jueves, 9 de abril de 2009

Leandro Izquierdo Rivera: Los comienzos de la marroquinería en la familia Izquierdo

Leandro Izquierdo en la fábrica de Juan Villalobos Luque
Marca Hispania, cuyo agente era Emilio Santamaría Caballero

Ya conocemos la historia de nuestros tatarabuelos Blas Rivera y María Vázquez, que vinieron desde Grazalema con su muy numerosa familia para establecerse en Ubrique y hacer funcionar un batán. Nuestra bisabuela Antonia, su hija mayor, nacida en 1878, regentaba un refino, en el que vendía el paño por varas, y se casó con Francisco Izquierdo Moreno, arriero, cuyo padre (Leandro Izquierdo, casado en Ubrique con una viuda, con la que tuvo dos hijos, Francisco y María) había llegado desde Valladolid vendiendo especias. El único hijo de la pareja fue nuestro abuelo Leandro Izquierdo Rivera, que nació y se crió en el Portichuelo, en la calle Toledo.

Leandro empezó a trabajar desde muy pequeño en la fábrica, con doce años su madre lo quitó de la escuela y lo puso a trabajar en el taller de Juan Villalobos Luque, un empresario hijo de Antonio Villalobos, también marroquinero. Su agente fue Emilio Santamaría Caballero, recién llegado al pueblo, que traería nuevos aires a los talleres tradicionales y que comenzaría una nueva aventura empresarial
Leandro trabajaba de sol a sol y por las noches seguía estudiando con su maestro don Antonio. Esta educación espartana y recia hizo de él un hombre siempre dispuesto a avanzar y mejorar. Con 17 años ya estaba "a parcerías" con Luis Piñero (hermano de nuestra bisabuela Pepa) y Tomás Bueno Ortiz de Azcárate.

Con 20 años se casó con Natalia Fernández Piñero, y al principio vivieron en la casa de las Piñeritas, allí nacieron los dos primeros hijos: Francisco (1931) y Esperanza (1932). Un poco más tarde quiso montar el negocio por su cuenta y contó con la gran ayuda de su abuelo Blas. Blas había recibido unas veinte mil pesetas porque uno de sus hijos había muerto en la guerra de Cuba, y se las dió a su nieto Leandro para montar su primera Fábrica de Artículos de Piel, de Ubrique fue en la calle Real, y cuenta nuestra madre, Esperanza Izquierdo, que ya en el primer año tenía más de cuarenta empleados.
Leandro Izquierdo Rivera se encargaba personalemente de los pedidos, y desde el principio tenía muy buenos clientes. Tiendas de renombre en la Gran Vía madrileña, y comercios especializados en primeras marcas de señora y caballero.
Sus productos eran siempre de primera calidad y él se encargaba personalmente de supervisar la producción y de elegir las materias primas.
El negocio empezó rápidamente a despuntar, pero llegó la guerra, y Leandro estaba en Madrid. Tuvo la desgracia de estar allí en el peor momento, y fue denunciado y encarcelado durante varios años en la cárcel Modelo. La historia de estos tristes momentos la contaremos otro día.

Al terminar la guerra Leandro Izquierdo volvió a Ubrique, donde lo esperaban su mujer y sus cinco hijos mayores (después nacerían los dos pequeños), y tuvo que trabajar muy duro para volver a poner en marcha la fábrica. Pero era emprendedor y decidido, y fue capaz de montar la mejor empresa de Artículos de Piel de Ubrique del momento, trasladándose a la calle San Pedro, número 22, dando empleo a muchos trabajadores y manteniendo una producción de muy alta calidad hasta bien entrada la década de los ochenta. La marca de Leandro Izquierdo Rivera, LIZ, siempre fue de las más prestigiosas de Ubrique.
Sus hijos, y más tarde algunos de sus nietos y sus bisnietos han mantenido la tradición familiar y continúan fabricando y comercializando Artículos de Piel de primera calidad en Ubrique.


Esperanza Cabello Izquierdo, abril 2009

1 comentario:

Javier Janeiro dijo...

Siempre es agradable ver fotos de tus familiares, aquí también está mi padre Angel Janeiro Rubiales, muchas gracias,