domingo, 9 de febrero de 2014

Francisco Fatou y Lucas y la Fiesta de Árbol en Ubrique

La escuela de don Francisco Fatou y Lucas, 1887
Gentileza de Rosa Millán Zamora (pinchar aquí)


Por Esperanza Cabello

De vez en cuando los amigos nos hacen unos regalos extraordinarios, tan extraordinarios que nos dejan casi sin saber qué decir. Hay miles de documentos e imágenes relacionados con nuestro pueblo por descubrir, pero que cuando alguien descubre alguno tenga el detallazo de acordarse de nosotros y brindárnoslo, eso es magnífico.
Hoy nuestro amigo Agustín García Lázaro, del blog Entorno a Jerez, nos ha enviado unos documentos extraordinarios (muchísimas gracias, Agustín).
Se trata de un extracto del libro "La fiesta del Árbol", de Ezequiel Solana, abuelo del que fuera ministro socialista Javier Solana, y publicado por Magisterio Español.




Agustín cuenta, en el muro de Ubrique en el recuerdo:

"Un interesante trabajo sobre los árboles en la Historia de Ubrique publicado en Papeles de Historia menciona la celebración de la Fiesta del Árbol en diferentes ediciones. (http://www.papelesdehistoria.org/articulos/historia-contemporanea/el-arbol-en-la-historia-de-ubrique).
Hoy les traigo este testimonio, que creo que no se cita en ese trabajo y que demuestra que Ubrique fue pionera en estas fiestas cívicas. El fragmento pertenece al libro La Fiesta del árbol (pg. 16-17) del pedagogo español Ezequiel Solana, abuelo del que fuera ministro socialista Javier Solana. Aunque en la edición del libro que poseo no figura ninguna referencia de fechas, entiendo que tal vez puede referirse a las ediciones de 1907 o de 1915. Se menciona al conocido maestro ubriqueño don Francisco Fatou. Hace unos años le hice llegar este mismo texto a algunos de sus familiares de Jerez.


 Crónica del libro de Ezequiel Solana dedicada a Ubrique


"EN UBRIQUE (CÁDIZ). - Hoy -escriben- ha sido día de gran animación en este pueblo. Se ha celebrado una gran fiesta: la del Árbol.
Una Comisión, compuesta por los maestros, los sacerdotes y algunas autoridades locales, entendía en la organización de la fiesta, que ha resultado hermosísima.
Los niños que han asistido, en número de 330, llevaban palas de madera y unos saquitos de percalina roja y amarilla, con cordón de ambos colores, donde llevaban la merienda, compuesta de chorizo, pan, higos y bombones.
La comitiva se dirigió al lugar señalado para la plantación, donde el respetable cura párroco pronunció un discurso muy adecuado al objeto. Los niños entonaron con mucha afinación el himno compuesto por su maestro, Sr. Fatou, y plantaron después 200 castaños. Cada árbol llevaba su chapa de cinc (sic), con el número correspondiente.
después se dió orden de merendar, resultando un cuadro sumamente ameno y pintoresco."


Entendemos que debe de ser la crónica de la fiesta del libro de 1907, porque se hace alusión al número de niños, 330, mientras que en la de 1915, que cita la Asociacióbn "Papeles de Historia" (en este enlace) había 600 niños.

   "Esta feliz iniciativa encontró un amplio eco entre los ubriqueños, quienes en la mañana del 24 de enero de 1915 llenaron la Plaza para marchar en comitiva formando una verdadera romería compuesta por 2.500 personas a pie -entre ellas, 600 niños-, muchas cargadas de cestas con provisiones".

En el muro de Ubrique en el recuerdo Pedro Pablo García compartió la siguiente fotografía:

 


Es la fiesta del Árbol en Ubrique, muy bien organizada, con una muchedumbre bajando por la calle Real del pueblo. Nos llama la atención lo bien organizados que están, en varias filas con un cordel con sus guirnaldas, sus banderolas... Decididamente era un día grande para el pueblo y para los niños.




Estas otras dos fotografías pertenecen a la familia, una de ellas la compartió nuestra prima Mercedes Romero Janeiro y la otra Juana Arenas en el muro de Ubrique en el recuerdo. Las dos son de 1917, de la fiesta del Árbol, en ellas reconocemos a nuestra abuela Julia Janeiro con sus hermanos y hermanas y a Manuel Herrero Arenas, Juana María Carrasco Bohórquez, a la abuela de Nicolás y Alicia...







 Agustín nos ha llamado la atención sobre el himno que Francisco Fatou escribió para que sus alumnos lo entonaran durante la fiesta del árbol, y que está publicado en el mismo libro:



 Son los árboles tesoros
que en la tierra puso Dios;
grandes bienes para el hombre
con ellos aseguró.

Tiene el aire por el árbol
saludable condición,
ecos dulces de las aves
de las flores grato olor.

Dan los árboles la fruta
dan madera, dan carbón,
la lluvia fecunda traen,
las hojas quitan el sol.

Debe el niño bien criado
a los árboles amor
defender los brotes nuevos
y evitar la destrucción.

Así crecerán a un tiempo
niño y árbol, y los dos
serán útiles al mundo
 y tendrán su bendición

                                                      Francisco Fatou



Que no es el mismo que en los documentos de la Asociación consta que cantaron en la Plaza del pueblo 3.500 personas: Este era el himno que  los mayores cantaron en Ubrique en 1917

Cantemos al árbol que voy a plantar. ¡Si Dios lo protege del hombre y del viento, salud riqueza dará!. Para el aire puro, campestres aromas; para el caminante, regalada sombra. Templará los rayos de la luz del sol; por entre las aves sus nidos de amor. Cantemos al árbol que voy a plantar. ¡Si Dios lo protege del hombre y del viento salud y riqueza dará!. Uno para el otro, los dos viviremos; él se irá elevando y yo iré creciendo y si tiste y solo llego a morir, dejaré en el mundo un árbol quisiera plantado por mí. Cantemos al árbol con voces de paz y amor. ¡Defiéndalo el hombre!. ¡Protéjalo Dios!.




Realmente Francisco Fatou se había destacado  por varias facetas destacadas en su labor de pedagogo, entre ellas nuestro amigo José María Gavira destaca la de escritor en su magnífico artículo sobre este maestro gaditano que vivió en Ubrique durante 36 años y dejó una estela de magnífico maestro y mejor persona.


 Nos ha interesado mucho la faceta de escritor y compositor de Francisco Fatou, debía de ser algo muy del gusto de la época hecer versos para que los niños y niñas aprendieran declamando o cantando. Este himno nos ha recordado   "La Plegaria del Pájaro", de Blas Infante (en este enlace puede leerse) que preside la entrada de la biblioteca de Las Cumbres y junto a la que colocaremos, sin lugar a dudas, el Himno a los Árboles de Francisco Fatou.


De todos aquellos árboles que se plantaron año tras año el Día del árbol quedan muy pocos en la actualidad. El crecimiento del pueblo ha hecho que las huertas y prados desaparezcan. Desaparecieron los castaños,  los cipreses del cementerio de San Bartolomé, los plataneros de El Prado, los eucaliptos... y estuvieron a punto de desaparecer también los árboles de los Callejones (¿Serían estos castaños de Indias de los callejones esos a los que hace referencia Ezequiel Solana?). 
En 1989 supimos en nuestro instituto que existía el proyecto de talar estos árboles casi centenarios (¿Para hacer plazas de aparcamientos, quizás?) y nos organizamos rápidamente para pedir a nuestros ediles que NO cortaran los árboles de los Callejones, que ya se habían convertido en  uno de los símbolos del pueblo y había que respetarlos.
Quizás fuera la semilla de grandes maestros como Francisco Fatou y Lucas o doña Ángeles Bohórquez Gómez que aún quedaba en muchos ubriqueños. El caso es que alumnos y profesores nos unimos en aquel otoño del 89 para hacer una marcha "por los árboles".


Mientras ejercía su profesión docente en el aula, el maestro trabajaba con otras herramientas complementarias para alcanzar sus fines educativos. Así, en 1909 (siendo director de la Escuela Pública de Niños de Ubrique) publicó, a través de la Asociación de Maestros de Primera Enseñanza San Casiano, a la que pertenecía, su Colección de Cuentos Morales (127 páginas, con ilustraciones), que le prologó el intelectual sevillano Luis Montoto y Rautenstrauch.  - See more at: http://mediodia.org/2010/12/17/francisco-fatou-gran-maestro-pedagogo-y-escritor/#sthash.kxGasQOe.dpuf

Mientras ejercía su profesión docente en el aula, el maestro trabajaba con otras herramientas complementarias para alcanzar sus fines educativos. Así, en 1909 (siendo director de la Escuela Pública de Niños de Ubrique) publicó, a través de la Asociación de Maestros de Primera Enseñanza San Casiano, a la que pertenecía, su Colección de Cuentos Morales (127 páginas, con ilustraciones), que le prologó el intelectual sevillano Luis Montoto y Rautenstrauch
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Se trataba de una recopilación de cuentos infantiles que había publicado sueltos anteriormente, como El arrepentimiento, Redimir al cautivo (ambos en 1908, en un librito de 16 páginas), Los donativos de la señora Andrea (1907, 16 páginas, editado por la Tipografía El Correo de Andalucía), El Emigrado (editado por M. Hidalgo, en 1906, con14 páginas), Los Patriotas (1908, 13 páginas), El Pozo de las Maravillas, Las tres Palomas (ambos en un libro de 31 páginas que salió en 1908)…
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Cada uno de estos cuentos sueltos también los publicó la Biblioteca de la Asociación San Casiano, de la que era socio y uno de sus más prolíficos autores.
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En la revista Razón y Fe, de los jesuitas (número de septiembre-diciembre de 1909, tomo XXV), se publicó esta crítica:
Colección de cuentos morales, escritos por D. Francisco Fatou Lucas, maestro de primera enseñanza normal y director de la escuela pública de niños de Ubrique (Cádiz), con un prólogo del Ldo. D. Luis Montoto y Rautenstrauch. Con licencia eclesiástica. Sevilla, 1909.
Conocido es el Sr. D. Francisco Fatou Lucas por sus bellas cualidades de escritor y pedagogo. Pero aspira á más: aspira á ser apóstol de la niñez, y para conseguirlo pone en manos de los niños estos hermosos cuentos morales, muchos de los cuales han sido justamente premiados en certámenes de la Asociación de Maestros de primera enseñanza, que lleva el nombre de San Casiano y se halla establecida en Sevilla. Esta edición económica va enriquecida con numerosas ilustraciones, muy á proposito para niños. No podemos menos de recomendar eficacísimamente esta obrita, verdadera joya literaria, de grato solaz y purísima doctrina, y ¡ojalá contribuya su lectura á desterrar tantos cuentos insulsos y de neutra moralidad como andan en manos de la niñez!
En 1921 publicó Tres cuentos para niños, obra que resultó premiada en el  XXII Certamen Científico Literario, Artístico y Pedagógico de la Asociación San Casiano:
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Y no se contentó con manifestar su amor a la pedagogía mediante la literatura, sino que también hizo sus pinitos en la música componiendo un Himno a la Aplicación.

- See more at: http://mediodia.org/2010/12/17/francisco-fatou-gran-maestro-pedagogo-y-escritor/#sthash.kxGasQOe.dpuf

Mientras ejercía su profesión docente en el aula, el maestro trabajaba con otras herramientas complementarias para alcanzar sus fines educativos. Así, en 1909 (siendo director de la Escuela Pública de Niños de Ubrique) publicó, a través de la Asociación de Maestros de Primera Enseñanza San Casiano, a la que pertenecía, su Colección de Cuentos Morales (127 páginas, con ilustraciones), que le prologó el intelectual sevillano Luis Montoto y Rautenstrauch
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Se trataba de una recopilación de cuentos infantiles que había publicado sueltos anteriormente, como El arrepentimiento, Redimir al cautivo (ambos en 1908, en un librito de 16 páginas), Los donativos de la señora Andrea (1907, 16 páginas, editado por la Tipografía El Correo de Andalucía), El Emigrado (editado por M. Hidalgo, en 1906, con14 páginas), Los Patriotas (1908, 13 páginas), El Pozo de las Maravillas, Las tres Palomas (ambos en un libro de 31 páginas que salió en 1908)…
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Cada uno de estos cuentos sueltos también los publicó la Biblioteca de la Asociación San Casiano, de la que era socio y uno de sus más prolíficos autores.
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En la revista Razón y Fe, de los jesuitas (número de septiembre-diciembre de 1909, tomo XXV), se publicó esta crítica:
Colección de cuentos morales, escritos por D. Francisco Fatou Lucas, maestro de primera enseñanza normal y director de la escuela pública de niños de Ubrique (Cádiz), con un prólogo del Ldo. D. Luis Montoto y Rautenstrauch. Con licencia eclesiástica. Sevilla, 1909.
Conocido es el Sr. D. Francisco Fatou Lucas por sus bellas cualidades de escritor y pedagogo. Pero aspira á más: aspira á ser apóstol de la niñez, y para conseguirlo pone en manos de los niños estos hermosos cuentos morales, muchos de los cuales han sido justamente premiados en certámenes de la Asociación de Maestros de primera enseñanza, que lleva el nombre de San Casiano y se halla establecida en Sevilla. Esta edición económica va enriquecida con numerosas ilustraciones, muy á proposito para niños. No podemos menos de recomendar eficacísimamente esta obrita, verdadera joya literaria, de grato solaz y purísima doctrina, y ¡ojalá contribuya su lectura á desterrar tantos cuentos insulsos y de neutra moralidad como andan en manos de la niñez!
En 1921 publicó Tres cuentos para niños, obra que resultó premiada en el  XXII Certamen Científico Literario, Artístico y Pedagógico de la Asociación San Casiano:
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Y no se contentó con manifestar su amor a la pedagogía mediante la literatura, sino que también hizo sus pinitos en la música componiendo un Himno a la Aplicación.

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 Fotografía de Fernando Oliva, otoño de 1989
Manifestación de alumnos y profesores de Los Remedios
Para que no talen los árboles de los Callejones.


El resultado... a la vista está. A pesar de los disgustos que nos costó aquella marcha, y de lo difícil que fue convencer al concejal de turno de que teníamos razón los árboles de los Callejones, ahora ya centenarios, se conservan aún hoy en día, habiéndose convertido en un legado que seguiremos dejando a todos los ubriqueños.

¿...Y si volviéramos a celebrar la fiesta del Árbol?



Nuestro agradecimiento a Agustín García Lázaro por habernos brindado estos datos, a la Asociación Papeles de Historia por la gran tarea que desarrollan,  a nuestro amigo José María Gavira por los magníficos artículos sobre ubriqueños y ubriqueñas que nos ofrece y a nuestro amigo Fernando Oliva por hacer esas fotografías tan fabulosas.



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3 comentarios:

Leandro Cabello dijo...

La asociación Coto Mulera ha celebrado un par de plantaciones de árboles en la zona del trasvase y al poco tiempo han comprobado de que manera tan horrible se han dañado los árboles plantados. Parece mentira que aunque hayan pasado 100 años se tenga que seguir haciendo campañas para concienciarnos.

Anónimo dijo...

Magnífico reportaje. Felicidades Esperanza. Le haré llegar el artículo a los familiares de F. Fatou que residen en Jerez... Me siento especialmente vinculado a la Fiesta del Árbol y, junto a mi compañero y amigo Juan Cabral, impulsamos en 1998 en Jerez, con motivo del primer centenario de la Fiesta del Árbol en la ciudad, la celebración de nuevo de la Fiesta... que duró pocos años. A ver si la retomamos....
Felicidades por el buen trabajo que realizáis por Ubrique.
Agustín G. Lázaro
http://www.entornoajerez.com/

Manoloca dijo...

Podríamos replantarlos en la en plaza de las Palmeras.