jueves, 7 de octubre de 2010

Entramos en "El Desván"



Por Esperanza Cabello

Hace mucho tiempo que una amiga nos envió la dirección de la página web de Rafael Castillejo, un zaragozano que ha dedicado muchas horas a recopilar y exponer recuerdos, imágenes, sonidos y sensaciones inolvidables de los años cincuenta y sesenta.
Desde entonces hemos seguido su web con admiración, en ella hemos encontrado de nuevo la canción del Cola-Cao, de las muñecas de Famosa, de los Chiripitifláuticos, de los Telerines y muchísimas otras.
También hemos encontrado las tarjetas de los que pedían aguinaldos en Navidad, las monedas, los sonidos de la radio, los tebeos, los cromos, los libros, las lecturas... No se pueden hacer ustedes una idea de la cantidad de recuerdos increíbles que hay en esa web. Allí acudimos también buscando los cromos de la infancia, pero no pudimos encontrar los que en concreto  andábamos buscando.
Hemos seguido en contacto con su autor y cuando hemos conseguido encontrar los "Santitos" se lo hemos dicho, y hoy nos ha dado una gran alegría: ha incluído algunos de nuestros recuerdos en su web.





Si pinchamos en su página en el apartado Cosas-carteles, donde está el Cola-Cao y la Gallina Blanca, veremos la imagen de una tarjeta con dos gatitos (que regaló nuestro tío Leandro a nuestra madre en el año 1939) en la que pone "Cosas de Esperanza Cabello". Y pinchando en el enlace se llega al álbum número ocho, que nos ha dedicado.




En él hay mezcla de  imágenes de tres blogs, el que llamamos "Natalia Medina Cabello. Recuerdos de Ubrique", el que dedicamos al "Cine en Ubrique" y a éste mismo, con las estampas de santitos. Rafael nos ha dedicado también unas bonitas palabras.



"Cosas de Esperanza" en la web de Rafael Castillejo


Realmente para nosotros es un orgullo haber sido incluidos en esta web, Rafael Castillejo lleva muchos años con su trabajo, en la actualidad tiene  casi dos millones y medio de visitas, con unas veinte mil visitas diarias. En los últimos días hemos podido leer en la prensa un artículo sobre su trabajo, escrito por Miquel Segura:  "La puerta mágica".
Y nos parece estupendo estar en esa puerta aragonesa, por ella se llega también, desde hoy, a los recuerdos de un pueblo y una familia del sur. Gracias, Rafael.



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miércoles, 6 de octubre de 2010

Grupos escolares: El asilo, 1962

Grupo escolar del Rebaño de María
Ocho de diciembre de 1962
(pinchar sobre la foto para ampliar)

Por Esperanza Cabello

Nuestra prima María Teresa nos ha traído un regalo fantástico: la fotografía de las niñas del "asilo"", así se conocía popularmente a la escuela que existía en la calle del Perdón, en la que las maestras eran las hermanas del Rebaño de María.
Esta escuela había comenzado en los años treinta, a ella acudieron nuestra madre y nuestros tíos, y aún hoy continúa existiendo en Ubrique. 
Pero lo que más llama la atención y sorprende es que en esa fotografía, de apariencia tan antigua y en la que hay niñas y monjas que parecen de película de posguerra, estamos también nosotras: María Teresa, Marisa, Charo, María Isabel, Ana María, Puri,  Mari Carmen, Pepi, Antonia,  Loli, Inmaculada... y yo misma (ahí en la fila de abajo).
Hasta hoy hemos creído que hablábamos  en este blog de otros tiempos y mucha historia, pero entre las estampas de santitos y las fotos de las monjas hemos pasado a formar parte de la "historia antigua" de Ubrique.
¡Qué se le va a hacer!


Conocemos a casi todas las niñas de la fotografía, pero de algunas hemos olvidado el apellido y a muchas les hemos perdido la pista. Si alguien que las conociera a todas fuera tan amable de decirnos sus nombres le estaríamos muy agradecidos.
Y como siempre, si alguien quiere una copia de la foto con más calidad, sólo tiene que pedirla.


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lunes, 4 de octubre de 2010

Aquellos juegos infantiles... Jugar a las estampitas: "Los santitos"

Diez Santitos para jugar a las estampitas

Por Esperanza Cabello

María Remedios Arenas Gómez nos ha traído hoy un precioso regalo:  diez "Santitos" de esos con los que jugábamos las niñas de Ubrique hace ya cincuenta años.
Desde que nuestro tío Javier Janeiro nos envió en junio unas imágenes y nos dio la idea de hablar de los juegos tradicionales de la infancia de los ubriqueños y las ubriqueñas, empezando con los "huesos de amasco", hemos estado buscando las estampas de santitos.
A pesar de ser una familia de coleccionistas, no encontrábamos ninguna, y las hemos estado procurando por las casas de la familia y los amigos.
El ocho de septiembre fuimos a casa de nuestras primas Antonia María y María Teresa y allí estaba, como cada año, toda la familia. Casualmente hablamos de los santitos y María Remedios Gómez, la matriarca de la familia, nos dijo que tenía algunos santitos guardados. Hoy  Mari Reme nos ha traído diez santitos diferentes, para que conste.
¿Cómo se jugaba a los santitos? Cada una de las estampitas valía la mitad de un cromo seguramente porque eran chiquitillas (de un centímetro y medio por dos) y menos vistosas que los cromos tan coloridos. Y se podía jugar bien con las cajitas de "Pastillas Carmina", al "zesque" o echándolas de una en una para ver si caían unas encima de otras. El caso es que si perdías y tenías que dar una "estampita", dabas un cromo o dos santitos.
Nuestra madre ya jugaba a las estampas con santitos, y también ellas apreciaban más los cromos que los pobres santitos.
Al principio de  los años sesenta aún se vendían santitos, venían muchos en un pliego y se separaban como los sellos, así que tenían los bordes dentados, recuerdo que había que cortarlos con mucho cuidado.
Pero los santitos no duraron mucho más, las ubriqueñas que tienen ahora entre cuarenta y cuarenta u cinco años no los recuerdan siquiera.
El caso es que hemos conseguido unos cuantos santitos y conservaremos su imagen. Para la cultura ubriqueña son significativos, porque siempre hemos dicho "Jugar a las estampas o a las estampitas" en vez de "a los cromos", porque en principio eran estas estampas de santitos las que se utilizaban para jugar.



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domingo, 3 de octubre de 2010

Un fin de semana serrano: recuerdos, historias, paseos, tradición ... y gastronomía.

 Procesión de la Patrona de Villaluenga
Foto: Luis Eduardo Rubio Bernal


Por Esperanza Cabello

Este fin de semana ha dado para mucho en la Sierra. Por un lado, era la Recreación Histórica en Grazalema, una fiesta muy moderna (es la cuarta edición), que recrea la Grazalema de 1832 y que hubiera encantado a toda nuestra familia porque conserva lo esencial y auténtico de la forma de ser de nuestra gente. Todo bien organizado, limpio, trabajado, preparado con ilusión. La verdad es que ha sido una fiesta de la que disfrutar, con un montón de representaciones, comidas tradicionales y gente amable por doquier.
Por otro, se celebraba en Villaluenga la fiesta de su Patrona, La Virgen del Rosario, y hemos subido con nuestra madre a la celebración.

Nuestra Señora del Rosario con la Sierra al fondo
Foto: Luis Eduardo Rubio


Nuestra familia siempre ha estado muy vinculada a Villaluenga. Nuestro padre era un enamorado del pueblo (fue pregonero de sus fiestas un año) y siempre hemos subido en estas fechas. Es una celebración digna de admirar, con la sencillez de un pueblo volcado en su Patrona, asistiendo a una procesión en la que participan grandes y chicos, acompañados por la Banda de Música de El Bosque, y terminando con un concierto en la Plaza de la Iglesia.


 La Banda de Música de El Bosque acompaña la procesión
Foto: Luis Eduardo Rubio Bernal

Mientras subíamos por la carretera hemos aprovechado para oír las historias que nuestra madre contaba a su nieta, que nos han interesado muchísimo.
Al pasar  junto a Santa Lucía, la finca en la que está Ocurris,  nos contó que en un principio la carretera no estaba trazada por allí, sino por el Rancho Janeiro (allá por los años 20) en línea recta hasta la actual carretera de El Bosque, pero uno de los ingenieros que la diseñaba era de Ubrique, y la hizo girar a la izquierda para que se acercara al pueblo.
También nos contó la historia del tío de nuestro padre, Rogelio, que al volver de Cuba había puesto un negocio con dos coches, y fue uno de los primeros en recorrer el trazado de la nueva carretera Ronda-Ubrique. Nos ha contado también la triste suerte del tío Rogelio, que murió precisamente en un accidente de automóvil.
Como seguíamos por la carretera nos ha hablado de la Cruz del Puerto (que algún desalmado había quitado hace unos años y que hoy vuelve a estar en su sitio), y de cómo esa era una de las salidas de la Trocha.
Y hablando del camino, nos ha contado que Grazalema era Cabeza de Partido, y que todos los asuntos oficiales había que tratarlos allí. 

Vista del Rancho Janeiro desde la carretera
Por aquí iría el primer trazado hasta Benaocaz de los años 20


A Benaocaz se subía por la Trocha (la Calzada Romana, que está en un deprimente estado de conservación, según pudimos comprobar el sábado), a Villaluenga por Los Pernales (se llama así por el tipo de roca que hay, "los pedernales") y se seguía hasta Grazalema andando por los caminos trazados en el monte. 
Había que ir a Grazalema por todos los asuntos de registro, de policía, de juzgado. Allá por los años 30 hubo una anécdota familiar que quedó en la memoria de la familia y ya se estaba perdiendo, aunque hoy nos la ha contado nuestra madre y la escribimos para que perdure:
La Plaza de Toros de Ubrique, que había hecho construir nuestro bisabuelo, Manuel Janeiro, había pasado a manos de uno de sus hijos, Humberto, el último de los hijos de Isabel Rubiales.
Por lo visto tuvo problemas de dinero y se la embargaron, saliendo a subasta pública en Grazalema. La familia hizo un esfuerzo y reunió el dinero necesario para pujar en la subasta, pero cuando llegó el día  señalado el coche que tenía que subirlo a Grazalema se averió, no se sabe por qué, e intentaron subir a pie por Los Pernales. Pero no hubo nada que hacer, alguien de la familia Martel había subido motorizado y llegó a la subasta a tiempo, pudo pujar y adquirió la Plaza de Toros, que desde entonces había estado en manos de esta familia hasta que fue vendida a su último propietario, que la demolió en 2003.
No sabíamos qué había pasado con la Plaza, ni por qué había pasado a otras manos, ni cuántos dueños había tenido desde su construcción, ahora conocemos un poquito más de su historia.
Al llegar a Villaluenga, la abuela siguió contando historias a su nieta, de cómo los payoyos habían resistido a los franceses, cómo el abuelo había investigado en la historia del pueblo, cómo la patrona de Cádiz y la de Villaluenga era la misma y cómo iban siempre a comprar buen queso serrano a lo de Antonia.




 La Procesión vuelve a la Iglesia de Villaluenga
Foto: Luis Eduardo Rubio Bernal

Y así hemos terminado el fin de semana, con más historias familiares, un montón de saludos de gente conocida en las fiestas de Villaluenga y Grazalema,  un paquetito de amarguillos, un poquito de queso payoyo y muchos buenos momentos en nuestra Sierra.


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viernes, 1 de octubre de 2010

En clave de humor

Cádiz, por Leandro Cabello

Por Leandro Cabello

A raíz de la publicación de unas recientes investigaciones, hemos recibido la carta de protesta de alguien ya conocido que se había puesto en contacto con nosotros anteriormente, Cayo el Ocurritano, carta que adjuntamos a continuación:






Cayo el Ocurritano, lapicida romano.

Con indignación me pongo en contacto con usted y le envío estas letras con referencia a la noticia del error de fechas en la lápida Ubriqueña.
Antes de seguir me gustaría señalar que después de un año ajetreado con numerosas actividades y eventos (estuve más liado que la pata un romano) había decidido tomarme un año sabático para resurgir con nuevas energías allá por el mes de junio del año que viene (cuando los romanos volvamos a entrar en acción), pero este señor con sus insinuaciones no me ha permitido mantenerme al margen aireando errores del pasado.
Creo que sus investigaciones y ya que se encontraba en Cádiz las podía haber dirigido hacia el pescadito frito o las caballas con picadillo pero parece que disfruta metiendo la mano en la llaga.
Por lo anteriormente expuesto quisiera decirle que:
 1 -Si el lapicida se equivocó tampoco es que él sea un Séneca de las letras.
 2 -A la Sierra de Cádiz en la época romana llegaban las noticias tarde y mal.
 3 -Dice usted que ofrece su coche para trasladar la lápida. Jajá. Me río. Manéjela a pulso, como hacía yo.
 4 -Y por último; la próxima vez que le entren ganas de investigar que investigue  en un cartucho de pescado frito de la freiduría de la Plaza las Flores.
AVE.



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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Isabel Esquivel (1913-1999): una maestra de Ubrique que dejó una huella indeleble en Mairena del Alcor






Por  José María Gavira y Esperanza Cabello (*)


En Mairena del Alcor existe un colegio de enseñanza primaria que se llama “Isabel Esquivel”. Los maireneros pusieron ese nombre a la institución educativa en homenaje a una maestra que dejó a lo largo de toda su vida huellas imborrables en aquella localidad sevillana, en la que murió en 1999. Pues bien, Isabel Esquivel, mujer querida y respetada en Mairena por su dedicación a la enseñanza durante medio siglo, era de Ubrique.







 



En nuestro pueblo, efectivamente, vio la primera luz Isabel Esquivel Corrales el 26 de julio de 1913. Tuvo cinco hermanas y un hermano, y a todos ellos su padre, José Esquivel Suárez, zapatero acomodado y primer alcalde republicano de Ubrique (desde 1931 a 1935), les ofreció la posibilidad de tener estudios. Isabel y dos de sus hermanas no la desaprovecharon. (El caso nos recuerda al de la también maestra ubriqueña Ángeles Bohórquez Gómez, hija de Pedro Bohórquez Piñero "El Chico", un hombre de ideas liberales también empeñado en dar educación a sus hijas para que tuvieran las mismas oportunidades que sus hijos varones.)
En 1928, de la mano de Dª Francisca (gran educadora de varias generaciones ubriqueñas, también paisana nuestra), nuestro personaje  empezó a prepararse en su pueblo natal para ser maestra, recibiendo finalmente el título en la Escuela Normal de Magisterio de Sevilla en 1931. Ganó las oposiciones en 1933 y tras un brevísimo paso por Carmona fue destinada a Mairena del Alcor, donde desarrolló toda su vida profesional hasta su jubilación en 1982. Murió el 22 de diciembre de 1999.
En aquella localidad sevillana dejó una fuerte impronta que aún perdura, gozando del respeto y estimación de la sociedad mairenera. Allí se casó con Rafael Carrión Méndez, no sin antes ayudarlo a prepararse sus oposiciones para entrar en el Ayuntamiento como administrativo. Tanto Isabel como Rafael eran muy religiosos; él fue mayordomo mayor perpetuo de la Hermandad del Santísimo Sacramento, Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora del Rosario y Señor San Bartolomé. Tuvieron tres hijos: José María, Irene y Remedios. Irene continuó el ejemplo de su madre y es maestra en Mairena (hace dos años pronunció el pregón navideño).






Un esbozo de la interesante vida de Isabel Esquivel escrito por Félix Mateos Guillén, marido de una de las nietas pueden leerlo en la web Mayrena.com. También puede saberse de los inicios de su trayectoria profesional en el bien documentado artículo Las escuelas de niñas en Mairena del Alcor, de María Dolores Domínguez González. Por él sabemos que la escuela de Isabel era la que poseía mayor número de matrículas y que en un informe de 1939 se decía de ella: Es digna destacar la labor que al frente de su escuela realiza la Maestra Doña Isabel Esquivel Corrales. No solo se preocupaba de sus niñas, sino de las condiciones laborales del personal, como se desprende de esta carta que envió al alcalde de Mairena en 1956:
Que hallándose próximas las fechas de la confección de los presupuesto generales en el Ayuntamiento de esta villa, y habiendo recibido de los encargados de la limpieza de nuestras respectivas escuelas, la demanda de aumento de gratificación por tal concepto, nos vemos obligados a recurrir a V.S., ya que con las veinticinco pesetas que cada Escuela y Sección percibe por mes con destino al aseo de las Escuelas, a la compra de utensilios de limpieza, y a la calefacción durante el tiempo necesario, resulta en la actualidad tal cantidad bastante insuficiente para atender debidamente los expresados servicios. Esta razón nos obliga a recurrir a V.S. en súplica de que se digne, considerando estimable lo que solicitamos, signaciones precitadas, esto, si no resuelve con la Corporación de su acertada presidencia administrar directamente estos servicios ya mentados de limpieza y calefacción de las Escuelas Nacionales de esta villa [..].»


Un amigo de Mairena que la conoció bien nos cuenta de nuestra paisana:
En el pueblo se guarda un recuerdo muy grato de la Señorita Esquivel (como se la ha llamado siempre), que fue maestra de varias generaciones, de madres, hijas y de nietas, y también de varones en su última época. Era una persona muy culta, severa para los alumnos en sus enseñanzas, pero muy cariñosa en el trato personal. Especialmente religiosa, aunque nada remilgada en ese aspecto. Sus hijos (Pepe, Irene y Remeditos) siguen su mismo camino, y son parte activa tanto de la vida política como social.




 

Las raíces ubriqueñas de Isabel

Como hemos dicho, el padre de nuestra protagonista era José Esquivel Suárez, apodado por su profesión de zapatero “el cortador”, que fue el primer alcalde republicano de Ubrique, del Partido Republicano Radical. Siempre estuvo comprometido con el progreso social ubriqueño, como lo prueba el hecho de que en 1904 fue nombrado suplente de la Junta Local de Reformas Sociales de Ubrique.


Era un intelectual. De ahí que él tuviera mucho interés en que sus hijos estudiaran, que adquiriesen una formación académica. De sus siete hijos, el único varón no quiso estudiar; a lo que el padre no le da la mayor importancia. En cambio, tres de sus hijas cursan estudios medios. En su mentalidad no hacía distinción alguna entre hombre y mujer: para él, tan válido era que una mujer fuera universitaria como si fuera un hombre.
De ideas republicanas y un intelectual racionalista, no era practicante de la doctrina cristiana, pero él no se inmiscuía para nada en las ideas religiosas de su esposa ni de sus hijos. Es de notar que todos sus hijos fueron muy religiosos. En cambio, él no entró en contacto con los Sacramentos y la Iglesia hasta muy al final de su vida; pero, en toda su trayectoria vital fue tremendamente respetuoso con la Iglesia. Así que, habiendo sido Alcalde de Ubrique con la República, cuando empiezan la quema de conventos cesa en todas sus funciones públicas y dimite de su cargo en la gestora. Decía que: "Él había luchado por la República, pero la República no era el desorden, ni mucho menos atacar a la Iglesia; en definitiva, no era la República que él quería". Es de señalar que en una ocasión, estuvo haciendo guardia toda la noche en el asilo de monjas de Ubrique, porque se temía que iban a prenderle fuego.
(Este suceso nos lo ha confirmado Margarita Piñero, de 83 años.)



 
Boletín Oficial del Grande Oriente Español, 29 de abril de 1912



José Esquivel era masón, siendo exaltado en 1912 al grado de “Compañero” en la Logia América de Ubrique, donde respondía al nombre simbólico de Teófilo Braga, lo que revela su temprana vocación republicana. (En aquella época, el Venerable Maestro de esta logia era Juan Gómez Zarzuela; los vigilantes eran Manuel Moreno Mendoza y Manuel Arenas Vinagre; el orador, Bartolomé Moreno; y el secretario, Manuel Zamora Menacho. Ese mismo año solicitaron la afiliación en esta asamblea el hermano de José Esquivel, Manuel, y Francisco Vallejo Canto –este último, que también llegó a ser alcalde republicano de Ubrique, fue fusilado en 1936–.)







Hemos averiguado que José Esquivel era lector de El Motín, un semanario satírico, republicano y anticlerical que difundía inflamadas divisas de este estilo: 








En el número del 9 de diciembre de 1922 figuran José Esquivel y su hermano Manuel junto a otros muchos ubriqueños como donantes de aportaciones voluntarias para la publicación de un número extraordinario de este periódico. 


 




De la madre de Isabel, Remedios Corrales, segunda esposa de Esquivel, nos cuenta Mateos que:
se dedicaba a sus labores. Pero como su abuela [de Isabel] tenía una gran valía para los negocios y regentaba una gran tienda donde se vendía de todo; al fallecer ésta, su madre se hace cargo posteriormente de la tienda. Una mujer, dicho sea de paso, bastante religiosa.


Esperanza Izquierdo recuerda que sus primeros zapatos de charol salieron de la fábrica de José Esquivel. Por otra parte, hemos sabido que una de las hermanas de Isabel Esquivel casó con un hermano del practicante Diego Herrero; sus hijos son Manuel y José Herrero Esquivel. El negocio de la familia, una zapatería que estuvo en el San Juan hasta los años sesenta o setenta, era conocido como “la tienda de las Esquivelitas”.




* Esta entrada se publica simultanea y conjuntamentemente en este blog y en el apartado cultural de "Historias de Ubrique", de José María Gavira.


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Imagen de cabecera: MAYRENA.COM


Addenda. El 15 de octubre de 2014, con motivo del «Día Internacional de la Mujer Rural», la Junta de Andalucía premió a Isabel Esquivel en reconocimiento a su labor fundamental en el mundo rural y en representación de otras muchas profesionales de la enseñanza que han dedicado  su vida a la educación.


 

martes, 28 de septiembre de 2010

Un viaje a Israel

Postal de Jerusalén, 1976



Por Esperanza Cabello

Entre las miles de cosas por las que se interesó nuestro padre y los cientos de viajes que hizo a todas las partes del mundo, hay uno que, por su especial interés y "exotismo" fue particularmente celebrado por la familia.
Corría el año de 1976 y Manuel Cabello era un célebre maestro ubriqueño, conocido no sólo en su pueblo, sino en los círculos culturales provinciales y regionales; no en vano había sido defensor a ultranza de la protección del Patrimonio en la Sierra de Cádiz, había puesto en valor monumentos, obras de arte, archivos históricos y  todo lo relacionado con el arte, la historia y la cultura.
Se iba a celebrar un importante congreso de arqueología en Jerusalén, y fue invitado a participar en él junto a los mejores arqueólogos de España en ese momento. 
Fue una gran ilusión. Nuestra madre lo animó a que asistiera, porque entonces era una oportunidad increíble: conocer los santos lugares, participar en un encuentro con arqueólogos e historiadores de todo el mundo... y llegó el gran día.
Después de un larguísimo viaje llegaron a su destino. Pudo conocer la Ciudad Sagrada, subió el Monte de los Olivos, visitó mezquitas y catedrales, se bañó en el Mar Muerto (nos llamaron muchísimo la atención las fotografías flotando) y subió al Monte Hermón.
Hoy nos ha traído nuestra madre una carta para que la leyéramos, llena de anécdotas y de recuerdos, y aquí la traemos. No su contenido, porque es muy familiar, pero sí el sobre, como curiosidad de la época...






...y su remite, muy escueto pero clarito: Yo. Monte Hermón. Israel




Debió de ser una experiencia inolvidable. Cuando encontremos las fotos de baño en el Mar Muerto intentaremos publicarlas, son muy curiosas.


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lunes, 27 de septiembre de 2010

El Beato Diego José y Ubrique

Portada del libro publicado
por Manuel Cabello Janeiro en 1994



Por Manuel Cabello Janeiro


El Beato Diego José y… Ubrique

Con cierta satisfacción, no exenta de cierta  extrañeza, hemos venido leyendo en nuestro Diario noticias sobre fray Diego referidas a los cultos que en su honor la ciudad gaditana ha venido celebrando con motivo del primer centenario de su beatificación, culminando los mismos con la erección de un monumento –obra del escultor sevillano Francisco Parra- en su honor, ubicado en las cercanías de la casa en que su madre, doña María García de Rendón de Burgos, natural y vecina de Ubrique, lo trajo al mundo, al tener que trasladarse desde esta población serrana a su capital unos días antes por problemas de salud.
Hasta aquí nuestra satisfacción por lo bien que lo han hecho los gaditanos. Pero nuestra extrañeza ha surgido cuando hemos ido leyendo en esas mismas páginas las semblanzas de diversos oradores, el obispo, el padre provincial de Capuchinos y algún biógrafo más al hacer referencia a la vida de nuestro futuro santo se olvidan por completo de su verdadero origen, que fue Ubrique, a cuya cuna jamás renunció el beato.
A este pueblo había llegado su padre, don José López  Caamaño, “natural de la antigua e ilustre ciudad de Tuy (Pontevedra), donde nació en 1707, y de donde había emigrado siendo soltero con uno de sus hermanos a Cádiz, contratados por la Casa Ducal de Arcos, donde alcanzan los empleos muy decentes de Alcayde de la Puerta de Sevilla y Teniente Comandante de aquella bahía, de donde pasó a Ubrique”. (Datos tomados del Archivo Histórico de la Ciudad de Tuy).
En Ubrique José López Caamaño se casó con doña María, la madre del beato, con quien tuvo dos hijos y un tercero que murió en el parto. Al gestarse el cuarto hijo, el que se llamaría José Caamaño García, nuestro futuro beato, dispusieron sus padres marchar a Cádiz, donde existían mejores médicos, para que la madre fuera atendida y se alojaron en casa de su hermano y su cuñada, donde el 30 de marzo de 1743 vino al mundo con toda felicidad el pequeño José Francisco Juan María, como le impusieron en su bautismo cuatro días después.
Aún sin reponerse su madre -pues los servicios del padre como administrador de la Serranía de Villaluenga (Grazalema, Benaocaz, Villaluenga y Ubrique) eran muy necesarios- lo traen a Ubrique, donde vive el joven José Caamaño hasta los quince años, que le llegó la llamada capuchina, después de pedirla ante su Virgen de Los Remedios, que le iluminó. Otros cinco años los pasó en sus estudios en diversas poblaciones y seminarios. Seis años más habitó en el convento de Ubrique, ya sacerdote, preparándose para ser capuchino, misionero y santo, los grandes pilares de su vocación.
Durante estos fructíferos años obró dos de sus grandes milagros, la multiplicación de los panes, a la puerta del convento ubriqueño, junto a la hospedería, y la reparación de los huevos rotos, caídos del canasto de una joven en la empinada cuesta de la calle de los Solanos, también de Ubrique.
Una vez bien pertrechado espiritualmente partió por los caminos de España, predicando su doctrina, sin olvidar a su pueblo y sin perder jamás su conventualidad ubriqueña.
Cuando le llegó su muerte en Ronda- murió en una casa particular-, pidió por dos veces a sus médicos ser enterrado en su convento de Ubrique, cosa que entre unos y otros le negaron.
Desgraciadamente a Ubrique le han “timado” tanto el origen como el lugar de descanso eterno del Beato Diego José.
El Padre Fray Juan Bautista García Sánchez – ahora ya no se utiliza el “apellido”  del lugar de su  pila bautismal, donde se hizo cristiano, al igual que a nuestro Beato le pusieron “de Cádiz”, de obligado cumplimiento en el siglo XVIII- en su amena obra “Trotacaminos de Dios” así lo dice: “Fray Diego de derecho nació y murió en Ubrique” y aún es más, agregamos nosotros, sus sandalias capuchinas, con las que recorrió casi 50.000 kilómetros por los caminos de España, eran tan ubriqueñas, salidas de los noques, como ubriqueño era él mismo.
De una vez por todas ¡Hagámosle justicia a este futuro santo! Y así conseguiremos que la historia no “time” más a su pueblo, Ubrique.
Su madre, la Virgen de los Remedios, la que le impulsó su fe; su convento y su pueblo Ubrique fueron los puntales fundamentalísimos para hacerse capuchino y misionero… y muy en breve, con el buen hacer de todos, será nominado ¡¡Santo!!


Manuel Cabello Janeiro, Ubrique
17 de noviembre de 1996.



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Este artículo fue publicado el 17 de noviembre de 1996 en el "Diario de Cádiz". Nuestro padre estaba muy molesto porque no se había hecho ninguna alusión a nuestro pueblo durante los actos del primer centenario de la beatificación de José Caamaño. Un ubriqueño que nació circunstancialmente en Cádiz, a causa del estado de salud de su madre, la ubriqueña María García de Rendón de Burgos.
Previamente, en 1994, Manuel Cabello había publicado un libro biográfico sobre el Beato, después de varios años investigando en los Archivos Parroquiales, Municipales y en los archivos de los Capuchinos en Sevilla. En este libro, cuya portada es, precisamente, la imagen de la litografía de Ubrique de la que hablábamos hace unos días y a la que tanto aprecio tenía.


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jueves, 23 de septiembre de 2010

Mis investigaciones gaditanas

 Cádiz, verano de 2010

Texto y fotos:
Leandro Cabello


Mis investigaciones gaditanas

Como se vio en una entrada anterior, una de las cosas que perdimos en Ubrique en las riadas del invierno pasado fue la Veredita Estrecha, que acabo, debido a la fuerza del agua, en el pantano de los Hurones. 
Pues bien cuando este año llegué a Cádiz a pasar unos días, me propuse intentar recuperar ese trocito de Ubrique ya que sabía que el agua que se bebe en Cádiz procede precisamente de los Hurones, me puse manos a la obra y armado con la jarra Brita, que filtra el agua, comencé a colar agua.
Pero después de muchos litros me di cuenta  que no iba por el buen camino y aparte de los pocos restos sólidos que conseguí, el agua llega en buenas condiciones, se podía dar el caso de que los restos sólidos no fueran solo de la veredita estrecha sino de muchas vereditas de la sierra de Cádiz que acabaron en el pantano debido a las fuertes lluvias. 



El agua de Cádiz no tiene residuos de nuestra sierra
 

No quise dejar mis investigaciones. Cádiz es un magnifico lugar y es fácil  encontrar sitios, personas o cosas relacionadas con Ubrique.
En un paseo por sus calles te puedes encontrar con la casa de Frasquita Larrea, que en sus cartas describía perfectamente la vida de Ubrique a principio del siglo XIX y que tanto se parece al actual.


Placa colocada en la casa de Doña Frasquita Larrea



En la iglesia de San Juan de Dios te encuentras con dos imágenes del ubriqueño José Fernández Guerrero y del que se hace un interesante estudio en la parte cultural del blog de Los Callejones. De este imaginero ubriqueño hay más trabajos en el Ayuntamiento o en diferentes iglesias de Cádiz. 



 Los arcángeles de ambos lados son obra del ubriqueño Fernández Guerrero.


Siguiendo por Cádiz en busca de temas de investigación relacionadas con Ubrique y poder hacer una entrada en condiciones para este blog llegue a la catedral en la que  estuvo trabajando un tiempo el  arquitecto Miguel de Olivares, primo del anterior y como el también ubriqueño, del que se puede leer su historia en otras entradas o en el blog “Miguel de Olivares y Guerrero.  Arquitecto Neoclásico” de Manuel  Castro. 

Ya que estaba en la catedral entré pues sabía que en el interior se encuentra la capilla del también Ubriqueño Fray Diego José,  que nació en Cádiz por un problema de salud de la madre a la que los médicos aconsejaron que tuviera su hijo en Cádiz (esta historia me suena de algo, porque yo también nací en Cádiz por consejo médico, pero me parecería muy pretencioso hacer una relación).

Encontré un tema más familiar y que tambiién ha sido tratado en este blog. En una muestra de coches clásicos en el patio de los Salesianos me topé con un Dodge.
Por lo visto no es el mismo que tenía mi abuelo Leandro ya que al de él le decíamos el “Simca estirazao” y este parecía un “Simca redondeao”.




No me decidía por ninguno de estos temas para mi investigación veraniega y de pronto vi la luz, para ser más concreto un rayo de luz gaditano, 


Rayo de sol veraniego en la playita de Cádiz


Y recordé que no solo habíamos perdido la veredita estrecha  los ubriqueños por culpa del agua.

También se había perdido, hace muchos años, una lápida romana del Salto de la Mora  en una inundación en el Museo de Cádiz, según me han contado, de modo que me dirigí a las oficinas del museo para culminar mis investigaciones, pero no contaba con que en agosto está todo o casi todo el mundo de vacaciones por lo que a quien le conté el tema de la lapida ubriqueña perdida en una inundación me dijo que volviera en septiembre mientras se despedía de mi con una sonrisa.



 Trajano. Museo Arqueológico Provincial de Cádiz
 

De modo que para consolarme me fui al patio donde están las estatuas romanas del Museo, que es donde se expone, bajo la mirada de la gran escultura de Trajano encontrada en Bolonia, la lápida de Ubrique que aún queda en el Museo.


 Lápida encontrada en Ocurris
Depositada en el Museo Arqueológico Provincial


No es la más grande ni la que tiene más adornos ni guirnaldas pero es de Ubrique y eso la hace especial para mí y allí estuve un rato haciéndole fotos intentando decir sin palabras a la gente que había en el museo “Ésta es de mi pueblo” y leí una vez más aquello de “REPUBLICA DE LOS OCURITANORUM. 


Cosas de la vida: La lápida tiene algo extraño sobre la R
 

De pronto me fijé en un detalle; sobre  la R de "ocuritanorun" hay un desconchón como si el lapicida se hubiera equivocado...
¡Pero esto no puede ser!  Todo el mundo sabe que los lapicidas no se equivocan. ¿O si?

 

LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Cuando ahora hace un año apareció en  este blog un antiguo lapicida romano que cargaba con la culpa del error de la “R“de Ocurris no podía imaginar ni él ni nosotros lo que consta  en la ficha  explicativa de dicha lapida que tiene el Museo de Cádiz en internet y que nos ha llamado la atención...
Es lo siguiente:

"Frente de la lápida, Cincelado, Letra capital actuaria, Latín, Honorífico
IMP(eratori) CAESARI / M(arco) AURELIO COM / MODO ANTONINO / AUG(usto) PIO FEL(ici), GER(manico) / SARM(atico), PON(tifici) MAX(imo) / TRI(bunicia) P(otestate) IIII, IMP(eratori) X / COS(uli) V, P(atri) P(atriae), RES P(ublica) / OCURITANORUM / DECRETO DECURI / ONUM D(ono) D(atum) (Dado en obsequio del emperador César Marco Commodo Antonino Augusto, Pío, Feliz, Germánico, Sarmático, pontífice máximo, en su cuarta potestad tribunicia, aclamado emperador diez veces, cónsul por quinta vez, padre de la patria, la República de los Ocuritanos, por decreto de los decuriones.) [Letras algo toscas. Altura de la caja 3,5 cm.]"

 Un poco después podemos leer algo sobre la datación de la lápida:

"Por un posible error en la grabación, los números de las distintas magistraturas no se corresponden, por lo que resulta difícil confirmar la cronología del 186, aunque en cualquier caso oscilará entre el 179 y esa fecha"

Es decir que no se puede datar porque el lapicida en la grabación se equivoco de fechas y lo explica:

"179-186 [Los números de las magistraturas no se corresponden entre sí: a la IV potestad tribunicia (año 179) corresponde el I consulado y la II salutación imperial, este año sin embargo, está excluido por el pontificado máximo; Al V consulado (año 186) corresponde la potestad tribunicia XII y las salutaciones VII y VIII, pues Cómodo no recibió la X salutación]"



Todo esto lo considero una anécdota pero que le da más valor, si cabe, a este legado de nuestra historia.
Terminaremos de leer la ficha, porque es muy interesante.

"Observaciones
Disponible para exposición temporal, de acuerdo a la normativa legal vigente."


 
¿Sería posible traerla y exponerla en la Inauguración de la Ermita de San Pedro? Es solo una idea.

Yo pongo mi coche (es una broma, aunque un día en Cádiz con los gastos pagados nunca viene mal...)
 
 
Nota:
 Desde aquí quiero mandar un saludo a todas las personas, historiador@s y aficionad@s que, a base de investigar seriamente, le están dando un valor histórico a Ubrique y la Sierra que desgraciadamente casi habíamos perdido.

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martes, 21 de septiembre de 2010

Manuel Janeiro Córdoba, un bisabuelo que vale por tres.

Manuel Janeiro Córdoba
Ubrique, 1922
Montaje fotográfico de Pedro Rubiales



Por Esperanza Cabello

Hoy hemos encontrado gracias a Los Callejones, en una de esas entradas con historia que tanto nos gustan, un poquito más de la historia de nuestra familia.
Sabíamos que nuestro bisabuelo Manuel (1859) era muy polifacético, un hombre enamorado de su familia, con doce hijos de sus dos matrimonios, inteligente, culto, masón, bondadoso, capaz de amaestrar a una perrita para que trajera el periódico al pueblo, al que le gustaban los toros, la pintura, la música, el teatro; que organizaba el toro del gayumbo cada año, que pagó la Plaza de Toros del pueblo cuando ganó la lotería; que organizaba constantemente  actividades en su café y del que desde hoy sabemos un dato más:
  Según el artículo que el historiador Fernando Sígler ha escrito en "El Periódico de Ubrique", Manuel Janeiro Córdoba era el director de la banda de música del pueblo, así lo  hemos leído en este artículo sobre la historia de las ferias y fiestas ubriqueñas. Gracias, Fernando, por la historia y  por el dato.



Extraído de El Periódico de Ubrique
Lunes, 20 de septiembre de 2010
(Pinchar sobre el recuadro para ampliar)

Así que cuando Pedro Rubiales hizo en 1922 el montaje fotográfico que ilustra esta entrada no estaba nada desencaminado: lo retrató tres veces, con tres sombreros diferentes en tres posturas diferentes, pero en el mismo patio (en la Plaza de la Verdura) y junto a la misma mesa, y después montó las tres fotografías como si fueran una sola, y como si nuestro bisabuelo fuera tres personas diferentes...
En realidad era tan polifacético que, efectivamente, valía por tres.


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