domingo, 3 de mayo de 2020

El tres de mayo: la gran fiesta ubriqueña. Las cruces de mayo 1989

 Publicación de la Delegación de Festejos del ayuntamiento de Ubrique. 1989




Por Esperanza Cabello


Corría el año 1989, (ayer de mañana, que dirían nuestros mayores), y las fiestas de las Cruces de Mayo ocupaban todo el calendario festivo de nuestra localidad. Al tratarse de una fiesta popular, casi "casera", las Asociaciones de Vecinos de todos los barrios se ocupaban muchísimo de las actividades que se celebrarían alrededor de nuestras candelas.
Hace treinta y un años todo giraba en torno al día tres, el Día de las Candelas, que en esa ocasión caía en miércoles, pero en las Cruces de Mayo había muchas otras actividades, y no solo una barra, hemos leído más de setenta actividades diferentes, eso nos da una idea de la actividad cultural, deportiva y popular de la época. Hemos contado casi cien actividades diferentes entre las diez Asociaciones de Vecinos.
Algunas de esas actividades nos han llevado a nuestra niñez (comer el pero, buscar el huevo a ciegas, comer chocolate a ciegas, el baile de la escoba, el baile de la patata...) y en muchas de ellas se respira ingenuidad y complicidad (campeonato de parchís, maratón de Mus y Malilla). 
En ellas se ve la grandísima implicación de los vecinos y el cuidado que había con la chiquillería, siendo tantas actividades para los niños.


Carrera de Sacos
Carreras de Anillas
Maratón
Caza la manzana
Concurso de Dibujo
Concurso de Ajedrez
Carreras de Bicicletas
Tiro de la Cuerda (Equipo de cuatro).
Concurso de Redacción
Concurso de Poesía
Trabajos Manuales
Concurso de Dibujo
Concurso de Macetas.
Maratón de Mus y Malilla para parejas.
Partido de Fútbol de niños
Partido de Fútbol de mayores.
Concurso de Poesía y Dibujo.
Carreras niñas y niños
Carreras de sacos niñas y niños a las 12'30 y 1'30 respec­tivamente.
Tradicional Potaje y Vino.
Salto de Longitud.
Concurso de bicicletas "cinta".
Encendido de Candelas y Concurso de gamones.
Concurso de Dibujo.
Concurso de Cuentos y Poesía.
Trabajos Manuales.
Carreras de Cinta en Bicicleta
 11a CRUJIDA DE GAMONES
Bucarada y Patatas Aliñadas.
Carrera de Velocidad y Maratón.
Salto de Longitud
Salto de Altura
Futbito Infantil Mixto
Carreras Pedestres
Carreras de Cintas.
Concurso de Dibujo
Concurso de Redacción,
Comer el Pero
Buscar el Huevo a Ciegas.
Concurso de Ajedrez
Concurso de  Damas.
Encendido de la Candela y Crujida de Gamones.
Concurso de Gastronomía.
Entrega de Premios.
Pruebas Deportivas
Dibujo
Redacción.
Crujida de Gamones.
Gran Tortillada.
Comer Chocolate a ciegas
Baile de la patata
Baile de la Escoba.
Carreras de cintas en bicicleta
Carreras de Sacos
Pinchar el Globo
Carreras de longitud
Placa a la calle mejor adornada.
Candela y crujida de Gamones.
Concursos de Dibujo
Concurso de Poesía (tema: Mi Barrio)
Concurso Cruces en Miniatura.
Entrega de premios a los ganadores de los concursos.
Al final habrá una pequeña fiesta para el barrio.
Entrega de los trabajos del Concurso de Poesía.
Carreras de Sacos.
Carreras de Bicicletas.
Entrega de Premios.
Velada de Cante Flamenco en el llano de la C/. Villaluenga, colabora la Peña Flamenca.
Salto de Longitud
Carreras Pedestres
Carreras de Sacos
A coger el pollo
Concurso de Dibujo
La calle mejor adornada.
Juegos de las manzanas y los globos.
Crujida de gamones.
Campeonato de Ajedrez
Campeonato de Damas
Campeonato de Dominó
Campeonato de Parchís
Carreras Pedestres
Concurso de Dibujo
Concurso de Redacción.
Crujida de Gamones.
Verbena en el Jardín.
Entrega de Trofeos a los ganadores.











sábado, 2 de mayo de 2020

CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Juan Ramírez Domínguez

 Juan Ramírez en su casa de La Plaza
Ubrique



“Hablo por ti...Ubrique”




         Se es de donde se nace. Después de cinco décadas que han pasado desde el inicio de mi “diáspora”, tengo la certeza de que es así. Mi edad no es esa, es algo más mayor, hay que añadir la infancia y parte de la pubertad. En ellas no me alejé de la protección que supuso vivir al amparo de lo que representa ser miembro de una comunidad, de mi propia comunidad, la que me hizo ser y sentirme ubriqueño de hecho y de corazón. La huella aún pervive con la misma intensidad, no hay desgaste, no la alteran ni los kilómetros, ni el paso de los años.
Me contaron que irrumpí al amanecer de un día que se presentía iba a ser de esos tórridos, de los que nos tenía acostumbrados el mes de julio en los temibles veranos de la sierra. Llegué a un dormitorio de nuestra casa de la plaza, cuando el sol despuntaba rubicundo y feroz transfigurando los perfiles de la “Cruz del Tajo”, cuando desde justo al lado sonaba el último toque para la “Misa de Alba”. Ahí empezó la magia de Ubrique, mi pueblo, el lugar del que nunca he dejado de irme, ni al que mucho menos he dejado de volver. Aunque la gran mayoría de mis últimas visitas no han sido presenciales, sí puedo decir que han sido diarias. 
Toda vida es una película, una secuencia de imágenes cargadas de infinidad de perspectivas sobre un mismo hecho o un mismo momento. Puede suceder que se amontonen y se superpongan llegando a formar un borrón en el que se pierdan o se desdibujen las siluetas de las vivencias que nos dejaron huella. Cuando me fui, la máquina de proyectar se paró. De ahí para atrás, se quedaron resguardadas en mis recuerdos infinidad de fotografías brillantes, de colores que no se marchitaron, algunas un poco agrietadas, otras onduladas, de múltiples tamaños, cada una envuelta en una mácula de vivacidad, conservando la intensidad y la nitidez que adquirieron en su origen. Nadie ha envejecido en ellas, no han desaparecido ni las huertas, ni los olivares. El río corre satisfecho y cantarín por la cicatriz que él mismo abrió en el valle. Una labor callada, lenta y constante, conseguida segundo a segundo, milenio a milenio.
Me sumerjo en ellas y escucho la sinfonía de Ubrique, que son los sonidos del agua, el esplendoroso chisporroteo con el que se deshacen las espumas blancas en los “Nueve Caños”, o los chasquidos con los que se rompe el fresco y radiante caudal de los caños, al caer en los vasos de las innumerables pilas que refrescaron nuestros labios y saciaron nuestra sed. Les sigue el compás el rítmico y metódico “taconeo” de las patacabras sobre los mármoles desgatados, rayados por el desvarío de algún inquieto “chavetín”, mates por tanta creatividad que brotó de ellos.
Me obsequian con olores a pegamento, a nardos en septiembre, a cuando se están friendo los gañotes, o a los gamones recién estallados a primeros de mayo. Me inundan de sabores a “bucaritos”, a “palodú”, a madroños, a tejeringos, a tortas de masa frita, a todo aquello que nos llegó a los sencillos paladares, que nos dejó sentir el amor con que se elaboraron, que venían acompañados de aromas naturales, sanos, de los auténticos.
Mis ventanitas rectangulares, por las que entro en el pasado, no me privan del tacto. Basta con cerrar los ojos y posar la yemas de los dedos sobre cualquier pieza nacida en los templos del arte (que son cada uno de los talleres en los trabajan los primorosos artesanos) para saber que estoy acariciando la luminosidad que reflejan nuestras calles, la transparencia del aire que envuelve al ahora inmenso escenario, y las noches de nítidos cielos estrellados.
En una de las estanterías de los archivos incorpóreos y virtuales de mi memoria, se alinean varias latas grandes de las de “carne de membrillo”, están repletas de esos tesoros. Recurro a ellos en los momentos buenos y en aquellos que han sido muy malos. Me reconfortan, son generosos, me protegen y yo los mimo, por ello les agradezco que aún no me hayan abandonado.

         A pesar de la innegable realidad que supone el paso del tiempo, y la distancia que los caminos ponen de por medio, sigo viviendo en Ubrique. Vivo en él, porque el hogar no es un país, ni un lugar, ni una ciudad, ni una casa. Porque el hogar: es un sentimiento.






Juan Ramírez Domínguez





Juan Ramírez en Núremberg

viernes, 1 de mayo de 2020

12. CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Lisanda Fatou




LISANDA FATOU

Lisanda, nacida en el siglo pasado, comienza a conocer  desde la cuna a  Víctor Hugo , Rubén Darío y Julio Verne, de la voz de su padre, Rafael Fatou.  Desde niña canta a Machado,  Hernández, Goytosolo y Bécquer, concibiendo la literatura como parte de la música que le acompañará día a día, ideando  letras de canciones  para entonar sencillamente con una guitarra.
Adolescente enamorada comienza a participar en la página literaria de "La pluma Loca", que en los años ochenta se editaría en el instituto de Los Remedios.
Madre de tres hijos se implica en el proyecto "Ubrique, blanco de paz", desde sus comienzos, y da forma a "La voz de la familia" durante tantos años, en la revista que se publica cada trimestre.
Su amor por los libros y la música no consiguen apartarla de una inquietud científica que lleva en la sangre, para formarse entre probetas y fórmulas magistrales. En la búsqueda de la salud descubre el poder de las plantas para curar el cuerpo y los paisajes de su entorno, que en cada paso van sanando el alma. Y resultan sus paseos fuente de inspiración para sus escritos de estos últimos años.
Activa, alegre, incansable, sigue cantando a la naturaleza para expresar en sencilla prosa, o poesía con ritmo, sus reflexiones, sentimientos y emociones retando al tiempo que no se detiene.


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