martes, 4 de enero de 2011

Don Hermengaudio Cuenca Arias, Maestro de Primera Enseñanza

Una escuela de Primera Enseñanza
en el siglo XIX

Por Esperanza Cabello

Ayer, hablando del Ubrique de hace 137 años, citábamos a  don Hermengaudio Cuenca Arias. No teníamos ni idea de que ese nombre existiera y mucho menos esa persona, y hemos querido cerciorarnos de que realmente existía y no se trataba de ningún error.

Así que hemos estado investigando un poco y hemos sabido que don Hermengaudio era un maestro de Arcos de la Frontera, nacido en 1836 y que a los 21 años ya era maestro.

La primera referencia la encontramos en el libro de Miguel Mancheño y Olivares,  “Apuntes para una historia de Arcos de la Frontera”,  publicado en  Arcos de la Frontera, tipografia de El Arcobricense, en 1896.

El autor consagra una reseña a los historiadores de Arcos que le han precedido, desde el siglo XVII al XIX, y entre ellos cita a don Hermengaudio.

Más tarde hemos encontrado la nota bibliográfica correspondiente a su obra más señalada,de la que nuestro padre había sacado los datos de población de 1877:

CUENCA Y ÁRIAS, Hermengaudio (n. 1837) Descripción Geográfica é Histórica de la Provincia de Cádiz / Por Don Hermengaudio Cuenca y Arias. – Cádiz : Imp. de la Revista Médica de D. Federico Joly, 1879 136 p. ; 8º (15 cm.)




También hemos sabido que don Hermenangaudio era masón. En el libro de  Pedro Álvarez y José Manuel Vázquez Romero: "Krause, Giner y la institución libre de enseñanza: nuevos estudios" podemos leer sobre sus actividades, desde la Escuela Normal de Magisterio, de la que fue director:

"La Escuela Normal Masculina de Cádiz fue una de las instituciones educativas españolas en la que la masonería tuvo mayor arraigo y una de las pioneras del froebelismo. El epicentro de su masonismo radicó en su Escuela Práctica. En concreto, Hermenengaudio Cuenca Arias, su regente de 1857 a 1911, compañero de Antonio Machado en la logia Tolerancia y Fraternidad  y partidario de la pedagogía froebeliana, y José María Rioseca Montero, profesor auxiliar de la misma entre 1867 y 1902, estrecho colaborador de Cuenca Arias y compañero de logia de Mosquera Calvo, fueron los artífices de que durante toda la segunda mitad del siglo XIX los ideales masónicos se extendiesen permanentemente por aquel centro."

Nos ha encantado saber que don Hermengaudio fue el Director de la Escuela Normal de Magisterio (y también seguramente su profesor, porque según los autores que estamos tratando, el claustro de profesores no sobrepasaba los siete u ocho miembros) en la que hizo sus estudios la primera maestra por oposición de Ubrique, doña Ángeles Bohórquez Gómez, seguramente la amplitud de miras y el talante liberal de don Hermengaudio propició la entrada de las primeras mujeres en la Escuela Normal de Magisterio.


Pero lo que más nos ha servido para conocer un poco a don Hermengaudio (debió de ser una persona especial, con ese nombre), ha sido el texto de Gloria Espigado, publicado en su libro "Aprender a leer y a escribir en el Cádiz del ochocientos" (1996), del que destacamos lo siguiente:

Sí hay que ejemplificar el interés por la renovación pedagógica y la puesta al día en las labores docentes, dentro del magisterio gaditano, no hay duda que la vida profesional del maestro don Hermengaudio Cuenca Arias es el exponente mas claro de una existencia entregada por entero a la enseñanza primaria. En el Archivo General de la Administración se encuentra su expediente completo que revela una hoja de servicios verdaderamente ejemplar. Con ella y con otras informaciones paralelas reconstruimos el quehacer del que, sin duda, fue el maestro más destacado de toda la centuria.

Don Hermenangaudio Cuenca Arias, había nacido en Arcos de la Frontera en 1836 y había obtenido el titulo de maestro elemental en 1857, a la edad de 21 años, con nota de Bueno y su primer destino, por nombramiento del Ayuntamiento de Jerez lo desempeña como maestro interino en una escuela pública de aquella ciudad, pero inmediatamente, en este año crucial para nuestro biografiado es nombrado regente interino de la Escuela Práctica de la Normal de la capital, puesto que mediante oposición gana al año siguiente y que desempeñará por espacio de 53 años ininterrumpidos, hasta su jubilación en 1911 a los 75 años de edad, aceptada -según reza la petición que eleva al Ministerio para permanecer en su puesto- a regañadientes.

Como servicios especiales destacan las clases impartidos en la Escuela Normal (clases de lectura y caligrafía), secretario de la misma en 1899 y profesor de gramática castellana y de la asignatura "práctica de la enseñanza" en el Instituto General Técnico en los estudios preparatorios para el magisterio. Ocupando el primer puesto en el escalafón de maestros de la provincia, se preocupó de dar clases a sordomudos y ciegos, de publicar obras de interés pedagógico que relacionarnos mas abajo, de sacar a la luz la Revista de Primera Enseñanza, el rotativo profesional más importante de la ciudad, del que fue director, y de organizar y fomentar el asociacionismo entre sus compañeros.


Cruz de la Orden de Isabel la Católica
concedida a don Hermengaudio por sus méritos
y su trabajo constante

Por todo ello, y porque jamás fue amonestado o expedientado, fue nombrado Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica. Sin duda, se trata de una trayectoria excepcional que redondea con su participación activa en el Congreso Pedagógico celebrado en 1882, donde intervino para proponer exenciones fiscales para los padres de familias pobres mas interesados en la educación de sus hijos, así como premios para los alumnos de ambos sexos que asistieran con más frecuencia y puntualidad a clase.

Por el contrario, el peso de la Ley debía caer sobre los padres infractores, castigando también a los empresarios que contratasen niños sin los conocimientos mínimos de la primaria. Llegaba, incluso, a cuestionar el matrimonio para aquellos que no exhibieran el certificado correspondiente, inhabilitando, igualmente, a los que solicitaran licencias industriales y comerciales, imposibilitando el desempeño de carpos públicos y privando de los derechos políticos a los iletrados.

El pupitre de la escuela en el siglo XIX

Hasta aquí los datos que hemos podido encontrar, por el momento, de don Hermengaudio Cuenca Arias.

Ahora comenzaremos la búsqueda de su obra más señalada, "Descripción Geográfica é Histórica de la Provincia de Cádiz" y nos informaremos del papel que juega nuestro pueblo en su obra. Quizás también podamos aclarar el papel que jugó el maestro don Hermengaudio en los estudios de doña Ángeles Bohórquez Gómez.


Nota del 22 de enero de 2015: Nuestra alumna Angélica López nos ha ofrecido el libro de la escuela de su abuelo: precisamente la "Descripción Geográfica e histórica de la provincia de Cádiz". Podemos ver la entrada en este enlace.


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1 comentario:

Luis Arenas dijo...

Yo tuve un compañero que se llamaba Hermengaudio. El nombre era el de un santo catalán, y la verdad es que era un nombre muy raro. Le decíamos "Barcelona", y no usabamos nunca su nombre.