lunes, 25 de septiembre de 2017

Azorín y Ubrique. La mujer ubriqueña

Azorín. Posdata. publicado en 1959
Capítulo dedicado a Carmen de Ubrique   



Por Esperanza Cabello



Esta entrada, y las palabras de Azorín, quiero dedicársela
a mi tía Carmen Sánchez Rubio. Leyendo las reflexiones
del escritor alicantino hemos pensado que esa Carmen de Ubrique
 bonita, encantadora, distinguida, fotogénica y buena solo 
podía ser nuestra tía Carmen 💜. 



Nuestra afición a la lectura  y a los libros solo puede acarrearnos cosas buenas. Y así ha sido en esta ocasión. Compramos en una librería antigua una primera edición de un libro de Azorín, un librito pequeño y coqueto lleno de reflexiones mezcladas con lirismo y un magnífico ojo crítico: Posdata. Una obra de madurez del gran escritor de la Generación del 98 en la que  confluyen sabiduría y buen hacer. Una obra moderna y vigente, a pesar de tener casi sesenta años, que bien podría haber escrito, con el permiso del maestro, nuestro amigo José Manuel Benítez Ariza, pues al tiempo que leíamos no parábamos de pensar en la obra de este escritor gaditano/benaocaceño. 
Traductor, amante apasionado del cine, articulista, crítico literario, gran lector, bibliófilo... hay muchas coincidencias que nos hacen pensar en un Azorín actual.
La obra en sí, Posdata,  es una delicia, a veces se nos escapan los detalles, la cultura del escritor alicantino nos supera con creces, pero su pluma es ágil, cómoda y delicada, llena de referencias a los clásicos, como en la introducción:



Qui vit sans folie n’est pas si sage qu’il le croit.

La Rochefoucauld,

 Máximas.


Azorín explica las intenciones de esta obra y las razones que lo han llevado a escribir una posdata a modo de prólogo.



Una posdata, ¿para añadir o para enmendar? ¿Una posdata después de tantos años de escribir? En la vida se puede rectificar o se puede perseverar. Pasan los años, y da lo mismo una cosa que otra. No deben inquietarnos ni las contradicciones, ni envanecernos las perseverancias. Seamos sinceros. Si bien lo miramos, encontraremos que en el mundo –como en la historia- todo es contingente. Cuanto va en este volumen chico ha sido escrito por instinto; mi ideal ahora, en lo tocante al estilo, es escribir a la pata la llana. Lo elegante me desabre. ¿Pensar con lucidez y escribir con claridad? ¡Qué cosa tan fácil y qué cosa tan difícil! La precisión es el mayor tormento del escritor. Y eso es lo esencial; lo demás son... Habladurías. Sentiré haber pergeñado un librito estridente.

                                                                                                                                         Azorín. 1959.






Pues estábamos tan felices con nuestra Posdata, casi terminando la lectura, cuando al llegar al capítulo XXXIII nos hemos llevado una sorpresa mayúscula: ¡Hay un capítulo dedicado a Carmen de Ubrique!

Hemos releído varias veces el capítulo, intentando saber cuáles eran las intenciones del autor al hablar de una Carmen de Ubrique y proponerla para representar en el cine el papel de Carmen de Merimée, y no solo eso, sino también aspira a que esta mujer ubriqueña sea la protagonista de Mariana, de José Echegaray también en el cine.
Y no se queda corto en elogios para esta Carmen, no solo es bonita, encantadora, distinguida, fotogénica y de manos delicadas, sino que trabaja en el arte en que brilla el pueblo, en artículos de piel, de piel fina, suave y olorosa. 
Carmen es una mujer de prestigio en el pueblo, en estos paisajes espléndidos, y lleva una vida sencilla.
Y Azorín reclama para ella, mejor que el papel de Carmen de Merimée, el de Mariana, de Echegaray, porque es el estudio de una mujer completa


Hemos hecho un barrido en internet intentando adivinar algo más de esta Carmen de Ubrique, queriendo saber si Azorín -viajero incansable por toda la geografía española- conoció a alguna mujer aquí en Ubrique que lo inspirara, o si realmente hubo una Carmen bonita, encantadora y fotogénica a la que se le propusiera el papel de Carmen a pesar de su vida sencilla. 
Pero no hemos encontrado, por el momento, respuesta a ninguna de nuestras preguntas.  Quizás solo utilizó este nombre sonoro dándole un toque andaluz y aprovechó el renombre de nuestro pueblo para su obra. Quizás todo es una metáfora y una excusa literaria para hablar de la personalidad de heroínas literarias.

Solo nos queda la alegría del descubrimiento de este nuevo libro y de esta nueva historia: Azorín, uno de "Los Tres" grandes de la Generación del 98, dedicó un capítulo a Carmen de Ubrique.



XXXIII

CARMEN DE UBRIQUE

Carmen de Ubrique vive en Ubrique. Fueron a buscarla para que hiciera—en el cine— la Carmen de Merimée y... Carmen llevaba—por aquellos paisajes esplén­didos—una vida sencilla; tenía su prestigio en el pueblo, en la región.
Trabajaba; ya se supondrá que traba­jaba en el arte en que brilla el pueblo: en artículos de piel, de piel fina, sua­ve, olorosa. Sus manos delicadas—las de Carmen—hacían primores. Y vamos a nuestra historia. Cada actor tiene su temperamento; cada tempera­mento reclama una modalidad. No puede irse a redropelo[1] del tempera­mento.
Vi, hace muchísimos años, a Novelli en el Hamlet; siempre era el Novelli de Papá Lebonard, una obra de Jean Aicard, que Novelli hacía ad­mirablemente. He visto estos años pa­sados—en la película Ariadna—a Gary Cooper de frac y corbata blanca; andaba desvaído, borroso. De pronto, al final de la obra y durante un mi­nuto, Gary Cooper era Gary Cooper. En la estación, cuando el tren acaba de ponerse en marcha, Gary Cooper saltaba al tren. Ese momento repre­sentaba todo un drama pasional, si­lenciosamente incubado.
Carmen de Ubrique es bonita; es encantadora; tiene maneras distingui­das; su fotogenia la favorece en el cine. Su manera de producirse, en el arte y en la vida, la corroboran. Po­dría pasar, con facilidad, de un modo psicológico a otro. Y ello sin violen­cia, sin aspavientos. Existía antes—ha­ce muchos años—un género de come­dias llamadas de guante blanco; no es que calzaran los actores albos guantes, sino que, siendo comedias realistas, no eran truculentas. Hay una idea fatalmente errónea del realismo. ¿No es realista La cocina de los ángeles, de Murillo? Pues ¿qué están ha­ciendo aquellos ángeles sino lo más realista en una casa: cocinar? No me convencerá nadie de que la Genoveva de Lamartine no es tan realista como la Carmen de Merimée. Y además, buena, abnegada, modesta.
 ¿No habrá alguien que lleve al cine—y para Car­men de Ubrique—Mariana, de Echegaray? En 1892, cuando se estrenó, María Guerrero hizo una Mariana prodigiosa. Mariana es un estudio de mujer completo; en Mariana se van suce­diendo todos los matices de la afecti­vidad humana; Mariana es amable, arisca, generosa, insinuante, irónica, sarcástica, iracunda, blanda, altiva, humilde... No sería dispendioso el es­cenario—en el cine—; bastaría con un salón elegante en Madrid y con una sencilla estancia en Aranjuez.





[1] Contrapelo
 

2 comentarios:

José Manuel Cabezas dijo...

AZORÍN NO ERA VALENCIANO ERA DE MONÓVAR ALICANTE

E. Cabello, Las Cumbres de Ubrique dijo...

Gracias. Ya está listo