sábado, 22 de noviembre de 2014

San Sebastián, patrón de Ubrique

San Sebastián en 1968
Gentileza de la Parroquia de Ubrique


 Por Esperanza Cabello

 Hace casi dos meses comenzamos uno de los proyectos que más nos ha apasionado en los últimos tiempos y que nos ha tenido tremendamente entretenidos: buscar los orígenes de la imagen de San Sebastián, Patrón de Ubrique, que se encuentra en la Parroquia de Nuestra Señora de la O.
Se trata, en palabras de Carlos Pizano, de " una imagen que destaca por poseer un tamaño superior al tamaño natural, con un espléndido trabajo de la anatomía y de la musculatura por parte del imaginero, maniféstandose de este modo la fortaleza que habría de tener un soldado romano como fue nuestro patrón San Sebastián, martirizado por su condición de cristiano".

Nuestro tío José María Cabello nos apunta un dato muy interesante:
 "Un detalle curioso de la imagen es que el paño que cubre la parte inferior (el perizonium) no es proporcional al tamaño del cuerpo. Fue una exigencia del entonces ultraortodoxo Obispo de Málaga para su bendición y culto. Se trataba de don Balbino Santos, y recordemos que andábamos por los años cuarenta".
Ubrique perdió gran parte de su patrimonio religioso durante las guerras, sobre todo en 1936. Algunas imágenes y cuadros se escondieron y se quedaron lejos del alcance de todos. De ellas, algunas se quedaron tan escondidas que se perdieron para siempre, otras se encontraron y fueron destruidas, y otras volvieron a sus templos.



Imagen de San Sebastián en la puerta de la Parroquia
Antes de ser destruida en 1936
"Historia de la Villa de Ubrique"


 La imagen de San Sebastián, Patrón de Ubrique, fue una de las que se perdieron en 1936. El padre Fray Sebastián de Ubrique nos cuenta la fundación de la capilla de San Sebastián:

"En el siglo XVI o a principios del XVII fue fundada la capilla o iglesia de san Sebastián a la salida de la villa, por el lado sur. Debió de ser al principio una capilla pequeña de una sola nave, reedificada y ampliada hasta hacerla de tres naves a mediados del siglo XVIII.
Contenía la imagen de Nuestro Padre Jesús y la de san Sebastián, tal vez la que se veneraba en el testero del altar mayor de la parroquia, la que debió ser substituída por la imagen de san Sebastián, que todos conocimos, una y otra bárbaramente quemada la noche del 18 de abril de 1936. San Sebastián fue elegido patrono de Ubrique, celebrándose su fiesta con estraordinario esplendor y asistencia de los dos cabildos, que se unían para celebrar el tradicional banquete".

También cuenta fray Sebastián que la hermandad de San Sebastián tenía una bula firmada por el Papa Pablo V en 1605.


 San Sebastián en el año 2000
Gentileza de Jesús Cantos

Actualmente la imagen de San Sebastián que se venera en la parroquia de Ubrique es muy diferente, y es precisamente esta imagen la que nos ha ocupado en las últimas semanas. No sabíamos nada de esta imagen,  la hemos visto a lo largo de su historia en varios emplazamientos diferentes, y siempre hemos sabido que se trataba de nuestro patrono, pero nunca habíamos oído su historia ni habíamos tenido ninguna información. Eso si, es una imagen majestuosa, y hemos pedido a nuestra amiga Rosario Berraquero, doctora en Historia del Arte, que nos hable un poco de esta escultura.



San Sebastián en 2014
Después de las obras de remodelación de la Parroquia

La descripción que hace Rosario Berraquero de esta bella escultura es la siguiente:

       "Se trata de una escultura de tamaño algo mayor al natural, realizada en madera policromada que representa a san Sebastián, santo y mártir de la Iglesia Católica. Se le atribuía el papel de intercesor contra las epidemias de peste.
        Aunque sigue el modelo iconográfico más difundido, en el que se representa al joven imberbe semidesnudo, atado a un árbol y horadado por las flechas del martirio, presenta algunas diferencias que hacen de éste un ejemplar muy singular.
        No aparece ningún atributo que recuerde su condición de centurión de Diocleciano, dado que solo se ha tallado el cuerpo del mártir y el tronco del árbol al que permanece atado.
Es habitual encontrar representaciones del santo acribillado de flechas o solo con cinco, emulando las cinco llagas de Cristo; sin embargo, esta imagen solo presenta dos saetas, una en el costado y otra en el vientre, de las que no parece fluir la sangre.
        El santo muestra la cabeza reclinada y un rostro sereno de bellas facciones, que en ningún momento muestra signos de haber sufrido los peores tormentos. La torsión del cuerpo hace que el santo adopte una postura zizagueante a partir de un forzado contraposto, pero esto tampoco da muestra de la atroz tortura del martirio.
        Sirve de apoyo al cuerpo de San Sebastián un árbol en forma de Y que permite situar los brazos atándolos con pequeños trozos de soga.
        El recurso del lenguaje clasicista permite al autor resolver la anatomía de forma idealizada, consiguiendo que el desnudo tenga notable presencia y un carácter intemporal.
        La policromía de la talla se resuelve con un tratamiento de las carnaciones a partir de tonalidades oscuras y uniformes que no permiten el contraste con el único elemento paisajístico. Solo  destaca el perizonium, también tallado, de tonos claros".



San Sebastián en 1944
"Historia de la Villa de Ubrique"


Y esta es la primera imagen de San Sebastián que se conserva, la que el padre Sebastián publica en su libro de "Historia de la villa de Ubrique". Hace más de un mes publicamos una fotografía de la familia Lobatón en el balcón de su casa en la calle del Perdón (en este enlace). Nuestro amigo Juan Rodríguez nos comentó que  fue doña francisca Herrera, la madre de la familia, la que costeó la imagen de San Sebastián. Doña Francisca Herrera Revidiego era una mujer muy religiosa, madre de una numerosísima familia y, para los que la conocieron, un abuena mujer. Ya viuda se fue a vivir a Jerez con sus hijos al principio de la década de los cuarenta.

Juan también nos envió una copia del libro, para que la viésemos, y justo al leer el pie de foto comenzó nuestra investigación   
¿Cómo se había elegido esa imagen? ¿Quién la habría esculpido? ¿Quién era ese "Matteu"? ¿Tendría algo que ver con Pierre de Matheu, el pintor? ¿Pudo hacerla el mismo Matheu?
Todas esas preguntas que nos hacíamos el pasado 11 de octubre han ido teniendo respuesta poquito a poco. (En este enlace y en este otro también.)
En esta búsqueda hemos implicado a muchas personas, alumnos, compañeros, vecinos y conocidos. También hemos hablado con profesores, con sacerdotes, con instituciones como la Biblioteca Nacional del Perú o el CSIC, y ha sido realmente enriquecedor.
Damos las gracias a todos los que nos han  ayudado a "buscar" al señor Matteu, en una búsqueda que ha llegado de Ubrique a Valencia, de Valencia a Perú, de Perú a Madrid, de Madrid a Cuba, de Cuba a Jaén, de Jaén a Ubrique, de Ubrique a Madrid.


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