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viernes, 29 de mayo de 2026

Los comercios y comerciantes de Ubrique: siglos de actividad

 

 

 

 

 

En este enlace

 

Cuando repasamos los antiguos anuarios comerciales de Ubrique desde 1864 sentimos muchas veces que estamos abriendo una puerta al pueblo desaparecido de nuestros bisabuelos. No son solamente listas de nombres y oficios. Detrás de cada comerciante, de cada fábrica y de cada tienda hay familias enteras, calles llenas de vida, olores, voces y recuerdos que todavía sobreviven en nuestras conversaciones familiares. Gracias a aquellos documentos podemos reconstruir cómo era el tejido económico y humano de aquel Ubrique que empezaba ya a convertirse en un pequeño centro industrial serrano.

Los anuarios nos permiten comprobar que, ya en 1864, Ubrique era un pueblo extraordinariamente activo. Había fabricantes de curtidos, jabones, aguardientes, petacas, sombreros, tejidos y calzado. Existían fondas, cafés, farmacias, herrerías y pequeñas industrias familiares que eran el auténtico motor económico de la localidad. Y lo más emocionante para nosotros es descubrir que muchos de aquellos apellidos continúan hoy ligados a Ubrique y a su memoria colectiva.

Uno de los nombres que más emoción nos produce encontrar es el de nuestro tatarabuelo Manuel Janeiro López. Aparece ya en los registros del siglo XIX relacionado con la almona de jabón que regentaba junto a su esposa, Ana Córdoba Leytón. Aquellas almonas eran establecimientos fundamentales en una época en la que el jabón se elaboraba artesanalmente utilizando grasas, cenizas y aceites reciclados. El olor del jabón cocido formaba parte del paisaje cotidiano de muchas calles. En nuestra familia siempre se habló de aquellos negocios modestos pero muy trabajadores, donde cada miembro ayudaba en lo que podía.

También nos emociona encontrar los primeros cafés y fondas de Ubrique. En el Anuario Riera de 1904 aparece Manuel Janeiro como propietario de uno de los cafés del pueblo. Aquellos cafés eran mucho más que simples negocios de hostelería: eran centros sociales donde se hablaba de política, se cerraban tratos comerciales y se compartían noticias llegadas de Cádiz, Gibraltar o América. En casa siempre hemos escuchado historias sobre el famoso “Café de Janeiro”, relacionado con los cafés que enviaban nuestros tíos desde Camagüey, en Cuba, y cuyo aroma se tostaba en la plaza de la Verdura para deleite de medio pueblo.

Los anuarios también muestran con claridad la enorme importancia de la industria del curtido. A finales del siglo XIX y comienzos del XX aparecen constantemente los Corrales, Mancilla, Reguera, Rubiales o Parra como fabricantes de curtidos y suelas. Aquellas familias fueron construyendo poco a poco el prestigio peletero de Ubrique. Sus talleres eran todavía pequeños, muchas veces instalados junto a patios, huertas o nacimientos de agua, porque el curtido dependía absolutamente de los manantiales y lavaderos del pueblo.

Cuando vemos esos apellidos sentimos que estamos leyendo el origen mismo de la Ubrique marroquinera actual. Muchos descendientes de aquellos curtidores continúan hoy vinculados al sector de la piel. Otros emigraron, cambiaron de oficio o desaparecieron, pero todos ayudaron a levantar una tradición artesanal que terminaría haciendo famoso al pueblo en todo el mundo.

Los zapateros y fabricantes de calzado ocupan también un lugar importantísimo. En aquellos años aparecen nombres como Gaspar Cabezas, Francisco Parra, Diego Viruez o Juan Núñez. Algunos de ellos estaban emparentados con antiguos curtidores, porque en Ubrique el cuero generaba toda una cadena económica: curtidores, zapateros, petateros, talabarteros y comerciantes dependían unos de otros.

Especial emoción nos produce leer el nombre de Antonio Villalobos, uno de los primeros fabricantes de petacas y padre de Juan Villalobos, creador posteriormente de la marca Hispania. Aquellos pioneros de las petacas y pequeños artículos de piel fueron fundamentales para la evolución posterior de la marroquinería ubriqueña. Lo que comenzó como modestos talleres familiares terminaría convirtiéndose en una industria de prestigio internacional.

Otro aspecto fascinante de los anuarios es comprobar la cantidad de pequeños negocios que existían. Había fabricantes de mantas, de sombreros, de paños, de tapones de corcho y hasta hilados de lana. En 1904 encontramos comercios textiles, librerías y ferreterías que hoy casi nadie recuerda. Nombres como Rafael Cobeñas, Bartolomé Vegazo o Manuel Romero aparecen continuamente relacionados con distintos negocios y actividades económicas, reflejando cómo muchas familias diversificaban sus ingresos para sobrevivir.

Nos llaman mucho la atención también las fondas y posadas. La fonda de José Benítez o la Posada Rosario nos hablan de un Ubrique lleno de viajeros, arrieros y comerciantes que atravesaban la sierra transportando mercancías. Antes del ferrocarril y de las carreteras modernas, el pueblo vivía conectado a través de caminos de mulas y diligencias. Los animales descansaban en las pilas y abrevaderos mientras los viajeros comían o dormían en aquellas fondas humildes.

Y junto a comerciantes e industriales aparecen los médicos, farmacéuticos, maestros y abogados que daban forma a la vida cotidiana del pueblo. Nos emociona especialmente encontrar al maestro Francisco Fatou, figura muy querida todavía en la memoria de muchas familias ubriqueñas. O al boticario Fermín Sánchez, antepasado de personas que aún hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.

Lo más hermoso de estos anuarios es precisamente eso: descubrir que la historia no está formada únicamente por grandes acontecimientos, sino por personas corrientes que trabajaron, levantaron negocios y sacaron adelante a sus familias en tiempos muy difíciles. Muchos eran analfabetos o apenas sabían firmar, pero poseían un conocimiento inmenso de los oficios tradicionales.

Cuando publicamos estas listas en el blog solemos recibir mensajes emocionados de vecinos que reconocen a sus abuelos, bisabuelos o tíos lejanos. A veces alguien descubre por primera vez que su familia tuvo una fábrica de sombreros, una tienda de tejidos o una pequeña tenería junto al río. Y entonces comprendemos que estos documentos no son simples registros comerciales: son fragmentos de memoria colectiva.

Quizás por eso sentimos tanta responsabilidad al compartirlos. Porque cada nombre representa una vida entera. Detrás de cada anuncio antiguo hubo ilusiones, esfuerzos y sacrificios. Muchos de aquellos comerciantes jamás imaginaron que, más de ciento cincuenta años después, alguien volvería a pronunciar sus nombres con cariño y gratitud.

Y sin embargo aquí siguen, sobreviviendo en las páginas amarillentas de los anuarios y en la memoria de un pueblo que todavía conserva, entre sus calles y sus apellidos, la huella profunda de aquellos primeros comerciantes e industriales que ayudaron a construir la historia de Ubrique.

Principio del formulario

 

Final del formulario

 



 

domingo, 21 de septiembre de 2025

Historia de la placa en homenaje a Manuel María Cabello Izquierdo

 

 

Rincón de la plaza de la verdura, en la fachada de la casa familiar

 

Por Esperanza Cabello

 

Así estaba este rinconcito del final del callejón de Janeiro hace un mes. En la fachada principal del edificio existe una placa en honor a nuestro bisabuelo, Manuel Janeiro, el masón que hizo construir la antigua plaza de toros y que regentó el café de Janeiro para felicidad de sus convecinos.

En este otro lugar, existía una placa en homenaje a nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, que había nacido en esta misma casa y que descubrimos el ocho de septiembre de 2015.

 


 

Al morir nuestro hermano, una de las primeras ideas fue hacerle ¡Otro homenaje, hermano!, y qué sería mejor que colocar una placa en su recuerdo junto a la de nuestro padre.

Nos pusimos en contacto con nuestra amiga, la artista Remedios Rubiales, para que hiciera el diseño de la misma,  queríamos que fuese algo alegre y colorido, con imágenes de Ubrique, y Reme realizó varios bocetos. 

 

Con Remedios Rubiales, creadora del diseño de la inscripción

 

A partir del texto que proponíamos, Reme propuso varias opciones, con el San Antonio, con animales, con el pantano... Estaba claro que el pantano era lo que nos parecía más acertado, porque engloba, para todos nosotros, una parte de la riqueza de Ubrique en Verde, el agua.

Manos a la obra, Reme completó su diseño y se puso en contacto con Sira Ceramics para su ejecución. Han hecho un trabajo magnífico. Muchas gracias.

Quedaban por dar los pasos más importantes, teníamos que pedir permiso a la familia para colocar la placa en la fachada, ningún problema, por supuesto; al ayuntamiento para poder emplazarla junto a la de nuestro padre, todo fueron facilidades. Infinitas gracias.

Y queríamos, como para nosotros era algo muy importante, que alguien también muy importante estuviera presente en el momento de descubrir la inscripción. Avisando con tiempo, nuestro primo Antonio, el consejero de la presidencia, siempre está dispuesto para la familia.

Sería el día ocho, un día muy importante para todos los ubriqueños, y queríamos hacer coincidir la tradicional visita de los familiares con el descubrimiento de la placa, que sería justo diez años después de la de nuestro padre.

 


 

Después de mil idas y venidas, de consultas con la diseñadora, con los ceramistas, con la familia, con las autoridades, con los vecinos, por fin llegó, traída en mano, la esperada cajita de azulejos en el momento justo, a pesar de las vacaciones, de agosto y de las fechas comprometidas.


 


El equipo del ayuntamiento hizo las medidas previstas, organizó los cambios necesarios en la pared para poder colocar la placa, que al final resultó ser más grande de lo esperado. También se renovaron las plantas de las rejas de la calle y comenzó el "Puzzle".

 


 

¡Como nos hubiera gustado que Manolo hubiera estado allí, se habría reído con esas carcajadas tan suyas (JA, JA, JA) con nuestra poca pericia para montar los azulejos y habría disfrutado de lo lindo fijándose en los detalles del puzzle, cómo hay que empezar por el exterior y después ver que el texto fuera encajando, él, que siempre ha sido el rey de los puzzles.

 


 

Los ceramistas habían numerado cada uno de los azulejos, pero fue más divertido montarlos "a vista".

 


 Por fin, salvados los primeros escollos y ajustándose a las medidas de la placa, comenzó el montaje.

 


 

Uno a uno, con gran maestría, fueron poniendo los azulejos, teniendo mucho cuidado de que todo estuviera en orden. No podemos dejar de agradecer, además a de a estos estupendos profesionales, a los pintores que habían preparado la pared para que nada desentonara.

 


 

Hacia las diez de la mañana, hora en la que normalmente se hace una parada en el trabajo para desayunar, todos los que iban al bar de la plaza de la Verdura se iban parando interesados por el trabajo y por la inscripción, algunos amigos se paraban y hacían comentarios cariñosos, otros alababan el trabajo de diseño, otros seguían dándonos el pésame.

 

Por fin el trabajo terminado. ya solo quedaban los últimos retoques y cubrir los azules para dejarlos preparados, también quedaba un repasito de pintura y colocar la cortina.

 

 

Cubiertos con papel de seda, hubo que dejar fraguar el cemento para poder quitar la regla y los anclajes, pero ya podíamos respirar tranquilos, los azulejos estaban colocados, los profesionales habían hecho un gran trabajo y todo estaría listo en su momento.

 



Y así de bien amaneció la placa de Manolo el día señalado, todo listo para el gran momento. A partir de ahora los dos, padre e hijo, compartirán un rinconcito en nuestro pueblo y un gran lugar en nuestros corazones.

Muchísimas gracias a todos los que habéis colaborado con este proyecto, sería incapaz de nombrar realmente a todo el mundo porque han sido muchas las manos que nos han apoyado y muchas las voces que nos han alentado.

A todos y a todas, gracias de corazón 💚💚💚

 

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sábado, 26 de abril de 2025

Los cuarteles de la Guardia Civil en Ubrique

 

Plaza de la Verdura, 13, antiguo cuartel de la Guardia Civil de Ubrique

Fotografía de Salvador Romero Venegas

 

 

 

Por Esperanza Cabello

Hemos estado reflexionando sobre la relación de nuestro pueblo y las fuerzas de seguridad, y cómo ha ido evolucionando también el lugar de su residencia y la manera de trabajar.

Nuestra misma familia, la Janeiro, la comenzó un guardia de su majestad que llegó, en el siglo XIX, a Marchenilla, El Bosque, (procedente de O Barco de Valdeorras, en Galicia) , de ahí partimos todos los Janeiro de Ubrique. Entonces aún no se llamaba la Guardia Civil, sino la guardia del duque, pero era el equivalente.

El primer lugar en el que en Ubrique se estableció una casa cuartel  fue en la Plaza de la Verdura, en el número trece. Los mayores aún se refieren a esa zona como "el antiguo cuartel".

Tenemos una preciosa fotografía, que nos dio nuestra tía Isabelita Álvarez, del momento en que una ubriqueña (esposa de Canto)  amadrinó la bandera de la Guardia Civil de Ubrique. 

 


Más tarde, y aún no sabemos la fecha, la Guardia Civil trasladó sus casa y sus oficinas a la calle Moreno de Mora, justo enfrente del lugar que hoy ocupa la policía local.

 


 Esta imagen la subió nuestro amigo David Bulpe a Ubrique en el recuerdo, desconocemos la autoría y la fecha.

 

Ese segundo cuartel ya sí que nos es conocido, en esas barandas hemos jugado todos los niños y niñas de Ubrique, "arrelingados" a las barras, subiendo y bajando. Es una alegría no haber estado nunca dentro, o no tener recuerdo de ello, porque en este lugar sí que ocurrieron sucesos que nunca tendrían que haber pasado. 

Era el cuartel del pueblo durante la Guerra Civil y la posguerra. Aquí estuvieron prisioneros ubriqueños de uno y otro bando por sus ideas, y de aquí salieron algunos para nunca más volver.

Quizás por ese mal recuerdo o porque se convirtió en un edificio obsoleto y no apto para la vida cotidiana, a principios de los sesenta se comenzó a proyectar una nueva casa cuartel.

 


 Lo peor de aquel proyecto, para los niños y niñas de Ubrique, fue que el consabido cuartel se iba a construir sobre "el monte de las perlas", un montículo rico en cuarzos al que acudíamos, jugando, para recoger diamantes y piedras preciosas (léase trocitos de cuarzo) que atesorábamos con ilusión. Aún recuerdo que hace pocos años un miembro de Ubrique en el recuerdo compartió una fotografía de "perlas" recogidas en el monte de las perlas.

Precisamente ayer pasábamos por la puerta de la casa cuartel con nuestro hermano Manolo y nos lo recordó.

Pero claro, aquellas decepciones infantiles no iban a interponerse en el proyecto, que fue como sigue, según   el BOE del quince de diciembre de 1960:

 

 

MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN

DECRETO 2396/1960, de 15 de diciembre, sobre construcción de casa-cuartel en Ubrique (Cádiz).

Examinado el expediente instruido por el Ministerio de la Gobernación para la construcción, por el régimen de «viviendas de renta limitada», de un edificio destinado a acuartelamiento de la Guardia Civil en Ubrique (Cádiz), y apreciándose que en el mismo se han cumplido los requisitos legales, de conformidad con lo dictaminado por la Comisión Permanente del Consejo de Estado, a propuesta del Ministro de la Gobernación y, previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día nueve de diciembre de mil novecientos sesenta.

DISPONGO:

Artículo primero.—Conforme a lo dispuesto en la Ley de quince de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro («Boletín Oficial del Estado» número ciento noventa y siete), que establece el régimen de «viviendas de renta limitada», hecho extensivo a la Guardia Civil por Orden conjunta de los Ministerios de Trabajo y de la Gobernación, de veinte de abril de mil novecientos cincuenta y seis, se autoriza a este último Departamento para concertar, con el Instituto Nacional de la Vivienda la operación oportuna para la construcción de un edificio destinado a casa-cuartel de la Guardia Civil de Ubrique (Cádiz), con presupuesto de dos millones seiscientas setenta y un mil cuarenta y cuatro pesetas con ochenta y nueve céntimos y aportación municipal de doscientas sesenta y siete mil ciento cuatro pesetas con cuarenta y nueve céntimos, ajustándose al proyecto formalizado por el Organismo técnico correspondiente de la Dirección General de aquel Cuerpo, y en la ejecución de cuyas obras se aplicará el procedimiento de concurso-subasta que prevé el artículo cuarto de la Orden aludida.

Artículo segundo. —De la suma indicada en el artículo anterior, deducida la aportación municipal mencionada, el Instituto Nacional de la Vivienda prestará, sin interés alguno, la cantidad de dos millones cuatrocientas tres mil novecientas cuarenta pesetas con cuarenta céntimos, de cuyo préstamo se resarcirá en cincuenta anualidades, a razón de cuarenta y ocho mil setenta y ocho pesetas con ochenta y un céntimos, a partir del año mil novecientos sesenta inclusive, con cargo a la consignación figurada para construcción de cuarteles del Cuerpo mencionado en los Presupuestos generales del Estado.

Artículo tercero. —Por los Ministerios de Hacienda y de la Gobernación se dictarán las disposiciones convenientes en ejecución de este Decreto.

Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a quince de diciembre de mil novecientos sesenta.

FRANCISCO FRANCO

El ministro de la Gobernación.

CAMILO ALONSO VEGA

 

 

No disponemos de ninguna fotografía de aquella edificación mientras tenían lugar los trabajos. Nuestro admirado fotógrafo García Parra había fallecido dos días antes de que se emitiera este decreto y no sabemos si alguien en Ubrique había tomado las riendas de la fotografía-reportaje entonces. Sí que estaban los fotógrafos-retratistas, Teresita, Gustavo, etc., pero unas obras no se fotografiaban en la época.

 


Todavía es muy fácil hacer unas fotografías al actual cuartel, hemos oído rumores de cambios, es un edificio que ya tiene más de sesenta años, aunque no sabemos con certeza qué va a pasar.

 En cualquier caso, desde aquella plaza del pucherete, en el centro histórico, donde estuvo el ayuntamiento y sus alguaciles y donde los franceses se  asentaron unos días, mientras nos invadían (parece que le llaman "del pucherete" porque los soldados franceses hacían unas pequeñas hogueras para preparar café, pero esto tampoco hay manera de saberlo con certeza) hasta este "monte de las perlas", los agentes de seguridad nos han acompañado durante muchas generaciones, algunos incluso, llegando de otros pueblos, se han quedado con nosotros y han sido ubriqueños de renombre, desde aquel tatarabuelo Janeiro hasta José Trujillo, a cuya esposa, Beatriz, admirábamos tanto (en este enlace), o a los padres de María del Carmen Sánchez Romero, bien sujeta por sus raíces ubriqueñas.
 

 Nota del 24 de mayo de 2025: nuestro amigo Ramón Zurita nos ha enviado, para ilustrar este artículo, una fotografía del cuartel de la Guardia Civil en construcción. Esta fotografía fue realizada por Gustavo.

 


 Es una curiosa fotografía, se ve en ella no solamente el cuartel en construcción, sino también el instituto de Nuestra Señora de los Remedios cuando estaba en proyecto.

Muchísimas gracias, Ramón.

 

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