martes, 6 de octubre de 2015

La bufanda de abuelo Leandro


 Bufanda de lana tejida por Esperanza Izquierdo
Enero 2012


Por Esperanza Cabello

Nuestra bisabuela Antonia era todo un personaje. La mayor de una familia de diez hermanos, había aprendido a trabajar desde muy pequeña. Tenía sus ideas muy especiales sobre todo, e intentaba gobernar la casa, la tienda y la fábrica con mano firme.
Con diez años trabajaba en el batán con su padre, y más tarde regentaba un refino en el que vendía el paño fabricado en el batán por varas. Cuando se casó con Francisco Izquierdo, que era arriero, lo acompañó en más de una ocasión en los viajes con los mulos a Sevilla, a Jerez, a Gibraltar y donde fuera necesario.
Tuvo un hijo, Leandro, y el parto resultó tan difícil que decidió no tener más hijos.
Leandro recibió una educación espartana, lejos de mimos y facilidades. Empezó a trabajar con doce años en la fábrica de Emilio Santamaría de sol a sol, porque, según su madre, ya había tenido bastante escuela.
Un día de Reyes, excepcionalmente, Leandro recibió una bonita bufanda, con la amenaza de que si no se portaba bien la perdería. No habían pasado ni dos días, cuando Antonia decidió que ya estaba bien de disfrutar del regalo y, a las primeras de cambio, le quitó la bufanda y volvió a ponerla a la venta en la tienda, no se fuera a acostumbrar el niño a tantas comodidades...

 




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