Por José María Gavira y Esperanza Cabello (*)
Que hallándose próximas las fechas de la confección de los presupuesto generales en el Ayuntamiento de esta villa, y habiendo recibido de los encargados de la limpieza de nuestras respectivas escuelas, la demanda de aumento de gratificación por tal concepto, nos vemos obligados a recurrir a V.S., ya que con las veinticinco pesetas que cada Escuela y Sección percibe por mes con destino al aseo de las Escuelas, a la compra de utensilios de limpieza, y a la calefacción durante el tiempo necesario, resulta en la actualidad tal cantidad bastante insuficiente para atender debidamente los expresados servicios. Esta razón nos obliga a recurrir a V.S. en súplica de que se digne, considerando estimable lo que solicitamos, signaciones precitadas, esto, si no resuelve con la Corporación de su acertada presidencia administrar directamente estos servicios ya mentados de limpieza y calefacción de las Escuelas Nacionales de esta villa [..].»
En el pueblo se guarda un recuerdo muy grato de la Señorita Esquivel (como se la ha llamado siempre), que fue maestra de varias generaciones, de madres, hijas y de nietas, y también de varones en su última época. Era una persona muy culta, severa para los alumnos en sus enseñanzas, pero muy cariñosa en el trato personal. Especialmente religiosa, aunque nada remilgada en ese aspecto. Sus hijos (Pepe, Irene y Remeditos) siguen su mismo camino, y son parte activa tanto de la vida política como social.
Las raíces ubriqueñas de Isabel
Era un intelectual. De ahí que él tuviera mucho interés en que sus hijos estudiaran, que adquiriesen una formación académica. De sus siete hijos, el único varón no quiso estudiar; a lo que el padre no le da la mayor importancia. En cambio, tres de sus hijas cursan estudios medios. En su mentalidad no hacía distinción alguna entre hombre y mujer: para él, tan válido era que una mujer fuera universitaria como si fuera un hombre.De ideas republicanas y un intelectual racionalista, no era practicante de la doctrina cristiana, pero él no se inmiscuía para nada en las ideas religiosas de su esposa ni de sus hijos. Es de notar que todos sus hijos fueron muy religiosos. En cambio, él no entró en contacto con los Sacramentos y la Iglesia hasta muy al final de su vida; pero, en toda su trayectoria vital fue tremendamente respetuoso con la Iglesia. Así que, habiendo sido Alcalde de Ubrique con la República, cuando empiezan la quema de conventos cesa en todas sus funciones públicas y dimite de su cargo en la gestora. Decía que: "Él había luchado por la República, pero la República no era el desorden, ni mucho menos atacar a la Iglesia; en definitiva, no era la República que él quería". Es de señalar que en una ocasión, estuvo haciendo guardia toda la noche en el asilo de monjas de Ubrique, porque se temía que iban a prenderle fuego.
se dedicaba a sus labores. Pero como su abuela [de Isabel] tenía una gran valía para los negocios y regentaba una gran tienda donde se vendía de todo; al fallecer ésta, su madre se hace cargo posteriormente de la tienda. Una mujer, dicho sea de paso, bastante religiosa.
* Esta entrada se publica simultanea y conjuntamentemente en este blog y en el apartado cultural de "Historias de Ubrique", de José María Gavira.
Imagen de cabecera: MAYRENA.COM
Addenda. El 15 de octubre de 2014, con motivo del «Día Internacional de la Mujer Rural», la Junta de Andalucía premió a Isabel Esquivel en reconocimiento a su labor fundamental en el mundo rural y en representación de otras muchas profesionales de la enseñanza que han dedicado su vida a la educación.















