sábado, 10 de diciembre de 2011

La Recreación Histórica de El Bosque

Los bosqueños dispuestos a luchar por su pueblo

 Por Esperanza Cabello Izquierdo
Fotografías de Irma Pérez y
De Juan Miguel Aguilar

Ya empieza a ser habitual que la gente de todo un pueblo o de un barrio se ponga de acuerdo para hacer algo nuevo, cultural y diferente todos juntos.
Conocemos desde siempre la Fiesta de Moros y Cristianos de Benamahoma, nuestro Belén Viviente de Ubrique desde hace varios años, la Recreación de Grazalema, con sus bandoleros y todo el pueblo volcado en las actividades y, desde hace un par de años, La Recreación Histórica de El Bosque.



Foto de Irma Pérez.



Hace doscientos años, el 28 de noviembre de 1811, el pueblo bosqueño obtuvo el Privilegio de Villazgo de la Junta de Regencia establecida en Cádiz el 17 de noviembre, lo habían solicitado después de haber actuado conjuntamente para impedir la entrada de las tropas francesas en la Sierra de Cádiz. Y este pueblo ha querido celebrar su Bicentenario, como dice su alcaldesa, con orgullo y hondo sentir popular.



Foto de Juan Miguel Aguilar Córdoba



Hasta aquí todo podría ser considerado “normal”. Pero yo he podido comprobar personalmente hasta qué punto esta ha sido una celebración especial, muy especial. Los bosqueños y bosqueñas se han echado a la calle haciendo un alarde de cultura, de preparación, de buen gusto, de buena voluntad, de tesón y de arte, todo ello aliñado con una buena dosis de ilusión, interés y fantasía, sin faltarles, por supuesto, un montón de trabajo y una gran capacidad de organización.
Todos los actos y las representaciones se han desarrollado según los horarios previstos. Todo estaba organizado y limpio. La gente, los actores, los figurantes, todos han desempeñado sus papeles con una creatividad y un entusiasmo que nos contagiaba a todos. Las escenas eran muy significativas, cargadas de sentimientos y de arte. La música, muy bien elegida, se nota la cultura y el buen gusto de los guionistas y el director. Los textos, los relatos, los diálogos eran claros, sencillos y directos.



Foto de Juan Miguel Aguilar



Quizás lo mejor de todo es que consiguieron meternos a todos en aquella época, hicieron que nos sintiéramos todos bosqueños y orgullosos de serlo. Hicieron que volviéramos a la vida de los pueblos de aquellos años, hace dos siglos. Veíamos a las bosqueñas bailando para los franceses la Danza del Fuego (este es el enlace), y pensábamos como ellas.
Después, por la mañana, vimos cómo las mujeres iban a misa, cómo los niños y niñas jugaban tranquilos a la cuerda, al corro (por cierto, unos actores y actrices excepcionales, esos niños y esos jóvenes); cómo cada uno hacía su tarea normalmente hasta que llegaron las tropas francesas al pueblo (con una indumentaria realmente espectacular, su cañón y sus mosquetes, desfilando al ritmo de Biset).



Foto Juan Miguel Aguilar



Finalmente, mientras el Bolero de Ravel se oía por todo el pueblo cada vez más intensamente, los bosqueños y bosqueñas prepararon una emboscada a los asaltantes, venciéndolos a pesar de no tener armas como ellos.
Realmente hemos vuelto impresionados por este espectáculo. No sólo por la maestría con la que han representado sus papeles todos y cada uno de ellos, sino, como dijimos al principio, porque todo ha sido un derroche de cultura, buen gusto, limpieza, orden, diversión y espectáculo.
¡Felicidades a todo el pueblo! No siempre tenemos la ocasión de regalarnos con una gala así. Esperamos que los años venideros podamos disfrutar de nuevo de vuestro excelente trabajo.



Juan Miguel Aguilar



Esta crónica fue publicada en "La Sierra del Mediodía"en noviembre de 2011.

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