viernes, 20 de febrero de 2015

El brigadier Francisco González Peynado y Ubrique





Cádiz, 1811



Por Esperanza Cabello

En 1811, el brigadier y diputado a cortes por la provincia de Jaén, Francisco González Peynado, publica un manifiesto en el que relata su vida militar, haciendo especial hincapié en su participación en la guerra de la Independencia. Hemos estado leyendo con mucho interés este libro, y apreciando el gran esfuerzo que hace el militar por limpiar su honra y dejar muy clara su postura y su honra.
Eso no tendría demasiada importancia en general de no haber sido porque este brigadier cuenta cómo después de haber servido en varias regiones españolas, se ve de pronto bloqueado en Gibraltar y decide, siguiendo el mandato de su lealtad y de su honor, enfrentarse a los enemigos invasores.
Nos ha llamado la atención su animadversión por El Pastor, al tiempo que considera héroes a todos los hombres de la Serranía, reconociendo su fortaleza, su entereza y su bravura.
Hemos tenido a bien entresacar algunos párrafos en los que relata concretamente acciones de nuestra sierra, aunque les recomendamos encarecidamente la lectura de todo el libro (en este enlace) pues nos ayuda a comprender un poco mejor el papel de la sierra en la Guerra de la Independencia.




"… porque al pasar los franceses por las huertas de Benamahoma, término de Grazalema, fueron atacados por los paisanos de ellas y del pueblo del Bosque, dexando catorce muertos en el campo, y huyendo los demás: siendo este hecho memorable el primer fruto de la insurrección de la sierra, que propagado por toda ella, prendió en los ánimos de sus vecinos el sagrado fuego del patriotismo…"





Cuando iba batiéndome, y al tiempo que los enemigos trataban de flanquearme por mi derecha, recibí la noticia de la catástrofe acaecida en Grazalema el día 3, de que hasta entonces nada había sabido, de modo que me llenó de sentimiento e indignación. El enemigo atacó aquella villa con 74 hombres y en menos de 24 horas reduxo á cenizas tres quartas partes de la población, quedando asoladas las mejores casas, y todas las producciones de lana y aceytes, tocinos y demás que componían la subsistencia de sus vecinos, quedando todos en la mayor miseria… y después de este paso, los entregó al más horroroso saqueo, verificándolo con la entrada de 1800 hombres, de forma que este infeliz pueblo presentó el espectáculo de una plaza sitiada en medio de los horrores de la guerra, y si hubo de capitular, como sucedió, fue porque yo no tuve la menor noticia y que en aquella sazón me hallaba empeñado en la acción de que ya se hizo mención en el mismo día 3 de mayo. Los enemigos trataron de repetir la misma escena en Ubrique los días 12 y 13, pero se contuvieron por el movimiento que yo hice tan a tiempo desde Benaoján, por el cual los vecinos de Ubrique se apresuraron a cumplimentarme y a llenarme de elogios como á su libertador.
A esta sazón don Joaquín de Uriarte y Landa, vecino de Sevilla y empleado por el gobierno francés dirigía a don Bartolomé Romero y Montero una proclama que fue interceptada en la cual convidaba  á los habitantes de la serranía á la quietud y a la sumisión…




"… Mientras me detuve en Casares, intentaron los enemigos y consiguieron  el 13 del mismo junio, penetrar en Ubrique, pues el comandante de aquel punto, atendidas sus cortas fuerzas, lo había evacuado; aunque colocándose en la venta de Tavidua (Tavizna) con su partida; siguió haciendo fuego á los enemigos por la retaguardia hasta las inmediaciones del pueblo, haciéndoles varios prisioneros. El 14 uniendo aquel comandante á sus cortas fuerzas las partidas de León y de Ruiz, trató de desalojar á los enemigos del  pueblo, como lo consiguió atacándolos á las cinco de la mañana, cuyo fuego duró hasta las nueve de la noche que los enemigos se replegaron á Grazalema; y aunque los nuestros, que con tanto entusiasmo se batieron en esta acción tuvieron alguna pérdida, fue mayor sin comparación la de los enemigos, por lo cual procuraron ocultar su retirada, cerrada ya la noche."


En los apéndides del libro, don Francisco González deja aún lugar para los héroes más destacados  (en su opinión) de esta serranía: 









Una última curiosidad: hace ya más de doscientos años, pero comprobamos, con alegría, que los nombres y apellidos de nuestros antepasados se siguen conservando en la actualidad: Juan Jaén, de Ubrique, Policarpo, de Benaocaz, Tardío, de Algodonales, Juan Moscoso, de Villaluenga, Pineda, de Zahara, Toro, de Ubrique, Ramírez, de Benaocaz, Romero y Montero, de Ubrique...


¿Quién sería el corregidor?

Acuerdo de la sesión de las Cortes el 17 de diciembre de 1811


Por Esperanza Cabello

Curioseando en los diarios de las sesiones de las Cortes de los primeros años tras la Guerra de la Independencia, hemos podido leer una reseña (en este enlace) a propósito del Corregidor de Ubrique.

"Se dió cuenta de un oficio del encargado del ministerio de Gracia y Justicia, al que acompañaba una carta del general Ballesteros, el cual recomendaba el mérito, zelo y patriotismo del corregidor de la villa de Ubrique, considerándolo acreedor á que continuase en dicho corregimiento, en el que había cesado por ser de señorío. Apoyaron la recomendación los señores Salas y Caneja; y las Cortes acordaron que se dixese al consejo de Regencia, que si le tuviese por conveniente, dispusiese que el expresado corregidor pudiese continuar por vía de comisión en las funciones de su destino."

Lástima que no sepamos quién era el corregidor...


NOTA DEL 21 DE FEBRERO: Ayer, sin darnos ni siquiera cuenta, respondimos inmediatamente a la pregunta, pues, si en las Actas de sesiones de las Cortes  se habla del Corregidor de 1810 y en el Manifiesto del Brigadier Francisco González Peynado  nos dice que a mediados de mayo de 1810...

 "A esta sazón don Joaquín de Uriarte y Landa, vecino de Sevilla y empleado por el gobierno francés dirigía a don Bartolomé Romero y Montero una proclama que fue interceptada en la cual convidaba  á los habitantes de la serranía á la quietud y a la sumisión..."

Solo tenemos que pensar que la persona a la que iba dirigida la proclama era, forzosamente, el corregidor de Ubrique. Así pues, si nuestras suposiciones son válidas, solo nos queda añadir que el Coregidor debía de ser don Bartolomé Romero y Montero, aunque aún queda por corroborar este hecho documentalmente.


jueves, 19 de febrero de 2015

Carnaval en Villaluenga del Rosario, y III. Las murgas del carnaval

Agrupación carnavalesca 
Villaluenga del Rosario, 1910
Gentileza de Antonio Benítez Román


Por Esperanza Cabello

Hoy traemos las últimas letrillas de carnavales de principios del siglo pasado en Villaluenga del Rosario. Pensamos que son realmente un tesoro cultural y que este tipo de joyas no debería perderse, por lo que significa para la historia de los pueblos. La historia que nos gusta, la cotidiana, la diaria, la de las mujeres y hombres que han trabajado y han vivido en los pueblos de nuestra sierra.
Seguimos contando con la aportación estupenda de Antonio Benítez Román, que nos ha permitido reproducir algunas de las fotografías del libro que publicó, junto a Juan Manuel González Montero, en 2007, "Villaluenga, su historia a través de imágenes".
También hemos acudido a nuestro amigo, el profesor Antonio Domínguez, para intentar determinar de qué año exactamente son estas coplillas, y nos ha explicado que deben de ser después de 1914 y hasta no más de 1921, pues en ese año se hizo la carretera, aunque en  1920 llegó el primer coche a Villaluenga, procedente de Ronda, pero la carretera acababa ahí, no seguía para Benaocaz.
La luz, otro adelanto que reclamaban los murguistas, no llegó hasta 1927, así que se hizo de rogar.

Entre las letrillas de hoy hay algunas  un poco picantes (un poquito sinvergüezas, que diría nuestra abuela),  pero también hay una dedicada a un payoyo sin lugar a dudas muy conocido "Currito el de los huevos" y otras dedicadas a los "moros" del Rif, entre ellos a Ad el-Krim, lo que nos hace situarnos más bien en 1921, año de la sublevación general del Rif.
No hemos conseguido encontrar a nadie que nos explique cómo se jugaba al "mengue" o qué es el mengue, pero seguiremos intentando adivinarlo.



NÚMERO 16

Os voy a contar a ustedes
Una cosa que es verdad

Que vimos el otro día

Camino del Albarrán

Vimos a una parejita
Que estaba allí por encima
Sin duda estaban cogiendo
Espárragos o tagarninas
Cuando volvimos acá
Con mucha atención miramos
Vimos que tenía la niña
Un espárrago en la mano
Y el novio con disimulo
Sin saber ya lo que hacer
Invitaba a la muchacha
A que tomara café.

NÚMERO 17

Una mazurca cantamos
Que es muy digna de escuchar

Que a las niñas de este pueblo

Creo que les ha de gustar

El maestro de la murga
Con la batuta marcando
Con qué arte y al compás
La va subiendo y bajando
El del bombo y los platillos
Se la tocan de “chipén”
Y cuando mejor lo hacen
Es cuando nadie los ve
Y el ladrón del clarinete
Y el cornetín además
Aunque no les gusta tanto
No la dejan de tocar

 

NÚMERO 18

Este que parece tonto
Le gusta mucho el cacao

Y el pobre se vuelve loco

Cuando “güele” el bacalao…

Y este que lo veis tan serio
Y con la nariz de loro
Estando jugando al mengue
¡Le ha fallao el as de oros!
 


NÚMERO 19

Aquí está el señor bombero
Se ha echado a criar gallinas

Y hermosos huevos le ponen

Que le compran las vecinas

Las cuida con gran esmero
Y les da mucho alimento
Que son las que le producen
Al bombero su sustento.
Las que al hombre más le gustan
Son las negras crestelladas
Pues dice que ponen huevos
Más gordos que los de pavas
Y como el negocio es bueno
Está gordo y con buen sebo
Y en el pueblo lo conocen
Por “Currito el de los huevos”





El baile de la piñata
Villaluenga del Rosario, 1910
Gentileza de Antonio Benítez Román





NÚMERO 20


De los siete que aquí veis

El mejor de todos se llama José

Aunque nunca estuvo malo

Siempre lo veréis queriendo toser
Lo llevamos a Sevilla, Córdoba y Granada
Zahara y El Gastor, y el último especialista
Os voy a deciros lo que le mandó
Que tomara por la noche
Y cuando quisiera este lamedor.


NÚMERO 21

¡Ay que ver lo laboriosas
Que están todas las muchachas!

Todo el día con la aguja

Haciendo “yersis” y faldas

Con estos trajes que han hecho
Visten con mucha elegancia
Y para perfeccionarlos
Una cosa les hace falta
Y lo que les falta
Es ponerles unos ganchitos
A ver si una de ellas
Engancha a algún mocito
Y estos consejos les damos
Si con tan preciosos trajes
La que no consiga novio
Que se vaya a Buenos Aires



NÚMERO 22

Al Señor Gobernador
Con respeto saludamos
Y aplaudimos muy contentos
Al par que un abrazo damos
Hará por traer las aguas
Y el fluido necesario
Para que no falte luz
A este noble vecindario
Y si nos consigue esto
Este pueblo y noble Villa
Gritaremos muy honrosos
¡Viva don Luis de la Revilla!


NÚMERO 23

Esta mañana al salir
Advertimos que decían
Dos muchachitas de aquí
Que a los moros les temían
Pero estos que han llegado
Con franqueza te diré
Me  iba de buena gana
A hacer una de su harén
Me gustan por su elegancia
Por empaque y el turbante
Y lo que más me entusiasma
Es lo que llevan delante
Y la otra le decía
Con una coba muy fina
Que una cosa es “moros vienen”
Y otra tenerlos encima


NÚMERO 24

Paison, paison, paison,
De la peca de la meca
De la peca de la meca
De la meca de la pon
Esta es la danza mora
Que bailaba Avekrim
El moro más notable
Conocido en todo el Rif
Pansiculá cari paison
Estando mi prima Antonia
Espurgándose a la luz
Paraban pompu pompu
Vino mi primo Mateo
Y le dijo ¿qué haces tú?
Prima mía ven acá
Prima mía ven acá
Nos retiramos porque ya es mucha lata
Solo esperamos nos aflojen la pasta
Y con nosotros debéis de gritar
¡Que viva y que viva el CARNAVAL!

 


Hasta aquí nuestro repertorio de coplas carnavaleras payoyas. Ha sido un lujo haber contado con tanta ayuda y con tanta colaboración, muchísimas gracias a todos los que habéis hecho posible que las recuperemos.


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