lunes, 20 de julio de 2015

El preciso de El Charlatán Sacamuelas

 "El charlatán sacamuelas"
Obra de Theodor Rombouts
Museo del Prado, Madrid


 Por Esperanza Cabello

Desde el once de junio y hasta el 20 de septiembre hay en Cádiz una preciosa exposición de objetos y cuadros del Museo del Prado que con el título "Los objetos hablan" nos ofrece una muestra muy interesante. Está en la Cárcel Vieja, actual Casa de Iberoamérica,

Nosotros hemos tenido la ocasión de visitarla y, ya que se trataba de una exposición de "objetos", nuestra atención se ha desviado a un objeto muy curioso que estaba en uno de los cuadros de la primera sección "La clave está en el objeto". Se trata de un lienzo de la Escuela Flamenca, de 1620-1625 de Theodor Rombouts,  llamada "El charlatán sacamuelas", y ese objeto que ha destacado (para nosotros) sobre los demás, estaba sobre la mesa del sacamuelas:




Un ¿preciso? de cuero entre los objetos del sacamuelas

Encima de la mesa, rodeado de instrumental "quirúrgico", de títulos, pergaminos, botes, redomas y todo tipo de material, creemos ver un "preciso", o al menos un objeto que se le parece muchísimo.
¿Sería un preciso para guardar documentos? ¿Guardaría el charlatán un poco de picadura de tabaco por su efecto anestésico? ¿Se fabricarían en Bélgica en el siglo XVII los mismos precisos que en Ubrique?
Bueno, parece que la exposición ha surtido su efecto deseado, ha conseguido que fijemos nuestra atención sobre los objetos.

Nosotros pensamos que el preciso es algo de creación genuinamente ubriqueña, pero la verdad es que en cualquier momento de la historia en cualquier otro pueblo han podido "inventar" algo parecido a un preciso para otros menesteres. O quizás se exportó la idea,  de la misma manera que  los gañotes, tan tradicionales y típicos de nuestra gastronomía, los podemos encontrar en Alemania:



Gañotes alemanes
Gentileza de Francisco Román Barreno


En cualquier caso, preciso o no, hemos aprovechado para buscar la definición de preciso en la RAE y no hemos encontrado esta palabra con su acepción ubriqueña. Así que, de la misma manera que estamos reivindicando la palabra "angarilla" desde hace más de tres años (en este enlace), hemos empezado a reivindicar el sustantivo "preciso", a ver si nos vamos haciendo un huequecito en la Real Academia de la Lengua.

 PRECISO. (m) Estuche de cuero fabricado en Ubrique que utilizaban, sobre todo los arrieros, para llevar los útiles del fumador: yesca, pedernal y tabaco


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domingo, 19 de julio de 2015

Don Fernando Gavilán, maestro

 Don Fernando Gavilán Vázquez y sus alumnos 1936-1937
Manuel Cabello Janeiro abajo a la derecha 

Ángel Chacón ha identificado a Pepe Sánchez Guerrero, Gerardo Álvarez Janeiro, Antonio Álvarez Janeiro, Manuel Janeiro Vallejo (hijo de Arsenio), Bartolomé González, Diego Arenas Pozo, Aurelio Morales Garcés, José Aránegas y su hermano, están también un niño apellidado Chacón y otro Zurita



Por José María Cabello


"Mi maestro fue Don Fernando. Tuve otros con anterioridad: Doña Paquita Santos, don Juan de Haro o don Ramón Crossa. A todos los recuerdo con cariño,  a don Ramón especialmente por su voluntad de hierro, él finalizó sus estudios de Farmacia cuando yo hice los de Derecho en la Universidad de Granada. Pero me identifico con las enseñanzas del gran pedagogo que fue, para mi generación, don Fernando Gavilán. 
Depurado después de la Incivil, republicano convencido y respetuoso liberal, apenas tenía explicación que en aquella época siguiese al frente de su misma escuela. Hacía honor a su apelativo de Maestro. Recuerdo como lo más gratificante sus paseos y excursiones alrededor de la escuela con sombrero y bastón para enseñarnos en vivo la naturaleza; la flora y los pequeños insectos abundaban en las huertas y en la ribera del río que abraza a Ubrique.
Yo era pequeño y el ejercicio físico no fue nunca mi fuerte por lo que me tomaba en brazos o me ayudaba siempre a vadear las corrientes. De él aprendí el entusiasmo que aún conservo por lo natural y por el respeto al medio ambiente. Con él supe el contenido ético de la profesión, la disponibilidad absoluta de su persona, la preocupación honda por los demás y el verdadero sentido de la solidaridad. Pero, sobre todo, conocí el amor a la autentica libertad entendida como una lucha continuada contra cualquier presión ideológica, incluso la religiosa y otra vez es mi constante- se entremezclan vivencias de niño de escuela con largas conversaciones de adolescente, ya en el seminario, a la salida de su academia que había ubicado en los Callejones en la conocida como "Casa del Médico Reguera".




1935. Don Fernando Gavilán Vázquez y sus alumnos


Entonces percibí que en aquel hombre de apariencia escéptica y con la perspectiva del tiempo que don Fernando era un maestro integro e integral.
Y ahora os cuento: Allá por los ochenta en mi despacho de Jefe de Sucursales en la Caja de Ronda recibo una carta quejándose de una actuación -a su juicio- injusta en la oficina de la Cruz de Humilladero en Málaga. Sin mirar la firma por su inconfundible caligrafía adivine que era Don Fernando. Y llevaba razón. Era él mismo. El de siempre. El que no consentía una ilegalidad en su entorno y lo denunciaba a voces. No veas la alegría que compartimos al decirle al jefe que lo mandase a Ronda para solucionar su problema.
Todavía recordaba, con dolor, cuando en tiempo de los maquis le hicieron dejar temporalmente su escuela.
¡Tiempos!

JOSÉ MARÍA CABELLO JANEIRO



Don Fernando Gavilán Vázquez había nacido en Alcalá del Valle el veintiocho de marzo de 1895. Casado con Francisca Romero Romero, llegó a Ubrique a ejercer su magisterio a principios de los años treinta.
La familia se instaló en la "salía" del lugar, entonces ya tenían dos hijas, Rosario y Lutgarda (siempre hemos oído hablar en casa de Lutgarda Gavilán, ese nombre tan original nos llamaba muchísimo la atención). Ya viviendo en Ubrique tuvieron un tercer hijo, Rafael, que nació en Alcalá de los Gazules, el pueblo de su madre. 
Más tarde nació Felipe, el último de los hijos de la pareja. 
Rosario se casó con un militar americano, Frank, por lo que cuando don Fernando Gavilán sufrió los desmanes de la Dictadura,  que depuró a todos los maestros de la época, pudo exiliarse con su hija a Estados Unidos, donde estuvo viviendo hasta la Transición. Don Fernando había dado clases a todos los niños de la zona, también a los niños del campo y a los hijos de los maquis, desplazándose siempre con su bicicleta y su babi blanco.
De regreso en España, se instaló en Morón con su hijo Rafael (ya había muerto su esposa) donde estuvo viviendo hasta su muerte, en 1982.
Actualmente está enterrado en Granada, y su recuerdo sigue siendo imborrable en nuestro pueblo.




 1933-1934 Don Fernando Gavilán con sus alumnos
Bartolomé Romero  y José Arenas Pozo justo delante del maestro
Fotografía de Mercedes Romero Janeiro



Nota:  Desconocemos la procedencia exacta de la segunda fotografía que acompaña a esta entrada, si pueden reconocerla por favor comuníquenoslo para que lo hagamos constar. Gracias

Nota del 20 de julio: Acabamos de entrar en contacto con el nieto de don Fernando Gavilán. Comparte con su abuelo nombre, apellido y amor a la naturaleza. Es ornitólogo, y este es su blog.
Y esta la conversación entre Fernando y José María:




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viernes, 17 de julio de 2015

Doña Elena Sánchez de Medina Benavides

 Elena Sánchez de Medina en el centro de la fotografía, con sus hermanas



Por Elena Lobatón
  Esperanza Cabello



Hay muchas mujeres que han ganado, en nombre propio, un lugar en la historia de nuestro pueblo. Mujeres que han destacado por méritos propios; que trabajan y viven entre nosotros  y que, sin querer sobresalir, han ido adquiriendo un papel propoderante en nuestra sociedad.
Tal es el caso de doña Elena, la de la farmacia (como la hemos conocido siempre). Elena Sánchez de Medina Benavides, una ubriqueña cuya vida ha estado siempre relacionada con Ubrique.
Elena nació en el número 17 de la calle Botica de Ubrique el 24 de enero de 1919, entonces se llamaba calle Sagasta. Era hija de Fermín Sánchez de Medina Gil y de Obdulia Benavides.

Fermín Sánchez de Medina tuvo tres hijos con Elena Benavides, su primera mujer: Encarna, Rosario y Fermín.
Casado en segundas nupcias con Obdulia Benavides (hermana de Elena Benavides), tuvo otros cinco hijos: Ana María, Elena, Luis, María Ángeles y Víctor.


 
 Elena y Obdulia Benavides, esposas de Fermín Sánchez de Medina


El apellido Sánchez de Medina ha estado ligado a Ubrique y a la farmacia desde que llegara a Ubrique Juan Antonio Sánchez de Medina Ayraldo, que se casó con la ubriqueña Ana Romero Romero. Uno de sus hijos fue Fermín Sánchez de Medina Romero, que se casó en 1856 con doña María Dolores Ayala Valiente. Tuvieron cinco hijos: Rafael, Juan, María Dolores, Francisco y Eduardo. Enviudó y contrajo segundas nupcias con doña Sebastiana Gil Rodrigo, y con ella tuvo tres hijos: Ana María, Rosario y Fermín Sánchez de Medina Gil, el padre de Elena.




  Fermín Sánchez de Medina Gil con su hijo Fermín



Elena se crió en un Ubrique lleno de cambios, pero en la seguridad y en la tranquilidad de su calle y de su casa. En un ambiente familiar tranquilo y distendido. Su padre, farmacéutico, se ocupaba de la farmacia que ha dado nombre a la calle Botica, y que ha estado en funcionamiento más de ciento cincuenta años. Su madre, Obdulia, se ocupaba de la numerosa prole: ochos hijos, una familia numerosa de las de antes.
No sabemos si Elena estuvo en la escuela de doña Ángeles Bohórquez, creemos que si, porque era muy amiga desde la infancia de nuestra abuela Natalia Fernández, con la que tuvo una gran amistad a pesar de que Natalia era mayor. Nuestra abuela nos hablaba de ella y nos contaba que eran amigas desde siempre.


 

En cualquier caso Elena tuvo la oportunidad de seguir estudiando una vez terminados los estudios primarios. No era muy normal que en la época las mujeres cursaran estudios universitarios, seguramente se nos escapan algunas, pero quizás fuera la segunda mujer ubriqueña (después de doña Ángeles Bohórquez) que estudiara en la universidad y ejerciera su profesión durante toda su vida.


Elena y Encarna, su hermana mayor


Doña Elena puso farmacia en la calle de San Sebastián, en Ubrique, para nosotros siempre será "la farmacia de doña Elena", su carácter amable y alegre hacía que fuera apreciada por toda la clientela. Su padre, Fermín, murió con 51 años. Al morir la famarcia paterna pasó a nombre de Encarna, Rosario y María de los Ángeles, como huérfanas. No obstante, nosotros también la recordamos como "la farmacia de doña Obdulia", la madre de Elena.
En ebrero de 2015 moría María de los Ángeles, la hermana menor de Elena, y con ella se cerraba esta farmacia que ha sido tan representativa para Ubrique (en este enlace).



Elena vestida de mantilla
Semana Santa, años cuarenta


Siempre ha sido una persona muy religiosa. Nosotras la recordamos siempre en la iglesia, con los niños y las niñas en la catequesis, en los oficios, en misa. Aún hoy, a sus 96 años, tiene un carácter muy alegre, y es una persona de exquisita educación. 
Antes podíamos verla siempre en todo tipo de actos religiosos, católica ferviente, siempre ha sido ejemplo de buen hacer y de humildad.
 

 Elena en el besamanos a la Virgen



En su tiempo libre se dedicaba a las catequesis y colaboraba con “Acción Católica”. Desde 1968 continuó su labor de apostolado a través del movimiento de los Focolares.






Sabemos que la familia Sánchez Pozo y la Sánchez de Medina tuvieron una gran cercanía y una gran amistad, así que hemos pedido a Francisco Javier que nos hablara un poco de ellas:



"Fundamentalmente son recuerdos infantiles, de mi niñez. La relación que tuve tanto con Elena como con María de los Ángeles y Encarna fue más infantil estado repasando mentalmente la relación que tuve con las hermanas Sánchez Medina. Tanto con Elena como con María de los Ángeles como con Encarna fue en mis tiempos de niño. De las tres, Encarna era la que mas jugaba conmigo. María de los Ángeles, en aquel tiempo, atendía también la farmacia.
 Sé de Elena, al igual que sus hermanas, la religiosidad que tenía, la devoción por la Virgen de los Remedios y una afición muy grande a la música clásica. Recuerdo que cuando llegaba el primero de enero cada año, iban a mi casa cuando mi padre compró el vídeo para que les grabase el concierto que dan ese día en Viena. 
Me prepararon para la catequesis, tanto en la iglesia como en su casa. Recuerdo haber comido con ellas en su casa alguna que otra vez. Recuerdo que me fotografíaron siendo muy pequeño  sentado ante el piano que ellas tenían en una salita que daba a la calle. 
Con Víctor también hubo muy buena amistad, cuando volvía a Ubrique siempre llegábamos a visitarlos. En realidad tengo solo buenos recuerdos de ellos".


 Elena y un buen montón de amigas de celebración

Ya hemos resaltado su carácter amable, alegre y cariñoso. Elena pertenece a ese grupo de mujeres ubriqueñas que han sabido además disfrutar de la familia, de la amistad. Cuando llegábamos los veranos a Cádiz normalmente íbamos con nuestros padres a saludarlas, también hemos coincidido en celebraciones familiares y actos benéficos. En los últimos años, después de su jubilación, Elena cerró su farmacia en la calle de San Sebastián  y se centró en su vida religiosa y en su vida familiar.


 Elena y María de los Ángeles, siempre rodeadas de niños y niñas.



Desde entonces ha sido habitual verla en las catequesis, siempre rodeada de niñas y niños, con una gran sonrisa, y tratándolos a todos con una gran paciencia y mucho cariño. Además, siempre acompañada de su inseparable hermana María de los Ángeles, que desgraciadamente murió en enero de este año.


 Una niña le agradece los esfuerzos por prepararla para su Primera Comunión



Ahora, a sus noventa y seis años, doña Elena está frágil de salud, y ya no la vemos acercarse a la Plaza como hace un tiempo. Además la muerte de su hermana pequeña le ha afectado terriblemente. Pero nosotros no queremos dejar pasar ni un día más sin hacerle este pequeño homenaje, pues se trata de una mujer muy especial, una mujer preparada, universitaria, trabajadora, dedicada a los demás en cuerpo y alma desde siempre, que abrió nuevos caminos para las mujeres ubriqueñas, en aquellos momentos en los que la enseñanza superior estaba prácticamente reservada a los hombres, y que ha desempeñado una labor profesional de primera calidad por un lado, y una labor humanitaria excepcional por otro.
Muchas gracias en nombre de todos los ubriqueños, pero en especial de todas las ubriqueñas, para muchas de las cuales fue un modelo a seguir.


Elena Lobatón
Esperanza Cabello





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