domingo, 3 de junio de 2012

Buscando las caras del Chaparro de las Ánimas

Buscando las caras del Chaparro de las Ánimas

Fotografías: Leandro Cabello


Hace unos días hicimos, con nuestro hermano Francisco, un recorrido por los pasos entre las provincias de Cádiz y Málaga. De este viaje nos quedamos prendados de varios lugares excepcionales, uno de ellos el Chaparro de las Ánimas.
Se trata de un árbol especial, catalogado en el inventario de Árboles singulares de Andalucía, con un montón de historias y de leyendas detrás. Nosotros tenemos una historia muy interesante y muy entrañable que contar.

Hace un montón de años estuvimos colaborando en un proyecto etnobotánico inédito aún que nos permitió conocer más de cerca nuestro entorno. Esos días tuvimos la ocasión de conocer este árbol tan increíble.



Poco queda de la casa de nuestro amigo Luis

Nuestro amigo Luis había nacido justo junto al chaparro, en una casita que ya está en ruinas, pero nació allí y vivió una gran parte de su infancia rodeado de la naturaleza. Su familia vivía del campo y cuando era un jovenzuelo se vinieron a vivir a Ubrique. 
Cuando le comentamos que habíamos estado junto a su chaparro nos contó que se llamaba "de las Ánimas" porque era un árbol  de excepcional tamaño (mide más de cinco metros de perímetro) muy verrugoso, en el que el corcho  asemeja a caras de los que "estarían encerrados dentro".
Luis decía que las ánimas en realidad estaban dentro del árbol, y sus rostros se reflejaban a través del corcho.




Años más tarde, cuando comenzó el catálogo de árboles singulares, señalamos el Chaparro de las Ánimas por su excepcional tamaño, pero no hicimos ninguna referencia a la leyenda de las ánimas.
Y esa historia ha estado semiolvidada hasta que la semana pasada copiamos una descripción del catálogo, en el que se decía que se llamaba "de las Ánimas" porque la venta de su corcho servía para pagar el aceite de la capilla de las Ánimas de Grazalema.






Cuando empezamos a hablar sobre el tema recordamos los datos que Luis nos había dado, hablamos de su tronco verrugoso y pensamos que quizás era posible...
Así que Leandro cogió su cámara y se fue a comprobar si realmente podían verse los rostros de las ánimas sobre el tronco del chaparro.




Y, efectivamente, con un poco de imaginación y fantasía podemos ver muchas caras diferentes, los ojos, las bocas, las sonrisas, los gestos de enfado...








En la anterior entrada Leandro nos decía que el corchero que se dedica desde siempre al descorche en la zona no sabía nada de la historia de la capilla, también que el chaparro  estaba en una colada, y que no podía explicar nada más.





Quizás la historia de la capilla sea mucho más antigua y las dos historias sean compatibles. Lo mismo alguien pensó que en el interior del chaparro estaban las ánimas y decidió hacer una ofrenda por ellas. Nunca lo podremos saber.





Lo que si que está claro es que el Chaparro de las Ánimas es un árbol de porte excepcional, y si lo miramos con los ojos de la fantasía podemos descubrir  en él mil y una formas retorcidas, suaves, curvas, recortadas...




 Nuestro amigo Luis nos contó que había dos formas de encaramarse a la copa de este chaparro, y que siendo niño recorría esos dos caminos mil veces, jugando, buscando bellotas, escondiéndose, jugando.




Afortunadamente, este árbol tan singular goza de muy buena salud, y sirve como referencia a paseantes y enamorados de la naturaleza. En el Cuaderno de Campo Payoyo podemos leer una bonita entrada de este árbol que ha inspirado leyendas y fantasía en la Sierra de Cádiz.


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2 comentarios:

Selu dijo...

Curiosa historia la de las caras en el corcho del tronco, la verdad es que habría que preguntar a alguien de Grazalema por si conoce la historia del aceite para las ánimas benditas, igual las dos versiones son correctas, pero lo cierto es que los árboles como el chaparro de las ánimas tienen un algo especial, como si tuviesen alma y fuesen un poco mágicos, así que el nombre de Chaparro de las ánimas le viene muy bien. Gracias por las referencias a mi blog.

E. Cabello, Las Cumbres de Ubrique dijo...

Supongo que lo de las Ánimas Benditas debe de ser muy antiguo, porque el corchero con el que estuvo hablando Leandro (ya muy mayor) había descorchado desde siempre esa zona y no tenía ninguna idea de eso, él recogía el corcho de ese chaparro como el de todos, sin ninguna especialidad. De todas formas haré la pregunta en el grupo de facebook "Enamorados de Grazalema, a ver si alguien me contesta.
Un saludo.