sábado, 8 de agosto de 2015

Leandro Izquierdo Fernández estudiando en El Escorial

Leandro Izquierdo Fernández
En el cuadro de Honor del curso 1948-1949

Estudiando en el Real Colegio Alfonso XII, en El Escorial

 

Por Esperanza Cabello

Ya contábamos hace unos meses (en este enlace) que nuestros tíos habían estudiado en el Real Colegio de Alfonso XII, en El Escorial. Hoy hemos podido acceder al registro de los trabajos seleccionados entre los mejores que se publicaron y que se conservan aún en los archivos, y nos ha encnatado ver que nuestro tío Leandro, que siempre ha sido de pluma ágil y gran talento, presentó varios trabajos que fueron seleccionados por su calidad y que aún se conservan (en este enlace).

 

1953: Semblanza del padre Blanco García, Agustino

1953: Versos en blanco (poesía)  

1954: Triana, novia del cielo (poesía)

  Nos hemos puesto en contacto con el archivo del Real Colegio, pidiéndoles una copia de estas obras de juventud, mientras nos responden, proponemos este otro poema, dedicado a Ubrique, su pueblo:

 

 

UBRIQUE



Un portal de Belén, un nacimiento

Estampa navideña de chumberas

Mil luces rutilando las laderas

Y otras mil estallando el firmamento



Caños del Benalfil, viejo Convento

En líquida oración de enredaderas

Donde un ciprés cansado y dos palmeras

inundan de niñez mi pensamiento



Calzada de las Cumbres, olivares

Subida empeñascada del Calvario

Romano y alto Salto de la Mora



Peñón del Caldereto... y mil lugares

Que fueron en mi vida un santuario

Y un recuerdo entrañable son ahora





Leandro Izquierdo Rivera, Ubrique, 1987 



jueves, 6 de agosto de 2015

Rafaela Ordóñez Campos: Hasta siempre abuela Rafaela

Rafaela Ordóñez con sus nietos Elena y Juan David



Por Esperanza Cabello

A veces la muerte se muestra implacable y no da tregua. De nuevo un ser querido nos abandona, dejándonos a todos un poquito más huérfanos.
Ayer murió Rafaela Ordóñez Campos, la abuela Rafaela. Murió tranquila, en su casa, rodeada de su familia y en la tranquilidad de su hogar. Se fue apagando poquito a poco, después de una larga vida, y disfrutando del cariño de los suyos.
Rafaela había nacido en 1927, era la hija mayor de una familia muy numerosa, ocho hermanos. La criaron sus tíos y padrinos, primero en la Alcaría (en este enlace), donde se había criado su tía María, después en la calle Torre, en el número 14.
Quiso la fortuna que a su padrino le tocara la lotería, y éste compró una casita en la calle Botica, precisamente la casa del número 28, la que había sido de nuestros tíos Baldomero y Nieves.
Esa casa se convirtió en el hogar de Rafaela, que fundó una familia con su querido Juan, su esposo: Juan Viruez Moreno.
En esa casa nacieron sus hijas, Reme y Mili, y en esa casa viveron Rafaela y Juan felizmente hasta que hace veinticinco años, desgraciadamente, Rafaela enviudó.
Rafaela ha sido siempre mujer de su casa, en los últimos años ha estado enferma, y vivía con su hija Reme y su familia en la plaza de la Verdura. Su pasión eran sus nietos. Tenía tres nietos, dos de su hija mayor y una de la pequeña, y ellos también sienten debilidad por su abuela.
Discreta y buena persona, Rafaela Ordóñez será siempre un ejemplo de persona trabajadora y dedicada a los suyos, y permanecerá siempre en nuestra memoria y en nuestro corazón.



¡Hasta siempre, abuela Rafaela, te queremos!


Nota: el entierro de Rafaela será hoy jueves a las seis de la tarde en el cementerio de San Bartolomé, en Ubrique.



Carta a nuestra abuela, por Elena y Juan David

 


Es un día muy triste para todos, porque tenemos que despedirte y no queríamos que llegara este día nunca.
Eras y eres una mujer muy fuerte y luchadora, que cuidaba de los suyos sin pedir nunca nada a cambio. Decimos “eres” pues para nosotros no te has ido, sigues a nuestro lado.
Te damos las gracias por haberte disfrutado estos años, por tus risas, que aunque no estuvieras bien, las sacabas para nosotros, por el cariño que nos tenías a todos, sobre todo ese amor hacia mi hermano.
Aunque no esté viéndote, te siento, y siempre vas a tener tu sitio en ese sillón de nuestra casa.
Gracias por todo, abuela, y sobre todo por ese corazón que tenías.
Estaremos siempre agradecidos, siempre contigo, abuela.
Te queremos.
Tus nietos: Elena y Juan David



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martes, 4 de agosto de 2015

Don Francisco Fatou y Lucas

Efigie de don Francisco Fatou y Lucas
Conservada por su tataranieto Francisco Fatou
Gentileza de Rosario Fatou


Por Esperanza Cabello

Don Francisco Fatou Lucas ha sido, sin lugar a dudas, el maestro que mayor huella ha dejado en los ubriqueños, hace más de ciento treinta años (desde 1885 hasta 1921) que llegó a nuestro pueblo y aún hoy día su recuerdo es imborrable (en este enlace).
Su nieta Rosario ha compartido en el grupo Ubrique en el Recuerdo esta efigie de Francisco Fatou que conserva su tataranieto (con el mismo nombre y apellido), que le fue entregada el día del homenaje por su jubilación, el 19 de mayo de 1935. Y ha tenido la gentileza de permitirnos que conservemos este documento para nuestro blog.
Del día de su jubilación se hicieron eco varios periódicos del momento, entre ellos ABC, esta es la reseña que publicaron:


Hemeroteca ABC 
Homenaje a Francisco Fatou


"Con motivo de la jubilación del maestro D. Francisco Fatou Lucas, el pueblo de Vallecas organizó diversos actos como homenaje a la labor de enseñanza de este maestro, durante más de quince años, al frente de una escuela municipal.

Para asistir a este acto acudieron destacadas personalidades de Madrid y de Vallecas y la totalidad de los maestros municipales afectos a la villa de Vallecas.
Entre los actos que más sobresalieron figuran el de dar el nombre de D. Francisco Fatou Lucas a la calle que hasta ahora se llamaba de la Torre.
Luego los asistentes se trasladaron al grupo escolar Manuel Vélez, donde durante más de quince años ha dado sus enseñanzas el maestro D. Francisco Fatou, para proceder a descubrir una lápida con la inscripción de Grupo Escolar de Don Francisco Fatou, que es el nombre designado a este grupo escolar, como homenaje a tan laborioso maestro.
En el teatro Tirso de Molina hizo uso de la palabra de don Eufronio Jiménez González, teniente de alcalde, en representación del Ayuntamiento de Vallecas, que como tal representante señaló en breves palabras la satisfacción con que el Ayuntamiento de Vallecas ha visto este acto.
Hablaron también D. Antonio Gutiérrez Ballesteros, secretario del Ayuntamiento de Vallecas: D. Jesús del Pino, gestor de la Diputación provincial de Madrid.
Y finalmente, después del inspector de Primera enseñanza, que habló en nombre de los maestros, usó la palabra D. Luis del Castillo, miembro de la Comisión organizadora de este homenaje, quien ofreció el homenaje a D. Francisco Fatou.
Don Francisco Fatou, verdaderamente emocionado, agradeció a todos los asistentes y al pueblo de Vallecas las muestras de gratitud que por su modesta labor había recibido con este homenaje.
Terminado el acto, se reunieron en un banquete los asistentes al homenaje". 

ABC 25 de mayo de 1935

Las misiones en Ubrique, 1954

Recuerdo de la Santa Misión de los Padres Paules en Ubrique
Mayo de 1954


Por Esperanza Cabello

Esta estampita de recuerdo de la Santa Misión de los Padres Paúles en Ubrique nos ha demostrado, una vez más, que no hay papel  sin importancia cuando se trata de recuperar la historia de un pueblo, sobre todo cuando es una historia popular.

Hace un buen montón de años nuestra tía María  Remedios nos dió unas cuantas fotografías de niños disfrazados, y nos explicó que "eran las misiones de principios de los cincuenta".
Más tarde, encontramos entre un montón de negativos una fotografía muy curiosa (en este enlace). Y también algunas fotos de curas en Los Callejones, pero, hasta el momento, no tenían mucha conexión.
Después hemos visto en el grupo de facebook "Ubrique en el recuerdo" algunas fotografías de acontecimientos religiosos curiosas, pero no tenían ninguna relación (hasta el momento) con los otros documentos que mencionamos.
Pero hoy nuestra amiga Elena Lobatón ha compartido una fotografía de las misiones, ahora poniéndoles fecha (del 12 al 16 de mayo), y en nuestra cabeza se ha encendido una lucecita: Ya hemos organizado de qué se trataba.

En los años cincuenta los Padres Paúles (Congregación fundada por San Vicente de Paúl en 1617 para la evangelización de los pobres y la formación del clero) organizaron, desde Málaga, ciudad en la que tenían residencia desde 1927, una serie de Misiones Populares, con el fin de evangelizar a la población y conseguir vocaciones.


 El padre Pedro Langarica encabezando la procesión


El padre Pedro Langarica (fallecido en 1969) encabezaba la Misión de Ubrique, seguido por una veintena de Padres Paúles. Aquí lo vemos comenzando la procesión en Vista Alegre, para recorrer Los Callejones. Esta fotografía era de nuestra tía María Remedios Izquierdo.


 La procesión comienza en Vista Alegre, 1954

Curiosamente, esta otra fotografía, del archivo de Esperanza Izquierdo, es precisamente del mismo momento en el que comienza la procesión, pero vista desde Vista Alegre. El montón de curiosos, entre los que podemos distinguir a nuestro tío José Luis Izquierdo (segunda fila a la izquierda) se quedó para posar en esta fotografía, mientras que la procesión ya había comenzado.


 
Los niños de Ubrique vestidos para las misiones


Imaginamos que habría dos partes en estas misiones evangelizadoras: una más cercana y festiva para los niños y niñas, y otra más seria y espiritual para los mayores. En esta tres fotografías reconocemos a nuestra tía María Remedios Izquierdo,  y nos llama la atención ver que los niños están vestidos con disfraces de otras culturas, a la vez que piden dinero para enviar almas al cielo.


 Las Misiones de 1954. Fotografía de Esperanza Izquierdo



Y hoy, del mismo modo que pudimos unir las fotografías del día de la  Proclamación de la República en 1931, hemos podido unir, gracias a los amigos de Ubrique en el Recuerdo, tres imágenes del día de las Misiones en Ubrique, cada una desde un lado de la Plaza.



 Las Misiones de 1954. Fotografía de Elena Lobatón


Se puede apreciar que había un gentío impresionante, seguramente sería el último día de las Misiones, y todo el pueblo estaba allí, pendiente. Nuestra tía María de los Ángeles  nos cuenta que todos los niños que nacieron en Ubrique en 1955 fueron consecuencia de los sermones del padre Langarica. Había que traer hijos al mundo y ediucarlos en la fe.



 Las Misiones de 1954
Fotografía de Esperanza Izquierdo


En esta fotografía podemos ver varias imágenes religiosas en la Plaza. Nos cuenta Javier Sánchez que recuerda, como en un sueño, que los padres paúles traían una imagen de la Virgen de Fátima, y que todo el pueblo fue a recibirlos a Santa Lucía, y los acompañaron por la carretera hasta Ubrique. También recuerda que en estas misiones, cuya finalidad era fundamentalmente evangelizar, los padres sacaban las imágenes religiosas a la calle, para que procesionaran por los lugares por los que normalmente no pasaban las procesiones.
Aquí vemos presidiendo la ceremonia a la Patrona de Ubrique, la Virgen de los Remedios, pero hay al menos dos vírgenes más en la plaza.


 
 Las Misiones de 1954
Fotografía de Antonio Rubiales



En esta última fotografía, gentileza de Antonio Rubiales, podemos observar cómo hombres y mujeres estaban perfectamente ordenados y separados. Los hombres a la derecha del sacerdote y las mujeres a la izquierda, como en la iglesia.

Agradecemos a Elena y Antonio la gentileza de haber compartido estas fotografías con todos nosotros, y habernos permitido dar sentido a una serie de imágenes de nuestro pueblo.


sábado, 1 de agosto de 2015

La azarosa existencia del pedestal de Postumia

Pedestal de Postumia Honorata en el San Juan
Fotografía de Leandro Cabello



Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo José María Gavira ha publicado en las últimas semanas una serie de artículos sobre el Salto de la Mora y los personajes y objetos más relevantes de este magnífico yacimiento.
Leerlos es un verdadero disfrute, no solo ya estábamos un poquito cansados de que quienes escriben sobre Ocurris sigan creyendo que son los dueños de la verdad absoluta y manejen siempre la misma cantinela, sino porque estamos descubriendo miles de cosas nuevas, y siempre es estupendo aprender un poquito más (en este enlace).
Y entre esos objetos y personajes se encuentra, en un lugar de privilegio, por derecho propio, el pedestal dedicado a Postumia Honorata.
Ya hablamos sobre esta sacerdotisa (en este enlace) el año pasado, y a ella se dedicó la exposición que hay en el San Juan de Letrán con algunas piezas de las últimas excavaciones de Ocurris.

También hemos hablado de la inscripción de este pedestal (en este enlace), que el profesor Julián González publicó en 1882 en su libro "Inscripciones romanas en la provincia de Cádiz"




Del mismo modo explicamos (en este enlace) cómo el padre Fray Sebastián de Ubrique decía que este pedestal, descubierto en el Salto de la Mora en 1824, estaba en Ubrique, en el llano del río.

Y también contábamos (en este enlace) cómo la rápida actuación de nuestra tía María Remedios en el ayuntamiento cuando le explicamos que las piezas arqueológicas de la plaza de Misión Rescate corrían peligro, no solo por las inclemencias del tiempo, sino por los actos vandálicos y robos que habían tenido lugar en pueblos de alrededor en aquellos días, había hecho que las piezas más valiosas fueran trasladadas al San Juan, entre ellas el pedestal de Postumia.

Pero lo que no sabíamos ni siquiera nosotros mismos era cómo de aquel "llano del río" había llegado la pieza arqueológica a la Plaza de Misión Rescate.


 El pedestal de Postumia en la Plaza de Misión Rescate, 2010
Fotografía de Leandro Cabello


Y hoy hemos tenido la suerte de hablar con Juan Ardila, gran amigo de nuestro padre, que lo acompañó en mil y un líos de los que Manuel Cabello iba inventando. 
Juan participó en las excavaciones de El Salto de la Mora, recuerda que en una de las campañas era presidente de la Diputación don Eduardo Barajas (nos ha contado que estuvo en tres de las campañas, con una cuadrilla de cinco hombres, y que recuerda especialmente el cuidado que había que tener con la tierra removida que transportaban en carretillas). Además fue un trabajador esencial en la construcción de la plaza de Misión Rescate.
Le hemos preguntado por el pedestal, y como tiene esa buenísima memoria, lo ha recordado de inmediato.

Por supuesto que recordaba el pedestal, era una pieda impresionante que estaba junto al río en la calle Ingeniero Juan Romero Carrasco, que antes se llamó Méndez Núñez. Entonces era una zona de tenerías, precisamente estaba justo frente a la tenería de la familia Gutiérrez (conocidos popularmente como los "Chuchi") y al lado del molino de don Adrián Fernández Alcaide.
El pedestal estaba en una estructura  para el paso del agua; antiguamente había riadas constantemente, el agua venía de la calle Los Solanos o de la calle Los Morales. Era una estructura de muros y bóvedas. Había una bóveda de medio punto (como las de los nichos del cementerio) de unos ochenta centímetros, después un muro como de metro y medio; otra bóveda, otro muro; otra bóveda, otro muro... Las bóvedas tenían rejas, y por ellas pasaba el agua, pero no podían pasar los animales. Los muros estaban enlucidos, por lo que no se veía con qué material estaban hechos.
Cuando Añón fue a construir su fábrica necesitó quitar algunos de esos muros para construir los cimientos. Él quería construir sobre el río, estar lo más cerca posible del agua. Al comenzar a tirar los muros, vieron que había un gran trozo de piedra, al parecer tallada.
Como parecía antigua fueron rápidamente a avisar al maestro Manuel Cabello, que entendía de esas cosas. Era un momento en el que Misión Rescate estaba en la boca de todo el pueblo y había ya una gran conciencia de que el patrimonio había que preservarlo.
Y ya pueden imaginarse la sorpresa que todos se llevaron cuando descubrieron que esa piedra era, precisamente, el pedestal de Postumia, dedicado a la sacerdotisa Honorata Postumia que estaba en paradero desconocido desde hacía tantos años. Nadie recordaba que el ara estuviera allí, junto al río, en aquella estructura para canalizar el agua de las riadas.

Juan nos ha contado también que más tarde llevaron, con mucho cuidado, el pedestal a la plaza de Misión Rescate, allí también pusieron las piedras de los Nueve Caños, las de Tavizna y otras más.


 El pedestal de Postumia en la Plaza de Misión Rescate, 2010
(Visto desde otro ángulo)
Fotografía de Leandro Cabello



Realmente debió de ser apasionante encontrar así, por casualidad, uno de los "documentos" más importantes para la historia no solo de Ocurris, sino para el estudio del mundo romano. De hecho, encontramos este epígrafe como modelo, por ejemplo, de inscripciones dedicadas a personas de otras comunidades, en el libro de Evan W. Haley "Migration and economy in Roman Imperial Spain".









También lo encontramos en el artículo de Julián González en el estudio de otras inscripciones romanas en la zona de Iptuci, en concreto una inscripción votiva de Lucio Postumio Optato:



Ahora solo nos queda encontrar el relato de aquellos momentos que nuestro padre, a buen seguro, escribiría. Agradecemos a nuestro amigo Juan su gentileza y estamos seguros de que volveremos a tener buenos ratos de charla con él, pues tiene una gran memoria "como para escribir un libro", como él mismo dice.


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