domingo, 14 de febrero de 2016

El expediente de Pérez-Clotet, en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz

Villaluenga del Rosario
Por Pedro Pérez Clotet




Todas las imágenes y los documentos de esta entrada son propiedad del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.



Por Esperanza Cabello


Nuestro amigo Santiago Saborido Piñero, técnico del Archivo Histórico Provincial de Cádiz, nos ha comunicado una publicación muy interesante relacionada con Villaluenga y, más concretamente, con Pedro Pérez-Clotet.





Se trata del expediente en el que el poeta solicitaba un cambio en sus apellidos, uniendo el de su padre y el de su madre con un guión para que perduraran no solo en él sino en sus descendientes.
La instancia que comienza el expediente dice así (hemos mantenido la ortografía de mediados del siglo XX, además de la propia de Pérez-Clotet):

Señor Juez de Primera Instancia é Instrucción de este Partido.
Grazalema


PEDRO PÉREZ CLOTET, hijo de José y de Rosario, mayor de esas, casado, natural de esta villa de VILLALUENGA DEL ROSARIO (Cádiz). Doctor en Derecho, con domicilio y residencia en esta misma villa, calle General Franco, 19, con la debida consideración á V.S.
EXPONE:
Que en todas ó mayor parte de sus relaciones sociales, se le denomina y conoce por Pérez-Clotet, en el sentido  de un solo apellido, costumbre que tuvo  sus principios en los medios universitarios, y que posteriormente se viene generalizando en la mayoría de sus relaciones sociales, especialmente en las que en los medios literarios se desenvuelve el que suscribe, tanto nacionales como extranjeros.
Que en parte comprueban esta generalidad, las fajas y sobres de correspondencia que se unen, unos oficiales, y particulares otros, así como la adjunta declaración jurada, en la que se recoje (sic) nota de varias obras de significado valor cultural y literario, en las que aparecen unidos los apellidos  Pérez-Clotet, y á más, en el uso y denominación general, propio de sus relaciones.
Por todo ello, y vistos los artículos 70 al 74 del Reglamento para la ejecución de la Ley de Registro Civil de 13 de Diciembre de 1,870, y Decreto del Ministerio de Justicia de 3 de Mayo de 1935, á  V.S., con el mayor respeto,
SUPLICA:
Se le conceda al recurrente el derecho á utilizar para sí, y su descendencia, el  de adicción de sus dos apellidos (paterno, Pérez y materno, Clotet), formando uno solo de PÉREZ-CLOTET, para lo cual, se sirva tener por presentada esta solicitud con los documentos referidos y certificaciones de nacimiento que se le unen, se incoe y tramite el oportuno expediente de acuerdo con las mentadas disposiciones, con elevación en su día al Iltrmo. Sr. Director General del Registro y del Notariado, para la propuesta y resolución correspondiente.
Es gracia que por ser de justicia espera obtener de V.S. cuya vida guarde Dios muchos años.
VILLALUENGA DEL ROSARIO para Grazalema, á veinticuatro de Marzo de mil novecientos cuarenta y siete.





Declaración Jurada de Pérez-Clotet en la que explica cómo sus apellidos aparecen unidos en diversas publicaciones, tanto en España como en el extranjero. 

 



Continúa la declaración jurada, explicando que también utiliza el doble apellido para artículos publicados y en las dedicatorias manuscritas de sus obras.





Este cuarto documento es una "partida de nacimiento" de Pérez-Clotet. El Archivo Municipal y el Archivo Parroquial fueron quemados en Villaluenga (no sabemos exactamente cuándo) y, falto de certificación documental, el juez de paz don José Zapata, expidió un certificado basándose en el testimonio de dos testigos de 77 y 78 años.


Don José Zapata Garrón, Juez de Paz y encargado del Registro Civil de esta Villa
CERTIFICO: Que habiendo sido destruido e incendiado el Archivo y Registro Civil de este Juzgado de Paz é incluso el Archivo Parroquial de esta villa durante la dominación marxista en este pueblo y presentados en este mi juzgado los testigos Don Antonio Ruiz Gil, natural de Grazalema y vecino de esta villa, de 78 años de edad, profesión, campo, estado casado, con domicilio en calle Los Mártires, nº 9  Don Francisco Pérez Barea, de 77 años de edad natural y vecino de esta Villa, profesión corcho taponero, estado Viudo, con domicilio en calle Balmes, nº 2; Declaran y hacen constar que Pedro Pérez Clotet, hijo de José y de Rosario, nació en esta Villa el trece de Diciembre de mil novecientos dos, siendo nieto por línea paterna de Don Pedro Pérez Barea y de Doña Catalina Ruiz Barea y por línea materna de Don Antonio Clotet Laínez y de Doña Teresa de Castro.
                Y para que conste expido el presente que firman los testigos y el Secretario actuante en Villaluenga del Rosario (Cádiz), a catorce de Diciembre de mil novecientos cuarenta y seis.
(Firmas del Juez, los testigos y el Secretario)
 





 (...)
El Ministro de Justicia, a propuesta de esta Dirección General, ha tenido a bien acceder a lo solicitado y autorizar a Don Pedro Pérez Clotet, así como a sus descendientes legítimos, para usar como uno solo y primero el apellido PÉREZ-CLOTET, imponiendo al solicitante como segundo el que ocupa el mismo lugar entre los de su padre y conservando los descendientes, como segundo, el que tienen en la actualidad, no debiendo producir esta autorización efectos legales hasta que la presente orden sea anotada al margen de las actas de nacimiento de los interesados, conforma a lo prevenido por el Art. 74 del citado Reglamento.




 La autorización fue cursada el 12 de marzo de 1949, y llegó al Juez de Primera Instancia de Grazalema el 17 de marzo del mismo año.




 Anexo: correspondencia enviada  a Pedro Pérez-Clotet en la que se observa claramente cómo los dos apellidos del poeta de Villaluenga estaban ya unidos con un guión.




Agradecemos al Archivo Histórico Provincial de Cádiz su gentileza al  permitirnos hacer esta publicación.



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jueves, 11 de febrero de 2016

Don Luis Velasco Ortega: un referente de ciencia y humanismo


Por Esperanza Cabello

Siempre es difícil, y a la vez da mucha alegría, asistir a la jubilación de un compañero. Tantos años dedicado a la enseñanza, tantos chavales que han recibido sus enseñanzas y que han compartido buenos y malos momentos, tantos compañeros, de paso o para siempre...
Detrás de cada maestro o maestra que se jubila hay toda una vida no solo de esfuerzo y trabajo, sino de conquistas, de luchas, de sinsabores y de miedos, de maravillosas alegrías y de miles de momentos de emoción.
Y cuando el futuro "ocioso" es alguien de la categoría de nuestro compañero Luis Velasco Ortega, esas experiencias se multiplican hasta el infinito.
Hombre discreto y tranquilo, mañoso, meticuloso y observador, Luis es un apasionado de la ciencia, pero al mismo tiempo es un humanista en todos los sentidos.
Gran lector, autor de muchos trabajos relacionados con la botánica, experto en la flora de nuestra serranía, ha publicado dos libros sobre orquídeas: Orquídeas de la serranía de Grazalema, en 2004 y
Orquídeas del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, en 2008 (en este enlace podemos ver la presentación).



Luis deja Las Cumbres después de más de veinte años formando a hombres y mujeres de ciencia, dejando tras de sí una estela de bonhomía, de buenas prácticas, de infinita paciencia y de mucho tesón. Hoy, cuando una representación de alumnos y alumnas del centro  ha acudido, junto a los compañeros y amigos de Luis, hemos podido ver de cerca el cariño y la admiración que sienten por él.



 Fotografía de Manolo Castro



Francisco Añón, de segundo de bachillerato,  ha agradecido, en nombre de todos sus alumnos, la dedicación y la profesionalidad de Luis, y ha lamentado su partida, al tiempo que se ha mostrado sitisfecho por haber sido su alumno en estos últimos años.



Durante toda la mañana ha habido idas y venidas, tartas, tarjetas llenas de buenos deseos y muchos regalitos de despedida. Durante el acto oficial, además de Francisco, el director de Las Cumbres, Ignacio Calvo, ha hablado en nombre de todos y en el suyo propio, agradeciéndole su trabajo y su dedicación en todos estos años, siempre en una línea tranquila y apacible, sin estridencias, sin conflictos, sin problemas.




 Fotografía de Manolo Castro

Luis, tranquilo pero emocionado, ha agradecido todas las muestras de afecto y ha bromeado en su despedida, haciendo alusión a su "futura vida" y a las nuevas actividades a las que dedicará su tiempo.




Como ya es casi "habitual" en el centro, uno de los regalos para los "recién jubilados" es un óleo de José Antonio Martel, en este caso, nuestro artista ha elegido un paisaje nevado, muy del agrado de Luis.
Los actos de homenaje y de admiración se han seguido sucediendo a lo largo de la mañana y han continuado durante toda la tarde. 




 Hemos organizado una comida en su honor justo en Las Cumbres, pero en la viña que está enfrente del centro, un buen lugar para reuniones y celebraciones.



Y durante la comida se han sucedido las muestras de cariño, desde la lectura del poema que Bartolomé Pérez Sánchez de Medina le ha dedicado en nombre de todos, conociendo el amor de Luis por la poesía (disciplina en la que se defiende muy bien). Ha sido Rafael el encargado de leer los versos, haciendo que todos sonriéramos al oírlo.




También ha sido el momento de la entrega simbólica de llaves y, lo que es aún mejor, la tarjeta de picar. 


Fotografía de Manolo Castro

A partir de mañana se terminaron para él los horarios, los timbres, los exámenes, las correcciones, los conflictos en el aula, las competencias clave (o básicas, que aún estamos a caballo entre las dos leyes), las programaciones, las UDI, los claustros, las sesiones de equipos educativos...
Pero también se terminan los cafés en los recreos, los sonetos satíricos sobre el instituto, las charlas, las buenas clases, los buenos momentos con los compañeros.



Y para los que seguimos, queda la alegría y la satisfacción de haberlo tenido como compañero, de haber vivido junto a él tantos buenos ratos, de haber aprendido siempre algo más de su talante, de su manera de ser, de su saber estar, de su amor a los libros, de sus robots, de sus orquídeas, de su poesía.

¡Buena suerte, amigo!

Fotografías de Manolo Castro


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miércoles, 10 de febrero de 2016

Las chicas de paseo





Teresa Lanzat, Paquita Arenas, Esperanza Izquierdo y María Sánchez
Ubrique, 1955
Fotografía gentileza de Fernando Oliva



Por Esperanza Cabello

Hace casi un año nuestro amigo Fernando Oliva presentó en su blog una serie impresionante de fotografías antiguas: "Ubrique en la memoria". 
Se trata de más de doscientas fotografías de Ubrique desde los años veinte hasta los años noventa del pasado siglo. En la primera parte casi todas las fotografías son de Rafael Vilches y a partir de los setenta son fotografías del propio Fernando.
Hay muchas fotos muy interesantes, y le pedimos que nos enviara, con algo más de calidad, las que estaban directamente relacionadas con la familia, y Fernando, amable como siempre, nos las envió.
Hoy estábamos  intentando recuperar más datos de don Francisco Lanzat Ríos y hemos  vuelto a ver esta fotografía que tanto nos gustó en su día.
Nuestra madre con sus amigas de toda la vida: María Sánchez y Paquita Arenas, dando un paseo por los alrededores de Ubrique, y, a la izquierda de la fotografía, Teresa Lanzat, la hermana del párroco ubriqueño que organizó una "pequeña revolución".
Nos llama mucho la atención la indumentaria de las cuatro amigas tan adustas y tan elegantes, nuestra madre lleva hasta guantes. Era a mediados de los cincuenta, así que la moda "monjil" imperaba, todas ellas con grandes cuellos y solapas.
Y, como diría años antes Coco Chanel : "Montrer les genoux... jamais!" (Enseñar las rodillas... ¡Nunca!).
Muchas gracias, Fernando, por habernos enviado esta fotografía tan entrañable.


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martes, 9 de febrero de 2016

Calles de Ubrique

Ubrique, 2015
Fotografía de Leandro Cabello


Por Esperanza Cabello

Como todos ustedes saben, hace casi un año que estamos trabajando, con nuestro amigo José María Gavira y varios colaboradores, en una wiki dedicada a las calles de Ubrique.
En este enlace pueden ustedes consultar esta página, que sigue en construcción, pues hay más de trescientas calles en nuestro pueblo y muchos datos que conseguir de cada una.
También hemos pedido, y seguimos pidiendo, toda la colaboración posible, no solo escribiendo directamente en la wiki, sino aportando datos, fotos, videos, que nosotros mismos incorporaremos.
Paralelamente hemos abierto un canal en youtube en el que vamos añadiendo todos los videos que vamos colgando en la wiki, y que pueden verse tanto en la wiki como en el sitio web de videos.
En este enlace pueden verse todos los videos de las calles, que ya suman veintisiete.

Nuestro hermano Manolo nos trajo ayer tres videos nuevos, el de la calle Real, el de la calle Cornicabra y el de la calle Sevilla







Y ya saben, estaremos muy agradecidos con cualquier colaboración para este proyecto, una wiki es un trabajo colectivo, y hacen falta muchos recuerdos y muchas descripciones para recogerlos entre las "Calles de Ubrique".


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lunes, 8 de febrero de 2016

Una carta al profesor de Geografía e Historia en 1969

Valencia, junio de 1969
Carta al profesor del Taller Escuela Sindical


Por Esperanza Cabello

Durante esta semana hemos estado hablando del papel tan importante que algunos documentos juegan en la historia de la familia; ayer veíamos una carta enviada a Manufacturas Manuel Cabello Janeiro por el Festival de Cine de Valladolid en 1964, y hoy es el turno de una carta-circular enviada al Taller Escuela Sindical "Santa Ana" de Ubrique (la escuela de Artes y Oficios), que fue uno de los primeros destinos de nuestro padre como maestro de geografía e historia, en junio de 1969. Ya hacía un par de años que Manuel Cabello había pasado de ser fabricante de artículos de piel a ser maestro.




La circular en cuestión es un ofrecimiento de Jacinta Gómara Dallo (maestra nacida en París en 1927) para que el maestro comprara su texto de "Geografía económica" para el tercer curso de Aprendizaje Industrial, a un precio de setenta pesetas.
No recordamos qué libros de texto había en la Escuela de Artes y Oficios, quizás fuera precisamente este, realmente nos suena mucho esta portada:




¿Podrá algún alumno de la antigua Escuela de Artes y Oficios explicarnos si era este el libro de geografía que se utilizaba en los años sesenta?

Ha sido muy interesante descubrir esta nueva carta comercial.


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domingo, 7 de febrero de 2016

Una carta del Festival Internacional de Cine de Valladolid

Manufacturas Manuel Cabello Janeiro
Carta de SEMINCI, 1964

Por Esperanza Cabello

Ayer hablábamos de cómo a veces objetos casi insignificantes nos ayudan a trazar la historia de la familia, y hablábamos de una carta comercial enviada a nuestra bisabuela Pepa en 1932.
Hoy es el turno de otra carta comercial, mucho más moderna, de agosto de 1964, enviada a la empresa de  nuestro padre, Manufacturas Manuel Cabello Janeiro, por los organizadores de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, SEMINCI, (llamada así para ahorrar palabras en los telegramas).
En agosto de 1964 nuestro padre ya había trasadado su empresa al número 60 de la calle San Sebastián (bajando las escaleritas), y se estaba especializando en "merchandising" -que aún no se llamaba así- para grandes empresas.
Lamentablemente no hemos encontrado aún la carta que venía en este sobre, pero imaginamos que los organizadores querrían encargarle llaveros, carteras o monederos de tacón con publicidad del festival de cine para la siguiente edición, de 1965. 
Tampoco sabemos a ciencia cierta si llegaron a algún acuerdo, o si los ganadores en ese certamen recibieron como obsequios carteras de Ubrique, pero nos hebría encantado saber que figuras de la talla de Orson Welles o de Fellini (ganadores en el certamen de 1965), habían llevado en el bolsillo una cartera de Ubrique.
Puede que nunca lo sepamos, pero sería una buena historia.


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sábado, 6 de febrero de 2016

Una carta comercial a nuestra bisabuela Pepa

Carta enviada en agosto de 1932


Por Esperanza Cabello

A veces los objetos más nimios se convierten en indicios históricos. Ese es el caso de esta carta comercial que los Almacenes Velázquez y Gutiérrez, de la calle Puente y Pellón de Sevilla, enviaron a nuestra bisabuela Pepa, la madre de abuela Natalia y de tito Baldomero.
Pepa vivía con sus primas, Josefa e Isabel Coveñas Piñero ("Las Piñeritas") desde que enviudó, siendo sus hijos muy pequeños.
Y las Piñeritas habían acogido a toda la familia con todo el cariño del mundo, de las ganancias de su tienda-confitería vivían todos, pues sus dulces caseros y su carne de membrillo eran reconocidos en todo el pueblo.
Sabemos que vendían café, azúcar, arroz, garbanzos, aceite, incluso latas de conserva y bebidas, pero también vendían, como nos muestra esta carta, objetos de mercería. Así que suponemos que era una tiendecita en la que se vendía de todo un poco.
En 1932 ya se habían ido sus dos hijos: Baldomero se había casado con Nieves Arenas, y se habían mudado a la calle Botica, donde nacieron sus cuatro hijos; Natalia se había casado con Leandro Izquierdo, y se había ido a vivir al número 9 de la calle Real, muy cerquita de su madre y de sus tías.
Pocos años más tarde, en julio de 1936, las tropas sublevadas entraron en Ubrique, y los árabes entraron en la tienda de las tres mujeres  como un elefante en una cacharrería, rompiendo cristales y chineros y robando las botellas, la comida, las latas de conserva y el poco dinero que juntaran las tres ancianas.

(Un poco más arriba empezaron a repartir algunas de estas botellas del saqueo a algunos niños que se habían asomado a ver el escándalo. Allí fue donde Candelaria Chacón Quero "La Zapatera", les gritó: "Granujas, que a los niños no hay que darles vino, sino libros".)

De aquel asalto nuestra bisabuela no pudo reponerse nunca, quedó en estado de shock  y nunca se recuperó, había quedado horrorizada y asustada. Las Piñeritas se vieron obligadas a cerrar su tiendecita, y a la muerte de bisabuela Pepa se fueron a vivir con "su" Natalia, que las cuidó como si fueran sus madres.

 
 

viernes, 5 de febrero de 2016

Mi homenaje a la mujer ubriqueña, por Robustiano del Canto

La tienda de Robustiano del Canto en los años setenta
Dos conocidos personajes de Ubrique: Robustiano y Manuel
Gentileza de Ubrique en el Recuerdo




Por Esperanza Cabello

Si hay un personaje conocido y recordado en Ubrique, ese es Robustiano del Canto. Hombre polifacético e instruido, tenía un conocidísimo negocio de calzado en la calle del Perdón en el que, además, vendía todo tipo de objetos de decoración y escritura.
Robustiano, además, era un hombre de cultura extensa y pluma rápida que escribió varios artículos sobre Ubrique y su historia.
El artículo que publicamos hoy, homenaje a la mujer ubriqueña, es, al mismo tiempo, una pequeña historia de los inicios de la marroquinería en Ubrique.
Fue publicado, además, en el ABC del 5 de septiembre de 1975.
Agradecemos a su hijo Antonio que nos haya permitido transcribirlo  para que todos podamos conocer, un poco mejor, algunos detalles de la historia de nuestro pueblo.





MI HOMENAJE A LA MUJER UBRIQUEÑA, por Robustiano del Canto


Ahora que conmemoramos el Año Internacional de la Mujer, me ha parecido de justicia colaborar en el homenaje que a las mismas se les tributa redactando estas líneas desde este maravilloso rincón de la serranía gaditana para ensalzar la labor artesana de aquellas mujeres que, sin tener nada que envidiar a los hombres, e incluso superándolos en el trabajo, pusieron los cimientos de nuestra actual industria marroquinera.
La primera mujer que trabaja en Ubrique el artículo de piel es la esposa de don Ángel Becina de Malta: doña Ana Poley Ortiz. Llega este matrimonio a nuestro pueblo en el año 1795, procedente de Ronda. Trae con él a su hijo Serafín. Tanto la madre como el niño figuran como ciudadanos de la patria de Pedro Romero. No así el padre que, oriundo de Italia, se afinca en Ronda. No es improbable que llegara a ella siendo aún mozo, y que aprendiera el oficio en los talleres de la familia Poley. Los miembros de esta familia tienen fama en toda la comarca como inmejorables artesanos del cuero. El padre de doña Ana es el más renombrado guarnicionero serrano del siglo XVIII.
Trabajan con mimo la piel y sus creaciones son únicas: zahones, botines, alforjas, cananas y correajes, a los que las mujeres de la familia ponen la nota femenina en forma de diminutos tallados, incrustaciones y bordados.
Llegan a Ubrique no muy sobrados de medios económicos. Se instalan en una casa que adquieren en la calle Ronda y comienzan a trabajar. Doña Ana, aunque forastera, consigue granjearse pronto el afecto de sus convecinos. De exquisita bondad y excelente trato, recatada y de esmerada educación, llega a manejar el negocio con tanta soltura como su marido.
Cuando éste fallece, sigue al frente del taller artesano, manteniendo y acrecentando la ya numerosa clientela, ayudada por su hijo Serafín, que contrae matrimonio con Beatriz Rodríguez el 8 de marzo de 1833; del matrimonio nacen Cecilia –casada con Miguel T. Bohórquez, ganadero-, Elisa, Ángeles, Ana, Aurelia y Ricardo.
Las mujeres, casadas con un médico –Bohórquez-, un sombrerero –Nieto-, un administrador de fincas –Janeiro- y un fabricante de curtidos –Corrales-, Ricardo muere soltero.
Doña Ana tiene otro hijo de su matrimonio, llamado Buenaventura, que no continuará el oficio de la familia. Y al poco tiempo de afincarse en la villa se les une un primo de don Ángel, José Becina Burgos, también rondeños, de oficio sombrerero. Es bien posible que el tal pariente fuera el maestro de los célebres sombrereros de Ubrique.
Ana Poley Ortiz murió en Ubrique el 8 de diciembre de 1847, según leemos en el siguiente enlace.  
Los primeros trabajos de la familia fueron los del calzado que cubre la parte superior del pie y buena parte de la pierna. Por ello, y para diferenciarlos de los otros Becina de diversas profesiones, se les conoce por “Los botineros”.
Vendían sus artículos en Sevilla, Málaga, Ronda y Cádiz, donde tenían numerosos clientes y hasta donde llegaban a lomos de caballerías. Más de una vez se acercaron a su casa, de madrugada, los bandoleros, para que les fueran vendidos correajes y botines. Fue delatado en cierta ocasión, ya que, sorprendidos los forajidos en la subida de Benaocaz –en Vega Redonda-, declararon que “habían estado en casa de Becina, para comprar botines”. El corregidor, don Juan de Mancilla, arrestó a don Ángel durante cuarenta y ocho horas en el Ayuntamiento por no haber denunciado la presencia de los bandoleros. Para evitar estas visitas nada agradables, adquirieron una finca más hacia el centro del pueblo.
En la partida de defunción de doña Ana –murió en 1843, cuando contaba setenta y dos años de edad- figura dedicada al “servicio del comercio”. Idéntica anotación incluye la de su hijo Serafín, fallecido igualmente a los setenta y dos años.
Sus hijas y nietas aprendieron el oficio, así como el arte de coser a mano con puntada menuda. Se cuenta que, al ir un día aquellas –hermosas y elegantes- a visitar a un familiar enfermo en la calle Torre, y al pasar por un corro formado por varias mujeres que cosían a mano en la puerta de una casa y al decirles: ¡Qué bien lo hacéis!, éstas se alegraron mucho al verlas y les respondieron que gracias a su padre y abuelos conocían ellas el oficio  que, a su vez, enseñaban a familiares y amigos.
Como quiera que de la fabricación de piezas grandes sobraban retales de cierto tamaño, al objeto de aprovecharlos, se comenzaron a hacer las petacas. Se confeccionaban con artísticas costuras al centro y alrededor y en estas costuras es donde las mujeres ubriqueñas derrochaban primores. Hay petacas premiadas con sello grabado en las que se aprecia, junto a la calidad, la antigüedad de las mismas.
A la par se hacían las llamadas “precisas” o “precisos”, bolsos para llevar en su interior la yesca, el pedernal, el librillo de papel de fumar y la picadura –casi siempre gibraltareña y de contrabando-.
Doña Francisca Larrea, madre de Fernán Caballero, viene en 1824 a pasar unos días a nuestro pueblo. Se aloja en la casa propiedad de don Manuel Romero, en la plaza de la Santísima Trinidad, casa que, posteriormente, fuera de don Diego Arenas. Debemos a esta dama una de las descripciones más notables que se conservan de la villa. Entresacamos de los párrafos de su diario aquellos que mejor nos pueden aportar noticia sobre la naturaleza y forma de ser de nuestras mujeres. Dice en el anotado correspondiente al día 15 de julio:
“Tiene Ubrique fábrica de paños, telares y tenerías, en todo lo cual trabajan también las mujeres. Estas son todas bonitas y en vez del hormigueo de chiquillos que nos atolondraba en Bornos, se ven bandadas de mozas, morenas, es verdad, pero de facciones preciosas, sentadas en las puertas, bordando o haciendo calcetas, cantando y riendo. El pueblo todo parece una gran familia; todos entran y salen de las casas cuyas puertas están a todas horas abiertas, como si todos fuesen dueños de todas.”
En otro inciso del diario, correspondiente al día 30, la esposa de don Nicolás Böhl de Faber comenta:
“Ayer tarde pagamos las visitas de las señoras que nos han favorecido con las suyas. Me ha agradado mucho observar cómo las personas pudientes de aquí viven con la misma sencillez que las gentes del pueblo. Las casas no se diferencian sino en el tamaño. Las visitas se reciben como en casa de los pobres, en lo que llaman cocina, y es una habitación que está a la entrada con su gran chimenea que reúne en su derredor las vecinas en las largas noches de invierno.”
Del día 2 de agosto: “Ayer estuvimos convidadas por una de nuestras vecinas… Mis hijas fueron acompañadas por una docena de muchachas a cual más bonita…”
Y al describir –el día 12 de agosto- la visita que hiciera a la madre y hermanas del célebre guerrillero Zaldívar, apunta que: “Además de las tareas campestres, hay telares y paños, rasas, jerga y lienzo, tenería o fábricas de curtir cordobanes y badanas, tintorerías, que las mujeres tejen, hilan y hacen calceta…”
Me parece oportuno recordar en este trabajo a aquella mujer sevillana, oficiala de zapatería que, muy joven, ponía moñas a las zapatillas con tanta gracia y arte como para que la burguesía sevillana no quisiera otras. Eso hacía Sor Ángela de la Cruz, fundadora de las hermanitas cuya abuela, Ángeles Benítez, era ubriqueña y quizás le enseñara el trabajo. Los naturales de esta villa nos vanagloriamos no poco de su ascendencia.
Para no extenderme más de lo debido, quiero dedicar un recuerdo a las hijas de don José Vallejo Padilla, enseñadas por su padre a realizar toda clase de trabajo marroquinero, y a doña María Moreno, viuda de Castro, que es también un claro ejemplo del quehacer artístico de nuestras mujeres.
Cuando en el año 36 el pueblo quedó casi vacío de hombres y solo permanecieron viejos y niños, las mujeres tuvieron entrada en los talleres, dejando su trabajo en casa y todavía más, si cabe, sus manos finas y primorosas, habilísimas, han continuado poniendo el sello de su delicadeza en el artículo de piel, orgullo de nuestro pueblo."

Robustiano del Canto, Ubrique, septiembre de 1975


 


Publicidad de Calzados Robustiano, 1960

miércoles, 3 de febrero de 2016

El partido judicial de Grazalema, en 1845




Por Esperanza Cabello

Esta nueva descripción de nuestro entorno, esta vez de 1845, fue redactada por don Francisco de Paula Mellado, en el libro "España geográfica, histórica, estadística y pintoresca." (en este enlace)  
Se refiere, concretamente, a Grazalema:

 



GRAZALEMA: Villa situada á 17 leguas de Cadiz, en una ladera pendiente como en gradería, en lo hondo del estremo de la sierra de su nombre, que se enlaza con las de Ubrique y Benaocaz, ramales todos de la de Ronda, y en el camino de esta ciudad á Cádiz, el cual cruza por el puerto del Boyar.
Su fundación es arábiga, y hay en ella algunas inscripciones y antigüedades romanas. En tiempo de los moros se llamaba Medina-Ben-Salama (ciudad de Ben-Salama), del nombre del célebre visir de Córdona llamado Ben-Salama, que fué probablemente su fundador.
Es patria del literato é historiador Lopez Ayala. 
Pertenece á la diócesis de Málaga y partido judicial de su nombre que es de ascenso, y comprende los cinco pueblos de Benaocaz. El Bosque, Grazalema, Ubrique y Villaluenga del Rosario. Tiene  administración de tabacos, una parroquia, tres ermitas, un hospital y un pósito.
En la quinta de 1844 entraron en suerte 630 jóvenes de 18 á 24 años.
Pagó por toda contribución 53.293 reales y cosecha en un año común 2,500 fanegas de granos y legumbres, 3,000 arrobas de vino y 500 de aceite, que con 800 cabezas de ganado lanar y de cerda y los frutos menores producen 319,800 reales.
Su industria consiste en granjería de ganados y fábrica de paños, que hacen muy activo su comercio.


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martes, 2 de febrero de 2016

La provincia de Cádiz en 1833

 Decretos del rey Fernando VII
Publicado en 1833


 Por Esperanza Cabello

Por los vericuetos de internet hemos podido leer hoy (en este enlace)  el decreto de su Majestad Fernando VII por el que se delimitaba y describía la provincia de Cádiz tal y como la conocemos actualmente.


 PROVINCIA DE CÁDIZ
SU CAPITAL, CÁDIZ

Esta provincia confina por el Norte con las de Huelva y de Sevilla, por el Este con la de Málaga, por el Sur con los mares Mediterráneo y Océano, y por el Oeste con éste y la provincia de Sevila.
El límite Norte empieza en la orilla izquierda del brazo oriental de la Isla Menor en el Guadalquivir, hasta el punto donde desagua el arroyo Romanina, el cual sigue por su orilla izquierda hasta el tercio de su curso: desde aquí va á pasar á la torre arruinada de Gibalbín, y sigue por el Norte de Villamartín entre el río Guadalete y el arroyo de Montellano, y entre el pueblo de este nombre y el puerto Serrano, entre Olvera y Pruna al Norte de Alcalá del Valle, donde termina.
El límite Este principia aquí, y sigue al Este de Alcalá del Valle, de Setenil, de Grazalema, de Villaluenga del Rosario, Benaocaz, Ubrique y Montera; por la cresta ó divisoria de aguas de Orgarganta y del Guadiaro, al Este de Jimena á buscar el último río, cuyo curso sigue hasta el mar desde poco más arriba de su confluencia con el anterior.
El límite Sur es toda la costa que forma el Estrecho de Gibraltar hasta el cabo de Trafalgar.
El límite Oeste sigue por la costa hasta la desembocadura del río Guadalquivir, cuya orilla izquierda continúa por el brazo oriental de la Isla Menor hasta el desagüe del arroyo Romanina, donde termina.


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lunes, 1 de febrero de 2016

Don Francisco Lanzat Ríos

Don Francisco Lanzat Ríos junto a sus feligresas en la puerta del convento
Fotografía gentileza de Elena Lobatón


Por José María Cabello Janeiro

Hablando de la revista parroquial "Horizontes" lógico es que hagamos alguna referencia a su fundador don Francisco de Paula Lanzat Ríos, párroco que sucedió a don Rafael Jiménez en enero del año cincuenta. Pertenecía a una notable familia antequerana. 
Su hermano Pedro fue el fundador del colegio en Málaga Cerrado Calderón, núcleo del posterior barrio residencial del mismo nombre en la zona de los Baños del Carmen y su hermana Teresa acompañó al sacerdote en sus distintos destinos.
 Su bagaje intelectual era excelente. Licenciado por la Universidad de Comillas, había sido profesor en el Seminario Menor de diversas disciplinas y era un gran latinista. Procedía de las parroquias de Fuente Piedra y Humilladero, donde fundó la revista y realizó algunas reformas litúrgicas muy discutidas por las " devotas" del pueblo.
 Algo parecido ocurrió en nuestro pueblo. Después de tantos años de férrea disciplina de Don Rafael aquellas novedades que hoy serían pueriles- no eran aceptadas por parte de las devotas (vulgo, beatas) originándose una fuerte escisión en la feligresía entre las rafalinas y las nuevas, que duró hasta la llegada de Don Antonio López Benítez, pacificador y el más preclaro y recordado cura malagueño de los que pasaron por Ubrique.
Don Francisco Pasó a la Parroquia del Palo y posteriormente fundó -como su hermano- un buen Colegio concertado en una populosa barriada malagueña.