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lunes, 4 de enero de 2016

Manuel Janeiro López y su almona de jabón

Extracto del censo de 1867
Gentileza de Manuel Zaldívar
Archivo Histórico Municipal de Ubrique


Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Manuel Zaldívar nos ha enviado una página correspondiente al censo de 1867, del archivo municipal de Ubrique.
Se trata de una familia que vivía en la calle Carnesería (actual plaza de la Verdura), la familia Janeiro Córdova (sic). Precisamente son nuestros tatarabuelos. 
Siempre habíamos oído que nuestra tatarabuela Ana Córdova Leitón tenía una almona, y que su hijo mayor, Manuel (nuestro bisabuelo) era quien se encargaba de ella.
Pero hoy sabemos que el almonero era nuestro tatarabuelo, Manuel Janeiro López. En el censo consta  que estaba casado con Ana Córdova, que tenía 39 años en 1867, que vivía con él su padre, Cayetano Janeiro (los dos llegados de El Barco de Valdehorras, en Galicia) y que en 1867 tenía cuatro hijos, Manuel, José, Teresa y Emilio.

Con respecto a la almona, ya explicamos que era una fábrica de jabón, había varias fábricas de jabón en el pueblo entonces, y aún hoy en día algunas personas, cada vez menos, continúan fabricando el jabón en casa.
 


Como se trata de una palabra antigua, hemos acudido a uno de nuestros diccionarios favoritos, de 1726:
"Diccionario de la Lengua Castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Dedicado al Rey Nuestro Señor Phelipe V (que Dios guarde) á cuyas reales expensas se hace esta obra. Compuesto por la Real Academia Española."

 
ALMONA: s.f. xabonería donde se fabrica el xabón, aunque en lo antiguo se extendía á significar otras casas y fábricas, ó almazénes públicos. Es voz árabe. Lat. locus ubi sapo conficitur.
MORGADO: Historia de Sevilla: Xabón de lo prieto, llamado afsí á diferencia de lo blanco, que se hace en panes en la otra almona de Triana.




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jueves, 24 de septiembre de 2009

Ana Córdoba Leytón. La almona de jabón.

Plaza de la Verdura, años 60



Ana Córdoba Leytón: Hoy tú, mañana yo


Ese es el epitafio que podemos encontrar en la tumba de nuestra tatarabuela, Ana Córdoba, madre de Manuel Janeiro Córdoba, y bisabuela de nuestra tía Isabel, que nos ha contado otra interesante historia:

"Mi bisabuela Ana había nacido en Marchenilla (Cádiz), en 1855, se casó con un gallego, Manuel Janeiro López, que había nacido en El Barco de Valdehorras en 1828. Vivían en Ubrique en la Plaza de la Verdura, en la misma casa de siempre, donde estuvo el café de Janeiro.

Tuvieron cinco hijos, Manuel, Teresa, Emilio, José y Eduardo. Desde muy pronto Ana tuvo que buscarse la vida para sacar adelante a sus hijos, y montó varios negocios: donde hoy está lo de Carriles, tenía una fábrica de fideos, que después llevó mi tío Humberto. Era muy curioso ver las madejas de fideos enrolladas secándose en la puerta.


También tenía el café, aquí en la esquina de la plaza, que después regentó mi abuelo Manuel, y además allí, junto a la calle Madera, donde estaba la posada y al lado de la pescadería, mi bisabuela Ana tenía una almona.


Una almona es una fábrica de jabón. En unos noques como los de los curtidos se mezclaba agua, sosa caustica y grasa, que no siempre era aceite, también se podían usar trozos de cerdo. (Mi padre nos contaba que después de una epidemia de peste porcina, echaron cerdos casi enteros en los noques de sosa para hacer jabón).
Ese jabón se vendía en la misma almona, y se utilizaba en las casas tanto para lavar la ropa, como para limpiar el suelo o el aseo personal".

La almona de nuestra tatarabuela desapareció a principios del siglo XX, a partir de entonces en cada casa se hacía el jabón necesario para el gasto, pero con los tiempos modernos, el proceso de su fabricación se ha ido perdiendo en las últimas fechas hasta casi olvidarse.

Nosotros tuvimos la suerte de conocer la receta de jabón que se hacía en la casa de nuestra abuela Natalia, y Pepa Morales nos enseñó a hacerlo. Aunque se trata de sustancias tóxicas y no conviene hacerlo en casa, ni mucho menos utilizarlo para el aseo personal, hemos decidido explicar el procedimiento, para que no se pierda.


Utensilios para hacer jabón Foto: Esperanza Cabello

En primer lugar, los utensilios: nos hemos modernizado y en vez de la vara para mezclar utilizamos una batidora (su uso es exclusivo para el jabón), un cubo para hacer la mezcla, un recipiente para el jabón y guantes y mascarilla para protegernos.




Ingredientes para hacer jabón Foto: Esperanza Cabello

En segundo lugar los ingredientes: agua, sosa y aceite usado: una parte de sosa, el doble de agua y el doble de esta última cantidad  de aceite. Por ejemplo, medio kilo de sosa, un litro de agua y dos litros de aceite. Con todos los ingredientes a mano, los guantes y la mascarilla puestos y un grifo cerca, hay que ponerse en un lugar ventilado, se echa la sosa en el cubo, después el agua y se remueve bien con la vara, finalmente se va añadiendo el aceite despacito, como si fuera una mayonesa, mientras se bate con la batidora.
Hay que tener mucho cuidado con la sosa que se utiliza, la de bolitas de los grandes supermercados no sirve, porque su composición es diferente y no cuaja bien. Más vale utilizar la sosa en escamas de siempre, de venta en droguerías o en pequeños comercios.



Jabón recién hecho 
Foto: Esperanza Cabello

Al terminar de añadir el aceite, la mezcla ya será un poco más consistente. Se vierte con cuidado en el molde y se deja reposar un día entero. Con un cuchillo (especial sólo para el jabón) se hacen unos cortes antes de desmoldarlo.




Ya se ha cuajado el jabón
Foto: Esperanza Cabello


Finalmente se desmolda y se deja secar unas horas. Después lo guardamos en una caja hermética.
Ahora utilizamos este jabón solo para la lavadora o para el suelo, pero es estupendo, y todas las tías, abuelas y amigas están encantadas de poder usar el mismo jabón de siempre.




Jabón ya terminado
Foto: Esperanza Cabello


jueves, 12 de septiembre de 2019

Cómo hacer jabón tradicional con sosa y aceite usado

Jabón de sosa para la limpieza




Por Esperanza Cabello



Hace ya diez años (en esta entrada) explicábamos que nuestra tatarabuela Ana Córdoba Leytón había tenido una almona en la plaza de la Verdura de Ubrique. Una almona es un lugar en el que se fabrica jabón con sosa y grasas.
También explicábamos cómo la hermana de María Morales, la recordada Pepa Morales, nos había enseñado a hacer jabón tradicional y cómo nosotros habíamos modernizado el procedimiento, consiguiendo fabricar cada verano el jabón necesario para todo el año.
Se trata de una receta muy simple. Necesitamos medio kilo de sosa caustica en escamas, un litro de agua, dos litros de aceite usado y algunos utensilios de los que hay en cualquier cocina.






Guantes para proteger las manos (manipular la sosa puede ser peligroso), una vara metálica para remover, un cubo resistente y, lo más moderno, una batidora vieja que aún funcione.






En primer lugar ponemos la sosa en el cubo, hay que escoger un lugar aireado y ventilado. No sirve la sosa en bolitas, la de limpieza como la que podemos encontrar en Mercadona, debe ser sosa en escamas.






Vamos añadiendo poco a poco el litro de agua, moviendo con una varilla y teniendo mucho cuidado de no respirar los gases tóxicos de la sosa. Una mascarilla puede venir muy bien.






Una vez mezcladas la sosa y el agua, comenzamos a batir con la batidora, despacito, como si fuera una mayonesa, empezamos a añadir el aceite. Aquí hay que tener un poquito de paciencia.
Si hemos utilizado la cantidad recomendada, en unos minutos comenzará a cuajar y se formará una pasta un poco más densa que la mayonesa.
Si hace frío la pasta es más líquida al principio, en verano resulta más fácil hacer el jabón.





Una vez adquirida la consistencia necesaria, vertemos el jabón en un molde. Nosotros utilizamos uno de porcelana, aunque podría ser de madera, mejor que no sea de plástico porque con el calor que desprende la sosa podría deformarse.





 A continuación ponemos el molde con el jabón al aire libre, preferiblemente al sol. Nosotros en esta ocasión le hemos añadido la ralladura de una pastilla de jabón, para que haga más  espuma al utilizarse.






Al día siguiente el jabón habrá empezado a solidificarse. Antes de que se endurezca le hacemos unas marcas con un cuchillo para poder desmoldarlo y poder cortar los trozos. Esperamos aún unas horas.





Y aquí están los taquitos de jabón, los utilizamos sobre todo para las manchas de la ropa, y, rallado y disuelto en agua, para limpiar el suelo o añadir a la lavadora.
El uso de la sosa puede ser perjudicial para la piel, y aunque nuestras abuelas se lavaban la cara y las manos con este jabón, más vale utilizar otros jabones más suaves para el uso personal.


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lunes, 21 de diciembre de 2015

Ubrique en 1882

Ubrique en el anuario de 1882
BNE


Por Esperanza Cabello

Hoy hemos tenido acceso, gracias a la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España, al anuario de 1882, y hemos tenido la suerte de poder saber quiénes eran los ubriqueños y ubriqueñas que en aquel año eran relevantes para la sociedad y para el comercio.
Nuestro bisabuelo Manuel Janeiro aparece con su almona (la fabrica de jabón que heredó de sus padres), y también aparece Gaspar Cabezas como alcalde;  los hermanos Aragón como fabricantes de petacas, además de Doroteo Rivero y Antonio Villalobos...

Estos son los ubriqueños de 1882:

UBRIQUE.- Villa con Ayuntamiento de 5572 habitantes situada a 11,1 kilómetros de Grazalema, en la falda de una elevada sierra.- Abunda en corcho y ganados.- Tiene varias fábricas de curtidos, tejidos, hilados, petacas, tapones de corcho, jabón y otras.- La estación más próxima, Jerez de la Frontera.
Feria, el 14, 15 y 16 de septiembre


Alcalde.- Gaspar Cabezas
Secretario.- José Beranger
Juez Municipal.- Fermín Bohórquez
Fiscal.- Francisco Guerrero
Secretario.- Cristóbal Piña
Párroco.- Pedro Sánchez
Instrucción pública.-
Profesores: José Avilés.-  Antonio Sánchez
Profesora: Juana Macías

Abogados.-
Diego Bohórquez
Miguel Bohórquez
Francisco Calle
Manuel Vegazo

Fábrica de aguardiente.-
Romero Olmedo
José Vegazo

Batán.-
 Domingo Puerto

Fábrica de cola.-
José Bohórquez
Lorenzo Morales

Fábricas de curtidos.-
José Carrasco
Miguel Carrasco
José Coronel
José Corrales
Manuel Corrales
Vicente Corrales
José Corrales González
José Gómez
Juan Jaén
Casiano Moreno
Pedro Otero
Antonio Pan
Romualdo Pan
Antonio Romero
Cristóbal Rubiales
Baldomero Sánchez
Pedro Sánchez

Estancos
José Carrasco
Francisco Vecina

Farmacéuticos
Ildefonso Fernández
Ramón Reguera
Fermín Sánchez

Fábrica de harinas
Gonzalo Cerón

Fábrica de Hilados
Luis Asteín
Cristóbal Bohórquez

Ingeniero
Emilio Moreno y Pozo

Fábrica de Jabón.-
Manuel Janeiro
Manuel Requena
Romero Olmedo
José Vegazo

Librero
Rafael Coveñas Orellana

Fábrica de mantas
Josefa Valencia

Médicos
Francisco Bohórquez Clavijo
Salvador Bravo
Manuel Romero Gil

Notario
Amaro Guerrero Castañeda

Fábricas de paños
Cristóbal Bohórquez
Francisco Reguera
Bartolomé Vegazo
Francisco Vegazo
Rafael Vegazo
Francisco Zarco

Fábricas de petacas
Basilio Aragón
José F. Aragón
Doroteo Rivero
Antonio Villalobos

Fábricas de sombreros
Federico Coveña
Luis Duarte
Ventura Marín
Ricardo Vecina

Fábricas de tapones de corcho
Alejo Bonaechea
Juan Ferrer
Juan Martinell

Tejidos
José Benítez
Cristóbal Bohórquez
Lucía Coveñas
José Coronel
Ignacio Costallena
Alonso Gil
José María Herreros
Rita Romero
José Vegazo
Cristóbal Zarco

Veterinarios
Salvador Ayala Fernández
Antonio González
 

sábado, 27 de noviembre de 2021

Palabras que nunca existieron: "Lloró emmorecío"

 

 

Bebé llorando "emmorecío"

Gentileza de Ser Padres (en este enlace)


Por Esperanza Cabello


Siempre es momento de aprender, y cualquier excusa es buena cuando nuestras palabras nos dan una lección, a nosotros que somos "adoradores" de las palabras y nos han tenido entretenidos toda la vida, nos encanta encontrar, sin esperarlo, una palabra nueva que desconocíamos y que solo podríamos reconocer en su formato ubriqueño.

Ya hemos contado alguna vez cuando supimos, por García Márquez, que las sábanas que nuestra abuela llamaba "percoías" eran percudidas; o que las aceitunas son sajadas y no zajás, como siempre habíamos dicho, o que el jabón lo fabricaba nuestra tatarabuela en una "almona", y no en una "armona", como habíamos dicho siempre.

Una vez, en un ejercicio de vocabulario, tachamos la palabra "azartén" que una niña (un besito, Noemí) había escrito traduciendo poêle, que es sartén en francés. La chiquilla, muy indignada, nos dijo que su madre siempre decía "azartén", y que si su madre decía "azartén" quién era ella para corregir a su madre. Recuerdo que le devolví el punto, no sin antes hacerle prometer que no volvería a escribir sartén de esa mala manera.

Pues lo mismo nos ha pasado a nosotros con la palabra "emmorecía", pasó junto a nosotros una madre con una niña de meses llorando "emmorecida", y estuvimos comentando lo curiosa y visual que era esa palabra, porque cuando un bebé llora tantísimo a veces "se pone negro" de respirar con dificultad.

Y resulta que no, que no tiene nada que ver con el morado. Hoy, leyendo uno de los capítulos del libro de Juan Barea "Aventura en el Índice", hemos encontrado la palabra "desmorecerse" y la hemos buscado en el diccionario de la RAE

 


Desmorecerse es cuando la respiración se perturba por el llanto excesivo, y nosotros toda la vida diciendo "emmorecío".

Nos ha encantado esta magnífica lección de castellano, y desde hoy añadiremos emmorecido a la palabras ubriqueñas que ni siquiera llegaron a existir, a pesar de que podemos dar fe de su existencia: las pilistras, las estrebes, las jocifas, las cerpas (felpas), incluso las angarillas.

Y a partir de hoy, cuando busquemos en internet emmorecido o emmorecida, quizás encontremos algo más que la exigua cantidad de 1 o 2 resultados en total.






martes, 12 de diciembre de 2023

¿Cómo sería aquel Ubrique de 1752?

 


 Catastro de Ensenada. Respuestas particulares

AHPGR libro 1588

 

 

Por Esperanza Cabello

Hace siete u ocho años que estuvimos trabajando con los datos de El Catastro de Ensenada. Fue una investigación interesantísima que nos  permitió conocer muchos aspectos de nuestro pueblo en 1752 y que se quedó en el ordenador tras la muerte de nuestra querida madre en 2016.

Esta semana, preparando un esbozo de la historia de Ubrique desde sus inicios hasta que terminó el señorío, en 1811, nos hemos persuadido de que los datos de estos documentos son un verdadero tesoro para nuestra historia, y hemos decidido recuperar aquellos trabajos y sacarlos a la luz pública, quizás terminar la publicación que habíamos empezado a maquetar y también compartirlos de forma digital, para que todos podamos conocer aquel Ubrique de mediados del siglo XVIII.

Mientras, nos hemos entretenido con cifras de las respuestas generales, y este es nuestro pequeño pueblo de 1752 en números:


-800 vecinos, lo que significa que serían unos 4000 habitantes (normalmente se multiplica por cinco).

 

-825 casas habitables

-6 casas en ruinas

-2 mesones

-9 molinos harineros

-2 molinos de aceite

-6 batanes

-3 tiendas panillas (para vender aceite)

-1 almona o fábrica de jabón

-1 estanco

-1 carnicería

-3 tiendas de lienzos

-1 médico

-1 cirujano

-2 maestros sangradores

- 3 oficiales de barberos

-2 maestros de boticarios

-2 escribanos

-1 preceptor de gramática

-2 maestros de primeras

-3 notarios

-2 alguaciles

-1 guarda mayor de montes

- 1 guarda montaraz de montes

-1 alguacil fiscal

-1 escultor

-40 pegujareros (campesinos)

- 30 labradores

-16 hortelanos

-70 oficiales de cardadores

-13 tiendas de especiería

-2 tiendas de semillas y frutas secas

-50 arrieros

- 2 procuradores

-1 fiel de repeso de la harina

-5 maestros albañiles

-4 maestros de albéitares (veterinarios)

-4 maestros herreros

-7 maestros zapateros de obra prima

- 1 maestro de zapatero de vacuno

- 2 maestros de zapateros de obra sudada

-1 maestro de sastre

-36 maestros de coheteros

-46 maestros tejedores

-3 maestros de carpinteros

-10 maestros de taconeros

-1 maestro de curtidor

-2 oficiales de curtidor

-2 oficiales de zurrador

-2 maestros de tintes de paños

-200 jornaleros

-150 pobres de solemnidad

-30 eclesiásticos

-1 convento

 

 


 El convento en el libro del padre Sebastián

lunes, 29 de julio de 2024

La industria Ubriqueña en 1861

 




Colección de Mapas Especiales de España, 1861

Google Books



Por Esperanza Cabello


Siempre que comenzamos una búsqueda en internet relacionada con nuestro pueblo, van apareciendo otros temas en los que no habíamos pensado pero que, por su interés histórico y curiosidad para nuestro pueblo, no podemos dejar pasar.

Este es el caso de un libro escrito en 1861 por don Miguel Avellaneda, se trata de un Prontuario (breve resumen) de mapas especiales de España, en el que se incluyen los mapas industriales de cada provincia.

Hemos buscado, por supuesto, la provincia de Cádiz, y esto es lo que encontramos:

 

 


CÁDIZ. MAPA INDUSTRIAL. 1861

La capital posee una gran fábrica de hilados y tejidos de algodón.

Paños da Grazalema en gran cantidad: también Benaocaz y Ubrique.

Gergas, bayetas, etc., Grazalema, Ubrique, Jerez, Vejer.

Lienzos Cádiz, Algeciras.

Curtidos Cádiz, Grazalema, Jimena, Ubrique, Arcos, Puerto de Santa María, Jerez, San Fernando, San Roque, Algeciras, Tarifa.

Papel pintado y de estraza Algeciras.

Espartería Chiclana.

Albayalde[1] Puerto de Santa María y San Fernando.

 Almidón Puerto de Santa María, San Fernando, Chiclana.

Jabón Alcalá del Valle, Algodonales, Grazalema, Ubrique, Puerto de Santa María, Alcalá de los Gazules, San Roque.

 Aguardiente Alcalá del Valle, Jerez, Puerto de Santa María, Chiclana.

Cristal San Fernando.

Corcho Algeciras.

Batanes y tintes hay en Grazalema.

Una fábrica de fundición de hierro en Cádiz.

Las fábricas de pastas de esta capital surten casi por entero á nuestras Antillas.



[1] Carbonato básico del plomo, de color blanco, empleado en pintura y, antiguamente, en medicina y como cosmético.RAE

 

 

Ubrique en 1875

 

Así que nuestro pueblo, en 1861, era renombrado por sus paños, gergas, curtidos y jabón. 

Aunque nosotros siempre recordaremos al imagen que nuestra tía Isabelita Álvarez nos hacía imaginar, pues su bisabuela, nuestra tatarabuela Ana Córdoba Leitón tenía, en la plaza de la Verdura, además de una almona de jabón en donde más tarde estuviera el cuartel y ahora viven nuestro queridos Manolo y Reme, una fábrica de fideos, justo a la derecha de la actual peña flamenca, y nos explicaba cómo los fideos, una vez pasados por la máquina, se ponían a secar en una especie de tendederos que iban de balcón a balcón con unos palos que sostenían la pasta.

 


 Esta imagen del blog de Sandro Desii (en este enlace) puede darnos una idea de cuál sería el aspecto de la plaza de la Verdura y su fábrica de fideos.