra prima Natalia y sus hijas Andrea, Violeta y Noelia, ejerciendo de "casi abuela" y disfrutando de sus lazos, sus mezclas de colores, sus sonrisas, sus manitas recortando tan estupendamente todos los flecos y del precioso barco de papel amarillo que Violeta colocó en su canasto haciendo gala de una gran originalidad.


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sábado, 6 de enero de 2018

Isabel Pérez Muñiz, nuestra querida "Bartola" sigue mucho mejor

Isabel Pérez Muñiz, nuestra querida "Bartola" en los carnavales de Ubrique
Fotografíada por Manolo Cabello




Por Esperanza Cabello    


Hoy hemos tenido muy buenas noticias, de esas noticias que hay que recibir en el día de Reyes y que son las que realmente importan y las que nos hacen felices.
Hace unos días que supimos que una de nuestras vecinas más queridas, Isabel Pérez Muñiz, había tenido un accidente doméstico y que había necesitado ser trasladada al hospital de Villamartín.
Hoy por fin sabemos que está mucho mejor, o "mejorcita" como decimos en Ubrique, y esa noticia nos ha alegrado muchísimo. Incluso hemos podido ver una fotografía de Isabel hablando con las Reyes Magos durante la visita que éstos han hecho en el hospital comarcal.
Y esa mejoría es uno de los buenos regalos que sus Majestades los Reyes Magos nos dejan de vez en cuando, recordándonos que son magos realmente.

Isabel Pérez, conocida como "la Bartola" desde que un día en la consulta del médico a la que había ido acompañando a su padre, (que se llamaba Bartolo Pérez), el doctor, después de haber tratado a su padre y haciendo una broma dijo "Y a la Bartolita no le pasa nada, ¿está buena?"
Desde entonces se le quedó puesto este sobrenombre, que ella ha llevado con orgullo y con alegría, feliz de recordar a su padre cada vez que hablaban de ella.
Quiosquera de profesión, formó parte del triángulo mágico que formaban Ana  "la Panala", en la Plaza, Concha en la Pilita Abajo y ella misma en la Plaza, un triángulo mágico en el que, como dice María Sánchez,"se quedaban las pesetas, dos reales, gordas y chicas de nuestras escasas propinas de niños de los cincuenta y sesenta".


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                                                 Isabel retratada  por  Manuel Vilches

Y es verdad que se trata de una mujer entrañable, muy especial y muy querida por todos nosotros. Se ha hecho poco a poco un lugar entre los ubriqueños y ubriqueñas conocidos y apreciados por todos. 
A nosotros siempre nos habla, con gran respeto y cariño de nuestro padre.


                         Retratada por Manolo Cabello en la puerta de su casa, en la calle Caracol


Isabel, como todos los ubriqueños destacados, ha sabido ganarse, como decimos, su lugar en el pueblo, además del recuerdo cariñoso de sus miles de clientes, porque se dedicó al quiosco prácticamente toda su vida, y en la Plaza se desarrolló toda su actividad comenrcial y social. Su quiosco ha sido protagonista de pinturas, de azulejos, e incluso de letras de carnaval.




En esta entrada sobre la Plaza (en este enlace) transcribíamos la letra del pasodoble de "Los Peleteros del Salto del Pollo" que la encumbraban como personaje popular: Le encantaba haber sido protagonista de una de las letras.



La plaza de nuestro pueblo

La plaza de nuestro pueblo se la cargaron hace ya tiempo
La dejaron lisa y resbalosa, los puñeteros
Con dos gotas que caigan ahí se puede patinar
Hay que ser un experto pá no resbalar
Una buena señora, con su canasto
Pegó un batacazo que fue de espanto.
 
Esta plaza es una porquería, no la queremos
Que nos pueden doler los chichones, si nos caemos
Con ese medio kilillo de la farola
Ya podían haber hecho como está mandao,
Un kiosco nuevo a la Bartola.
 
Subo la calzá… toa encementá
Es una acción de locura, enterrar así la cultura
Por eso pedimos  a la autoridad
Que nos respeten lo antiguo  y la tipicalidad

(Estribillo) Para tener las manos de peletero
Hay que saber menearlas con esmero
Y aporrear las cabezas de la gente
Y gritar que ya tenemos alegría en carnaval
Y bailar por toas las calles
Del Jardín hasta el San juan





Nuestro amigo Martel nos cuenta que en una ocasión la pintó en su quiosco, y ella estaba encantada con esa pintura hasta el punto que decidió que tenía que estar en su casa. Precisamente en el mural que Martel está haciendo con sus alumnos de Bachillerato de Artes en Las Cumbres uno de los principales detalles del cuadro dedicado a Ubrique es el quiosco de Isabel con la misma Isabel poniendo las cortinas que colocaba cuando hacía mucho sol.





Martel dibujando la silueta del quiosco y a su protagonista a la derecha







La casa de Isabel, una verdadera obra de arte


Y ahora todo los que tus paisanos deseamos, Isabel, es que sigas mejorando y que dentro de muy poquito vuelvas a tu pueblo, a tu casa y con tu gente que tanto te quiere.
Cuídate, te esperamos.


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viernes, 5 de enero de 2018

Canticorum, nuevo grupo coral de Ubrique

 Canticorum durante la actuación en la Misa de Año Nuevo
Parroquia de Ubrique     




Por Esperanza Cabello     



Ya hace unos meses que se está gestando este nuevo grupo coral polifónico a cuatro voces en nuestro pueblo, escindido de la desaparecida coral Ocurris Populi y con una ruta diferente de la trazada por el  Coro de Adultos de la EMMU, al que pertenecen también algunos de los miembros.
Canticorum es el nombre elegido por los componentes de este grupo coral, todos con experiencia en grupos polifónicos y muchos de ellos integrantes y herederos de la longeva tradición coral ubriqueña.
Desde el pasado mes de septiembre han comenzado los ensayos y los preparativos para los nuevos conciertos, no se trata de una tarea fácil, pues ha sido necesario comenzar desde el principio, superando grandes retos y trabajando todos a una para conseguir el excelente resultado que están comenzando a tener.
Eso sí, tienen algo estupendo a su favor, se trata, además de un grupo coral, de un grupo de buenos amigos que llevan décadas cantando juntos y que se entienden solo con mirarse a los ojos.
Hasta el momento han tenido varias actuaciones, en el festival solidario que organizó "Zarpitas", en el colegio Reina Sofía, en la Residencia de Ancianos, en el Salón de Plenos del ayuntamiento de Cortes y la última en la parroquia de Ubrique, durante la misa de Año Nuevo.

Después de esta última actuación estamos deseando que tenga lugar la siguiente, seguros de que no nos defraudarán. Por el momento nos haremos seguidores de su página de facebook (en este enlace) para estar convenientemente informados.

¡Mucha suerte en esta nueva andadura, amigos!







Rocío, Lisanda, Manolo, David, Pepe, Anibel, Reme, Juana y  Eduardo 
Miembros de Canticorum


En el coro de la parroquia, el uno de enero

Actuación en la parroquia de Ubrique



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miércoles, 3 de enero de 2018

Cómo hacer un auténtico Canasto de Reyes ubriqueño

María y Luis con su canasto de Reyes terminado
¡Muchas gracias!     



 Por Esperanza Cabello


Nos habíamos propuesto mostrar a todos cómo se hace un auténtico Canasto de Reyes para estos días tan señalados. La mayoría de ubriqueños y ubriqueñas ya un poco mayores recordamos, con gran cariño, cómo nuestros padres o nuestros abuelos nos preparaban exquisitamente un humilde canastito de papel que llenaban de caramelos o dulces y en el que a veces había algún juguete.
Para los niños y niñas nacidos en los años veinte o treinta, el canasto de Reyes era, en la mayoría de los casos, el único regalo, y eso en las casas en los que había posibilidad de hacer canastos.
Más tarde fueron sirviendo de acompañamiento a los juguetes, y se utilizaban para poner las chocolatinas, los pirulíes, los jamoncitos, los bucaritos, los mazapanes...

Y hemos tenido mucha suerte, porque visitando estos días atrás a nuestros amigos Luis Crossa y María Isabel Fernández nos estuvieron contando cómo sus padres les preparaban sus canastitos y cómo los dejaban por la noche de Reyes para encontrarlos rellenos al día siguiente. 
Así que como ese es uno de los ingredientes fundamentales, contar con unos abuelos "apañados" que sepan cómo se fabrica esta pequeña muestra de artesanía, les hemos pedido que nos hagan un canasto de muestra para seguir sus indicaciones paso a paso.



La Prensa Marisa, uno de los lugares señeros en estas fechas tradicionales


Lo primero que se necesita, además de unos abuelos que quieran hacer felices a los pequeños, es una caja de zapatos, bonitos papeles de colores y almidón.
Recordamos a nuestro padre yendo con sus nietos a la Prensa Marisa a visitar el Portal de Belén que montan cada año y a comprar, de camino, varios pliegos de papel de seda de colores alegres. Así que allí nos hemos dirigido y, por menos de un euro hemos conseguido todo el papel que queríamos.




Una caja de zapatos, papel de seda, papel de envolver para el interior y, a falta de almidón, 
un bote de cola blanca.


Cuando éramos pequeños bajábamos a la fábrica de nuestro abuelo a pedir un poquito de almidón para poder pegar los papeles a la caja.  Más tarde preparábamos nuestro propio engrudo con un poco de harina y agua, que para el caso funcionaba bien. Ahora hemos preparado un bote de cola blanca que sirve exactamente igual.
Con nuestros papeles y muchas ganas de ver cómo quedaría el canasto nos hemos dirigido a la casa de Luis y María, que, amables como siempre, nos han recibido dispuestos a participar en esta tarea.




Luis nos tenía preparada una caja de zapatos resistente. La parte de abajo sirve para hacer el cuerpo del canasto, y la tapadera, convenientemente recortada, servirá para el asa. 




María ha sido la encargada de seleccionar los colores de los papeles para hacer las tiras que recubrirán la caja y que irán superpuestas rodeando toda la superficie.




La primera tarea: cortar, de la tapa de la caja, una tira a todo lo largo de unos cinco centímetros que servirá para el asa.
Antes de colocar el asa, forramos el interior con un papel de envolver de colores alegres. 




Una vez forrado el interior, aseguramos, con unas grapas, el asa en el canasto.



Y empezamos a cortar tiras a todo lo largo del papel de unos seis centímetros de ancho, que doblamos por la mitad y cortamos como flecos, dejando un centímetro arriba para poder pegarlas a la caja.



Se comienzan a pegar las tiras por la fila de abajo, se pone un poco de cola sobre la caja y el papel de seda se pega sin problemas.
Nosotros hemos usado un palillo de dientes para extender la cola. Recordamos que nuestro padre  se dejaba crecer muchísimo una uña de la mano derecha para poder extender bien el pegamento, cuando era petaquero, pero a falta de eso, un palillo viene bien.



 Se van pegando las tiras de papel de seda sobre la caja, eligiendo colores que destaquen, e intentando que todos queden más o menos equilibrados.




Y en la fila de arriba se pone un poco más de papel adicional, para que los flecos queden más espesos y consistentes.



Para forrar el asa hay varias técnicas, a veces se forra con una tira de flecos en espiral, o bien con el papel de seda un poco arrugado. Luis ha sugerido que pusiéramos dos tiras de flecos superpuestas, utilizando los colores que aún no habíamos colocado.
Estas tiras del asa son un poco más estrechas (también con el papel doble) y los flecos más finitos.




Para terminar la decoración, Amelia Casillas, que acompaña a Luis y María desde hace muchos años y que, como nosotros, ha ejercido de "ayudante de canastos", ha sugerido que pusiéramos una tirita fina de color naranja entre las tiras verde y morada.
Como pueden ustedes ver, el canasto, con toda su sencillez, está quedando de campeonato. Solo falta recortar un poco los flecos color naranja de la segunda fila, que nos han salido un poquito largos.


María, Amelia y Luis con el canasto terminado


Y con este estupendo canasto y nuestros tres protagonistas de hoy terminamos la "clase práctica canastera". Imaginamos al ilusión de los niños al dejar sus canastos vacíos por la noche, esperando a ver qué contendrán por la mañana tras la venida de los Reyes.


Queremos agradecer a María y Luis la paciencia que han tenido con nosotros, explicándonos todos los pasos y ayudándonos con sus recuerdos. También a Amelia que nos ha dado un poquito de su arte para poder hacer esta manualidad. 


Como se puede imaginar, podrá haber tantos tipos de canastos como padres o abuelos. Lo que nosotros nos atrevemos a sugerir es que mañana mismo busquen ustedes una caja de zapatos que ya no se use, unos papeles de colores y  un poquito de almidón y se reúnan  los abuelos y nietos para preparar un Canasto de Reyes lleno de color, fantasía e ilusión. Aquí caben chucherías, alegrías, muñequitos, libros, lápices y todo lo que los niños puedan guardar.
No dejemos que esta tradición se pierda, no solo es entrañable, sino que nos acerca a la vida de los que nos precedieron.




Nota del 4 de enero: como viene siendo habitual, nos encanta añadir a la entrada el comentario de nuestro tío José María Cabello:

De los pocos Reyes que disfruté de niño, recuerdo el balcón de la petaquería que daba a la Plaza lleno de Canastos de Reyes. La gran colaboradora que los adornaba con su arte, era la prima Isabel Álvarez.Y el pleno del balcón era manifestación de la generosidad de abuela Julia.Que no contenta con los canastos de sus seis hijos, completaba el pleno alguno para sobrinos y otros para los petaqueros que trabajaban en la casa .Del contenido, además del bucarito y el jamoncito, recuerdo un pececito negro que sabía a brea, pero que los críos comprábamos después en una tienda frente a la Puerta del Perdón de la Iglesia, al lado de la siempre recordada tía Pepa Parra. Mis hermanas siguieron con la costumbre. Pero quien lo hace con mayor pericia y arte es María Remedios, la mas pequeña.Y hasta lo ha "exportado" a Don Benito para sus nietos extremeños y así no se rompe la cadena. De todas las formas aplaudo la estupenda idea de mi sobrina de resucitar esta simpática tradición ubriqueña favorecedora de la ilusión infantil.Y también me ha encantado la lección práctica de María y Luis.Que en manos de ellos se convierte en Lección Magistral.


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