lunes, 16 de junio de 2014

Un ubriqueño en la explosión de Cádiz

 Las víctimas de la explosión de Cádiz de 1947



Por Esperanza Cabello

De pequeños siempre oímos hablar de la explosión de Cádiz, fue una de las mayores tragedias sucedidas en nuestra capital (después del terremoto de 1755), pero nunca tuvimos consciencia de la magnitud del desastre hasta que, viviendo en la ciudad, nos contaron la terrible tragedia personas que la habían vivido en primera persona.
Sucedió en agosto de 1947 (en este enlace podemos leer la historia), y murieron 152 personas, habiendo además más de cinco mil heridos.
La anécdota de la familia es que cuando los bisabuelos de la pequeña, Braulio y Nieves, venían desde Asturias, porque Braulio había sido contratado como portero del Cádiz F.C., los que se fueron cruzando con ellos durante el viaje les decían que Cádiz no existía, que había sido destruido por una explosión, y la primera noche, cuando por fin llegaron a Cádiz, tuvieron que dormir en un colchón en una azotea, porque no quedaba ningún lugar en el que alojarse.

A propósito de esta trágica noche y sus consecuencias, hemos estado leyendo un interesantísimo artículo del filólogo José Antonio Aparicio y la separata que está publicada en internet, y en la relación de esas 152 víctimas hemos encontrado a un ubriqueño:


Se trata de Juan Mancilla Cordón, nacido en Ubrique el 18 de marzo de 1880. Hijo de Rafael Mancilla y de Ana Cordón, había estado casado con Rafaela Cotrino y dejó, al morir, cuatro hijas: Ana, Elena, Rafaela y Juana.
En el momento de la explosión trabajaba como guarda de la iglesia de San Severiano, que estaba en construcción.
Murió a los sesenta y siete años.



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