sábado, 10 de mayo de 2014

Cómo era Ocurris en 1833. Las dos lápidas de Ocurris

 Fotografía realizada por Enrique Romero de Torres en 1908
En este enlace pueden ver las otras imágenes de Ubrique de ese año



 Por Esperanza Cabello

Seguimos entusiasmados con el relato de cómo era nuestro pueblo en 1833 que hemos encontrado en la revista Minerva de la Juventud Española. Nos encanta ver cómo nuestro pueblo ya era un motivo cultural y de estudio hace casi doscientos años.
En esta última entrada sobre el estado de Ubrique y de Ocurris en 1833 transcribimos el relato de las dos lápidas encontradas en "Benafelis Alto" (¿no les recuerda a Ubrique el Alto?) en 1795. Como en las entradas anteriores, hemos respetado la ortografía de la época.





Descripción de las lápidas halladas en Benafelis alto en 1795

Un aficionado á las antigüedades, habiendo visto el artículo de las cenizas de los Pompeyos inscrito en el cuaderno nº 7º de la Minerva, ha remitido para insertar en ella la curiosa descripción siguiente:


LAPIDA PRIMERA


Imp. Caesari Divi Adriani é Divi Trajani
 Pare Nepoti Divi Nervé Prónepoti
 Pio Hadriano Antonino Aug. Pio Pontifici.
 Max, P.R. potest. V. Cos  III. P. P:
 Pub. Ocuritanor. Creto Decurionum. 
D. D.

Año 138 de Cristo.
Itnperatori Caesari Divi Hadriani filio
Divi Trajani parentis Nepoti Divi NerVe
Pronepoti: Pio Hadriano Antonino Augus-
to Pío Pontificis Maximo Populi Romani
potestate Urbis Gonsuli 3.º populi procu-
ratori Publico Ocurritanorum decreto Decurionum  
dedicavit, ut denodedit.

Al emperador César hijo del divino Adriano, nieto del divino Trajano, viznieto del divino Nerva: Al Pio Adriano Antonino Augusto Pio Pontífice Máximo cónsul de Roma por la potestad del pueblo romano; tercer procurador público del pueblo ocurritano en fuerza del decreto de los Decuriones se dedica.

LAPIDA SEGUNDA


Imperat. Caesari M. Aurelio Commodo 
Antonino Aug. Felcer Sar = M. Pon. Max. 
trib. P. IIII Imp. X Cos. V. P. P. Resp. P. 
Ocurritanorum , decreto Dec. 
D.D. 
 
Imperatori, Caesari Marco Aurelio Com- 
modo, Antonino Augusto feliciter Sarmatarum 
Magistro Pontifici Máximo Tribuno 
Plevis 4.º Imperatori X. Consuli Urbis, 
procuratori publico Reipublice Ocurritanorum 
dedicavit aut dons dedit.


Al emperador César Marco Antonio Commodo, Antonino Augusto Pio, felizmente maestro de los Sarmatas, Pontífice Máximo, cuarto tribuno de la plebe; emperador X, cónsul de Roma, procurador público de la República de los Ocurritanos en fuerza de decreto de los Decuriones se dedica.

Se leyeron estas lápidas en 21 de febrero de 1795, en que se descubrieron.
Hay dos pedestales con estas inscripciones, como de cinco tercias de alto situados en Benafelis el alto de Ubrique. La una de estas lápidas está escrita en letra latina (que se dice), y la otra en letra cursiva. El marques de Palacio, teniente coronel de húsares, pasando por Ubrique hizo la traducción de estas lápidas.

Nota: en este artículo de los arqueólogos malagueños Pérez Parra y García Barea podemos leer la transcripción de las lápidas en 2011.

Fotografía realizada por Manuel Cabello Janeiro en 1973


Realmente este hallazgo es, para nosotros, un pequeño tesoro, y viene a reforzar de nuevo nuestra idea, que aprendimos de nuestro padre, de que el topónimo OCURRIS ha sido el que se le ha dado a esta ciudad romana desde su descubrimiento en 1795. 
Más de doscientos años conociendo a nuestro tesoro arqueológico por este nombre, eso es bastante tradición. Y si hubo o no hubo un error en la transcripción del texto de las lápidas (vemos que el autor de este texto adapta la inscripción latina según le suena) eso, a estas alturas, ya da igual.
Que los epigrafistas corrijan y escriban correctamente en sus libros, eso está muy bien. Pero que nos dejen seguir usando nuestras palabras y nuestros topónimos como lo hemos aprendido los ubriqueños desde chicos, y este desde hace hace más de doscientos años.
Porque tenemos nuestras palabras desde antiguo, y ¿quién es nadie para corregir la lengua de un pueblo?
 Si yo digo "perrillo" y los madrileños dicen "pinzas" pues muy bien; si aquí se dice "angarilla" y en Cuenca se dice "cancela" pues estupendo; si nosotros decimos "bolindres" y vosotros decís "canicas", eso está muy bien. Cada uno que sea fiel a lo suyo. ¿Por qué no voy a decir "Ocurris"?
¿Es que si alguien descubriera que "Sevilla" se escribió originariamente con una sola ele alguna persona iba a ser tan pretenciosa que pretendiera corregir a todos los de "Sevila" para que fuesen "sevilanos"? Solo de pensarlo parece muy ridículo ¿verdad?

Y, hablando en femenino singular, (o sea, por mí misma) si alguien nos llama ignorantes, permítanme, a título personal y siendo muy inmodesta, decir que soy licenciada en Filología (estudio de las lenguas), especialista en "Evolución y Estructura de la Lengua" (según mi certificado académico), con ocho años de estudio del latín clásico y el latín vulgar en las Universidades de Cádiz y Sevilla y con siete años acreditados de estudio e investigación de la cultura y el patrimonio ubriqueños.
Creo que eso es más que suficiente para permitirme el lujo de seguir usando la palabra Ocurris  como en los últimos doscientos diecinueve años, o, mejor, decir el Salto de la Mora, como se conoce el lugar; o Benafelis el Alto, que así  le decían en 1833 y  también es un nombre bonito.


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2 comentarios:

Rafael Domínguez Cedeño. dijo...

Impresionante Esperanza, articulo que más de uno deberían de leer, porque mi manera de pensar y yo por desgracia no tengo tantos estudios son muy similar a la de usted, cada pueblo tiene su propio diccionario académico y el cual jamás nadie por muy intelectual que se crea lo podrá cambiar si en mi pueblo Setenil definimos al cernícalo como Kalí o un mediano muro como albarra o un simple adiós lo expresamos con un "eh" eso es nuestro de los andaluces/as y nadie jamás lo podrá cambiar, por tal una cosa que lleva 200 años pronunciándose de una manera porque cambiarla ahora. Saludos y un abrazo.

E. Cabello, Las Cumbres de Ubrique dijo...

Muchas gracias, Rafael, yo estoy convencida de que no hacen falta títulos para saber respetar a los demás. Y es verdad que muchas veces nos han tachado de "ignorantes", pero afortunadamente se están respetando cada vez más nuestras palabras y nuestra forma de hablar.