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sábado, 26 de julio de 2025

Mi hermano Manolo, por Francisco Cabello

 

 

Francisco, Manolo y Esperanza, los "mayores"

 

 

En los últimos días no hemos parado de recibir mensajes, correos y llamadas de amigos y familiares que van conociendo la  triste noticia de la muerte de Manolo. Desde sus amigos de la primera infancia hasta los conocidos del pueblo de los últimos años, y tenemos la satisfacción y el orgullo de saber que, para todos, Manolo es un ser especial, un verdadero trébol de cuatro hojas que se ha cruzado en nuestros caminos.

También hemos escrito, en familia, una pequeña biografía, para recordar entre todos momentos y circunstancias que podrían quedar en el olvido, desde que se pudo el dorsal 0,5 en  su equipo de baloncesto hasta que escribió unas preciosas letras para los grupos de carnaval en los que participó, en el 86, 87 y 88.

Pero de todas estas historias, hay una que nos ha emocionado especialmente, los recuerdos de su hermano mayor, de Francisco, apenas año y medio mayor que él, con quien compartió infinitos momentos hasta que terminaron en la universidad.

Y nos ha gustado, sobre todo, porque esa es la infancia que recordamos, la infancia de los niños de pueblo sanos y felices, que recorrían con sus juegos kilómetros alrededor de las casas, explorando la naturaleza, mirando con curiosidad la naturaleza, jugando, bañándose, haciendo deporte, pescando y enfrentándose a nuevos retos.

 


 RECUERDOS FUGACES DE MI HERMANO MANOLITO

 

El primer equipo en el que jugamos fue en los Vascos, de azul y blanco, con gente del Algarrobal, entre ellos Currín y hermanos. Jugábamos en el antiguo Moriero de los Burros, al lado de la Cerca, actual plaza de las Palmeras, el vestuario estaba en el bar la Herradura.

Luego jugamos en el Amistad, muchos años y, creo que después, en el San Sebastián, pero ahí, Manolo, jugó poco, ya en el Antonio Barbadillo.

Con los Vascos entrenábamos en el Aljibe, en la Era o en la cañada que sale desde el Ramón Crossa a la fuente de San Francisco y en la Vega. La sede del Amistad estaba en la calle sin salida enfrente de lo de Cuéllar.

Cuando volvíamos del Barbadillo nos bañábamos en los pilares de los 20 Pilares y nos tomábamos una casera en el Porvenir o en lo de Cabrera y luego, más tarde, en lo de Ardila, el amigo de papá, que abrió una venta en la fuente de San Francisco.

Esos eran los años 60 y mediados de los 70.

Luego íbamos a dar paseos y Manolo, casi siempre, llevaba la guitarra, venían, entre otros, Antonio y Pepe García, Bartolo Canto y Pepe Corrales. Íbamos a bañarnos a todos los ríos de la zona.

Me acuerdo que una vez fuimos a los Gaviones y de ahí a la casa de Barría, donde estaban aún Mateo y Piñero, cuando nos veníamos la canción que cantamos fue la sevillana "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va". Poco después murió Mateo, de un infarto, a los 54 años.

Me acompañó muchas veces, cuando éramos chicos, a mis cacerías de perchas, liga, red y a pescar. Poco a poco se fue transformando y su visión de la naturaleza era diferente, se hizo vegano.

Nos íbamos los fines de semana, después de Barría, a pasarlos en el Amarguillo, en lo de los Canto o en lo de Margallo, los tíos de Antonio y Pepe García en el Cerro Mulera.

También subíamos a la sierra y a las cuevas y a Ocurri por la Cruz del Benalfí. Fuimos muchas veces a la Cruz del Tajo.

Recuerdo los días con los Vilches en el Rancho Aragón, en la piscina y jugando al tenis en la era, éramos como hermanos. También los veranos en Barría, el baño en los Gaviones e ir a Pompa a jugar con los niños que allí había.

Los días de la Cerca, los baños en la alberca, el huerto, el nogal y los amascos del árbol que había cerca de la cancela

Las tardes infinitas jugando al escondite arriba de casa de los abuelos, entre las pieles, en la bodega, en la parte de arriba de la casa.

Los veranos en Cádiz, en Santa Genoveva, donde le picó una avispa en los bajos y, a pesar del dolor, dijo, ahora sí que lo tengo grande y colorado. Los juegos en la playa con tito Pepe Luis, que hacía un barco de arena, nos metía dentro y nos tiraba bolas de arena. También nos ponía a todos comiendo sandía en el patio y le encantaba ver cómo nos poníamos pringados.

 


Jugábamos al fútbol en la calle Perdón, pasaban muy pocos coches, más bien pasaban los burros, como el de Juan el panadero.

Con once o doce años, un viernes, dijimos que nos íbamos a un campo con otros amigos y subimos a la sierra de Ubrique y llegamos cerca de Cortes, salimos por la Cañada de los Gamonales el domingo. Íbamos varios, de los del Algarrobal y Caldereto.

Lo recuerdo sentado en la puerta de la casa de la calle Matadero, con su guitarra, a los inicios, a sacar acordes de oído y a componer canciones. Con ese pelo escardado y esos ojos azules admirado por todas las muchachitas.

Cuando llegaba tarde por las noches, mamá dejaba la ventana del despacho abierta, y él trepaba por la fachada, mamá le decía que tuviera cuidado.


 

 

Nos fuimos a estudiar a Ronda, estábamos en el Coro de las Delicias y fuimos a conciertos a algunos pueblos, incluso vinimos a cantar en la iglesia de Ubrique. Alguna vez nos vinimos andando desde Ronda, para ahorrar.

Después nos fuimos a Cádiz

Y Manolo se libró de la mili. Se casó pronto y cambió de amigos y de aficiones y ya coincidimos poco.

Se compró el campo en el Redondel y le dedicó tiempo, cuerpo y alma, como trataba todo lo que para él era lo mejor.

Por encima de todo, Manolo ha sido maestro toda su vida, maestro de verdad, de los que no solo enseñan materias, sino de los que te hacer ver la vida de una forma mejor y te dan herramientas para vivir.

Era muy tranquilo, no se alteraba. Y muy cabezón, como se le metiera algo en la cabeza lo conseguía, era constante y perseverante, a su manera.

Nunca olvidaré las últimas palabras que me dijo, dos días antes de morir.

" Tú has sido el primero en nacer y en todo, pero yo voy a hacer una cosa antes que tú, irme de aquí. Y diles a todos que hagan el favor de respetar mi decisión, que voy a morirme tranquilo. A ti, que eres el mayor te van a hacer caso."

"Y en el cementerio, a la gente que veas llorando le dices que sonría, que yo me fui con una sonrisa a pesar de los dolores."

 


 

martes, 14 de mayo de 2024

Homenaje sorpresa a Manuel María Cabello. Tercera parte.

 

Fotografía grupal, amigos de Manolo y Reme y "Ubrique en verde" 


Por Esperanza Cabello

Fotografías gentileza de Radio Ubrique, Ester Cabello, Luis Eduardo Rubio, Jesús Benítez y Francisco José Cabello


Y el homenaje a Manolo y Reme continua, Hoy además tenemos una fantástica sorpresa, por fin ha salido el video de Todoves. En este enlace podemos ver el enorme trabajo que Beatriz y Félix han realizado y comprobar todas las circunstancias que acompañaron a la ceremonia.

Gracias también de nuevo a José Antonio Bautista y al ayuntamiento de Ubrique que nos han permitido disfrutar de estas imágenes.

 

 

Con Alba Rodríguez


Si de algo peca Manolo es de insistente y constante, por eso se ha convertido en una persona activa, participativa y dispuesta a hacer del mundo un lugar mejor. Siempre ha tenido una especial predilección por la naturaleza, por nuestro entorno, por los animales, por cuidar de que todo esté lo mejor conservado y protegido.

En esa tarea ha estado trabajando durante muchos años, más cuando comenzó a interesarse por el Partido Animalista. En él ha estado participando, batallando, perdiendo, ganando, pero siempre con una ilusión en mente. 

Hace unos años tuvo que aminorar el trabajo al frente de PACMA Sierra Cádiz y una entusiasta Alba Rodríguez lo sustituyó al frente del grupo en la sierra. 

Para ella ha supuesto un gran esfuerzo logístico venir al homenaje a Manolo, ambos son muy amigos y se profesan mutua admiración, pero allí estaba, contra viento y marea, tan emocionada que ni siquiera podía alzar la voz.

Gracias, Alba, por tus preciosas palabras, por unirte a este grupo de familiares y amigos de Manolo y por tu sonrisa verdadera💚

 

Lourdes Vega, Hermi Arjona, Inma Váquez y María Sánchez


 

Avanzaba la mañana y el homenaje continuaba, después de PACMA fue el turno de Zarpitas, la asociación ubriqueña de ayuda a los animales, cuyos componentes realizan una labor encomiable y junto a los que ha trabajado Manolo en numerosas ocasiones, ofreciéndoles incluso su casa para alojar provisionalmente a algún animal que lo necesitara.

Lourdes tuvo palabras de agradecimiento y cariño para Manolo, quien alabó el trabajo que realizan y pidió ayuda en su nombre para conseguir un lugar digno para continuar con su labor.

 


 

 

El siguiente invitado, también relacionado con la naturaleza, con la fotografía y, por supuesto, con Manolo, fue Manolo Canto, que nos habló de su amistad y de la admiración que sentía por el que él llamaba "Maestro de la vida", animándolo a que continuara su trayectoria y sus incursiones en la sierra, para lo que le entregó un cuaderno de campo verde en el que poder anotar sus observaciones.

 

 


 

En este momento del homenaje quisimos explicar que había sido imposible avisar a todos los que, con total seguridad, habrían querido participar, sobre todo de la familia, pero, como tenemos una familia tan extensa, solo habíamos pedido a una representante de la familia Izquierdo, nuestra prima Natalia Eugenia, y a un representante de la familia Cabello, nuestro primo Antonio Sanz, que mandaran un mensaje de audio  a Manolo, ya que a ambos les era imposible asistir.

Hubo un momento de reflexión y atención oyendo los mensajes familiares, y también de nostalgia, recuerdos de aquellos tiempos en los que los primos éramos los niños y aún estaban nuestros mayores.


 

 

 

Manolo con su vecina María, la mejor vecina que se puede tener 💜💜

 

Ya casi había terminado el turno de los niños, pero en el siguiente grupo de invitadas teníamos nosotros mismos una sorpresa. 

Se trataba de un grupo de maestras, compañeras de Reme y que compartían con ambos una linda red de relaciones. Manolo había sido maestro de una cuya hija había sido alumna de Reme, curiosidades de la vida.

Y allí estaba la pequeña, Daniela, muy emocionada de participar en este homenaje y dispuesta a ofrecer a su maestra, Reme, un recuerdo inolvidable.

 

 

Ana Virtudes, Isabel María, Daniela, Ana Eva y Mari Carmen

 

Las compañeras de Reme le agradecieron su amistad y les dijeron que eran dos pilares fundamentales, felicitándolos por tantos años juntos y siempre sembrando.

Había muchos otros docentes en el  acto, la mayoría compañeros de Reme, pero también del círculo familiar, todos aprendiendo de esta forma de ver la vida.

 

 


 

Y en el círculo familiar, llegó la hora de los sobrino-nietos, Manolo tiene cuatro sobrino-nietos, Victoria, Luna, Manuel y Paul, pero, en la práctica, a ellos se une Ian, que, por ser el mayor, fue el encargado de llevar un abrazo y un recuerdo de parte de todos. Ian había venido con sus padres, seguidores de Ubrique en verde y compañeros en las andanzas de montaña, pero acudió con Irene y Esperanza, en representación de los sobrinos, a entregar sus regalos.

 


 


 

Casi terminando, llegó el momento de la familia, los Cabello Izquierdo nos reunimos alrededor del atril y, sin haber ensayado, nos pusimos de acuerdo en que esto era lo mejor que nos había pasado.

 


 Ester: "Te quiero, papá, y por eso no lloro"

 

La primera en tomar la palabra fue nuestra cariñosa sobrina Ester, en nombre de los hijos, una intervención llena de recuerdos y cariño.

 

Después, y aún siendo personas de pocas palabras, Natalia recordó tantas cosas que le unen a Manolo, sobre todo, la naturaleza.

 


 

Leandro le agradeció que fuera de los primeros en relanzar el carnaval en los años ochenta, le dijo que ya había aprendido a hacer una patacabra en estos treinta y dos años y le regaló una mini patacabra carnavalesca verde.

¡Toma ya!

 

 

El último de los hermanos en hablar fue Francisco, ahora el patriarca de la familia, pero fue la voz de su hija María la que pronunció las palabras por él escritas:


 




Y María fue también la encargada de entregarle "La Patacruz", el no va más en diseño ubriqueño: una patacabra coronada por la cruz del Tajo y en su base símbolos serranos por antonomasia.

 


Llegaba el momento de las despedidas, en primer lugar, el alcalde, Mario Casillas, agradeció a todos su asistencia y felicitó de corazón a los homenajeados, deseándoles lo mejor.

 


Después, Daniel Borrego interpretó magistralmente Libertango, de Piazzola, dejándonos a todos los presentes con muchas ganas de que continuara, es un verdadero maestro.

Gracias, Daniel💜



Y, finalmente, Manolo puso el broche final leyéndonos las palabras que le había dedicado uno de sus más de catorce mil seguidores.

 


Gracias, Juan Barea, por haber hecho posible todo esto, sin ti y sin Camila nunca habría sucedido. Gracias de corazón💜💜💜






AGRADECIMIENTO: No habría podido hacer esta serie de entradas realizando la crónica del homenaje sin la inestimable ayuda de todas las personas que me han enviado sus fotografías, sus notas y sus reflexiones. Particularmente quisiera agradecer a Jesús Benítez y Mari Carmen Lamela, de Radio Ubrique, su amabilidad haciéndome llegar las fotos necesarias, y especialmente a Jesús por la cantidad de magníficas fotos que realizó durante la ceremonia.

También quiero agradecer a Beatriz y Félix, de Todoves, el excelente trabajo que han realizado tanto en la grabación (gracias por tu paciencia, Bea) como editando el video.



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domingo, 9 de septiembre de 2018

Un orgullo de hermanos

Francisco y Manolo Cabello Izquierdo
Dos hermanos a cual mejor



Por Esperanza Cabello


Llevamos varios días detrás de esta fotografía, sabíamos que nuestros dos hermanos mayores están colaborando, como siempre, con los actos en honor a nuestra Patrona y queríamos dejar constancia de cómo por encima de cualquier otra consideración, en nuestra familia se respira armonía, cercanía y orgullo de nuestras tradiciones, de esas que nos enseñaron nuestros padres y abuelos.

Francisco, como todos sabemos, pertenece, casi desde siempre, a la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios, es, actualmente, uno de los miembros más antiguos y anudó su pañuelo en las andas siguiendo la tradición familiar, porque nuestro abuelo (también Francisco Cabello) ya había sido horquillero de la Virgen en los años veinte, y nuestro padre, Manuel Cabello, lo fue en los cincuenta y sesenta.
Dedicado a su Hermandad, cada año se emplea a fondo, sobre todo en estos días, al servicio de la comunidad, acompañado siempre por su mujer, María del Carmen Oliva, y antes por su hjo Francisco, que también ha sido horquillero.
Manolo no está relacionado con la Hermandad, sino con la música (él pertenece, como diría nuestro tío José María, a "l'église événement" y no a "l'église institution"). Desde pequeño la música ha sido su pasión, desde muy chiquitín pertenecía a la coral del colegio, más tarde cantamos algunas misas de Navidad y él continuó de esta forma con la tradición familiar, porque nuestro padre también fue miembro del coro de Ubrique y nuestra madre del coro parroquial.
Manolo se ha dedicado a la música en muchas facetas, como bajista de varios conjuntos, como alumno de la escuela de música Juan Chacón, como miembro de la coral Remedios Pozo, de la coral Ocurris Populi y ahora, junto a su mujer Reme Viruez, como miembro del grupo polifónico Canticorum.
Y Canticorum ha acompañado en estos días de funciones religiosas y misas al coro parroquial de voces blancas, junto al pianista Daniel Borrego (que fue uno de los primeros directories de Ocurris Populi), para cantar sus piezas litúrgicas.


¡Felicidades, hermanos, sois lo mejor de lo mejor!


Manolo, Reme, Mari Carmen y Francisco
Justo antes de la misa del Voto


Así que esta es una oportunidad que no queríamos perdernos, ver cómo en nuestra familia, fundamentalmente en los dos hermanos mayores, se fundían las tradiciones y los deseos de todos los que nos antecedieron, viendo cómo a pesar del paso del tiempo nuestro padres y nuestros abuelos hoy estarían felices a no poder más al ver a estos continuadores de la saga manteniendo el nombre de la familia en las tradiciones de nuestro pueblo.
Y eso solo  en la iglesia, porque en los fuegos, que ya apasionaban a nuestro padre, tenemos al fiel seguidor, Leandro, y a los balcones acicalados con preciosos mantones de Manila nos apuntamos nosotras. Solo nos faltaría una persona en la Banda de Música, que ha hecho un trabajo impresionante en estos días de procesión, por encima de la lluvia, del ruido, de las aglomeraciones, trabajando con una profesionalidad y un esmero encomiables.


Claro que hacer una misa cantada o procesionar a nuestra Patrona no es cosa de pocos, así que queremos también dar la enhorabuena a la Hermandad, que han pasado una gran inquietud por la meteorología y han trabajado mucho para hacer esto posible.





Y también al Grupo Coral Polifónico Canticorum, que llevan muchos días acompañando a todo el pueblo en sus fiestas más señaladas, esforzándose al máximo para que sus voces acompañen y amparen estos actos solemnes.





Ya casi están terminando los actos en honor a la Virgen de los Remedios. Esta mañana ha concluido todo el ritual litúrgico y esta tarde tendrá lugar la procesión del Voto, a partir de las siete y media y con el recorrido habitual por las calles de nuestro casco antiguo desde la calle Botica hasta la Torre por la calle Nevada llegando al San Juan y bajando por la calle San Francisco hasta el convento. 
Está previsto que esta procesión llegue entre las diez y media y las once a la capilla del convento, santuario de nuestra Patrona.

¡Enhorabuena a todos los participantes! Esperamos que nuestras tradiciones sigan gozando de esta espléndida salud.


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domingo, 1 de agosto de 2021

Visitar Ocurris, la mejor idea del verano

 

Los hermanos Cabello Izquierdo, en la entrada del columbario



Por Esperanza Cabello


En estos días veraniegos, cuando no hay demasiado interés por hacer grandes viajes, ni por pasar el tiempo en lugares de ocio masificados y cuando coincidimos los cinco hermanos en el pueblo todos de vacaciones, no hay nada mejor que inventar que recorrer nuestro entorno.

Y así, durante un paseíto por los alcornocales, visitando dólmenes y templos de lejanas épocas, Leandro tuvo una idea "¿Y si fuéramos los cinco al Salto de la Mora? Debe de hacer mil años que no vamos todos juntos."

Porque el yacimiento íbero-romano de Ocurris ha sido casi siempre uno más de la familia, y como tal lo hemos apreciado, lo hemos querido y lo hemos protegido, y ahora que todos los ubriqueños lo tenemos al alcance de nuestras manos, tan bien mantenido, tan bien organizado, tan bien defendido y tan bien gestionado que incluso luce un magnífico galardón de calidad turística (en este enlace), es cuando más tenemos que apoyarlo y ayudar en la difusión y en el refuerzo.

Volvemos a nuestro relato.  Leandro propuso que fuéramos y todos convinimos que el martes era un buen día, y además teníamos la suerte de que tanto Isabel Pajuelo como María Campos, dos de las responsables del yacimiento, estaban ese día para las visitas, y además a primera hora había plaza para la reserva.

Como en realidad hemos heredado un poco del espíritu "inventor" de nuestros padres, se nos ocurrió que deberíamos hacerles un pequeño homenaje, y así sugió la idea de las camisetas. 

 


Ya que íbamos a formar el "Cabello team" lo mejor era ir uniformados, y como afortunadamente tenemos ingenio, tesón y buen humor, fabricar, de la noche a al mañana, cinco camisetas con la imagen de nuestros padres impresa fue un juego de niños (menos mal que Leandro es un genio en esto de las camisetas y Manolo y Reme tienen todo lo necesario para estas manualidades!).

Así que con las cinco camisetas preparadas y una reserva para todos los miembros de la familia que no teníamos compromisos laborales, nos fuimos al Salto de la Mora.

 


En la entrada del yacimiento


Tuvimos suerte, Isabel y María ya nos estaban esperando y una vez hechas las primeras fotografías en el centro de recepción comenzaba la visita "nostálgica" al yacimiento.

Nos acompañaba María Campos, la arqueóloga municipal que se ocupa felizmente de nuestro patrimonio desde 2012. Gracias a ella y al gran equipo municipal que se encarga del yacimiento, Ocurris se ha convertido en la joya de nuestra oferta cultural y turística. La "pobre" no sabía bien la que le esperaba con tanto "Cabello" alrededor, todos con ganas de hablar, de recordar, de contar y de saber.

La primera sorpresa que tuvimos nos la dio Natalia, al comenzar el camino que sube al yacimiento nos estuvo explicando que fue precisamente ella misma quien, cuando se estuvo encargando del yacimiento en 1996, contratada por la Mancomunidad, trazó el camino de este sendero que intentaba hacer más accesible la entrada, alejándose además de la entrada por Santa Lucía, que era la entrada tradicional. Además, la entrada tradicional tenía un "regalito" para todos los excursionistas de antaño: poder refrescarse en el pozo de Santa Lucía, que estaba justo en el camino.

 



Por cierto, que si queremos saber cuáles han sido las actuaciones en el yacimiento o relacionadas con él hasta 2015, debemos consultar esta magnífica entrada de José María Gavira Vallejo :

"Ensayo de cronología del yacimiento turdetano, púnico y romano de Ocur (o guía para interpretarlo)"

Hay que tener en cuenta que el actual yacimiento es el resultado de los trabajos y desvelos de muchísimas personas, para nosotros es fundamental en primer lugar Vegazo, que fue la primera persona de la época moderna que se ocupó de él (en 1792) , y, por supuesto, nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, que en los sesenta se ocupó de llamar la atención del mundo de la cultura y de la arqueología sobre los monumentos que quedaban a la vista, que estaban sufriendo un deterioro muy grande.

A partir de 1968 han sido más de cincuenta años de trabajos y preocupación por parte de muchos arqueólogos, muchas personas del pueblo y también gobernantes municipales. Y desde hace diez años el yacimiento goza de una fantástica salud, cada vez con más visitantes, cada vez con más actividades, cada vez con más prestigio y con más cuidado. 

María nos contaba que el trabajo y la colaboración del concejal de cultura, José Manuel Fernández Rivera, ha sido fundamental desde el principio.

Continuamos con nuestra visita, la primera parada, el columbario. Allí todos queríamos contar nuestras historias, contar cómo el columbario se usaba para guardar cerdos o cabras, y cuánto trabajó nuestro padre para convencer al dueño de los animales para que no lo utilizara más para ese fin, y cómo le ayudó, con algunos obreros, a construir cerca de la finca una cabreriza.

 


 Entrada al columbario en 1963

 Entrada al columbario en 2021

 

La primera fotografía familiar que tenemos es de 1951, la primera vez que nuestros padres participaron en una excursión de amigos y subieron juntos al yacimiento, a partir de ahí tenemos fotografías y películas de muchos años, y resulta divertido comparar algunos lugares con más de cincuenta años de diferencia.

Francisco y Manolo en el interior del columbario, 1967


 


Francisco y Manolo en el interior del columbario, 2021


Todo ha cambiado en el interior, recordamos aquellos primeros momentos limpiando y adecentando el interior, totalmente lleno de excrementos de animales, y después cuando los arqueólogos comenzaron a excavar, y aquella gran roca que apareció, una gran roca que quizás fuera un altar de tiempos pretéritos.

Ha sido muy curioso hacer la visita con dos arqueólogas juntas, dos arqueólogas que además se han encargado del yacimiento en épocas diferentes, y nos ha encantado oírlas tan profesionales, tan respetuosas, tan atentas la una con la otra.

 

Dos arqueólogas en acción ¡Impecables!

 


 

Continúa la visita poquito a poco, pues unos y otros íbamos comentando montones de detalles, no solo históricos, sino también naturales... La importancia de la torbisca, la carcasa de las chicharras, cómo jugábamos con candilitos y otras plantas de la zona; hasta Francisco nos enseñó a hacer un pito con un sombrerito de bellotas.


 

La segunda parte del camino es más rocosa, recordábamos cómo saltábamos y corríamos cuando éramos chicos yendo hacia arriba.

Y claro, cada vez que llegábamos a un hito, hacíamos la foto de rigor, poniendo a prueba la paciencia de nuestra guía, que no podía ser más amable, y de nuestra familia 💜💜




Al llegar a la primera cisterna, recordamos una fotografía de nuestro padre, y también intentamos copiar el momento.


Midiendo el aljibe con los chicos de Misión Rescate

 

 

 

Por fin llegamos al foro, allí pudimos recordar mil y una ocasiones de juegos y de familia. 

¿Te acuerdas cuando todos los primos subimos en un burro? ¿Recuerdas cuando encontramos la cueva de los Beatles? ¿Y cuando jugábamos al fútbol? ¿Alguien se acuerda del columpio que poníamos en  ese acebuche? ¿Y de cuando subíamos a la piedra más alta?...

 


 















Toda nuestra infancia está jalonada  por momentos en el Salto de la Mora, los domingos de paella, las subidas desde el Rano, la búsqueda de la cruz del Benalfí, la emoción del comienzo de las excavaciones, la importancia del respeto y el cuidado a todo lo que aquello significaba. 

 

La visita en el foro fue de lo más animada, todos convencidos de que nos contemplaban miles de años diferentes de civilizaciones diferentes. Como decía María, lo conocemos como yacimiento romano, y efectivamente a simple vista puede verse el mundo romano, pero indudablemente hay una base histórica muy anterior, que saldrá quizás a la luz con las próximas actuaciones.

 

A la sombra del acebuche milenario


Natalia y Manolo "vigilando" la entrada del templo

 

Con tanta charla y tanto detalle apenas nos dio tiempo de discutir sobre las termas y los majanos de Vegazo, seguro que vamos a tener que reservar otra visita próximamente, tendremos que aprovechar la oportunidad de las actividades programadas para agosto, porque se nos quedaron muchas cosas en el tintero.


Eso sí, al terminar la visita y el visionado de la película, y una vez compradas camisetas, gorras y mochilas, que hay que hacer patria y publicidad del yacimiento ubriqueño, tuvimos la oportunidad de descansar un ratito al fresco en la venta de Ocuri, todo un lujo en las alturas con unas vistas inmejorables.

 



 



De lo que no cabe duda es de que tanto nuestra guía como nuestros acompañantes se merecen todo nuestro agradecimiento por la paciencia y la disposición que mostraron con nosotros.

 


 ¡Hasta la próxima, Ocurris!



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