lunes, 12 de septiembre de 2011

La vendimia para el tinto

Las uvas de tinto ya están maduras


Por Esperanza Cabello

Como es septiembre no podíamos dejar pasar más tiempo sin hablar de nuestras uvas de tinto, no porque sea novedad hablar de uvas y vino en este blog, que ya hemos explicado en un par de ocasiones sino porque las uvas de tinto nos han parecido de un color precioso




Las uvas de tinto despalilladas


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domingo, 11 de septiembre de 2011

El Día del Voto: Historia de una tradición ubriqueña desde 1855

En todos los balcones del recorrido de la procesión hay colgaduras
En nuestra casa, este año, con crespones negros
Recordando a María Remedios 


Por Esperanza Cabello
 
 

Hace unos días contábamos que nuestra amiga Consuelo Bohórquez nos había regalado un librito de 1955 sobre la Virgen de los Remedios, su historia, una novena y varios textos escritos por don Francisco García Parra. 
Nos propusimos traer a este blog el texto de la historia de la imagen, del Convento, de la Hermandad y de la celebración... y ha sido una ardua tarea. Primero porque el texto no se dejaba escanear fácilmente y hemos tenido que corregir y recopiar casi todo, y lo peor es que el texto en sí es un poco denso.
Don Francisco García escribió en 1955 con un marcado cariz político, conforme al sistema que había en ese momento. Aparte de la historia, que nos ha parecido muy interesante, están el exagerado fervor y el enaltecimiento de los valores exigidos en ese momento.
Por un instante hemos dudado en publicar esa historia, porque sus consideraciones son muy contrarias a las actuales,pero hemos pensado que, sea como sea, el escrito es fruto del momento en que les tocó vivir, y solo así debe entenderse.



TRADICIONES  DE UBRIQUE, por Francisco García Parra, Ubrique, septiembre de 1955



El Convento de Capuchinos y   su   Iglesia - Santuario
de La Santísima Virgen de los Remedios, Patrona de esta villa

Reseña Histórica.  

Con la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, llamada en Francia Nuestra Señora del Refugio, se venera a la Santísima Virgen en muchos pueblos de España, de Francia y de América.
Es la Patrona de la Orden Trinitaria, que le profesa singular devoción.
En el siglo XIII se apareció a San Félix de Valois y en Córdoba y Argel a San Juan de Mata, entregándole dos bolsas de oro para rescatar a los cautivos que gemían por su libertad.
Esta devoción siguió a nuestro ejército en la conquista de Granada y probablemente la imagen de Nuestra Señora de los Remedios del Convento de la Trinidad, próximo a los Capuchinos de Sevilla, procede del ejército de los Reyes Católicos.
La Santísima Virgen de los Remedios preside como Patrona la Universidad de Salamanca.
Entre las imágenes americanas veneradas con este título cítase con especial mención la de Totoltepec (Méjico), que fue llevada allí desde España por los compañeros de Hernán Cortés. Al entrar ésta en Méjico derribó los ídolos de un templo pagano, donde después fue emplazada la catedral, poniendo en su lugar la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, que en el año 1575 se la trasladó al hermoso templo construido ex-profeso en la loma llamada Totoltepec.






EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS  REMEDIOS

Hallándose gravemente enfermo don Rodrigo Ponce de León, Duque de Arcos, Marqués de Cádiz y Señor de las Cuatro Villas, mandó llamar a los PP. Bernardino de Granada y Leandro de Antequera, y les expresó su deseo de que fundaran los Capuchinos un Convento en Ubrique. Las vicisitudes de la casa ducal impidieron que se realizase esta fundación, y noticioso de ello el Licenciado don Alonso Borrego, presbítero, poseedor de una gran fortuna, se ofreció a labrar a su costa el Convento, como muchos años antes, cuando quiso ingresar en la Orden, se lo predijo el V. P. Juan Francisco de Antequera.
Conseguidas las oportunas licencias y otorgada escritura del Patronato a favor de don Alonso, en 1660, llegó a fundar el Convento de Ubrique el V. P. Bernardino de Granada, alojándose en la Ermita de San Juan de Letrán. Y hallándose indeciso sobre la elección de sitio, quiso la Santísima Virgen designarlo de una manera maravillosa.
Encontrándose una niña llamada Leonor Sánchez, de diez años de edad, en una huerta situada entre el "Nacimiento" y el "Benalfí", vio de repente a una Señora, ricamente vestida de blanco, rodeada de resplandores y con un Niño en los brazos. Entre sus manos tenía una cuerda con nudos, como la que usan los Capuchinos, y una carta cerrada. Llamaba repetidas veces a la niña, pero ésta, llena de terror, en vez de acercarse, se fue huyendo. La Santísima Virgen, poniendo la carta y la cuerda sobre una piedra que allí había, dijo a la niña: "Advierte que pongo aquí esto", y desapareció. Cogió la niña la carta y la cuerda, contó lo sucedido a su padre y éste se dirigió al P. Bernardino, que abriendo la carta, cuyo contenido no reveló nunca, conoció ser la voluntad de la Virgen Santísima que se edificara allí su Santuario.
Inmediatamente habló el P. Bernardino con don Alonso Borrego, compraron la huerta y empezaron las obras, que duraron diez años (1660-1670), invirtiéndose en ellas 17.000 ducados, que costeó don Alonso Borrego, más las aportaciones de los particulares y la mano de obra y materiales ofrecidos por todo el pueblo, que con noble emulación trabajó y recaudó para levantar el Convento.
Su acertado emplazamiento en el sitio más apropiado para la quietud y oración, no pudo estar mejor elegido en las inmediaciones de la villa, al norte de la misma, en la confluencia del arroyo "Benalfí" y el río del "Nacimiento", dominando la sierra, el pueblo y los montes lejanos.
La austera  silueta del  Convento  de Capuchinos, típica  edificación  del siglo  XVII,  con su Iglesia-Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, relicario  de nuestros  más inefables recuerdos,   porque   sabe   de   milagros,   nobles afanes,  súplicas  y  rezos,  aparece  coronada y protegida por los amorosos brazos de esa hermosa   Cruz   que,   alzándose   majestuosa   como crucero monumental en la escarpada cima del "Benalfí", sobre ingente pedestal de rocas tan firmes como la  fe de nuestros  mayores, completa   el   encanto   y  poesía   de   este   bellísimo paisaje en los  alrededores de Ubrique.
Al entrar en la humilde iglesia de este monumento histórico, sentimos la emoción de postrarnos ante la Santísima Virgen en las mismas gradas que lo hiciera aquel glorioso apóstol capuchino, nuestro Beato Diego José de Cádiz, y la serie de venerables varones que santificaron sus claustros con los milagros obrados en esta bendita mansión, insigne reliquia que de sus hijos predilectos conserva la provincia de Cádiz.
Al recorrer sus silenciosos claustros, moradas de paz, nos parece que aun vagan en ellos las figuras de los venerables Padres Félix José de Ubrique, Buenaventura de Ubrique, Diego José de Cádiz...
Al penetrar en sus estrechas celdas, mansiones de austeridad y de pobreza que todavía conserva el mismo aspecto de humildes albergues de sus antiguos moradores ascetas, vemos una de ellas, la que habitó el Beato Diego José de Cádiz durante los seis años de su residencia de religioso en este Convento, que hoy está convertido en modesta capilla donde se veneran las reliquias del Beato, expuestas en sencillo ostensorio.





Recién construida esta iglesia fue provista de varias reliquias con sus respectivas auténticas, proporcionadas por el M. R. P. Francisco de Jerez y el V. P. Carabantes. De ellas sólo queda hoy un relicario del Santo Lignum Crucis, que en pequeño ostensorio del siglo XVII se adora tradicionalmente por todo el pueblo, que acude a besarlo el Viernes Santo.
Durante el siglo XIX se hicieron en el Convento varias restauraciones, siendo una de las más importantes la del año 1899, en que por acuerdo aprobado en el Capítulo Provincial Capuchino   celebrado   en   Sanlúcar   el   2 de julio  del  mismo  año,  según  consta en  el Libro de Actas Definitoriales de la Provincia de   la Inmaculada   Concepción   de  Andalucía, que dice así: "Tomar nuestro Convento de Ubrique por  los  recuerdos y tradiciones  que tiene  para   nosotros",   volvieron  a   él  los   Capuchinos,   que    habían   sido   exclaustrados   el año 1836.
El año 1906 fue costeado por suscripción popular el hermoso retablo destruido por los rojos en abril de 1936 y el camarín de la Virgen, pavimentándose también de mármol la iglesia.
En 1931 y ante el estallido de la Revolución, la Comunidad de Capuchinos tuvo que desalojar el Convento, donde volvió a reintegrarse en 1933. El año 1935 fue inaugurado en el mismo, con gran solemnidad, un Colegio Seráfico integrado por quince o veinte niños.




El Colegio Seráfico de Ubrique


En abril de 1936, la Comunidad de Capuchinos y los Seráficos volvieron a abandonar el Convento y su iglesia, que en dicha fecha fueron asaltados e incendiados por las turbas rojas, dejándolos desiertos y casi en ruinas.
En el Capítulo Provincial Capuchino de Andalucía, celebrado en Sevilla el día 3 de septiembre de 1941, se sometió a la decisión del mismo tomar o dejar el Convento de Ubrique, y el citado día, fecha infausta para la historia de esta villa, el mencionado Capítulo decidió abandonarlo por la exigua mayoría de nueve votos contra ocho, sin que sirvieran ahora aquellos motivos que tuvieron para tomarlo el año 1899, ni la razonada exposición que dirigieron con fecha 15 de agosto de 1941 al Capítulo Provincial de los PP. Capuchinos de Andalucía las autoridades locales, fuerzas vivas y el pueblo en general, con cerca de un millar de firmas en tres pliegos adicionales, pidiéndole la reintegración de la Comunidad a este Convento de gloriosa historia Capuchina, y ofreciéndole la solemne promesa del pueblo de Ubrique de restaurar dicho Convento y su iglesia, dotándolos de ornamentos, objetos del culto y enseres más necesarios, todo esto antes de la próxima celebración del segundo centenario del nacimiento del Beato Diego José de Cádiz.
La decisión capitular fue notificada por escrito al señor Cura Párroco, al Hermano Mayor de Nuestra Señora de los Remedios y a los señores de García Pérez, propietarios del Convento.
A pesar de esta negativa, el año 1943 cumplió el pueblo lo ofrecido, al pie de la letra. Se hizo una colecta extraordinaria patrocinada por los señores de Bohórquez Vecina, Camareros de la Virgen, recaudándose más de ciento cincuenta mil pesetas, que fueron íntegramente invertidas el mismo año en las importantes  obras  de  reparación  y consolidación  que  necesitaba  el  hermoso  edificio  para quedar completamente  restaurado antes  de la celebración   del   citado    centenario,  esperando en vano hasta hoy la vuelta de los Capuchinos. Mientras  tanto, cuando fue abandonado  el Convento,    el    dueño   del   mismo,   don   Juan García   Pérez,   decidió   venderlo,   y  al   ser   invocados   los   generosos   sentimientos   de   don Ángel   Bohórquez   Oliva,   hijo   de   Ubrique   y vecino de Jerez de la Frontera, éste respondió al   llamamiento   con   emocionado   entusiasmo, comprando  para la  Santísima Virgen el  Convento y su huerta, a lo que accedió el dueño de  muy  buena  voluntad.


Convento de Capuchinos de Ubrique



SU  PATRONATO Y DEVOCIÓN POPULAR
 
Cuando   estuvo   terminada   la iglesia del Convento, en la segunda mitad del siglo XVII, anuncióse   que   traían   los   Padres,   de   Sevilla, una imagen  de Nuestra  Señora de los Remedios.  Salió   todo   el  pueblo  a recibirla  en  solemne procesión,  y   entonces  Leonor,   que ya era una joven de veinte años, al verla, empezó a dar gritos diciendo que aquella era la misma Señora que se le había aparecido cuando niña. Conmovióse todo el concurso con este suceso y desde entonces  empezó a hacer tal número de   milagros,    que    el   pueblo   la   nombró  por Patrona suya, aumentándose su devoción de día en día. Consta que la fiesta y procesión se venía celebrando desde antes de 1681.
Es un hecho evidente que el nombre de la Virgen de los Remedios ha estado y estará siempre en el corazón de todos los hijos de Ubrique, que recurren a ella tanto en sus alegrías como en sus tribulaciones y no se cae nunca de sus labios porque nuestras madres arraigaron en nosotros ese tierno amor filial, cuando postradas ante la bendita imagen nos llevaban en sus brazos para que nuestra lengua, balbuciente aún, aprendiera a pronunciar su nombre.
Este diálogo no ha terminado en cerca de tres siglos y continuará mientras exista Ubrique.
La venerada imagen es de las de vestir, de mediados del siglo XVII y el Niño es de la misma época, muy gracioso y bien tallado. Ha sufrido varias restauraciones: una a principios del siglo XIX, otra en 1919 a devoción de doña Ana Reguera y la última el año 1934 en Granada por el escultor Navas Parejo.
La Santísima Virgen de los Remedios estuvo a punto de ser destruida por los franceses, que la arrojaron a unos zarzales, de donde la recogieron los hijos de Ubrique y la escondieron en los montes durante la dominación francesa, siendo después restituida a su altar.


 Ubrique en 1875
Aún se ven los destrozos de la invasión francesa
La ermita de San Juan de Letrán quemada

En nuestras vicisitudes hemos clamado siempre a la inagotable misericordia de nuestra Virgen de los Remedios, y así cuando el dolor, ese gran mensajero de Dios, llama a las puertas de nuestras casas, elevamos a Ella nuestros corazones pidiéndole su protección y su consuelo.
¡Cuántas veces de nuestros ojos, húmedos aún por lágrimas de amargura, brotaron lágrimas de júbilo por haber alcanzado el favor que le pedíamos! Así ocurrió el año 1855, cuando este pueblo, azotado por terrible epidemia de cólera que causaba horrorosos estragos en nuestros hogares, fue sacada en procesión la imagen de la Virgen por los barrios más atacados de la peste, cesando ésta desde aquel día en que dejó de sembrar el luto y la aflicción en nuestras familias.
Fue entonces cuando el pueblo, con las autoridades al frente, hizo voto solemne de conmemorar anualmente ese día, primer domingo después de su Natividad, con una función religiosa, un Te-Deum en acción de gracias y la procesión con la Santísima Virgen por las mismas calles de entonces, cuyo voto no ha dejado de cumplirse hasta hoy.
Posee nuestra Virgen de los Remedios una valiosa colección de vestidos, mantos, coronas y joyas, todo ello debido a la piedad ubriquense.
Las  magníficas    andas   que   tiene  para   la novena y procesiones, de metal plateado, de estilo corintio, adornadas con artísticos faroles del mismo metal, le fueron donadas el año 1864 por don José Romero Gil, hijo de esta villa.
Los modernos candelabros con tulipas de cristal, que desde el año 1919 luce procesionalmente en los cuatro ángulos de las mismas andas, fueron costeados dicho año por don Bartolomé Bohórquez Rubiales y señora.
En su histórico Santuario, mudo testigo de tantos hechos milagrosos, habitaron santos y venerables varones y célebres misioneros, que habían de inmortalizar sus nombres manteniendo la fe y la piedad a través de los siglos y perfumando la historia con sus virtudes.
Vivieron a los pies de Nuestra Señora de los Remedios el V. P. Félix José de Ubrique, celebérrimo predicador de Carlos II y Felipe V, tan devoto de Ella que dejando la Corte quiso ser enterrado a sus plantas y está enterrado en el coro bajo.
También le profesó gran devoción el V. P. Buenaventura de Ubrique, célebre misionero, cuyos milagros y fama de santidad llenaron toda la Serranía.
Ante ella inspiró Dios la entrada en la Orden al Beato Diego José de Cádiz, el Apóstol del siglo XVIII y uno de los Santos más renombrados de estos últimos tiempos, que si bien nació en dicha capital, puede decirse que en nuestra villa fue donde se incubó su vida, la concha donde se formó y creció esta hermosa perla, hasta que salió de ella para lucir sus bellos resplandores en la Orden Capuchina y más tarde brillar con toda su intensidad en los altares. A sus pies, en el altar mayor, tuvo la asombrosa aparición de San Ildefonso de Toledo (titular de esta iglesia), en la que le dio a comer el libro de la sabiduría y le ordenó salvar a España.


Biografía del Beato Diego José
Escrita por Manuel Cabello Janeiro


En el coro fue la aparición de la noche de Navidad y en la puerta de la iglesia se realizó el milagro de la multiplicación de los panes, todo esto durante el tiempo que vivió el Padre en Ubrique.
También cuenta la tradición que la Divina Pastora le habló desde su camarín mientras el joven José Francisco López-Caamaño, futuro Beato Diego José de Cádiz, oraba postrado a sus plantas.
Nuestro amor a su bendita imagen se refleja vivamente en los cultos celebrados en su honor. Para la fiesta principal, el día 8 de septiembre, acuden a su amorosa cita todos los hijos de Ubrique, desde los más apartados lugares, para verenarla con su asistencia.
La novena, que se celebra anualmente con extraordinaria brillantez, termina la víspera de su fiesta con la tradicional función de fuegos artificiales en la explanada que hay delante de su iglesia, llamada Plazuela del Convento, que presencia todo el pueblo, amenizada por una banda de música, mientras en las montañas inmediatas resuena el eco de su alegre campana, con ese magnífico sonido musical tan grato a nuestros oídos.
Con una constancia ejemplar, el pueblo y la Hermandad de nuestra Excelsa Patrona le rinden tradicionalmente el cálido homenaje de su fervorosa devoción, congregándose a sus plantas todos los sábados al declinar el día, para cantarle solemnemente una Salve a coro.
El pueblo entero contribuye igualmente al mayor esplendor de sus tres procesiones: la de su fiesta principal y las dos del Voto que se conmemoran el domingo siguiente y el día 27 de julio de cada año. Estas constituyen un acontecimiento popular cuando la Santísima Virgen recorre triunfalmente las calles de la Villa, flotando majestuosamente sobre un mar de cabezas de uno y otro sexo apiñadas alrededor de la imagen, los hombres delante y las mujeres detrás, éstas espontáneamente desde el año 1934 en que salió de nuevo la procesión después de haber estado suspendida por las autoridades del Frente Popular los tres años antes pues siempre habían asistido a estas procesiones solamente los hombres.
 


 Imagen de la Virgen utilizada para el cartel anunciador 
de los actos de este año, realizado por Carlos Pizano  a partir de 
un cuadro de José Antonio Martel

Este solemne desfile tiene un encanto especial cuando lo hace por las antiguas calles típicas de la villa, con sus modestas y pulcras viviendas de nívea blancura, iluminadas con bengalas multicolores y engalanadas con originales adornos de vistosas colgaduras y plantas. En todo el pueblo y particularmente en estos barrios, son tradicionales los exvotos de echar cohetes al paso de la Virgen, que atruenan incesantemente el espacio con sus estampidos.
Es de sumo interés en esta procesión el paso de la imagen por la estrechura que forma el "Peñón de la Becerra", en la calle de la Torre, que deja justamente libre el espacio preciso para la anchura de las andas.
En el asalto al Convento y su iglesia por las turbas en abril de 1936, antes de comenzar su devastación y atendiendo las súplicas que les hiciera el M. R. P. Sebastián de Ubrique, fue llevada por los mismos asaltantes la imagen de la Santísima Virgen a casa de su Hermano Mayor, don Serafín Bohórquez Vecina, donde se encontró amoroso refugio mientras fue instalada provisionalmente en la Parroquia, después del glorioso movimiento nacional.
El 13 de septiembre de 1936, las autoridades militares, civiles y eclesiásticas acordaron dar gran solemnidad a la fiesta del Voto que se celebraba ese día, renovando públicamente el que se hizo el año 1855 y en acción de gracias también por la liberación del pueblo por las tropas nacionales el día 27 de julio último, atribuida a la mediación de la Santísima Virgen por habernos encomendado a Ella. El acto se celebró en la Plaza de San Pedro, a la sombra proyectada por la Parroquia y al resguardo del fuego enemigo, donde fueron colocados potentes altavoces, instalando uno de ello en la inmediata Plaza principal dirigido hacia la línea de fuego de  la sierra, para que éstos pudieran oírlo. En uno de sus frentes se levantó un estrado en alto, donde fue colocada sobre un altar la imagen de nuestra Patrona, cubriéndose el estrado y la fachada con tapices y reposteros y completando el exorno con plantas. En la mañana de este día todo el pueblo se congregó en la citada Plaza de San Pedro, presidido por el Ayuntamiento en pleno, que ocupaba el estrada con las demás autoridades y jefes de Falange, Guardia Civil y demás fuerzas de guarnición formadas en dicha Plaza. Se celebró una misa oficiada por el Párroco interino, don José Carrasco Panal, y al Evangelio de la misma el M. R. P. Sebastián de Ubrique pronunció ante el micrófono una breve alocución de elevados tonos, con elocuentes y sentidas palabras. Al final el pueblo, con los brazos en alto, respondió a coro afirmativamente a sus preguntas, quedando con ello renovado el Voto hecho a la Santísima Virgen el año 1855 por habernos entonces del cólera y ahora del exterminio de Ubrique el 27 de julio último. Los rojos suspendieron el fuego mientras duró este acto y al terminar el mismo fue firmada por las autoridades el acta correspondiente.




Programa de Actos 2011
Diseño de Carlos Pizano


En el primer aniversario de esta liberación de Ubrique, salió en procesión la Santísima Virgen por primera vez después del movimiento, recorriendo la carrera en impresionante manifestación de fe y entusiasmo entre lágrimas de emoción, fervorosos cánticos y gran cantidad de cohetes y bengalas a su paso por las calles engalanadas como en sus mayores fiestas. Resultaron sobre todo apoteósicas la salida y entrada en el templo Parroquial, y ya en éste, en presencia de las autoridades locales que asistieron en corporación, el señor Cura dio las gracias al pueblo en nombre de la Virgen por aquel acto y a la Virgen en nombre del pueblo por el gran favor librado que le había dispensado hace un año, manifestando su deseo de renovar nuevamente con este motivo las manifestaciones hechas por el pueblo en el memorable acto celebrado también ante Ella el 13 de septiembre último. Todos respondieron afirmativamente a las preguntas del señor Cura hechas en voz alta, prometiendo de nuevo celebrar anualmente el voto, trasladando su cumplimiento a las generaciones sucesivas. El alcalde, señor León Carretero, recogió oficialmente estas manifestaciones, leyendo   ante  la  Santísima  Virgen   las   mismas fórmulas escritas para el  citado acto anterior y poniendo al final las manos sobre los Evangelios.
Hasta que se realizaron las últimas obras de reparación en el Convento, el año 1943, estuvo la imagen de la Santísima Virgen expuesta al culto en uno de los principales altares de la Parroquia, y terminadas dichas obras fue llevada en solemnísima procesión a su Santuario, el día 8 de septiembre del mismo año, sacándola simbólicamente de la casa de los señores de Bohórquez Vecina, mediante un hermoso acto de desagravio popular, con asistencia de las autoridades y miles de personas.
Desde entonces quedó de nuevo su iglesia abierta al culto, y aunque nuestra Excelsa Patrona no esté en ella cobijada por grandioso templo de selecta arquitectura, ni aparezca sobre artístico retablo en lujoso camarín luciendo ricas joyas, tiene para nosotros tanto o más valor que esas maravillosas tallas, magníficas interpretaciones de la portentosa inspiración de nuestros imagineros, con ese sublime arte comunicado al genio por la mano de Dios, respondió a coro afirmativamente a sus preguntas, quedando con ello renovado el Voto hecho a la Santísima Virgen el año 1855 por habernos entonces del cólera y ahora del exterminio de Ubrique el 27 de julio último. Suspendieron el fuego mientras duró este acto y al terminar el mismo fue firmada por las autoridades el acta correspondiente.




Fray Sebastián de Ubrique, Francisco García Parra  y Manuel León, sobrino de fray Sebastián
 

En el primer aniversario de esta liberación de Ubrique, salió en procesión la Santísima Virgen por primera vez después del movimiento, recorriendo la carrera en impresionante manifestación de fe y entusiasmo entre lágrimas de emoción, fervorosos cánticos y gran cantidad de cohetes y bengalas a su paso por las calles engalanadas como en sus mayores fiestas. Resultaron sobre todo apoteósicas la salida y entrada en el templo Parroquial, y ya en éste, en presencia de las autoridades locales que asistieron en corporación, el señor Cura dio las gracias al pueblo en nombre de la Virgen por aquel acto y a la Virgen en nombre del pueblo por el gran favor librado que le había dispensado hace un año, manifestando su deseo de renovar nuevamente con este motivo las manifestaciones hechas por el pueblo en el memorable acto celebrado también ante Ella el 13 de septiembre último. Todos respondieron afirmativamente a las preguntas del señor Cura hechas en voz alta, prometiendo de nuevo celebrar anualmente el voto, trasladando su cumplimiento a las generaciones sucesivas. El alcalde, señor León Carretero, recogió oficialmente estas manifestaciones, leyendo   ante  la  Santísima  Virgen   las   mismas fórmulas escritas para el  citado acto anterior y poniendo al final las manos sobre los Evangelios.
Hasta que se realizaron las últimas obras de reparación en el Convento, el año 1943, estuvo la imagen de la Santísima Virgen expuesta al culto en uno de los principales altares de la Parroquia, y terminadas dichas obras fue llevada en solemnísima procesión a su Santuario, el día 8 de septiembre del mismo año, sacándola simbólicamente de la casa de los señores de Bohórquez Vecina, mediante un hermoso acto de desagravio popular, con asistencia de las autoridades y miles de personas.
Desde entonces quedó de nuevo su iglesia abierta al culto, y aunque nuestra Excelsa Patrona no esté en ella cobijada por grandioso templo de selecta arquitectura, ni aparezca sobre artístico retablo en lujoso camarín luciendo ricas joyas, tiene para nosotros tanto o más valor que esas maravillosas tallas, magníficas interpretaciones de la portentosa inspiración de nuestros imagineros, con ese sublime arte comunicado al genio por la mano de Dios, porque nuestra Virgen de los Remedios está bendecida por la fe y devoción de nuestros mayores, transmitida a nosotros como herencia sagrada de generación en generación. Está constantemente sahumada por el incienso de nuestras plegarias, rociada con el hisopo de nuestras lágrimas y la joya más preciada que prende en su pecho y que ningún hijo despiadado podrá arrancar jamás, es el ferviente amor que todos le profesamos.

Ubrique, año 1955.  F. G. P.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Hace cincuenta y cinco años...

 Banquete de bodas de Manuel Cabello y Esperanza Izquierdo
Ubrique, campo de fútbol de San Sebastián, 10 de septiembre de 1956

Por Esperanza Cabello

Celebrar un aniversario de bodas cuando uno de los componentes de la pareja no está no tiene ninguna gracia, pero el tiempo va, afortunadamente, limando el dolor, y podemos, hoy, alegrarnos porque tuviera lugar, hace cincuenta y cinco años, la boda de nuestros padres.


 El cortejo de boda en la Plaza de Francisco Fatou
Nuestro abuelo Leandro, el padrino


Ya hemos hablado en varias ocasiones de esta boda, que tuvo repercusión no sólo en la prensa diaria, sino en la prensa local y hasta en alguna revista de moda de la época. Debió de ser todo un acontecimiento en el pueblo, tanta gente, tanto movimiento...



 Nuestra madre y nuestro tío con su abuelo
Francisco Izquierdo Moreno
A pesar de todo el barullo, fueron unos novios como los demás, se hicieron sus fotografías familiares con los abuelos, los hermanos, los padres... En esta fotografía podemos verlos con nuestro bisabuelo Francisco, padre de Leandro, que moriría a los pocos meses de la boda.
Y después de las celebraciones, los novios se fueron de luna de miel a París, todo un lujo en la época, un viaje memorable que repetirían en sus Bodas de Plata.


 La Torre Eiffel en 1956
Recuerdo del viaje de novios

Como decíamos al principio, no tiene mucha gracia celebrar esta efemérides, pero si que es un grato recuerdo y, por supuesto, el origen de nuestra familia, por lo que mantiene toda su importancia para nosotros.


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La boda de nuestros padres, en el ejemplar de octubre de la Revista Luna y Sol

Portada de la revista "Luna y Sol"
Octubre de 1956

Por Esperanza Cabello

Hoy, diez de septiembre, es el aniversario de boda de nuestros padres. Hace unos días encontramos, en uno de los cajones de la cómoda, una revista  de cincuenta y cinco años, recompuesta con un precinto de la fábrica de nuestro abuelo.
Era una revista de moda, belleza y sociedad de la época, muy curiosa y muy "moderna".
En sus páginas interiores, en la sección de novias, encontramos a unas novias muy guapas y muy conocidas, nuestra madre y nuestra tía Carmen, preciosas las dos el día de su boda.
Llevaban unos vestidos de novia muy elaborados, pero sencillos a la vez, con velo y tocado.
Bueno, no entendemos mucho de moda, pero nos parecen dos novias preciosas.


Bodas en Ubrique, en la Iglesia Parroquial
Revista Luna y Sol

Lo que nos ha parecido también muy curioso, es que todo se va modernizando con el tiempo, hemos encontrado el formato digital de la Revista Luna y Sol y, aunque para nuestra decepción la hemeroteca parte del año 2005, por lo que no hemos podido encontrar esta página, tenemos el original de la revista, que se ha convertido ¿cómo no? en otro pequeño tesoro familiar.


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jueves, 8 de septiembre de 2011

Los pequeños tesoros hacen historia

Una vieja y preciosa veleta 
que siempre señala al noroeste

Por Esperanza Cabello

Hace unos años nuestro hermano Manuel nos trajo un regalo al campo. Se trataba de una vieja veleta, muy oxidada y muy curiosa, hecha de hierro forjado con una cruz arriba y una pala y una flecha sencillas.
Con el paso del tiempo, la veleta se ha convertido en un objeto más de los que normalmente recuperamos de la desaparición (trozos de romanas, badilas, salamandras, estreves, llaves, poleas, candiles).
Hemos heredado de nuestro padre el gusto por recuperar y preservar todo tipo de utensilios que, lamentablemente, han perdido su utilidad y ya no son apreciados por casi nadie, pero que para nosotros siguen mereciendo la pena.

La semana pasada cambiamos la veleta de lugar, a ver si se movía con el viento y señalaba a otros puntos cardinales (sólo señala al noroeste, la pobre), quedando más a la vista. Nuestro hermano Manuel la vio y nos recordó su historia que, lamentablemente, habíamos olvidado: se trata de la veleta que estaba, desde principios de siglo, en el tejado de la Casilla de Peones Camineros número once, muy cerquita de Ubrique, en la curva de la Venta Martín.

Los más jóvenes no tendrán ni idea de esa casilla, sólo recordarán la que estaba en el mismo lugar que ahora ocupa la gasolinera junto al centro comercial, pero había otra casilla en la Venta Martín, antes de que se hiciera la variante, precisamente la misma casilla en la que una gran parte de nuestra familia se hizo una preciosa fotografía en los años veinte y que conservamos como un verdadero tesoro:




Casilla de Peones Camineros número 11
Carretera Ubrique-El Bosque, años veinte


Así, casi sin proponernoslo, hemos recuperado un dato, una imagen y un objeto más para nuestra historia cotidiana, quizás sean insignificantes, pero acaban de adquirir, para nosotros, un nuevo e importante valor.


Nota de mayo de 2015: Xosé Luis Martínez habla en su blog de las casillas de peones camineros

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La tradición de la Virgen de los Remedios

Portada del librito 
publicado en 1955

Por Esperanza Cabello

Nuestra amiga Consuelo Bohórquez nos ha traido un regalo muy especial: se trata de un pequeño librito editado en 1955 con motivo de la festividad de la Patrona de Ubrique.
En él podemos encontrar, en primer lugar, una historia de la devoción de Ubrique, la historia del Santuario, de la imagen de la Virgen y de la festividad en general. 
Esta historia fue escrita por don Francisco García Parra.
Intentaremos traer el texto en una entrada posterior. Hay muchos datos muy interesantes, aunque  hay muchos comentarios que nos chocan bastante, pero debemos tener en cuenta el momento en que fue escrito





A continuación hay una novena y el programa de actos que tuvieron lugar en 1955. La curiosidad es que la novena fue publicada ya en 1859, pero no hemos conseguido ninguna referencia del autor.



Comienzo de la novena de 1859


Contraportada del libro
Imprenta Zambrano, Sevilla


Una de las cosas que más nos ha gustado es la contraportada del libro, se trata de la reproducción de un cuadro del pintor impresionista sevillano Juan Rodriguez Cabas, que pasó largas temporadas en Ubrique en los años cincuenta y pintó muchos de los rincones de nuestro pueblo con una visión y un colorido asombrosos.
En este caso se trata de una pintura del natural del Convento de Capuchinos, lugar donde se encuentra el Santuario de la Virgen de los Remedios. Nos encantaría saber en qué familia ubriqueña se encuentra ese cuadro, porque debe de tener unos colores muy especiales.
Nosotros tenemos la suerte de que nuestro abuelo Leandro hizo mucha amistad con el pintor, se encontraban en el Casino (Ateneo Cultural) de Ubrique. Nuestra madre nos cuenta que cuando su esposa se quedó embarazada le hicieron la ropa de canastilla al niño en casa de mis abuelos. El caso es que hemos podido contemplar una decena de cuadros de este pintor, y su pintura de rincones ubriqueños es magnífica.




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martes, 6 de septiembre de 2011

La vuelta a las clases. Recuerdo escolar de 1945

José Luis y María Remedios
Recuerdo Escolar 1945

Por Esperanza Cabello

Comienza, a pesar de las fiestas y de la feria, el año escolar en todas las escuelas e institutos de Ubrique (los pequeños entran el doce y los mayores el quince). 
Nosotros hemos encontrado, en una preciosa caja de fotografías, este recuerdo escolar de nuestros tíos, José Luis y María Remedios. Nos ha parecido tan entrañable que no hemos podido evitar traerlo al blog.
En esta fotografía José Luis tenía siete años, y María Remedios tres.
Estaban, al igual que antes habían estado los hermanos mayores, en el colegio del Sagrado Corazón, en el que cada año hacían este tipo de recuerdos (pinchando en este enlace podemos ver otras fotografías posteriores).

María Remedios y José Luis
23 de abril de 1957

Este otro recuerdo escolar, del año 1957, es también de los dos hermanos, pero ya estaban estudiando en Madrid, en el Escorial. Donde los hermanos hicieron sus estudios.


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domingo, 4 de septiembre de 2011

¡Un beso, María Remedios, eres la mejor!

María Remedios, la menor de los siete hermanos 
Izquierdo Fernández


Por Esperanza Cabello

Hace poco más de cinco meses que nos dijeron que esto podría pasar. Nos explicaron que María Remedios estaba muy enferma y que seguramente no  continuaría mucho tiempo con nosotros.
Pero la conocíamos, y estábamos seguros de que ella, la mujer fuerte de la familia, nuestra segunda madre, el apoyo de todos, el "timón que siempre nos ha guiado", como dice tita Carmen, iba de nuevo a torear a la muerte, iba a darle esquinazo...
Y ha luchado, ha luchado como nadie, con fuerza, con entereza, con valentía. Protegiéndonos a todos para que no nos preocupásemos, para que no la viésemos enferma.
Esta vez la muerte ha sido traicionera, más traicionera que nunca, y nos la ha arrebatado  casi sin avisar. Se la llevó, maldita sea, se la llevó muy pronto, y nos ha dejado tan tristes, tan vacíos, tan solos, que no nos repondremos jamás.

María Remedios Izquierdo Fernández era la más pequeña de los hijos de Natalia y Leandro. Nació en Ubrique, un once de diciembre de hace sesenta y siete años, y era una mujer valiente, decidida,  emprendedora y dedicada a los suyos. 
Desde muy pequeña se convirtió en el alma y la alegría de la casa, y fue capaz de ir compaginando su vida familiar con su vida profesional, dedicándose con pasión a todo cuanto hacía.
En los últimos años se había convertido, además, en un personaje público local, concejala del ayuntamiento, dedicada a la Tercera Edad y a la Educación; preocupada por mejorar el futuro y el presente de sus convecinos, había trabajado concienzudamente desde el ayuntamiento poniendo todo de su parte para que su trabajo fuera eficaz y muy válido.
Al mismo tiempo se había dedicado a su familia y a sus amigos, a todos nosotros, pero en especial a sus hijas, Lola y Natalia, a sus nietas, Andrea Violeta y Noelia, a sus "hermanas", Esperanza y Carmen, y a su compañero en esta última etapa de su vida, Antonio.

Y este jueves, sin que aún podamos creerlo, la perdimos... Tranquila, sosegada, ejemplarmente, con dignidad y pidiéndonos que sonriéramos. Se fue entre el cariño de los suyos y dejándonos un legado de amor, de honradez y alegría que siempre agradeceremos.

La mayor prueba del cariño que le profesamos es la mucha gente que se reunió a darle el último adiós, a todos queremos darles las gracias por su compañía, por su apoyo, por sus condolencias, por las muestras de respeto y cariño que le dieron. Queremos agradecer las  frases de ánimo, los ramos de flores (de colores y alegres, como a ella le gustaban), las cartas cariñosas, los mensajes de ánimo, las despedidas en internet. Queremos agradecer las palabras comprensivas de Ildelfonso, nuestro párroco. Queremos agradecer los besos, los abrazos, la amistad...


Y nosotros no tenemos palabras para agradecer a nuestra tía todo el bien que nos ha hecho a todos, estamos seguros de que la llevaremos siempre en el corazón, sobre todo los "de la calle Matadero", los que nos hemos criado con ella y a los que nos ha dejado más huérfanos que nunca. 
Ayer, desde la tristeza, María Remedios consiguió unirnos aún más, y nos sentimos más cerca que nunca  en esa larga noche, en esos días tan tristes, y en ese momento tan especial cuando fuimos a dejarla de nuevo con sus padres y a darle (como propuso Paco) ese último aplauso que nos salió del corazón.

¡Siempre estarás con nosotros, Tita Reme!



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sábado, 3 de septiembre de 2011

Arturo Cabello en el segundo certamen de "Expresión Musical Fiestas 2011"

Cartel anunciador de la "2ª Expresión Musical Fiestas 2011"
Creación de Angel Pablo

Por Esperanza Cabello

Nuestro sobrino Arturo: "Kapel AO" actuará hoy sábado en la Plaza de Toros de Ubrique durante las actividades de la "2ª Expresión Musical Fiestas 2011".
Se trata de la segunda edición de un festival de Matasellos Música, del ubriqueño Pepe Ortega, empeñado desde siempre en llevar la buena música a todos los ubriqueños, que ha querido ofrecer a los jóvenes músicos del pueblo un espacio en el que exponer sus creaciones. Pueden leer, pinchando en este enlace, la crónica de Los Callejones, en la que podemos leer toda la información necesaria.
Nos ha parecido magnífico el montaje de Angel Pablo, que ya fotografiara a Arturo hace más de veinte años para otro cartel anunciador de un evento musical (el Festival del lago de Arcos) tocando la trompeta con dos añitos en la entrada de la cueva del Chiriguay.
¡Ojalá pudiéramos recuperar la imagen de ese cartel!
En esta ocasión, Ángel ha fotografiado a todos los participantes en la esquina de la calle del Agua con la calle Doctor Fleming, los ha vuelto a colocar, por segunda vez, en el mismo cartel y ha colocado, antes de que existiera, el cartel sobre la pared de la esquina, en el lugar en el que ahora se encuentra realmente situado.
¡Que tengan unas magníficas actuaciones! Y que ustedes las disfruten, por el módico y simbólico precio de cinco euros los organizadores podrán cubrir gastos y seguir fomentado la cretaividad musical en Ubrique.

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Nota del 1 de diciembre de 2013: Aquí están las fotografías de Arturo (de pequeño y de joven) de las que hablábamos). Con el tiempo nos hemos confundido, y no están hechas en la cueva del Chiriguay, sino en el Paso Indio, como podemos ver en esta entrada de Ubrique en Verde.


 Arturo Cabello con su trompeta en el Paso Indio
Fotografía de Angel Pablo
 Arturo Cabello con su trompeta en el Paso Indio
Fotografía de Manuel Cabello.


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miércoles, 31 de agosto de 2011

El cartel anunciador de los Cultos en honor a la Virgen de los Remedios



Por Esperanza Cabello




Este es el cartel anunciador de los cultos en honor a la Patrona de Ubrique, Nuestra Señora de los Remedios, realizado por el ubriqueño Carlos Pizano, basándose en una pintura de José Antonio Martel. Al igual que el programa que publicamos en la entrada anterior, en el cartel se detallan todos los actos que tendrán lugar en nuestro pueblo durante los próximos días.

Para nuestra familia estos días están resultando muy difíciles, y pensar en fiestas y celebraciones se aleja mucho de nuestros ánimos. La muerte de nuestro primo David, cuya misa funeral será mañana a las nueve de la tarde en la parroquia de San José, en Cádiz, ha sido un golpe muy fuerte para todos.
Por otro lado la enfermedad de nuestra tía María Remedios nos había hecho pensar, en un primer momento, que no retomaríamos la actividad del blog durante las fiestas. 
Pero precisamente estos días han sido siempre un hito para toda la familia; eso nos ha hecho plantearnos de nuevo nuestro trabajo y hemos decidido continuar nuestra tarea, dedicándole a ella , a nuestra tía, nuestra atención y nuestros mejores deseos. 
El ocho de septiembre, como cada año, colgaremos sobre nuestros balcones los mantones de Manila de nuestras abuelas en su honor. Y mantendremos la tradición familiar como corresponde, al igual que tantas familias ubriqueñas..


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