viernes, 3 de octubre de 2025

La Divina Pastora y el beato Fray Diego José de Cádiz, por fray Juan Bautista de Ardales

 

Portada del libro escrito por fray Juan Bautista de Ardales en 1949

 

Por Esperanza Cabello

 

A vueltas con la imagen de la Divina Pastora de la que hablábamos (en este enlace),  nuestro amigo Carlos Pizano nos ha enviado un precioso enlace al libro que escribió fray Juan Bautista de Ardales en 1949, que se encuentra en la Biblioteca Virtual de Capuchinos (en este enlace).

Inmersos en la historia de esta imagen, nos hemos enfrascado en la lectura de este libro tan interesante, buscando, más que la historia del beato Diego José, la historia de la Divina Pastora y el convento de capuchinos de Ubrique.

Parece que la devoción de la Divina Pastora de las almas entre los capuchinos comenzó con fray Isidoro de Sevilla (nacido en 1662).

 


 

«Verdadero retrato del M. R. P. Fr. Isidoro de Sevilla, Misionero Capuchino, tan ilustre por su nacimiento como ejemplar en su apostólica predicación: “Fue Cronista de su Provincia y Guardián en el convento de esta ciudad, donde tomó el santo hábito, y permaneció setenta años, los que ejercitó Incansable en la cordialísima devoción de la Santísima Virgen, en cuyo sagrado culto ideó con especial espíritu el año de 1703 el traje y título de Pastora, haciendo pintar el Simulacro que hoy se venera en la Parroquial de Santa Marina, primera imagen de a sacratísima Emperatriz que conoció el mundo con este milagroso atributo; fundó su Hermandad, dando regla a las innumerables que después se han erigido, no solo en este Arzobispado, sino en todo el reino de España, y aún en las más remotas provincias de la América; predicó este su peculiar asunto cuarenta y seis años continuados, dotado de la más eficaz dulzura y gracia, con que legró traer útilmente embelesado a todo este piadoso pueblo, y a las demás Religiones, entre quienes mereció aplausos singularísimos, en fuerza de su conocida virtud, con cuyos aclamados méritos, llamóle el Señor a su aprisco celestial, en sábado a la hora de vísperas a 7 de noviembre del año de 1750, víspera del Patrocinio de nuestra Señora, a los 89 años de su edad,—SORIANO.—Soy de la Hermandad de la Divina Pastora de Sevilla”.

 


 Con motivo de la canonización de san Fidel de Simaringa y san José de Leonisa, en 1746, fray Isidoro de Sevilla quiso que Germán Lorente pintara un óleo de grandes dimensiones de la Divina Pastora con los dos nuevos santos capuchinos, y del mismo modo se pintó otro gran óleo para el convento de capuchinos de Ubrique. Según el escritor, en este cuadro está el comienzo de la devoción del beato Diego por la Divina Pastora.

 


 


Para nuestro convento de Ubrique también se mandó pintar uno de dos metros de alto, como el descrito; pero con la variante de que los dos santos estaban de cuerpo entero, de rodillas en el risco de la Divina Pastora y en actitud de saludarla. De la boca de uno de ellos salía esta inscripción: Praeclara cusios virginum. La otra es ilegible. La pintura estaba enmarcada en una especie de retablo de talla muy hermoso.

 

Delante de esta pintura los capuchinos y el pueblo de Ubrique celebraron las fiestas de canonización de los dos santos mencionados. Tenía entonces fray Diego seis años, edad en que la imaginación tierna y virgen cambia los objetos con impresión indeleble. La visión de la imagen de la Divina Pastora es algo que los niños no pueden olvidar. La Madre de Dios con traje pastoril, las ovejitas llevándole flores, y el lobo persiguiendo a la descarriada, que es defendida por san Miguel, son episodios que se graban en su memoria y que no dejan de producirles saludables reacciones en el penoso correr de la vida. La actitud estática de los dos santos con sus dos brazos abiertos en cruz, también era muy devota e impresionante.

Pepito Caamaño contempló aquella pintura de la Divina Pastora con sus misioneros, de hinojos a los pies, y puede decirse que desde entonces cayó en los surcos de su alma la semilla de la vocación para capuchino.

 

1. El cuadro debió pasar a la parroquia de Ubrique después de la exclaustración del 35, donde se veneraba, hasta los incendios de 1936, en que fue quemado por los marxistas. — 2, P. Serafín de Ardales, EL MISIONERO CAPUCHINO, p. 3.

 


 

1. Muñoz y Pabón cae en el anacronismo de muchos escritores al creer que la Divina Pastora era escultura colocada en camarín. Fue un cuadro, como se ha dicho, y la imagen, que conocimos en el convento, es posterior a la invasión francesa, según consta en las crónicas del convento de capuchinos de Ubrique, donde, haciéndose el inventario de su restauración en 1814, se dice: «Queda también una hermosa y peregrina imagen de talla de la Divina Pastora, traída de Sanlúcar, posesión de aquella comunidad, a ésta, a ruegos del R. P. guardián fray Luis de Ubrique y el P. fray Juan Nepomuceno de Ubrique..., no menos que a súplicas y a vivas instancias del R. P. guardián de esta casa, quien le deja concluido un precioso camarín, para su religiosa colocación, lo que se expresa, para honra y gloría de Dios, honra de su santísima Madre y de Nuestro Padre San Francisco, que en unos tiempos tan escasos y calamitosos no lo han sido para hacer todas estas cosas’. P. NICOLÁS DE CÓRDOBA, O. C., f. 93. 

Cuando en 1911, se mandó esta imagen a nuestra misión de Santo Domingo, muchos lamentamos el caso, por estimar ser la que habló a fray Diego y le hizo los milagros; pero el error es manifiesto. 

 


 

 

Ningún punto tan propicio para predicar a la Divina Pastora como el de la villa de Ubrique, donde el beato Diego José moraba habitualmente y donde por seis años fue el predicador de plaza, publicando todos los días festivos las grandezas del divino pastorado de la Madre de Dios. Por esto creemos firmemente que la Hermandad de la Pastora, que existió en Ubrique, es fundación de fray Diego, bien como fruto de la cuaresma o de su ministerio de predicador de plaza.

 ¡Lástima de que no se recogieran las primicias de este apostolado, henchidas del frescor y lozanía de sus años juveniles!

Pero no solo con un estandarte de la Divina Pastora mientras rezaba el rosario por las calles, sino de otras muchas se ingeniaba fray Diego para fomentar y difundir automáticamente la devoción y el nombre de la Divina Pastora.

Gustábale mucho administrar el santo bautismo, porque este sacramento hace a las almas místicas ovejas del rebano de Cristo, y procuraba, siempre que podía, que el neófito, fuese varón o hembra, llevara el nombre de la Pastora Divina. Dicho se está que, con esta práctica, ese nombre bendito se repetía sin cesar en el seno de las familias, haciéndose popular y aumentándose el número de sus devotos (1).

1. En el archivo del Museo de la Divina Pastora de Sevilla hay algunas copias de partidas, como esta: «En la villa de Ubrique, en 13 días del mes de abril de 1772 años. Yo fray Diego José de Cádiz, misionero apostólico, religioso capuchino, conventual en el de esta dicha villa, DE LICENCIA PAROCHI BAPTICÉ a Mariano de la Pastora, José León, hijo legítimo de Francisco Morales Hidalgo y de Juana Melgar, su mujer...» L. 22 de bautismo, f. 74. Y en el 95, con fecha 30 de septiembre de 1772 se inscribe de la misma forma la de María Pastora Josefa Damiana, hija legítima de Alonso Ruiz Yuste y de Ana María Romero. 

 


 Altar mayor y retablo de la iglesia de los capuchinos de Ubrique, tal como estaba cuando fue santificado con el descenso del Espíritu Santo sobre fray Diego, que ya (1949) no existe.

 


 La Divina Pastora, imagen primitiva del Seminario de misioneros capuchinos de Sanlúcar de Barrameda, después donada al convento de Ubrique, y últimamente llevada a la iglesia de Santo Domingo (donde estaba Leopoldo de Ubrique, el obispo Panal) donde se venera en la iglesia de las Mercedes de la capital. El Niño Pastor es moderno.

 


En 1773 después de misionar en Ceuta y Málaga, dice: «Me volví a Ubrique, de donde fui llevado por la Hermandad de la Divina Pastora a la ciudad de Ronda, para predicar su novena en la parroquia de santa Cecilia”

 


Antiguamente se celebraban su novenario y procesión con la misma solemnidad y entusiasmo que a las imágenes más célebres de Córdoba; en la actualidad continúa el viejo esplendor de la novena, pero la procesión ha decaído y casi puede decirse que está suprimida.

A todas estas esculturas acompañaba un grupo de dos ángeles en actitud de coronar a la Madre de Dios; todavía se conservan algunos ejemplares perfectísimos, que completaban armónicamente el título de Pastora Asunta y Coronada con que la dio a conocer el venerable padre Isidoro.

Nuestro convento de Ubrique carecía de imagen de Pastora, pues no tuvo más que la pintura de la que se habló anteriormente. Este convento y su iglesia fueron muy dañados durante la invasión francesa y en el corto tiempo, que duró su dominio en la villa, la comunidad fue violentamente exclaustrada y dispersa. Cuando volvieron los religiosos, en 1814, se vieron obligados a hacer algunas restauraciones y reparar las muchas pérdidas de sus enseres. El padre guardián solicitó empeñadamente de la comunidad de Sanlúcar que le cediera la vieja escultura, que había retirado del culto para poner la nueva; y se la donó ciertamente, porque, al cesar en su guardianía dejó escrito: «Queda también una hermosa y peregrina imagen de la Divina Pastora, traída de Sanlúcar, posesión de aquella comunidad»

 

Desde entonces pudo Ubrique satisfacer su gran devoción por este título predicado tantas veces por el beato en la plaza ubriqueña; y celebró su novenario y procesión con la misma solemnidad que en los demás conventos, hasta que advino la exclaustración del 55, y aun así los padres exclaustrados cuidaban de sostener el fuego de la devoción encendido por sus antecesores.

 Cuando, a principios de este nuestro siglo, se incorporaron otra vez a su convento los capuchinos, época de muy mal gusto, fue esta bella e histórica imagen sustituida por otra moderna, de ningún valor y quemada por los marxistas en 1936. La vieja, que se guardó en una celda, al fundarse nuestra misión de Santo Domingo en 1909, fue donada, dos años después, a aquellos misioneros para que tuviesen imagen de su Patrona Divina e hicieran propaganda de su devoción en La Española. A esta providencia se debe que aún subsista esta venerada efigie, que con las de Casares y Motril forma la Trinidad más antigua de nuestras iglesias.

 

 

 

Hasta aquí la historia de las diferentes imágenes de la Divina Pastora que hubo en el convento de Ubrique, en primer lugar, un cuadro, pintado en 1748, más tarde los diversos estandartes que el beato Diego utilizaba para sus predicaciones y el rezo del rosario y, finalmente, en 1814, una  imagen donada por el convento de Sanlúcar de Barrameda que posteriormente, en 1911, fue enviada a la entonces isla de "La Española", actual República Dominicana, a la iglesia de Las Mercedes, donde estaba destinado el capuchino Leopoldo de Ubrique, el conocidísimo obispo Panal.

Ahora nos queda seguir leyendo este importante libro de Fray Juan Bautista de Ardales para conocer los orígenes de la imagen de la Divina Pastora que don Francisco García Parra fotografiara en 1925 y que, por mano de la IA y la destreza de Carlos Pizano, podemos comprobar que era extraordinaria. 

 


 Releyendo con atención el  texto de Juan Bautista de Ardales hemos encontrado las frases siguientes:
 
"Cuando, a principios de este nuestro siglo, se incorporaron otra vez a su convento los capuchinos, época de muy mal gusto, fue esta bella e histórica imagen sustituida por otra moderna, de ningún valor y quemada por los marxistas en 1936." 


 Realmente no estamos en absoluto de acuerdo con el escritor en relación a esta imagen de la Divina Pastora, que cataloga como "de ningún valor".

Tendremos que seguir buscando datos para poder completar la visión de conjunto.

 

 

 

 

 

jueves, 2 de octubre de 2025

La Divina Pastora del convento de capuchinos de Ubrique, 1925

 

La Divina Pastora de las almas, fotografía de García Parra, en 1925

 

Por Esperanza Cabello

 

Hemos tenido la gran suerte de compartir con Carlos Pizano un buen rato hablando de imágenes religiosas, de las que es un gran especialista, y hemos querido mostrarle una fotografía realizada por Francisco García Parra en 1925.

 

 


 "La Divina Pastora de las alma, como se veneraba en la iglesia del Convento de Capuchinos de esta villa, hasta abril de 1936 que fue destruida por los asaltantes de dicha iglesia. Fotografía obtenida en Ubrique el año 1925".

 

Como casi siempre, don Francisco documentaba sus fotografías, explicando fechas, lugares y todo tipo de detalles. Es un verdadero lujo contar con su sabiduría.

Ya sabíamos que Carlos, miembro de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios, estaba interesado especialmente por esta imagen y entusiasmado por conseguir que la Divina Pastora vuelva al convento, lo que ignorábamos, hasta este momento, era que no conocía esta fotografía, parece ser que no hay ninguna otra con esta calidad, con este montaje, con los telones de fondo, con el risco  (un risco es una escenografía sacra efímera, que simula una montaña con corcho, vegetación y ovejas, sobre la cual se coloca la imagen de la Divina Pastora, rodeada por un lienzo que cubre hasta la bóveda de la capilla mayor, creando una estructura monumental) y todos sus detalles.

En este caso la imagen estaba colocada debajo del coro, y los telones de fondo encuadraban la escena haciendo de esta escenografía un caso único.

Carlos, entusiasmado, nos explicó todos los detalles de la imagen, del montaje y del autor de la talla, que, por supuesto, desconocíamos enteramente. Pero no solo eso, sino que, con sus experiencia informática, coloreó la imagen, ayudado de la IA, y este es el increíble resultado.

 


 La Divina Pastora del convento de capuchinos de Ubrique

Imagen destruida en 1936 

 

¡No podíamos imaginar una escena más preciosa! La imagen, de una belleza increíble, el risco, con todo tipo de pormenores, el cayado de pastora, las ovejas, los dos faroles (que aún se conservan en el convento), los telones que encuadran el marco y todos los detalles florales, incluidos los trocitos de corcho de nuestra sierra.

Realmente ha merecido la pena esta charla con Carlos Pizano, es un experto conocedor de escultura sacra, y, al ser miembro de la hermandad, conoce a fondo los detalles de la misma, además de haberse informado con precisión del imaginero que realizó esta talla.

Se trata de Venancio Marco Roig, imaginero murciano nacido en Yecla en 1871 y fallecido en Valencia en 1941.

Carlos nos ha enviado un enlace con algunas de sus obras (pinchando aquí) que se encuentran en el museo de su ciudad natal, Yecla. Y, aunque ignoramos absolutamente todo de este magnífico imaginero, hemos podido comprobar que su obra fue muy extensa aunque, desgraciadamente, muchas de sus imágenes, como nuestra Divina Pastora, fueron destruidas a mediados de los años treinta.

En la Real Academia de la Historia (en este enlace) podemos leer con detenimiento su biografía, sus primeros momentos, sus estudios de Bellas Artes, sus comienzos como aprendiz, sus tiempos de oficial y su consagración como uno de los imagineros más importantes de la época. 

No hemos podido constatar en esta página de la academia la existencia de nuestra Divina Pastora, pero sí que realizó muchos encargos para los capuchinos tanto en Cádiz como en Sevilla.

En el libro "La Divina Pastora y el Beato Diego José de Cádiz", de Juan Bautista de Ardales, sí que consta que la imagen de la Virgen ubriqueña fue tallada por Venancio Marco Roig.

La Divina Pastora y el Beato Diego José de Cádiz 

 

 

 "Venancio Marco dominó con precisión las técnicas de la talla de la madera, y de la labra de la piedra y del mármol, aunque acaso se sintiera más cómodo con la primera, ya fuese trabajada sobre ciprés, cedro, peral o pino de Suecia, dado lo abundante de su producción imaginera. Sabido es que el escultor abocetaba cualquier idea y estudiaba la composición antes de su resolución en materia definitiva, de lo que dan cuenta las numerosas manos, mascarillas, bustos de estudios clásicos modelados en yeso y bocetos de terracota conservados en el que fue su obrador, regentado hasta hace poco tiempo por el escultor Federico Esteve Defez."


 

miércoles, 1 de octubre de 2025

¡Y se hizo realidad! Ubrique en verde sobrepasa los 24000 seguidores


 Ubrique en verde. Mas de 24000 seguidores

 

Por Esperanza Cabello

 

Hoy no tenemos nada más que motivos de alegría, además de un hondo pesar inevitable.

Al ir a mirar la página de nuestro hermano Manolo, fallecido hace casi tres meses, hemos visto que sobrepasaba los veinticuatro mil seguidores, una cifra inimaginable hace unos meses.

Estaba tan contento Manolo cuando empezó a tener "followers" (así lo decía, en andaluz, que le había enseñado la palabra su querido Adrián), y más cuando su hija Ester le dijo que se había hecho viral, con la retransmisión de la subida del pantano a causa de las grandes lluvias del último año.

Y así fueron subiendo los seguidores, la gente que, desde todas partes del mundo, se asomaba a esa ventanita que hablaba de las excelencias del respeto por lo natural, del paraíso del que disfrutamos  en Ubrique, de nuestras fuentes, de nuestros ríos, de nuestros secretos más preciados.

Con un lenguaje que hasta los animales podían entender, hacía hablar, en tono de humor, hasta a los caracoles, y en un mensaje que acumulaba cariño, frases de Tagore, versos de Machado o adivinanzas, cancioncillas y chistes de los que contaba nuestra madre cuando éramos pequeños.

"Hermana, ¿cómo era aquello de Sal, caricolicolicol, que tu madre está en sol...?"

Y los mayores del grupo, como nosotros, salíamos cantando esas y otras cancioncillas propias del acervo cultural ubriqueño., y, ahora que tenemos que celebras que en 

Pues, enfermo como estaba, llegar a los 23000 seguidores ya fue un poco más complicado ("Este ha costado", dijo) y se quedó en 23900 en julio, cuando colocamos la palabra FIN.

Pero sus mujeres, como nos llamaba, seguras de que hay que preservar su legado,  hemos seguido pendientes de su página, y, sin escribir nada ni contestar a los miles de comentarios que siguen llegando, vemos cómo va subiendo el número de "followers"💚 y, ahora que tenemos que celebrar que ya han llegado las primeras lluvias a nuestra sierra y que, según Esther Mari, su compañera del servicio de aguas, el año hidrológico comienza con 22 litros recogidos (gracias por el dato, Esther), Ubrique en verde ha llegado con invitaciones de Reme, Ester, Lisanda y Esperanza, a sobrepasar los 24000 seguidores.

¡Enhorabuena hermano!

¿Llegaremos a los 25000? 

Como diría mamá: ¿Qui lo sa?

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