con el rey Melchor, Enero 1963
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Este blog, "El blog de Ocurris", que comencé en 2007, es un homenaje a mis padres, Manuel Cabello Janeiro y Esperanza Izquierdo Fernández, a su vida y a su trabajo. Quiero recuperar sus escritos, sus investigaciones y muchos de sus recuerdos. Al mismo tiempo es un amable homenaje a todos los miembros de nuestra familia y a nuestro pueblo, Ubrique, para que no se pierda la historia de los que nos precedieron y podamos recuperarla entre todos. Gracias. Esperanza Cabello Izquierdo.
Belén viviente en el Asilo de Ubrique, 1941
Por Esperanza Cabello
No hay duda de que estos días son para los niños, y que tenemos que esforzarnos al máximo para conservar la ilusión, la alegría, el misterio y la felicidad que nuestros padres y abuelos se empeñaron en transmitirnos.
Esta tarde es la tarde de la cabalgata, este año un poco ensombrecida por la situación sanitaria, pero esta noche será la noche de todos los niños y niñas del país, ya en casa, sin prisas y con el pijama puesto dejarán sus canastos de reyes o sus zapatos en la alfombra y mañana... ¡Los Reyes!
Con un poquito de nostalgia hemos estado mirando el álbum de recuerdos de esta época y hemos encontrado algunas fotos mágicas.
La primera es de 1941, en una función escolar por el día de Reyes, los niños y niñas vestidos de pastorcillos, de flamenca e incluso de ángeles, y ahí está, a la derecha, nuestro ángel más querido, nuestra madre, con ocho añitos, vestida de ángel. A la izquierda, y muy rubio, como distintivo familiar, nuestro tío Antonio, también un ángel y, en el centro, de pastorcillo nuestro tío José Luis, con su sombrero de paja. No acertamos a nombrar a más niños.
Esta foto es de finales de los cincuenta, el rey mago recibía a los niños y niñas y les ofrecía regalos de la época, balones y muñecas. Sabemos que los niños son Diego y Puri, pero no reconocemos al rey.
En esta serie de fotos, del año 62, también vemos a pastores, ángeles y el belén completo, aquí estamos todos los niños de la familia (Leandro, Francisco, Manolo, Antonia Mari, María Teresa, Mari Carmen, Esperanza...) con nuestra tía Reme, que sería, sin lugar a dudas, impulsora del evento.
La siguiente fotografía es de nuestro padre vestido de rey mago en el belén viviente que se montaba en la plaza del ayuntamiento en los años setenta, alrededor de la fuente.
Y la última foto es de la cabalgata de reyes de 1966, gentileza de las hermanas Arenas, que la compartieron en Ubrique en el recuerdo. Ellas y nosotros, los hermanos Cabello, ocupábamos la carroza de los Telerines, aquellos "periquines" tan conocidos en la época que nos mandaban a dormir y con los que estábamos encantados. En esta parte de la carroza se ve a los mayores: Lali (Cleo) , Francisco (Tete), Rafi (Mari Pi) y Manolo (Pelusín). No se nos ve a Esperanza, que hacía de Colitas, ni a Leandro, que era Cuquín, y al que desde entonces nuestro padre llamaba "el telerín de la familia", porque era el más pequeño en 1966.
Parece que la fiesta de los Reyes Magos tiene raíces profundas en nuestras tradiciones y nuestras costumbres, y seguro que todos nosotros evocamos cientos de recuerdos de estos días. Mantengamos el misterio y la magia para que no se pierdan
Y, para los más rezagados, aún hay tiempo de fabricar un canasto de reyes para los hijos, los nietos o los sobrinos. En este enlace podemos verlo.
Por Esperanza Cabello
En Ubrique hay una antigua tradición para los días mágicos de los Reyes Magos. Los padres o abuelos preparan, con su maestría y originalidad ancestral, unos deliciosos canastos de Reyes para esta noche especial.
Siempre hemos oído la historia de los canastos que nuestra abuela Julia preparaba para los más pequeños, incluso para vecinos y amigos. En la casa de nuestra abuela Natalia también encontrábamos unos canastos muy bien organizados, uno para cada nieto. Nuestro padre los hacía para nosotros y, cuando empezaron a llegar los nietos, era enternecedor verlos a todos revoloteando alrededor del abuelo para terminar los canastos la tarde antes de la cabalgata y dejarlos todos colocados en la alfombra del salón, cada nieto con su canasto. Mamá siguió con la tradición y toda su vida siguió dejando los canastos de los nietos para la noche de Reyes.
Ahora nos toca a nosotros, en años anteriores hemos fabricado canastos (sin maestría alguna, desgraciadamente) para hijos de amigos, sobrinos y vecinos. Pero este año es especial, y hemos fabricado nuestro primer canasto para la nueva componente de la familia 💜💜.
Habíamos buscado una bonita caja de zapatos y hemos ido a buscar el papel de seda de colores, podemos encontrarlos en cualquier papelería. Este año hemos comprado de cuatro colores en El Alambique.
También hemos buscado un papel más recio para forrar la caja, el envoltorio de un regalo (gracias, amiga), del que también hemos aprovechado el lazo.
Después hemos plegado y cortado tiras dobles del papel de seda. Hemos recordado que nuestro padre utilizaba el cuchillo del jamón para cortar las tiras.
A continuación hemos hecho flecos en las tiras de papel de seda.
Poquito a poco, con cola, hemos ido pegando las tiras de flecos a la caja que previamente habíamos forrado con papel de regalo. Se empieza por las tiras de abajo para que no se solapen.
Una vez colocadas todas las tiras recortamos una tira de cartón de la misma tapadera de la caja de zapatos, y la forramos con más cintas de papel.
Después pegamos la tira de cartón en la parte superior de la caja, a modo de asa, y comenzamos la decoración de la caja.
Como decíamos antes, la maestría no es lo nuestro. Un artista habría tenido suficiente paciencia para rizar todos los flecos, que era lo que hacían nuestros padres, pero nosotros hemos visto que el canasto de Reyes está estupendo así.
La noche de Reyes este canasto ocupará un lugar especial en el salón, cerca de los zapatos de los mayores. Seguro que los Reyes Magos traen también algo para este pequeño canasto💜💜💜.