domingo, 5 de abril de 2015

El Rey José Bonaparte durmió en Arcos, en El Bosque y en Ronda

Recuerdos del asistente de José I, Gaspard Clermont de Tonnerre


Por Esperanza Cabello

Hace un tiempo el periodista Jorge Alcalde publicó su novela "La noche del Rey",  y nosotros nos aprestamos a leer este relato relacionado con la estancia de José I en nuestra sierra.
No sabíamos a ciencia cierta si esta noche del rey era fruto de la imaginación del autor o quizás formaba parte de las leyendas de la sierra, aunque, siendo los serranos tan bizarros y tan guerreros, es de imaginar que el mismo rey quisiera venir a "castigarnos".
Nuestro compañero Antonio Domínguez Gil, especialista en la historia de El Bosque (en este enlace), nos comentó hace unas semanas que uno de los asistentes del rey había escrito un relato en el que contaba, paso a paso, las andanzas del rey en España entre 1808 y 1810.
Nos pusimos manos a la obra, buscando al autor y también el libro, y como hemos heredado una parte de la constancia de nuestros padres, lo hemos conseguido.
Se trata de la obra "L'expédition d'Espagne 1808-1810", escrita por Gaspard de Clermont-Tonnerre (asistente de José I)  y publicada por al librería académica Perrin.
Como no existe una traducción de la obra (al menos no la hemos encontrado), nos permitimos el lujo de traducir para nuestro amigo unos fragmentos del capítulo 16, y como precisamente habla de la estancia del rey José I en El Bosque, el pueblo de nuestro amigo Antonio, le regalamos esta traducción para que disponga de ella como quiera.



L'expédition d'Espagne 1808-1810
Librairie Académique Perrin




El 26, el rey salió de Jerez (con una escolta de 2 a 3000 hombres de infantería más un destacamento de infantería) y vino a dormir a Arcos. El 27 vino a dormir al pueblo de Elbosque (sic), a la entrada de la sierra de Ronda. El pueblo de El Bosque había sido saqueado y en parte quemado por haber disparado sobre un destacamento de dragones franceses que eran perseguidos por una cuadrilla de bandoleros; así que solo había unos pocos habitantes, pero en Arcos y en Ronda la recepción que hicieron al rey fue lo más viva y animada posible.

En Arcos pasó algo verdaderamente llamativo: un pobre campesino, llamado Juan Girón, tuvo con su mujer, llamada Antonia López, dos hijos gemelos: un hijo y una hija, la noche mismo que el rey durmió en Arcos, y por la mañana, cuando el rey fue a la iglesia para oír el Te Deum, se los llevó, suplicándole que permitiera que sus hijos, nacidos con tan felices auspicios, llevasen sus nombres y los de la reina, lo que le concedió el rey, añadiendo una gratificación de 500 F que completó la felicidad de Juan Girón a quien yo mismo fui el encargado de entregárselos.


/.../ (Hay un inciso sobre la estancia en Puerto Real, Santa María  y Rota).






El 26 el rey salió de Jeréz para Málaga por el camino de Ronda y llegó a dormir a Arcos, a cinco leguas largas de Jerez. En primer lugar se atraviesan grandes llanuras, a veces sin cultivar, sin encontrar ni un solo pueblo, ni siquiera en lontananza. Llegando a una legua de Arcos comenzamos a subir sobre cotas bastante importantes, el propio Arcos está colocado sobre la cima de una especie de promontorio escarpado por tres de sus lados, que sobresale de un anillo formado por el Guadalete. Este emplazamiento de Arcos se parece a muchas ciudades de Calabria.
Los habitantes son una especie de semi-salvajes dominados por la curiosidad con la idea de que el rey llegara a su ciudad, a la que ningún rey de España había venido desde Carlos V.

 ("Esta ciudad muy poblada está construida en la cima de una especie de arista suspendida sobre el Guadalete, que corre al fondo del valle. Está rodeada de un bosque de olivos que cubre todos los montes cercanos, pero su extraña posición la hace incómoda para vivir. El rey fue recibido allí, y le cantaron en la iglesia principal un Te Deum, al que asistió" (Miot de Melito)


El rey fue recibido en Arcos en medio de ardientes Vivas  que se dicen con entusiasmo y que los que no conocen  bien a estos hombres dirían que son expresión de un amor verdadero.
Un niño de unos ocho años me hizo ver  en esta ocasión el verdadero sentimiento que producen estas demostraciones. Subía al monte para ver llegar al rey, y como estaba cerca de mí, me dirigió la palabra y dijo: - ¿Viene el Rey, señor? R. Si. - ¿Es feo?- R. No, es vuapo- ¿Echa dinero?- R. Si






El 27, el rey llegó a dormir a Albosque (sic), a la entrada de la gran montaña llamada Sierra de Ronda. La distancia es de aproximadamente seis leguas, la comarca desierta y montañosa, el camino salvaje. Se atraviesa un gran bosque de encinas y alcornoques. El Bosque es un bonito pueblo que ha sido saqueado a fondo porque sus habitantes mataron a unos dragones franceses que eran perseguidos por bandoleros.

El 28, el rey llegó a Ronda. Hay dos caminos, uno de cinco leguas que traspasa perpendicularmente la gran cadena montañosa y pasa por Grazalema, el otro de siete leguas, que se aleja a la izquierda , gira en unos llanos secundarios y pasa por Zahara, este es el que siguió el rey. Tiene, a la derecha, y traspasa sucesivamente los contrafuertes de una alta montaña, llamada la Sierra del Pinar, que domina toda la cadena montañosa de Ronda, de manera que es siempre un punto de referencia en la ruta, pues se ve desde Jerez.
Este camino tiene muchas partes difíciles, más por los terrenos arcillosos  que en tiempos de lluvia deben de hacerlo impracticable. Atraviesa al salir de El Bosque un bosque considerable, en el que se encontraría sin lugar a dudas buena madera curva para la marina.
Hacia Zahara el terreno es bastante abierto, y la posición de este pueblo, sobre una roca pelada, en la cima de la que hay una vieja torre, tiene un efecto pintoresco, Zahara está a tres leguas de Elbosque.
El camino por Grazalema es excesivamente difícil para los caballos, sin embargo una parte de la comitica del rey siguió esta ruta..
(A la que Miot de Melito no duda en calificar de "ruta más difícil")

Ronda es una ciudad de unos 20.000 habitantes, construida en el centro de una gran cuenca formada por las altas montañas llamadas Sierra de Ronda sobre las dos partes de una roca escarpada, que se abrió en dos para dar paso al río Guadalevia (sic) que desemboca en el Mediterráneo cerca de Gibraltar. El puente de piedra que une las dos partes de la roca tiene aproximadamente 200 pies de elevación por encima del agua...

/.../ El rey permaneció en Ronda hasta el día 3 de marzo, que se fue de Ronda y durmió en Casaraboucla (sic) pasando por El Burgo.  Pero esta es una historia que dejaremos para otra ocasión.


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Nota: Ha sido muy difícil determinar de qué libro se trataba y también encontrar el libro. Pero la verdad es que hemos tenido una gran ayuda:
Gracias a Raquel, a Zaida, a Cristina, a Valle, a Vicente a Serafín, a Julia y a Eduardo por vuestras indicaciones, vuestros intentos, vuestra búsqueda y, finalmente, por el descubrimiento.


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1 comentario:

un bosqueño dijo...

esta vez lo ha superado porque es un verdadero hecho historico. las leyendas se hacen realidad y ver que son verdad es bueno para los que quedamos.munchas gracias de un bosqueño