Algunos de los trofeos de Misión Rescate que consiguió nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro
Por su trabajo en la conservación de nuestro patrimonio
Por Esperanza Cabello
Fotografías de Luis Eduardo Rubio Bernal
De nuevo hemos subido al yacimiento romano de Ocurris. Este verano, como todos sabemos, han tenido lugar las primeras excavaciones que la Universidad de Granada ha hecho en la ciudad romana, dirigidas por Macarena Bustamante, Mar Castro y María Campos.
Nos interesaba especialmente conocer de primera mano cómo han ido transcurriendo los trabajos, hemos estado en contacto estrecho con las arqueólogas y sabemos que las actuaciones prometen, y que están previstas algunas más. Si todo va bien, pondremos todo nuestro empeño en que se comience a preparar el Plan General de Intervención, para que estas actuaciones no sean solo un episodio aislado, sino que se convierta en algo constante que nos ayude a descubrir lo que aún oculta Ocurris.
Por lo pronto, hemos podido comprobar que estos trabajos, como era de esperar, no han afectado en absoluto al esplendor del lugar, ni han interferido en esa calma y esa belleza interna que nos transmite a todos.
Los resultados, según nos explicaba Mar Castro, han sido muy prometedores, han hecho varios hallazgos importantes y han excavado en dos zonas diferenciadas del foro.
Conversando con las arqueólogas, Luis Eduardo les ha estado explicando algunos de los detalles que solo conocen los naturales del lugar, que han recorrido el yacimiento en cientos de ocasiones a lo largo de los años, y se ha ofrecido para compartir estos conocimientos en cualquier momento.
Resulta que Mar Castro es experta en conducciones de agua, y precisamente algunos de los esfuerzos que hemos hecho, junto con nuestros hermanos, han sido buscando el recorrido del acueducto romano del que ya hablara el señor Vegazo y que fue estudiado por muchos eruditos en el pasado (en este enlace), por lo que quizás podríamos poner nuestro granito de arena en estos nuevos trabajos y colaborar con las investigaciones.
Desde luego, el agua era muy importante en la ciudad romana. No había fuentes ni manantiales, por lo que fue imprescindible construir infraestructuras que trajeran el agua a la zona, además de la construcción de cisternas o los elementos arquitectónicos que permitieran recoger y reservar el agua en los edificios.
Estamos seguros de que esta colaboración dará sus frutos y desde ya invitamos a todos a subir a visitar nuestro yacimiento romano, es un perfecto momento para comprobar los resultados de los trabajos, para darse un paseíto cómodo por nuestra sierra y para apoyar la inmensa tarea que tanto María Campos como Isabel Pajuelo hacen a diario por preservar el patrimonio de todos.
¡Mil gracias a las dos!💜
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