viernes, 22 de abril de 2016

Los molinos de Ubrique en 1753. Según el catastro de Ensenada.

Las cárcavas del Molino del Nacimiento
Fotografía de Manuel Cabello


Por Esperanza Cabello


Cuando las personas no están, hasta los objetos más insignificantes se vuelven imprescindibles, y sus enseñanzas son, ahora, lo más preciado.
Nuestra tía Carmen ha sido, durante muchos años, una de nuestras mejores informadoras para todos los trabajos de investigación sobre nuestras tradiciones y nuestras costumbres. Siempre ha tenido algún dato para nosotros. Incluso cuando la hemos importunado con nuestras preguntas ha seguido echándonos una buena mano.
El tesoro de hoy es un papelito garabateado de la semana pasada con sus últimas explicaciones para nuestros molinos. Así, más o menos, fue la conversación:

¿Cuáles eran los molinos que había en Ubrique cuando eras chica, tita?
-Pues el del americano (en la avenida Herrera Oria)
-El de Cotrino (a la entrada)
-El de los Peña (en la fuente de San Francisco)
-El de la Pasadilla (que era de Eugenio Arenas)
-El de Joaquín y Beatriz Benítez (por la fuente de San Francisco)
-El del Rodezno

¿Y no te suena el de las Yeseras?
¿Yeseras? Esa eres tú la que lo tiene que saber, y tienes que escribir ya un libro para que estas cosas no se olviden.

¿Y molinos de aceite, tita?
En la calle de los Morales, el de don Adrián, entrando a la derecha.
Y en la calle Cantarrana estaba el molino de Nicolás Moreno, que se casó con Anita...


Con estas conversaciones nos íbamos haciendo una idea de cómo era el Ubrique de los años treinta, que se parece, mucho más de lo que pensamos, al Ubrique del siglo XVIII, tal y como podemos leer en las respuestas generales del Catastro de Ensenada, en 1753, custodiadas en el Archivo de Simancas y digitalizadas en el Portal de Archivos Españoles PARES:



17ª. Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

 A la décima séptima pregunta dijeron que en esta dezmería hay hasta nueve molinos harineros, que el uno está en el sitio que llaman “del Nacimiento” propio de dicho Excelentísimo Señor Duque de Arcos, que es de dos paradas; el dicho le puede producir anualmente de sus maquilas[1] hasta cien fanegas de trigo; otro que está en dicho sitio y llaman “de las dos paradas”, las que tiene y es propio y perteneciente al patronato fundado por Gonzalo Sanz Nieto, vecino que fue de la villa de Villaluenga que hoy percibe sus rentas Pedro Barea Nieto, vecino de ella, quien distribuye sus rentas en doncellas parientas y ganará anualmente otras cien fanegas de trigo.
 Otro que está en el sitio de la Pasadilla, de una parada, propio de doña María Esteban Viruez, viuda, vecina de esta villa, que puede producir de renta al año hasta treinta y cuatro fanegas de trigo.
 Otro que llaman “de la Bovadilla”, de una parada, propio de dicho Excelentísimo Señor Duque, el que puede ganar anualmente de renta hasta cuarenta fanegas de trigo.
Otro que está en el sitio que llaman del Retamoso, y es propio de los herederos de doña Catalina Fernández y Miguel del Pino, vecinos que fueron de esta villa; el que es de una parada y puede ganar de renta anual hasta cincuenta fanegas de trigo.
 Otro que está en dicho sitio del Retamoso, de una parada, propio de la capellanía que hoy posee don José Morales de Reina, eclesiástico de menores, vecino de la ciudad de Málaga y que administra por el referido don José de Reina el beneficiado de esta villa, el que puede ganar de renta anual hasta veinte fanegas de trigo, por no moler más que la mitad del año, por divertirse el agua en un batán contiguo, propio de dicho dueño.
Otro en el expresado sitio del Retamoso, de una parada, propio del patronato de legos que fundara don Diego Mateos, beneficiado que fue de la villa de Benaocaz, que administra don Esteban González, vecino de dicha villa, el que puede ganar de su arrendamiento hasta treinta y seis fanegas de trigo.
 Otro en el  mencionado sitio del Retamoso, de una parada, propio de Blas Mateos Bueno, vecino de esta villa, que puede ganar anualmente hasta veinte fanegas de trigo por subarriendo.
Y otro que está en el sitio que llaman de las Yeseras, de una parada, propio de Manuel Hermenegildo Muñoz, vecino de esta villa, a quien le podrá regular anualmente hasta cuarenta fanegas de trigo.
Y asimismo hay un molino de aceite, y otro de prensa de dicha especie, el primero que está en esta dicha villa y calle de Cantarranas, que muele con unas piedras, propio de doña María Esteban Viruez, viuda vecina de esta villa, el que le puede fructificar por razón de su molienda anualmente hasta diez arrobas de aceite, y el otro que es de prensa está en las casas que llaman de Cuenca, propio del vínculo que fundó el bachiller don Diego de Morales, que hoy perciben su renta don José de Reina, beneficiado de esta villa, y don Miguel de Morales, presbítero, de por mitad, el que podrá ganar anualmente hasta seis arrobas de aceite.


[1] La maquila es la cantidad que corresponde al molinero por la molienda.
 




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